Barça y Valencia inauguran su mes de septiembre con un duelo del que históricamente hemos sacado bastante contenido. Ninguno de los equipos llega bañado en confianza y, si bien los resultados no son malos (tres victorias de cuatro los culés; empate en el Bernabéu el conjunto che), la sensación es que a ambos guisos les falta sal. En los banquillos, dos técnicos debutantes que deberán empezar a tocar las teclas oportunas.
Parece claro: el Barcelona sufre cuando le buscan en salida. Osasuna y Real Madrid se han encargado de refrescar una percepción que ya viene de la temporada pasada. Ocurre que el partido se disputa en el Camp Nou y ahí solo se ha destapado el Madrid, y no siempre. El Valencia pretenderá que el escenario no le desnaturalice. Es duda Gago, que condiciona bastante la previa. El argentino es un portento físico que jamás supo cómo domar su cuerpo y su mente. Como no quiere pensar, corre y empuja. Tino Costa le acompaña en el discurso, y hacen del Valencia un equipo listo para presionar arriba. O para intentarlo. Cuando la tentativa de robo fracasa, aparecen espacios excesivos a la espalda del doble pivote. Lo vimos en Madrid, aunque Benzema tuviera una tarde gris y el botín fuera corto. Ahí emerge Cesc. Falto de autoestima, es poco probable que Tito lo coloque de nuevo en la base. Mucha frontal, al calor de su amigo Leo, y a flotar.
Si Gago es baja, entraría Albelda. De hecho, no resulta descartable que lo hiciera incluso con la presencia del Pintita, sacrificando la figura del segundo punta. El capitán che facilita la lectura general: Repliegue bajo, atención a las líneas de pase y protección para los centrales. Tito tiene respuesta preparada; extremos chincheta y Messisistema.
La altura de la presión valencianista definirá el partido
Si el Valencia plantea un bloque defensivo corto, tendrá más difícil salir y transitar. Y ya le viene costando. Los primeros pases del equipo de Pellegrino tienen otro color con respecto a la etapa Emery. Más pesados, menos ágiles. Se busca minimizar el riesgo (a veces insostenible con Unai) y la ventaja cuesta más. Ante el Barça, que aprieta pronto, se exigirá un reajuste. Gago y Tino deben pesar como no hicieron hasta hoy. Sobre todo porque la recompensa puede ser enorme. Con permiso de Cristiano Ronaldo, no existe delantero más indetectable para Mascherano que Roberto Soldado. Si el Valencia sale del achique culé, el internacional español encarará a Valdés. “Salir” es el verbo. Ambos localizan los problemas en momentos similares del juego y conocen el modo de herir al rival. Eso sí, será el cuadro valencianista el que necesite mayor arrojo para no dudar.






Dayan 2 septiembre, 2012
El problema de salir y apretar al Barça tan arriba, suele ser que el ritmo y la concentración necesarias, es insostenible… y generalmente se comete alguno que otro error en (muchas veces forzado) y el Barça se adelanta en el marcador. A mi muy humilde parecer, donde el Valencia se descuide en las coberturas y en los apoyos, les caerá el primer gol en contra y me da la sensación de que pierden el partido. Lo interesante es ¿cómo te recuperas cuando un equipo con tantas variantes creativas de juego te anota primero y tienes que soltarte y dejar espacios para tratar de empatar?