La de Francia 2016 no es una Eurocopa más. Esto se suele decir y se ha dicho en la mayoría de ediciones de esta competición, pero a buen seguro que nunca se ha tenido tanto motivo para hacerlo de una forma tan decidida. No sólo es una cuestión de reunir a los nombres propios más resonantes del continente en la cita que define el calendario futbolístico del año, sino que además en esta ocasión se cruzan varias circunstancias absolutamente históricas.
Esta vez no faltará ningún gran nombre a la cita.
La fase previa ganó bastante competitividadLa más obvia y la más importante es el incremento de participantes, de 16 a 24 selecciones. Esta medida, en un principio, se observó con bastante recelo. ¿Cómo de barato estará llegar a Francia? ¿Bajará el nivel global de la competición? ¿No resta valor a la fase de grupos? De momento no tenemos respuestas para dos de estas preguntas, pero la fase preliminar ya nos ha permitido contestar a la primera y a otras tantas más. Al ampliarse el número de clasificados no sólo no ha bajado el nivel competitivo, y Holanda bien puede dar cuenta de ello, sino que éste ha aumentado notablemente. Y es que todos los países vieron posible, en algún instante, clasificarse como una más. Llegar a una fase final y estar a siete partidos del título, en lo que ya de por sí es un acontecimiento histórico para su fútbol. Ahí están los ejemplos de Islandia, de Albania o de la Gales de Gareth Bale, que en sólo unos meses podrá cumplir el único sueño que se le atragantó a Ryan Giggs.
España defiende el cetro ante el auge alemánTodas estas selecciones son la muestra de que el nivel medio ha aumentado. El talento individual sigue decidiendo partidos y esto jamás cambiará, pero la pizarra es el arma que muchos de estos modestos utilizan para acercarse, por ejemplo, a Alemania y a España. O mejor dicho, a la vigente campeona del mundo y a la vigente bicampeona europea. Estos sobrenombres se dicen fácil, de carrerilla, pero tal enfrentamiento es inédito, pues nadie había ganado dos Eurocopas consecutivas hasta que lo hizo la Selección de Vicente del Bosque con aquella histórica final ante Italia. Por tanto, esta cita en Francia es el choque entre todos, pero también entre dos campeones. Mientras Alemania busca ampliar su dominio a Europa, España tiene la posibilidad de prolongar su reinado y de, además, superar al propio conjunto teutón en el palmarés de la competición, con todo lo que conlleva.
Pero, evidentemente, esto no es sólo un Alemania – España.
Además de todo esto, de los que disfrutan por un sueño ya cumplido y de los que buscan aumentar su gloria, hay una serie de grandes equipos y de grandes futbolistas que tratan de dar un paso hacia adelante. La Portugal de Cristiano Ronaldo, la pujante y talentosa Bélgica, la eterna aunque diferente Italia, la renovada Inglaterra de Hodgson, la Suecia de Zlatan Ibrahimovic, el posible estallido de Francia… Atractivos no le faltan a la competición. La Historia se escribirá en treinta días, quizás en menos incluso, pero ésta perdurará para siempre. Porque, cuando el frío se vaya y llegue el sufrido calor estival del mes de junio, a 24 países de Europa la inmortalidad les quedará a siete partidos. Así de cerca, así de lejos.






varogs 28 enero, 2016
La verdad es que Francia, incluyendo los problemas extradeportivos típicos que acaban destruyendo o forjando carácter ganador, mas un autténtico equipazo por nombres en cuanto a calidad y físico… para mi claro candidato, aunque es cierto que las favoritas son las dos que citáis.
Saludos.