El Deportivo de la Coruña se llevó la victoria del Benito Villamarín gracias a la fijación de su plan. Potencialmente tenía un punto débil nada desdeñable para un rival astuto, pero el Betis no lo fue. Los de Víctor, una vez mantuvieron cierta seguridad sin coste negativo por la citada flaqueza, castigaron la puerta abierta que dejaron los verdiblancos. Fue un partido no muy bien jugado, narrado desde el poco control que los locales tuvieron durante los 90 minutos. Moraleja: al Betis le faltó un centrocampista que los coruñeses aprovecharon para matar por fuera.
Dépor: enorme espacio entre sus dos lineasEs un hecho que a Mel le gusta especialmente el 4-2-4 de transiciones rápidas, presión alta e intensidad sostenida cuando juega en casa y busca partidos de muchas ocasiones; con libertad en ataque para sus hombres más talentosos. Con Van der Vaart y Joaquín por fuera, Petros junto a Torres y Castro y Molina arriba, las intenciones más claras imposibles. Una vez el Dépor habilitó un 4-5-1 de excesivo espacio entre sus dos líneas, ocurrieron varias cosas que explicaron por completo la victoria deportivista.
El Betis echó en todo momento en falta un centrocampista más
Siendo directos en términos numéricos, un dos contra cinco en la medular no es un buen negocio, así que entendiendo que el partido se jugó en salida rasa del Betis y bloque a media altura cediendo la pelota de los deportivistas, Mel debía jugar con sus laterales para tener un pase hacia fuera que igualara efectivos en la circulación. Vargas y Piccini subían casi a espalda de Luisinho y Cartabia y dejaban el inicio del juego a cuatro hombres. Con Torres y Petros sin calidad para la construcción, cada movimiento de los atacantes para recibir entre líneas nunca era activado. Un pase raso vertical eliminaba la línea de cinco visitante, detalle crucial que apenas se produjo. El Betis se quedó con cuatro en su campo para sacarla y seis arriba desasistidos. El balón duraba poco y los medios no podían robar arriba.
Esto lo aprovechó el Dépor para buscar, con Fayçal Fajr y Juan Domínguez, a los dos mediocentros béticos, entorpeciendo el primer escalón y ganando el duelo del mediocampo, saliendo a la contra con el paso de los minutos. El Betis no supo reaccionar, echó demasiado en falta el pegamento y la pausa de Portillo, con el que pasar a un 4-3-3 que racionalizara y equilibrara su fútbol. Ahí emergió un Dépor más tranquilo, menos precipitado, cómodo atrás después de dominar el carril central y saliendo, como en el segundo gol, por fuera, donde los laterales béticos habían salido perdiendo desde un plan equivocado. A Mel le faltó un centrocampista.






C. Márquez 25 septiembre, 2015
Ayer para mí hubo un nombre propio: Fede Cartabia. Me entusiasmó su partido.