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	<title>Ecos del Balón &#187; Raúl</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Pares o Nones: el debut de las estrellas</title>
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		<pubDate>Tue, 16 May 2017 01:55:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Equipo de Ecos]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[El impactante debut de Kylian Mbappé en la Copa de Europa llevó a Albert Morén y a Abel Rojas a rememorar las actuaciones más sobresalientes que los futuros cracks de la máxima competición completaron en su primera temporada en la misma. Thomas Müller, Isco Alarcón, Leo Messi, Patrick Kluivert, Raúl González Blanco y Andrei Shevchenko [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El impactante debut de Kylian Mbappé en la Copa de Europa llevó a Albert Morén y a Abel Rojas a rememorar las actuaciones más sobresalientes que los futuros cracks de la máxima competición completaron en su primera temporada en la misma.<span id="more-231895"></span> Thomas Müller, Isco Alarcón, Leo Messi, Patrick Kluivert, Raúl González Blanco y Andrei Shevchenko fueron los jugadores citados en la conversación.</p>
<p><iframe width="100%" height="166" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/321920466%3Fsecret_token%3Ds-6xdaQ&amp;color=00bcf2&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe></p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><B>Abel Rojas:</B> [&#8230;] Lo de Mbappé ha sido tremendo, siendo incluso el único capaz de batir a Buffon en estas eliminatorias&#8230; tremendo. Y esto me hace intentar recordar aquellos jóvenes que sobresalieron así en su temporada de debut en la Champions y no hay tantos, Albert. No es tan fácil entender la Champions a la primera.</p>
<p style="text-align: justify;"><B>Albert Morén:</B> De hecho, es la competición que más agradece la veteranía. En otros torneos da la impresión de que cumplir años penaliza; en la Champions ocurre todo lo contrario. Por eso, a la hora de buscar casos paralelos a lo que ha sido Mbappé en esta edición, no encontramos tantos.</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><B>Abel Rojas:</B> Yendo del presente hacia atrás, el primer caso en el que caigo es el de Isco, con lo que hizo en el Málaga. Fue decisivo desde la ronda previa contra el Panathinaikos. Y tuvo acciones decisivas contra el Zenit de Hulk, el Milan y qué decir de su cruce contra el FC Porto.</p>
<p style="text-align: justify;"><B>Albert Morén:</B> Y lo hizo como puede hacerlo un futbolista joven. Al final, el Málaga era un equipo distinto al resto que saldrá en esta conversación, más modesto, y en este sentido Isco sumaba esa calidad de la élite. Además, Isco no sólo tuvo el nivel, sino también la personalidad para mostrarlo y dar pistas de lo que vendría después.</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><B>A.R.:</B> Y sobre todo en cuanto a puntualidad. Cada vez que el Málaga parecía algo perdido, él llegaba, filtraba un detalle y le devolvía la confianza. Algo parecido a lo de Thomas Müller en su primer Bayern Múnich.</p>
<p style="text-align: justify;"><B>A.M.:</B> Es que Müller es otro caso. Un caso, además, sorprendente. Recordemos que, con Van Gaal, Müller aparece más como un interior derecho que explotaba la llegada. Estaba lejos del animal de área que sería después, pero sobre todo sumaba eso: gol.</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><B>A.R.:</B> ¿Se te ocurren más casos?</p>
<p style="text-align: justify;"><B>A.M.:</B> El hombre a rastrear en este tipo de asuntos de precocidad siempre es Messi. Era un Messi sin ese colmillo depredador sobre todo de cara al gol, porque el Leo inicial no tenía tanto eso, pero sí era un Leo Messi que poco a poco iba usurpando importancia y que dejó aquel partido emblemático contra Del Horno en Stamford Bridge. Lo dinamitó.</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><B>A.R.:</B> La verdad es que sí. Ni antes ni después tuvo un gran peso, fue una Champions irregular en términos de presencia para Messi, pero siempre queda la sensación de que el Barcelona&#8230; no voy a decir que ganase la Champions aquel día, pero sí que aquella era la gran barrera. Y sin Leo&#8230; quién sabe qué habría sucedido. Yo, yéndome al siglo pasado pero dentro de lo que hemos vivido nosotros, encuentro varios nombres que vienen a pelo. Para mí, por ejemplo, sería inesquivable hablar de Patrick Kluivert, ahora que con su hijo Justin se ha vuelto a poner de moda. Y no sólo por su gol en la Final del 95 contra el Milan, sino por todo lo que hizo. Él y Kanu eran los grandes revulsivos de aquel Ajax donde Ronald De Boer jugaba de todo. Y Kluivert lo hizo sobre todo, como mediapunta.</p>
<p style="text-align: justify;"><B>A.M.:</B> Claro. Dentro de aquella escuela holandesa, el mediapunta tenía que participar mucho de espaldas, y Kluivert eso lo tenía, y con más calidad que el mediapunta titular Litmanen, y si el finlandés tenía llegada, pues Kluivert como delantero centro no fue un animal del gol, pero sabía moverse en el área. Su pareja con Kanú saliendo desde el banquillo marcó diferencias.</p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 15px; color: #000000;"><B>A.R.:</B> ¿Y con cuál te quedarías de los dos que no voy a citar ahora? El primero es Raúl. Un Raúl que debutó en el regreso del Real Madrid a la Copa de Europa tras todo el periplo del Dream Team de Cruyff de ausencia. Y qué debut. Decisivo y con partidazos en la fase de grupos y con aquellas primeras imágenes inolvidables suyas contra la Juve que a la postres sería campeona. Con aquella foto con un Vierchowood de 36 años. Y tampoco me puedo olvidar de la 97/98 de un tal Andrei Shevchenko. Quizá lo más parecido en cuanto a forma al debut de Mbappé. Creo que tú tampoco lo olvidas.</p>
<p style="text-align: justify;"><B>A.M.:</B> Jajaja. Para nada, para nada. Vitor Baia creo que tampoco lo olvida. Pero si me tengo que quedar con uno, me quedo con el caso de Raúl. Me parece más difícil lo suyo porque el Dinamo de Kiev era un outsider&#8230;</p>
<p>&nbsp;<br />
&#8211;<br />
Referencias:<br />
<a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/sets/pares-o-nones"><i>«Pares o Nones»</i></a><br />
<a target="_blank" href ="https://twitter.com/migquintana">https://twitter.com/ecosdelbalon</a><br />
<a target="_blank" href ="https://twitter.com/Arroyer">https://twitter.com/eumd</a></p>
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		<title>Golazo de Mendieta</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Feb 2016 02:55:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[No hace mucho, el futbolista español no valía millonadas. Existía uno, especial y distinto, señalado por todos como el mejor del país, tan bueno como para casi ganar un Balón de Oro. A su lado coexistían por supuesto grandes jugadores, como corresponde a un país de tradición como el nuestro, pero ninguno ostentaba el rango [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">No hace mucho, el futbolista español no valía millonadas. Existía uno, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/12/archivo-articulos-raul-gonzalez-blanco/">especial y distinto</a>, señalado por todos como el mejor del país, tan bueno como para casi ganar un Balón de Oro. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/analisis-trayectoria-raul-gonzalez-seleccion-espanola/">A su lado</a> coexistían por supuesto grandes<span id="more-196674"></span> jugadores, como corresponde a un país de tradición como el nuestro, pero ninguno ostentaba el rango de megaestrella europea. Fue entonces cuando explotó el caso Mendieta.</p>
<p style="text-align: justify"><i>“He puesto la tele y había un partido, y Mendieta ha marcado un gol realmente increíble”</i>.  El famoso estribillo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=D8bEity8hWM">de la canción</a> del grupo <i>“Los Planetas”</i> resumía lo que estaba pasando. Corría el año 2000 y Gaizka Mendieta era poco menos que un fenómeno social. Estábamos ante un volante diestro de imponente golpeo y muchísima fuerza, que además se convertía en carismático por dos motivos: su ondeante media melena rubia y sus golazos. Golazos salvajes de verdad, como aquella <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ORxhzq3aeh8">inolvidable volea</a> en el Camp Nou. La memoria, siempre dulce y selectiva, ha conservado lo mejor de aquel futbolista. Pero su historia tiene otros capítulos, y no menos apasionantes.</p>
<blockquote><p>Mendieta pasó por mucho antes y después de su etapa gloriosa</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No parecía Gaizka uno de esos críos destinados a destacar. Cuenta la leyenda que, en 1997, <a target="_blank" href ="http://clandefutbol-jr.blogspot.com.es/2006/12/mendieta-y-valdano.html">Jorge Valdano</a>, por entonces entrenador del Valencia, le dijo que se buscara equipo, uno no demasiado ambicioso. De aquello nadie hablaría hasta<span class="pullquote_right">Gaizka tardó en ser Mendieta</span> años después, entre otras cosas porque nadie hablaba de Mendieta… hasta aquel <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=boBZEXFQagI">gol en San Mamés</a>. Ya con Claudio Ranieri en el banquillo, Gaizka firmó en La Catedral un tanto de categoría que le situó en el radar del gran público. La campaña siguiente iba a ser gloriosa para club y jugador. El Valencia se clasificó para la Champions League y ganó la Copa del Rey, torneo que consagró del todo a Mendieta. Tras el trallazo al Barcelona llegó el gol en la final al Atlético de Madrid, en una <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=qBmkDHHT2vY">maniobra digna de Pelé</a>. El <i>“6”</i> che se plantaba en la Copa de Europa haciendo cosas de supercrack.</p>
<p style="text-align: justify">4-4-2. Presión asfixiante y salida rápida. <i>Piojo</i> López. Y Héctor Cúper. Las señas de identidad de aquel conjunto estaban escritas y diseñadas para el fútbol de Gaizka Mendieta. Era un Valencia de ataques fugaces, <span class="pullquote_left">Mendieta 2000 y 2001, una bestia</span> <a target="_blank" href ="http://www.dailymotion.com/video/xy32ga_2000-april-5-valencia-spain-5-lazio-italy-2-champions-league_sport">capaz de meterle cinco a la Lazio de Verón</a> y cuatro al Barça de Rivaldo siempre bajo el mismo patrón. Gerard, el Piojo, Angulo… y a correr. En esas, Mendieta pasaba, defendía y llegaba a partes iguales. Parecía una máquina. Los valencianistas caerían en la final de París, pero regresarían doce meses después a una nueva final europea en San Siro (hecho que en este siglo solo han logrado Manchester y Bayern), ya más maduros, incluso más refinados por <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/07/homenaje-pablo-aimar-carrera-deportiva-river-plate-valencia/">Pablo Aimar</a> o Rubén Baraja. En esas, Mendieta, elegido mejor medio de Europa en 2000 y 2001, era ya una figura imposible de retener para el Valencia.</p>
<p style="text-align: justify">Por eso, por su status de estrella, resultó extraña su participación en la Euro 2000. Camacho no le otorgó rol de titular en el debut ante Noruega. Tras perder en el inaugural, Gaizka fue decisivo ante Eslovenia, donde un jugadón suyo sirvió para que Etxeberria anotara el gol del triunfo. Ante Yugoslavia colaboraría con un penalti clave a poco del final. Eran días en los que causaba fascinación la técnica de lanzamiento de Mendieta, aprendida dicen del ruso Oleg Salenko años atrás. El caso es que parecía imposible que fallara un penalti. Los metía todos. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=RWW7koyd7D0">Cuando Raúl erró el suyo</a> ante Francia, España entera lamentó que Camacho hubiera sustituido a Gaizka minutos antes.</p>
<blockquote><p>No fichar por el Real Madrid arrebató la alegría a Mendieta</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En el verano de 2001, Mendieta y Real Madrid hablaron. Se pusieron de acuerdo. Se querían. Gaizka soñaba con el Bernabéu y Jorge Valdano, director deportivo blanco, con reparar su error del pasado. Pero al Valencia, que suficiente tenía <a target="_blank" href ="http://colgadosporelfutbol.com/gaizka-mendieta-el-escudo-del-murcielago/">con perder a su emblema</a>, traspasarlo al gran rival local le parecía demasiado. Venderían al primero que pasara por allí. Y ese fue la Lazio, que se había plantado en España con 8.000 millones de pesetas en busca de Rivaldo y se marchó con el centrocampista vasco. Fue tan improvisado aquello que parecía imposible que no acabase como pintaba: mal.</p>
<p style="text-align: justify">En realidad, Mendieta nunca fue un genio ni nada por el estilo. Su fútbol se basó en lo que era capaz de hacer con la bola a máximas revoluciones. Construyó desde la confianza en sí mismo a un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=UTefILiDpKU">futbolista todoterreno</a>. Cuando perdió seguridad e ilusión lo perdió todo. Su fracaso italiano, más que afectarle, le hundió como jugador. Pasó a fallar en los controles, a ser incapaz de desbordar a nadie. Sus minutos en el Mundial 2002 fueron horribles; su paso por Barcelona, discreto. Van Gaal lo fichó para que hiciese de carrilero a todo campo en su excéntrico 3-5-2, algo inasumible para el Mendieta de 29 años. La Premier, siempre respetuosa con las viejas glorias, le permitió un retiro digno en la élite. Pero Mendieta, el de los goles <i>«realmente increíbles»</i> murió mucho antes, en aquel verano de 2001.</p>
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		<title>Simeone usó el 96</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2016 03:00:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Diego Pablo Simeone ha construido un gigante europeo. Se sabe, se es consciente de ello, pero quizás no se profundiza del todo en el milagro acaecido. Hoy el Atleti es un proyecto deportivo ejemplar. Acuden al mercado nacional con pulcra exactitud y rastrean territorios internacionales con precisión cirujana. Perder a Thibaut Courtois (sí o sí, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Diego Pablo Simeone ha construido un gigante europeo. Se sabe, se es consciente de ello, pero quizás no se profundiza del todo en el milagro acaecido. Hoy el Atleti es un proyecto deportivo ejemplar. Acuden <a target="_blank" href ="http://estaticos.marca.com/imagenes/2015/09/05/futbol/equipos/atletico/1441446205_extras_noticia_foton_7_2.jpg">al mercado nacional</a><span id="more-194091"></span> con pulcra exactitud y rastrean territorios internacionales con precisión cirujana. Perder a Thibaut Courtois (sí o sí, un drama) y sustituirlo con Jan Oblak solo puede suceder en clubes inmersos en una organización estable. El Atlético lidera La Liga porque casi todo lo hace bien y cuando se equivoca tiene muy claro su error y cómo corregirlo. Es, sin duda, una gran institución.</p>
<p style="text-align: justify">Pero no siempre fue así. Innegociable siempre su grandeza y brillante historia, los 90 fueron una etapa convulsa para el colchonero. El mandato deportivo de Jesús Gil coqueteó a menudo con la parodia, llevándose por delante a <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/reportajes/2012/06/25_era_gil/2012/06/25/seccion_01/1340609569.html">decenas –literalmente–</a> de entrenadores y jugadores de quita y pon. La temporada 94-95 finalizó con el Atlético en el puesto catorce de la tabla y la friolera de cuatro (¡cuatro!) técnicos desfilando por el banquillo del Vicente Calderón. Nada hacía pensar que la campaña 95-96, la siguiente, iba a ser histórica.</p>
<blockquote><p>El Doblete dejó cosas en la memoria del Cholo para el futuro</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Nadie en el Atleti arrancó el año pensando en títulos. Poco importaba que la situación –vista en perspectiva, claro– se prestara a ello. El Real Madrid había acabado por fin con el reinado del Barça de Cruyff y centraba sus ilusiones en la conquista de la Séptima. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/12/archivo-articulos-raul-gonzalez-blanco/">Con un crío de 18 años</a> como mayor argumento, el Real ni se clasificó para Europa.</p>
<p style="text-align: justify">En Barcelona tampoco estaban para muchos trotes. Johan Cruyff trataba de agitar de nuevo la varita para crear un <i>Dream Team 2.0</i>, pero la ausencia de química con el club le hizo tener que conformarse con una plantilla muy joven a la que, sin embargo, no exprimió mal del todo. El Barça peleó hasta abril por los tres títulos. Así pues, solo el sorprendente Valencia <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/analisis-dupla-suker-mijatovic-delantera-real-madrid/">del increíble Pedrag Mijatovic</a> resistió al equipo que se había inventado Radomir Antic: el Atlético del Doblete.</p>
<blockquote><p>Antic construyó un equipo fiel a la esencia histórica colchonera</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Molina; Geli, Santi, Solozabal, Toni; Vizcaíno, Caminero, Simeone, Pantic; Kiko y Penev. El once aún hoy se recita de memoria, y raro será que algún día se olvide. En realidad, la base del conjunto ya estaba en la plantilla y solo cuatro futbolistas titulares llegaron nuevos ese verano: el  portero Molina, el jovencísimo central Santi Denia, el desconocido –y <a target="_blank" href ="http://www.elenganche.es/2010/05/atletico-sonando-por-partida-doble/">para más inri, barato</a>– Milinko Pantic y Lubo Penev, el más consagrado de los fichajes tras sus buenos años en Valencia. La cosa empezó bien, con el equipo venciendo en todos los trofeos de pretemporada, algo que en la década de los 90 aún suscitaba ilusión y seguimiento. A partir de ahí, regularidad absoluta.</p>
<p style="text-align: justify">Los rasgos de aquel equipo eran simples y directos, como corresponde a los conjuntos entrenados por Antic. El Atleti se organizaba en un 4-4-2 en rombo pero sin extremos. Vizcaíno era el mediocentro escoba, Caminero<span class="pullquote_right">El Atleti 96 era 100% Atlético</span> y Simeone los interiores y Pantic enganchaba. No había figuras de banda ni pasadores al uso, pero sí mucha calidad y llegada a gol. El Atleti colocaba la defensa muy arriba, planteando una presión constante, acorde a los futbolistas de los que disponía. Se trataba de generar jugadas rápidas, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=TsD5ldbGG-M#t=8m57s">como aquella descomunal ante el FC Barcelona</a> en el Calderón, remachada por Penev. La preponderancia del juego vertical (y el balón parado) hizo que Simeone, Pantic y Caminero, expertos apareciendo en el área, acabaran la liga con 12, 10 y 9 goles respectivamente.</p>
<blockquote><p>Cholo gozó y sufrió en el Atleti. Cuando regresó ya lo sabía todo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">De aquel triunfo, Simeone sacó cosas para el futuro. El <i>Cholo</i> descubrió que, para el Atleti, el triunfo siempre tiene que ver con el esfuerzo diario, la intensidad y los ataques veloces. A nivel social, Diego Pablo también convivió con el mayor de los caos organizativos que haya vivido un grande de nuestro fútbol de manera reciente. Simeone era consciente del potencial del club cuando éste, de casualidad, hacía las cosas bien. Quizás por ello, desde su llegada el Atlético es un ejemplo de coherencia en los despachos y referencia total en lo comunicativo. Ningún jugador se sale del camino trazado y ningún <a target="_blank" href ="http://www.mundodeportivo.com/futbol/atletico-madrid/20150520/20166084994/simeone-a-mandzukic-le-pongo-un-juega-por-todo-lo-que-nos-dio.html">fichaje errado lo es hasta que abandona</a> la entidad. Todo lo montó Simeone, con aquel 1996 muy fresco en la memoria.</p>
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		<title>12 momentos futbolísticos del año</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Dec 2015 23:01:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Equipo de Ecos]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Aunque los futboleros solemos decir que no cumplimos años sino temporadas, el cambio de fecha siempre es un momento perfecto para recuperar y recordar lo mejor que nos ha dado el fútbol en este año 2015. Así que, a modo de celebración, como si de las famosas 12 campanadas se tratara, parte del equipo de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Aunque los futboleros solemos decir que no cumplimos años sino temporadas, el cambio de fecha siempre es un momento perfecto para recuperar y recordar lo mejor que nos ha dado el fútbol en este año 2015. Así que, a modo de celebración<span id="more-192768"></span>, como si de las famosas 12 campanadas se tratara, parte del equipo de <i>«Ecos del Balón»</i> <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-supercopa-2012-atletico-chelsea-falcao/">nos hemos reunido</a> para rememorar alguno de esos grandes momentos futbolísticos que nos deja este año que se nos acaba de escapar.</p>
<p><iframe width="100%" height="166" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/239866359%3Fsecret_token%3Ds-wH8QV&amp;color=ff5500&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Como se suele decir, son todos los que están, pero no están todos los que son. El 2015 ha sido un año especialmente prolífico, con grandes gestas, numerosas despedidas y muchas fechas que guardar para el recuerdo. ¿Cuáles son las vuestras? ¿Cuáles fueron esos momentos que, desde vuestro punto de vista, han marcado estos doce meses? Nos leemos, aunque esto ya será en 2016&#8230;</p>
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		<title>Raúl &#8211; Origen &#124; Ecos</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Dec 2015 02:30:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Equipo de Ecos]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Origen Ecos]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Raúl]]></category>
		<category><![CDATA[Real Madrid]]></category>
		<category><![CDATA[Schalke 04]]></category>

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		<description><![CDATA[La temprana llegada de Raúl González Blanco lo transformó -prácticamente- todo. El «Siete» llevó al Real Madrid CF hacia la misma modernidad que amenazaba con aplastarle, cogiéndolo y echándoselo sobre su espalda tanto en territorio nacional como, sobre todo, en el continental. Algo parecido, aunque de forma ligeramente más simbólica que práctica, a lo que [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><span id="more-190344"></span><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/raul/origen_raul.jpg" width="100%" alt=""  align="left" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">La temprana llegada de Raúl González Blanco lo transformó -prácticamente- todo. El «Siete» llevó al Real Madrid CF hacia la misma modernidad que amenazaba con aplastarle, cogiéndolo y echándoselo sobre su espalda tanto en territorio nacional como, sobre todo, en el continental. Algo parecido, aunque de forma ligeramente más simbólica que práctica, a lo que luego hizo con el Schalke 04, club en el que además superó todas las expectativas previas que podía haber. Y todo esto lo hizo por puro fútbol, ese que no pareció acompañarle cuando le tocó defender los colores de la selección española, pero que sí le hizo ganarse el respeto de los entrenadores, propios y ajenos.</p>
<p style="text-align: center;"><b>ELIGE EL CAPÍTULO QUE QUIERAS VER DE LA COLECCIÓN: &#8216;RAÚL&#8217;</b></p>
<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/como-jugaba-raul-gonzalez-blanco-real-madrid/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/raul/01.jpg" alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/analisis-trayectoria-raul-gonzalez-seleccion-espanola/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/raul/02.jpg" alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/analisis-raul-gonzalez-etapa-schalke-04-alemania/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/raul/03.jpg" alt=""  align="left" /></a> </p>
<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/raul-gonzalez-blanco-frases-entrenadores-sobre-carrera-juego-trayectoria/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/raul/04.jpg" alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2010/02/en-el-nombre-del-numero-el-buda-blanco/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/raul/05.jpg" alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/category/blog/origen-articulos-futbol/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/00.png" target="_blank" alt=""  align="left" /></a></p>
<p style="text-align: center;">···</p>
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		<title>Raúl Madrid</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Nov 2015 03:00:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Futbolistas]]></category>
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		<description><![CDATA[El envejecimiento de “La Quinta del Buitre” dejó tras de sí un rastro de nostalgia. Como la música de Nacha Pop o el cine de Pedro Almodóvar, el fútbol de Sanchís, Míchel, Martín Vázquez y Butragueño había cogido a España de la mano y la había transportado a un mundo nuevo, lleno de color, donde [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">El envejecimiento de <i>“La Quinta del Buitre”</i> dejó tras de sí un rastro de nostalgia. Como la música de Nacha Pop o el cine de Pedro Almodóvar, el fútbol de Sanchís, Míchel, Martín Vázquez y Butragueño había cogido a España de la mano<span id="more-186045"></span> y la había transportado a un mundo nuevo, lleno de color, donde los días terminaban por la mañana y la gente se reía todo el tiempo. Fue genial. Aunque tanta luz e inspiración también trajeran desventajas. Una, la velocidad. La vida comenzó a correr demasiado deprisa, y antes de que Emilio tomara la Copa de Europa, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/25-aniversario-del-milan-5-0-real-madrid-arrigo-sacchi/">Sacchi ya había creado su Milan</a> y Cruyff, su Barcelona. Qué locura, cuánto avance. El futuro abría puertas que el Madrid no comprendía: Ferguson, Wenger, Capello, Hitzfeld, Van Gaal, cambios, más cambios, rápidamente. La historia se estaba reescribiendo. Y el Real no encontraba las palabras. De ahí acudió a su escritor de cabecera. Jorge Valdano, en calidad de entrenador, volvió al Santiago Bernabéu.</p>
<blockquote><p>De forma práctica y ceremonial, los últimos minutos de Butragueño fueron los primeros de Raúl.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Raúl produjo desde el día uno, sin adaptación</span>Valdano dice que el fútbol es un relato, y aquella campaña 94/95 transcurrió por esos versos. Tras un verano en el que pidió y no fichó ni a Cantona, ni a Sosa ni a Juanele, diseñó un Madrid lleno de pequeños cuentos que salieron bien sin excepción. Redondo, Laudrup, Amavisca y Zamorano protagonizaron algunos y cimentaron, junto a Hierro y Sanchís, las bases de un equipo que cumplió sus objetivos: ganó la Liga, practicó un juego bonito y hasta se dio el gustazo de devolverle al Barcelona la famosa manita que, meses antes, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/media/postal/romario.jpg">había comandado Romario</a>. Tal superioridad, tal falta de urgencia, permitió al técnico argentino poner una onza de normalidad donde no la había: en Raúl. Durante aquel curso iniciático, se le pudo tratar, y se le trató, como a la perla de la cantera. De haber aparecido en un periodo más convulso, a Valdano no le hubiera quedado otra que ponerlo siempre y pedirle la victoria. González Blanco, jugador oficial del Madrid «C», tenía 17 años. Pero ya era <i>el diferente</i> del Real.</p>
<p style="text-align: justify">Debutó en La Romareda creando <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=tdJo9chq-ZI">seis ocasiones de gol</a> que no evitaron la derrota. Una semana más tarde, disputó <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=cBzkzCy3E48">su primer derbi</a> repartiendo una asistencia, forzando un penalti, marcando un golazo y sumando tres puntos. Pero este texto no pretende convertirse en la enumeración de sus gestas, sino en la descripción del fútbol que empleó para acumularlas.</p>
<blockquote><p>Hacía rapidísimo todo menos esprintar, que es lo que menos se hace en el fútbol. Su ritmo era máximo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Valdano bautizó como «chispa» su gran virtud</span>Raúl fue un elegido genético concebido para la práctica del fútbol, un capricho de la naturaleza que casi nadie supo explicar. Pero hay una llave, una frase-contraseña, que una vez asimilada permite entender el grueso de la cuestión: Raúl era rapidísimo. Sí, era cierto que su sprint resultaba relativamente lento, incomparable al de la mayoría de su competencia, pero su galope, su trote y su caminar promediaban una velocidad media inigualada por ningún otro. En tres de las cuatro cadencias de desplazamiento, marcaba diferencias abrumadoras. Su secreto derivaba de su modo de talonar, o más bien de su <i>no-modo</i>: parecía no hacerlo. Raúl iba dando saltos de puntillas con la potencia de un canguro y la levedad de una pluma, casi siempre <a target="_blank" href ="http://www.realmadridfans.org/conocearaul/02.jpg">parecía llegar desde el aire</a>, anticipándose a cada rival, no arribando tarde nunca. Valdano recogía lo presentado en el vocablo <i>«chispa»</i>. Esta chispa era una de sus seis virtudes claves. Desde el principio mostró dos más: una resistencia olímpica y un olfato goleador afinadísimo. Y tan solo 12 meses después, ya habríamos descubierto dos de las tres que faltaban.</p>
<blockquote><p>En cuanto el Madrid de Valdano entró en problemas, Raúl pasó a la titularidad para resolverlos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Madrid de Valdano fue un equipo de corto alcance. Suficiente para una Liga devaluada, pero no más. La Copa de Europa de la 1995/96 lo delataría con crueldad. Su estructura táctica, sujetada sobre un rombo que en realidad evolucionaba a 4-1-5 con Redondo solo en el centro del campo, no podía competir con la de los grandes del continente, y encima adolecía de una inferioridad física con respecto a estos que le dejaba sin ninguna solución. Ni siquiera cuando entraba Alkorta en el once e Hierro subía a la medular se compensaba el desfase. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/louis-van-gaal-entrenador-ajax-amsterdam-copa-de-europa-1995-historia-filosofia/">Los desigualados duelos contra el súper Ajax</a> deprimieron al vestuario y aceleraron la caída del proyecto. La secuela, un serio candidato a peor Madrid de los últimos 60 años. Solo Raúl, de 18, dio la cara.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Raúl quitó a Laudrup el mando del juego</span>Raúl <i>aprovechó</i> el desplome colectivo para ganar metros en el campo e influencia sobre el juego. En síntesis, su temporada se resumió en empujar al desgastado Laudrup y ocupar su lugar tanto en la pizarra como en la jerarquía. Así fue como descubrimos su extraordinaria capacidad asociativa, sin la cual su figura no se entiende. Se trataba de un pasador prácticamente perfecto, siempre que soltaba la bola dejaba en ventaja al compañero; la naturaleza del gesto en cuestión daba casi igual: pases de construcción, apoyos, aperturas a las bandas, asistencias al espacio, paredes al primer toque&#8230; en ninguna de estas artes se le podía poner un pero. Y dio auténticas exhibiciones al respecto, como aquella frente al Betis el 4 de febrero de 1996, en lo que fue una actuación para perder la razón: pases con el exterior, espuelazos, sombreros&#8230; Una exposición de genialidad juvenil.</p>
<blockquote><p>Su enfrentamiento con Vierchowod inspiró su primera gran fotografía en la Copa de Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Debutó en Champions con 6 goles en 8 noches</span>Claro que nada llamó más la atención entonces que su madera de líder. Raúl no soportaba la inferioridad; por eso rompía las cadenas del sistema y proponía cualquier solución que le pasase por la cabeza. Fue épico su Clásico de la ida, con los veteranos agachados y el «17» uniendo los pedazos.<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KBH8eqUXLFk"> Y marcando</a>. No menos magno resultó su partido de cuartos de Champions contra la Juventus de Turín, a la postre campeona de Europa. Aquella cita pasaría a la historia <a target="_blank" href ="http://estaticos04.marca.com/albumes/2013/10/21/madrid_juve/1382351135_extras_albumes_1.jpg">en forma de foto impresionante</a>, la que recogió su encaramiento con Pietro Vierchowod, quien, literalmente, le doblaba en edad -tenía 36-. Ganó el Real 1-0, con gol, por supuesto, suyo. También quedó en el recuerdo su despliegue frente al Rayo en la noche en la que Valdano, tras una larga crisis de resultados, se jugó su cargo. Pocas veces corrió más sobre un campo de fútbol, pero no pudo salvar a su amigo. Precisamente el compromiso personal que le unía al argentino hizo que se escribiesen dudas sobre su implicación con el futuro técnico. Las borró con tres exhibiciones mastodónticas e inmediatas ante Athletic (0-5), Oviedo (1-2) y, la ya citada, Betis (4-2). Anotó en todas ellas. Después, eso sí, llegaron los duros, el Barça y el Valencia, y pusieron al Madrid en su sitio. Acabó la temporada en sexta posición. Raúl, con 18 años, 19 goles en liga y 6 en los 8 encuentros de su primera Champions, lo hizo con rango de ídolo. Y sin opción de marcha atrás.</p>
<blockquote><p>Tristemente, Raúl solo formó parte de un proyecto liderado por un entrenador de postín: el de Capello.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El de 1996 sería un verano de cambios. Tras la firma del nuevo contrato de televisión, nació la <i>«Liga de las Estrellas»</i>, y nada volvió a ser como antes. Los equipos españoles regresaron a la primera plana. El Madrid fichó a Illgner, Secretario, Roberto Carlos, Seedorf, Suker y Mijatovic, desatando una ilusión bárbara; si bien el gran puñetazo sobre la mesa lo pegaría enfocado al banquillo, con la contratación de Fabio Capello. Y esto fue trascendente.<i> El Sargento</i> organizó nueve meses únicos -e imprescindibles- en el devenir de Raúl.</p>
<p style="text-align: justify">El Bernabéu ofreció al «7» una historia que ningún otro estadio hubiera podido gestarle, pero le dejó a deber, y mucho, en un ámbito de calado serio: el del entrenador. En el Madrid que le tocó vivir, los entrenadores eran vistos como un mal necesario, no como una herramienta deportiva <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/jose-mourinho-y-batman-parecidos-heroes/">capaz de hacer la diferencia</a>. Solo el mejor de cuantos tuvo, Don Fabio, atesoró talla y talento suficientes para imponer un método de trabajo estable y diseñar un sistema que también pensara en el mañana. En definitiva, para desarrollar un proyecto.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Capello pulió a Raúl defensivamente</span><a target="_blank" href ="https://imortaisdofutebol.files.wordpress.com/2013/01/milan-1994.jpg?w=960">Capello dibujó un 4-4-2 asimétrico parecido al del Milan de los Invencibles (el suyo)</a>. Se trataba de un Madrid sumamente sólido que aplicaba la presión concebida por Sacchi como en España no se había hecho; tuviera quien tuviese la posesión, Illgner veía la bola de lejos. Raúl, empleado como extremo izquierdo, se instruyó en el arte de defender formando parte de aquella medular. Entendió los secretos del posicionamiento, los pros y las contras de las coberturas y el significado de <i>«equilibrio»</i>. Aprendió a canalizar su resistencia y su nervio hasta convertirse en un verdadero argumento defensivo pese a su naturaleza de atacante. El Madrid ganaría Copas de Europa gracias a esto. </p>
<blockquote><p>El primer año de Suker y Mijatovic estuvo marcado por la movilidad, lo cual favoreció a Raúl.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En lo referido al ataque, qué mejor que empezar por la frase más rotunda de Capello: <i>«Estoy convencido de que actualmente tan sólo hay cuatro futbolistas que marcan la diferencia: Ronaldo, Del Piero, Kluivert y Raúl»</i>. Simple y llanamente, el «7» había explotado. Roberto Carlos se comía la banda sin ayuda de nadie, lo que aprovechó Fabio para dotar a Raúl de una libertad de movimientos absoluta. El crack tejía sociedades alrededor del campo entero. Para gestar y gestionar, se aliaba con el doble pivote, el formado por Redondo y Seedorf; mientras que más arriba, desarrolló una relación muy grácil <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/analisis-dupla-suker-mijatovic-delantera-real-madrid/">con Suker y Mijatovic</a>. Para la época, la pareja balcánica destacaba por móvil y técnica. Generaba espacios y asistencias para la joven promesa.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">El 1-4 en El Calderón, su consagración</span>De haber una fecha que alumbrase su nacimiento como fenómeno mundial, sin duda dataría de entonces. En concreto, del <a target="_blank" href ="http://blancaefemeride.blogspot.com.es/2011/01/atletico-de-madrid-1-4-real-madrid.html">18 de enero de 1997</a>, en el Vicente Calderón. Se asistió a un primer tiempo de espesa igualdad hasta el minuto 32, cuando Kiko remató a las mallas un centro medido de Paunovic y dio pie al mejor fútbol del Atlético de Antic, el liderado por Pantic y Caminero. Aun así, el 2-0 nunca entró, porque el Real sabía resistir, y se llegó al descanso. A la salida, Raúl cazó un rebote en la frontal y convirtió el gol del empate. Oxígeno. Parecía que lo peor ya había pasado para los blancos. Pero apenas superada la hora de encuentro, Mijatovic fue expulsado por insultar al linier. Era lícito y lógico imaginar una avalancha rojiblanca.</p>
<blockquote><p>La expulsión de Mijatovic desató todo el fútbol de Raúl por el césped del Vicente Calderón.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Se le vio como un rival incluso para Ronaldo</span>Ocurrió que emergió una estrella. Tras aquella tarjeta roja, Raúl fue <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=caQoR9-oAGQ">un terremoto de fútbol</a>. Resultó incontenible, estaba en los tres carriles, robaba cada balón, decidía con rapidez, ejecutaba con velocidad, el acierto no le abandonaba, qué rotunda barbaridad. El Calderón se resignó al acontecimiento, palidecía cuando le miraba, y alcanzado el minuto 80, empatando en casa y con uno más, Antic quitó del campo a Kiko y cerró su medular con el pivote Vizcaíno. Pitaron pocos. Quizá solo uno. Igual fue Raúl. En la jugada posterior marcó el famoso gol del triple recorte a López. Un suspiro después, bajó un balón desde el cielo y sirvió a Seedorf el 1-3 tras óptima pared. Y sin tiempo para celebrarlo, metió un balón en profundidad a Víctor con el exterior de su bota zurda para el 1-4 definitivo. 12 días más tarde, Raúl visitaría a Ronaldo en el Camp Nou. Coparon cada portada. Era el duelo.</p>
<p style="text-align: justify">Fue tal la expectación levantada por la cita que incluso se innovó tecnológicamente para cubrirla de modo especial. Por primera vez en las retransmisiones de fútbol en España, se utilizó el recurso de la pantalla partida en pleno directo. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/media/postal/ronaldo.jpg">Cuando Ronaldo</a> cogía el balón, el plano se dividía y mostraba la manera en la que Raúl seguía su proceder. Cuando era el «7» quien participaba, se hacía lo propio pero a la inversa. Un show mediático al que hoy estamos habituados pero que en aquel momento nos pilló de nuevas. Y que no hizo más que contrastar la relevancia que estaba tomando aquel niño español. Evidentemente, no era tan bueno como R9; el caso no giraba sobre dicha trama. El truco consistía en que, fuera quien fuese el adversario del Real, el madridismo tenía a Raúl, y con él, siempre, siempre, podía ganar. Desde 1997 hasta 2003, así fue.</p>
<blockquote><p>La marcha de Capello devolvió a Raúl a la realidad: un equipo sin rumbo fijo o consistente.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Madrid ganó la Liga y dijo adiós a Capello, que huyó al AC Milan tras recibir la llamada de Berlusconi. Ya en Italia, afirmó que trabajar en el Bernabéu resultaba imposible, y que si ni venciendo había un mínimo de calma, interna y externa, en el día a día, no quería imaginarse lo que sería aquello en dinámica negativa. Le suplió Heynckes, cuya principal novedad táctica radicó en la apuesta por el rombo en el centro del campo, con Redondo de mediocentro, Seedorf de interior izquierdo, Karembeu (o Víctor) en el derecho y Raúl como mediapunta. El equipo no tuvo continuidad, cambió bastante de esquema, pero aquel sería el más habitual. Para acabar de delimitar el marco del «7», conste el dramático y fugaz declive del croata Suker. Sería clave.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Socialmente, 1998 fue su único momento difícil</span>A título individual, la 97/98 sería traumática para Raúl. Justo cuando había pasado de esperanza local a estrella internacional, lo peor de la profesión se le vino encima. En plena pretemporada se le diagnosticó una pubalgia que mermó su rendimiento físico; la dolencia le afectó tanto que en pleno mes de febrero los doctores le exigieron 40 días de reposo. Durante estos, concedió una entrevista a la revista <i>«Hola»</i> en la que habló sobre su vida personal, y fue pillado <i>in fraganti</i> saliendo de discotecas de moda. Contextualicemos. La Liga había crecido, pero también se había sumido en el miedo. España era un país lleno de inseguridades, y la Ley Bosman, que tantos extranjeros trajo a su fútbol, había generado un clima de desconfianza que copaba las tertulias radiofónicas. Por ejemplo, a Seedorf, Mijatovic, Suker y cía se les apodó <i>«La Quinta de los Ferraris»</i>. Raúl representaba el contrapunto de todo aquello, en ello residía parte de su valor, y cuando se vendió que había traicionado su papel, el madridismo entró en cólera. En <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundo/1998/marzo/11/deportes/raul.html">la rueda de prensa de la redención</a>, ofrecida el 10 de marzo del 98 en un hotel ajeno a las haciendas del club, reconoció haber sido increpado por la calle al grito de <i>«borracho»</i>.</p>
<blockquote><p>El declive físico de Suker y Mijatovic le cerró la puerta del gol. Los dos balcánicos la taponaban.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El caldo de cultivo para tan desagradable atmósfera fue, por supuesto, deportivo. En particular se debió el pésimo desempeño del Madrid en Liga, donde quedó cuarto. Y uniendo cada punto, en la memoria caló que Raúl no jugó bien. Es repasando hoy los partidos de entonces cuando la visión se matiza poderosamente. Pese a sus problemas físicos, completó choques excelsos. Su sequía goleadora no respondió a su nivel individual, sino al nuevo sistema. Raúl veía taponada su llegada al área por dos delanteros (a elegir entre Mijatovic, Morientes y Suker) que no se estaban desmarcando. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=JN3Xkw8fMXs">Cuando se movían, el «7» respondía</a>, pero lo hacían poco. Para encontrar espacios, solo le quedaba abrirse, alejándose del peligro. En compensación, y como prueba de que aportaba como fuera, firmó la suma de asistencias más alta de su carrera, 12 en Liga.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Ganar la Champions tan joven le benefició</span>Increíblemente, aquella temporada culminó con la consecución de la Séptima. El poso de Illgner, Sanchís, Hierro y Redondo, con <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2015/04/21/champions/1429635123_175781.html">los tres goles de ¡Karembeu!</a>, obraron el milagro: 32 años después, el Madrid había reconquistado la Copa de Europa. La fecha estableció un antes y un después en cada merengue y en especial en los más jóvenes (Raúl y Roberto Carlos), que asimilaron las intrigas de la competición cuando todavía tenían toda su carrera por delante. Pero en lo que concierne a esta línea del relato, lo destacable fue el entorno. Dos anécdotas. A una semana de la Final contra la Juventus, el presidente Lorenzo Sanz llamó a Jupp Heynckes a su despacho y le preguntó cómo estaba. Según Sanz, le respondió: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=W2pVGwMq-0k"><i>«Estoy hundido. Soy incapaz. Tengo fama de hombre duro, pero la situación ha podido conmigo»</i></a>. En otro término, y ya vinculado al propio día del partido, Raúl confesó que, de la <i>Vecchia Signora</i>, les abrumó hasta la bajada del autobús. El hecho de verles llegar en un vehículo oficial, uniformados de manera impoluta, etc, marcaba diferencias entre ambos clubes. El Madrid no llevó a Amsterdam ni el champagne; la propia Juventus le cedió el suyo. Si contamos esas peripecias no es para colorear el texto, sino para retratar, de forma cruda, lo que era el Real en el que creció Raúl. Pues además, todo lo que acontecía fuera del césped sufría su reflejo dentro del mismo. Desde que la herencia de Capello quedó destruida hasta la llegada de Luis Figo, el Madrid fue un equipo muy inferior a los mejores.</p>
<blockquote><p>A finales del 98, dirigido por Hiddink, Raúl ganó su primera Intercontinental con el gol del «Aguanís».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Entonces, ¿por qué siguió obteniendo el Real tan buenos resultados en Europa? En gran parte, debido a la plenitud de Raúl. El grupo jugaba las noches primaverales con la jerarquía de un rey, y la plenitud del «7» equilibraba lo demás. Habíamos enumerado cinco de sus seis virtudes capitales: la chispa, la resistencia, el gol, la asociación y el liderazgo. La que restaba la adquirió entonces: una absoluta omnisciencia futbolística.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">JB fue el 7º entrenador despedido en 4 años</span>Para profundizar en el impacto de Raúl en los días decisivos, antes debe pre-describirse la rutina de aquel Real. La temporada empezó bajo la dirección de John Benjamin Toshack, que dibujó un 4-3-1-2 cuya medular se componía de Redondo, McManaman y Savio; un mediocentro y dos hombres sin formación defensiva. En la práctica, como en la teoría, fue un coladero. <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/1999/11/18/deportes/942879605_850215.html">El 18 de noviembre de 1999</a>, con un balance de tres victorias y mucha polémica en 11 jornadas, Toshack fue despedido y le suplió Del Bosque, que de primeras no supuso ningún plus. Con Vicente en el banquillo, se sucedieron las cinco derrotas más cruentas: el 1-5 contra el Zaragoza, el 5-2 ante el Dépor, el 2-4 frente al Rácing y las dos que le endosó el Bayern Múnich en la fase de grupos de la Champions, por 2-4 en el Bernabéu y por 4-1 en el Olímpico. Del Bosque miraba a sus suplentes y no veía centrocampistas, pero a su vez sabía que algo nuevo tenía que proponer, y tras aquellas goleadas, actuó en consecuencia: sacrificó a Savio, alineó un central extra y formó un 5-2-3. Es decir, protegió su área, pero vació la medular más si cabía. ¿Que en qué consistió la hazaña del «7»? En lograr que, ante los cuatro mejores equipos que había, nadie se diera cuenta. Compensó cada inferioridad numérica-futbolística&#8230; sin dejar de marcar goles.</p>
<blockquote><p>El FC Barcelona, el Manchester United, el Bayern Múnich y el Valencia CF sufrirían lo mejor de Raúl.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El 22 de octubre de 1999 se escribe con letras de oro. Todavía con Toschack en el banquillo, el Madrid viajó al Camp Nou para medirse a un Barça espectacular, que liderado por Figo, Kluivert y Rivaldo, parecía destinado a ganarlo todo. Y el «7» lo frenó en seco. En defensa, fue cerebro, piernas, zarpas y dentadura; y en ataque, usó a Redondo, Savio o Anelka según la necesidad. Con el argentino, aseguró posesiones que dieron aliento a los blancos; con el brasileño, destrozó la defensa posicional culé; y con el francés, mató a la contra. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-zwLJ4LJgeI">Aquel Clásico constituye una de las pruebas más irrefutables sobre la exuberancia de su físico</a>, tanto en lo referido a la rapidez de movimientos como a su brutal resistencia. Y es que a lo expuesto sumó caídas a bandas, llegadas a línea de fondo y, claro, al gol. Hizo dos. Y dedicó su celebración<a target="_blank" href ="http://estaticos.archivo.marca.com/ficheros/marca/imagenes/ra/raulmandacallar354x215_ES.jpg"> más retratada</a>.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">La Champions 99/00 de Raúl fue algo increíble</span>En una línea parecidísima fueron sus partidos contra el Bayern Múnich en la semifinal (2-0, sirviendo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=mfzCWkMssXw">sendos pases decisivos a Anelka y Míchel Salgado</a>) y el Valencia en la gran Final de París (donde anotó el 3-0 definitivo). Y en un registro más diferenciado, que no menos inspirado, Raúl dominaría la que, a la postre, sería la noche más recordada de la Octava, la de Old Trafford. Tras el 0-0 cosechado en el Santiago Bernabéu, el Madrid parecía ir al matadero en vez de a Manchester, pues los de Ferguson no habían bajado ni un ápice el listón del Trébol del 99. Así que en pos de elevar siquiera un poco la solidez, Del Bosque dejó sentado a Anelka y salió con Savio de titular, invirtiendo a Raúl como punta de lanza de los contragolpes blancos. Aquella sería la primera noche mágica de un tal Casillas, la enésima de Roberto Carlos y la penúltima de Fernando Redondo. Pero Ferguson solo tuvo ojos para su jugador favorito. Para, en sus palabras, el mejor del mundo. Sir Alex amaba al «7» blanco.</p>
<blockquote><p>Cada partido de los Galácticos en el Bernabéu era como el estreno de un blockbuster en Navidad.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Raúl compartió días con Ronaldo, Roberto Carlos, Rivaldo, Figo, Zidane, Totti, <i>Sheva</i> y Henry; disentir del juicio de Ferguson cabía entre lo prudente, pero había algo sobre lo que no podía debatirse: pese al número de mitos en activo, el «7» era, sin duda, quien marcaba la pauta de la Liga de Campeones. El que más dominaba, el que más resolvía, el que más inspiraba, el que ganaba casi siempre. El Madrid tenía la pieza maestra. Tan solo necesitaba hacerle justicia para, como equipo, ser el número uno.<a target="_blank" href ="https://tosepower.files.wordpress.com/2013/05/galc3a1cticos.jpg"> Y empezó a hacérsela</a>.</p>
<p style="text-align: justify">En la entrada del siglo XXI, Florentino Pérez tomó la presidencia del Real y revolucionó su funcionamiento. El Santiago Bernabéu se convirtió en el parque de atracciones del fútbol; la camiseta blanca, en la prenda más vestida; y el plantel merengue, en la constelación de estrellas más fascinante jamás reunida. Visto con perspectiva, a aquel proyecto solo le faltó la guinda de un entrenador magnífico. Tácticamente, el sostén no existía; cada acción dependía del talento individual, tanto en defensa como en ataque. No existía el menor plus desde la pizarra. Por eso dejó escapar títulos que bajo ningún concepto debió perder. Aunque igual por la misma razón, por aquel desamparo de todo lo tangible, aquellos jugadores parecieron dioses en la Tierra. El hecho de cada solución fuera producto de la inspiración de un mago, del sudor de un elegido, del grito de una leyenda, causaba un golpe sensorial de viso incomparable. Eran una ventana. Fueron <i>«Los Galácticos»</i>.</p>
<blockquote><p>Jugaron la semi de Champions ante el Barça de Rexach a medio gas. Solo apretaban contra la élite. </p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">En la noche de Reyes de 2002, regaló perfección</span>En lo vinculado a la consistencia, el curso más normal sería el de Luis Figo. El Madrid fue un equipo bastante rígido, siempre sujeto por un doble pivote con Makelele y uno más; estableciendo un orden que Roberto Carlos, el propio luso o Raúl rompían para ganar. Se pasearon en Liga. Si bien en Champions, Hitzfeld logró sujetarlos. El segundo año, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GdSdhD-97Ew">el de la noche de Reyes del 5-01-02</a>, en la que Raúl hipnotizó el juego y al enorme Deportivo de la Coruña, sería el de Zinedine Zidane, que suplió en el once a McManaman y rompió la simetría del esquema. Fue ahí cuando Del Bosque se mostro incapaz de seguir el ritmo del talento. En los días tensos, el Madrid era invencible; pero cuando no estaba al 100%, carecía de táctica que le auxiliase. Levantó la Novena y cedió el campeonato nacional. El que recuperaría en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3QcCtPLWjk0">la tercera campaña</a>, la de Ronaldo Nazario, pese que a se acentuaron, aún más, tanto el valle como la cima. Cada viaje por la península parecía un posible pinchazo, pero luego, arribaba al Bernabéu un Milan con Maldini, Costacurta, Redondo, Seedorf, Rivaldo y <i>Sheva</i>, con Nesta y Pirlo de revulsivos, y se veía como un conjunto&#8230; técnicamente mediocre. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=7usmd5tCl9k">Y qué maravilla de Raúl</a>.</p>
<blockquote><p>Raúl compensaba lo que Del Bosque no podía. Una vez se apagó, los Galácticos se deshilacharon.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hay que detenerse en aquella Copa de Europa. Sería la última. Y fue impresionante. El bombo de cuartos emparejó al Real con su viejo adversario, el Manchester United. La ida se celebró en el Bernabéu, el 8 de abril del susodicho 2003. Del Bosque alineó su once gala, con Figo en la una, Zidane en la otra, Raúl en el medio y Ronaldo delante. Profesaron el espectáculo esperado, no se atisbaba otra opción y nada distinto acaecería. Si acaso, que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IkijYy1w2Ic">el «7», aquella noche</a>, iría un paso más allá. Y Ferguson perdió el sentido por él. <i>«¿Qué debe pasar para que remontéis en Old Trafford?»</i>, le preguntaron. <i>«Que Raúl no entre en Inglaterra»</i>, aseveró. Quién iba a decirle entonces que el sueño no volvería a su Teatro. Y que nunca más, en su vida, volvería a ser el de aquel Real Madrid 3-Manchester United 1. El «7» cayó víctima de <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/hemeroteca/historico-22-04-2003/abc/Deportes/raul-operado-de-apendicitis-aguda-estara-un-mes-sin-jugar_175757.html">una apendicitis aguda</a>. Y en la vuelta de la semifinal ante la Juventus, en Turín, a su baja se sumó la de Ronaldo. Demasiada traca.</p>
<p style="text-align: justify">Y el verano siguiente aniquilaría el proyecto. Desarmó la plantilla y el equilibrio emocional de la entidad. El Madrid fichó a David Beckham, un gran jugador que no estaba al nivel de Ronaldo, Zidane y Figo, y cuya posición ideal coincidía con la del luso. Además, hicieron las maletas Makelele, McManaman, Flavio, Iván Campo, Geremi y Morientes, sin que llegara nadie para cubrir sus marchas. También dijo adiós un peso pesado, el histórico Hierro, una baja polémica que cedió la capitanía a Raúl, aumentando sus distracciones extrafutbolísticas. Y por último, el club prescindió de Del Bosque en favor de Carlos Queiroz, el segundo de Ferguson en el United. Bajo la dirección del portugués, el Madrid completó cinco meses de fútbol primoroso; en términos estéticos, la cúspide <i>galáctica</i> -mención especial a la brillante explosión de Cambiasso, que formó doble pivote con <i>Becks</i>-; pero la falta de banquillo destruyó la temporada. Poco a poco, los titulares se fueron desinflando, siendo Raúl uno de los más penalizados; y si había problemas y no había «7», la victoria se alejaba. El declive del mito blanco se lanzó por una rampa. Nadie lo frenaría. Y sería devastador.</p>
<blockquote><p>Desde 2004 a 2010, Raúl fue un jugador agotado enchufado a la respiración asistida del gol.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Sin su chispa, no podía ser él, y fue otra cosa</span>Raúl perdió la chispa. Su sprint agravó su lentitud, pero el drama residía en su galope, su trote y su caminar. Carecían de la vivacidad que daba sentido a su cerebro. No llegaba adonde quería, no podía solucionar lo que su lectura calificaba de incorrecto, estaba en terreno de nadie sin aportar ninguna cosa. Y lo peor fue lo demasiado en el tiempo que sobrevivió esta versión: nada menos que seis años, el equivalente al 37,5% de su estancia en el Bernabéu. Generaciones de madridistas crecieron confundidas, sin entender cómo un futbolista que parecía luchar por ser uno más, sin disfrutar ni divertir, era el ídolo de la afición. Alcanzado 2008, Schuster respetó su estatus y lo metió en el área, y como el olfato de gol sí lo conservaba todavía, recuperó cifras destacables; si bien el escasísimo ritmo con el que ejecutaba cada gesto le impedía rendir frente a los mejores. Por no apuntar que ralentizaba mortalmente el sistema ofensivo del Real. Tres cuartos de lo mismo sucedería con Juande Ramos; una situación que solo cambiaría cuando, en el verano de 2009,<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/cristiano-ronaldo-heroe-similitudes-thor/"> Cristiano Ronaldo </a>fue presentado en Concha Espina. El contraste  reveló lo insostenible. Poco a poco, perdió la titularidad. Y al fin, descansó.</p>
<blockquote><p>En definitiva, Raúl digitalizó la historia del Madrid para que siempre formase parte de su futuro.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El envejecimiento de <i>«La Quinta del Buitre»</i> dejó tras de sí un rastro de nostalgia. Y un estadio desprotegido, lleno de dudas. Pero <a target="_blank" href ="http://pbs.twimg.com/media/BZcnOpuCMAEgX_o.jpg:large">los tiempos del número «7»</a> alejaron cada nube. Raúl inspiró un Real suyo, vencedor y trascendente, que ganó, exactamente, como ganaba en blanco y negro. Hizo que Di Stefano nunca pasase de moda. Su estilo de juego, su carácter indomable, su expresión contundente y sorda. Todo tan parecido a lo de siempre, cuando todo cambiaba por segundos. Su legado es poderoso, imborrable, incorruptible. Sirva este texto para contactar con el futbolista. Porque lo primero, en esta historia, nunca lo olviden, fue el balón.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/12/archivo-articulos-raul-gonzalez-blanco"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/raul/00.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/analisis-trayectoria-raul-gonzalez-seleccion-espanola/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/raul/02.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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		<title>Raúl, el siete y su historia española</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Nov 2015 02:55:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Raúl González ha sido un grande del fútbol. Se mire como se mire, el madrileño forma parte de la aristocracia del balón en los últimos 25 años. A este tipo de futbolistas se les evalúa en base a dos parámetros: los éxitos con su club y los de su Selección. Los primeros son innegociables y [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Raúl González ha sido un grande del fútbol. Se mire como se mire, el madrileño forma parte de la aristocracia del balón en los últimos 25 años. A este tipo de futbolistas se les evalúa en base a dos parámetros: los éxitos con<span id="more-186486"></span> su club y los de su Selección. <a target="_blank" href ="http://k08.kn3.net/092A6BC92.jpg">Los primeros son innegociables</a> y determinan el valor real de una trayectoria. Los segundos, en cambio, son más azarosos y están sujetos a diversos factores no controlables. Aun así, casi ningún gigante de las dos últimas décadas se ha retirado sin una buena actuación en un gran torneo, lo ganase o no. Raúl es quizás la excepción. El siete del Real Madrid y también de España se nos fue sin pasar de Cuartos de final en ninguna evento internacional. Pero antes de emitir un veredicto sobre la cuestión, repasemos su compleja historia.</p>
<blockquote><p>La historia de Raúl González con la selección española es compleja. No es fácil emitir una valoración</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La fría realidad contará que Raúl se marchó cuando España inició su gran fiesta. Tras su partida, la Selección vivió un ciclo sin precedentes, logrando de una tacada <a target="_blank" href ="http://www.formulatv.com/fotos/a/34000/34447/yku1blm7atyuyatg8d4ff56aa351f82_triple-corona-eurocopa-2008--mundial-2010--eurocopa-2012-triple-corona_m.jpg">dos Eurocopas y una Copa del Mundo</a>. No cabe duda de que, a nivel de puntualidad, Raúl no tuvo la mejor. No obstante, pudo ser peor.<span class="pullquote_right">Raúl aterrizaría en un momento no tan malo</span> Tras un bienio 1984-86 positivo (España alcanzaría la final de la Eurocopa y dejaría buenos momentos en el Mundial de México), el combinado nacional entró en una etapa gris, con tempraneras eliminaciones en la Euro-88 (primera fase) y el Mundial de Italia (octavos de final). Peor fue lo de la Eurocopa de 1992, donde ni siquiera se pudo obtener la clasificación. Tras aquello aterrizó Javier Clemente, vehemente revitalizador  de una España entristecida. El técnico de Barakaldo aprovechó la potencia física de la que gozaba por entonces en nombres como los de Fernando Hierro, José Mari Bakero, Rafa Alkorta o Nadal, y la combinó con la juventud de la generación de Barcelona-92, los Guardiola, Luis Enrique, Kiko, Abelardo o Alfonso, <a target="_blank" href ="http://estaticos.marca.com/imagenes/2012/02/26/diario_marca/1330288268_extras_mosaico_noticia_2_g_0.jpg">ganadores todos del Oro olímpico</a>. USA-94 e Inglaterra-96 fueron torneos llenos de infortunio pero con innegables aspectos positivos. España compitió. Precisamente en 1996 arrancamos este relato.</p>
<blockquote><p>Javier Clemente tardó demasiado en atender a la figura de Raúl González. Su debut llegó algo tarde</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La 94-95 fue la de la explosión. 1996, su confirmación. Un niño de 18 años llamado Raúl había tirado de un Real Madrid en ruinas, incapaz de clasificarse para Europa. Hasta 19 goles anotó el delantero en su primera campaña completa en la élite. Semejante acto de grandeza no fue suficiente para Javier Clemente, que no le convocó para la Eurocopa de ese verano. España terminó cayendo en los penaltis en cuartos ante Inglaterra, tras empatar a cero en el tiempo reglamentario. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=yGn_ljpRpgI">Aquel fue un vibrante partido</a>, recordado por las actuaciones de Kiko y Alfonso, que marearon constantemente a los centrales ingleses, Tony Adams y Gareth Southgate. La debilidad de los zagueros británicos hizo que todos nos cuestionásemos qué hubiera podido hacer el pícaro Raúl con aquellos rígidos defensas. Raúl <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Dg_SXeBaX9A#t=2m32s">ya conocía la Copa de Europa</a>, conocía la alta competición. No hubiera sobrado sobre el césped de Wembley. </p>
<p style="text-align: justify">Aplazada su <a target="_blank" href ="http://www.eurosport.es/futbol/raul-debuto-en-praga_sto2980013/story.shtml">llegada a la Absoluta</a>, el debut de Raúl con España se daría semanas más tarde, en los Juegos Olímpicos de Atlanta. Se esperaba muchísimo de aquel grupo, vigente campeón y que tenía en sus filas a varias de las estrellas jóvenes más prometedoras. Por encima de todas, una: Iván de la Peña. Genio incipiente de La Masía, el país le había colocado a Iván el cartel de crack principal, por delante incluso de Raúl, cuyo fútbol no tenía la belleza del de <i>Lo Pelat</i>. El caso es que De la Peña defraudó y Raúl tuvo que tirar del carro. Dos goles suyos propiciaron la remontada in extremis ante Australia, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=J8DPUwNStvM#t=20s">uno de ellos de falta</a>, suerte en la que apenas se prodigó en su carrera. La alegría, eso sí, duró poco. España fue barrida en cuartos de final por una Argentina espectacular, formada por futbolistas como Ayala, Crespo, Ortega, Zanetti o Simeone. Se acababa el primer torneo de Raúl con la Selección. En cuartos. ¡Ay, los cuartos!</p>
<blockquote><p>Raúl empezaba a demostrar que era diferente, pero la Selección no terminaba de dar el salto</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras consagrarse con Fabio Capello y levantar con Heynckes la <a target="_blank" href ="http://www.resultados-futbol.com/raul-anos-imagenes-primera-champions-raul-septima-madrid-rf_191306.jpg">ansiadísima <i>Séptima</i></a>, Raúl se preparaba para su primera Copa del Mundo. Tras un año difícil en lo personal, Francia 98 resultaba la excusa perfecta para desconectar y volver a sentirse figura. Y se notó desde el primer día. Raúl,<span class="pullquote_left">Raúl se dejó ver en su primer Mundial pero no evitó la eliminación</span> con la camiseta número diez, debutó ante Nigeria con una de sus clásicas actuaciones: hiperactividad, desmarques, movimientos, un gran gol, pases incisivos… <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=fAibKTWmKpQ">Pero España perdió</a>, dando inicio así a un torneo extraño, con cierto aire a fin de ciclo. La era Clemente se cerraría meses después tras la histórica derrota en Chipre, pero había quedado vista para sentencia en suelo francés. Después de perder el choque inaugural, la Selección no pudo pasar del empate ante Paraguay en la segunda fecha, en una de las muchas grandes noches de Chilavert en el campeonato. El arquero guaraní se mostró infranqueable ante las intentonas de Raúl. Contra Bulgaria, ya a la desesperada, Clemente modificó a fondo el once, dejando en el banquillo a Raúl. Un hecho insólito que volvió a demostrar que técnico y delantero no tuvieron la sintonía deseada.</p>
<p style="text-align: justify">Y en esas llegó Camacho. Quizás ahora nos suene a broma, pero hacía mucho que España no estaba tan ilusionada como entonces. La clasificación para la Euro 2000 enganchó a todo el país gracias al fútbol veloz y atractivo de la Selección. En la memoria del aficionado continúa <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=wZyR5xspff8">aquel 9-0 a Austria en Valencia</a>, con cuatro tantos de un Raúl que ya era una estrella absoluta. Entre 1998 y 2000, el siete blanco, pieza clave de <a target="_blank" href ="http://www.corazonblanco.com/media/galeria/44/3/7/1/0/n_real_madrid_los_jugadores-130173.jpg">la <i>Octava</i></a> del club, dio su primer gran salto de calidad, acercándose muchísimo a su cima futbolística. No había motivos para no soñar con una Eurocopa grande de España y del propio Raúl…</p>
<p style="text-align: justify">Nunca sabremos qué pasó de verdad, pero Raúl <i>no estuvo</i> en aquella Eurocopa. La figura de la Selección fue un fantasma a lo largo de toda la competición. Más allá de anotar un bello gol frente a Eslovenia, su actuación fue fantasmal, impropia de él. El resumen perfecto lo tuvimos ante Francia, en los cuartos de final. <span class="pullquote_right">La Euro 2000, su único e inexplicable fracaso</span>Raúl, uno de los jugadores más activos y móviles del fútbol moderno, un enfermo de la participación en el juego… no la tocó. El crack pasó fases eternas sin rozar la bola, minutos enteros sin aparecer ni un segundito en el plano de la retransmisión. Y no es que España no compitiera. En el recuerdo queda el baile de Munitis al portentoso Thuram o el marcaje legendario de Abelardo a Thierry Henry. De Raúl, nada. Para colmo, su <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=x_Xnx2m5pSA">penalti fallado en el último minuto</a> grabó su imagen en la leyenda negra de aquella Eurocopa, a la postre, el gran fracaso de la carrera de Raúl. El único inexplicable. ¿Qué le pasó? ¿Estaba lesionado? Quizás nos enteremos algún día.</p>
<blockquote><p>A medida que se acumulaban los éxitos con su club, aumentaba el sentimiento de deuda con España</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aquel golpe hirió de verdad a Raúl. El nuevo traspiés empezó a generar un sentimiento de deuda nacional. El futbolista que había colaborado enormemente en el <i>“renacimiento”</i> del Real Madrid apenas había podido modificar el rumbo de la Selección. En el primer amistoso tras la decepción de la Euro, una España deprimida caía por 4-1 ante Alemania. Con 4-0 en el marcador, Raúl marcó un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6ymq2Qv1fSM#t=4m19s">sublime golazo a Kahn</a>. La celebración, sorda y llena de rabia, lo decía todo. Raúl le debía cosas a España. 2002 pudo ser el momento.</p>
<p style="text-align: justify">Como quien no se rinde nunca, la Selección se plantó en el Mundial de Corea y Japón ilusionando de nuevo a su parroquia. En esta ocasión, el motivo principal era ni más ni menos que su poderosa delantera. Raúl, artífice máximo de <a target="_blank" href ="http://s.libertaddigital.com/2011/03/10/800/600/raul-zidane.jpg">la <i>Novena</i></a> junto a Zidane y vigente Balón de Plata, ya era para todos uno de los diez mejores futbolistas del mundo. A<span class="pullquote_left">La Copa del Mundo 2002, su sueño truncado</span> su lado estarían Juan Carlos Valerón y Diego Tristán, la dupla del Deportivo de la Coruña que había maravillado a Europa con su fútbol mágico y ofensivo. El torneo de los deportivistas fue muy decepcionante, pero Raúl sí compareció. Ni el juego de la Selección ni el del propio Raúl fue el mejor nunca visto. España no se mostró nunca como candidata real, pero Raúl sí andaba fino, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zUUuwWEfBHU#t=11s">goleador, con ese aroma de crack</a> en la edad justa que no quiere dejar pasar la oportunidad de su vida. Por desgracia, una lesión en octavos truncó todas sus esperanzas. Raúl fue baja en cuartos ante Corea del Sur, quizás el día que más se le necesitaba. La Copa del Mundo 2002 era su momento. Nunca tuvo otro más cercano. Entonces no lo sabíamos, pero la Selección ya no volvería a disfrutar de la mejor versión de Raúl González.</p>
<blockquote><p>Corea y Japón fue la última oportunidad real. Tras esa Copa del Mundo se acabaría el gran Raúl</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En 2004, Raúl inició un declive como futbolista que se alargó demasiado en el tiempo y que dejó excesivas cicatrices. La Euro de ese año fue el campeonato de la tristeza para España. Iñaki Sáez condujo sin rumbo a un grupo de futbolistas de buen presente <a target="_blank" href ="http://2.bp.blogspot.com/-GqU4I9ALGfU/VZzgCBwjKaI/AAAAAAABj7M/5WJvh30Vz10/s1600/M2010-EQUIPO.jpg">y mejor futuro</a> (Xavi, Torres, Alonso, Puyol, Casillas…) junto a grandes realidades del momento (los Albelda, Baraja, Vicente o Valerón). Y por medio, Raúl, muy tocado ya como líder del combinado nacional en los grandes eventos. El certamen disputado en Portugal no ayudaría a mejorar esta imagen: Raúl ni marcó ni apareció. Ya no podía.</p>
<p style="text-align: justify">Y sin embargo, Raúl quería estar. No aceptaba no ser uno más entre los mejores. A partir de entonces, cada gol suyo pasó a ser una reivindicación popular, una batalla contra lo irremediable que, para desgracia de todos, fue capaz de ganar por un tiempo. Raúl acudió al Mundial de Alemania 2006 como suplente de David Villa y Fernando Torres. Un status que, aunque<span class="pullquote_right">El Mundial de 2006 solo sirvió para enturbiar</span> nadie quería mencionarlo en voz alta, suponía una gran amenaza mediática para los jóvenes cracks que venían empujando fuerte. David y Fernando <i>“resistieron”</i> el primer día ante Ucrania. España ganó 4-0 y ambos puntas brillaron. Ante Túnez, sin embargo, la Selección caía por 0-1 cuando Luis Aragonés echó mano de Raúl como solución de emergencia. Y Raúl, superviviente eterno, aprovechó la pesquisa para cazar <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=k3ozUhwB90E">un rebote de gol decisivo</a> para la victoria final. Ya no había marcha atrás. Aragonés cedió y colocó a Raúl como titular el día clave, ante Francia en octavos de final. Los amigos de Zidane anularon con facilidad al <i>“siete”</i> y España cayó. Aragonés se había traicionado a sí mismo, algo que juró no repetir. Tras la debacle de Irlanda semanas después, Raúl no volvería a ir convocado con la Selección.</p>
<blockquote><p>Raúl y España no fueron un matrimonio 100% feliz. Hubo grandes momentos, pero el divorcio fue duro</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo que vino luego ensuciaría el recuerdo de Raúl. Luis Aragonés sufrió <a target="_blank" href ="http://www.lalibretadevangaal.com/wp-content/uploads/2013/09/21-070921_marca.jpg">un acoso y derribo sin precedentes</a>, con las ausencias del delantero como motivo del apaleamiento. El <i>Sabio de Hortaleza</i> cerró filas, quien sabe si usando la figura de Raúl como enemigo exterior de cara a sus chicos. Así de grande y de potente fue la figura de Raúl González Blanco. Así de relevante ha de ser considerada, a pesar de que no resulta sencillo emitir un veredicto sobre su trayectoria en la Selección. Al crack le tocó convivir con una España asociada a la derrota, y en ese escenario anotó cinco tantos en los Mundiales y 44 en total. No obstante, es innegable que su figura, seguramente la más grande que dio el país entre 1970 y 2005, no varió el camino perdedor del seleccionado español. No logró sobreponerse a una <i>maldición</i> que otros tiraron por él. Y es que ya se sabe: al final lo único que cuenta en esta vida es estar en el momento justo en el lugar adecuado.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/como-jugaba-raul-gonzalez-blanco-real-madrid/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/raul/01.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/analisis-raul-gonzalez-etapa-schalke-04-alemania/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/raul/03.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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		<title>Raúl para Alemania (y viceversa)</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Nov 2015 02:50:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Raúl y el Real Madrid se estaban haciendo daño. Demasiado daño. El tiempo, destructor de casi todo lo que merece la pena, había condenado a Raúl a la pérdida progresiva de sus peculiares cualidades. Pero Raúl seguía ahí. Pasaban los años, los proyectos y las estrellas, pero Raúl seguía ahí. Seguía porque, de todas las [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Raúl y el Real Madrid se estaban haciendo daño. Demasiado daño. El tiempo, destructor de casi todo lo que merece la pena, había condenado a Raúl a la pérdida progresiva de sus peculiares cualidades. Pero Raúl seguía ahí.<span id="more-187919"></span> Pasaban los años, los proyectos y las estrellas, pero Raúl seguía ahí. Seguía porque, de todas las virtudes que le hicieron genio, hubo una que nunca le abandonó: el gol. Raúl marcaba una veintena de tantos por temporada, suficientes para que su ascendencia legendaria fagocitara cada intento de <i>desplazarle</i> por parte del club. Owen, Robinho, <a target="_blank" href ="http://sport24.lefigaro.fr/var/plain_site/storage/images/football/diaporamas/ldc-la-6e-journee/real-madrid-zenit-raul-robben/4031251-1-fre-FR/real-madrid-zenit-raul-robben_diaporama.jpg">Robben</a>… ninguno fue suficiente. La gente comenzó a preguntarse cuándo llegaría por fin el relevo. El nuevo <i>Siete</i>. Para Raúl, esta situación acabó siendo terrible. Su enfermiza competitividad le había metido en una batalla de <a target="_blank" href ="http://s1.trrsf.com/blogs/114/raul2.jpg">reivindicación permanente de su nombre</a>. Muchos ya no recordaban la mejor versión de Raúl. Otros ni siquiera la habían visto. Nadie lo diría jamás en voz alta, pero el madridismo se cansó de Raúl y Raúl, del Real Madrid.</p>
<p style="text-align: justify">El verano de 2010 terminó de edificar el proyecto de Cristiano Ronaldo, que a partir de entonces sería <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/Media/201212/15/mouflo--644x362.jpg">también de José Mourinho</a>. El Real Madrid disponía ya de líderes suficientes dentro y fuera del campo. La figura de Raúl llegaba a su fin. Su nuevo destino sería Alemania. El Schalke 04 y un campeonato, la Bundesliga, en claro ascenso mediático. Tocaba volver a disfrutar.</p>
<blockquote><p>Raúl sale del Real Madrid «quemado» pero con un deseo voraz de volver a disfrutar del fútbol</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La expectación era máxima, y no solo en Alemania. En España, televisiones de ámbito nacional se disponían a retransmitir el debut de Raúl, algo insólito en aquella época. El estreno llegó en la Total Cup, un cuadrangular que enfrentó al Schalke con el Hamburgo y más tarde, con el poderoso Bayern de Múnich. Tras <a target="_blank" href ="http://www.rtve.es/alacarta/videos/programa/raul-su-exitoso-debut-schalke/842377/">dejar buenas sensaciones</a><span class="pullquote_right">La primera cuchara al Bayern, inolvidable&#8230; </span> y vencer en semifinales, el torneo veraniego nos ofrecía la ansiada final ante el gran gigante del país. El Bayern. Su <i>“querido”</i> Bayern, contra el que tantas luchas inolvidables protagonizó. Por exagerado que parezca, lo que sucedió aquella  tarde sería clave en el devenir del delantero en el fútbol alemán. Raúl anotó su primer gol en una de sus clásicas exhibiciones de su salvaje instinto ratonero, pero lo fuerte llegaría después. Apareciendo por la corona del área, el crack le colocó al arquero Sattelmaier <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4LOQEg58wp0">una de sus célebres <i>cucharas</i></a>. La vaselina que había dominado Europa hizo acto de presencia ante los ojos del mundo. De repente, el Schalke 04 se sintió con derecho a pensar que acababa de firmar a una estrella. <i>“Pasarle el balón es como confiar mi dinero a un banco suizo”</i>, <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2010/08/02/futbol/futbol_internacional/bundesliga/1280734212.html0">exclamó Ivan Rakitic</a> a la finalización del encuentro. Los que conocían a Raúl afirmaban que en su mirada volvía a sentirse el fuego de la ilusión. Todavía no le había dado nada al Schalke 04. Ellos, en cambio, le habían devuelto la vida.</p>
<p style="text-align: justify">Días más tarde llegaría la primera derrota oficial, ante el propio Bayern en la Supercopa. En realidad, sería del todo injusto e irreal convertir su historia germana en un panegírico sin fin. El fútbol de Raúl seguía siendo una sombra de lo que fue. Apenas se movía de la zona central del ataque y, en cierto modo, condicionaba los movimientos de compañeros como Farfán o Jurado. El <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2010/08/02/futbol/futbol_internacional/bundesliga/1280734212.html0">Schalke 04 nunca fue un gran equipo</a> esa temporada. Los 18 goles producidos por Raúl (13 dianas y 5 asistencias) apenas le sirvieron a los de Felix Magath para acabar en una discretísima 14ª posición en la Bundesliga. Precisamente por esto, lo que iba a vivirse en los torneos del KO quedaría tan grabado en la memoria del aficionado.</p>
<blockquote><p>La Champions le dijo adiós a uno de sus últimos dominadores de manera grandiosa y con mucha épica</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Las lenguas viperinas, que de esas siempre hay, habían señalado que, para Raúl, el Schalke solo era un conducto para batir el último gran récord al que podía acceder: ser máximo goleador de las competiciones europeas. Raúl había dejado atrás toneladas de resquemor, y aunque Alemania era un precioso <i>“empezar de nuevo”</i> al más alto nivel, el <i>Siete</i> jamás olvidó que debía seguir compitiendo. Así pues, daba comienzo la Champions League 2011. El Schalke se mostró muy autoritario en su estadio, logrando el liderato del grupo tras derrotar cómodamente a sus tres rivales. El deseado récord llegó para Raúl en la tercera jornada, gracias a dos goles al Hapoel de Tel Aviv, el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=f9xq0dG_inA">primero de bella factura</a>. Una efeméride bonita, pero ni mucho menos su momento más placentero dentro de aquel torneo. Ese aún estaba por llegar.</p>
<p style="text-align: justify">Realizado el sorteo, las bolitas caprichosas quisieron que el Schalke 04 se las viera en octavos de final con el Valencia de Unai Emery. Raúl regresaba a España. A Mestalla, una de las plazas donde el Real Madrid menos afinidad encuentra históricamente, y que era además la antigua casa de David Villa, vigente<span class="pullquote_left">El gol en Mestalla fue su éxtasis personal</span> <i>“Siete de España”</i>. El morbo, mal manejado por algunos, derivó en un ambiente caliente que afectó al Schalke, muy superado por el Valencia en la primera hora de juego. Roberto Soldado colocó el 1-0 y en las caras alemanas había sensación de eliminación inminente. Fue ahí cuando Raúl demostró una vez más estar a otro nivel mental. El delantero esperó su momento, que llegaría en el minuto 64. Un centro raso desde la banda de Jurado sirvió para que Raúl despertase de su aparente letargo. Su <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=OVLzGFmOrp8">movimiento fue sigiloso</a>, imperceptible para un David Navarro demasiado humilde como para detener a un genio en plena obra. No hacía falta que Raúl enviase el balón a la red. Tras su control, el gol ya era un hecho. Solo faltaba el éxtasis. El <a target="_blank" href ="http://cadenaser00.epimg.net/ser/imagenes/2011/02/15/deportes/1297729699_740215_0000000000_noticia_normal.jpg">trance en sus ojos</a>. Raúl había cambiado el transcurso de la eliminatoria, la había transformado con su viejo status de crack de la Champions. <i>«Necesitaba un partido así para sentirme futbolista. La decisión de irme fue la correcta»</i>. El Schalke le había devuelto su pasado.</p>
<p style="text-align: justify">Restaurado su prestigio, Raúl pasó a convertirse en una leyenda andante en un lugar que nunca pensó albergarla. Franz Beckenbauer, tótem del fútbol alemán y <i>opinador</i> constante, manifestaba que <i>“la Bundesliga debía nutrirse de ganadores como Raúl”</i>,  justo ahora que el campeonato alemán andaba expandiéndose al mundo a toda velocidad. Raúl simbolizaba un modelo competitivo para niños como Julian Draxler, compañero suyo en Gelsenkirchen. El Schalke derrotó al Inter de Milán por un espectacular marcador global de 7-3 (<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=OVLzGFmOrp8">con dos tantos del <i>Siete</i></a>) en los cuartos de final. <i>“Hay que renovar a Raúl un año más”</i>, repetía Beckenbauer. El sueño europeo acabó cuando tuvo que acabar. El Schalke fue arrasado en su primera semifinal de Champions League por un Manchester United superior en todo.</p>
<blockquote><p>Tras el cuento europeo, el Schalke y Raúl se darían un regalo más, muy deseado por ambos: la Copa</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Para quien ha ganado seis veces La Liga y tres veces la Champions, la Copa del Rey puede parecer un asunto menor. A Raúl, sin embargo, el torneo del KO le había generado no pocas frustraciones. Nunca pudo ganarlo, y lo que es peor, en varias ocasiones le rompió el corazón. La derrota ante el Deportivo<span class="pullquote_right">Raúl no tenía una Copa. El Schalke se la dio</span> <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VjU3yOGM2EQ">en el famoso <i>Centenariazo</i></a> de 2002, la final perdida en Montjuic ante el Zaragoza en 2004 o el durísimo <i>Alcorconazo</i>, son capítulos que dejaron en Raúl una herida abierta, herida que solo cerraría, de nuevo, gracias a su periplo germano. El Schalke se proclamó campeón de Copa tras derrotar en la final 5-0 al MSV Duisburg, un conjunto de la segunda división alemana. La gloria, no obstante, había llegado un par de meses antes, en la semifinal. A partido único, sin vuelta atrás, el Schalke enfrentó al Bayern Munich en el Allianz Arena. Otra vez el Bayern… y otra vez Raúl. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=t9LhrbiXcYQ">Su gol daría al Schalke</a> un título que no levantaba desde hacía casi una década, y que para la estrella española significaba la posibilidad de sumar un trofeo que no tenía. Finalizaba una campaña que había sido mucho más que exitosa. El Schalke y Raúl se habían regalado el uno al otro infinitamente más de lo que habían podido soñar. Eran un matrimonio perfecto. Se amaban.</p>
<p style="text-align: justify">Insertado en el corazón del hincha, <i>“señor Raúl”</i> (<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=B_2XNrl9c4Y">así se llamaba su genial canción</a>) arrancó una segunda campaña menos mágica pero de mucha mayor regularidad. Había caído en verano la Supercopa, ni más ni menos que frente al gran rival, el poderoso Borussia Dortmund de Jurgen Klopp. Raúl se fue ese año a los 21 tantos producidos solo en Bundesliga –15 goles, 6 asistencias–, una cifra muy potente que sirvió al Schalke para clasificarse de nuevo para la Champions. Pese a ello, de aquella temporada conservamos una eliminatoria por encima de  todo: su doble duelo ante el Athletic Club de Bilbao de Marcelo Bielsa.</p>
<blockquote><p>Los 180 minutos ante el mejor Athletic de Bielsa, su último gran momento como jugador de élite</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>“Más allá de su técnica innegable, Raúl es un jugador de apariciones sorpresivas cerca del arco rival. Eso no siempre puede ser neutralizado”</i>. Así de elogioso se había mostrado Marcelo Bielsa horas antes del choque de vuelta en Bilbao. El argentino sabía perfectamente lo que había visto y vivido días antes en Alemania. <span class="pullquote_left">Raúl fue de nuevo Raúl ante el Athletic Club</span>Su Athletic atravesaba un momento pletórico de forma después de eliminar al Manchester United del gran Sir Alex. San Mamés hacía años que no veía a los suyos jugar de esa forma. El Athletic era sin duda un equipazo. Mejor que aquel buen Schalke, y por eso Fernando Llorente no tardó en adelantar a los vascos en el marcador. Gol de visitante, gol de los que rompen ilusiones y esperanzas. No a Raúl, claro, que solo tardó un minuto en empatar la contienda. A partir de ahí, contemplamos algo emocionante, historia individual de nuestro fútbol. En palabras posteriores de Bielsa, Raúl <i>“olió la sangre”</i> y las dudas del Athletic y se desató como un torbellino. Marcó el 2-1 con una  tremenda volea. Minutos después rozó el hat-trick en una acción de recorte y vaselina digna de su plenitud. <i>“Plenitud”</i>. Ese era el concepto. Aunque fuera por un rato, volvimos a tener ante nuestros ojos al mejor futbolista español de su década. A ese diablo hiperactivo de masiva participación en el juego y el remate. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=yPVbxZ5Yaj4">El Athletic acabó imponiéndose 2-4</a> porque, simple y llanamente, era o estaba mejor que el Schalke, pero sobre el césped hubo un futbolista muy por encima del resto. La última noche del gran Raúl González.</p>
<blockquote><p>Solo dos temporadas bastaron para entrar en el corazón y la historia del club. «¡Señor Raúl!»</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Fueron tantas y tan intensas las emociones  que parecía mentira que solo hubieran estado juntos dos años. A finales de abril, Raúl y Schalke 04 comunicaban su ruptura al acabar la campaña en disputa. Como suele ser habitual, al delantero comenzaron a llegarle ofertas mareantes procedentes de ligas exóticas. Cheques con muchos ceros que el Schalke no podía asumir. Raúl estaba a punto de cumplir 35 años y la temporada se le había hecho muy larga. Físicamente, su renovación ofrecía muchas dudas. Económicamente, también. Así pues, tocaba decir adiós. Nadie quería forzar una relación profesional que acabó siendo, para sorpresa de la mayoría, una bellísima historia de amor <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=WF6SMC4tBSs">con instantes de lujuria</a>. Hoy, con la perspectiva del tiempo, nos damos cuenta que aquello funcionó porque Raúl y Schalke 04 se dieron justo lo que andaban buscando. Raúl llenó al club de glamour, dinero (su camiseta representaba el 50% de las ventas totales y los ingresos se multiplicaron)… y títulos. Dos en dos años. Pero todo esto fue posible porque Raúl encontró en el Schalke una nueva casa. Un lugar donde volver a disfrutar tras años de hastío. <i>“Quiero al Madrid. Fue un orgullo ser capitán, pero necesitaba irme. Relajarme. Aquí tengo lo tengo todo”</i>. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=sISNtbnw_S0">Su despedida erizó la piel</a> del aficionado al fútbol, que pudo mirar atrás y agradecer a esta unión la resurrección, al menos en un pequeño porcentaje, del recuerdo y la memoria de un futbolista grandioso.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/analisis-trayectoria-raul-gonzalez-seleccion-espanola/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/raul/02.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/raul-gonzalez-blanco-frases-entrenadores-sobre-carrera-juego-trayectoria/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/raul/04.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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		<title>15 entrenadores sobre Raúl González Blanco</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Nov 2015 02:50:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Preludio No hay entrenador en el mundo que haya expresado una admiración tan genuina por Raúl González Blanco como lo hacía un día sí y otro también Sir Alex Ferguson, uno de los rivales a los que Raúl más veces demostró que, en su apogeo, la Copa de Europa se regía bajo sus designios. El [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h3>Preludio</h3>
<p><span id="more-188070"></span></p>
<p style="text-align: justify">No hay entrenador en el mundo que haya expresado una admiración tan genuina por Raúl González Blanco como lo hacía un día sí y otro también <a target="_blank" href ="http://masdeporte.as.com/masdeporte/2003/04/10/polideportivo/1049948151_850215.html">Sir Alex Ferguson</a>, uno de los rivales a los que Raúl más veces demostró que, en su apogeo, la Copa de Europa se regía bajo sus designios. El escocés jamás pudo dirigirle, pese a que él mismo ha reconocido que se lo intentó llevar a Old Trafford hasta en tres ocasiones, la última de ellas tras abandonar el Real Madrid en 2010, pero como suele suceder en estos casos, quienes sufren a una estrella son más conscientes de su grandeza que quienes la disfrutan. Y es que en la época de Rivaldo, Henry, Zidane y Ronaldo, a quién más temía Sir Alex era al <i>«Siete»</i>. A Raúl.</p>
<blockquote><p>«Es un orgullo haber jugado contra Raúl, el mejor jugador del mundo». (2002) «Es uno de mis jugadores favoritos. Siempre he preferido a los delanteros que pueden dejarse caer a los espacios, como hacíamos con Eric Cantona. Raul lleva haciendo eso toda su carrera. Tiene un cerebro maravilloso para el fútbol. No es un relámpago corriendo, pero tiene un cerebro rapidísimo con el que compensa cualquier carencia y, además, es un finalizador maravilloso». (2002) «El Madrid ha fichado a grandes jugadores, pero el mejor es Raúl y lo tenían en su cantera. Ojalá no le dejen viajar a Inglaterra&#8230; o no le dejen entrar». (2003)</p></blockquote>
<h3>Sus inicios en el Real Madrid</h3>
<p style="text-align: justify">El técnico que sí que pudo disfrutar en primera persona del mejor Raúl fue <a target="_blank" href ="http://www.casadellibro.com/libro-raul-el-triunfo-de-los-valores/9788444102535/1703413">Vicente Del Bosque</a>. Y lo hizo desde sus inicios en la antigua Ciudad Deportiva, porque mucho antes de que juntos llevasen al Real Madrid a lo más alto en París y Glasgow, el actual seleccionador, por entonces jefe de la cantera blanca, fue uno de los primeros testigos directos del talento que tenía el de la Colonia Marconi.</p>
<blockquote><p>«Estaba en Alcudia en un torneo juvenil Sub-20 oficioso, pero muy importante, como el de Toulon en Francia. Estaba sentado con Pasieguito, un sabio del fútbol, que entonces trabajaba para el Valencia, y como veterano que era tenía mucha retranca. Estábamos viendo jugar a Raúl, que entonces estaba en el equipo de Tercera. Rercuerdo que me dijo: &#8216;Ese chaval tan delgadito, tan poca cosa, con tan poca chicha, tiene que ser muy bueno para que lo tengáis jugando ahí. Si juega con esa pinta en el Madrid es que tiene que ser muy bueno&#8217;. Y lo era. De hecho, fue el máximo goleador de ese torneo». (2010)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Contaba José Antonio Camacho en el libro de Enrique Ortego dedicado a la figura de Raúl que, cuando se cruzó con el famoso tándem formado por Jorge Valdano y Angel Cappa en un hotel de Nyon en la pretemporada de 1994, había visto a los argentinos muy preocupados con el tema de los delanteros. <i>«Necesitaban algo más arriba»</i>, decían. Pero Camacho, en aquel momento en el Rayo, les comentó que <i>«no se volvieran locos»</i> porque <i>«tenían a un chaval en el C que iba a derribar las puertas de dos en dos»</i>. La celeridad con la que dicha predicción se hizo cierta impactó a <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2015/10/16/actualidad/1445014453_113810.html">Angel Cappa</a>. Pero no por el nivel del futbolista en cuestión, sino por la forma en la que Raúl asumió galones sin ni siquiera pedir permiso.</p>
<blockquote><p>«La exigencia máxima de la competencia hacía crecer sus cualidades al punto de sorprenderme siempre. Amagues que abrían huecos imposibles, taconazos elegantes, toques sutiles, goles maravillosos que burlaban a los porteros más encumbrados, solo eran posibles en los partidos más importantes y en las circunstancias más comprometidas. [&#8230;] Era un goleador, es verdad. Pero era mucho más que un goleador. Era un gran jugador que además hacia goles, que es muy diferente. Sabía jugar porque a lo que traía de la cuna le fue agregando conocimiento. Siempre se preocupó por aprender los secretos más íntimos de este juego, tan sencillos y evidentes que no todo el mundo es capaz de verlos. Ese conocimiento del juego le permitió desenvolverse con naturalidad en distintas funciones, y también y sobre todo, interpretar cada partido de forma admirable y certera. Me recordaba en ese sentido a un jugador argentino, desconocido para el público, que al inicio de cada partido les decía a sus compañeros “dame 10 minutos a ver como viene la mano”, y a partir de entonces indicaba dónde estaban las debilidades del rival y cuáles eran sus puntos fuertes que había que evitar». (2015)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tan importante como su aparición, fue su consolidación tras el verano de 1996. En en aquel mercado de traspasos cuando llegan Roberto Carlos, Clarence Seedorf, Davor Suker y Pedja Mijatovic, entre otros grandes nombres, para reforzar el equipo que debía liderar <a target="_blank" href ="http://www.casadellibro.com/libro-raul-el-triunfo-de-los-valores/9788444102535/1703413">Fabio Capello</a>. Es decir, nuevo entrenador, nuevo proyecto y dos delanteros consagradísimos para dos puestos. El futuro de la joven perla blanca podía encallarse por esta sucesión de circunstancias, pero Fabio Capello, el entrenador más admirado por Raúl, iba a inventarse una demarcación y un rol específico para el <i>«Siete»</i> blanco.</p>
<blockquote><p>«Cuando llegué a Madrid por primera vez, él tenía veinte años. Era, creo, su tercera temporada en el primer equipo y cuando hablé con los más veteranos, sobre todo con Hierro, con Redondo, todos me dijeron que a pesar de su edad se podía confiar en él. Me decían que tenía «nariz de gol», y claro que la tenía. [&#8230;] Era joven, pero ya era importante y por eso intenté desde el primer momento cuidarle lo máximo posible. Me encontré que tenía a Mijatovic y Suker, y entonces pensé que podía jugar en la banda izquierda para, desde ahí, partir hacia el área. Yo le decía que él tenía que acabar siempre en el área, y así acababa. Me gustaba su seriedad entrenándose y que todo lo que se le decía, lo hacía. Le expliqué bien lo que quería de él y lo entendió rápido». (2010)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La temporada siguiente, la de <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2011/03/08/actualidad/1299572529_850215.html">Juup Heynckes</a>, pudo suponer, vista en perspectiva, un gran punto de inflexión tanto para Raúl González Blanco como para el club merengue. El desenlace final, con el recordado gol de Pedja Mijatovic en Amsterdam, convirtió en histórico un curso que pintaba realmente mal. De ahí que Juup, quien abandonó Madrid a los pocos días de levantar la <i>«Séptima»</i>, pareciera valorar más lo que Raúl comenzaría a hacer desde su marcha que lo que hizo durante su etapa.</p>
<blockquote><p>«Raúl es una mezcla de todo, chispa, lucha&#8230; Su instinto futbolístico lo tienen pocos. Eso no se aprende, se tiene. Se anticipa a la jugada. No se rinde nunca en el campo. Siempre quiere más, marcar y ganar. Tiene un gran olfato de gol». (2008) «Una de las cosas que me ha enseñado la vida es que no debes subestimar a Raúl. Nunca. Es impresionante cómo se comporta, cómo se entrena, cómo juega&#8230; El Schalke, al principio, no funcionaba, pero ahora ya lo hace y Raúl está jugando muchísimo mejor. Y con una entrega y un oficio&#8230; Ese es el Raúl de tantos años en el Madrid. Si no tienes esas virtudes, nunca puedes lograr lo que ha logrado él en el mundo del fútbol. Poco a poco, se ha adaptado al fútbol alemán. Se le ve con alegría, aunque está teniendo que trabajar mucho más que en sus últimos años». (2011)</p></blockquote>
<h3>Su dominio de la Champions League</h3>
<p style="text-align: justify">Aunque el paso del tiempo no ha borrado los registros ni las numerosas hazañas deportivas de Raúl González Blanco, sí que ha logrado difuminar bastante su figura futbolística. Sea por lo engañoso de su naturaleza, por sus particularidades estéticas o por sus últimos años en el Real Madrid, donde ya era otra historia, ha quedado la impresión de que Raúl era un <i>«simple goleador»</i> con mucho instinto, una gran convicción y un gen ganador que le hacía luchar ante todo y ante todos. Y, en realidad, nada de eso es incierto, como se sobrentiende por las declaraciones de todos sus entrenadores, pero como dice <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2008/05/28/mas_futbol/1211956052_850215.html">José Antonio Camacho</a>, también había mucho más. Por eso dominó la Champions League.</p>
<blockquote><p>«Era completísimo de medio campo para arriba. Goleador y, de alguna manera, ha sido un futbolista moderno. Raúl tiene más calidad que garra. Él define el gol como nadie, pero se junta que tiene un tremendo carácter ganador». (2008) «Cuando Raúl no jugaba el equipo lo notaba porque era un referente. Cuando estuvo en forma y sin problemas físicos su aportación era grandísima. Aunque ha jugado en muchas posiciones, yo creo que donde más rendimiento se le podía sacar era cerca del área o en el área porque sabe finalizar la jugada. Tiene imaginación donde uno no se puede parar a pensar. Si juega de mediapunta o en la banda es porque es generoso en el esfuerzo». (2010)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Es entre 2001 y 2003 cuando Raúl González toca techo. La proyección de su figura es internacional, su importancia en el Real Madrid es ya histórica y la magnitud de sus logros comienzan a hablar por sí mismos. Sin embargo, el Balón de Oro se le terminaría resistiendo. Segundo en 2001 (Owen), séptimo en 2002 (Ronaldo) y otra vez séptimo en 2003 (Nedved), su ausencia en lo más alto de la lista provocó, irónicamente, un aluvión de alabanzas de compañeros de profesión (Paolo Maldini, Pavel Nedved, Ronaldo Nazario, Thierry Henry, Francesco Totti&#8230;) y, sobre todo, de grandes figuras del fútbol (José Mourinho, Marco van Basten, Hristo Stoikov, Sir Alex Ferguson&#8230;), entre las que se alzaba por su contundencia la de <a target="_blank" href ="http://as.com/?xref=20030225dasdai_102&#038;type=Tes&#038;anchor=daspor&#038;d_date=20030225">Johan Cruyff</a>. Ninguno de ellos tenía dudas: Raúl no sólo era uno de los mejores jugadores del mundo, sino que en varios momentos y fases también fue el más destacado.</p>
<blockquote><p>«Para mí, Raul González Blanco está por encima de todos los demás. Por su finura, por su habilidad y por sus cualidades físicas, Raúl es mi jugador número uno. ¿Si merecía el Balón de Oro más que Ronaldo? Sí. Para mí un premio como este debe valorar toda una temporada, y ahí Raúl ha estado por encima de él en esta pasada temporada». (2003)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Su última gran noche como madridista en Europa la dejó, como no podía ser de otra manera, ante el Manchester United de Ferguson. Fue en la ida de los cuartos de final de la Champions 2002/2003. Raúl marcó dos goles, pero en realidad eso fue lo de menos. Y no es un decir. Ni es un tópico. Aquella noche, Raúl dejó una exhibición para el recuerdo que fascinó especialmente a <a target="_blank" href ="http://www.diariodeleon.es/noticias/deportes/carlos-queiroz-ferguson-yo-descubrimos-nuevo-raul_76220.html">Carlos Queiroz</a>, que por entonces se encargaba de analizar a los rivales. Tanto él como Sir Alex, evidentemente, conocían a la perfección el juego del Real Madrid en general y de Raúl en particular, pero el <i>«Siete»</i> demostró ser indescifrable. Unos días después, una apendicitis aguda se interpondría en su trayectoria, evitando así que estuviera presente en el gran día de Ronaldo en Old Trafford&#8230; y, quizás, en más grandes noches.</p>
<blockquote><p>«Conocemos bien a Raúl, pero Ferguson y yo descubrimos ayer a un nuevo Raúl, a un Raúl distinto. ¿Por qué? Porque no es fácil leer tan bien un partido, exhibir tanta inteligencia. Su capacidad para desarrollar su fútbol al lado de tanta gente con creación como Figo, Zidane y Ronaldo sólo está al alcance de un elegido. Y ese es él. [&#8230;] Los movimientos de Raúl son fantásticos. A mí, aparte de los dos goles y de su entrega, me fascinó, reitero, y creo que es la gran novedad de este año, su interpretación del juego. Su dominio del juego le permite saber elegir siempre la opción precisa, la elección idónea. Por ejemplo: sabe ver a Figo. Si Luis se cambia de banda, él se va a la otra, si Ronaldo entra, él sale, y su entendimiento con Zidane es formidable. Su virtud estriba en estar siempre cerca de todos, con lo que el Madrid mantiene el equilibrio y la eficiencia. Y eso no es sencillo. En el primer tiempo nos dio un curso de magia». (2003)</p></blockquote>
<h3>Su presencia en la Selección</h3>
<p style="text-align: justify">Al igual que logró ser uno de los grandes protagonistas del cambio de paradigma del Real Madrid, en España se chocó contra el mismo muro que había frenado el avance de sus predecesores. Raúl fue el último en hacerlo, de hecho. Su penalti fallado ante Francia, su lesión en el Mundial de 2002 y su delicada despedida componen las últimas imágenes de una España acostumbrada a la decepción pese a sus esfuerzos. <a target="_blank" href ="http://www.casadellibro.com/libro-raul-el-triunfo-de-los-valores/9788444102535/1703413">Javier Clemente</a>, quien le hizo debutar con 19 años, hablaba así de su dedicación.</p>
<blockquote><p>«Podría estar bien o mal, pero se entregaba al máximo. Podía fallar un penalti como en la final de los Sub-21 contra Italia en Montjuic o en aquel partido contra Francia en la Eurocopa de Bélgica y Holanda, pero nunca tenía duda de que iba a trabajar para el equipo desde el minuto cero al noventa. Era fiel. Era listo, constante y agobiaba a los rivales con su constancia. No era de filigranas, de buscar el lucimiento personal. Era un jugador de intuición, de posición, buenísimo. No tiene unas condiciones técnicas fuera de lo normal, pero es un buen jugador con unas virtudes desarrolladas a un nivel máximo. Llega al remate porque intuye donde le va a meter el balón el compañero. Siempre se movía por esos lugares donde si le dabas el balón podía hacer daño». (2010)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A lo largo de su trayectoria, Raúl estableció una gran amistad con Pep Guardiola. <i>«Si me tuviera que quedar con un rival me quedaría con Guardiola, que en el campo ya era entrenador. Pensaba: &#8216;no puede hablar tanto, no puede mandar tanto'»</i>, decía el madrileño sobre Pep. <i>«En mi opinión, Raúl es el jugador español más importante de todos los tiempos»</i>, hacía lo propio el catalán, ya como técnico culé en 2012. Pero más allá de esta admiración mutua desde la rivalidad, que es obvia, resulta interesante recuperar una explicación de <a target="_blank" href ="http://www.diariodeleon.es/noticias/deportes/carlos-queiroz-ferguson-yo-descubrimos-nuevo-raul_76220.html">Pep Guardiola</a> que parte de una pregunta de Cappa sobre la moda del doble pivote y que se fundamenta en los que momentos que jugó junto a Raúl con la Selección.</p>
<blockquote><p>«Yo creo que los dos mediocentros los ponen para defender, pero si uno de los dos tiene claro que debe desenganchar para ir arriba, pues está bien. El problema es cuando está uno al lado del otro. En la selección española lo hacíamos muy bien con Juan Carlos Valerón. Cuando defendíamos, él se ponía a mi lado; pero cuando teníamos el balón, se juntaba con Raúl, no conmigo. Y como Raúl también bajaba (al centro del campo), ahí nos juntábamos para tocar el balón los tres». (2009)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El final de Raúl en España derivó directa o indirectamente en una confrontación con Luis Aragonés que marcó el día a día de la Selección hasta el triunfo en la Eurocopa. Sin embargo, ninguno de los dos estaba condenado a no entenderse. Incluso se podría decir que la Historia fue injusta con ambos. En aquel momento, ni Raúl era ya el gran Raúl ni Luis era todavía el gran Luis en la Selección. El fútbol es así. Momento, lugar y situación. Y no se puede corregir. Pero lo cierto es que no cuesta imaginar que, de coincidir en unas circunstancias más amables, Raúl hubiera sido tantísimo para <a target="_blank" href ="http://www.casadellibro.com/libro-raul-el-triunfo-de-los-valores/9788444102535/1703413">Luis Aragonés</a> como éste lo podría haber sido para el madridista. A fin de cuentas, compartían grupo sanguíneo.</p>
<blockquote><p>«Lo que más he valorado siempre de Raúl es su carácter ganador. Juega para ganar, lo da todo, nunca se queda nada. Es donante de sangre, como yo suelo decir. Yo que también me considero donante de sangre sé exactamente lo que significa el término. Como futbolista era listo. En el área se las sabía todas. Sabía anticiparse, sabía colocarse. Las carencias que pudiera tener las superaba con su voluntad y su habilidad para que se notasen mucho más sus virtudes que sus defectos». (2010)</p></blockquote>
<h3>Sus últimas temporadas</h3>
<p style="text-align: justify">Después de pasar varias temporadas en las que sus registros futbolísticos y goleadores habían tocado fondo, Raúl se recuperó a nivel numérico en la temporada y media que estuvo a las órdenes de <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2008/05/28/mas_futbol/1211956052_850215.html">Bernd Schuster</a>. En aquellos días, aunque al uso se convirtió en un especialista del área pequeña, el capitán madridista siguió mostrando que su cabeza le llevaba a zonas donde sus piernas ya no respondían.</p>
<blockquote><p>«Es que a Raúl no se le puede exigir que espere en el área porque él siempre quiere ayudar al equipo y por eso baja entre líneas a echar una mano para presionar al pivote rival o para salir a cerrar una banda. Él sabe que bajando alimenta la agresividad del resto de los compañeros. Se ha vuelto a sentir importante en el Madrid y eso ha sido decisivo. Hemos recuperado a Raúl definitivamente». (2008)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Es en estos cursos donde la figura de Raúl se difumina bajo la imagen combativa, luchadora y aguerrida de un futbolista que, en aquellos instantes, no era más que un superviviente de sí mismo. Le quedaba el hambre, las ganas de seguir ganando, aunque ya se hubiera quedado sin la mayoría de esas virtudes que le habían ayudado a ser todo lo que fue. Al final le quedó el instinto, como decía <a target="_blank" href ="http://www.casadellibro.com/libro-raul-el-triunfo-de-los-valores/9788444102535/1703413">Rafa Benítez</a>.</p>
<blockquote><p>«Hay que insistir en su mentalidad ganadora. Es tal vez lo que más destacaba de él, aunque no lo único. Le faltaba quizás algo de fuerza, pero lo suplía con sus excelentes movimientos y un enorme talento. Era muy inteligente y sabía lo que hacer en cada momento puntual del partido. Por su determinación resolvía situaciones que otros no eran capaces siquiera de calibrar y, además, contagiaba y lideraba». (2010)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hasta su última eliminatoria europea, Raúl González Blanco se comportó como un animal competitivo que se elevaba por encima del resto cuando más complicado resultaba. Así sucedió ante el Athletic Club de Marcelo Bielsa en la Europa League 2011/2012. Los vascos se llevarían el triunfo final pese a los tres goles de Raúl, pero hubo un momento en el partido de ida (2-4) en el que el Schalke tuvo contra las cuerdas a uno de los equipos de moda en Europa. Al acabar el emocionante choque, se produjo un encuentro entre <a target="_blank" href ="https://books.google.es/books?id=wjbCAAAAQBAJ&#038;pg=PT51&#038;lpg=PT51&#038;dq=Lo+viste?+a+quien+Raul+oli%C3%B3+la+sangre&#038;source=bl&#038;ots=KIHcwCY65E&#038;sig=tNyb5Uh5w8j14pvCMN04ZTeAaCw&#038;hl=es&#038;sa=X&#038;ved=0CB8Q6AEwAGoVChMI_s_74rOTyQIVBdcaCh1h7w7z#v=onepage&#038;q=Lo%20viste%3F%20a%20quien%20Raul%20oli%C3%B3%20la%20sangre&#038;f=false">Marcelo Bielsa</a> y Jorge Valdano que este último recuerda de la siguiente manera.</p>
<blockquote><p>«En su último enfrentamiento internacional en Europa, jugando en las filas del Schalke 04 y frente al Athletic Club, Raúl también demostró que la pasión es la mejor detectora de oportunidades que existe. Al comienzo de la segunda parte del partido de ida, el conjunto alemán se puso por delante en el marcador (2-1). Fue en ese momento cuando Raúl, que había marcado los dos goles, detectó la debilidad del rival y entró en combustión. Corrían, presionaba y le gritaba a sus compañeros como si estuviera ante una última oportunidad. me resultó emocionante ser testigo de esa exhibición de inteligencia y esfuerzo que tantas veces había visto con el Real Madrid. Al terminar el partido, me crucé con Marcelo Bielsa, un gran admirador de Raúl, y aún le duraba el impacto de esa imagen: ‘¿Viste a Raúl? Olió la sangre’». (2012)</p></blockquote>
<h3>Epílogo</h3>
<p style="text-align: justify">Al igual que ningún rival ha hablado jamás tan bien de Raúl como Ferguson, ningún entrenador propio ha hablado más y mejor del <i>«Siete»</i> de lo que lo ha hecho <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2001/12/18/futbol_internacional/1008702723.html">Jorge Valdano</a>, su descubridor. Aunque él se quita tal mérito siempre que puede, el argentino fue el encargado de abrir las puertas del Real Madrid a un chico que apenas había disputado unos pocos minutos en el filial blanco. El resto ya es Historia.</p>
<blockquote><p>«Raúl es un futbolista austero, no se adorna, siempre busca la vía más directa, el camino más corto para beneficiar a su equipo y acuchillar al contrario. Todo lo que hace tiene sentido, y los que más agradecen su estilo y su presencia son sus compañeros. Esa austeridad es la que puede alejarle a veces de los focos de las estrellas, por supuesto de forma injusta». (2001) «El fútbol es técnica, táctica, profesionalidad, solidaridad, pero si es un bien espiritual, se puede decir que Raúl es el alma del Real Madrid. De todas las imágenes que conservo con él, me quedo con una, muy íntima, que viví siendo Director General. Bajé al vestuario tras un partido que exigió un esfuerzo tremendo, sobre todo para él. Recuerdo que le vi en la camilla, cubierto de mantas y temblando de frío. Era la imagen de un jugador que había desafiado los limites y éstos se habían revelado. Fue una imagen de un impacto tremendo, que pinta al Raúl que llega siempre hasta los límites de lo posible. Tres días después estaba jugando». (2004)</p></blockquote>
<blockquote><p>«En el día de su debut le dije: &#8216;En unos minutos daré la alineación y tu estarás en el equipo titular. Te lo digo para que no te asustes&#8217;. A lo que Raúl me contestó: &#8216;Usted sabrá. Póngame si quiere ganar y si quiere perder, no me ponga&#8217;. [&#8230;] En aquellos primeros días, cuando yo tenía un pie y medio en la calle, me venía a dar consejos, soluciones drásticas. Fue hombre cuando era niño, y capitán sin serlo todavía. Siempre iba por delante.  Y esa mirada no la ha perdido en toda su carrera deportiva». (2015)</p></blockquote>
<p style="text-align: center;">···</p>
<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/analisis-raul-gonzalez-etapa-schalke-04-alemania/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/raul/03.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2010/02/en-el-nombre-del-numero-el-buda-blanco/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/raul/05.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
<p style="text-align: center;">···</p>
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<p style="text-align: center;">···</p>
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		<title>«Suker y Mijatovic»</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Oct 2015 02:00:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Futbolistas]]></category>
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		<description><![CDATA[Los noventa fue una época mágica para el futbolero que tuvo la suerte de vivirla. La última década del S.XX fue la del dulce tránsito del pasado al futuro. Las retransmisiones televisivas, por ejemplo, crecían sin parar en cantidad y calidad. Ver a tu equipo cada finde ya no dependía del canal autonómico de turno [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Los noventa fue una época mágica para el futbolero que tuvo la suerte de vivirla. La última década del S.XX fue la del dulce tránsito del pasado al futuro. Las retransmisiones televisivas, por ejemplo, crecían sin parar<span id="more-182725"></span> en cantidad y calidad. Ver a tu equipo cada <i>finde</i> ya no dependía del canal autonómico de turno si disponías de <a target="_blank" href ="http://marcaporhombro.com/wp-content/uploads/2013/02/logodigitales-500x558.png">1.995 pesetas para el PPV</a>. Aun así, la radio era todavía nuestra fiel compañera de viaje, y se seguían cantando los goles con la oreja pegada al transistor del abuelo. Sin quererlo y de manera lógica, hemos mitificado todo de aquellos días. También lo que sucedía en el césped.</p>
<p style="text-align: justify">Y no era para menos. Al fútbol europeo había llegado la <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Caso_Bosman">célebre Ley Bosman</a>, que en cristiano quería decir que podías fichar casi todas las estrellas que quisieras. A esta orgía legal se sumó en nuestro país el <i>boom</i> de los derechos televisivos, una especie de cheque en blanco para cada club de Primera División. El Real Madrid, envuelto en vergüenzas históricas al no clasificarse para Europa la temporada anterior, tiró de chequera para fichar a lo grande: Illgner, Roberto Carlos, Seedorf… y sobre todo, Davor Suker y Pedja Mijatovic.</p>
<blockquote><p>Socialmente, todo se puso de parte de la pareja Suker-Mijatovic</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo primero que molaba de ellos eran las pintas. Engominados y trajeados, su perfil encajaba perfectamente como <a target="_blank" href ="http://aion.mx/wp-content/uploads/2015/01/Pulp-Fiction-036.jpg">sicarios de película</a> de Tarantino. Ambos desembarcaban en Madrid tras triunfar a lo bestia en Sevilla y Valencia. Davor había hecho grande al Sánchez Pizjuán con sus goles de crack. Lo de Pedrag fue todavía más enorme si cabe, pues un año antes rozó el título de Liga y la Bota de Oro, siendo elegido con absoluta justicia el mejor jugador del campeonato. Yugoslavo y croata, diestro y zurdo, <a target="_blank" href ="http://www.realmadrid.com/cs/Satellite?blobcol=urldata&#038;blobheader=image%2Fjpeg&#038;blobkey=id&#038;blobtable=MungoBlobs&#038;blobwhere=1203339998563&#038;ssbinary=true">guapo y feo</a>. Eran ya una pareja.</p>
<p style="text-align: justify">El encargado de gestionar aquella dupla fue Fabio Capello, y lo cierto es que no existía nadie mejor. Europa vivía el auge del 4-4-2 y las parejas de delanteros. Así <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=0pD4EFGQDhA">había dominado la Champions</a> Fabio con su poderoso AC Milan. Así pues, Suker sería el 9 y realizaría las labores de ariete, enfocado al remate. Pedja, que seguramente era un jugador más completo, abarcaba más terreno y solía realizar movimientos amplios y potentes, siempre con mucho desborde en carrera. La consolidación absoluta del dúo llegaría el 7 de diciembre de 1996.</p>
<blockquote><p>Capello exprimió, no sin problemas, el potencial de su ataque</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No exageramos si decimos que, al menos hasta la fecha, se trató del <i>“Madrid-Barça”</i> más esperado de siempre. La igualdad en la tabla, los fichajes rutilantes de ambos clubes, el bienvendido eslogan <span class="pullquote_right">Capello batió a R9 para goce de Suker y Pedja</span>de <i>“la Liga de las estrellas”</i>… todo esto hizo que el primer Clásico de la campaña <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VRpwyLlB_m8">generase un interés único</a>. En lo social, Suker y Mijatovic estaban siendo la respuesta deportiva al fenómeno mediático que se vivía en Barcelona con la figura de Ronaldo Nazario. El brasileño era lo nunca visto en la historia del balón, y llegaba a la cita del Santiago Bernabéu suscitando auténtico pavor. Los vencedores, sin embargo, fueron otros. Capello diseñó un marcaje intenso al brasileño con Rafa Alkorta como perro de presa y Fernando Hierro como corrector ocasional. Ronaldo casi no la tocó. Para Suker y Mijatovic quedó la gloria del gol. Uno para cada uno. Delirio blanco.</p>
<p style="text-align: justify">Capello había encontrado el modo de exprimir el 100% de su pareja atacante. Aun así, la presencia del joven aunque ya determinante Raúl obligaba a Fabio a ser, a su gusto, demasiado ofensivo. El <i>“7”</i> madridista arrancaba<span class="pullquote_left">Suker por Lasa, un clásico</span> como falso extremo izquierdo, dejando a menudo la banda libre para las subidas de Roberto Carlos. Cuando el Madrid iba ganando, que era la mayoría de las veces, Capello daba rienda suelta a sus impulsos y acometía un cambio que terminó siendo chascarrillo nacional: <i>“Suker por Lasa”</i>. El lateral vasco, cuya obra principal en el Madrid fue <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2015/02/03/primera/1423000349_725564.html">un gol desde 60 metros al Sevilla</a>, entraba constantemente por el punta croata allá por el minuto 70 de cada partido, para enfado de un Davor que evidenciaba su cabreo con el técnico italiano sin pudor alguno. Es muy posible que Suker y Mijatovic acabaran cansados de la exigencia de Capello, pero la realidad terminaría siendo incuestionable: sin Fabio nada iba a ser lo mismo.</p>
<blockquote><p>En realidad, Suker y Mijatovic solo rindieron un año en el Madrid</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Y es que, tras casi 40 goles entre ambos en la 96-97, el rendimiento de la dupla cayó en picado tras la marcha de Capello. La cifra de tantos se redujo a la mitad. Para Suker la cosa fue incluso peor, pues acabó perdiendo la titularidad a manos de un Morientes de 22 años. Mijatovic, con problemas de lesiones, solo participó en 24 encuentros en esa Liga. En Champions, el montenegrino no vería puerta hasta la final, si bien queda para él la consecución del <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6w20UwKxkug">gol más importante de la historia moderna</a> del Real Madrid. El tanto ante la Juventus mitificó del todo su nombre a pesar del rápido declive futbolístico. Suker, por su parte, mantuvo su prestigio en la Copa del Mundo de ese verano a base de goles (no tanto de juego), éxito que le otorgó un irreal Balón de Plata. Las circunstancias propiciaron una nueva oportunidad para la pareja, que ya no estaba para nada. 9 goles y 0 títulos fue el balance de 1999, el año del fin. Davor y Pedja dejaban la Liga española. Los inolvidables <i>“Suker y Mijatovic”</i>, patrimonio de toda una era.</p>
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