El máximo goleador de la historia de los enfrentamientos entre Fútbol Club Barcelona y Real Madrid acumula cinco citas consecutivas en dicho duelo sin ver puerta y viene de comprobar en primera persona y en Anoeta lo difuminado que está todo su alrededor. Además, con el eterno rival a seis puntos, cierto estado de necesidad y un escenario anímico pendiente de un golpe de efecto, Leo Messi vuelve a erigirse como el elemento al que todos miran y del que muchos de los suyos esperan que descargue de peso la trayectoria culé en este primer tercio de temporada. Sin la habilidad de conocer como el presente cualquier momento del pasado, no se puede concluir que el argentino está más cerca que nunca de tener que inventarse casi por sí mismo una victoria esta noche, porque antes hubo otros ejemplos para pensar igual que ahora y el Barça dispone de impresionantes futbolistas, pero por lo visto esta temporada, el momento actual requiere de la máxima seriedad al crack rosarino.
Es por eso que el Real Madrid debe esperar y prepararse para enfrentar al Messi más omnipresente, multiplicador y participativo posible, es decir, la pura globalidad en 105×70, algo para lo que el grueso del plantel blanco trató con la humildad del que lo padece y posteriormente lo estudia con tal de minimizarlo. Rutinas tácticas y técnicas en lo defensivo -sistemas de ayudas escalonadas, orientación del cuerpo, orientación defensiva acorde a los movimientos de Leo, etc.-, o psicológicas que han preparado al conjunto blanco para contener lo máximo posible la total expresión del juego que representa el ’10’ azulgrana. Como todo equipo campeón, el Real Madrid, y más este de Zinedine Zidane, produce un plus de concentración y flexibilidad en partidos como el de hoy, si bien llega a este ‘Clásico’ con dudas por despejar en su defensa e intenciones sobre Lionel.
La entrada de Casemiro tendría una gran relevancia en clave Leo
De entrada será fundamental el dibujo a utilizar, el cual, entrelazado con el plan de partido orquestado por el técnico francés y la posterior interpretación que hagan los jugadores en tiempo real pondrán a Messi en mayor o menor disposición de castigar debilidades y desnivelar la balanza. Con el problema que viene presentando el equipo de Luis Enrique a nivel de creatividad y orden en su centro del campo, es de recibo pensar que Messi ejerza funciones de centrocampista generador de juego; el que bata líneas, dé altura a la posesión de su equipo y la traslade con continuidad hacia zonas más ofensivas, logrando la profundidad necesaria que le permita llegar desde atrás a zona de remate. Por iniciativa y mayor urgencia, el ataque del Barça acumularía más posesión, contexto para el que el Real Madrid se ha mostrado más seguro protegiendo espacios que buscando arriba, aún mostrándose su rival de esta noche muy titubeante ante presiones sobre su salida de balón.
Si el Barça logra establecer posesiones en campo rival, la enjundia del choque en clave Leo será saber quién defenderá su sector y si Zidane reforzará por dentro a su bloque con la presencia de Casemiro, carente de ritmo competitivo pero sobrante de importancia de cara a darle una altura defensiva intermedia a las líneas blancas que igualaría retos defensivos relacionados con el regate y los ajustes sobre un Messi en tres cuartos. De no mediar el brasileño, el Madrid del 4-4-2 podría presentar debilidades por el lado de Mateo Kovacic, jugador más preparado para dicho reto que hace un mes pero aún por testar ante el volumen y el impacto que produce Messi desde la múltiple amenaza en el dribling, el pase o la asociación. Contenerse posicionalmente y mantener la concentración ante un Leo responsabilizado no es comparable a nada.
Messi podría dañar sobremanera todo su sector, el de Kovacic
De igual forma, teniendo en cuenta que sin Gareth Bale, la contra del Real Madrid es menos amenazante y si Casemiro no termina por figurar en el once, la libertad de Messi podría llevarle a un espacio entre líneas habilitado por Luis Suárez fijando marcas que no comprometa tanto su balance defensivo y que arrugue al líder del campeonato una vez necesite reducir dicho espacio, decisión que otorgaría dominio territorial al Barcelona para defender y atacar más cerca de Keylor Navas. Una constante que por la simple presencia y movilidad del genio albiceleste terminan padeciendo la práctica totalidad de conjuntos: Messi vestido de corto obliga a adaptarse y aceptar una puntual y necesaria subordinación táctica.
Por último, siendo Messi principio y fin de innumerables jugadas, será interesante observar como ajuste sobre la marcha el Real Madrid la altura de su defensa y la posible vuelta del pase por elevación que tan productivo ha sido para el Barça en épocas recientes, el que Leo dirige hacia la ruptura de Alba tras distracción de Neymar. Sin demasiados automatismos ofensivos más allá de la bota izquierda de Leo y la profundidad de Alba y Roberto como notables intérpretes, los madridistas habrán de contrarrestar el principal y más reconocible rasgo de profundidad que el Barça dispone. Siendo una acción técnica muchas veces frustrante por su precisión, no deja de ser teóricamente controlable por la distancia que hay entre Leo y el receptor, pues las más intuitivas en espacios cortos entran dentro de lo imprevisto, allí donde Messi libera de culpas al adversario. Messi contra el Real Madrid y el Real Madrid contra Messi. Probablemente, más que nunca.
Foto: Juan Manuel Serrano Arce/Getty Images






Vincent 3 diciembre, 2016
Siendo yo culé, el hecho de que Leo lleve tantos partidos sin marcar al Real habla de lo brutales que son los jugadores blancos cuando se centran. Mucho mérito.