Cavani y Unai contra los desprotegidos


Esta noche, en la disputa de la final de la Coupe de la Ligue francesa se pelea algo más que un título. El encuentro entre Mónaco y Paris Saint Germain será una lucha de poderes entre quien últimamente y hasta hace sólo unos meses los ostentaba todos en el fútbol galo, y quien en el presente curso pretende discutirle, a los de la capital, cada rincón de hegemonía. Líder del campeonato doméstico y sensación en la Copa de Europa de la que los de Unai ya se han despedido, el de Leonardo Jardim y su Mónaco son dos de los nombres del momento en el fútbol continental. Por su qué, por su cómo y por un quién plagado de promesas y buenos deseos.

PSG y Mónaco se juegan, esta noche, más que una final de copa.

Además de por lo rotundo de los talentos que atesora y por su exuberante ofensiva, uno de los mayores impactos que ha causado el conjunto monegasco tiene que ver con su transformación. Bajo la batuta del mismo director e interpretada por varios músicos repetidos, su temporada 16-17 parece haberle dado la vuelta por completo a la partitura de anteriores apariciones. De ser un equipo que no encajaba, se ha convertido en uno de los que más marcan. En la mutación han participado todos, aunque pocos encarnan el cambio como Sidibé, Mendy, Fabinho y Bakayoko. Los laterales y el doble pivote del Mónaco personifican el camino que ha recorrido un conjunto que ha desplazado su zona de confort desde una de las dos mitades del campo a la otra. Lo que antaño fue una fortaleza junto a Danijel Subasic, hoy es una muralla en la divisoria.

Donde quizá menos ha cambiado el Mónaco es en su pareja de centrales. No porque no hayan adaptado sus funciones al actual discurso colectivo, sino porque sus características han respondido con un encaje menos perfecto al nuevo escenario. Tanto Glik como Jemerson, así como su habitual relevo Andrea Raggi, se potencian más cuando pueden dejar su huella cerca del área que cuando la situación los empuja a hacerlo lejos de ella, a campo abierto. En un contexto, además, como se ha comentado, en el que los compañeros más próximos miran hacia delante y tienden a olvidarlos: Fabinho y Bakayoko tiran del Mónaco hacia arriba, al tiempo que Sidibé y Mendy hacen lo propio hacia fuera. La batalla de Kamil Glik y Jemerson, más que la de cualquier otro, acostumbra a contar con pocos refuerzos a su alrededor.

Cavani contra Glik y Jemerson: la carta de Unai Emery para la final.

Hoy el brasileño y el polaco se verán las caras, ni más ni menos, que con Edinson Cavani, la nota más positiva del curso en el PSG de Unai Emery y el hombre que es representante y receptor de buena parte de sus nuevos principios de juego. El uruguayo tenía que ser y ha sido el reemplazo efectivo del último rey de París, y el jugador al que mejor sienta el nuevo espíritu del cuadro galo. Más abierto tanto en sentido literal como figurado, el actual es un París Saint Germain que con menos control y estirando el campo hacia los extremos, permite a Cavani correr más y a través de una mayor extensión de terreno. Para el futbolista es casi una necesidad que, en otro tiempo y ante otro Mónaco, correría el riesgo de ahogarse, pero que ante el presente supone una de las grandes bazas de Unai. No en vano en liga, en ambas vueltas, el uruguayo fue el único goleador del PSG ante el equipo de Jardim.

El del principado es un colectivo que cuando logra asentarse arriba avasalla, por la autoridad de sus piezas de ataque y por la tiranía con que sus mediocentros marcan la línea de presión. Pero con pies como los de Verratti y Rabiot o slaloms como los de Di María, Emery tiene con qué rebelarse. Con qué imaginarse girando a Fabinho y compañía con tal de poner a ambos equipos corriendo hacia los centrales del Mónaco. Hacia los desprotegidos. Con su máximo goleador liderando la amenaza en la batalla que más puede herirlos. Esta noche en Lyon va a jugarse algo más que una final de copa.

 
 

Foto: FRANCK FIFE/AFP/Getty Images


5 comentarios

  • El_trequartista 1 abril, 2017

    Llevo tiempo con ganas de que llegue este partido, no solo puede ser el encuentro más atractivo de Francia en toda la temporada, si no que para mí es de los más atractivos de Europa.

    Creo que hace unos meses que comenté por aquí la admiración que me despierta este Monaco en el sentido de que con casi las mismas piezas que hace un año, está desarrollando con mucho éxito una propuesta diametralmente opuesta.

    También admiración bastante a Unai Emery, por la ultra competitividad de sus equipos, y este PSG lo es (aunque no tanto como su Sevilla).

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  • JLNano4 1 abril, 2017

    Rebelarse con b chicos :)

    Partidazo esta noche… Quisiera que ganase el Mónaco, pero a ver cómo salen los dos equipos.

    ¡A disfrutar!

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  • Abel Rojas 1 abril, 2017

    @ el_trequartista

    No sé yo si tildar al PSG de ultra competitivo está muy justificado este año, ¿eh? 😀

    @ JLNano4

    El tema es que el Monaco siga creciendo contra atacantes de calidad. Lo va a necesitar para competir en la Champions. De momento le cuesta.

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  • El_trequartista 1 abril, 2017

    @Abel Rojas

    Quizás exageré en considerar ultra competitivo al PSG esta temporada, es cierto. En el Camp Nou no lo fueron y eso marca una temporada pero luego en Paris lo fueron y en la Copa de la Liga lo están siendo. A ver si esta noche dan la de cal o la de arena!

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  • Lucas 2 abril, 2017

    Una victoria merecida para PSG. Fueron pocos errores del arbitros pero generalmente PSG fue mejor. Y nada mas

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