El dominio ejercido por Leo Messi y Cristiano Ronaldo en la última década ha provocado infinidad de consecuencias entre las que se encuentra el hecho de que ha habido pocos futbolistas campeones diferentes. Desde la década de los 70, con la tiranía primero de Cruyff y después de Beckenbauer, no se veían menos generaciones ganadoras en una era de 10 años. En tiempos recientes, quienes no compitieron junto al «7» o al «10», muy probablemente, no probaron el sabor de una gran victoria. Ni tampoco pudieron experimentar el crecimiento jerárquico que emana de los mayores triunfos. Por eso era tan importante para España recuperar para la causa a su lateral izquierdo Jordi Alba.
Jordi Alba redujo su rendimiento a lo largo de la pasada campaña hasta el punto de perder la confianza que siempre le había profesado Luis Enrique. Como siempre, cabía la tentación de señalarle con el índice y descargar sobre él toda la responsabilidad, pero analizado con calma y perspectiva, se infiere con facilidad que se trató de algo coyuntural y concretado en dos sucesos: 1. Con Messi centrado en lugar de abierto en la derecha, el pase diagonal del argentino al carrilero (el famoso Alley Oop) perdió frecuencia y eficacia; 2. El traslado del foco creativo desde la derecha hasta la izquierda (Neymar) convirtió a este en el lado fuerte del ataque culé, los espacios se minimizaron y Alba perdió la posibilidad de hacer su fútbol, que se basa en la llegada al hueco. Alba, en efecto, bajó sus prestaciones, pero en respuesta a una cadena de causas que le rebajaron su importancia y, por ende, después, su confianza. En este caso, no había debate sobre si fue antes el huevo o la gallina.
Jordi Alba ha recuperado su mejor nivel de la mano de Valverde.
La remodelación forzada en el Camp Nou tras la marcha de Neymar ha vuelto a generar espacios en el sector izquierdo y así se ha recuperado la autoestima y la determinación del fútbol de Jordi Alba. Atrás, como siempre que funciona delante, su aporte también ha ido a más, volviendo a erigirse en ese corrector individual en la transición ataque-defensa que, en síntesis, rompe ocasiones de gol clarísimas del rival a golpe de velocidad punta. Y por todo esto, su retorno implica una noticia fantástica para la selección española de Lopetegui. Inclusive, como se apuntó, por tener en su expediente una Champions y tres Ligas (y una Eurocopa) que ya es mucho más que lo que ganaron el resto de laterales izquierdos a excepción del de Brasil y del de Austria.
Foto: Aitor Alcalde/Getty Images






roumagg 15 noviembre, 2017
Creo que has confundido Suiza y Austria, aunque, sin ser Alaba, a mí Ricardo Rodríguez me encanta.