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	<title>Ecos del Balón &#187; Pirés</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>«11 Ciudades», de Axel Torres #yomequedoencasa</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Apr 2020 16:20:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Equipo de Ecos]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Con este texto completaremos la experiencia que iniciamos el pasado lunes con «Perder es lo normal», el vídeo-retrato del periodista Axel Torres. Profundizaremos más en el libro y menos en el autor, intentando rescatar y resumir su filosofía y sus principales mensajes. Las temáticas más desarrolladas de la obra no serán especialmente comentadas para no [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Con este texto completaremos la experiencia que iniciamos el pasado lunes con <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/video-axel-torres-perder-es-lo-normal/">«Perder es lo normal»</a>, el vídeo-retrato del periodista Axel Torres. Profundizaremos más en el libro y menos en el autor, intentando rescatar y resumir su filosofía y sus principales mensajes.<span id="more-272038"></span> Las temáticas más desarrolladas de la obra no serán especialmente comentadas para no caer en el <i>spoiler</i>. Profundizaremos en los asuntos más adyacentes.</p>
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<img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/img_axel/axel_cabecera.jpg" width="940px" height="470px"><br />
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<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>a palabra <i>«lejos»</i> tiene sus horas contadas. La explosión comunicativa, el hecho de que sus modos se hayan enriquecido tanto y sean tan accesibles a cualquiera, ha acercado a un click de ratón o un toque del índice los puntos más distantes del planeta. Nuestro tiempo nos ha transformado en seres ubicuos. Somos seres ubicuos en un mundo en el que, pese a su inmensidad, todo está conectado, en el que no hay dos elementos sin relación, que no se puedan encontrar. Las posibilidades son infinitas. De la misma manera que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/solo-para-dar-contigo/">un apretón de manos</a> siempre pudo recordarnos a Shyamalan y el fallo de un portero vasco al arte de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/03/una-fortiva-lagrima/">un cineasta de Nueva York</a>, hoy estamos a una palmada en el <a target="_blank" href ="http://www.verkami.com/projects/4518-que-pasa-en-israel">hombro de un colega</a> de vivir casi en primera persona el conflicto israelí, o a un follow en Twitter de asistir cada día a <a target="_blank" href ="https://twitter.com/NatGeoSpa">los amaneceres</a> más bellos de la geografía. <i>«11 Ciudades»</i>, el libro de Axel Torres, no va de esto, pero un poco sí. Lo plantea en tono autobiográfico, siguiendo paso a paso, viaje a viaje, los instantes que marcaron su ser y definieron su personalidad. Por el camino, quizás sin pretenderlo, expone cómo sus peripecias se entrelazan de manera inesperada, hasta el punto, por ejemplo, de que apuntarse a una academia de inglés de Sabadell desembocase años después en su primer contacto con José Mourinho: una rueda de prensa en la que presumió por haber fichado a Derlei.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right"><iframe width="350" height="197" src="http://www.youtube.com/embed/aDxrtyzY0EE" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></span><i>«11 Ciudades»</i> incita a dejar de perder el tiempo. Sus primeras páginas recogen tal cantidad de información y de ideas que uno mismo se lanza a recordar y montar su historia. Ayuda la juventud del escritor, pues todos los acontecimientos que presenció y narra en el libro son muy recientes, y también nosotros estuvimos ahí, de un modo u otro. Por ejemplo, en el primer capítulo cuenta las andanzas del buen Leicester City de Martin O&#8217;Neill, y rescata que su joven estrella, el canterano que marcó el gol que dio al club la <i>Football League Cup</i> de 1996, era Emile <a target="_blank" href ="http://www.thisisleicestershire.co.uk/Lie-chester-City-striker-Emile-Heskey-inspiration/story-17782168-detail/story.html">Heskey</a>. El delantero grandote que ganó la UEFA que perdió el Alavés de Karmona, Téllez, Astudillo, Jordi Cruyff y Javi Moreno; quien secundó al Owen del Balón de Oro y luego a Rooney en la selección inglesa. Probablemente el delantero que ha dejado claro que a Inglaterra le ha faltado un delantero. Ferdinand, Terry, Cole, Lampard y Gerrard no pudieron compensar el déficit. En definitiva, <a target="_blank" href ="http://editorialcontra.com/producto/11-ciudades/"><i>«11 Ciudades»</i></a> está inundado de fútbol sincero y apasionado, y edulcorado por un afán de descubrimiento y aprendizaje que contagia. Nos obliga a abrir los ojos, limpiar la mente y encender la imaginación. A aprovechar las oportunidades. El fútbol está ahí para que soñemos. El mundo es lo mismo. Pero mucho más grande.</p>
<blockquote><p>«11 Ciudades» recoge las ilusiones del Axel niño, las conquistas del Axel adolescente y las decepcionantes y esperanzas del Axel adulto.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El primer capítulo del libro profundiza en el Axel Torres anónimo; y el cuarto, que es Lisboa, en su definitivo desembarco en la profesión con la que siempre jugó, la de periodista deportivo. Éste es un oficio curioso, pues al tiempo que provoca animadversión por su presente da pie a una idealización que consta. El autor catalán suele ser identificado con esta segunda y minoritaria acepción, lo cual explica que muchos aspirantes a comunicadores de fútbol hayan creado una especie de comunidad alrededor de su imagen. Aquel ya lejano año 2004 destapa al Axel que quería ser como Axel; <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=GZvAQDtzOoY">el verdadero comienzo de la historia</a>. Fue la Eurocopa de Grecia y la defensa de cinco hombres, pero también la de Rosicky y su República Checa ultra técnica, predecesora a su manera de la fiebre de la primera semana -el primer <i>boom</i>&#8211; que desataría Rusia en los dos torneos posteriores. Arshavin tiene su espacio en <i>«11 Ciudades»</i>, como no podía ser de otra manera, y es que se trata del genio que resume a la perfección este fenómeno en los equipos de Hiddink y Advocaat. Dzagoev y Pavlyuchenko le secundan. Nadie puede decir que su problema era el talento, que fueran escasos del mismo. Este trío acumula exhibiciones propias de un combinado campeón. Pero no. Ganar es algo diferente.</p>
<p style="text-align: justify"><object align="left" width="370" height="222"><iframe width="350" height="197" src="http://www.youtube.com/embed/LMviy3ndtTE" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></object>De puntillas se pasa en el capítulo 2 del libro por ese éxito absoluto. La protagonista del fragmento es la capital de Inglaterra, sobre todo por propiciar el nacimiento de Cesc Fábregas -quién sabe si también sus días más felices como jugador-. No mucho antes de su aventura, el distrito de Highbury regaló a Londres el mejor fútbol de su historia. El Arsenal de los Invencibles, el de <a target="_blank" href ="http://elfutbolaldiario.blogspot.com.es/2010/02/recordando-los-invencibles.html">Campbell, Vieira, Ljungberg, Pirés, Bergkamp y Henry</a>, era principalmente un equipo de transiciones. Un colectivo de bloque alto que alternaba breves fases de presión con prolongados periodos de repliegue cuyo pico de brillantez residía en sus ataques más rápidos. O sea, en los que más espacios hallaban. Es decir, en los contragolpes. Por supuesto era un conjunto de claro carácter asociativo, tipos como Robert, Dennis o Thierry rebosaban técnica, pero la velocidad era el signo distintivo sin matices. En aquella época el Arsenal se coreó con la élite de igual a igual, su afición vio cómo Highbury infundía en el rostro del Manchester United o el Liverpool el mismo terror que Old Trafford o Anfield. Y aquélla sensación les sedujo. A cualquiera le hubiera sucedido, y más aún a ellos, que venían de ser el <a target="_blank" href ="http://melibro.com/fiebre-en-las-gradas-nick-hornby/">club más odiado del país en la década de los ochenta</a>. No es que fuesen el antiguo Stoke City, pero se parecían más a los de Toni Pulis que a lo que fueron después. Es posible que ese encantamiento por haberse conocido confundiera el futuro deportivo del club, pues evolucionando hacia un fútbol más y más de balón acabó convirtiéndose en esclavo de la posesión, preso de los achiques rivales y frustrado por la ausencia de metros. La dulce sensación de estar entre los grandes, entre las referencias, no duró demasiado. Axel Torres, en lo suyo, sí llegó para quedarse.</p>
<p><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/img_axel/axel_img2.jpg" width="940px" height="470px"></p>
<p style="text-align: justify"><i>«11 Ciudades»</i> también es un alegato en favor del levantarse y caminar. Imaginar es algo único y la tecnología la gran ventaja de nuestra era, pero si algo de más tiene este mundo globalizado nuestro es que cualquier cosa puede ocurrir en cualquier lugar llegado un momento. Son cada vez más los equipos de la NBA que vienen a jugar a España en pretemporada, los directores de cine que ruedan superproducciones en nuestro país o los grupos de música que dejan por aquí sus canciones. El bolsillo es importante y siempre lo será, es una evidencia que ser el especialista en fútbol internacional de un grupo de comunicación fuerte abre puertas que la mayoría tiene cerradas, pero, <a target="_blank" href ="http://www.obamaworld.es/">por encima de todo, querer es poder</a>. Suceden demasiadas cosas como para que ninguna nos pille físicamente a un paso. Descubrir, conocer y dominar es una cuestión de actitud. De profundizar en todo aquéllo que nos entusiasme y estar preparado para cuando venga a visitarnos. Tarde o temprano, el acercamiento llega.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right"><iframe width="350" height="197" src="http://www.youtube.com/embed/9byC2oIpv6E" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></span>Un buen ejemplo fue la Final de la Copa de la UEFA de 2003, celebrada en la ciudad de Sevilla, y a la que Axel Torres dedica el capítulo 3 de su libro. El FC Porto, que para nuestro país era poco más que el club de Futre, disputaría el último partido del torneo contra el carismático Celtic de Glasgow. Imaginen la suerte que tuvo aquel compatriota nuestro que hubiese estudiado de manera especial el conflicto norirlandés, que pudo fundirse con 80.000 protagonistas a la vera de Torre del Oro. O el joven nuevo entrenador de fútbol, que asistió en primera plana a un espectáculo diferente, más directo y físico, que pudo enriquecer su visión del juego de manera decisiva. O simplemente el aficionado que no hubiese cometido el fallo garrafal de perderse el histórico duelo del <i>«You´re never walk alone»</i>, aquella eliminatoria de cuartos entre el Liverpool y el Celtic <a target="_blank" href ="http://www.guardian.co.uk/football/2003/mar/14/uefa.sport">cuya ida concluyó 1-1</a> (¡gol de Heskey!) y cuya vuelta ya es historia del fútbol. Pequeño, en desventaja y muy probablemente con menos calidad, los escoceses sintieron en Anfield Road el mágico aliento de <a target="_blank" href ="http://www.guardian.co.uk/football/2003/mar/20/minutebyminute.sport">una hinchada verde que en realidad era roja</a>. Cantaban de la misma manera, con la mera distinción del acento, que no se percibía bien entre el sonido del balón volando. 0-2 ganó el equipo de Henrik Larsson, el delantero centro que un trienio después pondría nombre en Barcelona a un rol que el plantel culé no cubre desde que él dijo adiós, tras ganar la segunda Copa de Europa y algo más. Y a ver, entre los presentes, ¿quién no puede ir a Sevilla? Todos hubiésemos podido si hubiéramos tenido claro lo importante que era. Abrir los ojos, limpiar la mente, encender la imaginación y esperar la ocasión. Vivir desde el fútbol es una decisión personal.</p>
<p style="text-align: justify"><object align="left" width="370" height="222"><iframe width="350" height="197" src="http://www.youtube.com/embed/v12XSnZY3r4" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></object>Este año hemos tenido la oportunidad de ver tres veces en nuestro país al Borussia Dortmund de Klopp, Hummels, Gündogan, Götze, Reus y Lewandowski, un equipo que se acaba pero que perdurará en nuestra retina, y que deberíamos haber conocido en persona. Hace dos años, cuando aún eran un embrión, visitaron el Ramón Sánchez Pizjuán, donde se pudieron matar dos pájaros de un tiro: disfrutarlos y asistir a la última exhibición europea de Kanouté, una de las joyas más ocultas del fútbol moderno, pues no ganó la Champions League pero en el campo impactaba de tal forma que no palidecía ante Henry, Zidane o Andrés Iniesta. Especialmente en las noches europeas del barrio de Nervión. Pronto se disputará una final de la Copa de Europa con sede en dos países, Inglaterra y Alemania, que merecerá la pena vivir en cualquiera de los mismos. Y estamos a 13 meses de la llamada a convertirse en la cita futbolística más relevante de nuestra existencia: la Copa del Mundo de Brasil 2014. La que puede coronar a Messi como el mejor que jamás hubo, la que puede incluir a Cristiano Ronaldo en el escalón que persigue, la que puede situar a Casillas, Ramos, Xabi Alonso, Xavi, Cesc e Iniesta en un cielo que el fútbol se inventa para ellos solos. <a target="_blank" href ="http://www.lavanguardia.com/deportes/futbol/20130323/54370604977/alcides-ghiggia-ultimo-maracanazo.html">La venganza por Maracaná</a>. El mundo no se detiene, no para de ofrecer momentos extraordinarios para quien quiera vivirlos. Abrir los ojos, limpiar la mente, encender la imaginación y atreverse a ser capaz. Si a alguien le cuesta más de lo normal, que lea <i>«11 Ciudades; viajes de un periodista deportivo»</i>. Será su principio.</p>
<p><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/img_axel/axel_img3.jpg"></p>
<p style="text-align: justify">
Artículos relacionados<br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/video-axel-torres-perder-es-lo-normal/">«Perder es lo normal»</a><br />
Referencias<br />
<a target="_blank" href ="http://editorialcontra.com/?add-to-cart=2648">Comprar «11 Ciudades»</a><br />
<a target="_blank" href ="http://www.tiposinfames.com/">Librería «Tipos Infames»</a><br />
<a target="_blank" href ="http://www.flickr.com/photos/daviddeluis">http://www.flickr.com/photos/daviddeluis</a></p>
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		<title>El otro Soriano</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Aug 2016 01:55:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Albert Morén]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Roberto Soriano es diferente a lo que ha venido utilizando el Villarreal y aún así se le parece. Las bandas del conjunto amarillo, que desde hace años vienen definiendo buena parte de la personalidad futbolística de los castellonenses,<span id="more-214962"></span> experimentaron bajo las órdenes de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/03/carrera-historia-marcelino-garcia-toral-como-entrenador-estilo-filosofia-tactica/">Marcelino García Toral</a> un cambio a partir del cual pasaron a fijarse abiertos más de lo que antes hicieran <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/robert-pires-revolucion-paradigma-extremos-carrera/">Cani, Pires, Santi Cazorla o Borja Valero</a>. Con el asturiano, en cambio, Cheryshev o Denis Suárez tendieron menos a una mediapunta destinada, por su parte, a los poyos de uno de los dos puntas. Aunque formalmente cambiaron, sin embargo, su fondo no se alejó mucho del que concentraron sus antecesores. Siguieron siendo los conectores, los futbolistas encargados de llevar la transición ofensiva, ahora más vertical que en otros tiempos, desde el mediocampo a los puntas. De situar un escalón intermedio entre los hombres más adelantados del equipo y la dirección, abajo, de Bruno Soriano.</p>
<blockquote><p>Es una forma de encontrar lo mismo pero de un modo distinto.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Por eso, en este escenario de juego y, si se quiere, tradición, el fichaje del centrocampista italiano no sólo encaja sino que refuerza la idea de los últimos Villarreales, al mismo tiempo que plantea alguna novedad<span class="pullquote_right">Suma mucho en las contras</span> respecto al más reciente de todos. Y es que Soriano es un futbolista eminentemente relacionado con lo que ocurre por delante suyo y con quienes se mueven ante él. Vertical en la intención, con una impetuosa llegada de segunda línea sobre todo conduciendo el balón, animoso en el disparo desde media distancia y con capacidad para adornar de claridad su toma de decisiones en los últimos metros, gracias a una puntual visión del juego y a un ramillete técnico en el que destaca <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/08/analisis-fichaje-modric-real-madrid-mourinho/">el uso del exterior de su pie derecho</a>. En este sentido, su adecuación a una propuesta en la que la contra resulte el plan principal, es aparentemente sencilla, y la previsión acerca de su entendimiento con los futbolistas que el Villarreal situará por delante de él, optimista. Por su profundidad y actitud móvil, puede encontrar en ellos aliados que hagan larga la avenida por la que transita y, al mismo tiempo, el tipo de desmarque cruzado o externo que más favorezca a su papel de enlace.</p>
<p style="text-align: justify">Sucede que Roberto Soriano, pese a su calada verticalidad, no es un centrocampista circunscrito únicamente a propuestas de transiciones fugaces,<span class="pullquote_left">Es vertical; no unidimensional</span> sino que su peso y ascendencia en zona de medios se hace sentir, también, cuando asume mayor protagonista a la hora de mover el cuero y juntar piezas. Cuando corre atrae rivales, cuando se para, compañeros. Por eso, desde una de las bandas podría darle a los de<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/05/analisis-descenso-getafe-escriba-esnaider-pablo-sarabia/"> Fran Escribá</a> ese punto de pausa, de matiz, que con Marcelino encontraron en los apoyos de Soldado, y por eso situado en uno de los dos costados como parece que será su destino, la afinidad del jugador es mucho mayor en un lado izquierdo del campo desde el cual la salida hacia adentro le resulta más natural. Esto supone una novedad respecto en el esquema amarillo, no tanto por el hecho de jugar a pierna cambiada (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/08/analisis-fichaje-denis-suarez-barcelona-luis-enrique/">Denis Suárez también lo hizo</a>) como por el retorno a esa figura del exterior que con la jugada en marcha no mantiene sujeto el juego por fuera como hicieran últimamente el gallego o Cheryshev, sino que lo traslada al carril central.</p>
<blockquote><p>Con Cheryshev, Sansone y Soriano, son tres los hombres llamados a ser importantes que prefieren la banda izquierda.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A su vez, esta cuestión encierra una incógnita sobre la posición que bien el ruso o bien Roberto Soriano puedan ocupar finalmente en el sistema del entrenador valenciano cuando el ex madridista, que también parece localizar en la banda izquierda su hábitat ideal, esté disponible. De cara a un nuevo emplazamiento en el perfil derecho de la medular que sobre el papel pueda dificultarle algo más su participación por dentro, uno de los principales avales del italiano, a parte de los automatismos que asiente el equipo para facilitarle la diagonal, puede ser su habilidad para el giro sobre el propio eje, un movimiento del que habitualmente hace gala a la hora de sortear adversarios cuando recibe de espaldas y con el rival pegado para a continuación emprender la carrera en dirección a la frontal, y que en este caso podría redirigir para acomodarse una salida hacia el interior más cómoda. Hacia la zona desde la que darle <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/villarreal-cf/">al Villarreal</a> aquello que ya tuvo. Aquello que, en otros momentos, encontró de una forma distinta.</p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: Manuel Queimadelos Alonso/Getty Images</p>
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		<title>Pellegrini se defiende</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Feb 2016 23:22:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Champions League 2016]]></category>
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		<category><![CDATA[Pirés]]></category>
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		<category><![CDATA[Senna]]></category>
		<category><![CDATA[Villarreal CF]]></category>

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		<description><![CDATA[]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="three_fourth"><span class="dropcap">A</span>doré al Villarreal de Pellegrini en sus dos versiones. De hecho, subjetivamente, y aun reconociendo que la más competitiva fue la de Riquelme,<span id="more-199252"></span> la que más me sedujo fue la posterior, la que cambió el 4-3-1-2 por el 4-4-2 y situó a Pirés de<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/robert-pires-revolucion-paradigma-extremos-carrera/"> interior izquierdo</a>. Pero si recordamos en qué consistieron las grandes noches del francés en tierras castellonenses, pronto surge en la memoria una situación de contragolpe. Y es que Pellegrini, cuyo gusto por el buen trato al balón es innegable, en Europa ha destacado más cuando ha tenido que hacer la <i>«magia»</i> atrás que cuando hubo de hacerla delante. Riquelme, Pirés, Isco y Joaquín fueron la pintura, pero Gonzalo, Senna, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/lagrima-inmortal-malaga-champions-league/">Weligton y Toulalan</a> constituyeron sus pilares. La gloria le vino sin balón. </p>
<p>Pero los gigantes no le ficharon por sus resultados, que al fin y al cabo nunca se habían saldado con títulos, sino por el sello que los genios de El Madrigal y La Rosaleda imprimieron en su currículo, y Pellegrini siempre ha parecido sufrir una especie de miedo a la controversia o el rechazo que ha podido condicionarle. Y en especial en esta etapa en el City, las precauciones tácticas que ha ido tomando en el ciclo han sido ínfimas, firmando, con diferencia, su obra más débil. Y de repente llegó el partido de ayer en Kiev y no sólo optó por una alineación más defensiva de lo normal, con Fernando y Fernandinho juntos, sino que la detalló con un ajuste de autor: Fernandinho no jugó en el doble pivote del 4-2-3-1, <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/luces-de-ciudad-octavos-ida-iv-miercoles-24-feb-1516">sino en su banda derecha</a>, que es por la que suele amanecer el Dinamo de Kiev. Y, sin excesos pero con comodidad, el City encarriló el cruce a domicilio por la superioridad física que le aportó esta decisión.<br />
</div>
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		<item>
		<title>Robert Pirès: el punto de partida de una revolución</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/robert-pires-revolucion-paradigma-extremos-carrera/</link>
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		<pubDate>Tue, 20 Oct 2015 01:57:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[De niño, a Fumito Ueda le obsesionaba el movimiento, particularmente el de los animales salvajes. De grande, Ueda revolucionó no sólo la industria de los videojuegos sino el mundo del arte. El punto de partida fue aquella vieja obsesión por las cosas que se movían y una sensibilidad artística temprana que lo llevó a tratar [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">De niño, a <a target="_blank" href ="http://www.theguardian.com/technology/2015/jun/19/the-last-guardian-fumito-ueda-sony">Fumito Ueda le obsesionaba el movimiento</a>, particularmente el de los animales salvajes. De grande, Ueda revolucionó no sólo la industria de los videojuegos sino el mundo del arte. El punto de partida<span id="more-184242"></span> fue aquella vieja obsesión por las cosas que se movían y una sensibilidad artística temprana que lo llevó a tratar de ganarse la vida como un artista tradicional. Afortunadamente, en 1997 Ueda entró a formar el equipo de Sony. Unos años más tarde presentaría al público el juego que lo cambió todo. Cuando se discute sobre la facultad artística de los videojuegos, sobre si estos pueden o no llegar a ser formas de arte como el cine, la pintura o la fotografía, puede que aparezcan ejemplos incipientes de características propias del arte en videojuegos, pero es en ICO dónde los defensores de la “articidad” de los juegos de vídeo comulgan está la primera obra de arte del medio. La opera prima de Ueda es un juego minimalista que rompió con los paradigmas de lo que era un videojuego en aquel momento. Se trata de la historia de ICO, un niño con cuernos que intenta salvar a Yorda, la hija de la reina del castillo en el que ambos son cautivos y que no habla su idioma, defendiéndola de las sombras que la acechan y de su propia madre, sin mucha más ayuda que un garrote y eventualmente una espada. Para quienes lo han jugado, ICO se convierte en una experiencia personal, de conexión íntima con ICO y Yorda, en la que el usuario es testigo de cómo afloran sentimientos mientras avanza la partida. Era, de una maravillosa e inesperada manera, arte, y así ha sido defendido por la crítica de la industria y por artistas de otras disciplinas. El legado de ICO cambió la forma en la que se diseñan <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=V3tb0NXWUoI">los videojuegos</a> y los creadores de los grandes títulos de los últimos años han confesado la influencia tanto de ICO como de Shadow of the Colossus en sus productos. El videojuego de Ueda fue el primero de muchos.</p>
<blockquote><p>G. Del Toro: «Los únicos videojuegos que son obras maestras son ICO y Shadow of the Colossus»</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Unos meses antes de la salida de ICO al mercado, a Londres llegó proveniente de Marsella el francés Robert Emmanuel Pirès. Llegaba al Arsenal del también galo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/archivo-programas-la-aventura-original-reportaje-historias/">Arsène Wenger</a>, que ya llevaba un par de años haciendo una revolución a su manera. Wenger, que llegó a Highbury tras un peculiar paso por un naciente fútbol japonés, vio el fútbol moderno hace veinte años. Cambió las costumbres británicas fuera del campo y, ya en el césped, venía confeccionando un fútbol rompedor con el modelo establecido en las islas, aunque más tarde demostraría haberse anticipado a varias de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/ecos/2008/07/08/la-eurocopa-profetica/">las tendencias que estarían en boga</a> diez años después. Wenger fue un pionero y el fichaje de Pirès sería el último impulso que necesitaría para forjar uno de los primeros equipos del siglo XXI que hacían fútbol puramente del nuevo milenio. Lo del Arsenal de Wenger entre 2000 y 2004 fue un poco lo de Ueda con ICO.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Pirès representó una nueva estirpe</span>Aunque quizá no haya sido el primero, porque ya en la <a target="_blank" href ="http://backpagefootball.com/conventional-wingers-a-dying-breed/37308/">época de Chapman</a> este abogaba por que los atacantes de banda produjeran más pases interiores que centros laterales, sin duda sí fue uno de los más influyentes, especialmente si tenemos en cuenta que tras él se destaparía una sucesión de nuevos futbolistas que respondían precisamente al perfil que, de una u otra forma, en el año 2000 era bastante único. Robert Pirès no era un jugador de banda cualquiera, sino que su fútbol encontraba convergencia en las virtudes del extremo, el enganche y el segunda punta. Podía jugar en cualquiera de las tres posiciones, pero su juego no respondía al comportamiento típico de cada puesto. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=tyyV1HjSzgc">Lo combinaba todo</a>: si jugaba por dentro caía a banda y sumaba acciones de desborde y asistencia más normales en un extremo que en un jugador interior; si lo hacía en la banda, tiraba para dentro jugando hasta a pie natural. De extremo y de segunda punta, además, asumía labores creativas y de gestión atípicas para cualquier que jugara en esas zonas. Simplemente, se trataba de una estirpe nueva de futbolista que cazaba a la perfección con el también nuevo fútbol dinámico, técnico y veloz que buscaba Wenger. Durante seis años, Pirès fue un representante modelo de la cultura Arsenal; un futbolista de máxima calidad que resumía el cambio de cosmovisión que implantó el club en los albores del siglo. Sin embargo, la aventura futbolística de Pirès es mucho más que esos seis años en Londres.</p>
<blockquote><p>Robert Pirès: ni mediapunta, ni delantero, ni extremo. Un híbrido</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pirès había debutado a los veinte años en el FC Metz y desde 1996, después del proceso Olímpico de aquel año, había comenzado a ser parte de la selección absoluta de Francia que trataba de dejar atrás los últimos años de fracasos estrepitosos entregándose a los pies de una nueva generación liderada por Zinedine Zidane, con miras al Mundial en el que ‘Les Blues’ serían locales en 1998. Corría la temporada previa y Pirès ya era un nombre importante en el fútbol francés jugando como <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GzIDcTcEHPk">delantero en el Metz</a>. Aunque habitual en las convocatorias, Robert era reubicado en el campo por el seleccionador ya que como delantero no tenía cabida en el sistema. Así, Pirès se vio obligado a luchar por un puesto en el once titular primero con Bernard Diomède o <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Fw0owtl7bCc">Ibrahim Ba</a> y luego con Thierry Henry, quien terminaría relegándolo al banquillo, amén de ser el reemplazo natural de Zidane, la estrella del equipo. A pesar de haber jugado en los siete amistosos previos a Francia 98’, durante el Mundial sólo jugó en tres ocasiones, una de titular (y cambiado por Henry en la segunda parte) y dos entrando desde el banquillo en lugar de Henry, siempre como extremo. Aunque jugó poco tiempo, su buen hacer en el torneo llamó la atención de grandes equipos europeos y terminó fichando por el Marsella, donde sería reconvertido finalmente a mediocampista. Ya había una revolución en marcha.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">De Overmars a Pirès; cambio de paradigma</span>Tras dos buenos años en el Olympique, más el primero que el segundo, del que sólo se recuerda <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3j7z9bA_mWg">este golazo</a>, Pirès aterriza en el Arsenal. El matrimonio entre club, entrenador y jugador fue perfecto. Robert recuerda a Wenger como <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/world-match-centre/news/newsid/266/803/8/">“un segundo padre”</a> y le agradece haber potenciado sus virtudes para llevarlo a lo más alto. En efectos prácticos, el trabajo de Wenger sobre Pirès se trató de una prolongación de lo que habían hecho Rolland Courbois en el Marsella, Aimé Jacquet con Francia en el Mundial y Roger Lemerre en la Eurocopa. Para el torneo continental, ya Pirès estaba asentado como un mediocampista, pero en el sistema de Lemerre no había cabida para él más que como suplente de Zinedine Zidane, pues el mediocampo estaba formado por el entonces jugador de la Juventus y tres mediocentros que le cuidaban la espalda, o como repulsivo para jugar en banda entrando por Petit. A diferencia de en el Mundial, las participaciones de Pirès en la Euro fueron jugando por la izquierda, a pie cambiado. Wenger tomó nota de aquello y esa fue la posición que le dio a su llegada al equipo, ocupando el puesto que había dejado libre Marc Overmars. Aquí es necesario contextualizar la decisión de Wenger. Era el año 2000 y el universo esférico vivía el último auge de los extremos/volantes de banda puros. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=lKiqzLoxEvg">Marc Overmars había sido importante</a> en los últimos años en el club y sensación tanto el Mundial de Francia como en la Eurocopa de los Países Bajos, hasta el punto que se convirtió ese verano del 2000 en uno de los futbolistas más caros de la historia con su traspaso al Barcelona. Por otro lado, el equipo dominante en Inglaterra era el Manchester United de Giggs por la izquierda y Beckham por derecha, mientras que en España también rendían culto al extremo clásico, y lo seguirían haciendo hasta la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/analisis-carrera-joaquin-regreso-betis/">Eurocopa de 2004</a>, con Luis Figo, Balón de Oro de aquel año, regateando y centrando desde la cal derecha. Poner a un futbolista como Pirès desde la izquierda era una apuesta que se desvinculaba totalmente del fútbol de la década de los 90’s.</p>
<p style="text-align: justify">Y fue todo un éxito. Con la ayuda de Wenger, Pirès rápidamente se convirtió en un futbolista no sólo distinto sino diferencial. Su zancada marcaba diferencias corriendo tanto por fuera como dentro; su visión de juego activaba a los <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/01/thierry-henry-homenaje-gran-partido-final-eurocopa-2000-italia/">demoledores Henry</a> y Bergkamp, e incluso Ljunberg gozó de sus finos pases interiores; su golpeo de balón creaba goles con centros precisos y remates venenosos desde la punta del área; y su movilidad y talante creativo proponían problemas a los que ningún equipo de la Premier League estaba acostumbrado. Las sociedades que creó con Bergkamp, receptor de muchos de sus pases por dentro como en aquel <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IicmCu47pMo">mítico gol al Newcastle</a>, con Henry, con quien se repartía el espacio de la izquierda al centro y viceversa, y con Ashley Cole, al que supo convertir en un lateral de élite antes de que llegase su madurez, consumaron las bases ofensivas del Arsenal de ‘Los Invencibles’. Movían el balón muy rápido y con agresividad, siempre por el piso, y ocupaban los espacios como lo haría un equipo de hoy. El ‘shock’ fue potente. El Arsenal se transformó en fenómeno global y su juego en un sello estilístico que marcó a una generación. Habían conseguido jugar al fútbol como nadie más y muy pronto los conceptos de ese Arsenal comenzarían a reproducirse. Wenger se había adelantado a muchos y Pirès era uno de los hombres que ejemplificaban eso.</p>
<blockquote><p>Pirès era una de las piezas claves del Arsenal, un equipo vanguardista</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Robert Pirès sustituyó a Riquelme como gran estrella del Villarreal</span>En 2006, habiéndolo alcanzado casi todo con el Arsenal, aunque con el sinsabor de no poder demostrar ese nivel con la selección francesa en un gran torneo, en parte por culpa de la lesión que sufrió previo al Mundial de 2002, Pirès terminó su andadura en los ‘Gunners’ para sumarse a otro proyecto que desde muy temprano había decidido avanzar sin los extremos clásicos y jugando un fútbol vanguardista. Sin la velocidad de otrora, el francés aterrizó en Vila-real el año siguiente a la gran campaña europea del ‘Submarino’. En su último año en el Arsenal, Pirès ya no era el mismo futbolista potente y veloz de las primeras temporadas sino que se había convertido en uno <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3iolfu5NPjQ">mucho más cerebral y pasador</a>. Apunto de cumplir los treinta y tres años tuvo la mala suerte de lesionarse de los ligamentos en pleno agosto y se perdió siete meses de competición. En ese lapso, Juan Román Riquelme abandonó la institución, acabando así con el sueño de juntar al argentino con el francés. Aun así, Pirès asumió el reto y el rol de estrella y supo como llenar el vacío emocional y futbolística dejado tras la marcha de Riquelme. No deja de ser curioso que haya sido precisamente Pirès, el epítome del nuevo mediocampista ofensivo, quien reemplazase a Román, el enganche clásico por excelencia. Los tres años restantes de Pirès en España fueron especiales. Dio clases magistrales de fútbol como uno de los mediapuntas del 4-2-2-2 de Pellegrini, acompañado por Cani, Cazorla, Ibagaza o Matías Fernández. El Villarreal <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=lV-NyMsdoOQ">bordó el fútbol</a> esos años, haciendo gala de un juego ágil, asociativo, libre, sólido y creativo. Pirès, sin necesidad de imprimir velocidad física a sus acciones, partía de la banda, pero jugaba por todos lados. Destiló clase. Fueron unos últimos años de servicio ideales y que el aficionado al fútbol disfrutó a rabiar.</p>
<p style="text-align: justify">El ocaso de su carrera fue breve y poco sonado. No dio tiempo a que el fútbol lo viera languidecer por el campo. Apenas nueve partidos en el Aston Villa antes de retirarse del fútbol de élite. Volvió a jugar hace un año en la curiosa Liga de la India y a muchos les sacó una sonrisa verlo nuevamente de corto. Robert Pirès fue el protagonista de una aventura de diez años en los que el fútbol dejó de invertir en los Diomède y Ba con los que luchaba por un puesto en 1998 para poner en primera línea a los “ciudadanos del mundo”, como le gusta llamar a este tipo de futbolistas a nuestro amigo Adrián Cervera. En menos de una década, los enganches, extremos y segundas puntas tradicionales vieron <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/marko-marin-jairo-rabello-sustitutos-jesus-navas-sevilla-de-emery-y-monchi-fichajes/">como sus lugares</a> comenzaron a ser ocupados por híbridos como Pirès. Los Iniesta, Mata, Cazorla o Silva en España; los Valbuena o <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=RHZ4o__3l0o">Nasri en Francia</a>; los Özil, Götze o Reus en Alemania. Todo tuvo germen en Robert Pirès, el punto de partida de revolución.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">_<br />
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		<title>Wenger en eliminatorias Champions</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Feb 2015 02:50:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[a figura de Arsène Wenger centra tantos debates como uno sea capaz de imaginar. Sin querer entrar en ninguno de ellos, pero tampoco obviarlos, resulta interesante echar un ojo a la relación que está manteniendo el Arsenal con la Champions League desde que el entrenador alsaciano llegara en septiembre de 1996. «Manteniendo». Aquí está la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>a figura de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-supercopa-2012-atletico-chelsea-falcao/">Arsène Wenger</a> centra tantos debates como uno sea capaz de imaginar. Sin querer entrar en ninguno de ellos, pero tampoco obviarlos, resulta interesante echar un ojo a la relación que<span id="more-155942"></span> está manteniendo el Arsenal con la Champions League desde que el entrenador alsaciano llegara en septiembre de 1996. </p>
<p style="text-align: justify">«Manteniendo». Aquí está la primera clave. Aunque es habitual que se infravalore o minimice, uno de los grandes éxitos de la gestión Wenger ha sido convertir al Arsenal en un absoluto fijo de la máxima competición europea. Desde la temporada 1998/1999, el conjunto londinense ha estado presente curso tras curso. Sin excepción: <a target="_blank" href ="http://www.uefa.com/uefachampionsleague/season=2015/clubs/club=52280/history/index.html">17 años de forma consecutiva</a>. Un dato que, actualmente, sólo mejora el Real Madrid (18) y que supera con creces al de históricos como Barcelona (11), Bayern Munich (7) o Juventus (6). Este hecho pone de manifiesto la brutal regularidad que ha logrado alcanzar el Arsenal con Arsène Wenger, más elogiable si cabe si la situamos en la competitiva Premier y recordamos la <a target="_blank" href ="http://www.estadiosantome.com/2010/10/arsenal-una-imagen-vale-mas-que-mil.html">construcción del Emirates</a>.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Wenger sólo ha ganado 8 de 20 eliminatorias</span>Pero, ¿esto es suficiente? Desde que en la edición del 2003 se consolidara el actual formato de competición, los <i>gunners</i> han estado siempre entre los 16 mejores equipos de Europa. El mínimo exigible, estando ya clasificados y analizándolo desde una perspectiva global nada concreta, Wenger lo ha vuelto a cumplir con puntualidad británica. Sin embargo, una vez llegados a los cruces, al emocionante <i>«win or go home»</i>, el balance del técnico francés sí que deja un poco frío: ha pasado únicamente en 8 de las 20 eliminatorias disputadas (40%). ¿<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/08/analisis-delanteros-arsenal-despues-thierry-henry/">A qué se debe esto</a>? ¿Por qué el Arsenal sólo ha estado dos veces entre los cuatro mejores del continente? ¿Tan duros han ido siendo sus cruces? ¿Se les han atragantado rivales <i>«menores»</i>? A primera vista, evidentemente, el balance resulta algo pobre. El club del norte de Londres no está obligado a pelear año tras año por el título, quizás ni tan siquiera a ser uno de los <i>outsiders</i>, pero eso no quita que este dato empañe la relación de Wenger con la Champions. De ahí que haya que tratar, o al menos intentar, de responder a algunas de las preguntas previas.</p>
<blockquote><p>PSV (2007) y Chelsea (2004), los dos grandes chascos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En estas 17 participaciones consecutivas del Arsenal, el equipo de Wenger ha sido derrotado por el futuro campeón en tres ocasiones (Barcelona 2006, Barcelona 2011 y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/02/analisis-arsenal-bayern-munich-champions-league-guardiola-ozil-planteamiento/">Bayern 2013</a>) y dos por el a la postre finalista (Valencia 2001 y Manchester 2009). Además, en los últimos años, se ha topado varias veces ante Leo Messi, Pep Guardiola o Arjen Robben. Hasta ahí podemos concluir que, en realidad, al menos recientemente, los <i>gunners</i> han caído cuando les tocaba. Pero, aprovechando el cruce de hoy ante el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/08/historia-identidad-as-monaco-proyecto-millonario-rybolovlev/">Mónaco</a> de Leonardo Jardim, cambiemos el sentido de la pregunta: ¿cuándo ha sido derrotado por un equipo de, a priori, menor talla, potencial o nivel? La respuesta, centrándonos sólo en eliminatorias, es dos. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">El PSV de Alex y Ronald Koeman les sorprendió</span>La última -y más sorprendente- se produjo ante el PSV Eindhoven de Ronald Koeman en la 2006/2007. El conjunto holandés ganaría aquel año su tercera Eredivisie seguida, logrando consolidar así un dominio que había comenzado Hiddink gracias al <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=cK99IAXv3uk">regreso de Cocu</a> y la aparición de futbolistas como Alex, Afellay, Koné y Farfan. Precisamente, dos años antes, acompañados por Park Ji-Sung o Van Bommel, los de Eindhoven habían llegado a las semifinales de la Champions. Sin embargo, pese a todo esto, nadie esperaba que lograra eliminar a un Arsenal que venía de ser finalista, que tenía factor campo y que contaba con Thierry Henry, reciente <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=wuMt6l3uK_g">Balón de Bronce</a>. En la ida, Wenger juntó a Adebayor con <i>«Titi»</i>, pero Heurelho Gomes se impuso a ambos y, con un arranque apabullante tras el descanso, Koné hizo lo propio con la zaga <i>gunner</i> para dejar un valioso 1-0 en el marcador final. Un resultado que un Arsenal sin Rosicky, van Persie y sin el 50% de Henry, no pudo remontar ante un colosal Alex, que además de cerrar su área marcó el definitivo 1-1 en el minuto 83. <i>«Es una gran decepción para nosotros. Ha sido una noche cruel. Tuvimos ocasiones para marcar en la segunda mitad y no las aprovechamos»</i>, <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/uefachampionsleague/season=2006/matches/round=2358/match=85507/postmatch/quotes/index.html">declaró</a> Wenger.</p>
<p style="text-align: justify">Pero para cruel, para dolorosa, la derrota en los cuartos de final de la 2003/2004 ante el Chelsea de Claudio Ranieri. <i>«La decepción del Arsenal anoche fue difícil de disimular»</i>, así comenzaba su crónica el prestigioso <i>«The Guardian»</i>. Una decepción fruto de la derrota ante los vecinos, que todavía no eran la potencia futbolística que son hoy en día, pero sobre todo por la inmejorable oportunidad perdida. No sólo porque aquel Arsenal <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Mc3qSA1mxjw">pasaría a la historia</a> conocido como <i>«The Invencibles»</i>, sino porque en aquella ronda habían caído los otros dos grandes candidatos: el Real Madrid y el AC Milan. Además, el desarrollo había sido óptimo. En la ida, con el gol de Pirès, sacaron un valioso 1-1 de Stamford Bridge. El Arsenal había podido llevarse un botín mayor, pues controló y generó más peligro, pero era un buen resultado. Y más tras el 1-0 de Reyes en el 45&#8242; del partido de vuelta. Los locales volvían a ser mejores, con un Vieira dominante, pero con todo a favor emergió <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/analisis-trayectoria-lampard-chelsea-mourinho-seleccion-inglesa-gerrard/">la figura de Frank Lampard</a>. Y la del miedo a perder. Cada uno marcó un gol. El último, en el minuto 87. Así, en el bello Highbury, el Chelsea acabaría con una racha de nueve años sin ganar al Arsenal. No lo habían hecho en aquella Premier, de hecho perdieron ambos partidos, pero en el día clave le arrebataron a Wenger la Champions donde más favorito llegó a ser.</p>
<blockquote><p>En cuatro ocasiones batió a un equipo, a priori, «inferior».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tratados estos dos ejemplos aislados ante equipos que, al menos en ese momento, tenían de forma unánime menos opciones, parece más lógico -y menos pobre- el balance de Wenger. Cierto es que tampoco ha dado ninguna gran campanada y que sus triunfos más meritorios se concentran en el año en el que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VsdMmDwCY10">fueron finalistas</a> (05/06, ante Madrid &#038; Juventus), pero generalmente ha hecho buenos los pronósticos. Fueran negativos o positivos. Mismamente, al margen de los duelos ante PSV y Chelsea, su Arsenal sí logró imponerse al Celta de Vigo (octavos 2004), el Villarreal (semifinales 2006 y cuartos 2009) y Porto (octavos 2010). Buenos equipos, trabajados y sólidos, que por momento y caché recuerdan a este Mónaco. El objetivo de <a target="_blank" href ="http://www.marcadorint.com/champions-league/analisis-monaco-2-0-zenit-grupo-c-toulalan-bakayoko-ferreira-carrasco/">Jardim</a> está claro: ser el PSV de Koeman. El de Wenger, que como casi siempre parece tener más que perder que ganar, también: lograr que por séptima vez su Arsenal sea uno de los ocho elegidos de la Champions League. Y allí, que sea lo que el bombo quiera.</p>
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		<title>«11 Ciudades»</title>
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		<pubDate>Wed, 08 May 2013 08:46:44 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Con este texto completaremos la experiencia que iniciamos el pasado lunes con «Perder es lo normal», el vídeo-retrato del periodista Axel Torres. Profundizaremos más en el libro y menos en el autor, intentando rescatar y resumir su filosofía y sus principales mensajes. Las temáticas más desarrolladas de la obra no serán especialmente comentadas para no [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Con este texto completaremos la experiencia que iniciamos el pasado lunes con <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/video-axel-torres-perder-es-lo-normal/">«Perder es lo normal»</a>, el vídeo-retrato del periodista Axel Torres. Profundizaremos más en el libro y menos en el autor, intentando rescatar y resumir su filosofía y sus principales mensajes.<span id="more-66369"></span> Las temáticas más desarrolladas de la obra no serán especialmente comentadas para no caer en el <i>spoiler</i>. Profundizaremos en los asuntos más adyacentes.</p>
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<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>a palabra <i>«lejos»</i> tiene sus horas contadas. La explosión comunicativa, el hecho de que sus modos se hayan enriquecido tanto y sean tan accesibles a cualquiera, ha acercado a un click de ratón o un toque del índice los puntos más distantes del planeta. Nuestro tiempo nos ha transformado en seres ubicuos. Somos seres ubicuos en un mundo en el que, pese a su inmensidad, todo está conectado, en el que no hay dos elementos sin relación, que no se puedan encontrar. Las posibilidades son infinitas. De la misma manera que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/solo-para-dar-contigo/">un apretón de manos</a> siempre pudo recordarnos a Shyamalan y el fallo de un portero vasco al arte de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/03/una-fortiva-lagrima/">un cineasta de Nueva York</a>, hoy estamos a una palmada en el <a target="_blank" href ="http://www.verkami.com/projects/4518-que-pasa-en-israel">hombro de un colega</a> de vivir casi en primera persona el conflicto israelí, o a un follow en Twitter de asistir cada día a <a target="_blank" href ="https://twitter.com/NatGeoSpa">los amaneceres</a> más bellos de la geografía. <i>«11 Ciudades»</i>, el libro de Axel Torres, no va de esto, pero un poco sí. Lo plantea en tono autobiográfico, siguiendo paso a paso, viaje a viaje, los instantes que marcaron su ser y definieron su personalidad. Por el camino, quizás sin pretenderlo, expone cómo sus peripecias se entrelazan de manera inesperada, hasta el punto, por ejemplo, de que apuntarse a una academia de inglés de Sabadell desembocase años después en su primer contacto con José Mourinho: una rueda de prensa en la que presumió por haber fichado a Derlei.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right"><iframe width="350" height="197" src="http://www.youtube.com/embed/aDxrtyzY0EE" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></span><i>«11 Ciudades»</i> incita a dejar de perder el tiempo. Sus primeras páginas recogen tal cantidad de información y de ideas que uno mismo se lanza a recordar y montar su historia. Ayuda la juventud del escritor, pues todos los acontecimientos que presenció y narra en el libro son muy recientes, y también nosotros estuvimos ahí, de un modo u otro. Por ejemplo, en el primer capítulo cuenta las andanzas del buen Leicester City de Martin O&#8217;Neill, y rescata que su joven estrella, el canterano que marcó el gol que dio al club la <i>Football League Cup</i> de 1996, era Emile <a target="_blank" href ="http://www.thisisleicestershire.co.uk/Lie-chester-City-striker-Emile-Heskey-inspiration/story-17782168-detail/story.html">Heskey</a>. El delantero grandote que ganó la UEFA que perdió el Alavés de Karmona, Téllez, Astudillo, Jordi Cruyff y Javi Moreno; quien secundó al Owen del Balón de Oro y luego a Rooney en la selección inglesa. Probablemente el delantero que ha dejado claro que a Inglaterra le ha faltado un delantero. Ferdinand, Terry, Cole, Lampard y Gerrard no pudieron compensar el déficit. En definitiva, <a target="_blank" href ="http://editorialcontra.com/producto/11-ciudades/"><i>«11 Ciudades»</i></a> está inundado de fútbol sincero y apasionado, y edulcorado por un afán de descubrimiento y aprendizaje que contagia. Nos obliga a abrir los ojos, limpiar la mente y encender la imaginación. A aprovechar las oportunidades. El fútbol está ahí para que soñemos. El mundo es lo mismo. Pero mucho más grande.</p>
<blockquote><p>«11 Ciudades» recoge las ilusiones del Axel niño, las conquistas del Axel adolescente y las decepcionantes y esperanzas del Axel adulto.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El primer capítulo del libro profundiza en el Axel Torres anónimo; y el cuarto, que es Lisboa, en su definitivo desembarco en la profesión con la que siempre jugó, la de periodista deportivo. Éste es un oficio curioso, pues al tiempo que provoca animadversión por su presente da pie a una idealización que consta. El autor catalán suele ser identificado con esta segunda y minoritaria acepción, lo cual explica que muchos aspirantes a comunicadores de fútbol hayan creado una especie de comunidad alrededor de su imagen. Aquel ya lejano año 2004 destapa al Axel que quería ser como Axel; <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=GZvAQDtzOoY">el verdadero comienzo de la historia</a>. Fue la Eurocopa de Grecia y la defensa de cinco hombres, pero también la de Rosicky y su República Checa ultra técnica, predecesora a su manera de la fiebre de la primera semana -el primer <i>boom</i>&#8211; que desataría Rusia en los dos torneos posteriores. Arshavin tiene su espacio en <i>«11 Ciudades»</i>, como no podía ser de otra manera, y es que se trata del genio que resume a la perfección este fenómeno en los equipos de Hiddink y Advocaat. Dzagoev y Pavlyuchenko le secundan. Nadie puede decir que su problema era el talento, que fueran escasos del mismo. Este trío acumula exhibiciones propias de un combinado campeón. Pero no. Ganar es algo diferente.</p>
<p style="text-align: justify"><object align="left" width="370" height="222"><iframe width="350" height="197" src="http://www.youtube.com/embed/LMviy3ndtTE" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></object>De puntillas se pasa en el capítulo 2 del libro por ese éxito absoluto. La protagonista del fragmento es la capital de Inglaterra, sobre todo por propiciar el nacimiento de Cesc Fábregas -quién sabe si también sus días más felices como jugador-. No mucho antes de su aventura, el distrito de Highbury regaló a Londres el mejor fútbol de su historia. El Arsenal de los Invencibles, el de <a target="_blank" href ="http://elfutbolaldiario.blogspot.com.es/2010/02/recordando-los-invencibles.html">Campbell, Vieira, Ljungberg, Pirés, Bergkamp y Henry</a>, era principalmente un equipo de transiciones. Un colectivo de bloque alto que alternaba breves fases de presión con prolongados periodos de repliegue cuyo pico de brillantez residía en sus ataques más rápidos. O sea, en los que más espacios hallaban. Es decir, en los contragolpes. Por supuesto era un conjunto de claro carácter asociativo, tipos como Robert, Dennis o Thierry rebosaban técnica, pero la velocidad era el signo distintivo sin matices. En aquella época el Arsenal se coreó con la élite de igual a igual, su afición vio cómo Highbury infundía en el rostro del Manchester United o el Liverpool el mismo terror que Old Trafford o Anfield. Y aquélla sensación les sedujo. A cualquiera le hubiera sucedido, y más aún a ellos, que venían de ser el <a target="_blank" href ="http://melibro.com/fiebre-en-las-gradas-nick-hornby/">club más odiado del país en la década de los ochenta</a>. No es que fuesen el antiguo Stoke City, pero se parecían más a los de Toni Pulis que a lo que fueron después. Es posible que ese encantamiento por haberse conocido confundiera el futuro deportivo del club, pues evolucionando hacia un fútbol más y más de balón acabó convirtiéndose en esclavo de la posesión, preso de los achiques rivales y frustrado por la ausencia de metros. La dulce sensación de estar entre los grandes, entre las referencias, no duró demasiado. Axel Torres, en lo suyo, sí llegó para quedarse.</p>
<p><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/img_axel/axel_img2.jpg" width="940px" height="470px"></p>
<p style="text-align: justify"><i>«11 Ciudades»</i> también es un alegato en favor del levantarse y caminar. Imaginar es algo único y la tecnología la gran ventaja de nuestra era, pero si algo de más tiene este mundo globalizado nuestro es que cualquier cosa puede ocurrir en cualquier lugar llegado un momento. Son cada vez más los equipos de la NBA que vienen a jugar a España en pretemporada, los directores de cine que ruedan superproducciones en nuestro país o los grupos de música que dejan por aquí sus canciones. El bolsillo es importante y siempre lo será, es una evidencia que ser el especialista en fútbol internacional de un grupo de comunicación fuerte abre puertas que la mayoría tiene cerradas, pero, <a target="_blank" href ="http://www.obamaworld.es/">por encima de todo, querer es poder</a>. Suceden demasiadas cosas como para que ninguna nos pille físicamente a un paso. Descubrir, conocer y dominar es una cuestión de actitud. De profundizar en todo aquéllo que nos entusiasme y estar preparado para cuando venga a visitarnos. Tarde o temprano, el acercamiento llega.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right"><iframe width="350" height="197" src="http://www.youtube.com/embed/9byC2oIpv6E" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></span>Un buen ejemplo fue la Final de la Copa de la UEFA de 2003, celebrada en la ciudad de Sevilla, y a la que Axel Torres dedica el capítulo 3 de su libro. El FC Porto, que para nuestro país era poco más que el club de Futre, disputaría el último partido del torneo contra el carismático Celtic de Glasgow. Imaginen la suerte que tuvo aquel compatriota nuestro que hubiese estudiado de manera especial el conflicto norirlandés, que pudo fundirse con 80.000 protagonistas a la vera de Torre del Oro. O el joven nuevo entrenador de fútbol, que asistió en primera plana a un espectáculo diferente, más directo y físico, que pudo enriquecer su visión del juego de manera decisiva. O simplemente el aficionado que no hubiese cometido el fallo garrafal de perderse el histórico duelo del <i>«You´re never walk alone»</i>, aquella eliminatoria de cuartos entre el Liverpool y el Celtic <a target="_blank" href ="http://www.guardian.co.uk/football/2003/mar/14/uefa.sport">cuya ida concluyó 1-1</a> (¡gol de Heskey!) y cuya vuelta ya es historia del fútbol. Pequeño, en desventaja y muy probablemente con menos calidad, los escoceses sintieron en Anfield Road el mágico aliento de <a target="_blank" href ="http://www.guardian.co.uk/football/2003/mar/20/minutebyminute.sport">una hinchada verde que en realidad era roja</a>. Cantaban de la misma manera, con la mera distinción del acento, que no se percibía bien entre el sonido del balón volando. 0-2 ganó el equipo de Henrik Larsson, el delantero centro que un trienio después pondría nombre en Barcelona a un rol que el plantel culé no cubre desde que él dijo adiós, tras ganar la segunda Copa de Europa y algo más. Y a ver, entre los presentes, ¿quién no puede ir a Sevilla? Todos hubiésemos podido si hubiéramos tenido claro lo importante que era. Abrir los ojos, limpiar la mente, encender la imaginación y esperar la ocasión. Vivir desde el fútbol es una decisión personal.</p>
<p style="text-align: justify"><object align="left" width="370" height="222"><iframe width="350" height="197" src="http://www.youtube.com/embed/v12XSnZY3r4" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></object>Este año hemos tenido la oportunidad de ver tres veces en nuestro país al Borussia Dortmund de Klopp, Hummels, Gündogan, Götze, Reus y Lewandowski, un equipo que se acaba pero que perdurará en nuestra retina, y que deberíamos haber conocido en persona. Hace dos años, cuando aún eran un embrión, visitaron el Ramón Sánchez Pizjuán, donde se pudieron matar dos pájaros de un tiro: disfrutarlos y asistir a la última exhibición europea de Kanouté, una de las joyas más ocultas del fútbol moderno, pues no ganó la Champions League pero en el campo impactaba de tal forma que no palidecía ante Henry, Zidane o Andrés Iniesta. Especialmente en las noches europeas del barrio de Nervión. Pronto se disputará una final de la Copa de Europa con sede en dos países, Inglaterra y Alemania, que merecerá la pena vivir en cualquiera de los mismos. Y estamos a 13 meses de la llamada a convertirse en la cita futbolística más relevante de nuestra existencia: la Copa del Mundo de Brasil 2014. La que puede coronar a Messi como el mejor que jamás hubo, la que puede incluir a Cristiano Ronaldo en el escalón que persigue, la que puede situar a Casillas, Ramos, Xabi Alonso, Xavi, Cesc e Iniesta en un cielo que el fútbol se inventa para ellos solos. <a target="_blank" href ="http://www.lavanguardia.com/deportes/futbol/20130323/54370604977/alcides-ghiggia-ultimo-maracanazo.html">La venganza por Maracaná</a>. El mundo no se detiene, no para de ofrecer momentos extraordinarios para quien quiera vivirlos. Abrir los ojos, limpiar la mente, encender la imaginación y atreverse a ser capaz. Si a alguien le cuesta más de lo normal, que lea <i>«11 Ciudades; viajes de un periodista deportivo»</i>. Será su principio.</p>
<p><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/img_axel/axel_img3.jpg"></p>
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<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/video-axel-torres-perder-es-lo-normal/">«Perder es lo normal»</a><br />
Referencias<br />
<a target="_blank" href ="http://editorialcontra.com/?add-to-cart=2648">Comprar «11 Ciudades»</a><br />
<a target="_blank" href ="http://www.tiposinfames.com/">Librería «Tipos Infames»</a><br />
<a target="_blank" href ="http://www.flickr.com/photos/daviddeluis">http://www.flickr.com/photos/daviddeluis</a></p>
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