5250 espectadores debutaban en Primera División como socios o simpatizantes de una Sociedad nacida en 1940, en el 75 aniversario de la entidad. Representados por un puñado de jugadores que durante 19 jornadas pertenecieron a la competición por pleno derecho, habituados al ritmo de este fútbol y preparados para el vértigo que suponía saltar de Liga Adelante a Liga BBVA, el aficionado armero fue testigo de lo que Àxel Torres bien pudo haber proclamado: que bajar es lo normal. Y a partir de ahí, se construía todo.
El Éibar nunca pareció un debutante en la 1ª vuelta. Tenía idea
Rarísimo es el ejemplo de club recién ascendido que no se asfixia durante un tramo concreto de temporada. Es como algo psicológico; quizá falta de costumbre, picos de forma, el citado vértigo y el posterior miedo e inseguridad tras perder dos encuentros consecutivos, la destitución de un técnico, etc. Nada de eso experimentó el Éibar en la primera vuelta en su debut en la división. La ilusión, continuidad y credibilidad del proyecto barrieron cualquier temblor. El equipo pudo disfrutar de su desembarco; del descubrimiento de visitar campos, enseñar el suyo y plantarse 8º clasificado acabado el primer tercio del calendario. Efectivamente, el Éibar parecía estarlo construyendo todo.
Iruretagoyena paraba y jugaba en la portería, Albentosa despejaba sin pifias, Capa y Bóveda mezclaban pases y zancadas, Arruabarrena distinción y punch y Errasti y García sumaban oficio y criterio. Todo a las órdenes deGaritano fue la bandera en 1ª D Gaizka Garitano, ex-jugador de la entidad que capitaneaba el sueño. Los conocía como a sus vecinos, porque eran sus vecinos. Y el momentáneo éxito fue la culminación de una manera de trabajar, realista y orgullosa. Fue el propio Garitano quien, tras los dos primeros traspiés, experimentó la realidad: al Éibar se le haría muy largo el campeonato. En cuanto necesitó resultados injustos logrados por la calidad individual y puntual, Gaizka y el Éibar dejaron de sumar puntos de experiencia.
Porque la estampa se asemejaba muchísimo al modo Liga Máster de aquel videojuego. Nombres desconocidos, de habilidades tímidas y un guía que exprimía los recursos para competir y crecer con una buena inercia. El paralelismo, reducido a la vida real: Albentosa se fue al Reino Unido, el club no tenía dinero para reforzarse y con el paso de las jornadas, tras cada derrota, tras cada recordatorio del número, en constante aumento, de jornadas consecutivas sin ganar, el Éibar no podía echar mano de una memory card virtual que guardara la partida en un punto anterior. Competir sin márgenes y con la marejada del descenso golpeando el colchón de puntos. Gastando el crédito.
No había calidad individual para recuperar la confianza perdida
Aún con unas limitaciones propias tan insalvables, en la última jornada se pudo pensar en la salvación. Era algo muy posible. Bajar era una decepción en muchos momentos de la tarde del sábado. No parecía lo normal. Pero al máximo nivel, jugar una Liga Máster sin tarjeta de memoria… es tan complicado como tremendamente destacable. Toca construir sin Gaizka, pero en el club saben de que va esto.






Iñigo 26 mayo, 2015
Que, con la falta de calidad que se ha visto en la segunda vuelta, hicieran la primera vuelta que hicieron… y que ganaran la liga Adelante el año pasado. Y que hayan bajado por tan poco. El merito es inmenso.