Se dieron cita para inaugurar la Copa Confederaciones dos de las culturas más contrapuestas del planeta: los brasileños y los japoneses. Además Brasil fue local y Japón, visitante. Brasil de local es fiesta, es enseñar los dientes y lucir la verdeamarela. Los nipones, todo rituales, no terminan de deshacer sus propios códigos y conseguir que todo sea más imprevisible. Para eso contrataron a un italiano, para hacer el área propia un bosque de bambú y la del contrario un enorme gong que deje todo bien claro y contundente. El Mané Garrincha de Brasilia dio cuenta del inicio del torneo previo a uno de los mundiales más esperados que uno recuerda. En el banquillo, Felipao Scolari para luchar contra el reloj.
Felipao tiene claro lo que va a hacer. Ayer funcionó.
Como en el mundo del fútbol lo que vale hoy no vale para mucho tiempo, hay que estar en permanente búsqueda. Encontrar es relativo. Todo es ciclo cortoScolari mezcla la alegría con la sobriedad, rival distinto, y cada jugador evoluciona mental y físicamente cada 24 horas. Un futbolista X hoy pisa una zona del campo que en diez días ha olvidado y acelera medio kilómetro más rápido que dentro de un mes. En pos de esa búsqueda Felipao tiene claro que Neymar es un segunda punta con habilidades para jugar por fuera, que va a dar más peso a los laterales (Alves y Marcelo) y a uno de sus mediocentros (Paulinho), y que ha convencido a Oscar y Hulk de dar pasos a un lado y otros tantos hacia atrás cuando no la tienen. De todo esto va a nacer el equilibrio de Brasil. Un 4-4-2 sin la pelota y, sin ella, Luiz Gustavo en lavolpiana, laterales en la divisoria y a que Neymar, Alves y Marcelo muevan la cadera. Mezclar alegría y sobriedad en futbolistas que pueden dar ambas cosas. Para todo lo demás, Thiago Silva.
Arrancó el partido y ya había marcado Neymar uno de los goles del torneo. Japón en el minuto tres ya estaba por debajo y su plan inicial no tenía demasiadoJapón no tuvo capacidad de sobreponerse sentido. Lo que parecía un 4-2-3-1, fue moldeado por Zaccheroni hacia un 4-4-2 con Honda y Okazaki en punta. Un repliegue en campo propio, todos juntos, retrasados y cerrados, invitando a que los laterales amarillos subieran y subieran con libertad. Robo, Honda en apoyo y conexión con Kagawa. Si Uchida y Nagamoto acompañaban, al menos uno, éxito. No salió nada en 90 minutos. La sorpresa (o no) de los nipones fue no cambiar su plan ni con 1-0, ni con 2-0. No alteraron la lógica de una inferioridad. No buscaron estirarse, ni cambiar su intensidad en la presión ni nada que se le pareciese. Una resignación propia de su comportamiento global. Carencia de agresividad en las marcas y movimientos defensivos tibios y resguardados. Japón apenas compitió sobre el apenas practicable verde del Mané Garrincha.
Japón no hizo cambios. Ni con 1-0 ni con 2-0. No es lógico.
Lo poco de Japón tuvo respuesta en su inocua escena ofensiva y en Thiago Silva, que sigue en un estado de forma maravilloso. Es que Thiago Silva es realmente maravilloso. Hace tiempo que alcanzó ese estado de suficiencia que resta un pelín de atractivo pero como hace tantas cosas y no pierde la concentración en ninguna de ellas pues enamora al aficionado y da seguridad a sus entrenadores. Arriba quedó la sensación de que Paulinho tiene, por naturaleza propia y la de su función en el equipo, la libertad de cargar área y que Oscar sigue sin esconder en su finita estampa un bregador oscuro y útil para la pentacampeona. Luiz Gustavo estuvo muy cómodo frente a Honda, y Neymar está a gusto porque es líder y hay reparto espacial y jerárquico en todo lo que le rodea, con lo que faltándole a Brasil mucho y teniendo un rival escaso en la noche de ayer, no es poco lo que hay ahora mismo. Es la Brasil de Scolari. Sabemos lo que puede dar pero ahora mismo todo está en el mínimo exigible. España e Italia quizás hagan ver que Thiago no podrá con todos o que los laterales no estarán tan liberados. Toca esperar.






@marcel99710 16 junio, 2013
En mi opinión, lo único que le falta a Brasil es crear líneas de pase delante de la línea de balón, sobretodo en 3/4, ya que las locuras de David Luiz, la dejadez de Marcelo y la indisciplina de Alves, creo que son irresolutas. Respecto a lo que decía, no creo que sea por ineptitud de Scolari, sino más bien porque no tiene quién lo haga (Pato…) Fred para mi es un fenómeno, pero si no es de espaldas o en centros laterales, no te genera mucho. De ahí que Felipao insista en Hulk y Oscar para el 4-2-3-1. El primero es bastante básico y el segundo es un buen actor de reparto, pero más allá de eso, le dan sentido a la figura porque permiten moldearla entre moderna (extremos a pierna cambiada) y clásico (a pie natural). La primera disposición permite a Marcelo subir, con todo lo que conlleva, y en la segunda a Alves, metiendo a los extremos dentro, entre tanto, en la segunda forma, al ambos ser centradores (Oscar tira unos centros bárbaros) y tener la capacidad de meter a su equipo en campo contrario (de ahí que los busquen en cada balón largo) permiten la entrada a área de Paulinho y Neymar.
Algo es algo. Eso sí, este grupo de jugadores, competitivos sí son. En Copa América merecieron golear a Paraguay y en los Olímpicos, mal no jugaban, a mi me aburrían, pero llegaron a la final y eso dice cosas. Aún les falta ese puntito ganador. Queda menos de 1 año ya.