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	<title>Ecos del Balón &#187; Sven Goran Erkisoon</title>
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		<title>De atacante fantasista a pragmático entrenador</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Dec 2013 03:00:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Roberto Mancini fue un futbolista diferente. Atrevido, imaginativo y genial, su colección de goles le retrata como lo que fue: uno de esos finos fantasistas que en el Calcio tenían el obligado permiso de saltarse el libreto para alterar el ritmo cardiaco del respetable. «Si Mancini no juega, no voy al estadio; no podría disfrutar», [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Roberto Mancini fue un futbolista diferente. Atrevido, imaginativo y genial, su <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=B3HiLfswimM">colección de goles</a> le retrata como lo que fue: uno de esos finos <i>fantasistas</i> que en el <i>Calcio</i> tenían el obligado permiso de saltarse<span id="more-99808"></span> el libreto para alterar el ritmo cardiaco del respetable. <i>«Si Mancini no juega, no voy al estadio; no podría disfrutar»</i>,<!--more--> <a target="_blank" href ="http://archiviostorico.corriere.it/1997/novembre/09/Mancini_Samp_calcio_alla_nostalgia_co_0_9711098391.shtml">llegó a decir</a> Paolo Mantovani, histórico presidente de la Sampdoria. Quizás su proyección internacional quedó algo opacada por ser coetáneo de Roberto Baggio, pero su huella en el fútbol italiano es tan profunda como lo puede llegar a ser la de un chico que debutó con 16 años en Serie A y que no se marchó de ella hasta los 36, tras marcar 156 goles y ganar 10 títulos (dos Scudetti, seis Coppas Italia y dos Supercoppas). Aunque su carrera comenzó en el Bologna, el club de su vida sería la <i>Samp</i>. Allí no sólo lo ganó &#8211;<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=iQx6Za_XzG4">casi</a>&#8211; todo haciendo pareja con Gianluca Vialli, sino que además se convirtió en todo un símbolo de la institución por su carisma, carácter e implicación. Una personalidad que bien se puede resumir en una anécdota que <a target="_blank" href ="http://www.independent.co.uk/sport/football/news-and-comment/sven-goran-eriksson-i-liked-city-theyll-win-the-league-ndash-absolutely-2178992.html">suele contar</a> Sven-Göran Eriksson: <i>«Antes de entrenar, Mancini siempre quería comprobar que todo estuviera en su sitio. A veces tenía que decirle: &#8216;Mancio, tienes un partido que jugar el domingo y estarás agotado si tienes que controlarlo todo&#8217;. Pero él era así»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">En los catorce años que Roberto estuvo en Génova pasó por las manos de Vujadin Boskov, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/labor-menotti-a-cargo-seleccion-argentina-exclusion-maradona/">Cesar Luis Menotti</a> o Renzo Ulivieri, pero sería el técnico sueco quien marcaría su transición del terreno de juego a los banquillos. <i>«Quería ser entrenador incluso cuando aún era jugador»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.independent.co.uk/sport/football/news-and-comment/sven-goran-eriksson-i-liked-city-theyll-win-the-league-ndash-absolutely-2178992.html">comentaba</a> un Eriksson que, precisamente por esta razón, se lo llevo con él a la Lazio en 1996. En Roma, Mancini comenzó a dar charlas en los descansos y terminó ejerciendo como un asistente más. Por medio, un segundo Scudetto muy especial. <i>«En la Lazio teníamos problemas con nuestro centro del campo. Un día él vino a mi oficina y me dijo: &#8216;Déjame jugar de mediocentro&#8217;. Le comenté que tenía que ser capaz de defender un poquito, pero él dijo que lo haría. Jugó 17 partidos de mediocentro, no perdimos ninguno y ganamos la liga»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.independent.co.uk/sport/football/news-and-comment/sven-goran-eriksson-i-liked-city-theyll-win-the-league-ndash-absolutely-2178992.html">reconocía</a> Eriksson. En cambio, no fue en la capital italiana donde <i>Mancio</i> colgaría las botas. Por consejo de su mentor, fichó por el Leicester City en busca de una nueva experiencia. La Premier, que comenzaba a ser la mejor liga del planeta, parecía el destino ideal para aprender otra cultura futbolística, pero únicamente pudo disputar cuatro partidos. Le llamaban desde Italia; en Florencia necesitaban un entrenador.</p>
<blockquote><p>Como jugador, Mancini ganó dos Recopas (90 &#038; 99) y alcanzó una final de Copa de Europa (92).</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aunque tuvo que pedir un permiso especial al no tener la formación necesaria, Roberto Mancini ya <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2008/02/18/deportes/1203289225_850215.html">se consideraba</a> preparado para comandar un equipo porque <i>«el fútbol había sido su vida</i><span class="pullquote_right">El debut de Mancini en los banquillos no fue un reto nada asequible</span> <i>durante 20 años y siempre se había interesado por la técnica y la táctica»</i>. Sin embargo, la Fiorentina en marzo de 2001 era mucho más que planificar, entrenar y dirigir. Pero mucho, mucho más. El club <i>viola</i> estaba inmerso en una gravísima crisis económica que primero le obligó a desprenderse de su gran estandarte (<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=7Ms2H6xKVW4">Gabriel Omar Batistuta</a>) y después del resto de jugadores con cartel (Rui Costa &#038; Francesco Toldo) para, finalmente, declararse en bancarrota, refundarse en 2002 y comenzar de cero desde la Serie C2 italiana. En medio de este delicado escenario, Mancini sólo duró diez meses en los que le dio tiempo a ganar una Coppa Italia (aunque, en realidad, sólo dirigió a la <i>Fiore</i> en la final a doble partido ante el Parma), aunque los resultados en liga nunca llegaran a ser del todo positivos. El clima que rodeaba al equipo era muy tenso, la presión social era cada vez mayor y, tras varias <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2002/01/11/futbol_internacional/1010768725.html">amenazas de muerte</a>, el técnico italiano decidió dimitir.</p>
<p style="text-align: justify">Fue un trago muy amargo para Roberto, pero tardaría poco tiempo en encontrar un nuevo trabajo con el que poder desquitarse. Los dirigentes de la Lazio habían visto cómo ni <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/2001%E2%80%9302_S.S._Lazio_season">Dino Zoff ni Alberto Zaccheroni</a> podían cumplir sus elevadas expectativas y, por tanto, decidieron recurrir a un técnico que no sólo les era conocido, sino que además había<span class="pullquote_left">Dirigiendo a la Lazio se ganó el respeto de todo el fútbol italiano por sus dotes de mando</span> sido parte de ese vestuario hasta hacía muy pocos meses. Parecía un destino ideal para Mancini, pero los apuros económicos que comenzaba a vivir el <i>Calcio</i> le iban a volver a jugar una mala pasada. Sergio Cragnotti, el propietario, inició el verano intentando firmar a Manfredini &#038; Eriberto para reforzar el equipo y lo terminó teniendo que ceder el control del club por un inasumibles deudas que, como la <i>Fiore</i>, tuvo que hacer frente con la venta de sus estrellas (Nesta al Milan &#038; <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_a0ug9vEZAk">Hernán Crespo</a> al Inter). Un pésimo negocio para un Mancini que, además, debería dirigir un vestuario molesto por los recortes salariales. El caso es que, con todo en contra, logró exprimir a sus jugadores formando un equipo sólido e intenso que quedó cuarto en Serie A y llegó a las semifinales de UEFA &#038; Coppa. El mediocentro de ese equipo, un tal <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/recorrido-historia-simeone-como-entrenador/">Diego Pablo Simeone</a>, le describió como <i>«un técnico muy riguroso y serio en su trabajo»</i>. En el siguiente año, con la entidad ya en manos de los bancos, el equipo dio un paso más ganando la Coppa Italia. Es cierto que en liga bajaron hasta la sexta posición y que no pudieron pasar de la fase de grupos de la Champions, pero esa Coppa adquirió un valor especial por el brillante camino en el que fueron derrotando a doble partido al Parma de Prandelli por 3-1, al Milan de Ancelotti por 6-1 y, en la final, a la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=QYXKMtECYz8">Juve de Lippi por 4-2</a> con un excepcional Stefano Fiore. No había sido en un contexto tan hostil como el que vivió en Florencia, pero el técnico marquesano se ganó el respeto del <i>Calcio</i> al liderar con éxito a una Lazio en problemas. Por eso, cuando el Inter de Milan le anunció como su nuevo entrenador nadie se extrañó. Mancini nunca más volvería a pasar <i>hambre</i>.</p>
<blockquote><p>El Inter de Milan llevaba 16 años sin ganar un Scudetto, 23 una Coppa Italia y 40 una Copa de Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En su presentación como técnico <i>nerazzurro</i>, Roberto Mancini <a target="_blank" href ="http://hemeroteca-paginas.mundodeportivo.com/EMD02/PUB/2004/07/09/EMD20040709025MDP.pdf">dijo</a> que <i>«quería un equipo que ganase y divirtiera, porque jugando bien es como llegan los títulos»</i>. Cuatro años más tarde (2008), en la que sería su última temporada al frente del Inter, Eleonora Giovio <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2008/02/18/deportes/1203289225_850215.html">le preguntó</a> acerca de qué era jugar bien para él, a lo que éste respondió de la siguiente manera: <i>«Afortunadamente no jugué de «terzino» ni de centrocampista sino de delantero y, si no me llegaban los balones, me cabreaba. Quiero que el balón circule rápido y pegado al césped. Me gusta el fútbol que divierte a la gente y a los jugadores, el taconazo y los goles bonitos. Ésa es la esencia, pero el pelotazo largo a veces también sirve»</i>. Lo cierto es que durante el tiempo que transcurrió entre ambas declaraciones el Inter de Milan no divirtió en exceso, pero sí que ganó mucho. </p>
<p style="text-align: justify">Lo hizo además desde la primera temporada en lo que fue su tercera Coppa Italia, pero sería <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Calciopoli">el <i>Moggigate</i></a> lo que facilitaría el ascenso de su Inter de Milan a la hegemonía del fútbol italiano. Esta frase no pretende ser injusta con el trabajo que hacía y haría Roberto Mancini, pero en el verano de 2006 su Inter unió <span class="pullquote_right">Sin la Juventus y con Ibrahimovic, el Inter de Mancini logró tiranizar por completo el Calcio</span>un Scudetto en el que había quedado tercero a otra Coppa Italia, perdió de vista a la Juventus, vio mermado al Milan y, por si fuera poco, se hizo con los servicios de Ibrahimovic y Patrick Vieira. Es decir, el territorio le quedó despejado y él se encargó de asfaltarlo como <a target="_blank" href ="http://www.diariosdefutbol.com/2007/01/15/un-inter-de-record/">un rodillo implacable</a> para que no hubiera dudas (récord de victorias -17-, sólo una derrota -Roma- y Scudetto con 22 puntos de diferencia). Lo logró haciendo también una modificación táctica en el esquema que había venido utilizando desde su estancia en la Lazio: pasó de jugar en 4-4-2 con Vieri/Martins &#038; Adriano en punta a hacerlo en 4-3-1-2 con Stankovic/Figo por detrás de Ibrahimovic &#038; Crespo/Adriano. El equipo <i>nerazzurro</i> gustaba y convencía con goles, pero era su línea de tres centrocampistas (Zanetti, Cambiasso y Vieira) la que mejor le identificaba. Un hecho que, con algún matiz, también sucedió en su última temporada. Aunque ya estaban todos, el Inter se impuso de nuevo a la Roma &#8211;<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=fNJeBNULxXQ">por tres puntos</a>&#8211; en lo que significaba el séptimo título de la era Mancini. Sin duda, durante esos cuatro temporadas el Inter recuperó en Italia parte del lustre que había perdido con el paso de los años, pero en Europa seguían sin acercarse a los mejores.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Mucha gente le llama Inter, pero yo prefiero Internazionale: un nombre, un objetivo»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.gazzetta.it/Calcio/SerieA/Inter/16-05-2009/inter-scudetto-n17-50402795324.shtml">proclamaba</a> con buenas intenciones pero sin demasiado tino el técnico italiano. Y es que la Champions fue su gran lunar durante su estancia<span class="pullquote_left">Varios fracasos en la Champions League le costaron el puesto</span> en Milan, sobre todo en las dos temporadas en las que el Inter ya dominaba en Italia. Antes había caído ante el Milan (0-3) y Villarreal (3-3) en cuartos de final, pero en 2007 y 2008 se esperaba que los <i>nerazzurri</i> se acercasen a las últimas rondas en vez de caer en la primera eliminatoria ante Valencia (2-2) y Liverpool (0-3). No estaban obligados a campeonar, ni mucho menos, pero sí debían mostrarse como un firme candidato. Como un equipo importante. Y no lo hizo. El detonante de su marcha fue, precisamente, la eliminatoria ante el conjunto inglés. El Inter se había clasificado brillantemente como primero de grupo (15/18 puntos), pero <a target="_blank" href ="http://www.diariosdefutbol.com/2008/02/20/los-dos-extremos-del-%E2%80%98racaneo%E2%80%99-neroazzurri/">en Anfield</a> replegó líneas hasta su propia portería, preponderó la solidez defensiva al ataque y terminó cayendo 2-0 sin llegar a disparar a puerta. Materazzi había sido expulsado a la media hora, pero las dos derrotas ante los de Benítez no admitían excusas. En la rueda de prensa del partido de vuelta, con Mourinho sonando cada vez con más fuerza, Roberto Mancini dejó caer su marcha. Unos meses después, con <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/jose-mourinho-y-batman-parecidos-heroes/">Mou</a> ya contratado, el Inter se acogió a esas palabras para despedirlo.</p>
<blockquote><p>El Manchester City estaba comenzando un proyecto en el que invertiría más de mil millones de euros.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras solucionar las vicisitudes legales con Massimo Moratti, Roberto Mancini recaló en el Manchester City en diciembre de 2009. Él era el elegido para liderar a corto y largo plazo un proyecto que se había mostrado ambicioso desde el primer día con el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/robinho-genio-exito-fracaso-futbol/">fichaje de Robinho</a> (42M), pero que hasta entonces había estado en las manos de Mark Hughes con el poco éxito que le caracteriza. Sin embargo, aunque la inversión del grupo <i>«Abu Dhabi United Group for Development and Investment»</i> superaría la barrera de los mil millones en sólo tres años, sus exigencias deportivas nunca fueron desmedidas. La dirección del club trazó un <a target="_blank" href ="http://gulfnews.com/sport/football/five-year-plan-gives-fans-some-consolation-1.1006345/">plan quinquenal</a> por el que, en cinco años, el Manchester City debía estar consolidado en la élite del fútbol británico y europeo. Primero entrar en Europa, luego en la Champions League, después aspirar a la Premier League y, finalmente, en la 2012/2013 el salto final. Sin prisa pero sin pausa, que se suele decir.</p>
<p style="text-align: justify">Mancini fue cumpliendo paso por paso este <i>Five-Year Plan</i> hasta su última temporada, pero prácticamente desde el comienzo su labor fue muy cuestionada por la prensa británica y la crítica europea. Repasemos. En su primer año entra en la Europa League (promediando 1,80 puntos por partido) tras relevar a Mark Hughes (1,70) en la jornada 18. En<span class="pullquote_right">Mancini fue cumpliendo los objetivos mínimos impuestos por el club hasta el curso pasado</span> el segundo, el de la gran inversión (Yaya Touré, Silva, Balotelli&#8230;), logra una tercera posición (1,86) con billete a la Champions que acompaña la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dtvP1liVtcg">FA Cup ganada</a> -primer título en 35 años- tras superar al United en semifinales. En el tercero, la llegada de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=1_LdSS345As">Agüero supone ganar</a> (2,38) la Premier League -segunda liga de la historia <i>skyblue</i>-, pero cae eliminado en la fase de grupos de la Champions ante Bayern Munich, Nápoles y Villarreal. En el último, se produce el primer retroceso al quedar subcampeón en Premier (2,05), caer ante el Wigan en la final de la FA Cup y volver a tropezar en la máxima competición continental frente a Real Madrid y Borussia Dortmund. Entonces, ¿por qué se dudaba de Mancini? La crítica centraba su aguijón en su excesivo pragmatismo, algo que se veía más en el estilo y, sobre todo, la dirección de campo que en la alineación inicial. Era tan normal ver juntos a Yaya, Silva, Nasri, Agüero y Dzeko como que, perdiendo, Mancini retirara un delantero para meter un mediocentro. Muchas veces terminaba <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/arsenal-wenger-manchester-city-mancini/">de forma exitosa</a>, pero el mensaje ya estaba enviado. <i>Mancio</i> se defendía diciendo que le criticaban por ser italiano, pero <a target="_blank" href ="http://www.theguardian.com/football/2011/feb/04/roberto-mancini-manchester-city">nunca negó su idea</a> futbolística: <i>«Me gusta ganar 1-0. Cuando tú no concedes ningún gol y tienes jugadores como Dzeko, Tévez o Silva, ganas el 90% de los partidos. Prefiero que nos aburramos dos o tres, pero ganemos 1-0. Si tú te fijas, los equipos que ganan títulos reciben muy pocos goles»</i>. Una sentencia muy clara que muchas veces solía cerrar con una frase tan manida como <i>«no todos los equipos pueden jugar como el Arsenal»</i>.</p>
<p style="text-align: justify"><i>“El trabajo de Roberto habla por sí solo. Cuenta con el respeto y la gratitud de todos, y el cariño de nuestros aficionados por lo conseguido durante los últimos tres años y medio”</i>. Así concluía el <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2013/05/14/actualidad/1368487913_960487.html">comunicado</a> que el City<span class="pullquote_left">La mayor parte de la hinchada citizen creyó injusta su destitución</span> emitió para anunciar su despido. No eran palabras vacías ni una forma de hablar, pues la reacción airada de los aficionados <i>skyblues</i> -la cual tampoco llegó a aprobar la marcha de su predecesor- sorprendió al <i>mundo del fútbol</i>. <i>“¡Destituir a Mancini es una broma! ¿Vais a hacer esto cada vez que tengamos una “mala temporada”? #desgracia #mancinieselhombre”</i>, rezaba elocuentemente uno de <a target="_blank" href ="http://www.marcadorint.com/wigan-city/el-manchester-city-destituye-a-mancini-e-inglaterra-se-indigna/">los tantos tweets</a> que recogió Axel Torres para <i>MarcadorInt</i> y que, sin duda, confirmaba una sensación: el nivel de exigencia en Manchester para con Mancini era menor que la que había fuera. Quizás por gratitud por la Premier League ganada, quizás por su mentalidad de <i>supporter</i> inglés o quizás por la política de comunicación del italiano, con la que solía insistir en que el City <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/08/manchester-city-fichaje/">no tenía la mejor plantilla</a> o que la falta de refuerzos había sido clave para su fracaso. Pero era así. Al final, más allá de las razones, el hecho es que entre técnico y afición existía un cariño mutuo que, por ejemplo, se escenificó con la compra de una <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/Media/201305/18/manciniperiodic22--644x362.jpg">página</a> de periódico a modo de despedida por parte de Mancini. Las tres copas, su eterna bufanda y la afición; ese fue su legado.</p>
<blockquote><p>En Manchester la figura de Mancini es mucho más respetada que en el resto del planeta futbolístico.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">De esta manera, Mancini abandonó el club que, seguramente, marque buena parte del futuro de su carrera en los banquillos. Justa o injustamente, sus trabajos en la Fiorentina y la Lazio quedan ya muy lejanos. Justa o injustamente, sus títulos en el Inter de Milan están empañados por las circunstancias del <i>Calciopoli</i> y la posterior Champions League de Mourinho. Justa o injustamente, de su labor en el Manchester City siempre se recordará más lo que no hizo por el espectáculo que lo que conquistó para su afición. Justa o injustamente, el fútbol es así. Desde <a target="_blank" href ="http://espndeportes.espn.go.com/news/story?id=1915556&#038;s=fut&#038;type=story">Turquía</a> le toca recuperar parte del crédito perdido. Hoy, desde luego, es un buen día para lograrlo. La Juventus de Antonio Conte visita el Ali Sami Yen con el pase a los octavos de final en juego. La Champions siempre se le ha atragantado a <i>Mancio</i>, pero cualquier día es bueno para comenzar a cambiar la historia de un atacante fantasista que se convirtió en pragmático entrenador.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/recorrido-pepe-mel-real-betis-balompie-de-segunda-a-europa-ruben-castro/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/entrenadores/09.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/javier-aguirre-como-seleccionador-mexico-problemas-mundiales-quinto-partido/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/entrenadores/11.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 79</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Jul 2013 01:45:34 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[asta 64 equipos arrancaron la undécima edición de la Copa UEFA. A la final llegaron el Goteborg de Sven-Goran Eriksson y el Hamburgo de Ernst Happel. Un gol de Holmgren a tres minutos del final del encuentro de ida arrancaba un esperanzador 1-0 en el suelo sueco. En el choque de vuelta, los visitantes arrasaron [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">H</span>asta 64 equipos arrancaron la undécima edición de la Copa UEFA. A la final llegaron el Goteborg de Sven-Goran Eriksson y el Hamburgo de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/valencia-arsenal-recopa-feyenoord-estudiantes-intercontinental/">Ernst Happel</a>. Un gol de Holmgren a tres minutos del final del<span id="more-78114"></span> encuentro de ida arrancaba un esperanzador 1-0 en el suelo sueco. En el choque de vuelta, los visitantes arrasaron de forma sorpresiva a su rival alemán al derrotarlo por un contundente 0-3, tantos de Corneliusson, Nilsson y Fredriksson. Esta conquista suponía el primer gran título europeo de la entidad sueca.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="//www.youtube.com/embed/_qT2_QlG9wI" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">El Ajax de Amsterdam, entrenado por el mítico Johan Cruyff, levantó en 1987 la Recopa de Europa al vencer en Olímpico de Atenas al Lokomotive Leipzig por un gol a cero. El tanto fue obra de la gran estrella del conjunto tulipán, un joven <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/marsella-milan-ronaldo-brasil/">Marco Van Basten</a> de solo 22 años. El Ajax contaba con otras estrellas como Frank Rijkaard, que seguiría a Van Basten en su destino milanista y un Dennis Bergkamp que solo contaba con 18 años en ese momento. El Ajax se hacía con la primera y única Recopa de su palmarés.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="//www.youtube.com/embed/1sVhMGqkT5s" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
&#8211;<br />
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 64</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Jun 2013 01:30:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Equipo de Ecos]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[n 2005, la Copa Intercontinental daba paso definitivamente al nuevo Mundial de Clubes, en los que participarían los campeones de cada continente. En esta edición del torneo los participantes iban a ser el Liverpool, Sao Paulo, Deportivo Saprissa, Sydney, Al-Ahly y Al-Ittihad. Ingleses y brasileños cumplieron los pronósticos y llegaron a la final. Allí, el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>n 2005, la Copa Intercontinental daba paso definitivamente al nuevo Mundial de Clubes, en los que participarían los campeones de cada continente. En esta edición del torneo los participantes iban a ser el Liverpool,<span id="more-70450"></span> Sao Paulo, Deportivo Saprissa, Sydney, Al-Ahly y Al-Ittihad. Ingleses y brasileños cumplieron los pronósticos y llegaron a la final. Allí, el mítico equipo brasileño, con jugadores destacados como Cicinho, Amoroso o el portero Rogerio Ceni, se imponía al Liverpool de Gerrard y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/rafa-benitez-nuevo-entrenador-ssc-napoles-analisis/">Rafa Benítez</a> por 1-0. El gol fue obra de Mineiro a los 27 minutos de partido. Era la tercera consagración mundial para el Sao Paulo.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/PMzQy3l59Ok" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">El Anderlecht levantaba en 1983 la Copa de la UEFA al derrotar a doble partido al <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-benfica-campeon-europa-guttmann-eusebio/">Benfica portugués</a>, entrenado por Sven Goran Eriksson. El conjunto belga viajó a tierras lusas con una escasa renta tras vencer en Heysel por un corto 1-0. Sin embargo, los hombres de Paul Van Himst resistieron bien. El Benfica igualó la eliminatoria con un gol de Sheu, pero los belgas reaccionaron dos minutos más tarde con un tanto del futbolista español Juan Lozano. De esta manera, el Anderlecht lograba la primera UEFA de su historia.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/SbScs0G77vA" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
&#8211;<br />
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		<title>Sangre de Brujas</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Mar 2013 05:00:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[ació como un club de estudiantes de medicina. La aristocracia y las clases altas habían tomado Gimnasia y Esgrima, se abrió un cisma en su seno y se desgajó ese sector de alumnos de la Universidad de La Plata que acabó poniendo las firmas necesarias para fundarlo, darle balones, una cancha y unas camisetas rayadas. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">N</span>ació como un club de estudiantes de medicina. La aristocracia y las clases altas habían tomado Gimnasia y Esgrima, se abrió un cisma en su seno y se desgajó ese sector de alumnos<span id="more-58381"></span> de la Universidad de La Plata que acabó poniendo las firmas necesarias para fundarlo, darle balones, una cancha y unas camisetas rayadas. Como en Argentina, y aún menos en La Plata, casi nadie llama a las cosas por su nombre, ese nuevo club <a target="_blank" href ="http://historiaspinchas.blogspot.com.es/2007/12/por-que-nos-denominamos-los.html">fue proclamado el <i>Pincharrata</i></a>, evocando a esos estudiantes de medicina que clavaban bisturís y agujas a los roedores de laboratorio. Estudiantes ya era un club. Un club derecho, cada vez más masivo, pero terciario dentro del entramado argentino. Hubiera pasado de puntillas por la era amateur si no llega a ser por aquella delantera de <i>«Los Profesores»</i>, a finales de los 20, liderada por <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Alejandro_Scopelli">Alejandro Scopelli</a>. Pero más allá, Estudiantes era uno más, una institución periférica, de La Plata, silenciada por los gigantes de la capital y sin demasiadas cosas que decir en el fútbol argentino. Puede decirse que Estudiantes no existió hasta que el peronismo entró por sus ventanas con su viento populista, las leyes por delante y el justicialismo como argumento. El club fue intervenido por el gobierno de Perón y Argentina descubrió a Estudiantes. ¿Qué ocurrió? La CGT, la central sindical, denunció que en las oficinas de la dirigencia se ocultaban dos mil ejemplares del libro <i>«La razón de mi vida»</i>, la autobiografía de Evita Perón. Como Evita Perón era el corazón de la República, a Estudiantes la cosa se le puso fea. Esa obra era doctrina, material de obligado consumo en las escuelas, y el gobierno le puso la cruz a la entidad. En realidad, el caso de los libros no era lo importante. Lo que escocía en el peronismo eran los vínculos de los dirigentes del club con los movimientos radicalistas. Esta historia le costó el descenso automático a Estudiantes en 1953. Pero al menos, Argentina ya conocía <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Club_Estudiantes_de_La_Plata">a Estudiantes</a>. Y así llegamos a la edad adulta, al cambio, al giro en el guión. Superadas las zancadillas del peronismo, llegamos a los títulos y a las leyendas. Llegamos al territorio y los dominios de las brujas.</p>
<blockquote><p>Bajo el apellido Verón, el equipo de La Plata logró una grandeza inimaginable.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En la cima de la gloria de Estudiantes de La Plata hay cinco copas, cuatro Libertadores y una Intercontinental, todas ellas con la letra uve grabada, una uve de voluntad, de vehemencia, de valentía, de veneración, de valor, de virtud, de victoria, y de Verón. El hilo que une a Juan Ramón (1944) y su hijo Juan Sebastián (1975) es el cordón umbilical de la vida del club. El tiempo de ambos ha acabado definiendo el rostro de Estudiantes, su identidad, su carácter como equipo popular, familiar y fuertemente arraigado al sentimiento platense. <a target="_blank" href ="http://www.cadena3.com/admin/playerswf/fotos/ARCHI_47775.jpg">Los Verón son Estudiantes</a>, ellos han participado en los cinco títulos más importantes de su historia. Ni el salto generacional ni los años de distancia impidieron que, cuando había que levantar una copa, un Verón estuviera allí. Padre e hijo no son gotas de agua. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=RTw-Gh8jWnY">Juan Ramón era un puntero</a> con un olfato goleador bien afinado, corría a zancadas veloces, tenía las piernas flaquitas, la mandíbula de punta, los ojos metidos para adentro y un flequillo que remoloneaba mientras perdía rivales a la espalda. Juan Sebastían se movió por el medio de la cancha, martilleaba la pelota parada, no corría ni ante la policía, tenía las piernas largas, la cara redonda, unos ojos abiertos y una pista de aeropuerto en esa cabeza tan despejada como simbólica. Realmente, el único rasgo físico que unió a padre e hijo fue el balón. </p>
<p style="text-align: justify">Cuando Juan Ramón, nacido en La Plata, ejercía en los juveniles de Estudiantes, aterrizó en el club <a target="_blank" href ="http://www.la-redo.net/grandes-tecnicos-argentinos-osvaldo-zubeldia-82892/">Osvaldo Zubeldia</a>, un joven director técnico ex interior izquierdo de Velez Sarsfield, Boca Juniors, Atalanta y Banfield. Ese hombre cambió la historia del club, pero también la del fútbol argentino<span class="pullquote_right">Zubeldia aprendió de Spninetto el sentido callejero y colectivo del fútbol</span>. De él tenemos la literatura más áspera que se haya podido escribir sobre fútbol: era pragmático, disciplinado, ultracompetitivo, usaba todas las artes humanas para ganar, el engaño, la pelea, la bronca… Mandó un equipo de sabuesos y rompedores de tibias, un grupo de colmillos afilados, miliciano, dispuesto a morir por su líder y por las victorias. Todo eso es cierto. Pero Zubeldia también fue un maestro del fútbol, alguien capaz de inventar un estilo, de ser diferente, marcar su sello y abrir debates en un país tan amigo de ellos como Argentina. Incluso Zubeldía tuvo un padre, <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Victorio_Luis_Spinetto">Victorio Luis Spinetto</a>, cuando en Velez fue el primero, mucho antes del desastre del Mundial 58 en Suecia, en abrir otra línea de discurso en el fútbol argentino, imbricado en la filosofía de <i>«La Nuestra»</i>, una idea alimentada en la cultura popular y callejera, del potrero, la picardía y la gambeta, y cuya dimensión estética y artística del juego eran la santa escritura en la religión del fútbol argentino. Zubeldia aprendió de Spinetto la fuerza de la colectividad. Catorce años estuvo Spinetto en el Fortín. No ganó nada, pero se desmarcó del arte con un equipo aguerrido, tenaz y con sentido callejero. Spinetto gobernaba los partidos desde la banda agachado, con su codo apoyado en la rodilla derecha y la mano bajo el mentón, una toalla sobre el hombro y una chaqueta azul a la que cosió una enorme letra te, de técnico, a la altura del pecho. Era un hombre estresante, de voz cavernosa y que antepuso la fibra ganadora por encima de todo. Apostó por el juego de espacios y delanteros versátiles, fórmula, como la de la chaqueta con la letra de entrenador, que asimiló Zubeldia de un trago. </p>
<p style="text-align: justify">Zubeldia llegó a Estudiantes en 1965. Por entonces, Argentina sufría un severo deterioro de su personalidad futbolística. El 15 de junio de 1958, en <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Copa_Mundial_de_F%C3%BAtbol_de_1958">el Mundial de Suecia</a>, la albiceleste fue aplastada 6-1 por Checoslovaquia en Helsingborg. La crisis de identidad se desencadenó de manera imponente. Allí saltó por los aires <i>«La Nuestra»</i><span class="pullquote_left">Tras el fracaso del Mundial de Suecia, el estilo de »La Nuestra» fue cuestionado</span>, abriéndose camino el imperio de la táctica, los atajos hacia el resultado y el fútbol práctico, de pura mecánica colectiva y basado en la cultura del esfuerzo, frente a al valor de la inspiración individual, la técnica, la plasticidad, la belleza y el espectáculo, la imprevisibilidad, la finta y el engaño. En Argentina se comenzó, a raíz de la hecatombe de Suecia, a jugar más lento, se pasó a defender con cuatro hombres y <i>«La Nuestra»</i> había entrado en un proceso de desnaturalización mientras sus mejores exponentes abandonaban el país. Humberto Maschio, Angelillo y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=K5Wj3we4bjU">Sivori</a>, <i>«Los Ángeles de la Cara Sucia»</i>, rumbo a Italia, componen un ejemplo.  El fútbol argentino a finales de los 50 también vivía encapsulado dentro del peronismo y sus subsidios. Esto desapareció, evaporándose los recursos. El escepticismo se adueñó de Argentina y el cambio de mentalidad fue súbito. Se abría así la grieta que ha separado su fútbol entre resultadistas y artistas durante más de 50 años. Surgió el debate entre Labruna, antiguo engranaje celestial de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2008/09/puro-futbol-vintage-especial-pioneros-latinoamericanos/">«La Máquina de River»</a>, y Juan Carlos Lorenzo, de postulados reactivos. El fútbol argentino pasó a convertirse más en una cuestión de trabajo que de talento. También influyó el cambio de régimen. La dictadura militar imponía sus valores de disciplina, sacrificio y orden. De esos conceptos iba empapado Osvaldo Zubeldia cuando llegó a Estudiantes dispuesto a diseminarlos en su nuevo club. No llegó solo. Junto a él, Miguel Ignomiriello, encargado de las inferiores, Argentino Geronazzo, ayudante de campo de Osvaldo, y el preparador físico, Jorge Kistenmacher. </p>
<blockquote><p>El contexto del fútbol argentino parecía propicio para la llegada de Zubeldia.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La primera medida de Zubeldia en Estudiantes refleja bien su carácter firme y resuelto. Evaluó al plantel profesional y lo que vio le disgustó, así que ascendió a los juveniles campeones del tercer equipo al primero. Sin que le temblara un párpado. Pachamé, Flores, Poletti, jovencísimos todos, Aguirre Suárez, Malbernat, Echecopar y, por supuesto, Juan Ramón Verón, a quien ya se le identificaba su rostro anguloso con el de una bruja, de ahí su bautizo. </p>
<p style="text-align: justify">Ese núcleo, la quinta llamada <i>«La Tercer que Mata»</i>, junto a los fichajes ese mismo 1965 de <a target="_blank" href ="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/0/0b/Carlos_Bilardo.jpg">Carlos Salvador Bilardo</a> y Marcos Conigliaro, conformaría un equipo de mitología durante el siguiente lustro. Zubeldia armó un conjunto severo, ultracompetitivo, eficaz, corajudo, sacrificado y, sobre todo,<span class="pullquote_right">Zubeldia trabajó a conciencia todos los apartados: el táctico, el físico y el anímico</span> muy inteligente. La disciplina y el trabajo representaban su código alfa. Zubeldia fue pionero en varios aspectos, fruto de su voluntad estudiosa, de su interés por las corrientes europeas y los viajes. Su Estudiantes alicató la estrategia a balón parado como nadie lo había hecho. Fueron los primeros en lanzar los saques de esquina a pierna cambiada y los primeros en idear jugadas específicas para los saques de banda. Su laboratorio fabricó el primer sistema de achique del fútbol sudamericano y el primero que desplazó el foco hacia los espacios y las zonas. Aunque sin desarrollados mecanismos de presión, Estudiantes adelantaba la línea de defensa abriendo un precipicio a los rivales. Este recurso lo tomó Zubeldia de la selección de Checoslovaquia tras una gira europea y no faltan quienes lo <a target="_blank" href ="http://backpagefootball.com/victor-maslov-tactical-innovator-and-forgotten-man/46243/">enlazan a Viktor Maslov</a> y su sistema soviético de juego zonal. También fue el primero en instaurar especialistas de la marca individual. Su colaborador Jorge Kistenmacher regeneró todos los modelos de preparación: impulsó los entrenamientos planificados, las concentraciones previas, las pretemporadas, las sesiones dobles y los planes nutricionales individualizados. Pero no sólo el segmento físico fue revolucionario. También el psicológico: inventaron su propio lenguaje de signos dentro del campo. Si Bilardo gritaba a Flores que lanzara un desmarque a la derecha, Verón ya sabía que debía buscar el espacio él, que el Narigón realmente estaba diciendo que esa pelota era suya. Tretas y engaños, códigos y mensajes que Zubeldia modificaba en cada partido. Aprendían cualquier debilidad de los rivales, indagaban en sus vidas, en los puntos flacos de sus emociones…</p>
<p style="text-align: justify">La mezcla del modelo de Zubeldia produjo un equipo avasallador. Además de ganar el Metropolitano 67, convirtiendo a Estudiantes en el primer campeón nacional más allá de Buenos Aires y los cinco grandes (River, Boca, Racing, Independiente y San Lorenzo), jugó cuatro finales de la Copa Libertadores consecutivas (68-71), levantando las tres primeras, y conquistó <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=kgUtj-PFEus">la Intercontinental 68</a>, cuando la Intercontinental en Sudamérica era el trofeo más sagrado de todos. Palmeiras, Manchester United, Nacional de Montevideo y Peñarol fueron las víctimas en las finales del ciclo. Milan, Feyenoord y, esta vez sí, Nacional los muros. </p>
<p style="text-align: justify">Fue un equipo joven, vigoroso, efusivo, claramente industrial, pero muy dinámico, capaz de mutar del 4-3-3 al 4-2-4 y de aplicar matices tácticos en función del rival. Todo detalle estaba minuciosamente controlado. Estudiantes redujo la improvisación, armó unas férreas y agresivas estructuras defensivas<span class="pullquote_left">Con Bilardo a la cabeza, aquel Estudiante era salvaje en lo bueno y también en lo malo</span>, consolidando ese estilo como un potente movimiento de oposición a las costumbres e ideales de <i>«La Nuestra»</i>. Formaban una coraza de soldados y gladiadores. Su secreto fue la convicción de que en sus límites comenzaban sus virtudes. Y luego estaba la otra cara… Su fama universal de equipo sanguinario y visceral. Es célebre <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=21NBzd-cGNI">la anécdota de los alfileres y Bilardo</a>. Todos los componentes de aquel equipo la negaron siempre. Pero hay muchas otras muestras de ese control psicológico que ejercía Estudiantes. Un jugador de Independiente mató en un accidente de caza a un amigo. Cuando se lo cruzaba Estudiantes, lo llamaban asesino hasta desmoronarlo. No había escrúpulos: un portero de Racing vivía muy vinculado a su madre, quien no deseaba que se casara con una chica. Lo hizo, y a los seis meses la madre murió, fortuitamente, claro, y los de Estudiantes emitieron su sentencia cuando lo tuvieron en el campo: <i>“Felicidades, por fin has matado a tu madre”</i>. Bilardo, médico, se enfrentó con Roberto Perfumo, a quien le recordaba una enfermedad de su esposa, con detallados argumentos clínicos. Y así… así eran los chicos de Zubeldia, salvajes en lo bueno y lo malo. </p>
<blockquote><p>Estudiantes se convirtió en una pesadilla para todos sus rivales.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Su portero era <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=21NBzd-cGNI">el flaco Poletti</a>, muchas veces líbero. En defensa chirriaba el sonido metálico de las cuchillas temperamentales de Aguirre Suárez, durísimo en la marca y poderoso por arriba. Madero era más elegante, el lanzador del achique. Bilardo y Pachamé eran los dueños del centro del campo. Pachamé era kilómetros. Bilardo era limitado en lo técnico, pero manejaba tiempos y distribución. Su personalidad extendía al campo la soberanía de Zubeldia. Conigliaro y Flores percutían en ataque por dentro. Pero el mejor de todos ellos, la mayor fuente de talento brotaba de Juan Ramón Verón. <i>«La Bruja»</i> <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Ram%C3%B3n_Ver%C3%B3n">era otra historia</a>. Jugaba de puntero desde la izquierda, con el 11, con el mismo dorsal que su hijo años después. Manejaba ese perfil de puntero, un extremo más interior que exterior, más goleador que pasador, con una exquisita naturalidad. Era el acelerador del equipo, su clave ofensiva, jugaba rápido, con habilidad y potencia, y resultaba imparable en la diagonal, su movimiento maestro. Además, tenía finalización y remate de cabeza. Su jerarquía sobresalía. </p>
<p style="text-align: justify">Arrebató el corazón de los <i>Pincharratas</i> gracias a la puntualidad de sus goles. Siempre marcaba en los grandes escenarios. Una <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=nva276DOqhw">chilena a Racing</a> en el partido de desempate en las semifinales de la Libertadores 68<span class="pullquote_right">Juan Ramón Verón tenía un instinto especial para marcar en los grandes partidos</span> lo convirtió en héroe. También determinó la victoria en la Intercontinental frente al Manchester United. En ese doble partido de la final, Zubeldia dispuso una trinchera, con marcajes personalizados, Malbernat sobre Best, Aguirre Suárez sobre Law y Togneri sobre Charlton, que no sólo fue efectiva sino que provocó un incendio de violencia y provocación en el partido. En Argentina, Law se quejó de tirones de pelo, Best se llevó un puñetazo en el estómago, Charlton necesitó puntos de sutura tras una patada de Bilardo. Y Nobby Stiles recibió un corte en un párpado. ¡Nobby Stiles! Perros mordidos por lobos. En la vuelta, con un 1-0 favorable gracias a un gol de estrategia de Conigliaro, Estudiantes fue recibido en Old Trafford al grito de <i>“Animals! Animals!”</i>, la misma canción que en 1966 había sonado con las patadas de Rattin en los estadios del mundial inglés. Un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=kgUtj-PFEus">gol de Verón</a>, de cabezazo tras pelota parada de Madero, hizo imposible la remontada británica. <i>“A la gloria no se llega por un camino de rosas”</i>, dejó escrito Zubeldia en la pizarra del vestuario. </p>
<p style="text-align: justify">Verón ya había marcado en la final de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=1wmye6u56ZE">la Libertadores ante Palmeiras</a>. Su ascendencia sobre el grupo y la institución fue creciendo. <i>«La Bruja»</i> siempre aparecía como freno en las maniobras intimidatorias de sus compañeros. Era otro perfil humano, más moderado, menos agresivo, más futbolista.<span class="pullquote_left">En la Intercontinental que les enfrentó al Milan de Rocco sucedió de todo en el campo</span> Pudo verse en la Intercontinental 68 contra el Milan de Nereo Rocco. Aquello <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=MXBnlDH84fA#!">fue la guerra</a>. Insultos, salivazos, codazos, patadas… una de ellas, del portero Poletti a Rivera, fue escalofriante. Los chicos de Estudiantes eran virtuosos del disimulo. Mordían al árbitro. La batalla contra el Milan provocó incluso un conflicto diplomático. Los italianos llevaban a La Plata una ventaja de 3-0 después de ahogar a Verón en el catenaccio y que Rocco encontrara una fuga en la trampa del fuera de juego de Zubeldia. Aguirre Súarez lesionó a Prati. Pero no se detuvo ahí. Luego, arrasó el tabique nasal de Combín con un doble codazo-rodillazo, como un samurái. Aguirre, de quien se cuenta que pasaba las noches previas a los partidos en vela, saturado de cafeína, acabó expulsado. La tangana posterior fue descomunal. Combín, cuya imagen tendido en el suelo y cubierto de sangre es mítica, fue detenido por la policía. Había nacido en Argentina y emigrado joven al fútbol francés, por lo que las autoridades aprovecharon su paso por La Plata para acusarlo de deserción del servicio militar. No les importó que <a target="_blank" href ="http://staticmd.lavozdelinterior.com.ar/sites/default/files/styles/nota_periodistica_745_408/public/deportes/nota_periodistica/estudiantes-combin.jpg">Combín llevara la cara rota</a>. Le abrocharon las esposas. La diplomacia italiana se arrojó contra el gobierno argentino. Aguirre Suárez, Manera y Poletti fueron condenados a 30 días de prisión en el penal de Devoto por los incidentes. Además, Poletti fue suspendido para jugar de por vida, Aguirre Suárez fue penado con 30 partidos en Argentina (por eso se marchó al Granada) y 5 años para compromisos internacionales, y Manera fue suspendido por 20 partidos y 3 años respectivamente. No obstante, el gobierno los indultó a todos en 1971. </p>
<p style="text-align: justify">La mala fama de Estudiantes se disparó. No tardaron en nombrarlo el exponente máximo del antifútbol. Zubeldia adoptó el papel de víctima, llevando a su modelo y sus ideas tan al extremo que compuso una caricatura de un equipo al que sus mismos excesos pusieron fecha de caducidad. Nadie se fiaba de Estudiantes, ni de Zubeldia. Quedaron proscritos, marcados por su ferocidad y con numerosos enemigos de su estilo, quienes achacaban a ese Estudiantes el declive global del fútbol argentino, depresión subrayada por la ausencia albiceleste en la Copa del Mundo del 70. Las <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=GDlqPqbp8Ng">Cderrotas en la Intercontinental 70 frente al Feyenoord</a> y en la Libertadores 71 cerraron esta página de Estudiantes. Juan Ramón Verón, ídolo del pueblo platense, se marchó a jugar a Grecia y a Colombia. Luego volvió, como capitán. Se retiró y se integró dentro de las estructuras técnicas del club, como asesor, ojeador y coordinador. En su epílogo como futbolista del <i>«Pincha»</i>, <i>«la Bruja»</i> ya caminaba de la mano por las estancias de City Bell, el hogar de Estudiantes, con <i>«la Brujita»</i>, un niño despierto, atrevido y ya agarrado a la pelota. Nadie pensó que ese chico portaba el ADN de Estudiantes, aunque su historia necesitó muchos giros. Estudiantes se había forjado como un gigante en su época dorada. Bilardo aún le haría ganar títulos locales en los 80. El club ya tenía una identidad blindada, con la competitividad, los rigores tácticos y un estilo adusto y rocoso como señales de ella. Pero el calendario corrió y corrió y el sueño de una nueva Libertadores cruzó de siglo. A Juan Sebastián Verón, <a target="_blank" href ="http://www.terra.com/deportes/articulo/html/fox247028.htm">Estudiantes lo fichó en 2006</a> para someter Sudamérica. Verón tenía una deuda sentimental, por eso hizo suya esa convicción: como su padre, ganaría la Libertadores para los Pincharratas. Entonces, Verón ya representaba uno de los casos futbolísticos más singulares de la contemporaneidad. Su figura siempre alimentó discusiones de bar. La apreciación de su juego oscila de extremo a extremo. Unos lo maximizan, otros lo minimizan. La realidad es que <i>«la Brujita»</i> fue un jugador especial. Por eso se le adoró y se le odió a partes iguales. </p>
<blockquote><p>Juan Sebastián Verón volvió para retomar el sueño de levantar la Copa Libertadores.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cuando salió de Estudiantes en 1995 ya había sufrido un descenso a la B. Se había formado en la camada de los gemelos Barros Schelotto y de un portero llamado <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=DlnEwr-0xxo">Martín Palermo</a>, luego mutado a depredador. En esos inicios, Verón debió luchar contra su apellido. Él era<span class="pullquote_right">La «Brujita» Verón pasó de Bilardo a Menotti con su llegada al Calcio</span> el hijo de Juan Ramón y eso era más un peaje que un empuje. Su talento era evidente, pero Estudiantes había caído, y allí se le medía siempre en clave Verón. Cecilia, esposa de uno y madre de otro, respiró aliviada. Juan Sebastián se fue a Boca, con Bilardo y Maradona y duró lo que duró: no jugó mucho, pero la Sampdoria detectó un mediocampista cerebral, con un rango de pase muy exclusivo y con un mortero en el pie. La carrera de Verón en Italia alcanzó velocidad de crucero hasta 2001. Ese es el año que define a la mejor <i>«Brujita»</i>, cuando atrapó el Scudetto y la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=gTZxf0SBYL8">Copa de Italia con el Lazio</a>, formando eje con Simeone o Almeyda, apoyándose en los abiertos Sergio Conceiçao y Nedvev, y suministrando vías de gol a Salas y Simone Inzaghi. Por entonces, Verón le discutía a Zidane el dominio individual del Calcio. En Roma, jugaba siempre en punta de rombo, con Sven Goran Eriksson, el entrenador que lo había domado en Génova tras Menotti y Boskov. Porque sí, Verón pasó de Bilardo a Menotti con sólo cruzar el Atlántico. En <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=1OHnNMXlVWw">Parma</a>, en cambio, donde ganó UEFA y Copa, era el enganche, libre y flexible, en el atractivo 3-4-1-2 de Alberto Malesani, aquella escuadra que juntó a Verón, su amigo Hernán Crespo, Buffon, Thuram, Cannavaro, Sensini, Fuser, Benarrivo, Dino Baggio, Boghossian y Enrico Chiesa. </p>
<p style="text-align: justify">Verón se hizo una autoridad en el calcio. Aún se reencontraría con Valdanito Crespo en su último año en el Lazio. Era 2001 y había vivido muy deprisa en el fútbol: Génova, Parma, Roma… con dos años como máximo en cada club. Entonces, en la cima de su fútbol, de su proyección y de su figura, Verón se equivocó. Dio el paso en falso, y se marchó con <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/sir-alex-ferguson-manchester-united/">Álex Ferguson a Manchester</a>. Ese movimiento mató a Verón. La Premier lo devoró. Nunca se adaptó a lo británico su timing, su <i>paso brasileño</i>, como llaman en Argentina a esa cadencia lánguida, a ese caminar casi de puntillas, tan aristocrático y sutil como desesperante. Verón siempre había presentado ahí su lado débil. Era lento, demasiado. No dominaba la velocidad-espacio, lo suyo era recoger y repartir, con la pelota asegurada antes que las zonas. Su pase en corto era efectivo, lanzaba en largo como pocos, imponía carácter, lideraba, ejecutaba en parado con suavidad o violencia, controlaba el balón como entre algodones, pero el fútbol siempre corrió demasiado deprisa para que Verón cruzara la línea que separa los brillantes, de los inolvidables. Y esa frontera estuvo en su techo de 2001.</p>
<p style="text-align: justify">Ferguson lo fichó para cambiar el Manchester United. Los resbalones en Europa le descubrieron que debía alejarse del academicismo del 4-4-2 británico y evolucionar. Apoyado ya en Queiroz, su idea era un 4-2-3-1, con Verón formando base junto a Roy Keane y Scholes subido un escalón más<span class="pullquote_left">Su paso por Manchester United fue un fracaso, nunca se sintió cómodo en el ritmo Premier</span>, cerca de Van Nistelrooy. Sir Álex quería más contenido en su juego, más posesión, especialmente en Europa, en un periodo en el que al Manchester United le descontrolaban los partidos con gran facilidad. Pero la simbiosis con <a target="_blank" href ="http://www.la-redo.net/lo-que-podria-haber-sido-juan-sebastian-veron-60034/">Keane nunca funcionó</a>. A Verón le quitaron influencia. Keane sujetaba, pero también pedía balón. Y <i>«la Brujita»</i> vio cómo un señor que llevaba el escudo del Manchester United impreso en la piel y con cara de marinero bárbaro le privó de balón y jerarquía en la organización. La velocidad y el ritmo Premier hicieron el resto. De hecho, lo mejor del Verón de Manchester se desplegó en partidos de Liga de Campeones. Inadaptado, Ferguson lo inclinó a la derecha y luego al lugar de Scholes, pero <i>«la Brujita»</i> nunca sobrevivió cómoda. Con el club en transición, en uno de esos procesos tan genialmente medido y programado por Sir Álex, Verón cortocircuitó. Y ahí se acabó. El <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/el-avion-de-regreso/">fracaso del Mundial 2002</a>, donde era la bisagra del modelo de Marcelo Bielsa ya lo había sumido en un pozo de desesperanza. La crítica le apuntó. Su fracaso en Manchester acabó por encender las dudas sobre su categoría. Los traspasos de Verón movieron 117 millones de euros. Casi siempre se le midió por eso. En esos términos de valoración, su fútbol nunca estuvo a esa altura, posiblemente. Salvo en un lugar: Estudiantes. Después de un <a target="_blank" href ="http://elshowdelapremierleague.com/wp-content/uploads/2012/06/Juan-Sebastian-Veron-001.jpg">camino errático por Chelsea</a> e Inter cerró el círculo de su aventura europea. Había jugado en varios de los mejores clubes del viejo continente, pero no había ganado demasiados corazones. Y precisamente el corazón lo tenía ya ganado en su casa, donde unos años antes apenas había asomado la cabeza para marcharse. Era ídolo de los <i>Pincha</i>. No había brillado nunca allí, pero era ídolo. Su pedigrí europeo representaba una de las razones de esa pasional admiración. La otra sonaba a música de leyenda: era un Verón, el hijo de Juan Ramón. Era <i>«la Brujita»</i>, quien ya había ayudado a las categorías inferiores y a la institución con algún que otro dólar.</p>
<blockquote><p>En Old Trafford, al lado de Keane y Scholes, Verón nunca pudo ser él mismo; fracasó</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Juan Sebastián volvió diez años después para ganar la Libertadores. Le era todo familiar: su padre al mando de la escuela de técnicos <i>Osvaldo Zubeldia</i>, los mismos utilleros que acariciaban su cabeza cuando iba siendo niño al City Bell, donde consumió su infancia, donde comenzó a jugar a los 5 años y donde le entrenó su progenitor. En el regreso, todo fue veloz. No tardó en hacerse el mejor futbolista del continente, el más dominador y respetado. Ayudó a ello su conexión con el patrón: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/recorrido-historia-simeone-como-entrenador/">el emergente Diego Pablo Simeone</a>. Quien fue su escudero en la Lazio ahora construía un equipo sobre él. Costó salir del cascarón, pero Estudiantes se puso a ganar, incluido un 7-0 al Lobo, el gran enemigo Gimnasia y Esgrima. Verón codificaba el juego apoyado en la capacidad recuperadora de Braña. Había claras notas ofensivas. José Ernesto Sosa descubría su magia inicial tirado a la izquierda del ataque. En la derecha, estaba Galván. La punta era del Tanque Pavone, rodeado de Ligüercio o Calderón. Los laterales bullían: Angeleri y Pablo Sebastián Álvarez, con Ortiz y Alayes o Domínguez de centrales. Paraba Andújar. Un 4-4-2 que tocó <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=IF3Yqu7_bCA">el éxito en el desempate</a> con el título Apertura 2006 ante el Boca de La Volpe. Verón regresaba ganando. Pero su matrimonio con el Cholo no prosperó y Estudiantes bajaría el nivel en los dos siguientes semestre, alejado de los títulos y con poco recorrido en la Libertadores, el sueño, la misión de <i>«la Bruja»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El Cholo se fue a River en 2008. Sosa a Munich. Voló Pavone. Marchó Calderón. Pero quedó <i>«la Brujita»</i>, porque renunció a los dólares de la Major League Soccer. Verón apadrinó la llegada de Néstor Sensini, su capitán en Parma. Pero ni Sensini ni su reemplazo Leo Astrada impulsaron el relevo generacional del <i>«Pincharrata»</i>. Aunque<span class="pullquote_right">Estudiantes recuperó la Libertadores y, por poco, no hizo lo propio con la Intercontinental</span> se rozó la Sudamericana 08, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=kHs4y0wPO70">perdida en la final contra Internacional de Porto Alegre</a>, seguía faltando un rumbo. Y un delantero capaz de desnivelar y enganches con los que se asociara Verón. Todo quedaba, en el arranque de 2009, en manos de Alejandro Sabella, quien reedificó un equipo campeón sobre la figura ya casi mística de Verón. A Estudiantes le falta instinto y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=jcq8EL4kTms">Boselli se lo dio</a> en la punta de la delantera. Gastón Fernández se convirtió en ese eslabón para que el flujo de <i>«la Bruja»</i> verticalizara. El Pincha se puso a ganar. Y como si la historia fuera una amiga y los devolviera a muchos años antes, a cuando el pulso se aceleraba, como la electricidad, en las gradas del viejo estadio Jorge Luis Hirschi, Estudiantes puso encima de un podio a Juan Sebastián Verón, carne de su carne, para levantar la Copa Libertadores de nuevo, casi 50 años más tarde. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=yDHfqGRYFgo">Habían ganado 2-1 a Cruzeiro</a>. <i>«La mística está viva y va de generación en generación»</i>, dijo Juan Sebastián, apelando al embrujo de su apellido con Estudiantes y la gloria sudamericana. Alejandro Sabella había sido uno de los alfiles de Bilardo en el Pincha de los 80. Conocía la idiosincrasia de la casa, sus rasgos genéticos y su ambición campeona. Formado como mano derecha de Pasarella, llegó a Estudiantes y armó un conjunto triunfador. Andújar seguía parando. Cellay y Germán Ré (hasta la llegada de Clemente Rodríguez) recubrían de trabajo los laterales más que estirarlos. Desábato y Juan Manuel Díaz daban ciertas garantías como centrales. Pero el epicentro de juego de un equipo práctico, no muy vistoso, pero sí compactado por pegamento ganador y que aleteaba veloz en ataque, lo formaban Verón y Braña, con Gastón <i>‘La Gata’</i> Fernández de vértice combinativo hacia Boselli. Por fuera, la inspiración de Enzo Pérez y Leandro Benítez contenía un claro poder de desequilibrio. Marcelo Carrusca, el lesionado Angeleri, el regreso del Principito Sosa o Schiavi también gozaron de sus momentos. La prueba de altura era el Barcelona, en la final del Mundialito de Clubes 2009, donde Sabella acudió con la misma base. Aquello fue imposible, pero el Pincha <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=gZSAcLuU3WY">obligó a la prórroga</a> al palacio de Guardiola. Verón, brújula y mapa del juego, era nombrado mejor jugador de Sudamérica y suya era la piel de ese equipo. El desgaste en la relación con Sabella no impidió el último grito, el Apertura 2010, tras un subcampeonato anterior. Estudiantes arrasó en ese semestre: Agustín Orión; Gabriel Mercado, Fede Fernández, Leandro Desábato, Germán Ré y Marcos Rojo; Enzo Pérez, Rodrigo Braña, Juan Sebastián Verón y Leandro Benítez; Gastón Fernández y Leandro González. Era el mejor equipo de Argentina, un bloque combativo e inspirado por <i>«la Bruja»</i>. </p>
<blockquote><p>Veintinueve años después, un Verón levantaba la Liberadores con Estudiantes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Fue el último rugido de Verón. Su timón seguía funcionando. No había falta en la que no se estremeciera el portero rival. Bordaba córners y pelotas paradas. Aún acudiría al <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/analisis-etapa-sabella-messi-maradona-batista/">llamado de Maradona para el Mundial 2010</a>, su tercera Copa tras su buen despunte en Francia 98 y el drama de Corea y Japón 2002. Seguía teniendo el fútbol metido en la cabeza, como si fuera una senda imposible de olvidar. Durante esos últimos años, <i>«la Brujita»</i> apenas necesitó unos metros cuadrados. El resto era pecho henchido y mirada autoritaria. Él se hizo dueño de Estudiantes y así se retiró, tocaba hacerlo, con 37 años, siendo un Verón, en 2012. Su padre lloró abrazado a él. Lloró <a target="_blank" href ="hhttp://www.youtube.com/watch?v=TLwOLSa-Bpg">la grada</a> y lloraron las ratas en los laboratorios. Se habían ido los Verones de las canchas, ya no había padre ni hijo. Sólo quedaba leyenda, un club que, con ellos, alcanzó siempre los cielos. Leyendas, y también canciones: <i>«Si ve una <i>«Bruja»</i> montada en una escoba, ese es Verón, Verón, Verón que está de joda»</i>. No retumba en 2012. Está usted en 1968, en la vida misma, guerrera y triunfal, del Club Estudiantes de La Plata. </p>
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