El Borussia Dortmund volvió a enamorar. Poco importó que potencialmente tuviera debilidades de las que el Gladbach ni se percató y que irá corrigiendo con el paso de las jornadas, pues el primer día era una fecha más que señalada para este nuevo proyecto de Thomas Tuchel. No fue tanto descubrir qué nuevo traerá el ex del Mainz o cómo afecta eso a su plantilla, sino recuperar el hábito y la credibilidad de un grupo de jugadores excepcionalmente buenos. Los mejores futbolistas del BVB jugaron inspirados y la montaron; recordaron a la gente que la ilusión es el motor.
El mensaje fue meridiano con la titularidad de Weigl, un chico de 20 años que aparenta 16 y que sin hacer cosas extraordinarias, representó lo nuevo dentro del debut; bautismo del más pequeño y posterior banquete junto a los buenos. Tuchel sentó a Bender y a Castro y colocó al joven junto a Gundogan, declarando todo lo que esperaba de sus chicos para un primer día, en casa y ante un rival de altura. Por lo visto ayer, quiera o no, siendo lo lógico que Tuchel respete la naturaleza de sus cracks, impregnada de toques y arrancadas de Klopp, el BVB va a seguir marcando diferencias cada vez que el rival pierda una pelota en los primeros 60 metros de campo.
El Dortmund mandó un mensaje: siguen siendo buenísimos
Aubameyang se gustó como ‘9’Como el Gladbach perdió muchas, apenas compitió y dejó al Signal Iduna Park contemplar las cabalgadas y combinaciones de los cinco de arriba, el espectador se detuvo en el ataque organizado de los locales frente a una defensa posicional de Lucien Favre que la temporada pasada se ganó merecidos elogios. Y ganó el Dortmund… por goleada (sic). Más allá de las bajas visitantes -pareja defensiva y mediocentro ausentes-, los locales ganaban frontal y línea de fondo con suma facilidad. A dos suministradores tan verticales como Hummels y Gundogan se sumó el mencionado Weigl, que matizó las oleadas con serenidad y un punto horizontal que los laterales, Piszcek y Schmelzer, agradecieron.
Creando superioridad entre líneas, el Dortmund recuperó su esencia combinativa: el poseedor filtra a un segundo que viene en apoyo mientras un tercero se mueve para ocupar un espacio y dejar otro; velocidad de balón y descargas a un toque con sublime precisión. Como contrapunto, sus triángulos en banda. Reus y Mkhitaryan dando las posiciones externas al ‘2’ y el ‘3’. En cuanto el balón se dirigía hacia estos, Marco, Henrik o Aubameyang tiraban desmarques a espaldas de los laterales rivales para ganar profundidad. Una acción relevaba a la siguiente hasta crear la ocasión mientras el Gladbach primero basculaba, después se cerraba por dentro sobre la pelota filtrada, acababa fuera en inferioridad y finalmente era girado hacia su puerta para salvar su área. No había salida ni contragolpe. De haber escapado un par de veces, el hueco existía. La estructura del BVB no fue nunca exigida -ningún tiro a puerta del Gladbach en los primeros 45 minutos-, lo cual no significó sinónimo de fortaleza. Gundogan y Reus por derecha y Weigl como último hombre del mediocampo concedieron espacios amplísimos que nadie pareció ver ni explotar. El Dortmund recuperó la frescura. Weigl fue el prólogo de un Tuchel al que adivinaremos más adelante.






@Javi15195 16 agosto, 2015
He visto un poquito la pretemporada del Borussia y hay un tipo que me encanta. Kagawa administra muy bien las posesiones entre líneas y cuando lee el espacio ejecuta bien para sumar vértigo al juego. Y cuando se junta con Reus todo aporta sentido. Su combinación me encanta.
En cuanto a Weigl, le he visto un par de partidos de julio-agosto que me han gustado mucho. Sobretodo guardando posición y su criterio con pelota. Pone calma al juego eligiendo la mejor opción y además tiene ritmo tirando el apoyo por detrás. Tiene buena pinta. Y el proyecto de Tuchel. De momento me ha divertido un montón.