Como la gran mayoría de delanteros, Harry Kane se hizo un hueco en el once titular de su equipo porque simple y llanamente marcaba -muchos- más goles que sus compañeros, en este caso Emmanuel Adebayor y Roberto Soldado. En esas primeras apariciones, el punta londinense exhibió una gran variedad de movimientos en el área, una notable intuición para adelantarse a los centrales y una más que evidente capacidad de remate, tres cualidades básicas que parecían garantía de que, aunque su inspiración bajase, sus cifras goleadores seguirían siendo superiores a la media Premier.
Harry Kane es más que golesSin embargo, él era más que eso. Lo venía insinuando desde su irrupción en la élite, pero seguramente hasta el inicio de esta temporada, cuando su fútbol fuera del área ha encontrado definitivamente un sentido colectivo, no se pudo confirmar con toda certeza. Es decir, el año pasado Harry Kane ya demostró que sabía interpretar el juego, que podía caer a las bandas, que no tenía los píes cuadrados y que, en definitiva, pese a no ser autosuficiente por falta de velocidad, podía ayudar a su equipo a veinte, treinta o incluso cuarenta metros del punto de penalti. Pero todas estas demostraciones, todas estas acciones, parecían aisladas. Sin coherencia interna. Eran de mucha ayuda para el Tottenham, obviamente, pero no estaban integradas en el playbook de Pochettino, lo que provocaba que éstas fueran únicamente una solución de urgencia y no un arma ofensiva per se.
El Tottenham ha crecido como equipo. Y se nota.
Con la continuidad del proyecto, la refrescante llegada de Dele Alli y el perfeccionamiento del sistema de Mauricio Pochettino, ahora el contexto es otro bien diferente. Harry Kane no es sólo la guinda del pastel, su mejor jugador y por supuesto también el más decisivo, sino que además es el que mejor representa todo lo que es este Tottenham Hotspur 2015/2016. Un equipo que se entiende a partir de la desaforada presión que hace en primera línea, en la cual el primer encargado de apretar al portador de balón suele ser el propio Kane, quien incluso hace con relativa frecuencia coberturas a sus laterales cuando estos se han quedado arriba. Porque en este Tottenham nadie para. Ni en defensa ni, por supuesto, en ataque.
Una vez los Spurs recuperan, la secuencia de movimientos se inicia. Los dos extremos, que no son tal, vienen hacia dentro, los laterales se proyectan hacia adelante, Dele Alli baja un escalón o rompe hacia portería… Y, en todo esto, el que compensa siempre es Kane. Se mueve en todas las direcciones, no desentona en ninguna posición y, además, esto no evita que, cuando el balón llegue al área, él esté donde más daño hace al rival. En definitiva, Kane representa todo lo que es el Tottenham: intensidad, movilidad y pegada. De ahí que, como nos decía Guillermo González, quizás Mauricio Pochettino podría tener un delantero mejor, pero este Tottenham no podría jugar así -de bien- si éste no fuera Harry Kane.






@Javi15195 27 diciembre, 2015
Mojaros: ¿es Harry Kane un producto Premier o es una realidad? Lo comentaba en otra nota en Ecos acerca de Vardy y preguntaba acerca de su techo. A mí el del Tottenham me parece una delicia cuando participa en el juego pero además suma mucha determinación. Como Ighalo, el 9 del Leicester, Lukaku. Curiosamente son futbolistas dominantes especialmente por el físico: arrancada potente, buena capacidad de choque con los centrales, punta de velocidad. Son características algo apartadas del juego (aunque varios han demostrado ser más que killers en el área) técnico y más asociadas a delanteros que viven más del uso de su cuerpo.
¿Harry Kane es una realidad? ¿O es el típico brote de delantero que surge en la Premier?