Dice la ‘Real Academia Española’ que “omnipresente” es todo aquello, o aquel, “que está presente en muchos lugares y situaciones y da la impresión de que está en todas partes”. Si dicha acepción se pudiese plasmar al fútbol actual parecería hecha a imagen y semejanza de un jugador con un nombre y un apellido muy concretos. Porque cuando uno se sienta delante del televisor a ver al Chelsea, a esta selección francesa o al exitoso Leicester de Claudio Ranieri, la sensación que uno percibe a través de la pantalla es que, en un abrir y cerrar de ojos, el robusto pero pequeño –en cuanto a su estatura- mediocentro de los azules está multiplicado varias veces sobre el campo. Un efecto que ya sufrió Messi en octavos, Suárez en cuartos y ahora, a un partido de la final, amenaza con apartar del camino a la Bélgica de De Bruyne, Lukaku & Hazard.
Kanté es, con Modric, el futbolista que más balones recupera
La figura de Kanté es indispensable para Didier Deschamps. Y más, después de estos cinco encuentros, por cómo ha venido jugando Francia ante Australia, Perú o la misma Argentina. El repliegue galo, a partir de un 4-4-2 que concede muy pocos espacios por dentro, se sostiene, entre otras claves, por el posicionamiento, la lectura y el arrojo de su único mediocentro (realmente) defensivo. El del Chelsea, como es costumbre para él cada fin de semana de faena, está llegando y anticipando a todos lados como si, por redundar en la metáfora, jugase con tentáculos por debajo de su cuerpo. Tan solo así, explorando términos paranormales, podría explicarse cómo, a estas alturas, comanda con tanta soltura –junto al croata Luka Modric- la marca de recuperaciones en la presente Copa del Mundo.
Porque N’Golo Kanté es causa pero también consecuencia de que la selección francesa se esté sintiendo tan cómoda a la hora de defenderse en su propia parcela. Pero empecemos por su posición. A la hora de atacar, el esquema de Didier Deschamps ha ido mudando –fruto de una asimetría ciertamente positiva- de un 4-3-3 a un 4-2-3-1 en el que Kanté, que parte en un rol más posicional, ha hecho de pivote derecho (Australia) como izquierdo (Argentina) en función del plan y el resto de piezas. Del mismo modo que ante la Argentina de Messi y Banega cambió su perfil para jugar más cerca del astro argentino, el ‘13’ de los ‘bleus’ arrancó su andadura en este Mundial desde el sector opuesto, el derecho; lo que a su vez, como en dicho debut ante Australia, permite a Pogba ocupar la zona en la que más -cantidad- y mejor -calidad- puede explotar sus cualidades.
Pero nada de todo esto, por ahora, le ha pesado negativamente a Francia. El cuadro de Didier Deschamps es, como así refuerzan (también) sus números, el bloque más sólido de entre los cuatro semifinalistas del torneo. De hecho, esta razón ayuda a explicar por qué dos de los tres máximos recuperadores de la presente edición sean, después del ya mentado Luka Modric, el propio Kanté y su compañero Pogba. Porque ya sea Matuidi, Tolisso o N’Zonzi la tercera pieza encargada de acompañar a estos dos, el método de esta Francia no ha variado un ápice a la hora de funcionar con el esférico y sin él. Y ahí, a excepción del último partido ante Uruguay, en el que Antoine Griezmann se saltó este guion para flotar todo el rato entre líneas, N’Golo Kanté tiene mucho que decir en todo esto.
Kanté es el francés que más pases completa en campo rival
Su corpulencia física y su potente tren inferior le convierten en un valor muy seguro cuando se debe acudir al choque. Gana muchos más duelos individuales de los que pierde y esta faceta, la que en ocasiones le lleva a desocupar su zona para acudir a imponer su cuerpo y/o su pierna, es un riesgo que, en la amplia mayoría de las ocasiones, le compensa asumir a esta Francia. Ejerce como guardaespaldas de Pogba, Griezmann, Mbappé, Giroud y hasta de Lucas Hernández, cuando éste sube para llegar hasta línea de fondo, pero el despliegue de Kanté va más allá que correr de un lado a otro. Sin ir más lejos, su destreza con el balón en los pies, ya palpable este mismo curso en el Chelsea de Antonio Conte, sigue sin ser la más pulcra ni exquisita de la decena de medios que se han vestido de corto en este Mundial, pero sí es lo suficientemente aseada como para no desentonar en los partidos en los que Francia ha debido asumir un mayor protagonismo con la pelota en su haber.
Esta cualidad, que poco a poco también debe ser considerada al hablar de este portento (físico) de la naturaleza, es, sin ir más lejos, la que lo convierte en el pasador más productivo de su selección en campo contrario: Kanté sale a una media de 30,8 envíos (buenos) por encuentro en la parcela rival. Una faceta que, si bien es cierto que no siempre sirve para generar ventajas, es bastante provechosa a la hora de facilitar que todo fluya con total normalidad en una Francia que sueña con volver a levantar el oro veinte años después.






Jorge Garrido 10 julio, 2018
Kanté es, probablemente, el mejor centrocampista defensivo que existe actualmente. Esta sentencia parece mucho pero, en realidad, es menos de lo que parece. Kanté es muy dominante única y exclusivamente en dos fases del juego: en fase defensiva posicional y en transición ataque-defensa. En las fases del juego en las que debe ser protagonista con balón es mediocre. Cuando esto mismo ocurre con otro centrocampista pero a la inversa es, normalmente, blanco de críticas y jamás se le considera un jugador completo, mientras que a Kanté se le tiene por un jugador completísimo y determinante hasta el punto de haber sido considerado mejor jugador de la Premier!!
No hace falta irse a Modric para comparar, porque sería injusto para el francés, pero a mi se me ocurre una lista bastante extensa de centrocampistas más completos para jugar en esa misma posición, empezando por uno que está en la lista de Deschamps: N'Zonzi.