No ha sido un año fácil para James Rodríguez. El colombiano pasó de haberse convertido en uno de los jugadores más sugerentes del fútbol mundial a un punto en el que incluso mantener la verticalidad parecía un reto inasumible. Fuera una cuestión física, emocional o las dos a la vez, James comenzó a transmitir dudas donde antes sólo había certezas. De su movilidad constante, su intención de ser protagonista y del ritmo que le lograba dar al juego no quedó más que lo que producía su zurda, que más bien era poco debido a que su dueño no le daba tiempo ni espacio para poder entrar en escena.
Pero esa etapa ya ha pasado. No es que James haya recuperado el nivel con el que sorprendió a un Santiago Bernabéu que no tardó en emocionarse con su fútbol, pero desde la pretemporada no ha parado de dar pasos hacia adelante en pos de alcanzar, de nuevo, lo que sabemos que ya puede ofrecer. Pisa más zonas, toca más balones, está más ágil y, por ende, ya ha encontrado en varios partidos la forma de ser decisivo, caso de la visita del Real Madrid a Anoeta o de la remontada ante el Sporting de Portugal. Es cierto que todavía parece algo peleado con el cuero, que los controles se le van de más y que su motor no resulta tan constante como antes, pero esto parece formar parte del proceso. Cuando un jugador tan excepcional juega tan mal al fútbol es que sucede algo que no se soluciona con un click. Es más complejo. Y para solventarlo se necesita tiempo, partidos y un poco de suerte. El resto es cosa del talento y del juego, como bien le puede asegurar su amigo galés.
La mediapunta de un 4-2-1-3, el tiempo para James.
La cuestión es que, además de que tiempo en un conjunto como el Real Madrid nunca va a sobrar, Zinedine Zidane no parece ver en el colombiano a un centrocampista. Al menos de momento. Y esta circunstancia, a la que hay que sumar la evidente e incuestionable titularidad de la BBC, conlleva inevitablemente un camino con dos únicas direcciones: la escasez de minutos o el cambio de sistema.
Y como el sentido que conduce a los títulos de forma más segura es el de conseguir activar a un gran James, el técnico francés está apostando por esta última opción. Porque más allá del hecho de ganar una variante y de las ventajas futbolísticas que le vea Zidane al 4-2-3-1, que siendo más estrictos es en realidad un 4-2-1-3, lo que está implicando esta opción de forma directa es una mayor participación de Asensio, de Isco y, claro, de James. El colombiano, de hecho, salvo en un pequeño tramo del partido ante el Espanyol, únicamente ha jugado en la posición que da sentido a su número. Y ha ido a más. Ha seguido creciendo. Contra el Villarreal, pese al empate final, ofreció su mejor versión de la era Zidane, tanto en términos de cantidad como de calidad. La mediapunta, le venga mejor o peor al Real Madrid, le venga mejor o peor a James, está permitiendo que ambos se encuentren. Y si esto sucede, será un buen momento para revisar todo lo planteado en el párrafo anterior.
Foto: CURTO DE LA TORRE/AFP/Getty Images






Soprano_23 18 octubre, 2016
A mí me parece que James está volviendo y no es fácil porque, aunque no se comente -y ésto es perfecto-, el hecho de ser víctima de una campaña en su contra -que el año pasado tenía mucha razón de ser, por otro lado-es algo muy difícil de sobrellevar.
Más allá de ésto es cierto que puede tener difícil encaje en el equipo por el equipo y propuesta de Zizou; da la sensación de que no le pide nada concreto además de que sea determinante acabando jugadas y ello hace muchas veces de que, con la BBC, el equipo se rompa porque su intencionalidad, en parte por el constante "Ahora o nunca" al que se ve sometido a nivel mediático y por la fisionomía del equipo y lo que éste le demanda, está excesivamente enfocada al gesto final y provoca que, en mi opinión, se pierda buena parte de su fútbol. No está siendo, ni mucho menos un elemento que favorezca la cohesión, como con Carlo, por ejemplo.
Eso sí, si el Real no tuviese a James en su equipo sería el hombre a fichar. Lo demuestra cada vez que se pone la 10 de Colombia; es EL crack de Sudamérica sin contar a la MSN -con respecto a los que tiene un rendimiento bastante más similar de lo pudiese parecer, siendo el de los cracks del Barsa altísimo, ojo-.