Pep Guardiola ha conseguido su tercera Bundesliga consecutiva, una por cada una de las temporadas que ha estado al frente del Bayern de Múnich. El próximo verano saldrá dirección Manchester, y la sensación que queda -con el atrevimiento de reducir en una sola frase el tremendo trabajo que hay detrás del día a día del técnico de Sampedor- es que llegó con una idea, fruto de aterrizar en Múnich tras descender de su nube culé, y se fue con otra. Su Bayern ha evolucionado, se ha convertido en algo más «alemán», y el hecho de conseguir ganar en cada una de las versiones solo es un episodio más que añadir en la biografía de éxitos de un entrenador legendario.
El Dortmund de Tuchel ha sido su mejor rivalUna cuestión ha sido innegociable desde el principio, y es la pulcritud en la salida de balón. El rol de Lahm, que el propio futbolista alemán no fue capaz de definir cuando fue preguntado («¿un dos ofensivo? ¿un seis colgante?») sirve de apoyo para explicar lo que ha sido una constante desde el primer día: salir bien y acelerar cuando el equipo estuviese junto en campo rival. La posición de Lahm como interior en la salida de pelota ha sido una constante desde el principio, y la inclusión de Alaba como central, las llegadas de Xabi Alonso y Thiago Alcántara o la mejoría de Jerome Boateng en esta fase del juego sirven para confirmar que el técnico edificó su proyecto en perfeccionar los primeros pases del equipo. Con este pilar de su modelo de juego asentado, el Bayern 3.0 de Guardiola ha añadido conceptos que le han llevado su versión más completa, probablemente con el objetivo de acercarse al nivel de competitividad de la era Cristiano Ronaldo – Leo Messi, y con la que ha vuelto a ganar la Bundesliga, en el año en el que probablemente ha tenido en el Borussia Dortmund de Thomas Tuchel a su rival local más exigente.
1- ARTURO VIDAL: EL ÁREA Y LOS REBOTES
La incorporación más significativa del Bayern el pasado verano fue la de Arturo Vidal. El Pep de «Xavi e Iniesta» -connotación que probablemente le vaya a acompañar durante toda su carrera- firmaba a un jugador de medio campo con capacidad de robo y muchísimo despliegue, pero totalmente opuesto a un perfil asociativo. Es evidente que Guardiola se ha adaptado a la cultura futbolística alemana y a su plantilla -con ese matiz innegociable de la salida de balón- y el fichaje de Vidal obedecía a una necesidad clave para que el plan de juego que estaba terminando de perfilarse durante la temporada pasada fuese más competitivo: desborde exterior, centro al área y buena gestión de los rebotes.
En la Juventus, Arturo Vidal ya demostró cómo podría ayudar al BayernVidal terminó de confirmarse en la Juventus de Turín como uno de los mejores centrocampistas del mundo. Su papel en la Vecchia Signora tuvo dos fases (Conte-Allegri), y sin duda encontró su madurez tras pasar por el equipo italiano. Antonio Conte le hizo dueño del interior derecho en su 3-5-2, de modo que el plan de Andrea Pirlo como mediocentro -Ancelotti ya había empleado un perfil agresivo a nivel defensivo con Gattuso para protegerle- pudo en parte ser estable por su capacidad de robo, tanto a la hora de presionar como de ayudar en campo propio. Además el chileno ofrecía un plus ofensivo, clave para un equipo que tenía en el envío de Pirlo sobre Lichtsteiner y posterior centro al área uno de sus grandes activos ofensivos. El Vidal de Allegri pasó a jugar como ’10’, con la evolución al 4-3-1-2 tras la explosión de Pogba. Presión, profundidad y esa omnipresencia en el área fueron los conceptos clave de su último año en Italia.
Guardiola sabía perfectamente qué buscaba con Arturo Vidal. La estructura de salida de balón del Bayern no necesitaba otro centrocampista: si Pep quería un activo extra a la altura de Xabi Alonso o Thiago, proyectaba a Lahm o Alaba. Lo que Guardiola necesitaba era un jugador que hiciera dos cosas: potenciar a su brutal batería de extremos rematando la cantidad de centros que el equipo produce de forma constante y que, en caso de no hacerlo, sumase de forma decisiva a la hora de proteger la frontal del área y evitar que el rival contragolpease. A nivel táctico, además, Vidal iba a ayudar a que el modelo de presión que busca Guardiola una vez se pierde la pelota en el ataque posicional fuese efectivo.
2- EL BAYERN DE LOS EXTREMOS: COSTA Y COMAN
Douglas Costa ha sido una pieza clave en 2016Salvo un leve conato de transformación de Franck Ribery durante su primera pretemporada, como explicó Martí Perarnau en Herr Pep, el modelo de ataque de Guardiola estuvo enfocado, desde un primer momento, en potenciar a Robben y Ribery en sus posiciones de extremos. Por supuesto en estos tres años ha habido planteamientos específicos donde ambos han podido aparecer por dentro, pero el sistema de juego pretendía, habitualmente, que la pelota acabase en la banda, en pies de ambos, para que quedasen en uno contra uno frente a su marca. Los problemas físicos de los dos y el hecho de no tener suplentes específicos mermó en algunos momentos la capacidad competitiva del equipo, así que el conjunto bávaro acudió al mercado para incorporar dos piezas que han acabado siendo claves en el Bayern 15/16: Douglas Costa y Kingsley Coman.
Si Vidal fue, a nivel táctico, el fichaje más relevante, el más exitoso ha resultado ser el de Douglas Costa. El brasileño aportó algo que la plantilla necesitaba como el comer: piernas frescas. De repente Guardiola dejó de necesitar en exclusiva a Robben y Ribery para conseguir ventajas en el último tercio, y lo cierto es que el ex del Shakhtar superó todas las expectativas. La velocidad de Costa y sus «pies de boxeador» le hacían desbordar tanto si el rival esperaba y se necesitaba un gesto hábil en espacio reducido, como si debía echar la pelota a un lado y correr, disfrutando de más terreno. Por si fuera poco y para completar el poker en las alas, Pep sumó a Coman, en un movimiento bastante sorprendente pero que ha quedado claramente explicado a lo largo de la temporada. El francés no tiene la potencia de Douglas, pero es otra alternativa clave para el mismo efecto: regatear y centrar. Su electricidad ha ayudado muchísimo desde ese punto de vista.
3- MÜLLER Y LEWANDOWSKI
La figura del delantero centro es otro de los puntos clave en los que detenerse de cara a entender la evolución del modelo de juego del Bayern de Guardiola, y que ha resultado decisiva en la consecución del título liguero este curso. En su primera temporada en Alemania, Guardiola no terminó de apostar de manera firme por Mandzukic, y rotó entre él, Götze y Müller como 9s. En la temporada pasada empezamos a ver de forma constante a Müller y Lewandowski como pareja de puntas, aunque ha sido este año cuando se ha terminado de confirmar como uno de los aspectos básicos del plan ofensivo.
Müller y Lewandowski se han asentado arribaPor primera vez en los tres años de Guardiola en Alemania, el técnico nunca ha tenido problemas para alinear de forma regular una pareja de extremos. Casi siempre dos de los cuatro han estado en el terreno de juego, de forma que el regate y centro al área estaba casi garantizado en cualquier momento de los partidos. De ahí que tener también en el campo a Müller y Lewandowski dentro del área fuese un concepto decisivo para equilibrar la secuencia: juntar pases en salida sobre un perfil, encontrar en aclarado a uno de los extremos en el opuesto, y que este regatee y centre. Müller y Lewandowski son dos de los mejores rematadores del mundo -y encima Pep sumó a Vidal para la tarea, otro elemento devastador en el último toque en área rival-, de modo que el Bayern no solo hacía goles a través de este guión, también conseguía empujar al rival atrás, y si no se finalizaba la jugada, poder comenzar una nueva acción ofensiva.
4- KIMMICH, ALABA Y LOS CENTRALES
Otro elemento importante del último año de Guardiola de Alemania ha sido el asentamiento -en el tramo final de curso- de Joshua Kimmich y David Alaba como pareja de centrales. Es indispensable matizar que Pep ha tenido numerosos problemas en la zaga -Jerome Boateng, Benatia, Javi Martínez y Badstuber han pasado largos periodos de baja-, pero el hecho de que incluso con Benatia recuperado se haya mantenido en días importante la apuesta por Kimmich y Alaba explica cosas muy relevantes de lo que ha sido el Bayern Munich 15/16.
Kimmich + Alaba fue la pareja sin BoatengPor un lado, es indiscutible que para el sistema del equipo es necesario que los centrales tengan buena capacidad de reacción, velocidad y capacidad para enfrentar situaciones a campo abierto. Que Jerome Boateng se haya convertido en indiscutible obedece a varios factores. Por un lado, que haya mejorado en su salida de pelota, por otro, esa zancada que permite corregir si el rival quiere contragolpear, y por último, su capacidad física para competir en el área propia. Es evidente que Jerome aún presenta algunos problemas en la toma de decisiones, pero si el Bayern pierde la pelota y debe defender cerca de su área, su «cuerpo de central» ayuda a resolver acciones con las que Kimmich y Alaba no pueden. Sin embargo, el hecho de apostar por ambos en caso de necesidad deja claro que esta no es la prioridad.
Con ellos, el Bayern tiene capacidad para dar primeros pases limpios -la premisa clave-, y además los dos son rápidos para proteger envíos largos a su espalda, una zona que entre ambos y Neuer consiguen ocupar. La importancia de los centrales del Bayern en el sistema es capital, precisamente por todo lo expuesto hasta el momento. Müller, Lewandowski, dos extremos y Vidal representan la estructura más o menos innegociable para Guardiola esta temporada -por supuesto Pep es un técnico que varía mucho y por lo tanto no puede hablarse de algo inamovible-, de forma que había compensar de alguna forma. Para juntar todo el equipo en campo rival, Lahm o el Alaba lateral o central en línea de tres se metían a la altura de Xabi Alonso para compensar el comportamiento vertical de Vidal o Thiago, de modo que los centrales tenían que poder cruzarse en diagonal -los laterales no estaban en su posición- y también tener capacidad para correr hacia detrás por el carril central. El hecho de que Pep haya apostado por Alaba o Kimmich, a pesar de las carencias que puedan tener en enfrentamientos directos contra delanteros centros específicos, termina de cerrar el círculo para entender un sistema que cuenta con muchos matices, que sin duda ha tenido sus carencias y aún tiene margen de mejora, pero que, viviendo en constante transformación, ha sido capaz de ganar por tercera vez consecutiva la liga alemana.


@FelipBrasi 7 mayo, 2016
Pues ahora que llega la etapa alemana de Pep a su fin, para mí su balance no es positivo (tampoco negativo). Creo que todos esperábamos algo más de él, y no me refiero en absoluto a los resultado o a haber ganado la CL. Llega a un equipo que había acabado de ganar todos los títulos posibles, y con claridad además, era un equipo de ritmo altísimo que marcaba la diferencia no sólo por Robben y Ribery, si no también por Lahm y Alaba en los laterales, más un triángulo en la medular formado por Kroos, Schweiny y Luiz Gustavo. Y para mí un gran entrenador no tiene que morir con sus ideas y hasta este curso en dónde sí se ha visto claramente que ha matizado su fútbol, los dos primeros no aprovecha nada de aquello que tenía cuando llegó que era mucho. Creo que un entrenador de su nivel ya debería haberse amoldado al club de dónde llegaba desde el primer día, su rigidez de idea es lo que le hace salir goleado en las dos semifinales frente a Barça y Madrid (para mí vamos).
Coincido mucho con lo que un usuario comentó hace unos días. No digo que Alaba y Lahm no sean mejores futbolistas ahora, es más estoy seguro que tienen más virtudes y conocimientos tácticos que antes. Pero eran jugadores que literalmente marcaban la diferencia en el BAyern campeón de todo desde los laterales. Pep los ha puesto de todo (muchas veces por las circunstancias cierto, pero otras tantas porque quiso) y ahora dan la sensación que saben muchas cosas pero que han olvidado qué hacían para ser letales. Y estos son dos son sólo los ejemplos más claros.
No sé, me queda la sensación que ha mareado a muchos futbolistas que ya eran top mundiales haciendo lo suyo. Además teniendo en cuenta que el Bayern hizo lo que hace siempre, que es quitarle los mejores jugadores a sus rivales de la Bundesliga. Por eso digo que esperaba más, incluso pierde la copa el año pasado. A mí me da la sensación que deja un equipo con más conocimiento del juego, o sea más rico en cuanto a distintos conceptos del fútbol, pero que en realidad no domina perfectamente ninguno. Y creo que a los que no ha acabado de convencer dentro de su propio club tienen la misma sensación, por eso las críticas. Tienen la sensación de ver un híbrido sin definir por completo.
De ahí su eliminación frente a los españoles, y seamos sinceros, este año ha perdido como ha podido ganarle al Atleti. Pero cualquier otro entrenador del Bayern que no se llame Pep, cae goleado dos años consecutivos frente al Madrid y al Barça y quedaría marcado por un buen puñado de años siendo cesado rápidamente. Es que estamos hablando de uno de los ogros de Europa. No fue solo la derrota, fue la forma de perder sin ninguna posibilidad de haber hecho más. Los dos partidos en el Allianz vs Madrid y Barça se vieron cosas muy raras, anticompetitivas para ser un equipo de Guardiola.