Ahora mismo en el Real Madrid existe una gran incoherencia entre la calidad que junta en su once titular y la falta de capacidad que muestra para ejercer un mínimo control sobre lo que pasa sobre el terreno de juego. Una enorme distancia construida en un gran número de argumentos; unos relacionados con la ansiedad, traducidos en gestos técnicos impropios en jugadores de tal categoría, y otros consecuencia de una falta de estructura que permita que el juego fluya.
Aunque es complicado definir de forma concreta qué es lo que surge primero, es indiscutible que el equipo, desde su estructura táctica, no está ayudando a que la confianza se refuerce de forma individual. Julen Lopetegui buscó frente al Viktoria Plzen ‘recuperar’ parte del sistema conocido por la actual plantilla, con la evidente diferencia de la ausencia de un Cristiano Ronaldo que completaba el plan de juego, pero aún teniendo en cuenta este importante matiz, el vasco dibujó un once bajo parámetros muy repetidos por Zidane.
Lopetegui apostó por el medio campo compuesto por Casemiro, Isco, Modric y Kroos
El primero y más evidente fue la estructura de su medio campo, con Casemiro como pivote, Modric haciendo de interior derecho y Toni Kroos de interior izquierdo. Isco arrancaba desde posición de extremo izquierdo, pero siempre acababa en zonas interiores, dejando las bandas para los dos laterales, siendo el derecho -y esto resultó una de las decisiones más llamativas- Lucas Vázquez. Contando además con las figuras de Marcelo y Benzema, el once elegido ya ha demostrado ser capaz de generar contextos muy favorables manejándose en altos índices de posesión.
De hecho y dada la diferencia cualitativa con respecto a su rival, ahí se explica la titularidad de Lucas Vázquez en el lateral derecho. El propio Lopetegui, después del partido, afirmó que le eligió a él antes que a Odriozola gracias a su capacidad para atacar en espacios reducidos, una decisión que resume el tipo de escenario que el técnico blanco pretendió diseñar, bajo un ratio de posesión muy alto, robos adelantados y un rival empotrado contra su propia portería. Contexto de partido imaginado, pero no desarrollado.
Sólo el gran rendimiento de Karim Benzema permitió al Real Madrid estar junto en algunas fases del encuentro. Sin ayudar el sistema y con los nervios a flor de piel, el francés fue el único que mantuvo la finura en su gesto técnico, lo que permitió fluir al ataque blanco, al menos de forma puntual. El galo, que siempre ha rendido bien bajo escenarios de máxima presión -y de ahí su gran rendimiento en las noches más difíciles de la Liga de Campeones- parece una de las principales armas de Lopetegui para recuperar el sistema.
Benzema fue el único que dio cierto control al Real Madrid
Y es que, más allá de que el Madrid precipite pérdidas por tomar decisiones incorrectas, la ocupación de los espacios no está ayudando en absoluto. La prueba del algodón fue la excesiva movilidad de Modric y Kroos, de los que ya conocemos el espacio que ocuparon junto a Casemiro y que les hizo dominar el fútbol europeo en los últimos años. Generalmente más fijos, el croata en el carril interior derecho y el alemán en el izquierdo, servían de escalón intermedio en la salida de balón y referencia de pase atrás tanto para los laterales si estos ganaban altura, como para los atacantes que ocupasen posición de extremo.
Sin embargo, esto no sucedió contra el Viktoria Plzen, y vimos a Kroos muchas veces pisando zona de Casemiro, o a Modric cruzando muchos metros para recibir en zona de mediapunta. Quizás ese ansia de participación provocó pases precipitados y pérdidas con demasiada gente por delante de la pelota, lo que permitió al equipo checo transitar fácil hacia el ataque e incluso, juntar pases con excesiva comodidad. Templar los ánimos es en este momento la tarea más complicada para Lopetegui, y el principal problema es que parece obvio que eso se lo dará una confianza en su juego que parece imposible que llegue si la cabeza no se impone al corazón. La pescadilla que se muerde la cola.






OliJC 24 octubre, 2018
Perfecto analisis de @David de la Peña, el problema es efectivamente un desajuste impropio de estos jugadores, sea por precipitacion o no haber entendido lo que pretende el entrenador. Muy claro se nota en defensa, en las dos ocasiones mas claras del Viktoria. En la primera, basculan en bloque hacia el lado perdido por Marcelo (mas en ataque que atras) y Kross (que no defiende) y Lucas se encuentra à la izquierda del punto de penalti. Dos jugadores del Viktoria estaban en el flanco derecho abandonados cuando llega la pelota. En la segunda, Nacho deja por completo a su marcaje y parece defender una zona vacia concentrado en el jugador que desborda. Esta situacion se repetira varias veces por parte de Ramos tambien. Para terminar, una pregunta : no os da la sensacion de que Kross y Casemiro tendrian que ser una sola persona? Se que seria mucho pedir a uno solo que sepa defender y lanzar el juego pero tener que poner a los dos juntos para conseguir esta tarea quita un sitio en el equipo que falta luego en ataque…