Leganés y Alavés ascendieron juntos el pasado mes de junio de 2016, llegando a una Primera División que pondría a prueba dos proyectos muy diferentes, pues uno, el de Garitano, fue muy continuista, mientras el segundo, el que pasaría a ser de Pellegrino, se renovó con una serie de cesiones de mucha calidad que marcaron posteriormente el techo competitivo del conjunto. Para explicar su permanencia, que en el caso de los vitorianos ha sido muy holgada, ambos equipos apenas dieron tumbos, creyendo en una idea que los resultados afianzaron y que el tiempo demostró como válida, aún siendo tan distintas. En el fútbol hay tantos caminos como los imaginados. Y hoy despiden la temporada en Butarque dos equipos que bien pueden expresar dicha variedad.
Asier Garitano intentó con su sistema reducir la falta de calidad
Analizado en extensión en el pasado programa de ‘Las Gaunas’, el sistema del Club Deportivo Leganés estrechó el margen que quedaba entre su calidad, minúscula en comparación con otros equipos, principalmente para materializar ocasiones, y la de los demás. Y lo hizo colectivamente, pues su entrenador Asier Garitano, creía en lo que hacía desde que en Segunda División dio forma a un equipo muy similar, con rasgos identitarios que lo hacían un bloque muy junto, que defendía en mitad de cancha y que trataba de ser numérica y espacialmente superior en mediocampo, donde se cuece el juego. Esa línea defensiva alzada trataría de cerrar espacios, robar arriba y poner a sus puntas, durante todo el año peleándose con el gol, en mejor disposición de que dicha riña tuviera el menor efecto negativo posible.
Fue tal la convicción que de nuevo apostó por un tipo de central que sobre el papel no casaba con las características de su sistema. La entrada de Giorgios Siovas, corpulento, con poca velocidad y una cintura complicada para recuperar metros, en una idea colectiva que dejaba mucho espacio a su espalda se sumaba a las de Mantovani o Insua, centrales igualmente similares. En dicho riesgo, medido para competir con los otros 12 o 13 equipos, los que no aspirarían a puestos europeos, se mostró acertado pues sus sistema, trabajadísimo en la pizarra y válido en el momento que era dotado de una mentalidad acorde a lo prescrito dio sus frutos. El Leganés nunca estuvo en puestos de descenso y nunca pareció sobrepasado táctica y emocionalmente por esta situación: era su debut en Primera.
El Alavés optó por la calidad de su repliegue más contragolpe
El caso del Alavés se explica igual si el plano se toma desde muy arriba, pues el sistema fue la base, si bien en su caso la calidad y particularidades de algunos futbolistas le otorgó un papel más protagonista, hasta el punto de abrochar la temporada con una final de Copa del Rey. Los de Pellegrino han sido modestos pero con aspiraciones puntuales más ambiciosas, no tanto en la clasificación sino en cuanto a posibilidades. Nombrando a Deyverson, Camarasa, Ibai, Llorente, Theo o Pacheco, Pellegrino tuvo la materia prima… que de poco hubiera servido sin el sistema que de pronto surgió como preparadísimo. En base a una defensa mucho más baja que la pepinera, con mimbres para cerrar por dentro a cal y canto y salir por fuera o de manera directa como un huracán, la defensa posicional del Alavés, clavando el ‘ABC’ de derivar a la banda y ser fuerte en el área, describió otro camino para un recién ascendido. La muestra es clara: la Liga española puede explicarse de muchísimas maneras. Una son los sistemas de juego, tan necesarios como diversos.
Foto: RODRIGO BUENDIA/AFP/Getty Images






killorojillo 20 mayo, 2017
Me encanta el hecho de que la forma de mantenerse en ambos casos sea completamente distinta, pero que tenga en común que fue continuista desde el primer día. Algo que no ha sido así ni en el Granada, ni en Osasuna, ni en el Sporting.
Jemez y Martin Monreal quizá hubieran hecho que sus equipos compitieran, quién sabe.
Respecto a los recién ascendidos, hago la siguiente reflexión:
– El Cordoba que subió a primera fue septimo en segunda, y su temporada fue discreta
– Osasuna sube a primera siendo sexto EMPATADO A PUNTOS con el séptimo y el octavo, es decir, hizo practicamente la misma temporada que el octavo equipo de segunda. Y su temporada ha sido más que discreta.
Creo que los equipos que suban por el playoff siendo sextos deberían saber que la base que les ha hecho subir se va a quedar muuuuuuuy justa y que apostar por esa misma base en primera es un suicidio. El que suba sexto, que haga como el Alavés, fichar fichar y fichar, que es muy romántico quedarse con los que te han hecho subir, pero hay que pensar que todos no sirven para primera (o casi ninguno).