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	<title>Ecos del Balón &#187; Zola</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Nápoles-Buenos Aires, vuelo directo #yomequedoencasa</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Apr 2020 02:00:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[acía apenas 10 días que Francia había ganado la Eurocopa de Naciones en el Parque de los Príncipes ante España. Michel Platini, en la cima de su carrera, había dominado el torneo con mano de hierro, justo como lo llevaba haciendo en la Serie A desde su llegada en el verano del 82. Con el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">H</span>acía apenas 10 días que Francia había ganado la Eurocopa de Naciones en el Parque de los Príncipes <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/03/una-fortiva-lagrima/">ante España</a>. Michel Platini, en la cima de su carrera, había dominado el torneo con mano<span id="more-272046"></span> de hierro, justo como lo llevaba haciendo en la Serie A desde su llegada en el verano del 82. Con el mejor jugador del mundo en ese estado de forma, el panorama del campeonato italiano parecía que poco podía cambiar. Hacía falta algo especial para combatir a esa poderosa Juventus sin rival incluso en la liga más fuerte del planeta.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xL2xAZxDs18">6 de julio de 1984</a> aquel pequeño hombre de cabello rizado, físico chaparro y viva mirada salió por primera vez del túnel de vestuarios de San Paolo tenemos serias dudas de quién estaría más impresionado y sorprendido. Él, que había sido la estrella más deseada y rutilante del fútbol internacional y cuya carrera estaba en un impasse lleno de dudas tras su salida de Barcelona, no pudo dejar de alucinar al ver el estadio lleno para verle dar unos toquecitos al balón y saludarles. No más alucinado que los <i>tifossi</i>, que llevaban años recordando a Sívori y Altafini, saboreando la Coppa del 76 o lamentándose de la ocasión perdida <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PBVtybhFF4w">en el 81</a>, cuando un holandés volador –Ruud Krol- les hizo luchar por el Scudetto. No más que los chavales que habían bajado desde Chiaiano, San Pietro y Ponticelli, desde Soccavo, la Stella y San Carlo, parecía que todo Nápoles estaba allí. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">¡¡¡MARADONA!!!</a> Apenas saludó, apenas tocó la pelota y ya Diego se sentía en casa. Había encontrado un pedacito de su Buenos Aires en Europa y pronto comprendió que, así como esa gente se lo daría todo, él debía hacer lo mismo por ellos.</p>
<blockquote><p>Los inicios de la aventura napolitana no fueron fáciles para el astro argentino.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Maradona llegó al sur de Italia buscando redención. Su paso por Barcelona no había acabado bien y el inicio de su carrera europea había quedado bastante empañado por lesiones, incidentes –<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tejvf8FA8uQ">final de Copa contra el Athletic de Bilbao</a>&#8211; y polémicas varias. Además, no había brillado especialmente en su primera aparición en el Mundial. En los campos españoles, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=WFl56Nl9zmo">de albiceleste</a> y de blaugrana, dejó detalles de su grandeza, se vio sometido a marcajes feroces, y la decepción y la frustración se convirtieron en sentimientos demasiado comunes en su vida.</p>
<p style="text-align: justify">Nápoles era volver a empezar, casi de manera literal. También financieramente había tenido un revés grande con su anterior representante Jorge Cyterszpiler, que lo había dejado muy tocado. El club partenopeo, por su parte, llevaba ya 15 años bajo el mando de Corrado Ferlaino y seguía buscando salir de la irregularidad a la<span class="pullquote_right">Maradona llegó a un Napoli que competía por no descender a Serie B</span> que se había visto abocado desde los tiempos en que Sívori, Altafini y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/carrera-dino-zoff-napoles-juventus-italia/">Zoff</a> lo habían puesto en el mapa. A pesar del reciente buen recuerdo del año 81, el equipo no estaba para luchar por altas cotas. Maradona mismo reconoce en su biografía que no se esperaba lo que encontró. El Napoli se había salvado la campaña anterior por un punto escaso,  y además sus dos jugadores más destacados, Krol y Dirceu, abandonaron el club. Junto a Maradona llegó el también <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=wFtMv52OKNY">argentino Daniel Bertoni</a>, un jugador que se movía por el frente de ataque, que había tenido ya una carrera larga y además, había ganado el Mundial con Argentina. Sería el principal apoyo de un Maradona que sufriría los rigores del Calcio ese primer año. El resto del equipo era de una mediocridad preocupante, si acaso se salvaban el capitán, el veterano Bruscolotti, y Salvatore Bagni, centrocampista internacional. Parecía muy poco en un campeonato al que llegaban también ese verano Rummenigge, Sócrates, Junior o Souness.</p>
<p style="text-align: justify">Conducido por el entrenador Rino Marchesi, y liderado por Maradona y Bertoni (25 goles entre ambos), el Napoli navegó todo el año alejado de aguas peligrosas y luchó por entrar en las competiciones continentales. Es probable que nunca más se vea celebrar los goles y las victorias tan efusivamente a Maradona. Venía de Boca y el Barcelona, equipos hechos para ganar, y fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xGwtEDoYq-0">como volver a su Argentinos</a>, luchando cada punto por la salvación, por arañar un puesto en el medio de la tabla. Volver a los orígenes fue una bendición para Diego, que durante este año desarrolló una comunión con los napolitanos que ya nunca abandonaría. A ello contribuyó el racismo de la gran mayoría de aficiones del norte del Italia, los gritos de <i>«terroni»</i> en Verona o Bérgamo y los <i>«¡lavatevi, lavatevi!»</i> en Turín. Cuanto más le querían dañar, más fuerte se hacía, más disfrutaba quitándoles puntos, más se crecía recibiéndolos en San Paolo junto a su gente. El odio y la persecución que sufrían los napolitanos y él mismo se convertirá en su mayor fuente de energía y en su motivación. Cada año, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tVMtilsNzeI">Diego</a> querrá robarles un botín más grande a los altivos norteños.  Para completar el cuadro, ese año 85 se proclama campeón de Italia el equipo con la afición más racista del país, el Hellas Verona de Osvaldo Bagnoli, de Elkjaer y de Briegel. </p>
<p style="text-align: justify">Diego no va a parar hasta que pueda ofrecerles lo mismo a los aficionados de San Paolo y, en general, a la gente del sur de Italia. Maradona se involucra en la confección del equipo, exige a Ferlaino buenos jugadores que le ayuden en su empresa. Ese verano llega Claudio Garella, el portero campeón con el Verona, también<span class="pullquote_left">Ferlaino mejoró el equipo con el fichaje, sobre todo, de Giordano</span> Alessandro Renica, uno de los mejores líberos de Italia y Eraldo Pecci, un magnífico centrocampista que no cuajaría finalmente. La adquisición más importante es <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OsI75cex814">la de Bruno Giordano</a>, un rebelde que había sido sancionado por el caso del <i>Totonero</i>, pero sobre todo un goleador capaz de compenetrarse a la perfección con Maradona y Bertoni. También se cambia el entrenador, llegando Ottavio Bianchi, cuyos planteamientos defensivos le costarán problemas con <i>El Diez</i> más adelante. La mejora en la plantilla es ostensible y así lo será también en la clasificación final. El Napoli termina tercero del campeonato, a seis puntos de la todopoderosa Juve de Trapattoni y Platini. El equipo empieza a derrotar a los grandes, y así es como cae la propia Juventus en la novena jornada en San Paolo, y también el Inter. Por si fuera poco, Maradona regala un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=M94htIRKAek">aplastante 5-0 contra los campeones del Verona</a> a los aficionados que se congregan el 20 de octubre de 1985 en el estadio partenopeo. Maradona termina el campeonato con once goles –empatado con su compañero de selección/rival Passarella, que juega en la Fiore-, mientras Giordano marca 10. Además, Diego está inmerso en la preparación para el Mundial de México.</p>
<blockquote><p>El verano del 86 cambia definitivamente la vida de Diego Armando Maradona y del Nápoles.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Satisfecho por su buena campaña en la Serie A, Maradona afronta el reto del Mundial liderando a una Argentina que no carbura bajo la dirección de Bilardo. Nada importa, porque bajo el abrasador calor del verano mexicano, Maradona explota y da la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tNRXF5FeRdY">mayor exhibición individual</a> que se haya visto en una Copa del Mundo. Nadie duda ya de quien es el mejor jugador del planeta y, cumplido su objetivo con la selección, toca asaltar nuevos retos con su club.</p>
<p style="text-align: justify">Bruscolotti, el veterano capitán, reconoce de facto el indiscutible liderazgo de Diego, y le entrega el brazalete a pesar de que él seguirá jugando. Es el símbolo del cambio, el momento en que el Napoli deja atrás los años de mediocridad y empieza la era de los grandes objetivos. La consolidación de<span class="pullquote_right">Aunque sigue jugando, Bruscolotti le entrega el brazalete al Diego</span>  un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=vkQiPRxrfAg">joven Ciro Ferrara</a> y de Alessandro Volpecina será una de las noticias de ese año, conformando una línea defensiva que será la red de seguridad que Bianchi teje para proteger a Maradona y Giordano.  El internacional Fernando de Napoli llega del Avellino para consolidar aún más el centro del campo junto a Bagni, y la aparición de Francesco Romano, un centrocampista ofensivo firmado de la Triestina y que llegará a la selección italiana, es también una de las notas positivas en cuanto a la composición de la plantilla. Bertoni, por su parte, abandonó el club, siendo sustituído en el ataque por el corpulento Andrea Carnevale, que venía del Udinese. La temporada se presenta dura ya que, aunque la Juventus parece haber pasado su mejor momento, se produce el desembarco en Milan de Silvio Berlusconi. Además, los fichajes en la mejor liga del mundo son siempre de relumbrón y casi todos los equipos se refuerzan de manera excelente. Donadoni llega a Milan, mientras el Inter firma a Giovanni Trapattoni y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T3-QejVvKnQ">a Passarella</a>, la Fiorentina a Ramón Díaz y la Sampdoria a Briegel y Toninho Cerezo, por citar algunos.</p>
<p style="text-align: justify">La temporada empieza con decepción para el Napoli, ya que queda eliminado a las primeras de cambio de la Copa de UEFA ante el Toulouse francés, pero eso le permitirá centrarse al cien por cien en las competiciones nacionales. Desde la jornada nueve, merced a un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TSfAcgsaLbM">maravilloso 1-3</a> en Turín contra la Juve, los partenopeos se harán con el liderato y lo mantendrán de manera consistente, resistiendo los asaltos de la propia Juventus y del Inter. A las últimas jornadas se llegó con un Napoli dubitativo, que había perdido buena parte de su ventaja, y que apenas tenía dos puntos sobre Juve e Inter. Finalmente, en una inolvidable tarde en San Paolo, los de Ottavio Bianchi fueron capaces de asegurar <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=uNMUsyduv2Q">el punto necesario</a> al empatar con la Fiorentina. Un partido en el que, por cierto, un tal Roberto Baggio anotó su primer gol en la Serie A. Carnevale, que anotó cuatro goles en los últimos cuatro partidos de liga fue el autor del tanto que daba el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=b0devXSzl_w">Scudetto al Napoli</a>. El primero que viajaba al sur de Italia. Maradona había cumplido su promesa. Y no contento aún, regaló a la ciudad un impensable doblete. Tras eliminar a Brescia, Bolonia y Cagliari, los partenopeos derrotaron a doble partido a la Atalanta -otro de los enemigos preferidos de Diego- para firmar el doblete, sólo el tercero de toda la historia del fútbol italiano, tras Torino en 1949 y Juventus en 1960.</p>
<p style="text-align: justify">Maradona era ya dios en Nápoles. Santa Maradona era ya tan venerada como San Gennaro y el pibe de oro aún quería más. Porque cuanto más quería él, más felices eran todos los de su alrededor. Es cierto que los<span class="pullquote_left">Al Diego no le gustaba la visión defensiva del fútbol de su técnico</span> escándalos –reales o inventados- nunca le abandonaron. Desde su presunto –por entonces- consumo de drogas, hasta relaciones con la Camorra, enfrentamientos con el presidente y el entrenador… Con Ferlaino las cosas eran difíciles. Diego era ambicioso, y el presidente también, pero no era fácil llegar a acuerdos. Con Bianchi las relaciones empezaron a enfriarse tras el Scudetto. A Diego no le gustaban sus métodos de entrenamiento, ni su visión defensiva del fútbol, ni mucho menos que Bianchi quisiera que corriese <i> como si fuese uno más</i>. Pero como las cosas iban bien, todo parecía menos grave. Más aún cuando el delantero de la selección brasileña, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=QUhXqq-fGng">Careca</a>, uno de los mejores jugadores del Mundial de Mexico y un atacante codiciado por muchos equipos punteros firmaba con el Napoli. Además, con él, llegaba Giovanni Francini, presto para apuntalar aún más la línea defensiva de Bianchi. La Copa de Europa parecía un objetivo posible, si bien esa campaña de 1988 se presentaba como una de las más fuertes de la década.</p>
<p style="text-align: justify">La aventura europea, que se presumía larga y exitosa, acabó pronto. El bombo, caprichoso como sólo puede serlo uno al que no se le ponen trabas, decidió emparejar en la primera ronda a los campeones de Italia y España. La ida, en un Bernabeu cerrado, midió a Maradona con los miembros de la Quinta del Buitre, reforzados por aquella llamada <i>de los Machos</i> -H.Sánchez, Gordillo, Buyo-, y con veteranos como Camacho, Juanito o Santillana. El partido será recordado como aquel en el que, en expresión de Valdano <i>los pajaritos le dispararon a las escopetas</i>, cuando Chendo le tiró un caño al propio Maradona. El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=SoNyrh0kAko">2-0 que los blancos consiguieron</a> de renta fue imposible de remontar en San Paolo. Un 1-1 que dejaba sabor amargo de esa primera experiencia en la máxima competición continental.</p>
<p style="text-align: justify">Mientras, en una Italia que recibía a estrellas como Rudi Völler, Ian Rush, Ruud Gullit, Marco Van Basten o Enzo Scifo, el Napoli sigue a un ritmo intratable. Gana sus primeros cinco partidos de liga destacándose en cabeza, liquida a la <a target="_blank" href ="">Sampdoria en Génova</a> cuando era su principal perseguidor, gana el campeonato de invierno y a finales de febrero saca cinco puntos al Milan de Sacchi. Parecía que el segundo Scudetto iba camino  de Napoles bajo las alas de una delantera que hacía las delicias de los aficionados. Una <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=hGF_7TZYMwo">delantera Ma-Gi-Ca</a>, Maradona-Giordano-Careca. Aunque el término ya existía con Carnevale en lugar de Careca.   </p>
<p style="text-align: justify">El 10 de abril, a cinco jornadas del final, el Napoli tenía cuatro puntos de ventaja sobre los <i>rossoneri</i>, que no habían sido capaces de aprovecharse de algunos de los tropiezos de los líderes en los dos meses precedentes. Pero el Milan encandenó un par de victorias que se revelaron decisivas: ganó en Roma mientras los de Maradona perdían en Turín ante la Juve, venció el Derby della Madonnina al mismo tiempo que el Napoli empataba en Verona. Así pues, los milanistas llegaron al enfrentamiento directo en San Paolo a un punto de los partenopeos. En uno de los partidos más famosos de la historia de la Serie A, los hombres de Arrigo Sacchi <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=KzGXPY5dUy4">se impusieron por 2-3</a>, gracias a un doblete de Pietro Paolo Virdis y a otro gol del recuperado Marco Van Basten, que se había pasado más de media temporada lesionado y empezaba ahora a escribir su leyenda milanista. Tras esto el Napoli se desintegró. Un equipo que había perdido apenas dos partidos de los 25 primeros de liga, perdió cuatro de los últimos cinco y, a pesar de una derrota en los despachos por incidentes contra la Roma, al Milan le bastó un empate en Como para ganar el Scudetto. El único, por cierto, que ganará Arrigo Sacchi en toda su carrera.</p>
<blockquote><p>La consagración de Maradona se produce en las dos siguientes temporadas, pero la puerta de salida se va abriendo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El verano del 88 es tenso, más que nunca. Maradona y Bianchi no se soportan y eso pone las cosas difíciles. El campeonato italiano, además, sigue reforzándose más y más, y la Sampdoria se consolida como un equipo a tener en cuenta bajo la guía de Vujadin Boskov. Los holandeses del Milan se consagran en la Eurocopa y Sacchi trae a Rijkaard. Trapattoni pesca en Alemania a Matthäus y Brehme, también llegan al Inter Díaz y Berti.  Ferlaino, por su parte, no quiere ser menos y firma al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9bLTLkqV6gs">centrocampista brasileño Alemao</a>, que llega del Atlético de Madrid. El de Lavras es un medio con muchísimo recorrido y que también distribuye el juego. Junto a él, Luca Fusi y Massimo Crippa compensan la marcha de Bagni. La defensa se mantiene, pero Garella deja paso a Giuliani en la portería.  También abandona el equipo Bruno Giordano, asumiendo Carnevale más cuota de protagonismo.</p>
<p style="text-align: justify">El equipo, como podemos observar, cada año es mejor, más completo y con una rotación mayor, pero esta temporada 88-89 no será recordada por su actuación en la liga. La Serie A ha aumentado hasta 18 equipos, y<span class="pullquote_right">El Napoli no puede con el Inter en Liga, pero va a por todas en la UEFA</span> las cuatro jornadas extra sólo servirán para que la máquina de Trapattoni, el llamado <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=h9No_LGrnvQ"><i>«Inter de los Alemanes»</i></a>, destroce todos los records habidos y por haber en el campeonato italiano. Gana la liga con 11 puntos de diferencia sobre un Nápoles que sólo pierde 5 partidos –pero es que el Inter gana 26-, encaja apenas 19 goles, marca 67, y Aldo Serena marca 22 goles, algo que no se veía desde hacía más de 25 años. Careca y Carnevale tienen una gran temporada anotadora -19 y 13-, pero Maradona arrastra problemas físicos que volverán habitual el hecho de que juegue infiltrado. Sin embargo, en la Copa de la UEFA, el Napoli sí deja su sello. Tras la decepción del año anterior, Maradona está dispuesto a ofrecer un título europeo a la ciudad. Se sufre para eliminar al PAOK de Salónica y al Lokomotiv de Leipzig, y aún más para superar a un talentoso Girondins de Burdeos. Carnevale marcó pronto en el Parc Lescure, pero el resto de la eliminatoria fue cerradísima, los partenopeos pasaron por ese escaso 1-0. </p>
<p style="text-align: justify">Con la liga ya prácticamente perdida, en marzo se jugaron los cuartos, y el emparejamiento con la Juventus tuvo tintes épicos. Entre otras cosas porque los napolitanos necesitaron remontar un 2-0 adverso que se habían traído de Turín. La Juve estaba lejos de su mejor época a inicios de la década, pero aún contaba con grandes jugadores como Laudrup, Rui Barros, Alejnikov, Zavarov o Marocchi. San Paolo reventó cuando, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=WcfvA-SwN0s">en el minuto 119</a>, un gol de Alessandro Renica –uno de los jugadores más injustamente olvidados de ese equipo- hacía valer los de Maradona y Carnevale, y enviaba al Napoli a las semifinales, además de fastidiar a la odiada <i>Vieja Señora</i>. Cabalgando sobre esa euforia consiguió, apenas 15 días después, el cuadro celeste <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LvyZjxL_oHs">derrotar al Bayern</a> en casa merced a goles de Careca y Carnevale. Un doblete del brasileño selló el empate en tierras muniquesas y la presencia de los napolitanos por primera vez en una final europea.</p>
<p style="text-align: justify">El rival sería el Stuttgart de Jürgen Klinsmann, Fritz Walter o Srecko Katanec. Además, los alemanes comenzarían adelantándose en la ida, merced a un gol del excelente y técnico centrocampista Maurizio Gaudino, que complicaba bastante las cosas por su valor doble. Maradona de penalti y Careca apenas tres minutos antes del final<span class="pullquote_left">Maradona no pudo irse a Marsella, pero a cambio Ferlaino se cargó a Ottavio Bianchi</span>, colocaban una victoria mínima que se confirmaría con un espectacular <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=X36jxuM3uXY">empate a tres</a> en el Neckarstadion. La Copa UEFA viajaba también al sur de Italia y Nápoles seguía viviendo el sueño. La derrota en la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=saHkpFAAhAk">final de Coppa</a> ante la Sampdoria se le perdona a un equipo que estaba llegando a cotas nunca imaginadas. Ese sueño parecía tornarse pesadilla cuando ese verano Maradona acusaba a Ferlaino de incumplir su promesa de dejarle marcharse a Marsella si daba al Napoli un título europeo. Maradona estaba ya cansado del estrés de su vida en Italia, de estar siempre vigilado y bajo presión. Buscaba algo nuevo y Marsella y el proyecto de Tapie parecían ideales. Pero Ferlaino se negó a traspasarle, sabía que la afición no se lo perdonaría y, además, la Copa UEFA no era el título europeo en el que el presidente pensaba cuando hablaba con Maradona. A cambio, le ofreció la cabeza de Bianchi, que fue sustituído por Albertino Bigon, un entrenador conocido por su <i>laissez faire</i>. Así pues, Maradona se quedó, y con un equipo sin bajas destacables y las adquisiciones del centrocampista Massimo Mauro y de Gianfranco Zola, comenzó una temporada que terminaría con lo que debía ser el cúlmen del fútbol italiano como capital mundial de este deporte: Italia 90.</p>
<p style="text-align: justify">El 17 de septiembre, tras remontar ante la Fiorentina, el Napoli se hace con la cabeza de la clasificación y, consiguiendo grandes resultados en los enfrentamientos directos con sus rivales (<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zSIR11R7mDA">2-0 al Inter</a>, 3-1 a la Roma y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PYCstaEm1EE">3-0 al Milan</a>), los partenopeos se consagraron campeones de invierno. Al inicio de la segunda vuelta el equipo bajó un poco el rendimiento permitiendo la recuperación de sus rivales, especialmente del Milan, que se confirmó como el principal perseguidor y que incluso les devolvió el 3-0 de la primera vuelta. Tras esta dura derrota contra los rossoneri, el Napoli no levantó cabeza y también perdió contra el Inter, momento que el cuadro de Sacchi aprovechó para ponerse líder y mantenerse así hasta el 8 de abril. Lo que se iba a vivir a partir de esa fecha fue algo muy parecido a lo sucedido en 1988, pero a la inversa. Los milanistas empataron en Bolonia mientras el Napoli derrotaba a la Atalanta en los despachos –Alemao fue alcanzado por una moneda-. También sufrieron los de Sacchi una sorprendente derrota ante un Verona que luchaba por no descender. A pesar de empezar ganando, se vieron remontados y perjudicados por tres expulsiones, entre ellas la de Van Basten. Mientras, el Napoli le metía cuatro al Bolonia y se ponía líder, asegurándose el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=UrDaNIioDKA">segundo título</a> de campeón de Italia con una victoria en casa <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9QVKUUjJlkw">contra la Lazio</a>. Maradona había llegado a final de temporada muy disminuido físicamente, arrastrando problemas en ambos tobillos. Pero no había tiempo para quejarse, aguardaba el Mundial.</p>
<blockquote><p>Italia 90 fue el canto del cisne para el gran Maradona y para el Napoli.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Argentina llegaba a defender su título mundial rodeada de problemas. Lesiones, sanciones y retiradas de jugadores importantes, además de una serie de malos resultados tenían a Bilardo y sus hombres en el alambre. Pero nadie lo estaba más que Maradona, que para aquel entonces se había convertido en el personaje más perseguido<span class="pullquote_right">Maradona llegó al Mundial de Italia como un personaje odiado</span> de Italia, en enemigo de las clases dirigentes y de todos los peces gordos del Calcio. Y Diego estaba dispuesto a cobrarse la mayor venganza posible contra ellos en su Mundial. Italia, por su parte, era <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zYiAuas76aU">la gran favorita</a> para ganar la Copa del Mundo. Tenía un fantástico grupo de jugadores dirigidos por un entrenador, cuanto menos, mediocre. Los italianos, con una unidad defensiva sideral –Zenga, Bergomi, Baresi, Ferri, Maldini-, las gotas de calidad de Giannini, Berti y Donadoni, la estrella de Baggio y la revelación de Schillacci navegaron por aguas más o menos tranquilas hasta las semifinales. Argentina, por su parte, lidió desde el primer momento con todo tipo de problemas y su camino hasta el penúltimo partido  fue un calvario. Pero Maradona los lideró bien tras la derrota contra Camerún. <i>Echó una mano</i> <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=HJ-KEzL7EDg">contra la URSS</a> -demostrando que dios era realmente ambidiestro- y se sacó de la manga una victoria que sumió a Brasil en una crisis existencial como no se había visto desde 1950.</p>
<p style="text-align: justify">Bien, pues Italia y Argentina, por esas casualidades de la vida, se debían medir en Nápoles. Y para entonces Maradona era el Rey de Nápoles y esta, la capital de Argentina. Y Diego usó todo su poder: les recordó a los napolitanos los gritos de <i>terroni</i> y <i>lavatevi</i> y todas las injusticias que con ellos cometía una Italia que sólo parecía acordarse del sur cuando le convenía. Esto tocó la fibra de muchos y, aunque San Paolo permaneció <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=H1vqEGsWETE">mayoritariamente italiano</a>, ni mucho menos fue un estadio hostil para Argentina. Italia nunca perdonaría eso a Maradona, y más aún cuando la espada con la que Diego les había amenazado mediante sus declaraciones se clavó en el corazón de una Azzurra que se veía en la final. El propio Maradona lo sabía: su etapa italiana estaba acabada. Los pitos al himno durante la final y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=svEx6iCV1s8">los insultos</a> que el Diez dedicó a la cámara, para que todos lo entendieran clarito, sellaron el divorcio.</p>
<p style="text-align: justify">Argentina perdió la final e Italia disfrutó de las lágrimas de capitán albiceleste. Era cuestión de tiempo que Diego desapareciese para siempre de Italia y de Nápoles. Los rumores sobre droga, Camorra y demás asuntos turbios se hacían más y más intensos. Nadie quería creerlo, nadie quería verle caer en Nápoles.</p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xo1LT6PUPJY">17 de marzo de 1991</a> sucedió. Apareció la <i>blanca mujer</i> de la que hablaba <i>El Potro</i> y Diego voló. El Napoli, de tanto añorarlo, le copió la vida, descendió a los infiernos, estuvo a punto de morir y resurgió de sus cenizas para volver a situarse, no sin sufrimientos, en una posición cómoda.</p>
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		<title>El momento de Claudio Ranieri</title>
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		<pubDate>Thu, 12 May 2016 02:00:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hay algo que no encaja en la historia del Leicester City, y ese algo se llama Claudio Ranieri. No es una cuestión ya de narrativa, sino de pura y simple verosimilitud. Es decir, que un modesto equipo de la Premier League con una plantilla conformada por jugadores que nadie más quería tener sorprenda a todos [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Hay algo que no encaja en la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/05/archivo-articulos-leicester-city-premier-league-2016/">historia del Leicester City</a>, y ese algo se llama Claudio Ranieri. No es una cuestión ya de narrativa, sino de pura y simple verosimilitud. Es decir, que un modesto equipo de la Premier League con una plantilla<span id="more-207547"></span> conformada por jugadores que nadie más quería tener sorprenda a todos y termine ganando el campeonato es algo que puede entrar dentro de nuestra comprensión. Es poco probable, desde luego, pero tiene sentido. Es coherente, aunque sea desde el punto de vista de la ficción estadounidense, que nos ha hecho interiorizar como propio el sueño americano <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/-3FGlVvHzeMM/Vdt1AlJ_XdI/AAAAAAAAIWI/CIV_jHHbjEM/s1600/102513-celebs-best-basketball-movies-hoosiers-still.jpg.custom1200x675x20.jpg">del <i>underdog</i></a>. Pero que todo este cuento sea protagonizado por un entrenador como Claudio Ranieri no hay quien se lo crea. Parece una imposición. No cuadra. Aleja al espectador de la historia. No le lleva a empatizar. </p>
<p style="text-align: justify">El italiano es un entrenador con 30 años de carrera que no ha ganado prácticamente nada, pero que sí que había estado en muchos grandes equipos. Además, desarrollaba un fútbol no demasiado estético, lo que le convertía <i>«en uno más»</i>. No era como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/analisis-evolucion-roma-de-zdenek-zeman/">Zdeněk Zeman</a>. No era uno de esos técnicos bohemios que han hecho carrera en equipos de segunda o tercera fila intentando acabar con ciertos tabúes al proponer un fútbol mucho más dado a la lírica, las palomitas y los milagros. Un personaje así sí que encajaba con el sueño del Leicester. Sí que hacía su historia posible. Sí que nos la hubiéramos creído sin verla. ¿Pero Claudio Ranieri? ¿De sus 30 años de carrera qué nos podía hacer pensar que iba a ser el gran protagonista de una de las historias más bonitas del fútbol moderno? ¿Por qué Claudio Ranieri?</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">A Ranieri nunca le había llamado la atención eso de ser un entrenador</span>Son muchas los días que nos hemos pasado reflexionando acerca de esta cuestión, intentando encontrar los caminos que le habían conducido <i>hasta Roma</i> y los sucesos que le habían preparado para poder vivir una situación así. Pero hasta que no se le da la vuelta a dicha pregunta, es imposible tratar de comprender qué pinta el italiano en esta historia. Así que, allá vamos: ¿Y por qué no Claudio Ranieri? En una entrevista publicada <a target="_blank" href ="http://www.panenka.org/miradas/entrevistas/claudio-ranieri-nunca-he-llegado-en-el-momento-justo/">en la Panenka #49</a>, el técnico italiano daba una respuesta que lo resume todo: <i>“Por mi carácter no me conformo nunca, y si miro atrás me digo: has logrado mucho, pero no has llegado nunca en el momento justo”</i>. Absolutamente toda su carrera se desarrolla a partir de esta paradoja que él mismo plantea. Pero&#8230; ¿es posible acaso lograr tanto y no haber llegado nunca en el momento justo? ¿Hasta qué punto esto es cierto? ¿Cuánto de excusa y cuánto de realidad hay? Lo cierto es que para llegar a la élite como entrenador sí que llegó en el momento justo y dio con el tipo indicado. Mismamente, cuando era un chaval jugaba como interior o, sobre todo, como delantero. Y no lo hacía mal. Simplemente tenía un problema: no marcaba goles. Por ello, Luciano Tessari le propuso situarle como defensa, tanto de central como de lateral, y de esta manera el joven Claudio pudo completar una larga carrera como futbolista. No fue demasiado exitosa, pero fue. Además, al final de la misma tuvo la fortuna de coincidir con <a target="_blank" href ="https://it.wikipedia.org/wiki/Gianni_Di_Marzio">Gianni di Marzio</a> en la US Catanzaro y en el Catania, lo cual propició su paso a los banquillos. Ranieri no se veía allí. Nunca había pensado en ello, nunca había tenido mucho interés. Pero Gianni le convenció, le consiguió su primer trabajo y le hizo entrenador.</p>
<blockquote><p>La carrera de Claudio Ranieri en los banquillos comenzó desde lo más bajo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Ranieri no ha sido un técnico ganador, pero su balance es positivo</span>Son muchos <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/05/unai-emery-carrera-como-entrenador-pasado-futbolista-metodo-filosofia-almeria-valencia-sevilla/">los futbolistas que en los últimos años</a>  de su carrera van orientando su futuro hacia los banquillos, ya sea formándose para ello o incluso cambiando su visión del fútbol, pero este no fue su caso. Sin embargo, no resulta demasiado aventurado afirmar que rápidamente cambió de parecer. Los siguientes treinta años así lo atestiguan. No obstante, el romano lleva tres décadas sentándose en los banquillos de forma prácticamente ininterrumpida (únicamente paró entre 2005 y 2007), conformando así una de las trayectorias más dilatadas del fútbol contemporáneo. Gracias a este hecho, tenemos la posibilidad de hacer una valoración general sin perdernos en los altos y bajos que todo profesional del fútbol tiene. Así pues, antes de los detalles, vayamos a lo global: Ranieri ha entrenado a Vigor Lamezia, Campania Puteolana, Cagliari, Nápoles, Fiorentina, Valencia, Atlético de Madrid, Chelsea, Parma, Juventus, Roma, Inter, Mónaco y Grecia. Simplificando, ha dirigido a 14 equipos, de los cuales 10 de ellos han sido campeones de liga y otros 11 tienen títulos continentales. Su palmarés particular, en cambio, no arroja tantos éxitos: apenas un par de Copas, una Supercoppa de Italia y otra de Europa, a la cual se había llegado por mérito de otro entrenador. Pero una vez apuntado esto, hay que recordar la frase de Claudio: <i>«has logrado mucho, pero no has llegado nunca en el momento justo”</i>. Y ciertamente, cuando uno hace un repaso en profundidad, en primer lugar se da cuenta que la mayoría de trabajos de Ranieri se han saldado con una nota que bien podría oscilar entre el aprobado alto y el notable bajo. Como repasa Paco López en su <a target="_blank" href ="http://www.elespanol.com/deportes/futbol/20160502/121738032_0.html">maravilloso texto</a> en <i>«El Español»</i>, normalmente dejó a sus equipos bastante mejor de lo que se los había encontrado. Acumuló ascensos, resolvió problemas y continuó proyectos, pero al final ninguno tocó metal de verdad. ¿Por qué? ¿Nunca llegó en el momento justo?</p>
<p style="text-align: justify">Evidentemente hay de todo, pero por lo general Claudio Ranieri tiene razón. Comencemos desde el principio. El técnico italiano, de por entonces 34 años, inició su carrera en una de las categorías más bajas del Calcio, el Campeonato Interregional, con un Vigor Lamezia en el que únicamente duraría tres meses. Allí su debut en los banquillos estaba siendo positivo, es más, tenía al equipo líder, pero todo lo que rodeaba al club no convencía nada a Ranieri, que no dudó en abandonar cuando entendió que <a target="_blank" href ="http://www.panenka.org/miradas/entrevistas/claudio-ranieri-nunca-he-llegado-en-el-momento-justo/"><i>«ciertos personajes»</i></a> volvían a estar demasiado cerca. Un poco más duradero sería su paso por el Campania Puteolana, club que estaba en la Serie C1 y que descendería a la Serie C2 después de que Claudio llegara, le echaran y volviera. Este no fue un buen año. El equipo ganó pocos partidos, pero curiosamente uno de ellos le valdría la primera gran oportunidad como técnico: el 1-0 ante el Cagliari. El club <i>rossoblu</i>, campeón de Italia en 1970, había bajado hasta la Serie C1, en parte por los numerosos problemas económicos que sufría. Sin embargo, pese a esto, era <i>«la Juventus de esta liga»</i>. Debía ascender el primer año de forma holgada, pero no lo hizo. En parte por su derrota ante Ranieri en Pozzuoli, que no fue una cualquiera. El día comenzó con el Cagliari entrenando sobre la única parte de hierba que tenía el campo del Puteolana, y por eso el concejal de deportes le preguntó a Claudio sí quería que lo echasen de ahí, pues estaban estropeando la poca hierba que había. <a target="_blank" href ="http://www.blogcagliaricalcio1920.net/notizie/curiosita/1057/claudio-ranieri--ecco-come-diventai-allenatore-del-cagliari">Pero Ranieri se negó</a>: <i>“No, no, déjalos. Se están durmiendo y no se dan cuenta. Ahora calientan ahí, pero luego deberán jugar en arcilla y así no saben jugar”</i>. Y así fue. El Puteolana ganó 1-0, y el presidente del Cagliari, Antonio Orrù, que había escuchado por accidente dicha conversación, apuntó el nombre del joven técnico de los locales en su memoria <i>«por si todo fallaba»</i>. Y como después todo falló, tanto el ascenso como la tarea de convencer a un entrenador más reputado, Orrù telefoneó al recién descendido Ranieri.</p>
<blockquote><p>Su ascenso a la élite del fútbol italiano fue meteórico, pese a no ganar casi nada.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Esta afortunada anécdota fue toda una bendición tanto para el Cagliari como para Claudio. <i>“Como entrenador florecí en Cagliari”</i>, <a target="_blank" href ="http://www.repubblica.it/sport/calcio/esteri/2016/05/09/news/calcio_ranieri_con_leicester_impresa_piu_bella_ma_non_dimentico_cagliari_-139438456/">suele decir</a>. Allí pasó tres temporadas en las que no pararía de acumular buenas noticias: el primer año ascendió como primero a la Serie B y ganó la Coppa Italia Serie C1, en su segundo curso logró el ansiado ascenso a la Serie A y, finalmente, el último año consolidó al Cagliari en la máxima categoría, salvando al equipo con una formidable segunda vuelta tras haber sumado sólo 9 puntos en la primera. La clave del éxito este último año fue dar lugar al talento de Enzo Francescoli, pero la premisa táctica que englobó su etapa fue la solidez defensiva: de hecho, en sus dos primeras temporadas encajó sólo 43 goles en 72 partidos. Claudio, sin lugar a dudas, era un técnico defensivista.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Su estancia en Nápoles fue muy de más a menos</span>Su buen trabajo con los <i>rossoblu</i> despertó la atención del SSC Nápoles en 1991, club que había salido campeón de Italia dos temporadas antes y de la UEFA hacía tres. En su escalada a la élite, fichar por el Napoles sonaba primero a confirmación total y, después, a oportunidad de oro. Para que nos hagamos una idea, el Nápoles para Ranieri vino a ser el Valencia para <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/05/unai-emery-carrera-como-entrenador-pasado-futbolista-metodo-filosofia-almeria-valencia-sevilla/">Unai Emery</a>, después de que éste pasara pasara por Lorca y Almería. Sin embargo, el asterisco que figuraba en su contrato era mayúsculo: este sería el primer año sin Diego Armando Maradona. Y esto iba más allá de lo puramente futbolístico, lo cual evidentemente era ya tan importante como que su marcha alejaba al club de los títulos. Su pérdida tenía un impacto todavía mayor. Nápoles sin Maradona eras los Bulls sin Jordan, París sin la Torre Eiffel y Argentina sin la pelota ni Gardel. Así lo <a target="_blank" href ="http://www.panenka.org/miradas/entrevistas/claudio-ranieri-nunca-he-llegado-en-el-momento-justo/">explicaba el propio Ranieri</a>: <i>«La sombra de Maradona era alargadísima. En ese intento por atenuar el dolor popular -un dolor casi físico, que se podía respirar, advertir, tocar- Gianfranco Zola fue francamente extraordinario»</i>. Lo cierto es que el técnico iba a tener a buenos jugadores a sus órdenes (Blanc, Careca o el propio Zola), pero sin <i>«El Diego»</i> en el equipo todo podía pasar. Era adentrarse en lo desconocido. No se sabía ni que objetivos marcar ni que exigir. Pero fueran cuales fueran estos, parece lógico pensar que la 4ª plaza y su consiguiente clasificación a la UEFA el primer año fue un excelente trabajo. El segundo no fue tan bueno (11º en Serie A, Cuartos en Coppa y 1/16 en UEFA), pero volvería a ganar otro partido clave para él: en su debut en Europa, Ranieri le endosó una manita al Valencia en Mestalla.</p>
<p style="text-align: justify">Pero antes de dar el salto a España, Ranieri iba a pasar cuatro temporadas en Florencia dirigiendo a una Fiorentina recién descendida a la Serie B. Era la primera vez desde 1939 que el club <i>viola</i> vivía esta situación, así que ni que decir tiene lo enrarecido y demencial del contexto que rodeaba al equipo cuando Claudio llegó. No era el mejor momento, otra vez, pero es que normalmente cuando un técnico asume un equipo es porque el anterior no lo ha dejado donde debería, así que tampoco esta situación era demasiado extraña. Además, la Fiorentina aquel año mantendría a Stefan Effenberg como capitán, conservaría a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=AO26JMeKey0">Gabriel Omar Batistuta como delantero centro</a> y firmaría a un joven Francesco Toldo para la portería. Era un buen equipo. Y Ranieri lo devolvió pronto a la Serie A, tras encajar únicamente 19 goles en 38 partidos, una media propia del Atlético de Madrid de Simeone. Después, en los tres siguientes cursos, lo consolidaría en la parte media-alta de la Serie A, consiguiendo un 10º, un 4º y un 9º puesto, amen de ganar la Coppa Italia 1996 y la Supercoppa 1997 a lomos de <i>«Batigol»</i>. En cambio, pese a estos triunfos, la opinión que tienen técnico y afición de esta etapa difiere mucho. Ranieri habla de estos años como uno de los mejores trabajos de su carrera, pero cuando en 2012 se rumoreó su regreso, los hinchas cantaron en el estadio aquello de <i>«Non lo vogliamo, Ranieri non lo vogliamo»</i>, que ni necesita traducción. A partir de su éxito en Inglaterra, muchos fans <a target="_blank" href ="http://www.fiorentina.it/it/news/articolo.54.46553/dal-ranieri-non-lo-vogliamo-al-king-of-england.html">han decidido revaluar</a> todo lo que sucedió. ¿Se equivocaron? ¿Infravaloraron su necesario trabajo viendo cómo luego ningún técnico lo hizo mucho mejor? Quien sabe, pero lo cierto es que la afición le despidió sin derramar lágrima alguna.</p>
<blockquote><p>Tras varios buenos trabajos pero únicamente dos títulos, Ranieri dio el salto a Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>«Les presento al señor Rinaldi»</i>, <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2016/05/02/internacional/1462224828_328943.html ">exclamó</a> Francisco Roig. El apellido de Claudio parecía lo de menos, porque tampoco es que en España fuera aún demasiado conocido. Lo importante es que <i>«Rinaldi»</i> sonaba tan italiano como <i>«Ranieri»</i>, pues su nacionalidad había sido el principal motivo de su contratación. En septiembre de 1997, lo que el Valencia parecía demandar era un <i>«sargento de hierro»</i> que <i>«enderezase al vestuario»</i>. Ya saben, el ciclo de todos los clubes y sus entornos: mano izquierda, mano derecha, mano izquierda, mano derecha&#8230; Y Claudio Ranieri representaba eso, sobre todo teniendo en cuenta que venía para sustituir a Jorge Valdano. <i>«Era muy italiano en sus formas. Quería organización y contras. El club había hecho una plantilla para Valdano y él llegó para sacar resultados»</i>, explicaba Luis Milla. La fórmula no sonaba muy bien; venía a ser como encargar a un vegano hacer la compra en un asador. Pero funcionó. En las siguientes dos temporadas, el Valencia fue creciendo sin necesidad de mirar atrás. Después serían Héctor Cúper y Rafa Benítez quienes convertirían al Valencia en uno de los mejores equipos de Europa, pero Claudio Ranieri había sentado antes la base futbolística, competitiva y emocional de aquel vestuario. <i>«Nos convirtió en ganadores. Trabajaba mucho el aspecto psicológico»</i>, <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2016/05/02/internacional/1462224828_328943.html ">reconocía Miroslav Djukic</a>. Así, los ches pasaron del 9º puesto del primer año al 4º del segundo, que además culminó con el triunfo en la Copa del Rey ante el Atlético de Madrid por 3-0.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Su etapa en el Atlético no iba a poder salir bien</span>Aquella final propiciaría miles de halagos para el <i>«Piojo»</i> López, se cree que <a target="_blank" href ="http://epoca1.valenciaplaza.com/ver/134402/cual-fue-el-gol-realmente-increible-de-mendieta-que-inspiro-a-los-planetas.html">una canción para Mendieta</a> y, por supuesto, un nuevo contrato laboral para Ranieri. Tras sufrir semejante derrota, Jesús Gil creyó encontrar al técnico definitivo. <i>«Este sí que no puede salir mal»</i>, debió pensar mientras llamaba a la radio para anunciar que Radomir Antic ya era historia. Pero sí salió mal. Y, ciertamente, no podía haber salido de otra manera. Más allá de la delicada situación institucional que rodeaba al club colchonero, que sería intervenido judicialmente, se encontraba el hecho de que era más normal ver una temporada con tres entrenadores diferentes que acabar con el que la había empezado. Paciencia no había. Proyecto, tampoco. De ahí que a Claudio Ranieri, un técnico de repliegue bajo y contragolpe casi nunca negociado, se le diera una plantilla que no encajaba con él. Había mucho joven emergente (Solari, Paunovic, Valerón, Baraja, Roberto&#8230;), los defensas no casaban con su sistema (Ayala y Gamarra eran muy bajitos para un repliegue) y, además, los más veteranos nunca creyeron en él. La situación fue insostenible desde las primeras fechas. Si duró 26 partidos fue porque el club, en ese momento, estaba a otras cosas. Y claro, al final,  <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VD7YT3gaqw0">el infierno</a>.</p>
<blockquote><p>En Stamford Bridge hizo un gran trabajo&#8230; Pero se tuvo que ir cuando mejor pintaban las cosas allí.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>«Nunca he tenido problemas en dar rienda suelta a la fantasía. He entrenado a Zola, pero también a Totti, Rui Costa, Del Piero o Francescoli. Con esos campeones siempre me he encontrado muy cómodo. Y creo que ellos pueden decir lo mismo. [&#8230;] Siempre he intentando alumbrar una organización que integrase la fantasía dentro del equilibrio, el golpe de genialidad dentro del espíritu de equipo, la iniciativa individual en el trabajo colectivo. Se trata de un todo, en el que hay que tener presente un asunto fundamental»</i>, explicaba en <a target="_blank" href ="http://www.panenka.org/miradas/entrevistas/claudio-ranieri-nunca-he-llegado-en-el-momento-justo/">Panenka</a>. Traduciendo: la fantasía debía estar integrada y controlada. Ésta ha sido una constante durante toda su carrera, y a mediados de los 2000 ya era de sobra conocido su gusto futbolístico por aficionados, jugadores y clubes. Sin embargo, hubo un día donde lo negoció.</p>
<p style="text-align: justify">Semifinales Champions League 2003/2004: AS Monaco &#8211; Chelsea FC. Y más exactamente: partido de ida, minuto 62, marcador 1-1 y los monegascos con 10. Entonces, en ese preciso momento, Claudio Ranieri decidió retirar a Mario Melchiot (lateral) para meter a Jimmy Floyd Hasselbaink (delantero) junto a Hernán Crespo. <i>«Oh fuck, Claudio, why? Why?»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.skysports.com/football/news/11712/9912591/new-leicester-manager-claudio-ranieris-best-quotes 
">se maldijo posteriormente</a>. Y tenía motivos para ello. El Mónaco, en inferioridad, aprovechó la <i>«licencia»</i> del italiano para meter dos goles, dejar la eliminatoria encarrilada y terminar de confirmar el presentimiento de Román Abramóvich, que creía que Ranieri no era el técnico indicado para dar el siguiente paso. Y esto lo fue todo. Claudio había llegado al Chelsea el año 2000, cuando el conjunto londinense era uno más en la Premier. Poco a poco, con un crecimiento constante, fue asentándose en la parte alta: 6º, 6º y 4º. Y en junio 2003, al principio de su cuarto año, el club cambió de dueño. Y de historia, de ritmo y objetivos. De todo. Ranieri era por entonces muy querido y valorado por Stamford Bridge, lo cual se ha vuelto a recordar recientemente, pero la nueva dirección nunca le vio con buenos ojos. Era lógico. Tras 15 años en la profesión, Ranieri había ganado lo justo. Y Abramóvich quería a los mejores tanto en el campo como en el banquillo. De ahí que, conforme avanzó la temporada, pese a que el Chelsea de Ranieri seguía en Champions e iba segundo en Premier, los rumores se disparaban. Su continuidad estaba en el aire. Se dudaba de él. Las preguntas seguían. ¿Era el indicado? ¿El Chelsea iba a poder ganar con él? ¿Era un técnico ganador? Ahogado por la presión, Claudio Ranieri trató de responder a todas estas preguntas un 20 de abril en el Stade Louis II, y el fútbol le explicó hasta por dos veces que ni él era <i>«the special one»</i> ni éste iba a ser su momento. </p>
<blockquote><p>La suma de Semifinales Champions más Valencia 2004 dolió. Por eso se pasó dos años fuera.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cuando uno tiene unas convicciones tan firmes, decide negociarlas y el trato sale tan sumamente mal, el mundo se tambalea por completo y para siempre. Y las consecuencias no se hicieron esperar. En primer lugar, su regreso en 2004 a Valencia no pudo salir peor. Pese a la Supercopa de Europa ganada, el italiano recuerda aquel momento como <a target="_blank" href ="http://www.levante-emv.com/valencia-cf/2016/05/09/ranieri-segunda-etapa-valencia-peor/1415396.html"><i>«el peor de su carrera»</i></a> sin ningún tipo de dudas. Quizás por esto Claudio decidió parar por primera vez en su carrera. Fue un descanso leve, de apenas dos años, pero que éste se produjera y que, tras el mismo, decidiera regresar a Italia dice mucho de su situación.</p>
<p style="text-align: justify">Primero estuvo en Parma, después en la Juve, más tarde en Roma y, por último, en el Inter de Milan. Ya por entonces cargaba con el cartel que parece que define su carrera: <i>«soluciono problemas»</i>, pero nada más. A Ranieri se le veía como un mero y necesario intermediario. Un entrenador que podía hacer un trabajo útil, como cuando salvó al Parma del descenso, pero que no estaba capacitado para dar el siguiente paso. De ahí que llegara a la Juventus y el Inter en dos momentos tan complejos como poco gratificantes. En Turín desembarcó tras regresar a la Serie A y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/proyecto-nueva-juventus-reformulacion-club-estadio-conte-pirlo-modelo-juego/">antes de que Andrea Agnelli</a> cambiara el club, y en Milan le tocó ser el tercero de los muchos y breves sucesores que tuvo José Mourinho. <i>“En la última parte de su carrera en Italia ha entrenado a equipos grandes que estaban en pleno proceso de reconstrucción, como la Juventus por ejemplo. Pero siempre ha sido muy criticado por los hinchas. De todas formas, es que aquella Juve no era esta Juventus ”</i>, nos cuenta nuestro amigo <a target="_blank" href ="https://twitter.com/pizzigo">Carlo Pizzigoni</a>, periodista de SKY Italia, antes de detenerse con su etapa en el Inter: <i>“La directiva de Inter de Milan ha sido siempre bastante floja. Aquí se valora más el trabajo de un técnico que no ejerce solamente de técnico&#8230; Es decir, se necesita a alguien como Simeone en el Atlético. O como aquí son Mancini y, sobre todo, José Mourinho. Pero Ranieri no tiene este carácter. […] Él llegó, puso su clásico 4-4-2 y continuó el campeonato sin infamia y sin elogios, la mediocridad ranieriana&#8230;”</i>. En general, tampoco se puede decir que su trabajo fuera malo, más allá del complicado reto que representaba aquel Inter y que no pudo superar. Además de salvar al Parma, logró un subcampeonato con la Juve y otro con la Roma. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">De Mónaco a Grecia, y de allí a su posible final</span>En realidad es que era lo de siempre. Un aprobado, pero jamás un sobresaliente. Un trabajo necesario, pero nunca un momento señalado. Exactamente lo mismo que le sucedió en Mónaco, donde primero ayudó a ascender al equipo y luego le colocó segundo de la Ligue 1 tras el poderoso Paris Saint-Germain, pero a la hora de la verdad, al igual que hizo Abramóvich, el presidente del club monegasco quiso apostar por un prometedor técnico portugués. Nadie puede culpar ni a Abramóvich ni al propio Rybolóvlev de tomar dichas decisiones, pues además <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/jose-mourinho-y-batman-parecidos-heroes/">José Mourinho</a> y Leonardo Jardim confirmaron que erróneas no eran, pero no cuesta nada empatizar en este punto con Claudio Ranieri. Sólo hay que pararse a pensarlo. Si llegaba a un buen equipo era porque éste estaba en problemas. Si iniciaba un proyecto y lo hacía con relativo éxito, cuando tocaba dar el siguiente paso se buscaba a otro tipo de técnico. Y si se equivocaba, el desastre era mayúsculo. Como con el Atlético de Madrid, como con Grecia. <i>«Entrenar a una selección era una vieja aspiración mía. Tal vez debería haber reflexionado mejor, esperar, valorar más a fondo ventajas y desventajas de una aventura sin red de seguridad. Ahí fallé»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.panenka.org/miradas/entrevistas/claudio-ranieri-nunca-he-llegado-en-el-momento-justo/">comenta decepcionado</a>. Ranieri había decidido firmar por una Grecia que acaba de despedir, definitivamente, a su mejor generación de la historia, y además lo hacía en medio de una gravísima crisis que lleva lastrando desde hace tiempo las ligas y el fútbol base del país. Y sucedió lo peor que podía suceder. Sin Karagounis ni Katsouranis y preguntándose qué demonios hacía allí, Claudio Ranieri cayó ante Islas Feroes. Y pareció su final.</p>
<blockquote><p><i>“Mi carrera dio igual después de esos cuatro partidos con Grecia. Mi pedigrí se fue. Me convertí en cuatro partidos. ¿Cómo puede ser posible? Les entrené quince días partidos en cuatro ocasiones. Para mí la reputación no es importante. Soy un hombre honesto. Me gusta mi trabajo, pongo mucha pasión y doy todo mi corazón. Por eso, no me importa si soy ‘bueno o no’, un ‘entrenador viejo o joven’, eso son palabras. Lo importante está en el campo”</i>, <a target="_blank" href ="http://www.elespanol.com/deportes/futbol/20160502/121738032_0.html 
">explicaba muy recientemente</a> Claudio Ranieri.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>“Claudio Ranieri? Really?”</i>, <a target="_blank" href ="https://twitter.com/garylineker/status/620629826303598592">twitteo</a> Gary Lineker al conocer que el nuevo entrenador de su Leicester City iba a ser Ranieri. Ahora ya es costumbre recordarle dicha frase al comentarista inglés, pero&#8230; ¿quién pensaba lo contrario? ¿Quién se podía imaginar lo que ha sucedido? ¿Quién entiende lo qué ha ocurrido? Hace tan sólo doce meses, Claudio Ranieri parecía haber iniciado esa etapa de tumbos, idas y venidas tan habitual en los técnicos italianos. Incluso se entendía como algo lógico e irremediable.</p>
<p style="text-align: justify">Entonces, ¿por qué ha pasado lo que ha pasado? No hay respuestas. Lo cierto es que Claudio Ranieri tenía razón con aquello de que <i>«nunca había llegado en el momento justo»</i>. El Nápoles tras Maradona, el Valencia pre-explosión, el (pen)último Atleti de Gil, el Chelsea antes de Abramóvich, la Juventus antes de Agnelli, el Inter después de Mourinho&#8230; Son demasiados ejemplos como para contradecirle. Pero en realidad es que los momentos, los contextos, también los hacen buenos los entrenadores. Son ellos los encargados de construir su propia historia, de involucrar al vestuario, el club y el entorno en la misma dinámica. ¿<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/05/archivo-articulos-leicester-city-premier-league-2016/">O acaso el Leicester City era el momento justo</a>? No, no lo era. El equipo venía de completar un buen final de temporada y ciertos jugadores tenían un potencial muy superior a su rendimiento pasado, eso está ahí, pero lo que ha pasado va más allá de lo que podían apuntar estos indicios. Y esto es mérito de Claudio Ranieri, porque su gestión del grupo ha sido magnífica. El tema de las pizzas, la identificación con el vestuario, el viaje a Dubai, sus mensajes en rueda de prensa&#8230; Ranieri hizo todo lo posible para que el triunfo final fuera una posibilidad más. Es cierto que su fórmula táctica sí que encontró en esta paupérrima Premier League 2015/2016 el momento justo, pero sólo con pizarra esto no hubiera sido posible. De ninguna manera. Por eso, actualmente, pese a que siga siendo el mismo entrenador con el mismo curriculum, el nombre de Claudio Ranieri no suena igual. Recordaba Paco López en su <a target="_blank" href ="http://www.elespanol.com/deportes/futbol/20160502/121738032_0.html">acertado texto</a> cómo el italiano es admirador de Rudyard Kipling, en especial de esa estrofa que coloca a la victoria y la derrota en el mismo lugar, en el de los impostores. Y es cierto. Y tiene razón. Y por eso Claudio Ranieri no debía encajar en esta historia. Y por eso finalmente encajó.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/05/decalogo-momentos-premier-league-leicester-city"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/leicester/01.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/05/importancia-jamie-vardy-titulo-leicester-ranieri"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/leicester/03.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
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		<title>Nápoles-Buenos Aires, vuelo directo</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Dec 2013 03:05:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[acía apenas 10 días que Francia había ganado la Eurocopa de Naciones en el Parque de los Príncipes ante España. Michel Platini, en la cima de su carrera, había dominado el torneo con mano de hierro, justo como lo llevaba haciendo en la Serie A desde su llegada en el verano del 82. Con el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">H</span>acía apenas 10 días que Francia había ganado la Eurocopa de Naciones en el Parque de los Príncipes <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/03/una-fortiva-lagrima/">ante España</a>. Michel Platini, en la cima de su carrera, había dominado el torneo con mano<span id="more-100268"></span> de hierro, justo como lo llevaba haciendo en la Serie A desde su llegada en el verano del 82. Con el mejor jugador del mundo en ese estado de forma, el panorama del campeonato italiano parecía que poco podía cambiar. Hacía falta algo especial para combatir a esa poderosa Juventus sin rival incluso en la liga más fuerte del planeta.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xL2xAZxDs18">6 de julio de 1984</a> aquel pequeño hombre de cabello rizado, físico chaparro y viva mirada salió por primera vez del túnel de vestuarios de San Paolo tenemos serias dudas de quién estaría más impresionado y sorprendido. Él, que había sido la estrella más deseada y rutilante del fútbol internacional y cuya carrera estaba en un impasse lleno de dudas tras su salida de Barcelona, no pudo dejar de alucinar al ver el estadio lleno para verle dar unos toquecitos al balón y saludarles. No más alucinado que los <i>tifossi</i>, que llevaban años recordando a Sívori y Altafini, saboreando la Coppa del 76 o lamentándose de la ocasión perdida <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PBVtybhFF4w">en el 81</a>, cuando un holandés volador –Ruud Krol- les hizo luchar por el Scudetto. No más que los chavales que habían bajado desde Chiaiano, San Pietro y Ponticelli, desde Soccavo, la Stella y San Carlo, parecía que todo Nápoles estaba allí. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">¡¡¡MARADONA!!!</a> Apenas saludó, apenas tocó la pelota y ya Diego se sentía en casa. Había encontrado un pedacito de su Buenos Aires en Europa y pronto comprendió que, así como esa gente se lo daría todo, él debía hacer lo mismo por ellos.</p>
<blockquote><p>Los inicios de la aventura napolitana no fueron fáciles para el astro argentino.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Maradona llegó al sur de Italia buscando redención. Su paso por Barcelona no había acabado bien y el inicio de su carrera europea había quedado bastante empañado por lesiones, incidentes –<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tejvf8FA8uQ">final de Copa contra el Athletic de Bilbao</a>&#8211; y polémicas varias. Además, no había brillado especialmente en su primera aparición en el Mundial. En los campos españoles, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=WFl56Nl9zmo">de albiceleste</a> y de blaugrana, dejó detalles de su grandeza, se vio sometido a marcajes feroces, y la decepción y la frustración se convirtieron en sentimientos demasiado comunes en su vida.</p>
<p style="text-align: justify">Nápoles era volver a empezar, casi de manera literal. También financieramente había tenido un revés grande con su anterior representante Jorge Cyterszpiler, que lo había dejado muy tocado. El club partenopeo, por su parte, llevaba ya 15 años bajo el mando de Corrado Ferlaino y seguía buscando salir de la irregularidad a la<span class="pullquote_right">Maradona llegó a un Napoli que competía por no descender a Serie B</span> que se había visto abocado desde los tiempos en que Sívori, Altafini y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/carrera-dino-zoff-napoles-juventus-italia/">Zoff</a> lo habían puesto en el mapa. A pesar del reciente buen recuerdo del año 81, el equipo no estaba para luchar por altas cotas. Maradona mismo reconoce en su biografía que no se esperaba lo que encontró. El Napoli se había salvado la campaña anterior por un punto escaso,  y además sus dos jugadores más destacados, Krol y Dirceu, abandonaron el club. Junto a Maradona llegó el también <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=wFtMv52OKNY">argentino Daniel Bertoni</a>, un jugador que se movía por el frente de ataque, que había tenido ya una carrera larga y además, había ganado el Mundial con Argentina. Sería el principal apoyo de un Maradona que sufriría los rigores del Calcio ese primer año. El resto del equipo era de una mediocridad preocupante, si acaso se salvaban el capitán, el veterano Bruscolotti, y Salvatore Bagni, centrocampista internacional. Parecía muy poco en un campeonato al que llegaban también ese verano Rummenigge, Sócrates, Junior o Souness.</p>
<p style="text-align: justify">Conducido por el entrenador Rino Marchesi, y liderado por Maradona y Bertoni (25 goles entre ambos), el Napoli navegó todo el año alejado de aguas peligrosas y luchó por entrar en las competiciones continentales. Es probable que nunca más se vea celebrar los goles y las victorias tan efusivamente a Maradona. Venía de Boca y el Barcelona, equipos hechos para ganar, y fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xGwtEDoYq-0">como volver a su Argentinos</a>, luchando cada punto por la salvación, por arañar un puesto en el medio de la tabla. Volver a los orígenes fue una bendición para Diego, que durante este año desarrolló una comunión con los napolitanos que ya nunca abandonaría. A ello contribuyó el racismo de la gran mayoría de aficiones del norte del Italia, los gritos de <i>«terroni»</i> en Verona o Bérgamo y los <i>«¡lavatevi, lavatevi!»</i> en Turín. Cuanto más le querían dañar, más fuerte se hacía, más disfrutaba quitándoles puntos, más se crecía recibiéndolos en San Paolo junto a su gente. El odio y la persecución que sufrían los napolitanos y él mismo se convertirá en su mayor fuente de energía y en su motivación. Cada año, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tVMtilsNzeI">Diego</a> querrá robarles un botín más grande a los altivos norteños.  Para completar el cuadro, ese año 85 se proclama campeón de Italia el equipo con la afición más racista del país, el Hellas Verona de Osvaldo Bagnoli, de Elkjaer y de Briegel. </p>
<p style="text-align: justify">Diego no va a parar hasta que pueda ofrecerles lo mismo a los aficionados de San Paolo y, en general, a la gente del sur de Italia. Maradona se involucra en la confección del equipo, exige a Ferlaino buenos jugadores que le ayuden en su empresa. Ese verano llega Claudio Garella, el portero campeón con el Verona, también<span class="pullquote_left">Ferlaino mejoró el equipo con el fichaje, sobre todo, de Giordano</span> Alessandro Renica, uno de los mejores líberos de Italia y Eraldo Pecci, un magnífico centrocampista que no cuajaría finalmente. La adquisición más importante es <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OsI75cex814">la de Bruno Giordano</a>, un rebelde que había sido sancionado por el caso del <i>Totonero</i>, pero sobre todo un goleador capaz de compenetrarse a la perfección con Maradona y Bertoni. También se cambia el entrenador, llegando Ottavio Bianchi, cuyos planteamientos defensivos le costarán problemas con <i>El Diez</i> más adelante. La mejora en la plantilla es ostensible y así lo será también en la clasificación final. El Napoli termina tercero del campeonato, a seis puntos de la todopoderosa Juve de Trapattoni y Platini. El equipo empieza a derrotar a los grandes, y así es como cae la propia Juventus en la novena jornada en San Paolo, y también el Inter. Por si fuera poco, Maradona regala un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=M94htIRKAek">aplastante 5-0 contra los campeones del Verona</a> a los aficionados que se congregan el 20 de octubre de 1985 en el estadio partenopeo. Maradona termina el campeonato con once goles –empatado con su compañero de selección/rival Passarella, que juega en la Fiore-, mientras Giordano marca 10. Además, Diego está inmerso en la preparación para el Mundial de México.</p>
<blockquote><p>El verano del 86 cambia definitivamente la vida de Diego Armando Maradona y del Nápoles.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Satisfecho por su buena campaña en la Serie A, Maradona afronta el reto del Mundial liderando a una Argentina que no carbura bajo la dirección de Bilardo. Nada importa, porque bajo el abrasador calor del verano mexicano, Maradona explota y da la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tNRXF5FeRdY">mayor exhibición individual</a> que se haya visto en una Copa del Mundo. Nadie duda ya de quien es el mejor jugador del planeta y, cumplido su objetivo con la selección, toca asaltar nuevos retos con su club.</p>
<p style="text-align: justify">Bruscolotti, el veterano capitán, reconoce de facto el indiscutible liderazgo de Diego, y le entrega el brazalete a pesar de que él seguirá jugando. Es el símbolo del cambio, el momento en que el Napoli deja atrás los años de mediocridad y empieza la era de los grandes objetivos. La consolidación de<span class="pullquote_right">Aunque sigue jugando, Bruscolotti le entrega el brazalete al Diego</span>  un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=vkQiPRxrfAg">joven Ciro Ferrara</a> y de Alessandro Volpecina será una de las noticias de ese año, conformando una línea defensiva que será la red de seguridad que Bianchi teje para proteger a Maradona y Giordano.  El internacional Fernando de Napoli llega del Avellino para consolidar aún más el centro del campo junto a Bagni, y la aparición de Francesco Romano, un centrocampista ofensivo firmado de la Triestina y que llegará a la selección italiana, es también una de las notas positivas en cuanto a la composición de la plantilla. Bertoni, por su parte, abandonó el club, siendo sustituído en el ataque por el corpulento Andrea Carnevale, que venía del Udinese. La temporada se presenta dura ya que, aunque la Juventus parece haber pasado su mejor momento, se produce el desembarco en Milan de Silvio Berlusconi. Además, los fichajes en la mejor liga del mundo son siempre de relumbrón y casi todos los equipos se refuerzan de manera excelente. Donadoni llega a Milan, mientras el Inter firma a Giovanni Trapattoni y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T3-QejVvKnQ">a Passarella</a>, la Fiorentina a Ramón Díaz y la Sampdoria a Briegel y Toninho Cerezo, por citar algunos.</p>
<p style="text-align: justify">La temporada empieza con decepción para el Napoli, ya que queda eliminado a las primeras de cambio de la Copa de UEFA ante el Toulouse francés, pero eso le permitirá centrarse al cien por cien en las competiciones nacionales. Desde la jornada nueve, merced a un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TSfAcgsaLbM">maravilloso 1-3</a> en Turín contra la Juve, los partenopeos se harán con el liderato y lo mantendrán de manera consistente, resistiendo los asaltos de la propia Juventus y del Inter. A las últimas jornadas se llegó con un Napoli dubitativo, que había perdido buena parte de su ventaja, y que apenas tenía dos puntos sobre Juve e Inter. Finalmente, en una inolvidable tarde en San Paolo, los de Ottavio Bianchi fueron capaces de asegurar <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=uNMUsyduv2Q">el punto necesario</a> al empatar con la Fiorentina. Un partido en el que, por cierto, un tal Roberto Baggio anotó su primer gol en la Serie A. Carnevale, que anotó cuatro goles en los últimos cuatro partidos de liga fue el autor del tanto que daba el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=b0devXSzl_w">Scudetto al Napoli</a>. El primero que viajaba al sur de Italia. Maradona había cumplido su promesa. Y no contento aún, regaló a la ciudad un impensable doblete. Tras eliminar a Brescia, Bolonia y Cagliari, los partenopeos derrotaron a doble partido a la Atalanta -otro de los enemigos preferidos de Diego- para firmar el doblete, sólo el tercero de toda la historia del fútbol italiano, tras Torino en 1949 y Juventus en 1960.</p>
<p style="text-align: justify">Maradona era ya dios en Nápoles. Santa Maradona era ya tan venerada como San Gennaro y el pibe de oro aún quería más. Porque cuanto más quería él, más felices eran todos los de su alrededor. Es cierto que los<span class="pullquote_left">Al Diego no le gustaba la visión defensiva del fútbol de su técnico</span> escándalos –reales o inventados- nunca le abandonaron. Desde su presunto –por entonces- consumo de drogas, hasta relaciones con la Camorra, enfrentamientos con el presidente y el entrenador… Con Ferlaino las cosas eran difíciles. Diego era ambicioso, y el presidente también, pero no era fácil llegar a acuerdos. Con Bianchi las relaciones empezaron a enfriarse tras el Scudetto. A Diego no le gustaban sus métodos de entrenamiento, ni su visión defensiva del fútbol, ni mucho menos que Bianchi quisiera que corriese <i> como si fuese uno más</i>. Pero como las cosas iban bien, todo parecía menos grave. Más aún cuando el delantero de la selección brasileña, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=QUhXqq-fGng">Careca</a>, uno de los mejores jugadores del Mundial de Mexico y un atacante codiciado por muchos equipos punteros firmaba con el Napoli. Además, con él, llegaba Giovanni Francini, presto para apuntalar aún más la línea defensiva de Bianchi. La Copa de Europa parecía un objetivo posible, si bien esa campaña de 1988 se presentaba como una de las más fuertes de la década.</p>
<p style="text-align: justify">La aventura europea, que se presumía larga y exitosa, acabó pronto. El bombo, caprichoso como sólo puede serlo uno al que no se le ponen trabas, decidió emparejar en la primera ronda a los campeones de Italia y España. La ida, en un Bernabeu cerrado, midió a Maradona con los miembros de la Quinta del Buitre, reforzados por aquella llamada <i>de los Machos</i> -H.Sánchez, Gordillo, Buyo-, y con veteranos como Camacho, Juanito o Santillana. El partido será recordado como aquel en el que, en expresión de Valdano <i>los pajaritos le dispararon a las escopetas</i>, cuando Chendo le tiró un caño al propio Maradona. El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=SoNyrh0kAko">2-0 que los blancos consiguieron</a> de renta fue imposible de remontar en San Paolo. Un 1-1 que dejaba sabor amargo de esa primera experiencia en la máxima competición continental.</p>
<p style="text-align: justify">Mientras, en una Italia que recibía a estrellas como Rudi Völler, Ian Rush, Ruud Gullit, Marco Van Basten o Enzo Scifo, el Napoli sigue a un ritmo intratable. Gana sus primeros cinco partidos de liga destacándose en cabeza, liquida a la <a target="_blank" href ="">Sampdoria en Génova</a> cuando era su principal perseguidor, gana el campeonato de invierno y a finales de febrero saca cinco puntos al Milan de Sacchi. Parecía que el segundo Scudetto iba camino  de Napoles bajo las alas de una delantera que hacía las delicias de los aficionados. Una <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=hGF_7TZYMwo">delantera Ma-Gi-Ca</a>, Maradona-Giordano-Careca. Aunque el término ya existía con Carnevale en lugar de Careca.   </p>
<p style="text-align: justify">El 10 de abril, a cinco jornadas del final, el Napoli tenía cuatro puntos de ventaja sobre los <i>rossoneri</i>, que no habían sido capaces de aprovecharse de algunos de los tropiezos de los líderes en los dos meses precedentes. Pero el Milan encandenó un par de victorias que se revelaron decisivas: ganó en Roma mientras los de Maradona perdían en Turín ante la Juve, venció el Derby della Madonnina al mismo tiempo que el Napoli empataba en Verona. Así pues, los milanistas llegaron al enfrentamiento directo en San Paolo a un punto de los partenopeos. En uno de los partidos más famosos de la historia de la Serie A, los hombres de Arrigo Sacchi <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=KzGXPY5dUy4">se impusieron por 2-3</a>, gracias a un doblete de Pietro Paolo Virdis y a otro gol del recuperado Marco Van Basten, que se había pasado más de media temporada lesionado y empezaba ahora a escribir su leyenda milanista. Tras esto el Napoli se desintegró. Un equipo que había perdido apenas dos partidos de los 25 primeros de liga, perdió cuatro de los últimos cinco y, a pesar de una derrota en los despachos por incidentes contra la Roma, al Milan le bastó un empate en Como para ganar el Scudetto. El único, por cierto, que ganará Arrigo Sacchi en toda su carrera.</p>
<blockquote><p>La consagración de Maradona se produce en las dos siguientes temporadas, pero la puerta de salida se va abriendo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El verano del 88 es tenso, más que nunca. Maradona y Bianchi no se soportan y eso pone las cosas difíciles. El campeonato italiano, además, sigue reforzándose más y más, y la Sampdoria se consolida como un equipo a tener en cuenta bajo la guía de Vujadin Boskov. Los holandeses del Milan se consagran en la Eurocopa y Sacchi trae a Rijkaard. Trapattoni pesca en Alemania a Matthäus y Brehme, también llegan al Inter Díaz y Berti.  Ferlaino, por su parte, no quiere ser menos y firma al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9bLTLkqV6gs">centrocampista brasileño Alemao</a>, que llega del Atlético de Madrid. El de Lavras es un medio con muchísimo recorrido y que también distribuye el juego. Junto a él, Luca Fusi y Massimo Crippa compensan la marcha de Bagni. La defensa se mantiene, pero Garella deja paso a Giuliani en la portería.  También abandona el equipo Bruno Giordano, asumiendo Carnevale más cuota de protagonismo.</p>
<p style="text-align: justify">El equipo, como podemos observar, cada año es mejor, más completo y con una rotación mayor, pero esta temporada 88-89 no será recordada por su actuación en la liga. La Serie A ha aumentado hasta 18 equipos, y<span class="pullquote_right">El Napoli no puede con el Inter en Liga, pero va a por todas en la UEFA</span> las cuatro jornadas extra sólo servirán para que la máquina de Trapattoni, el llamado <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=h9No_LGrnvQ"><i>«Inter de los Alemanes»</i></a>, destroce todos los records habidos y por haber en el campeonato italiano. Gana la liga con 11 puntos de diferencia sobre un Nápoles que sólo pierde 5 partidos –pero es que el Inter gana 26-, encaja apenas 19 goles, marca 67, y Aldo Serena marca 22 goles, algo que no se veía desde hacía más de 25 años. Careca y Carnevale tienen una gran temporada anotadora -19 y 13-, pero Maradona arrastra problemas físicos que volverán habitual el hecho de que juegue infiltrado. Sin embargo, en la Copa de la UEFA, el Napoli sí deja su sello. Tras la decepción del año anterior, Maradona está dispuesto a ofrecer un título europeo a la ciudad. Se sufre para eliminar al PAOK de Salónica y al Lokomotiv de Leipzig, y aún más para superar a un talentoso Girondins de Burdeos. Carnevale marcó pronto en el Parc Lescure, pero el resto de la eliminatoria fue cerradísima, los partenopeos pasaron por ese escaso 1-0. </p>
<p style="text-align: justify">Con la liga ya prácticamente perdida, en marzo se jugaron los cuartos, y el emparejamiento con la Juventus tuvo tintes épicos. Entre otras cosas porque los napolitanos necesitaron remontar un 2-0 adverso que se habían traído de Turín. La Juve estaba lejos de su mejor época a inicios de la década, pero aún contaba con grandes jugadores como Laudrup, Rui Barros, Alejnikov, Zavarov o Marocchi. San Paolo reventó cuando, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=WcfvA-SwN0s">en el minuto 119</a>, un gol de Alessandro Renica –uno de los jugadores más injustamente olvidados de ese equipo- hacía valer los de Maradona y Carnevale, y enviaba al Napoli a las semifinales, además de fastidiar a la odiada <i>Vieja Señora</i>. Cabalgando sobre esa euforia consiguió, apenas 15 días después, el cuadro celeste <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LvyZjxL_oHs">derrotar al Bayern</a> en casa merced a goles de Careca y Carnevale. Un doblete del brasileño selló el empate en tierras muniquesas y la presencia de los napolitanos por primera vez en una final europea.</p>
<p style="text-align: justify">El rival sería el Stuttgart de Jürgen Klinsmann, Fritz Walter o Srecko Katanec. Además, los alemanes comenzarían adelantándose en la ida, merced a un gol del excelente y técnico centrocampista Maurizio Gaudino, que complicaba bastante las cosas por su valor doble. Maradona de penalti y Careca apenas tres minutos antes del final<span class="pullquote_left">Maradona no pudo irse a Marsella, pero a cambio Ferlaino se cargó a Ottavio Bianchi</span>, colocaban una victoria mínima que se confirmaría con un espectacular <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=X36jxuM3uXY">empate a tres</a> en el Neckarstadion. La Copa UEFA viajaba también al sur de Italia y Nápoles seguía viviendo el sueño. La derrota en la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=saHkpFAAhAk">final de Coppa</a> ante la Sampdoria se le perdona a un equipo que estaba llegando a cotas nunca imaginadas. Ese sueño parecía tornarse pesadilla cuando ese verano Maradona acusaba a Ferlaino de incumplir su promesa de dejarle marcharse a Marsella si daba al Napoli un título europeo. Maradona estaba ya cansado del estrés de su vida en Italia, de estar siempre vigilado y bajo presión. Buscaba algo nuevo y Marsella y el proyecto de Tapie parecían ideales. Pero Ferlaino se negó a traspasarle, sabía que la afición no se lo perdonaría y, además, la Copa UEFA no era el título europeo en el que el presidente pensaba cuando hablaba con Maradona. A cambio, le ofreció la cabeza de Bianchi, que fue sustituído por Albertino Bigon, un entrenador conocido por su <i>laissez faire</i>. Así pues, Maradona se quedó, y con un equipo sin bajas destacables y las adquisiciones del centrocampista Massimo Mauro y de Gianfranco Zola, comenzó una temporada que terminaría con lo que debía ser el cúlmen del fútbol italiano como capital mundial de este deporte: Italia 90.</p>
<p style="text-align: justify">El 17 de septiembre, tras remontar ante la Fiorentina, el Napoli se hace con la cabeza de la clasificación y, consiguiendo grandes resultados en los enfrentamientos directos con sus rivales (<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zSIR11R7mDA">2-0 al Inter</a>, 3-1 a la Roma y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PYCstaEm1EE">3-0 al Milan</a>), los partenopeos se consagraron campeones de invierno. Al inicio de la segunda vuelta el equipo bajó un poco el rendimiento permitiendo la recuperación de sus rivales, especialmente del Milan, que se confirmó como el principal perseguidor y que incluso les devolvió el 3-0 de la primera vuelta. Tras esta dura derrota contra los rossoneri, el Napoli no levantó cabeza y también perdió contra el Inter, momento que el cuadro de Sacchi aprovechó para ponerse líder y mantenerse así hasta el 8 de abril. Lo que se iba a vivir a partir de esa fecha fue algo muy parecido a lo sucedido en 1988, pero a la inversa. Los milanistas empataron en Bolonia mientras el Napoli derrotaba a la Atalanta en los despachos –Alemao fue alcanzado por una moneda-. También sufrieron los de Sacchi una sorprendente derrota ante un Verona que luchaba por no descender. A pesar de empezar ganando, se vieron remontados y perjudicados por tres expulsiones, entre ellas la de Van Basten. Mientras, el Napoli le metía cuatro al Bolonia y se ponía líder, asegurándose el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=UrDaNIioDKA">segundo título</a> de campeón de Italia con una victoria en casa <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9QVKUUjJlkw">contra la Lazio</a>. Maradona había llegado a final de temporada muy disminuido físicamente, arrastrando problemas en ambos tobillos. Pero no había tiempo para quejarse, aguardaba el Mundial.</p>
<blockquote><p>Italia 90 fue el canto del cisne para el gran Maradona y para el Napoli.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Argentina llegaba a defender su título mundial rodeada de problemas. Lesiones, sanciones y retiradas de jugadores importantes, además de una serie de malos resultados tenían a Bilardo y sus hombres en el alambre. Pero nadie lo estaba más que Maradona, que para aquel entonces se había convertido en el personaje más perseguido<span class="pullquote_right">Maradona llegó al Mundial de Italia como un personaje odiado</span> de Italia, en enemigo de las clases dirigentes y de todos los peces gordos del Calcio. Y Diego estaba dispuesto a cobrarse la mayor venganza posible contra ellos en su Mundial. Italia, por su parte, era <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zYiAuas76aU">la gran favorita</a> para ganar la Copa del Mundo. Tenía un fantástico grupo de jugadores dirigidos por un entrenador, cuanto menos, mediocre. Los italianos, con una unidad defensiva sideral –Zenga, Bergomi, Baresi, Ferri, Maldini-, las gotas de calidad de Giannini, Berti y Donadoni, la estrella de Baggio y la revelación de Schillacci navegaron por aguas más o menos tranquilas hasta las semifinales. Argentina, por su parte, lidió desde el primer momento con todo tipo de problemas y su camino hasta el penúltimo partido  fue un calvario. Pero Maradona los lideró bien tras la derrota contra Camerún. <i>Echó una mano</i> <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=HJ-KEzL7EDg">contra la URSS</a> -demostrando que dios era realmente ambidiestro- y se sacó de la manga una victoria que sumió a Brasil en una crisis existencial como no se había visto desde 1950.</p>
<p style="text-align: justify">Bien, pues Italia y Argentina, por esas casualidades de la vida, se debían medir en Nápoles. Y para entonces Maradona era el Rey de Nápoles y esta, la capital de Argentina. Y Diego usó todo su poder: les recordó a los napolitanos los gritos de <i>terroni</i> y <i>lavatevi</i> y todas las injusticias que con ellos cometía una Italia que sólo parecía acordarse del sur cuando le convenía. Esto tocó la fibra de muchos y, aunque San Paolo permaneció <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=H1vqEGsWETE">mayoritariamente italiano</a>, ni mucho menos fue un estadio hostil para Argentina. Italia nunca perdonaría eso a Maradona, y más aún cuando la espada con la que Diego les había amenazado mediante sus declaraciones se clavó en el corazón de una Azzurra que se veía en la final. El propio Maradona lo sabía: su etapa italiana estaba acabada. Los pitos al himno durante la final y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=svEx6iCV1s8">los insultos</a> que el Diez dedicó a la cámara, para que todos lo entendieran clarito, sellaron el divorcio.</p>
<p style="text-align: justify">Argentina perdió la final e Italia disfrutó de las lágrimas de capitán albiceleste. Era cuestión de tiempo que Diego desapareciese para siempre de Italia y de Nápoles. Los rumores sobre droga, Camorra y demás asuntos turbios se hacían más y más intensos. Nadie quería creerlo, nadie quería verle caer en Nápoles.</p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xo1LT6PUPJY">17 de marzo de 1991</a> sucedió. Apareció la <i>blanca mujer</i> de la que hablaba <i>El Potro</i> y Diego voló. El Napoli, de tanto añorarlo, le copió la vida, descendió a los infiernos, estuvo a punto de morir y resurgió de sus cenizas para volver a situarse, no sin sufrimientos, en una posición cómoda.</p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 58</title>
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		<pubDate>Mon, 13 May 2013 01:25:14 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[n el Olímpico de Amsterdam, el Benfica de Eusebio revalidaba su título de campeón de Europa al derrotar al pentacampeón Real Madrid por un espectacular marcador de 5-3. Eusebio, la gran estrella del cuadro entrenado por Bela Guttman, anotó los dos goles que rompían el 3-3 parcial. Antes, el legendario Ferenc Puskas había logrado un [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>n el Olímpico de Amsterdam, el Benfica de Eusebio revalidaba su título de campeón de Europa al derrotar al pentacampeón Real Madrid por un espectacular marcador de 5-3. Eusebio, la gran estrella del cuadro entrenado por Bela<span id="more-67107"></span> Guttman, anotó los dos goles que rompían el 3-3 parcial. Antes, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/madrid-di-stefano-manchester/">el legendario Ferenc Puskas</a> había logrado un hat-trick para el Real Madrid. El mítico equipo de Di Stefano, Gento o el propio Puskas ya había dejado atrás sus mejores días, pero continuaba siendo una escuadra plenamente competitiva. Sin embargo, la mayor juventud de los Coluna, Simoes o Eusebio fue clave para la victoria final de los lisboetas.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/MondTrac_PQ" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">El Chelsea levantaba en el estadio Rasunda de Estocolmo la segunda Recopa de su historia al vencer al Stuttgart alemán. Era la penúltima edición del torneo, que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/mallorca-lazio-recopa-cuper-fontaine-record-goles/">desaparecería a la campaña siguiente</a>, la temporada 1998-99. El conjunto inglés, entrenado por Gianluca Vialli, vencía 1-0 gracias al gol de otro célebre italiano, Gianfranco Zola. El genial mediapunta lograba el tanto decisivo a menos de veinte minutos del final. En las filas blues destacaban futbolistas como Flo, Di Matteo o Lebouef. El equipo teutón, entrenado por el actual seleccionador de Alemania, Joachim Low, tenía a jugadores de calidad, como el internacional por Bulgaria Krasimir Balakov.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/dNI6gekZ09Y" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 49</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Apr 2013 01:40:03 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[n un Wembley repleto con más de 90.000 espectadores, el Ajax de Rinus Michels y Johan Cruyff comenzaba su leyenda europea al derrotar al Panathinaikos de Grecia por dos goles a cero. El cuadro holandés regresaba a una final de la Copa de Europa después de ser arrollado dos años antes por el AC Milan [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>n un Wembley repleto con más de 90.000 espectadores, el Ajax de Rinus Michels y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/mejores-futbolistas-historia-del-futbol/">Johan Cruyff</a> comenzaba su leyenda europea al derrotar al Panathinaikos de Grecia por dos goles a cero. El cuadro holandés regresaba a una final<span id="more-61836"></span> de la Copa de Europa después de ser arrollado dos años antes por el AC Milan en el Santiago Bernabéu. Con más experiencias, los de Johan Cruyff no se dejaron sorprender y los tantos de Van Dijk y Arie Haan fueron suficientes para levantar el primero de los tres títulos consecutivos que iban a conseguir al inicio de la década de los setenta.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/dgJWmsIItGU" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">43 participantes comenzaron aquella edición de la extinta Recopa, cifra record por aquel entonces. En el Parken Stadion de Copenhage se enfrentaron el Parma italiano, vigente campeón del torneo y el Arsenal de Inglaterra, entrenado por <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/problemas-defensa-arsenal-wenger/">George Graham</a>. El partido se resolvió gracias a una magnífica volea con la zurda desde fuera del área del número nueve inglés, Alan Smith. El Parma, dirigido por Nevio Scala y con grandes jugadores como Gianfranco Zola, Faustino Asprilla o Roberto Sensini, no pudo lograr la igualada en los 70 minutos restantes. El Arsenal se hacía con la primera Recopa de su historia.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/UQDULgLXwBs" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
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		<title>No sería la primera vez</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Mar 2013 02:55:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[royecto en duda, jugadores discutidos, resultados mejorables, el “entorno” y su eterno runrún… Sea cual sea la época en la que viva el FC Barcelona, los cuatro elementos mencionados están siempre a flor de piel. Incluso en 2013, con un equipo que se ha ganado por méritos propios figurar en el panteón de los más [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">P</span>royecto en duda, jugadores discutidos, resultados mejorables, el <i>“entorno”</i> y su eterno runrún… Sea cual sea la época en la que viva el FC Barcelona, los cuatro elementos mencionados están siempre a flor de piel. Incluso en 2013<span id="more-54977"></span>, con un equipo que se ha ganado por méritos propios figurar en el panteón de los más grandes de la Historia. Incluso con lo que se suponía era una afición educada por escarmientos pasados. No, ni estos se libran. Barcelona y el Barcelona son contextos especiales y los resultados del último mes han medio revivido al Barcelona más clásico, histérico y nuñista posible. Especialmente grave fue la derrota en la ida de estos octavos de final en Milan. No ante un Milan imperial precisamente. Así que llevamos viviendo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/historia-barcelona-objetivo-remontar-milan/">dos semanas de <i>remuntada</i></a> que, obviamente, deben ser refrendadas mañana en el –sólo en apariencia, sólo para los contrarios- gigantesco césped del Camp Nou.</p>
<p style="text-align: justify">Ya otros se han visto en la situación del Milan, mejores y peores, más o menos en forma, y a no muchos les ha ido bien. Tres de los partidos más míticos del viejo -¿intermedio?- Barcelona en Copa de Europa se vivieron en ambientes parecidos. Ninguno de sus rivales tenía un escudo con el peso de los diablos rossoneros, pero el contexto les convertía en peligrosos enemigos para los <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/analisis-barcelona-deportivo-liga-bbva-milan/">dubitativos blaugranas</a>. Y lo que une a esos partidos con este de mañana es la palabra “dubitativos”. Dubitativos y buenos.</p>
<blockquote><p>El primer equipo en sufrir una remontada contundente en el Camp Nou fue el Göteborg.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Venía el Barcelona de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=JnFU-edWVHM">romper una sequía de más de una década</a> en Liga de la mano de Terry Venables y se presentaba como equipo a tener en cuenta en la Copa de Europa de 1986. Un conjunto britanizado,<span class="pullquote_right">La influencia británica llegó hasta Barcelona con Terry Venables</span> con Archibald en la punta del ataque y los inconfundibles defensas centrales tipo armario ropero que tan característicos eran del fútbol <i>british</i> que había dominado la competición durante 8 o 9 años. Alexanko y Migueli formaban la pareja que protegía al malogrado Urruti. A su izquierda Julio Alberto era una de las revelaciones del fútbol español. Rocoso era también el centro del campo con la presencia de Víctor Muñoz, auténtico perro de presa, y Calderé, mientras <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=HDiteiY8XE4">Carrasco ponía verticalidad</a> en el extremo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=YKoi0kEVGPU">Schuster</a> llevaba la manija cuando sus numerosas polémicas se lo permitían y Archibald, como ya dijimos, representaba la figura del rematador. Eran favoritos junto a la campeona Juve y estaban casi tan desesperados por ganar su primera Copa de Europa como lo estaban los juventinos el año anterior.</p>
<p style="text-align: justify">El primer emparejamiento fue bastante rocoso para los blaugranas, que tuvieron que remontar un 1-0 adverso en Praga ante el Sparta. Dos goles del canterano Clos –uno de los promocionados por Venables junto a Rojo- les permitieron volverse con una victoria mínima. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=jvUleWB3BPE">En la vuelta</a>, a los 8 minutos, un gol del Sparta les dejó groggies para el resto del encuentro. ¡El Barça tuvo incluso que defender esa derrota para poder pasar gracias al valor doble de los goles en campo contrario! Y poco menos sufrió el equipo de un Venables muy criticado en la segunda ronda, cuando tras ganar <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=eW0sx3JRMX4 ">2-0 en Barcelona</a>, un hat trick de Juary en Oporto sólo pudo ser contrarrestado por un gol de Archibald, que de nuevo otorgaba el pase por goles fuera.</p>
<p style="text-align: justify">Era una tortura la andadura barcelonista en la máxima competición continental, y más aún cuando el bombo le deparó a la Juve en cuartos. Era, eso sí, una Juve que venía cuesta abajo en la última temporada de Trapattoni. Sin Rossi y sin Boniek.<span class="pullquote_left">Ante la Juventus, en cuartos, el Barcelona se doctoró sufriendo</span> Pero con Laudrup y un joven e inspirado Serena. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/michel-platini/">Y Platini</a>. Se las arreglaría Trap para dejar en 1987 un último Scudetto en Turín antes de partir a entrenar al Inter. La ida fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=kHuFHomzT4A">en el Camp Nou</a> y fue dominada por el equipo local a pesar de estar sin Schuster y Calderé en el medio y sin Rojo, Marcos Alonso –hijo del mítico defensa del Real Madrid pluricampeón europeo- y Clos en la delantera. Con la Juventus empleando tácticas ultradefensivas <i>de las de verdad</i> fue necesario un espectacular disparo de Julio Alberto a ocho minutos del final para romper la defensa italiana y permitir al Barça viajar a Turín con un gol de margen. Allí, los campeones de Europa <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=8OPtee7TTG0">dominaron el partido completamente</a>, pero sin Serena y Briaschi en ataque, este se convirtió en una sucesión de errores garrafales en la definición. Esto se agravó aún más cuando un centro de Víctor fue cabeceado magníficamente por Archibald a la media hora. Platini empató antes del descanso, pero a pesar del acoso y derribo turinés hasta el minuto 90, los culés sobrevivieron y lograron al pase a semifinales.</p>
<p style="text-align: justify">Allí aguardaba el campeón sueco, un equipo amateur, el Goteborg. Lo que puede parecer algo sencillo a nuestros ojos de 2013 era un caramelo absolutamente envenenado. Los escandinavos eran un equipo fantástico en esa época, campeones de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Iou7vHUFc7s">la Copa de la UEFA</a> dos veces en un lustro y que jugaban un fútbol de alto nivel. Y, obviamente, físicamente superdotados. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=KU3kWN7vgmE">Avasallaron al Barcelona</a> en el estado Ullevi con un incontestable 3-0 que parecía alejar definitivamente el sueño de la final y liquidar irreversiblemente a Venables. La delantera formada por el jovencísimo Johnny Ekström y el veterano Torbjörn Nilsson fue una pesadilla para Urruti. Tocaba épica en el Camp Nou.</p>
<p style="text-align: justify">No quedaba otra alternativa para el equipo de Venables que salir a atacar desde el inicio si querían tener la más mínima oportunidad de alcanzar la final. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Zeg2CmvxOic">Y eso ocurrió</a>. El gol tempranero siempre es un elemento importante<span class="pullquote_right">Pichi Alonso entró en la historia blaugrana con su gran hattrick</span> cuando de remontadas se trata, y ese lo consiguió Pichi Alonso a los 10 minutos. Recibiendo un pase de Calderé se abrió camino ante dos entradas de los suecos para batir a Wernersson. Comenzaba la noche más inolvidable para este jornalero del fútbol. Pero los suecos respondieron, y sólo una mangnífica atajada de Urruti a Andersson y un fallo tremendo del mismo jugador poco después mantuvieron al Barcelona vivo. En el minuto 35, un disparo del omnipresente Andersson pegó en el poste y él mismo lo remachó a la red. Era el 3-1, que virtualmente clasificaba al Goteborg. Sin embargo, tras unos segundos de tensión, el gol terminó por no subir al marcador. Resultó anulado. </p>
<p style="text-align: justify">Poco cambió la situación porque cuando el partido entró en la media hora final las fuerzas parecían haber abandonado al Barça. El único que parecía negarse a abandonar la competición era un Pichi Alonso que metía el 2-0 en el minuto 63 sólo para apenas seis minutos después compltar un hat trick histórico que igualaba la eliminatoria, y le garantizaba un lugar perenne en el imaginario blaugrana. No hubo goles en la prórroga y el Goteborg , tras el fallo de Carrasco en los penalties, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=beaKXGJokQ0">estuvo a un gol de ganar</a>. No estaba escrito que jugasen la final. Increíblemente fallaron sus últimos lanzamientos mientras el Barcelona remontaba gracias a Urruti –t’estimo- y Víctor. El Camp Nou explotaba de alegría y el Barcelona viajaba, no muy lejos, a Sevilla, para jugar su primer final en 25 años. Para protagonizar una final de desagradable recuerdo para el club catalán, hemos de añadir, pero esa es otra historia.</p>
<p style="text-align: justify">Se puede decir que, en esa noche ante los suecos se da una de las <a target="_blank" href ="http://i49.photobucket.com/albums/f292/soarne_photos/futbol/pep/1986.jpg">imágenes más icónicas y premonitorias</a> de la historia del club. Un jovencísimo Pep Guardiola, recogepelotas, aparece en una foto junto a Migueli y Venables, llenos de algarabía, haciendo historia. </p>
<blockquote><p>El Dinamo de Kiev sufrió la apoteosis del Dream Tream.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo que pasó en aquella final de Sevilla, y algunas cosas más en el bienio posterior, propiciaron la llegada de Johan Cruyff a Barcelona. Nuñez se la jugaba con el hombre que, 15 años atrás había hecho su <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Ky3iN9ce2M4">primer <i>advenimiento</i></a>, exageración mesiánica mediante, para rescatar al Barcelona.<span class="pullquote_left">J.Cruyff regresó para moldear el Dream Team y levantar la Copa de Europa en Wembley</span> El holandés permanecería 8 años a cargo del equipo, cambiando para siempre la historia del club. Remodeló al Barcelona casi de arriba abajo, acuñó nuevas expresiones que hicieron fortuna –el entorno- y <i>en un momento dado</i> creó uno de los equipos más espectaculares, radicales y ganadores de la época. El llamado <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3vQNpnLH9hU">Dream Team</a> había ganado dos ligas consecutivas a comienzos de los 90 y había obligado a Joan Gaspart a probar las frías aguas del Támesis como celebración de la tan ansiada primera Copa de Europa. <i>«¡Ja la tením aquí!</i> exclamaba extasiado el joven recogepelotas de 6 años antes, ahora convertido en icono del nuevo Barcelona. Pero, tanto como se había hecho esperar la esquiva amante, y tan rápido que se fue. Una fría noche de noviembre, la atractiva Orejona abandonaba el lecho del fornido y bello cruyffismo para fugarse con un desconocido, feo y pelín mugriento sujeto llamado <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=iI3497qDW18 ">“CSKA” y apellidado “de Moscú”</a>. Las dudas asaltaron al bello <i>cruyffismo</i>, pero pronto se recuperó y al año siguiente, cuarta liga mediante, se aprestó a intentar reconquistar a la chica de las orejas grandes.</p>
<p style="text-align: justify">El Barcelona estaba en el mejor momento de su historia, y cuando fue derrotado por un primo del mugriento CSKA, de nuevo la autoconfianza del cruyffismo volvió a tambalearse. Era el Dinamo de Kiev liderado por Viktor Leonenko. No era un gran equipo, no vayamos a engañarnos, no tenían casi nada<span class="pullquote_right">Si por alguna cosa se caracterizó este Barça fue por ser radical en sus concepciones</span> del gran Dinamo de décadas anteriores, ni siquiera al viejo zorro Lobanovskiy. Pero entre el frío y que la escuela soviética, aunque la URSS no existiese ya, siempre tiene calidad, se las habían ingeniado para pintarle la cara a los blaugranas en Kiev. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=z-pySmvnRGE">3-1</a>, con doblete de Leonenko, un delantero que sirvió de enlace entre los Blokhin y Belanov y los Shevchenko y Rebrov. Un Rebrov que, por cierto, fue el acompañante de Leonenko en el Camp Nou. Esta derrota, dudas mediante –el entorno-, pareció despertar a la bestia. Si por algo se caracterizó este Barça de Cruyff fue por ser un equipo radical en sus concepciones: esa defensa de tres relativamente habitual –no por defecto-, esos jugadores técnicamente dotados pero fuera de su posición habitual -Eusebio lateral…-, el desarrollo de la figura del <i>«4»</i>… y la velocidad. Sobre todo la velocidad y verticalidad del equipo. Holandés. Totalmente holandés y setentero. Y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=fKGzT8tY7Jc">en este partido</a> se vio todo elevado a la enésima potencia.</p>
<p style="text-align: justify">Cruyff salió con Zubizarreta; Ferrer, Koeman y Nadal; Bakero y Guardiola; Goikoetxea, Estebaranz, Beguiristain y Laudrup, con Romario como punta de lanza. El danés y Bakero adelantaron pronto a los catalanes, que salieron arrollando a los ucranianos, gracias a la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=bAiuJiTLPIA">magnífica labor de Guardiola</a>, que realizó uno de sus mejores partidos con la camiseta blaugrana. Sin embargo, Rebrov, a la media hora, sembró de incertidumbre las gradas del coliseo barcelonista, que con el 2-1 en el entretiempo no tenía nada claro que su equipo pasase a la siguiente eliminatoria antes de la fase de grupos de la recién nacida Champions League. Porque en el formato primigenio, cosas de la UEFA, las eliminatorias iban antes de la liguilla, y luego se saltaba directamente a unas semifinales ridículas a un solo partido y en casa del equipo que liderase cada uno de los dos grupos de cuartos de final.</p>
<p style="text-align: justify">Cruyff no movió el banquillo y la jugada salió bien, pues Bakero marcó el tercer gol nada más salir del túnel de vestuarios. Con la prórroga más o menos amarrada, la entrada de Amor por Beguiristain dio más control en el medio del campo al equipo, y la remontada se materializó cuando Koeman hizo el cuarto, con 15 minutos todavía por jugarse. El Barcelona no sufrió apenas y completó un partido magnífico, quizá el cúlmen de todo ese ciclo, lo cual es decir mucho. El equipo avanzaría rondas, eliminando al Austria de Viena, el Galatasaray, Spartak y Monaco en la liguilla –al tiempo que conseguía el cuarto entorchado liguero seguido- antes de ser aplastado por el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0pD4EFGQDhA">Milan de Fabio Capello</a> en la infausta final de Atenas. Menos de un año después de alcanzar la cima de su juego, el Barça de Cruyff recibía una herida que se tornaría mortal.</p>
<blockquote><p>Una de las delanteras más infravaloradas vivió su canto del cisne en una remontada histórica.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El fin del Cruyffismo trajo aires de cambio a Barcelona. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xDCjsxrGy5U ">Robson y Ronaldo</a> fueron las caras visibles del Barça post-Johan. Y con ellos un plantillón. Los protagonistas duraron apenas un año, pero el equipo se mantuvo, y desarrolló un buen juego y resultados<span class="pullquote_left">Louis Van Gaal mezcló el talento de su Ajax con Pep, Figo y Rivaldo</span> bajo la guía de otro maestro de la escuela holandesa. Louis Van Gaal había recuperado la Copa de Europa para el Ajax con una generación brillante de jugadores. Muchos de ellos se reunirían con él en Barcelona y junto a Guardiola, Figo y Rivaldo amasarían dos títulos de Liga y una Copa, además de un par de fracasos en la Copa de Europa. En el año 2000, con un formato mucho más cargado de partidos, los blaugranas habían pasado sin excesivas dificultades las dos liguillas que planteaba el torneo antes de pasar a las eliminatorias. El primero de ellos, por cierto, con una <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=XQAHbDK3ITk ">magnífica Fiorentina</a> –Batistuta, Rui Costa, Toldo- y el tan venerado Arsenal primigenio de Arsene Wenger, que hizo poco más o menos lo que suele ser habitual en ese equipo, venerado o no: caer eliminado en cuanto se cruza con un equipo serio.</p>
<p style="text-align: justify">El caso es que, a pesar de una trayectoria irregular en Liga, el Barcelona había logrado plantarse en las eliminatorias por primera vez en el ciclo de Van Gaal. Y el equipo, con la delantera <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0df5jdFagJg">Rivaldo-Kluivert-Figo</a> funcionando a todo trapo, Guardiola llevando la manija –aunque ya Wenger había demostrado que con una marca al hombre era un jugador más bien limitadito-, la polivalencia de Cocu, y una defensa con Frank de Boer, Abelardo y Sergi entre otros, más la seguridad de esa agradable sorpresa que fue Hesp en la puerta, era serio candidato a ganar la Champions. El sorteo deparó al Chelsea. Un Chelsea internacional, liderado por <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=R96LPDDEpdk">Gianfranco Zola</a> y con Gianluca Vialli en el banquillo. El Chelsea de Flo y Ferrer. En Stamford Bridge, 10 minutos de locura total permitieron a los Blues ponerse con tres goles de ventaja en el marcador. Zola y el noruego Flo estaban volviendo loca a la defensa catalana. Sólo un penalti marcado por Figo permitió albergar esperanzas para la vuelta.</p>
<p style="text-align: justify">Vialli, ante un Camp Nou abarrotado y con ganas de alentar a su equipo, sacó a su medio campo más defensivo. Dennis Wise, Didier Deschamps, Jody Morris y Roberto di Matteo. Calidad y clase mundial con el francés y<span class="pullquote_right">Frente al Chelsea, Van Gaal cambió a un 3-4-3 con Rivaldo por dentro</span> el italiano, macarreo del duro con los dos ingleses. Poyet y Petrescu, dos jugadores muy importantes en el equipo se quedaron en el banquillo. Atrás estaba Ferrer, que volvía a casa, junto a Babayaro –un flan- y los rocosos Desailly y Leboeuf. Arriba, el alto y el bajito, Flo y Zola. En el Barça, por muy lejano que nos parezca ese año 2000, aparecía Puyol compartiendo zaga con De Boer, y Xavi estaba en el banquillo, esperando su oportunidad para relevar a Cocu, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=HmV20n3wYxU">Guardiola</a> o Gabri. Arriba, el portugués, el holandés y el brasileño, <i>los mercenarios</i>, que todavía no era una película taquillera. El Barça <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=SQ8radE27fA">salió a atacar</a>, pero el gol tempranero no llegó y eso apagó al Camp Nou. No fue hasta el minuto 24, que un rebote afortunado en una falta lanzada por Rivaldo propició el gol barcelonista y al mismo tiempo pulsó el botón de <i>switch on</i> a la caldera blaugrana. A partir de ahí, el Barça asedia buscando el segundo y el Chelsea se aplica a la destrucción en el medio del campo, terreno donde Wise y Morris se mueven como pez en el agua.</p>
<p style="text-align: justify">En el 45, cuando parecía que estaba todo listo para el descanso, una <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=SQ8radE27fA">jugada entre Figo y Kluivert</a> permitía al luso marcar el segundo gol. Remontada completada y ahora el Chelsea debía abrirse para intentar marcar el gol que les clasificase. Y el Barcelona, con sus tres ases enrachados, podía hacer sangre. El partido vivió su pequeño anticlímax cuando un error de Hesp permitió a Flo regatear a Puyol y marcar el 2-1 con mucha clase para un jugador tan alto y desgarbado como él. Había que ver cómo reaccionaba el Barça, y no fue hasta bien entrada la segunda parte cuando Dani entró por Zenden y lavó la cara del ataque catalán. Situándose con Kluivert en el doble nueve, fijó a los centrales y permitió que tanto el holandés, como unos Rivaldo y Figo pegadísimos a la cal se moviesen más libremente. Y cabeceó el 3-1 tras un saque de falta de Guardiola, cosa no menos importante. Ese gol espoleó al Barça, que en apenas un suspiro volvía a hacer temblar la portería del Chelsea. Esta vez con un disparo al poste de Rivaldo… fallando un penalti. Se iba a ir a un prórroga que vio a unos Blues colapsados por la fatiga, por el ambiente, por el peso del partido, y a un Barcelona que a toda costa quería pasar a semis. Los goles de Rivaldo de penalti –y expulsión de Babayaro- y Kluivert sellan una <a target="_blank" href ="http://www.myvideo.de/watch/7182521/CL_1999_2000_FC_Barcelona_5_1_FC_Chelsea_1_10">noche memorable en Barcelona</a>. Una noche de auténtica Copa de Europa. </p>
<p style="text-align: justify">Es cierto que ninguna de estas tres <i>remuntadas</i> acabó con un éxito en la mayor competición continental, pero no es menos cierto que pueden y deben servir como ejemplo a un equipo con dudas. Y además, ni Venables, ni Cruyff ni Van Gaal tenían a Messi… </p>
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