Portugal representará en Rusia a ese otro grupo de selecciones que, por debajo de las grandes favoritas, están llamadas a agitar el torneo más cruel y ventajista ante el error humano, dada su condición de ser para todo el mundo una vez cada cuatro años. La selección lusa, campeona de Europa en 2016, afrontará su quinta competición –tras dos Eurocopas, un Mundial y una Copa Confederaciones- bajo la tutela de Fernando Santos. Un largo recorrido que ahora, salvo sorpresa, fortalecerá con la cuadrilla ofensiva más estimulante de los últimos años. André Silva, Gonçalo Guedes, Bernardo Silva, Gelson Martins y Ricardo Quaresma parecen ser muy buenos argumentos para, a partido único, ponerle las cosas más fáciles a Cristiano Ronaldo.
En función de las últimas pruebas, Cristiano, André y Bernardo encarnan, hoy en día, la tripleta titular del conjunto portugués. Sobre todo por la sensación que su fútbol, el de cada uno de ellos individualmente, transmite a menos de tres meses para la gran cita. Tres futbolistas que, antes de entrar en detalle sobre cómo funcionan juntos, conviene destacar que a estas alturas revelan –después de distintos picos de forma-, la función categórica, el ser o no ser por una u otra destreza para con el gol, de equipos como el Real Madrid, el Milan o el Manchester City.
Cristiano deberá volver a ser juez y parte del sistema.
Santos es consciente de que, por norma general, el destino de Portugal dependerá, en gran medida, de las botas y la cabeza de Cristiano Ronaldo. No obstante, de mediocampo hacia delante, el capitán acudirá a este torneo mejor acompañado que en todos los anteriores; lo que eleva, ipso facto, el techo de una selección que, pese a su indudable dependencia con el de Madeira, ya demostró ser capaz de cualquier cosa hace dos años con este fuera del césped. Pero esa supeditación del cuadro nacional cada pocos meses, y más ante este tipo de eventos, requiere un gran desgaste de Cristiano, en lo físico y mental, para que todo, en la medida de lo posible, se desarrolle según sus intereses. Ronaldo, en otras palabras, es causa y consecuencia de un sistema que él mismo, valga la redundancia, ordena y comanda al mismo tiempo.
Portugal demandará de Cristiano la frescura que irradia desde hace semanas cada vez que se viste de blanco. El hacer de su estrella, dentro y fuera del área, es capital para que todo fluya; pues de lo contrario, como así ha sucedido en los amistosos ante Egipto y Holanda, el bloque, en general, se resiente muchísimo. El fútbol de Cristiano está abocado a nacer, desarrollarse y perecer en un ratio cada vez más pequeño, y sin embargo sigue siendo responsable de que el colectivo, en una misma noche, cambie varias veces entre el 4-3-3 y el 4-4-2. Una alternancia que no es sino fruto del entendimiento que arriba, como doble punta, guarda con André Silva.
Cristiano y André Silva han demostrado entenderse en el ataque.
Joao Mario, que sobre el 4-3-3 parte como interior izquierdo, es el encargado de compensar el vacío por banda de Cristiano. Este movimiento, el cual reorganiza la estrategia sobre el 4-4-2, viene al caso para proyectar las grandes dificultades con las que se encuentra Portugal cuando, con Cristiano más cerca del área y con Joao Mario y Bernardo Silva bien abiertos, la escasez de nexos interiores fuerza al doble pivote a secundar el único plan entonces viable: el juego por bandas. Si bien es cierto que André Silva dispone del cuerpo y la pericia para, de espaldas a portería, alejarse del área, recibir y descargar –con pocos toques- en ventaja sobre su par más cercano; la disposición bien abierta de todas las piezas, así como la ausencia de un elemento tangible sobre el que asentar la acción desde el medio, hacen muy difícil que el equipo saque rédito alguno a los movimientos de su delantero centro. Al menos así, sobre esta disposición.
Pero si nada cambia de aquí a junio, será porque Santos habrá entendido que, de una forma más práctica, con los laterales doblando por la espalda a los volantes, será como mejor consiga explotar Portugal a Cristiano Ronaldo. A fin de cuentas, una convocatoria con Guedes, Martins, Bernardo o Quaresma puede ser muy reveladora en ese sentido. Porque aunque todos ellos dispongan de más –y mejores- cosas que correr hasta línea de fondo para acabar centrando, acudir a un Mundial con la baza del ‘7’ en el punto de penalti no parecer ser un mal negocio.
Foto: FABRICE COFFRINI/AFP/Getty Images)






Paco 27 marzo, 2018
Que papel le espera a Guedes en el Mundial?? Después de verlo en la liga con el Valencia acostado en banda izquierda en el 4 4 2 de Marcelino, se me hace dificil entender que Guedes vaya a ser "recurso" y no "discurso" en esta Portugal. Y más con la baza de Cristiano en el punto de penalti…