Tiempos líquidos | Ecos del Balón

Tiempos líquidos


“Como ya dijimos”, presumen. Cual si colgaran el busto de la ansiada pieza en la pared, así lucen sus trofeos los tabloides deportivos cada vez que se confirma la contratación de un jugador previamente anunciado por ellos. Cada mañana, hierven las portadas con avances de hipotéticos fichajes que se suceden, a ritmo espasmódico, en un tiroteo que no deja títere con cabeza. No se trata de una tendencia aislada. Es la tónica general de todos los veranos. A primera vista pudiera parecer una respuesta al “pánico de la hoja en blanco” que asalta al editor deportivo cada periodo de asueto. Pero es el legítimo interés mercantil el que impele a los medios de comunicación a captar la atención de sus lectores mediante el cumplimiento de sus expectativas. Así lo constatan las ventas y así lo certifica la predisposición del aficionado a debatir sobre ese carrusel de propuestas y otras más de su propio cuño, en tertulias virtuales, laborales o con amigos.

Con frecuencia se critica esta vorágine especulativa por su escaso fundamento, pero pocas veces se ha tratado la necesidad de cambio que la suscita y que es inherente al entorno futbolístico. El aficionado precisa de novedades, para renovar su ilusión, para reforzar su confianza en un proyecto que no puede permanecer estancado so riesgo de perder competitividad. El equilibrio entre cambio y estabilidad se antoja crucial para el buen devenir de toda organización, también las deportivas.

La permanencia, una dosis de ella al menos, resulta indispensable porque, precisamente, vivimos en una realidad cambiante. Así lo atestiguaron, hace miles de años, celebres pensadores como Heráclito o Lao Tse. Así lo ha acentuado, en referencia al actual momento histórico, el reconocido sociólogo Zygmunt Bauman en su tesis de la Modernidad Liquida. Hoy los cambios nos acechan sin tregua. Nadie, ni nada, queda libre de esta perpetua mutación que deviene de una globalidad que ha multiplicado, exponencialmente, las interacciones y por ende el desgaste, la inmediatez y la superficialidad. Son tiempos líquidos en contraste con otros pasados que se basaron en principios sólidos, perdurables.

El estilo de juego de un equipo, la confección de la plantilla, a veces, varían traumáticamente en pocas temporadas, cuando no de año en año. El baile de jugadores se ha extendido al mercado invernal. La caducidad de los entrenadores se ha reducido hasta el absurdo. El público se cansa fácilmente de los jugadores y estos carecen, mayoritariamente, de la fidelidad a los colores que antaño sí garantizaban. La gloría apenas perdura unas semanas. Se aplaude y se silba con un criterio tan volátil como la propia sociedad. El que ayer era un fenómeno, mañana puede ser una calamidad.

De resultas de estas dinámicas, el mundo del fútbol ha generado sus propios mecanismos de compensación. La adopción, casi generalizada, de la figura del Manager, frente a la del entrenador con competencia en los fichajes, se tiene que entender en clave estabilizadora. Algunas comunidades autónomas han promulgado normativas para ampliar el mandato de las directivas a seis años, a bien de dotar de un mayor recorrido a sus políticas.

Algunos clubs, como el Athletic de Bilbao o el F.C Barcelona, han basado su fortaleza en modelos propios que han destacado por su perdurabilidad. El club vasco desde su apego a la cantera local, los azulgranas desde la implantación, en todas las categorías del club, de un patrón táctico común. El establecimiento de estas estrategias a largo plazo, en un mundo tan cambiante como el actual, ha llegado, incluso, a interpretarse como un estímulo para unos valores amenazados por la espiral transformadora. Otros, como el Real Madrid, acostumbrados, en la última década, a un trajín perpetuo, han optado, finalmente, por seguir una línea de continuidad a través de la figura de su entrenador.

Conviene, pues, disponer de una pauta a seguir en un mundo profundamente renovador, pero igualmente es necesario evitar encomendarse, en exclusiva, a unas constantes predefinidas que limiten la capacidad de crecimiento. Tan importante es un modelo, como la evolución derivada de la novedad estratégica o de aquel fichaje que ya anuncio el periódico de turno tras no dejar títere con cabeza.


8 comentarios

  • @DavidLeonRon 19 julio, 2012

    Siempre me he preguntado si un proyecto deportivo puede, de un año a otro, no necesitar absolutamente ningún fichaje, ninguna modificación.

    Pudiera llegar a darse que un equipo hiciera el mejor fútbol posible, mantuviera a la totalidad de sus piezas en sus mejores años y a raíz de esto hubiese obtenido títulos grandes. En ese caso, la consecución de éxitos haría conveniente instaurar nuevas piezas que vinieran con hambre de gloria y regalaran nuevas posibilidades tácticas.

    Si un proyecto va mal, obviamente necesita ser cambiado. Hacen falta fichajes. Por último, el aficionado, educado en la lógica de las contrataciones, es incapaz de encarar una temporada sin nuevas caras, por más que el peso de su equipo vaya a recaer, el 75% de las veces, en los mismos 3 o 4 jugadores que ya estaban la temporada anterior.

    Si por detrás existe negocio, corrupción y miles de millones de euros, la conclusión es clara: Hay que fichar.

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  • @migquintana 19 julio, 2012

    Cambiar o fichar no es malo, evidentemente, de hecho es humano, el problema es hacerlo sin planificación como deja caer Javi. A menudo se cambian entrenadores, directores deportivos y gran parte de la plantilla de un año para otro, sin figura que marque el ritmo ni capitán que tenga claro el rumbo. ¿Quién es en verdad el dirigente deportivo de la mayoría de equipos? ¿Los resultados deportivos y nada más?

    En verano se deben renovar ilusiones, hacer que lograr cualquier objetivo sea posible. Es obvio y lo bueno del fútbol, en ese tiempo que pasa entre el final de temporada y el comienzo de la siguiente todos estamos empatados a cero, dependiendo de nosotros mismos… sólo necesitamos unas ''cuantas caras nuevas''. La cuestión es que detrás de esto hay un arte muy complejo y, además, puede suponer un problema a corto plazo con los aficionados. ¿O alguien no temía lo poco que pudiera durar Marcelo Bielsa en San Mamés?

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  • Larios84 19 julio, 2012

    Yo soy de la opinion tambien de que deben haber variaciones siempre, ya que en un mundo que va cada dia mas y mas rapido, lo nuevo es lo que mas resalta y mas llama la atencion, por mucho que luego sean los tios que llevan x años en los equipos los que saquen las castañas del fuego a la hora de la verdad la temporada siguiente en la mayoria de las ocasiones.

    Creo que si un equipo hace un temporada grandiosa, siempre habra quien piense que en tal o cual posicion se podria mejorar, o que tal o cual jugador ya supera la treintena y no estara para rendir un año completo, o que tal o cual jugador es mejor que este o daria mas estabilidad al sistema, etc,etc…

    Y como bien decis, si un equipo va mal, esta claro que habra que traer novedades, siempre y cuando superen lo que ya se tiene, lo cual las mas de las veces no es asi y el marketing, publicidad, y videos con mejores jugadas de youtube, hacen creer a muchos que un jugador es mas de lo que es en muchas ocasiones.

    Otro cariz que toma una mala temporada, es que hay ciertos jugadores que se dejan llevar pos el pesimismo y desidia de un equipo en decadencia, pero que metidos en un ambiente de buen juego y con dinamicas positivas, pueden dar muchisimo rendimiento

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  • @DavidLeonRon 19 julio, 2012

    @Larios84

    "Creo que si un equipo hace un temporada grandiosa, siempre habra quien piense que en tal o cual posicion se podria mejorar"

    Esto es a lo que me refería. ¿Existe la posibilidad de realizar un año perfecto y que no haya punto mejorable?

    El Madrid ha anotado 121 goles, ha hecho 100 puntos, y piensa en mejorar su once con Modric o Maicon. El Barcelona, tras su cima de 2011 (este ejemplo nos viene genial), compró a Alexis y Cesc, en un proceso de revolución evidente tras victorias relevantes.

    Como la perfección no existe en fútbol y siempre se podrá ir más allá, la necesidad de refuerzos parece innegociable. Y luego ya se dan los componentes que tan bien relata en el artículo nuestro Javi Alberdi: una pretemporada sin fichajes y algunos socios igual ni renuevan el carnet. Es tremendo.

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  • @JavierAlberdi 19 julio, 2012

    En relación a lo expuesto en este artículo, creo que nadie ha comprendido mejor el concepto de cambio que Guardiola. El (ex)técnico azulgrana adoptó, casi cada año, decisiones arriesgadas para "agitar" a un grupo que parecía estable. Primero con la marcha de Ronaldinho, luego con la de Etoo, posteriormente la de Ibrahimovic… , pocos entrenadores han ofrecido tantas evoluciones, tácticas, en cada partido y de temporada en temporada. Pocos han recurrido a tal cantidad de factores de motivación para mantener el carácter competitivo de sus jugadores. Y sobre todo, pocos han aceptado su propia marcha como factor inevitable de cambio para poder dotar de continuidad al proyecto de un equipo al que no le bastaba con su calidad, prácticamente insuperable, para seguir ganando. Cambiar es necesario y Pep lo entendió como nadie.

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  • Larios84 19 julio, 2012

    @JavierAlberdi

    Esas "decisiones arriesgadas" que tu mencionas tambien se pueden interpretar desde el punto de vista de que obviando que pido la marcha de Ronaldinho, Deco y Etoo(aunque este mismo se quedo un año mas), pese a su reiteracion en la marcha de Samuel Etoo, el se quedo y se termino realizando la mejor temporada de las 4 de la etapa Guardiola, a la siguiente ficho el tipo de killer que el pensaba que encajaria en su nuevo sistema(Ibrahimovic), practicamente vendiendo a precio de saldo a Etoo al Inter mas 45 millones de euros por el sueco; esta claro que en ese aspecto erro en gran parte y malvendio a Zlatan al AC Milan con una cesion con opcion obligatoria de compra por 25 millones de euros(o sea perdio 20 millones de euros mas a Etoo).

    A eso sumale que compro a Chigrinski por 25 millones para venderlo al año por 15 y que resulto en nefasto negocio tanto a nivel economico como deportivo.

    Entiendo que haya que alabar todo lo bueno y grandioso que hizo Pep en sus 4 años en el club, pero aun asi creo que tambien habria que recordar sus errores, comprensibles, ya que todos lo seres humanos erramos de vez en cuando. Nadie es un mesias y hasta los mismo mesias erran.

    PD: Esto no es una crítica a Guardiola, ya que para mi ha sido el técnico mas impactante de la útima década, y espero que demuestre lo grande que es en otra gran liga, sea Premier, Calcio o Bundesliga

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  • @JavierAlberdi 19 julio, 2012

    @Larios84

    Pero no pretendía evaluar la gestión de Guardiola en la venta y compra de jugadores sino destacar que el entrenador azulgrana siempre tuvo presente la necesidad de evolución en un grupo que prácticamente alcanzó la perfección. Hubiera sido fácil no tocar nada, encomendarse a la inercia, pero, sin embargo, el de Sant Pedor arriesgo en decisiones que se me antojan de peso, tanto en lo que corresponde a la confección de la plantilla como en lo táctico. Porque creo que, más allá de los ajustes necesarios, siempre le inspiró la intuición de no estancarse a sabiendas de que la conformidad podía suponer el colapso.

    Te puedo asegurar que no era mi intención deificar a Guardiola. Está claro que tomó decisiones más que discutibles, pero también es cierto que los resultados, en perspectiva, justifican su estrategia global.

    Pero ademas, en mi comentario anterior, intentaba también explicar la marcha de Guardiola del Barça desde esta perspectiva de una necesidad de cambio que le terminó por señalar a él.

    saludos

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  • @migquintana 20 julio, 2012

    A mí me resulta elogiable -y mucho- los cambios que ha ido introduciendo Pep en su Barcelona. Cierto es que con los fichajes no atinó todo lo que debería y que quizás fue su lunar, pero también lo es que su Barça fue evolucionando en base a pequeños o notables matices para prolongar un ciclo histórico. Nunca se quedó parado, él sabía que detenerse significaba caer. Por eso creo que todos hablaríamos del Barcelona 2008 o del 2010 por separado, sin englobarlos en un mismo grupo salvo para hablar de la filosofía y ciertas señas de identidad que son reseñables en toda la etapa Guardiola. De hecho pienso que la necesidad del cambio -agresivo, en mi opinión- en la temporada que va a comenzar fue el detonante de su marcha. No tenía fuerzas para acometerlo.

    Y bueno, es que resulta tópico hablar a la vez de Mourinho… pero es que es un cambio similar, matizando eso sí que su colectivo aún no era ganador -Copa al margen, que no debe perder valor-. El Real Madrid 2011 es superior al 2010 pero, sobre todo, es diferente. Xabi Alonso pasa a ser el jugador contextual en una decisión acertada pero arriesgada, la salida de balón muta de forma bestial y el Madrid pasa a jugar con el ya exitoso doble falso 9. Lo mejor es que sabemos que el de 2012 volverá a variar.

    Para mí la clave es la paciencia y planificación, hecho que como dice Javi no elimina la necesidad de hacer cambios porque en muchos casos pueden resultar muy positivos e incluso obligados. Y si no que se lo digan a Sir Alex Ferguson o Arsene Wenger que últimamente son criticados con este hecho como telón de fondo.

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