La visita, saldada con victoria importantísima, del Atlético de Madrid al Louis II de Monaco vino a expresar lo que no debe pasarse por alto, y no es otra cosa que la capacidad de reacción que le permite a un colectivo contar con jugadores que suman calidad y personalidad de primer nivel. Los del Cholo Simeone mostraron por qué les está costando encontrar el camino hacia la solidez, comprobando, al mismo tiempo, que escapar de cualquier trampa es más sencillo cuando jugadores tan curtidos salen a su rescate. Antoine Griezmann, Koke Resurrección, Rodrigo Hernández o José María Giménez juegan para el Atlético de Madrid. Y eso viste los problemas, presentes en el partido de anoche, de otro color más agradable.
El partido fue un cúmulo de errores. El césped y la falta de confianzo se hicieorn notar
A modo de preámbulo y marco del encuentro, el estado del césped y el de confianza de ambos equipos condicionó buena parte del encuentro. El fallo fue un elemento mucho más presente que de costumbre, pues tuvo muchos padres: vino por nervios, por escasez, por precipitación. Hubo todo tipo de fallos. La iniciativa la llevó el Atlético en base a sus futbolistas más potencialmente dominantes con balón: Koke, Rodrigo y Griezmann. A falta de dos laterales que sumen presencia, desborde y temple, ellos fueron los encargados de asumir el peso del choque. Lejos aún de lo ideal, pues una sociedad a tres bandas como esa tiene un techo elevadísimo, la pelota fue del Atleti. Sobre todo porque Simeone metió a Koke en izquierda -ante el Éibar jugó en la derecha-, mientras Griezmann, intermitente, se movió más hacia la zona de centrocampistas.
Simeone pasó a Saúl a la izquierda y bajó a Koke junto a Rodri
El Mónaco, además se movía demasiado. Con serias dificultades para repartirse espacios en fase defensiva, las puertas no terminaban de cerrarse nunca, y el Atlético percibía que podía marcar diferencias en contados fogonazos. Entendido el contexto por ambos equipos, en el que acumular posesión de calidad no era del todo posible por las condiciones del verde y la salud de la circulación de balón de ambos sistemas, el partido entró en una fase peliaguda para el momento actual rojiblanco. Con marcador en contra, más habitual que anómalo esta temporada, el empate sirvió para volver a comprobar que, incluso en ausencia de Filipe Luis, la posición de Koke puede hacer arrancar el principio de algo más preclaro. Contando como preasistencia, la jugada del gol, en tres toques, enfoca a Koke viniendo desde la izquierda a enlazar para, perfilado para el pase, conectar con los puntas. Por el mero de hecho de determinar el marcador, ya contó como argumento importante.
La posición de Koke, cerca de Rodri y sin laterales dominantes, puede resultar ser un primer paso
No obstante, lo más reseñable para el análisis, es lo que trascendió en la segunda mitad. El vallecano ya ofreció una salida lateral ante los hombres de Mendilibar el pasado fin de semana, y ante los monegascos, partiendo desde el costado izquierdo, alternó la mediapunta con el segundo pase. Una vez Simeone ubicó a Saúl en la banda izquierda tras empezar en el pivote, donde está mostrando incomodidad y dificultades, Koke pasó a juntarse con Rodri en la medular, como un interior clásico, pendiente de darle una línea de pase de calidad al mediocentro rojiblanco. Esta conexión, sea con Koke desde la izquierda o con Koke desde la medular, puede tener un significado relevante como respuesta a los problemas experimentados en campo contrario. Si el Atlético no encuentra salida y apoyo de calidad en sus laterales, la escalera Rodri-Koke-Griezmann puede poner nombre al sistema del Atlético de Madrid 2018-2019.






Permafr0st 19 septiembre, 2018
En la segunda mitad el paso de Koke al centro como apoyo de Rodri permitió una salida más fluída durante los minutos que aguantaron las piernas del equipo, que ayer terminó con varios jugadores cascadísimos (Correa, Costa, Saúl o el propio Griezmann)
Saúl sigue pagando su polivalencia jugando en cualquier posición menos en la que más se potencian sus características, además de que (teniendo a Thomas en el banquillo es aún menos explicable) se le están acumulando minutos que luego en marzo comienzan a pesar.
Entiendo que si contra el Rayo, el Celta o el Eibar no se ha sentado a Godín, ayer, en el debut en Champions tampoco era plan de dejarlo en el banquillo, pero el Faraón lleva un tute de minutos encima (habiendo opciones solventes para alternarlo) que están restando por otro lado minutos de experiencia y asentamiento a la pareja Giménez-Lucas que todo el mundo, menos Simeone, tiene claro que es el presente y futuro de la zaga…lo que de forma indirecta implica tb jugar mucho tiempo sin Filipe y esto conlleva taponar una de las vías de salida de la fase ofensiva del equipo… El sonido del trueno en versión Atleti
Sobre Correa solo puedo decir que el Cholo ve en él a un futbolista que yo no veo, para mí debería tener un rol limitado a desatascar partidos. Su presencia constante en el once le genera problemas no solo a Juanfran, sino que indirectamente le cierra a Saúl la opción de ocupar su posición óptima y le niega minutos a Lemar, Gelson u otras alternativas. A mí sinceramente lo que aporta un Correa titular no me compensa todo lo que me quita. Pero esto con Simeone es una batalla perdida.
En cuanto a Lemar, ayer creo que hubo algunos minutos que ocupó una posición centrada, enganchando, que a mí fue en la Supercopa donde realmente me gustó, porque hasta ahora en las bandas me parece que no pesa prácticamente nada en el juego. Además, por lo que le he visto en el Atleti no es un 'retador' como Carrasco o incluso Correa, ni un 'caballo loco' como pueda ser Gelson, sino más bien un 'dinamizador', la lleva pegadita al pie y la suelta casi siempre con la tensión justa para mejorar la jugada…no sé. Es muy loco imaginar que pueda alternar su puesto en el centro del ataque y que Griezmann se desplace hacia la izquierda (con libertad para moverse luego) Porque creo que Lemar sería un mejorador de jugada y mezcla bien con Rodri. En fin, aún debe demostrar mucho y le va a costar.