En España tener el balón ya no está de moda. Seguramente en su día se sobredimensionó el hecho de tener la posesión, pero lo cierto es que muchos entrenadores sí que comenzaron a construir sus equipos a partir de la idea de tener la pelota más que el rival, lo que a su vez generó el contexto perfecto para que Diego Pablo Simeone llegara, viera y triunfara como elemento contracultural. Dicho esto, que ahora casi ningún equipo se entienda a partir del balón no significa que el centrocampismo y los centrocampistas, que no son sinónimos, hayan perdido influencia en nuestro campeonato, pues siguen siendo los futbolistas que marcan el devenir de sus equipos.
Muchos mediocentros están destacando en este curso 2015/2016.
El mediocentro está marcando a sus equiposEs más, lo que esta temporada se está empeñando en demostrar es la brutal ascendencia que sigue teniendo la figura del mediocentro sobre el resto del colectivo. El ejemplo quizás más significativo es el de Pedro Mosquera, el jugador que ha cambiado la dinámica del Deportivo de la Coruña. Como club. Su presencia ha dado sentido al resto de fichajes, ha articulado la competitividad del grupo y, además, le ha permitido a Víctor Sánchez del Amo erigirse en el técnico más camaleónico de la competición. Es muy posible que suena exagerado, y por eso lo vamos a entrecomillar y poner en cursiva, pero Mosquera es «el proyecto deportivo» del Dépor.
Porque no es tanto lo que hacen estos jugadores, como lo que dejan de hacer sus equipos cuando no están. El ejemplo del Villarreal en los últimos años queda reciente, ya que una vez se lesionó Bruno se cayó el equipo de Marcelino. Dos veces, y jugando a cosas muy distintas. Pero no hace falta hablar en pasado para demostrar esta premisa. Cuando Tiago Mendes se rompió en medio del Calderón, el Atlético se apresuró en fichar a Augusto Fernández, el cual a su vez propició que el Celta se rascara el bolsillo en contratar a Marcelo Díaz. Dos fichajes que pintan realmente bien pero que, por cómo estaban configurados ambos colectivos, sólo aspiran a ser parte del cambio que realicen Diego Pablo Simeone y Eduardo Berizzo, pues el transplante no puede tal cual. Hay que adaptarse. Cambiar. Evolucionar. ¿Sucedería lo mismo con otra posición? Cuesta imaginarlo. Lillo siempre decía aquello de «dime con qué mediocentro andas y te diré qué equipo eres», y siguiendo esa premisa, si cambia el mediocentro, también cambia el equipo.
El caso más dramático lo está viviendo el Sporting sin Sergio.
Sin Sergio, el Sporting se ha ido cayendoSi se puede cambiar, claro. Porque además de la de Tiago, el Vicente Calderón también fue testigo de cómo las lesiones de Javi Castellano (Las Palmas) y de Sergio Álvarez (Sporting) alteraron irremediablemente el devenir de sus equipos. Ni uno ni otro son la estrella. Tampoco son los jugadores más talentosos ni de más capacidad técnica. Pero eso da igual. Si antes de comenzar la temporada se hubiera preguntado a su afición por aquel futbolista que no podía caer, por aquel que debía tener inmunidad, los elegidos hubieran sido ellos. Y sin dudar. Ambos eran la condición «sine qua non» para poder ser competitivos en Primera. Porque mientras Javi Castellano era la individualidad que compensaba los déficits colectivos de Las Palmas y que engarzaba todas sus líneas, Sergio Álvarez se encargaba de liderar la salida de balón y de marcar la crucial altura defensiva. Así que perderlos venía a ser cómo quitar a la vez tres piezas de una misma fila en el «Jenga». La torre, salvo milagro, se iba a caer. Y eso es lo ocurrió, aunque sí que es cierto que ahora la Unión está renaciendo a partir del plan de Setién y de la reubicación de Vicente Gómez al mediocentro.
Porque talento para reconstruir suele haber, pero al final el camino siempre es el mismo. Al menos en el fútbol español, cuya liga es tan mediocéntrica en su presencia como, sobre todo, en su ausencia.

Saludos 




hola1 16 enero, 2016
Buen termino ese "mediocentrico". Me gusta el fichaje de Marcelo Diaz por parte del Celta, al que llamaban el "Xavi chileno".