Fue una derrota anunciada, consabida, asumida, que no intentó evitarse. Paco Jémez está tratando de convencer a su plantel de su capacidad para mandar contra cualquiera, para atacar más que ninguno, y de que conocer ese don, que tenerlo claro y usarlo, es el único camino abierto cuyo fin es la salvación. El reto es difícil, porque el Rayo sufre un déficit de calidad monstruoso en cada una de las áreas y en la zona de corrección que resta confianza, pero el míster cordobés no duda. Si está en éstas, ¿cómo va a decirle a los suyos que contra el Real hay que encerrarse? No puede permitírselo. Además, ¿a cambio de qué?, ¿hubiese garantizado puntuar cerrarse con un dispositivo defensivo formado por Rubén, Tito, Amat, Labaka y Casado? Paco Jémez pensó en mañana.
Y al Real le vino de maravilla. Sumó 100 puntos el año pasado, prueba de que supo cómo conquistar estadios como el deEssien fue, con Xabi, el MVP de la noche Vallecas, pero no le fue fácil. Mourinho se veía obligado a elegir entre la capacidad de choque y la precisión técnica quirúrgica; eligió lo segundo y le fue mejor que en su año 1, en el que optó por lo contrario, pero sufrió, porque ciertamente se necesitan las dos cosas. No es viable eludir el choque durante 90 minutos en tan diminutas dimensiones. Ahora dispone de Essien y Modric, ideales para retos así. Jugadores Premier, intensos en las luchas y con pie para construir. Fueron básicos en la superioridad blanca del primer tiempo, contra un 4-1-1-4 local que defendía las zonas exteriores con más ahínco que las interiores. Paco se hubiese cobrado a Khedira. Habrá que hablar sobre Essien en breve, fue junto a Xabi el hombre del partido y se postula como recurso ganador en lugar de como detalle de compañía.
El Essien de hoy es el término medio entre Khedira y Modric.
Si la iniciativa encontró fundamento en el éxito de los recién llegados, gracias a la apuesta por la defensa exterior de Jémez; el partido terminó de decantarse a favor del Madrid por el espacio que separaba a Rubén de Amat y Labaka. Fue lo más chocante, incluso más que lo ya expuesto. ¿Cómo darle al Real su salida favorita en un rectángulo como el del Teresa Rivero? La verdad, no es el más competitivo de los síntomas. Un Real sin brillantez no goleó salvajemente porque no es un equipo preciso en la definición -nunca lo ha sido- y aún Ronaldo no es la máquina de crear ocasiones que será en cosa de una o tres semanas, a más tardar. El caso es que el Madrid ganó y que el sueño de Jémez continua intacto, todavía no ha recibido ningún golpe mortal. El 4-0 del Calderón terminó en 4-3 con el Atlético pidiendo la hora, al Sevilla se le sacó un empate en inferioridad numérica y al Madrid que bailó al Manchester City lo contuvo en el marcador. Las tres cosas fueron extraordinarias. ¿O no? La suerte hay que buscarla, y el técnico más ofensivo de la Liga BBVA, a su manera, la está llamando con una pose optimista. Al menos eso cree en él ante la incredulidad del resto del mundo. Seguiremos atentos. Merece la pena.






carloscmb80 25 septiembre, 2012
Hola abel, excelente artículo de nuevo, para variar.
Estais hablando mucho de este rayo vallecano tan valiente, estoy deseando escuchar el ecos de ayer, tarea que dejo para un poco más adelante.
Esta claro que Paco Jemez es un valiente y que va a morir matando. Pero no te parece arriesgadisimo con un equipo tan limitado y con la pegatina en la frente de "voy a jugar con 6 atacantes" para que los rivales te bailen?
De acuerdo en que todavía no ha recibido ningún baño, pero tampoco ha sido mejor que ninguno de sus rivales. Y su única victoria fue contra el granada en el descuento e inmerecida…
Yo creo q no se come el turrón. Me parece un suicidio, el rayo no es el molde para el zapato de paco jemez