La Juventus de Turín visita Do Dragao para cumplir pronósticos, los que le sitúan como uno de los grandes favoritos para levantar el título de campeón de Europa. Después de un ciclo doméstico ganador que tiene visos de tener continuidad un año más, la Juve ya no trata a la Champions como una competición ilusionante sino mirando a los ojos a una Copa que viene deseando para legitimar su dominio en el Calcio. Ahora ya es un objetivo marcado para los de Allegri, reforzados en calidad y profundidad como el candidato que es. No obstante, siendo futbolísticamente el mismo equipo de siempre si miramos sus rasgos identitarios, a este febrero llega más cambiado que nunca en su formación.
Los tres centrales y tres medios que han caracterizado a la Juve desde 2011 han desaparecido en los últimos dos meses de competición. Si Massimiliano respetó de inicio la herencia de Conte, con el paso del tiempo fue integrando la línea de cuatro, sin olvidar del todo el sistema de tres centrales que daba por sentada su propuesta. De hecho, los tres zagueros, dos carrileros, tres medios y dos puntas conformaron el punto de partida de la temporada, pero la naturaleza de algunos futbolistas, las bajas durante la temporada y las altas que se fueron sucediendo después han convencido a Allegri para apostar por un 4-2-3-1 en el que el crecimiento de Dybala, la importancia de Cuadrado y las particularidades de Mandzukic toman gran relevancia.
Cuadrado y Dybala, los grandes beneficiados del cambio
Destacado en el párrafo introductorio, la esencia rítmica y formal de esta nueva Juventus no cambia apenas. Continua siendo un equipo sin prisas, muy equilibrado, con una enorme capacidad para ganar siempre de la misma manera, envolviendo al rival en su tela de araña y dando forma a partidos muy similares, de ritmo Juve. Por eso, el actual análisis va encaminado al matiz. Principalmente individual, pues aunque se pierde un centrocampista, la calidad de su plantilla le permite reubicar los roles con suma facilidad.
En la Juve no hay lugar para la libertad posicional, pues desde su academicismo se define su control del espacio y su consistencia defensiva. Sólo Paulo Dybala goza de albedrío suficiente para hacer de sus mapas de calor en los encuentros algo cercano a la globalidad. En el cambio de dibujo, la desaparición del tercer centrocampista ha dotado al argentino de más radio de acción. Se intuye que el irregular rendimiento y perfil del tercer centrocampista -Lemina, Sturaro, Hernanes-, la adaptación de Pjanic y el lento regreso de Marchisio, aún por vovler a su mejor nivel, ha llevado a Allegri a equilibrar, dando más espacio a Pjanic en la base, no soltando tanto a Khedira, valerse de Alex Sandro como un apoyo exterior y a Mandzukic como la pieza que compensa en defensa con trabajo y se suma al área cuando en la derecha, Cuadrado aparece para buscar al croata y a Higuaín en el área.
Sin notar prácticamente un cambio que ya parece más que asentado, la duda en clave Champions estará en el mediocentro, donde ante la ausencia de un especialista, Allegri pude que opte por Rincón junto a Sami Khedira ante la movilidad de los mediapuntas portugueses -Jota y Óliver-. En cualquier caso, los números del nuevo dibujo no restan un ápice de realismo a esta Juve, que continúa siendo toda una señora.
Foto: MARCO BERTORELLO/AFP/Getty Images






AOGOG7 22 febrero, 2017
Con los fichajes de Cuadrado y Pjaca en verano se podía intuir que Allegri quería disponer de distintos perfiles de futbolistas para tener variantes tácticas y manejar diferentes disposiciones.
Aunque yo creo que el principal motivo de este cambio es el intento por potenciar a Dybala, permitiéndole pisar más zonas del campo y participar, más si cabe, en la gestación del juego. Pero si Marchisio recupera un buen nivel y Pjanic termina de asentarse, me parece difícil que Allegri renuncie a que jueguen ambos junto a Khedira. Dependerá del éxito de Dybala en este cambio de rol y de momento parece que le está sentando muy bien.