El Barcelona pensó en Ernesto Valverde cuando el proyecto de Luis Enrique fue perdiendo su propia identidad, seguramente pensando en recuperar algunos rasgos de la escuela que define al club y que se echaron en falta por el camino. Esa particularidad, también arraigo, resultan muy significativos cuando llega un nuevo refuerzo, pues el análisis de su impacto se realiza, por encima de todo, en base a la posible adaptación a una manera de entender el fútbol. Un nuevo fichaje del Barça lleva implícito cuestionar su talento en relación a una idea que siempre está presente, ya sea por su vigencia o por la necesidad de recuperarla y ganar títulos desde ella. Nelson Semedo, de 23 años, estará a las órdenes de Valverde con la ambición de demostrar que puede ser uno más en el Camp Nou.
La tarea no será sencilla para el portugués, aunque contará con la ventaja de que el puesto, la temporada pasada, quedó huérfano de una gran referencia, afectado por el desequilibrio del sistema y la paulatina pérdida de calidad en su posesión de balón. Para el Barça, el problema fue especialmente delicado, pues nunca encontró la manera de que el ‘2’ tuviera un significado en las jugadas. La responsabilidad para el lateral derecho quedó difuminada, haciendo de sus funciones un mar de dudas que evidenciaron los problemas atrás de Sergi Roberto. Para intentar que la posición no arrastre todas esas marejadas, el Barça ha pensado en un futbolista peculiar, que interpreta el carril siempre del mismo modo.
Semedo es un lateral posicionalmente muy particular
Nelson Semedo es un futbolista que destaca por lo que hace a muchas revoluciones. Todo su fútbol cobra sentido cuando arranca y entra en combustión, dejando atrás adversarios o buscando la profundidad a gran velocidad. Tanto hacia atrás como hacia delante, el ex del Benfica se mueve y piensa en relación a su zancada y su potencia, lo que le permite corregir espacios muy grandes en la retaguardia tanto como explotar los metros que la jugada le proporcione. De entrada es una ventaja en situaciones de transición, cuando el Barça busque el ritmo alto y el balón cambie de dueño. Bien aprovechado, Valverde podrá pedirle a su lateral una ruptura y una profundidad continuas. Semedo llega mucho y sin cesar. No obstante, su punto más conflictivo es cómo lo hace y cómo juega cuando el repliegue del rival es intensivo, la fase del juego que más enfrenta el Fútbol Club Barcelona.
Y es que Semedo no es un futbolista posicionalmente académico. Parte y termina en posiciones muy peculiares, que le convierten, en campo contrario, en un futbolista ofensivo más, ya no tanto en un lateral reconocible. Semedo rompe por dentro desde atrás, traza sus conducciones sobre la marcha, buscando desequilibrar sin atender en ocasiones la posición que desempeña. Es fácil ver al portugués moverse hacia espacios que no corresponden a un futbolista de su puesto. Esa desorganización necesitaría una compensación de parte de su alrededor que ya de por sí se hace complicada cuando por esas zonas ronda Leo Messi. Semedo, que de esa cierta libertad e imprevisibilidad ha hecho una virtud en la liga lusa, deberá reconducir partiendo de cierto orden, pues el sistema del Barça volverá a nacer de la movilidad del argentino.
Su potencia y su ruptura tienen tendencia interior
A su vez, a nivel asociativo, Semedo es algo irregular y como decimos, poco ortodoxo. Esto no debería extrañar una dificultad de por sí, pero, o el jugador adapta su fútbol a lo que encontrará o será el propio equipo quien, apostando por sus virtudes, saque provecho de su gusto por encontrar un socio que reciba por fuera y desde el que jugar y avanzar por dentro. Semedo es un lateral que acelera muchas veces por dentro. Muchas de sus asociaciones acaban con una conducción interior que le hacen desplegar su potencial ofensivo, característica que podría resultar una sorpresa si encuentra acomodo a su alrededor.
Dado que ese es el costado desde el que, a priori, partirá Messi, el ritmo y los tiempos de cada jugada podrían tener un significado u otro dependiendo de quién termine siendo el interior derecho, en caso de que Valverde apueste por tres centrocampistas acompañando a la ‘MSN’. Semedo necesitará tiempo para poder mostrar con confianza sus virtudes y adaptarse a lo que le ofrezca su equipo, y de la movilidad y libertad de Messi y el grado de orden y dirección que tome dicho centrocampista, Semedo podrá ser una cosa u otra. Tácticamente, el lateral derecho del Barça será un termómetro para el nuevo proyecto del ‘Txingurri’.
Foto: LLUIS GENE/AFP/Getty Images






Manuel 18 julio, 2017
Creo que con Deulofeu puede encajar bastante. Con Messi depende