Lo peor que puede ocurrirle a un candidato a la Champions League es que le trastoquen su trayectoria en la misma. Los resultados en ella cosechados son la verdadera preparación física del Siglo XXI; determinan el estado de optimismo y el margen de seguridad de un vestuario y nada influye más que eso en el juego de un equipo. El Atlético de Madrid llegó a Leverkusen tras el revés de Vigo y resultó ajusticiado por Hakan Çalhanoglu. Hasta que no sane esa herida, su mente sufrirá. Le despropiará de toda claridad. Es duro.
El apoyo de Ever fue gratisAyer visitaba la casa de Emery, que venía de ganar en Mönchengladbach y preparó a su Sevilla para jugar uno de sus mejores partidos del año. Una de las claves se ubicó en Banega, que a veces representa un problema táctico que, raro, ante el Atleti no pesó en contra. El Ever actual ejerce como mediapunta pero no recibe ni una bola entre líneas; baja mucho a recibir y tal tic favorece la presión del rival sobre su espalda. En lo referido a lo de anoche, dos circunstancias neutralizaron el conflicto. La primera, que el fútbol rojiblanco no fue competitivo, debido a lo ya expuesto en la introducción. Faltaba concentración, los reajustes eran lentos, aparecían espacios y se perdían los duelos individuales. No se defendió bien. Por otro lado, las llegadas de Iborra, definitivamente convertido en box-to-box, empujaban lo suficiente como para que Ever encontrase un respiro y pudiera girar. El Sevilla pudo asentarse muy arriba. Y allí, entre Vitolo y Bacca estrujaron a un Mirada irreconocible.
Fernando Torres y Reyes se salieron en el segundo tiempo.
Con el Atlético machacado sobre Moyà -no replegado por voluntad, sino machacado por el Sevilla-, el aporte de su delantero centro se antojaba vital para salir y oxigenar. Tal rol recayó, para sorpresa de la mayoría, sobre Griezmann. El francés representa la llave maestra del Cholo justo ahora; es el punta que más soluciones le ofrece para casi todas las funciones que requiere su sistema, y no se puede criticar su aportación. Estaba desasistido y las que cazó las supo resolver de manera favorable. Pero quizá sus movimientos no eran los ideales para, digamos, auto-asistirse. A menudo, en lugar de pensar en dónde colocarse durante los arrebatos hispalenses para causar más daño tras la recuperación colchonera, Antoine bajaba a echar un cable en defensa que no por loable dejaba de ser inservible e indirectamente negativo. Fernando Torres, cuyo compromiso y despliegue está fuera de cualquier duda, le enseñó tras su entrada al campo la importancia de quedarse y moverse arriba. Arribas y Krychowiak tomaron buena cuenta. Sus caídas a la izquierda fueron el escape y su zancada poderosa, el sistema ofensivo. Esos 30 minutos de crack, y los 20 de Reyes, fueron un pequeño homenaje a aquella España anterior al 2008 que no ostentaba menos talento que los países que alzaban las copas pero que amenazaba con no levantar ninguna.






MoxJet 2 marzo, 2015
Improductivo repaso de Emery a Simeone con un 69% de bola local. Solo faltó el tanto merecido. El Sevilla en el Pizjuán es cosa seria.