José Luis Mendilíbar es uno de los técnicos que mejor y más jugo ha extraído del juego exterior en sus etapas en Primera. Su Éibar, el de la temporada pasada, al igual que el de Garitano, disponía de hombres de banda muy activos, de gran recorrido, con capacidad de presión, notable resistencia física en la mayoría de casos y una verticalidad total en los últimos metros. Se pudo establecer con total tranquilidad una seña de identidad y un patrón estilístico en ellos. Sin embargo, tras dos temporadas en la máxima categoría, y si bien los costados de Ipurúa volverán a ver a extremos ocupándolos, el perfil elegido para la nueva temporada es algo diferente a lo visto hasta hoy.
Apoyado en la hiperactividad y versatilidad técnica de Keko Gontán, el Éibar asimiló con tremendo éxito el robo en mediocampo, el adelantado o el contragolpe desde atrás gracias al juego de sus puntas -directo, o en descarga- y a la velocidad Las bandas, una gran seña de identidadde jugadores muy aplicados en el ida y vuelta como el hoy jugador del Málaga, la conducción de Peleteiro, Berjón o Inui. Su presión sobre la salida y su línea defensiva adelantada provocaba que el juego ofreciese espacios para sprints y diagonales muy propias de Mendilíbar. Más allá del estilo, los nuevos hombres de banda representan algo diferente: destacan más por su calidad que por su ritmo y persistencia.
Peña encaja con Mendilíbar; Bebé y León, algo diferentes
El Éibar, de presupuesto escaso y recursos limitados, se caracterizó por adquirir un tipo de futbolista de rango muy similar al de cada uno de sus compañeros, sin hacer apenas ruido a la hora de contratar y buscando en los jugadores una oportunidad para crecer. Esté donde esté la razón de ese cambio en las bandas, Bebé y Pedro León llegan a Ipurúa como dos jugadores de mayor renombre, que deberán ajustar su fútbol a un equipo definido por la constancia y la intensidad, a cambio de ofrecer una capacidad resolutiva de mayor techo, a la espera de refrendarse. La zancada del portugués y el golpeo diferencial del murciano quedarán al servicio de un conjunto que tendrá de nuevo en la cal la mayor parte de su productividad.
Para complementar estos movimientos, el Éibar se lanzó a por Ruben Peña, una culebra incansable, que puede actuar en banda por su fuelle físico y constante presión sobre el balón, o como segundo punta, llegando al remate con instinto -aunque sin demasiada pólvora-. Ensamblado en un Leganés muy similar a este Éibar, de lineas juntas, proyectadas y presionantes, Peña, que empezó como lateral y posterior extremo, no para ni un momento. Será labor de Mendilíbar que todas las nuevas incorporaciones compartan ritmo e intensidad, en uno u otro sentido.
Foto: David Ramos/Getty Images






Lucas 30 julio, 2016
El año pasado el Eibar era robar y llegar , correr , correr , presionar , robar y llegar , había poca elaboración , poco trámite , se atacaba defendiendo y se defendía corriendo , ese era el Eibar y creo que Mendilibar no va a cambiar el guión , será lo mismo pero si funcionan Bebe y Pedro León , con algo más de calidad y argumentos , aunque sobre todo Pedro León a mi me deja muchisimas , dudas . Su pie derecho es un guante , pero no se si asumirá con naturalidad el trabajo defensivo que implica Ipurua .