La resolución es un concepto tan singular que no puede adjudicarse a la ligera. Se asocia a menudo al ardor emocional, y es por ello que en el fútbol se vincula la jugada de gol con los atacantes de carácter fogoso. Sin embargo, la evidencia se resiste a dibujar una descripción concreta para el jugador decisivo. Del mismo modo que hay bravos arietes que necesitan cinco remates para dirigir uno entre palos también hay goleadores fríos como una mañana de invierno. También los hay que muestran una gran solvencia técnica. Y otros bastante brutos. Los hay grandes y pequeños. Rápidos. Lentos. Hasta feos y guapos, si es que pueden fijarse tales extremos.
Álvaro Vázquez es un delantero de movimientos muy generosos.
Álvaro Vázquez tira más bien a guapo y presenta una estatura media, un fútbol sereno y buena zancada sin ser una bala. Pertenece a esa rara estirpe de jugones poco finos cuyo fútbol, clave en la iniciativa ofensiva de sus equipos, se destaca antes por la consistencia de sus decisiones que por su autosuficiencia con el balón en los pies. Es movimiento, desmarque. De apoyo y de ruptura. Sobre todo sobre el costado, para dar salida a su equipo y abrir espacios a sus compañeros, aunque también es generoso en las descargas interiores. En consecuencia, es más fácil reconocerle cuando su recorrido se aleja de la meta rival, lo que a menudo le coloca en una situación delicada como el delantero centro que es. Porque Álvaro Vázquez no asusta; si se dirige hacia tu portería no te cambias de acera.
Su La agresividad es su gran debeídolo de infancia era Ronaldo Nazario. Y su gran referente en el fútbol español, Fernando Torres. Como atestigua el párrafo anterior, del segundo tiene algunas cosas. Por lo menos un trazado parecido sobre el terreno de juego. Del primero, casi ninguna. El brasileño encarnó el camino más directo hacia el gol, una estocada violenta que no tiene parangón en el fútbol pacífico de Álvaro Vázquez. Si bien el delantero catalán nunca escatima el movimiento constructivo su búsqueda del marco contrario es poco frecuente y menos creíble, algo que viene de lejos: en los patios de Badalona, cuna del punta azulón, se improvisan más canastas que porterías, y cuenta el futbolista que en esas pistas ya prefería el tiro de media distancia a buscar una disputa más cerca del aro para la que no tenía ni cuerpo ni vocación. Pero algo está cambiando estas semanas: el nueve ha emergido como improbable goleador en el momento más oportuno.
En las últimas semanas ha ganado presencia en zona de remate.
El Getafe perdió de golpe a Quique Sánchez Flores y al jugador que articulaba su interesante propuesta ofensiva. Un negro panorama al que el delantero badalonés está respondiendo con inusitada determinación a la hora de finalizar la producción de los demás. Como si las diagonales desde el costado que le venía reclamando Sammir hubieran renovado su gusto por el remate, Álvaro Vázquez está pisando más área de lo usual en su regreso a la punta de ataque. Lo hace a su manera: mejor en movimiento que buscando el cuerpo a cuerpo. Pero está en todas, también acechando el rectángulo pequeño en jugadas más estrechas. Dijo Terry Pratchett que el bolígrafo sólo es más poderoso que la espada “si la espada es muy corta y el bolígrafo muy agudo”. Espadas cortas ya las tenía el Getafe, y en cantidad. Pero no bastaban. Ha llegado la hora de afilar el bolígrafo.






javimgol 16 marzo, 2015
Qué buena la referencia a Terry, Marc.
El Getafe ha tenido demasiados problemas como para estar tranquilo. Ha perdido 2 entrenadores en una sola temporada y no por malos resultados. Y aún así, si gana hoy a la Real Sociedad, que tiene un entrenador mediático y una plantilla como para entrar en Europa o pelearlo, les adelantaría en la tabla.
Y sí, más vale que marque Álvaro porque en la actual plantilla, salvo él que llega 7 goles y 4 Yoda, ningún otro jugador ha marcado más de un gol en lo que va de temporada.