En el momento justo y el lugar indicado


Cuando Claudio Bravo caminaba lentamente hasta la línea divisoria, Anoeta comenzaba a murmurar preocupado por su osadía. Cuando le llegaba el balón a los pies y era presionado, directamente contenía la respiración deseando que todo pasara rápido y fuera indoloro. El chileno se sentía un jugador de campo más, pero su afición prefería que simplemente fuera portero. Uno bueno, a poder ser. Y como si de un acuerdo tácito se tratara, lenta y silenciosamente, ambos se adaptaron. Bravo comenzó a tomar menos riesgos, Anoeta dejó de murmurar y la Real encontró en él a una de sus figuras más valiosas de la última década. Se puede decir que, en cierta medida, club y portero crecieron juntos. Se conocieron, se entendieron, se ayudaron, se quisieron y, finalmente, triunfaron. La clasificación para la Champions en 2013 y para la Europa League en 2014 cuenta con muchos protagonistas, pero ambas historias siempre empezaron en sus botas. Ahora, después de ocho temporadas, con 31 años y en el mejor momento de su carrera, Claudio Bravo deja Donosti para afrontar el gran reto de su carrera: el Fútbol Club Barcelona.

Sin perder su esencia, en las últimas temporadas Claudio Bravo ha alcanzado la madurez como portero.

Regentar la portería del Camp Nou jamás ha sido ni será el trabajo más agradecido del mundo del fútbol, pero si el chileno tenía que escoger un contexto para llegar éste se parecería mucho al actual. Aunque Marc-André ter Stegen es un portero de gran potencial que cumple sobradamente con las condiciones innegociables del “modelo Barça”, de momento no ofrece ninguna certeza competitiva. Y Claudio Bravo sí. Alejado ya de riesgos y errores pasados, el ex arquero txuriurdin ha sido una de las grandes garantías en las porterías del fútbol español durante los últimos tres años. Y sus credenciales no se quedan ahí. Además de demostrar oficio, fiabilidad y seguridad tras haber reducido al mínimo su cuota de fallos, el chileno es uno de esos “porteros que no paran de ayudar a su equipo”. Es decir, un regalo para cualquier entrenador.

Esta forma de entender la posición marca todas y cada una de las decisiones que Claudio Bravo toma durante los noventa minutos. Lo hace porque quiere, pero sobre todo porque puede. Comenzando por el principio, que diría aquel, su posición en el terreno de juegoClaudio Bravo se mueve muy bien fuera del área es moderadamente adelantada. Lejos de las aventuras del pasado, donde llegaba a ejercer de líbero, su área de influencia va más allá de su propio área grande. De esta manera, ayudado por su gran lectura del juego y su notable coordinación psicomotriz -cuando corre no parece un portero, para entendernos-, no es raro verle abortar con comodidad numerosas jugadas a la espalda de su zaga. Un hecho que, evidentemente, en el estilo del Fútbol Club Barcelona, presione más o menos arriba, siempre se convierte en fundamental. Tomando como referencia sus partidos con Chile en la Copa del Mundo, una selección que también marcaba la línea cerca del centro del campo, los ejemplos se amontonan. En uno de ellos, frente a Australia, podemos ver cómo ante un pase en profundidad de Mile Jedinak (foto 1), el portero chileno reacciona sin estridencias para atrapar fácilmente el balón (foto 2). Vista así parece una jugada asequible en la que el pase del centrocampista socceroo dista de ser perfecto, pero es que, precisamente, la virtud de Bravo es hacernos pensar que la mayoría de envíos son largos. Su tranquilidad, en la forma y en el fondo, a la hora de responder estas jugadas, contribuyó decisivamente a que Mikel González e Íñigo Martínez, los cuales sufren al espacio, pudieran vivir bastante lejos de su portería durante la era Montanier.

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Bajo palos, Bravo se convierte en un portero más normal. Cumple sin estridencias ni milagros.

En caso de que, al contrario que en el ejemplo anterior, Claudio Bravo llegase más forzado o el pase fuera absolutamente preciso, el delantero se toparía con otro problema: batirle en el mano a mano. En el territorio de la parada, ésta es su gran especialidad. Cortado por el patrón de la escuela sudamericana, no sólo aguanta de pie el tiempo necesario sino que, además, es muy hábil para meter el guante ante el posible desborde del rival. Si la presión falla, Piqué no logra cortar el envío y Mascherano no consigue corregir por velocidad, Luis Enrique cuenta con otra red de seguridad para, directa o indirectamente, evitar el gol.

Bajo palos, se podría decir que Bravo sólo “para las parables”. Suena muy genérico, pero en su caso es la mejor forma de entender sus cualidades sobre la línea de gol. Claudio sabe colocarse, tiene buenos reflejos y una excelente intuición, pero a sus 184 centímetros no se le une un tren inferior sobresaliente que le ayude a llegar a determinados ángulos de la portería. Y como no vuela ni ocupa demasiada portería, no para tanto como otros guardametas. Sin embargo, este crucial “defecto de fábrica” sí que se ve compensado a la larga por su bajo número de errores. Aunque en su debut con el equipo blaugrana dejara una de esas imágenes que aterrorizan a un portero al no lograr atajar un balón, el chileno es muy aseado y seguro en estas acciones. Sin llegar a blocar en exceso, como hacía su predecesor en el puesto, sí que domina a la perfección la técnica del desvío. Para él, enviar un balón complicado a córner es un mero automatismo. Ante Madrid (foto 1) y España (foto 2) se puede observar cómo logra desviar correctamente dos disparos fuertes y ajustados que, de haber sido mal atajados, podrían haber generado una segunda opción demoledora. Resumiendo: no las para todas, no está en su ADN, pero las que para las para bien.

El juego de pies de Bravo es su cualidad diferencial. Y en Donosti quedó más que claro.

Pese a esta deficiencia física, el chileno cumple con buena nota cuando el balón surca el cielo. Sin ser tampoco un especialista en este aspecto, su buena lectura y actitud decidida le llevan a contribuir de forma muy positiva en todas las situaciones de centros laterales o jugadas a balón parado. Va bien de puños, controla el segundo palo y, cuando toca, sabe salir con la rodilla en alto para imponerse con oficio. El área pequeña es suya. Por esto mismo, la selección chilena y, sobre todo, la Real Sociedad liberaban todo este espacio (foto) con un marcaje zonal. Aún está por ver cómo planteará Luis Enrique la defensa de estas jugadas que tan caro le ha costado al Fútbol Club Barcelona en las últimas temporadas, pero si en Vigo algo demostró el técnico asturiano es valentía para afrontar estas situaciones. En numerosas ocasiones, de hecho, llegaba a tirar el fuera de juego para abortar rápidamente la jugada de peligro. Con Bravo, al igual que con ter Stegen, no tiene a un tirano del juego aéreo, pero sí a un portero que sabe cuándo y cómo salir.

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En lo que el arquero culé sí que es un consumado especialista es con el balón en los pies. En esta faceta, Bravo demuestra por qué se sentía jugador en Donosti y, a buen seguro, por qué el Barcelona pensó en él para terminar de ocupar su portería. Su diestra no es la de un portero con un excelso toque de balón, como podía ser el propio Valdés, sino la de un centrocampista que puede utilizar las manos. Es estético, variado y efectivo. Una delicia para el espectador, para el técnico y para el compañero. Mismamente, Montanier construyó más de una victoria (3-2 ante el Barcelona, por ejemplo) con la sobrecarga de balones desde Claudio Bravo a Xabi Prieto. Pero no sólo es capaz de acertar de forma repetida sobre un mismo objetivo, sino que con su empeine interior (foto 1) puede enviar balones a la carrera (foto 2) de los delanteros. Es realmente increíble. Sea como fuere, el Barcelona requiere otra cosa. Otro golpeo. Otra idea. La necesidad de un portero con buen juego de pies se centra en su salida de balón, la cuál exige toques tensos y seguros para encontrar al hombre libre. Y en estas lides, Claudio también cumple. En Chile, con una salida más pausada y corta que la empleada como txuriurdin, se comprobó (foto 3) qué está a la altura de lo que se le va a pedir. No brilla tanto, no es tan bello, pero es incluso más valioso dada la idea de su nuevo club. Y, realmente, era innegociable que así fuera. Por eso, para Bravo, es el momento justo y el lugar indicado.


11 comentarios

  • dac84 28 agosto, 2014

    para mi gusto , bravo es el portero ideal para la filosofia de juego del barcelona , porque tiene un grandismo juego de pies que se requiere técnica y sensibilidad en el toque y encima una gran lectura para decidir cual de las posibles opciones en el golpeo que se presentan , es la que requiere la jugada. teniendo una gran salida del balon en corto hacia fuera, pase vertical para el movimiento de un centrocampista, envío largo a banda para la segunda o tercera línea, ya sean laterales o interiores , o envío directo hacia los puntas .
    y lo bueno es que el jugador biene en el momento mas bueno de su carrera , y con experiencia internacional y en la liga , que yo creo que esto le servira , para que no le tiemblen las piernas para defender esta porteria.

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  • Abel Rojas 28 agosto, 2014

    Confieso que la portería es la posición del campo que menos conozco y que soy un poquito maniático evaluándola. Los que saben siempre me dicen que valoro demasiado algunas virtudes y demasiado poco otras que son más importantes. Y seguramente tengan razón. Dicho lo cual, Claudio Bravo simplemente me encanta. Es un portero con el que disfruto muchísimo.

    Me encanta su compromiso con la defensa, que siempre se exponga para ayudarla, que lea bien cómo hacerlo, su valentía en el balón parado. Y me encanta su manera de lanzar transiciones y hacer correr al rival.

    Me parece un jugador de culto. Una versión modesta de mi idolatrado Pato Abbondanzieri.

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  • trouro 28 agosto, 2014

    BRAVO QUINTANA!

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  • David 28 agosto, 2014

    Se olvida una cosa importante que dijo Valdés el día de su despedida.
    Que lo más importante para un portero del FCB no era el juego de pies, si no el 1 vs 1 en las contadas ocasiones que les llegaban.

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  • Abel Rojas 28 agosto, 2014

    @ David

    Y además es verdad.

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  • @migquintana 28 agosto, 2014

    @David

    Completamente. De hecho, a mí el gran valor de Valdés en los mejores años del Barça es que siempre ''paraba la primera''. Podía ir el partido empate o estar en ventaja el equipo culé, que Víctor siempre detenía la primera. Era como un reloj. Insuperable en esa primera ocasión. Y como ese Barcelona, precisamente, muchas ocasiones no recibía, no hay que decir lo fundamental que era detener esa primera jugada.

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  • @allan_ha 28 agosto, 2014

    Me parece que Bravo puede ser titular en el Barcelona 2 o hasta 3 temporadas tranquilamente. ¿Cómo afecta eso a Ter Stegen? En cuanto a su desarrollo (recuerdo el análisis que hicieron en Ecos de él) y si se aguantará jugar quizás Copa del Rey unicamente ese tiempo. No veo a LE turnando porteros como hiciera en el filial.

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  • Big Poppa 28 agosto, 2014

    Soy socio de la Real y conozco muy bien a Bravo, y hay un aspecto que no habéis comentado y donde me parece que más falla el chileno. Las faltas y los penaltis. En las faltas, como se suele decir, se "ha comido" muchas desde que llegó a Donosti, sobre todo los golpeos con mucha potencia que van al palo que cubre él, y en los penaltis siempre se tira un pelín tarde y muy lento. Es el punto débil más claro que le veo yo a Bravo.

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  • Big Poppa 28 agosto, 2014

    Aquí os dejo 4 ejemplos. Sí, algunos están bien lanzados, pero esos disparos que van a su palo, un portero las tiene que sacar. Eso sí, Bravo es un porterazo para mí eh. :)
    https://www.youtube.com/watch?v=BLjqIT-k3GU
    https://www.youtube.com/watch?v=3VHFk7grYSA
    https://www.youtube.com/watch?v=r__chAw0Viw
    https://www.youtube.com/watch?v=FmQAb_T_yDU

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  • Larios84 28 agosto, 2014

    Curioso que el resumen que pones enlazada de enero 2013, la victoria frente al Barcelona, Bravo falla en 2 de sus máximas virtudes. El primer gol del Barça es en gran parte culpa suya por arriesgar al sacar el balón ya que se lo "regala" a Iniesta practicamente, y despues con 0-2 un envío largo a Messi, sale algo tarde para un portero no considerado cuevero y solo el palo y que Messi llega muy forzado impiden colocar el 0-3 en el marcador.

    He visto poco a ter Stegen, y Bravo pese a esos fallos puntuales, es un portero hecho a la Liga española, que se adaptará al sistema fácilmente, pero al que no sabemos como le irá mentalmente en un club con la presión mediática y social del Barça, ya que fallar aquí tiene una repercusión mucho mayor que en casi cualquier club. Cuando tenga alguna cantada y como lo supere, se verá la pasta de portero que es Bravo.

    A mi personalmente me parece un portero bueno para el juego del Barça pero no sé como llevará la presión, y el saber que si falla habrá un alemancito de 23 años, con ganas de comerse el mundo

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  • RDGarca 28 agosto, 2014

    He visto mucho a Bravo con Chile y me encanta. Es cierto que ha madurado mucho y ha reducido los riesgos que toma. Me parece un portero muy confiable.

    Si ter Stegen explota, Bravo me parece un suplente de lujo (mejor que Pinto) y si Bravo queda como titular, la portería queda bien cubierta.

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