El Fútbol Club Barcelona buscará esta noche aumentar a treinta y cinco la secuencia de encuentros sin perder. Una racha larga y extraordinaria en la que, sin embargo, los problemas a solventar han sido constantes. El cuadro de Luis Enrique ha exhibido un poder de recuperación dentro de los partidos casi sin precedentes. El Barça remonta siempre. Y remonta porque sus adversarios hallan el modo de complicarles la vida. Sobre todo de una manera concreta.
La fórmula: 4-4-2 y repliegue intenso a media altura. «Funciona»
Conste en acta que lo que a continuación explicaremos no es un “manual de vencer al Barcelona” ni nada que se le parezca. De hecho, todos los ejemplos que se citarán finalizaron sus choques con derrota ante los culés. Para doblegar el talento no hay fórmula infalible ni plan vacío, mucho menos en una liga donde el nivel táctico es excelente.
Aclarado el tema, resulta visible cómo un planteamiento común ralentiza especialmente a los culés. Se trata de un 4-4-2 simétrico, de intensidad alta y repliegue moderado. ¿Qué significa esto? Hablamos4-4-2 para negar a Neymar y Leo de un equipo que coloca dos líneas de cuatro hombres, pegaditas, no demasiado metidas en su área pero tampoco a cuarenta metros de su portero. Dos delanteros quedan alineados por delante, con la función de incomodar a los centrales (que no al portero) y, clave, evitar que Busquets juegue fácil. Para lograr esto, uno de los puntas quizá baje tanto que igual acaba disfrazado de quinto centrocampista. A partir de aquí, más que táctica surgen especialistas o trabajos concretos. Por ejemplo, en las bandas. Los “extremos” de ese 4-4-2 han cumplido en muchos casos con una tarea similar: encerrar a los genios azulgranas (Messi y Neymar). Es imperiosamente necesario que Leo y Ney no puedan gambetear hacia dentro. Acuden a la mente los nombres de Oxlade, Saúl o el posicionamiento del Villarreal en el Camp Nou.
Messi termina siendo la solución culé en juego y determinación
Si todo va genial, al Barcelona le estará costando avanzar, ya que faltará desequilibrio, Busquets estará marcado y el resto de piezas jugará de espaldas gran parte del encuentro. ¿Qué propone el BarçaLeo, la primera respuesta culé ante todo esto? A Leo Messi, la mejor de las respuestas. A mitad de la primera parte, minuto arriba, minuto abajo, el crack deja la banda y se va al medio en busca de pelotas que tocar. Como los interiores rivales están con sus pares, Messi recibe. En zona de poco peligro pero recibe, y con su magia va taladrando al oponente. Curiosamente, ante Celta, Atlético de Madrid o Sevilla (ejemplos del citado 4-4-2), Leo fue el autor del empate con 0-1. En dos ocasiones lo consiguió gracias a dos libres directos excepcionales. La otra tuvo que ver con la otra acción decisiva del conjunto barcelonista: el robo adelantado.
Si te metes o te meten atrás, el robo adelantado generará gol
Y es que ya lo dijo Marcelino en la rueda de prensa post-partido: “queríamos robar en el centro del campo para no hundirnos atrás en el repliegue”. La hoja de ruta indica que la medular debe ser intensa, con voluntad de recuperar la pelota. Si tu 4-4-2 se mete atrás (o te mete el Barça) puedes encasquillar el ataque blaugrana pero tarde o temprano aparecerá la pérdida previa al pase de gol. Es aquí donde el nombre de Sergio Busquets se hace inmenso. Con una recuperación y asistencia mágica del catalán, el Barça tumbó la resistencia del Villarreal. Ante el Atlético, fue Mascherano el que aceleró la ofensiva con un pase rápido a Neymar que mareó a los de Simeone. Ninguna defensa puede recolocarse tan rápido frente a tanta habilidad. Por eso ganarle a la MSN cuesta tanto; dominarles no es certeza de nada. Por eso buscan hoy la trigésimo quinta noche sin perder.






Abel Rojas 3 marzo, 2016
Para mí la gran fortaleza del Barça está en que, salvo el partido de La Rosaleda que seguramente sea, con el de Las Palmas, el peor que ha jugado el Barça este año, cuando le hacen este tipo de planteamiento solo le incomodan. No le dañan. Porque no pierde el balón en salida -insisto, salvo en La Rosaleda, que encima es el estadio que mejor presiona de España-. Ni siquiera el Athletic Club obtuvo grandes recuperaciones altas.
Quizá de ahora en adelante en Liga sí surjan esas pérdidas, pero si suceden, me costará mucho considerarlas consecuencias de un defecto colectivo en lugar de un lógico y tolerable descenso en la motivación.