El Celta de Vigo visitaba un Santiago Bernabéu muy enrarecido e inseguro, y lo hacía con la ventaja en la eliminatoria que se ganó en Balaídos. Cada maestrillo tiene su librillo, así como nadie conoce mejor un vestuario que su propio entrenador; pero lo que decidió ayer Herrera en el feudo blanco no se entiende tan fácilmente. Para un futbolista ganar descansa más que descansar, y Aspas y sus compinches tenían la oportunidad, seria y real, de hacer algo grande. Por desgracia, al menos, para el juego, el Celta no se ofreció entero.
El Madrid sin duda lo hizo, aunque últimamente eso no es garantía de demasiado. Anoche anduvo irregular desde una propuesta nueva pero equilibrada, y también esperada desde el fichaje de Modric: el 4-3-1-2 con Alonso y Özil de vértices verticales y Luka y Khedira de interiores. Un dibujo y una elección de piezas que invita al control y al autocontrol, sobre todo con el balón, algo a lo que Mourinho no suele recurrir y que viene genial en momentos tan tensos como el que atraviesa ahora su equipo. Le salió bien, funcionaron todos, aunque no pudieran tapar por completo el mal trabajo de una línea de 4 mareada por Michael Essien.
Özil y Modric permitieron a Khedira y Alonso defender muy arriba.
Modric estuvo realmente bien con y sin balónInicio y final del primer tiempo fueron muy blancos, y apenas se separaron por los 7 u 8 minutos que precedieron al 2-0. La (excesiva) blandura celtiña dio mucho espacio a Alonso, Modric y Özil en tres cuartos, lo que aprovecharon para instalar la posesión muy alta, meter al Madrid entero en campo contrario y controlar la salida del Celta perfectamente. El muy alto nivel técnico local lucía y producía, al tiempo que los dos problemas más graves que podrían tener, la salida de balón y la defensa cerca del área de Iker, no constaban en la noche. A destacar, un detalle y una lectura. El detalle: Khedira, como siempre que juega con Modric, fue el medio más adelantado del Madrid. Su precisión no es la de Mesut o Luka, pero su hiperactividad compensa muchísimo a un Real que vive de la sensación de peligro. La lectura, dura para Mourinho, es que muchos de los suyos (el rombo, Carvalho, Ramos y Ronaldo) jugaron bastante bien y que ni aún así el equipo dijo gran cosa. Sigue habiendo trabajo (y necesidad de sumar victorias).
Essien no está físicamente preparado para competir al máximo.
Una lesión de Xabi Alonso siempre es un contratiempo, pero parecía caber encontrarle un lado positivo: Essien de lateral derecho tenía loco a Arbeloa al otro lado, el campeón del mundo no sabía dónde ponerse, desequilibrando al Madrid entero cada vez que el Celta tenía la pelota. Era grave de verdad, aunque Park, inoperante, lo disimulara. Pasando a Essien al medio y juntando atrás una línea más canónica, en teoría ganarían consistencia. Pero el Celta salió bien del descanso, el Madrid no tanto y Krohn-Dehli tuvo sus minutos de gloria atacando a Michael, que tampoco en su puesto ideal dio la talla. Con la posesión más dividida, la desordenada zaga blanca y su insuficiente salida de balón aparecieron en escena, tanto en su fase A (Ramos, Varane, Carvalho, Arbeloa; sin Aspas) como en su fase B (Varane, Carvalho, Ramos, Arbeloa; con Iago). Iker, de menos a más, tuvo una que seguro que le gustó, tras tirazo raso de Augusto Fernández. Con uno menos, tras la roja a Sergio Ramos, Modric bajó a la base y empezó a filtrar contras.
Cristiano Ronaldo está en un momento de forma casi indefendible.
Lo expuesto quedó encuadrado en un universo de mayor dimensión: Cristiano Ronaldo. A menudo es más que el todo junto. Se exhibió de nuevo, y además con 4 detalles muy de su «él» de hoy. El 1-0 fue uno de sus renovados disparos, más de Oliver Atom que de Mark Lenders, con el efecto haciendo más que la potencia. El secreto está en el interior (de su pie). El 2-0 es su sino, ¿cómo se defiende un desmarque que afecta a tres defensas rivales de manera íntima (uno tras otro), y que a todos les pilla en seco mientras él va acelerando? Ronaldo juega en más metros que el resto. No ocupa; juega. El 3-0 es, entonces sí, cosa de su físico y técnica. Tras 70 metros no cabe un nuevo cambio de ritmo para superar un defensa, y menos con el balón controlado, y menos para definirla pegada al palo con la pierna mala. Y el 4-0 es de cuando está feliz: le salen las paredes. Una reflexión: hace 5 años, Cristiano y Messi eran los dos mejores. En los últimos 5 años, ninguno de los de detrás (Iniesta, Rooney, Agüero, Ibrahimovic…) ha mejorado tanto como ellos. Se están distanciando demasiado (?). No paran. Crecen sin cesar y muy, muy rápido. Es la ventaja de tenerse.






UnApunte 10 enero, 2013
Es mi primer comentario en Ecos, quería simplemente hacer un apunte, y sobre todo felicitaros por este sitio, lo mejor que conozco sobre fútbol en la red.
El apunte: se está poniendo muy de moda últimamente el adjetivo "celtiña", que en Galicia no usa nadie (o al menos yo jamás lo he oído) como tal. Sí usamos Celtiña, nombre propio, diminutivo de Celta, para hablar en tono informal o cariñoso del equipo en sí.
Como adjetivo para indicar que un jugador, aficionado, etc es del Celta se usa normalmente "celeste" o "celtista". Mis amigos, que son casi todos del equipo vigués, lo comentan mucho últimamente: desde que el Celta ascendió a primera se oye mucho ese mal usado "celtiña", y chirría bastante.
Esto pretende ser una crítica constructiva, espero no molestar
Por lo demás, un saludo y gracias por esta web, con la que aprendo, disfruto y descubro a equipos y jugadores. Además de ser de los pocos sitios de internet donde merece la pena leer todos los comentarios con calma. Seguid así.