Lo comentó Abel Rojas en varias de sus crónicas, y en algún programa de Munich57 se hizo referencia a ello: probablemente la lectura de mayor calado para describir al Fútbol Club Barcelona, más concretamente en su último lustro, es que la inmensa mayoría de equipos que le enfrentan, por no categorizar con la totalidad, no pueden desarrollar todo su potencial; su mejor versión. Pueden ser capaces de alcanzar el mejor fútbol posible para derrotar a los azulgrana, pero no coincidirá, sobre todo en términos formales, con su techo colectivo. Personalmente lo considero una reflexión repleta de sentido, y ello supone un tesoro aguardado en el Camp Nou, cuya tasación histórica corresponde únicamente al tiempo. Quizás los libros reserven espacio para dejar constancia de la magnitud futbolística que conlleva tal hecho: todos han de matizarse ante el Barça.
El Barça obliga a matizarte. El Atlético es una constante matiz.
La única ocasión en la que Simeone pudo enfrentar al principal artífice de la idea anterior, Pep Guardiola, lo hizo con seis partidos de recorrido.Con Adrián en duda, D.Costa será la pareja de Falcao Allí, optó por un escuadrón solidario más enfocado al bloque como unidad, que se abría y cerraba sin fisuras; sobre el tablero, las negras y once torres. Ya no está Pep, y Simeone maneja planteamientos más divididos a lo largo y ancho del campo, fruto del crecimiento como equipo durante su periplo al mando. Evaluando inercia, antecedentes, virtudes y dificultades, Cholo subirá varios metros su listón defensivo. La duda de Adrián, que salvo sorpresa no será de la partida, hará que los los rojiblancos sigan sin tener velocidad punta y prolongada con lo que por ahí nace una mayor probabilidad de alejar a la zaga algo más de Courtois. Compensando, que ha recuperado a Filipe, y Diego Costa no sólo está trazando movimientos sobre los tres carriles, sino que además consigue encontrarse con la pelota al final de su desmarque. Lanza la cuerda y consigue tirar después de los centrocampistas que llegan tras él; Falcao ya no dibuja tantas rupturas, y es que Simeone le quiere más desatendido por el rival. Esta vez, el brasileño y colombiano no tendrán a Pepe y Sergio Ramos acechando, centrales de características y comportamiento defensivo francamente distinto a cualquier pareja blaugrana.
Por su parte, Tito no va a salirse del guión. A tenor de lo dicho tras ganar al Betis, en la que quizás sea la mayor declaración de intenciones del técnico culé («Yo prefiero que vengan arriba, es verdad que te complicaLa baja de Cesc deja varias opciones: Villa, Alexis o Tello la salida de pelota pero tienes más metros cuando sales de esta presión») no es el Atlético el rival idóneo para estar cómodo con la idea; si es que el Atlético busca bien arriba, cosa que no ha hecho en toda la temporada (presión a todo campo). El caso es que la baja de Cesc marcará la reubicación espacial y de actitud del bloque. El extremo izquierdo, sea Villa, Alexis o un tercero, ya estará más relacionado con la diagonal que con la pelota en términos brutos, o bien, en comparación con lo que es Andrés Iniesta. Ya en alguna ocasión, Villa cedió el movimiento vertical a Alba, colocándose el asturiano entre central y lateral para fijar hombres rivales, con el fin de que Andrés reciba del poseedor sin marca. El manchego, y en general todo el superlativo nivel técnico y aeróbico de los de Tito, se antojan vitales para eliminar la presión lateral que ejerce como marca registrada todo el entramado táctico de Simeone. La hiperactividad de Arda, Koke y Gabi puede quedar en ceniza con un control orientado o una finta adecuada. Tras pérdida, el Barça necesita de laterales para equilibrar su espalda y lo que tendrá Busquets hacia los lados. Explosividad y velocidad no será el problema.
Es repetitivo. Es rutina. Pero no hay factor más importante: juega Leo.
Por todo ello, parece el día propicio para reencontrar un duelo que antaño tenía varios goles por bando y que en los últimos años sólo fueron de uno. En días donde el récord es una cuestión transversal en nuestro país, ya dejó de serlo que Messi lleve cinco dobletes consecutivos. Sí. En las últimas cinco jornadas, el argentino ha colado dos goles en cada encuentro. Lleva 23 tantos, cifra conseguida la temporada pasada bien entrado febrero y además ha resuelto su gran asignatura pendiente en la Liga pasada: marcar, regularmente, lejos de casa. Así, una victoria culé pondría a 9 y 11 o más puntos a sus perseguidores. Simeone, en cambio, no piensa en campeonatos. Ha construido un andamio de titanio con Radamel en el punto más alto, al que tampoco le queda muy sufrido el marcarlos a pares, pero al lado de Messi, parece que los marca en barro y bajo la lluvia. En el título de esta entrada está todo.






@SharkGutierrez 16 diciembre, 2012
El fútbol también son sensaciones de quienes lo vemos y tengo la impresión de que el Atlético se siente cómodo sin balón y el Barça va a estar incómodo buscando el espacio o resquicio. Subirá línea defensiva el Cholo con casi toda probabilidad, pero esto no hará que suba mucho más la línea de medios. Cierre de espacios, para que no haya metros de espaciado, donde el Barça ha demostrado que es superior.
Luego está el factor Messi, que desde su cetro dicta sentencia (o en el peor de los casos, delega en gente con menos responsabilidad que él, como buen jefe), a cada equipo con cada movimiento. Los genera, apoya y consigue abrir puertas hasta casi sin querer. Simeone no quiere centralizar ni focalizar la atención en lo interior y si en lo ancho, donde a este Barça pienso que se le puede hacer más daño.
Esos segundos de Arda, esa ruptura de Costa, esa fijación zonal de Falcao. Todos a remar en aguas barcelonesas con el objetivo del día a día en el horizonte más cercano. No es para menos, es un Barça-Atletico.