Dadas su edad y sus capacidades, muy probablemente, Unai Emery tendrá en el futuro la oportunidad de tirar de goma y aliviar su particular proceder contra el Fútbol Club Barcelona (0/14 victorias contra los culés). Si bien le falta aún para potenciar a sus conjuntos en las grandes citas, ha demostrado lo suficiente para tener múltiples y próximas oportunidades en banquillos de prestigio y posibilidades deportivas. Ante el otro gigante de nuestro campeonato, siempre que el técnico vasco merodea por Concha Espina en Liga, no sólo no conoce la victoria, sino que además, sus hombres (bien en Almería o Valencia) no han sabido colar un gol a Iker en todos estos años. Parecía una buena oportunidad visitar el Bernabéu tras jornada de selecciones, a escasas fechas de una cita trascendental y con jugadores importantes reservados en los locales. Pero sabiendo los hombres que manejaba, quizás no quedan demasiado claras las ideas en las que se apoyó sobre el terreno.
Por jugadores, contexto y rival, Unai no acertó con el dibujo.
Hay que decir que consiguió lo más irrelevante: irse sin el cero. Nulo consuelo, qué duda cabe. El Sevilla, obligado por la baja de Rakitic, salió con tres medios, pero en 4-1-4-1 y no en 4-3-3, como se presentóEl Sevilla salió al Bernabéu con 3 medios, pero en 4-1-4-1 hace apenas diez días al sur de la capital. Este sistema tiene ciertas particularidades que conviene definir. La línea de volantes ha de tener muy claro si morder o esperar, trabajar el achique exterior con la influencia de laterales, con especial iniciativa en forzar a los atacantes a jugar de espaldas y tener las líneas juntas para no quedar girado desde el primer pase filtrado a cualquier costado del ‘5’ (Maduro). En el costado derecho visitante, Coke simplemente no presentaba condiciones para sostener un achique sobre Ronaldo si además Coentrao fijaba permanentemente y arriba. En el otro lado, Navarro se vio con Benzema, Kaká y Arbeloa ante la carencia de un volante específico (4-3-3) y la inoperancia y dejadez de Reyes para frenar el desequilibrio que suponía a Maduro acudiendo a cada cambio de orientación de Ramos, venido a la zona de interior zurdo para dar vuelo a Modric o cruzar el charco con un desplazamiento largo. La posición y apariciones del croata dieron control a los blancos y con la ayuda del siempre táctico Essien dejaron al Sevilla en apenas 20 metros, con los once futbolistas en campo propio.
Quizás Emery buscaba robar en zona de medios, pero la batalla del medio campo, aún numéricamente superior, la perdió en el aspecto zonal. El equipo quedó largo y sin influencia de los centrales. Meridiano fue el fracasoCristiano se dio un festín en pleno Carnaval con un hattrick de la propuesta atendiendo a la figura de Arbeloa, incorporándose con continuidad y espacio. Sólo el amor propio y la verticalidad de Jesús Navas permitió al Sevilla contragolpear con posibilidades y Diego López tuvo trabajo blocando varias opciones de gol (ninguna clamorosa). Ante la coyuntura apareció Cristiano. No es Billy Wilder, pero a su modo es igual de cruel que el Chuck Tatum de Kirk Douglas. Insaciable y macabro en todo el frente atacante, se dio un festín en plenas fechas de artes y disfraces. Tampoco es que se agigantara mediante un gran sobreesfuerzo, pero con su indetectable posicionamiento, viendo que en el lado opuesto al suyo se veían metros a explotar, no le importó pasearse por allí quedar orientado a su pierna izquierda. Sacó el mazo y dejó visto para sentencia que él mismo dio tras un error de Fazio y Coke al inicio del segundo acto. A toro pasado todo resulta ventajista, pero repasando nombres, quizá un repliegue más bajo de los sevillistas y con un dibujo que activara defensivamente las bandas, hubiera puesto en ciertas dificultades a un Real Madrid que por contexto (psicológico y de motivación) podría haber tenido dificultades para crear los espacios que los andaluces concedían.
Citarse con Ferguson y hacerlo con Ronaldo. Gana el Real.
Para el final, con un banquillo ciertamente escaso, Unai dio entrada a Alberto Moreno, Hervás y Del Moral. El último metió el gol del que hablábamos antes. El primero tiene su aquel tiene su aquel, pero mucho y bienle tiene que ir al Sevilla para que un canterano se haga con un puesto, y el segundo espera a que el Sevilla se asienta y de aquí a final de temporada tenga minutos. Mourinho sentó a Cristiano y sacó a Pepe. Con el mismo propósito, que estén listos para el miércoles. Allí esperan Van Persie, Rooney y el sir escocés. El partido que el Real Madrid quiso jugar a principios de enero. y por el que viene cerrando filas. Podría llegar mejor, pero el cuadro blanco llega bien. Que se diga con la boca pequeña o bien abierta es cosa de Ronaldo, una leyenda en el mejor momento de su vida. Por eso el Bernabéu tiene cierta ventaja en el gran carnaval del miércoles. Porque tiene a Chuck Tatum.






Abel Rojas 10 febrero, 2013
El reparto táctico despistó tanto al Sevilla que el plus de intensidad no le sirvió de nada. No supo usarlo. Y yo entiendo a Emery. Arroyo ha insistido muy bien en el espacio que el Sevilla dejaba en las bandas. Prácticamente en el abandono que hacía el resto del equipo a sus laterales, que estaban solos y expuestos. Pero claro, es que a veces por el discreto juego del Madrid y la mayoría por su posición en la tabla olvidamos que, al fin y al cabo, es el Madrid. Esto es, el equipo con mayor número de jugadores capaces de producir una ventaja. Y que, pese a lo visto en Granada hacía 7 días, lo hace por todo el campo, no sólo en el medio. No es fácil defender todo el ancho. Emery se la jugó al medio esperanzado en que el Madrid hiciese lo que hizo en Granada. ¿Problema? Lo de Benzema en la derecha hizo mucho daño y, sobre todo, Ronaldo esta vez no estaba tocado, y pudo influir en la banda izquierda.