España volvió de Macedonia con un triunfo que nunca peligró pero que dejó poco lustre y novedad con respecto a su desempeño. Vicente del Bosque tiró de rotaciones y juntó a muchos mediapuntas de tendencia interior, mucho toque y poca ruptura; saliendo con la idea clara de marcar un ritmo de partido pausado y ciertamente pasivo, envolviendo el encuentro en una atmósfera de precaución que no pusiera en peligro su transición ataque-defensa. Abrió la lata, se puso en ventaja y poco más se supo.
Mata por Pedro y Carvajal sujeto en el lado débil
España apenas creó ocasionesLa ya nombrada cautela vino motivada por Mata y Carvajal. El lado débil del cuadro español fue principalmente el diestro: Silva, con incuestionable libertad, se dejaba caer junto a Cazorla, Isco y Bernat en el costado izquierdo. Sin un especialista que activara espacios por derecha -Pedro- ni un lateral profundo que con su altura ensanchara el campo o llegara en carrera, la circulación careció de colofón. Se sobrecargaba una zona del campo, se generaba superioridad en torno al balón, pero no se materializaba con movimientos al espacio, produciéndose la sensación de campo estrecho y ausencia de acción. Más allá de conseguirlo, pues no tiene España los monopolizadores de antaño, Del Bosque priorizó el control de balón y la seguridad posicional de los hombres más lejanos, por donde puede correr el aire y lograr salir el rival con espacio y velocidad.
Carvajal, como en general se sitúa el lateral del lado contrario por donde se triangula, fue el perfecto indicador de la versión prudente que el seleccionador elige principalmente cuando alinea el 4-1-4-1 en sus desplazamientos fuera de casa. El ‘2’ del Real Madrid se comportó como un centrocampista interior que taponaba la salida de Askovski -más escurridizo que peligroso-, compensando la soledad de Busi, Ramos y Piqué cuando se pierde la pelota. El gol a favor relajó las intenciones con la misma y apenas se vieron ocasiones; no hubo facilidad para el punta, algo sabido y aceptado, ni tampoco excesivo trabajo para los zagueros. Simplemente España resolvió un compromiso mostrando su cara más cautelosa y pasiva.






CJ54 9 septiembre, 2015
Vaya leñazo nos vamos a dar en Francia. Hace falta romper, reinstaurar nuevos roles, que el mejor portero de la Premier sea titular por delante de la única leyenda que no ha querido, con todo su derecho, echarse a un lado. Toca empezar un ciclo nuevo cimentándose en la mejor pareja de centrales, Busi y sobre todo, y por enima de todo, Isco.
Un juego más vertical vendría de lujo a la savia nueva de la selección. Más que nada porque si queremos jugar con nueve, habrá que potenciarlo, digo yo, es que ni centros laterales macho. Sobre todo si tenemos en cuenta lo que les gusta correr a los dos nueves de más nivel.
Vamos que yo no veo la hora de juntar un centro del campo compuesto por Busi, Thiago, Iniesta con Isco en la izquierda y en la derecha el elemento diferencial, Pedro o Jesé(?).
Es que España no genera nada. Cada partido lo gana casi por casualidad. Un gran gesto técnico, un desajuste de la defensa rival, un penalty…poco, nada.
Sé que no es bueno comparar, pero es inevitable dada la coordinación en tiempo y espacio, pero a esta España le hace falta su Luis Enrique, aunque no salga bien.
Por cierto, Isco cumple años, a ver si estamos a su altura.