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	<title>Ecos del Balón &#187; Mazzola</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Las gafas de Helenio Herrera #yomequedoencasa</title>
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		<pubDate>Thu, 23 Apr 2020 02:10:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Gianni Brera, periodista emblemático del defensivismo italiano, solía hablar de Helenio Herrera en sus escritos con bastante retranca. No era algo personal, puesto que también dirigió dardos similares contra otros técnicos extranjeros, simplemente el éxito de Helenio Herrera le obligó a dedicarle muchas más páginas, un apodo malicioso («Accaccone») e incluso una biografía. El descubrimiento [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Gianni Brera, periodista emblemático del <i>defensivismo italiano</i>, solía hablar de Helenio Herrera en sus escritos con bastante retranca. No era algo personal, puesto que también dirigió dardos similares contra otros técnicos extranjeros, simplemente el<span id="more-272053"></span> éxito de Helenio Herrera le obligó a dedicarle muchas más páginas, un apodo malicioso (<a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/1997/11/16/deportes/879634811_850215.html"><i>«Accaccone»</i></a>) e incluso una biografía.</p>
<p style="text-align: justify">El descubrimiento de su falta de sintonía mutua se había producido en el momento exacto en que se conocieron. Helenio Herrera traía como salvoconducto un caluroso saludo de su maestro, <a target="_blank" href ="http://ricerca.repubblica.it/repubblica/archivio/repubblica/1989/07/23/alchimista-senza-patria.html">el periodista Gabriel Hanot</a>, y se dirigió a Gianni Brera en los siguientes términos: <i>«Mr. Hanot m&#8217; a dit que vous etes le seul ici a&#8217; comprendre le football»</i>. (Mr. Hanot me ha dicho que usted es el único aquí que entiende el fútbol). Esta entrada en un francés zalamero fue clasificada por Brera como <i>«ruffiani»</i> (alcahueta) y no sirvió para ganarse al periodista, que procedió a ponerle a prueba interrogándole sobre su tema favorito: el catenaccio. El escritor lombardo le habló de la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/argentina-carasucias-analisis-derrota-mundial-1958-causas-y-consecuencias/"><i>“deficiente calidad racial”</a></i> italiana y por ello le aconsejó adoptar inmediatamente dicho dispositivo táctico, explicándole que la preeminencia de su uso era la conclusión a una larga lucha mediática en la que él y sus afines se habían visto envueltos hasta poder normalizar el uso de un <i>«módulo totalmente italiano»</i>. Helenio Herrera, según explicaba Brera, apenas contuvo la risa, <i>«frunció el ceño por encima de unos ojitos un poco oblicuos, de miope»</i> y, supuestamente, defendió la vigencia de la formación en WM. </p>
<blockquote><p>Helenio Herrera era capaz de departir hasta con su mayor crítico.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El periodista <a target="_blank" href ="http://ricerca.repubblica.it/repubblica/archivio/repubblica/1997/11/11/dite-helenio-di-fare-catenaccio.html">Mario Fossati</a> explicó en 1997 que él había visto a Helenio Herrera y a Gianni Brera discutir sobre esto mismo durante una velada nocturna en el restaurante Riccione. La excusa que propició este encuentro era un artículo que el cotidiano francés <i>«L&#8217;Equipe»</i> había encargado a Brera. Se trataba de un análisis del fútbol italiano en general y del Inter de Milán en particular, motivo por el cual se convocó al entrenador del equipo milanés a una cena-coloquio. Según Fossati este tipo de encuentros en el post-partido no eran infrecuentes y, de hecho, él recuerda haber acompañado a Brera y Herrera en por lo menos tres reuniones de este tipo. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Pese a lo que escribía Brera, HH nunca fue un técnico «offensivista»</span>Durante aquella velada los dos principales interlocutores discutieron, aunque sin acalorarse. Fossati ilustró el ambiente diciendo que si bien ambos <i>«manifestaban abiertamente verdades no solicitadas»</i>, lo hacían sin <i>«malhumor»</i> ni <i>«retumbar de truenos»</i>. De este modo Brera espetaba por ejemplo que: <i>«A su llegada a Italia, usted, en comparación con nosotros, estaba diez años atrasado: y Moratti, instado por mí, le impuso el catenaccio»</i>. A lo que Herrera respondía: <i>«Eso no se corresponde con la verdad. He sido yo el centro, el motor de la nueva versión, el que ha proporcionado al Inter copas, campeonatos, títulos internacionales»</i>. Cuando existe un debate entre dos posturas encontradas, es fácil caer en la trampa de considerar que una es la correcta y la otra no. El planteamiento de Gianni Brera de considerar que Helenio Herrera era <a target="_blank" href ="http://www.treccani.it/enciclopedia/giovanni-brera_%28Dizionario-Biografico%29/">un técnico <i>«offensivista»</i></a> a su llegada a Italia resulta capcioso. Brera habló de ello varias veces, por ejemplo en el artículo titulado <i>«Il più bel gioco del mondo»</i> (El juego más hermoso del mundo), donde escribe a modo de denuncia que el Helenio Herrera <i>«offensivista»</i> de 1960-61 había sido llamado a Inglaterra en julio de 1964 y les acabó vendiendo a los ingleses que <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/codigo-cambridge-1x02-catenaccio">el catenaccio era cosa suya</a>. </p>
<p style="text-align: justify">Si bien es cierto que el catenaccio italiano tiene un desarrollo anterior a la llegada de Helenio Herrera al campeonato transalpino, es incorrecto considerar que Herrera haya sido un técnico ofensivo durante su etapa previa al desembarco en el Inter de Milán. Una prueba evidente de esto es que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Alejandro Scopelli</a>, en su libro <i>«Hola, Míster»</i> (1957), pone como ejemplo de un equipo que emplea una táctica defensiva, sin renunciar al triunfo, al Atlético de Madrid campeón de Liga de&#8230; Helenio Herrera, del que dice que emplea el <i>«cerrojo»</i> en muchas ocasiones y que esto le permitiría llegar a la obtención del título. </p>
<p style="text-align: justify">Tampoco es correcto decir que Helenio Herrera apostó de salida por la WM. El técnico hispano-argentino empezó en Milán utilizando una defensa de 4, que es la misma que venía empleando en el F.C. Barcelona. Lo confirmó el jugador del Inter, Sandro Mazzola, <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2010/05/21/mas_futbol/1274423234_850215.html">en una entrevista</a>, en la que le interrogaron sobre Helenio y el catenaccio y respondió que: <i>«Él quiso jugar un 4-2-4 en el Inter»</i>. También el gran periodista británico Brian Glanville, a raíz de una eliminatoria europea jugada entre el F.C. Barcelona y el Wolverhampton, dibujó el módulo de Helenio Herrera como un 4-4-2 y de forma subrepticia englobó la naturaleza de sus tácticas dentro de la corriente del <i>«fútbol negativo»</i>, es decir, netamente defensivo. Para Glanville, si el equipo de Helenio había sido capaz de golear al Wolves, no era por efecto de las tácticas de Herrera, sino por el talento excepcional de sus hombres de ataque (Kocsis-Eulogio Martínez-Luis Suárez).</p>
<blockquote><p>Se debe diferenciar lo que es una actitud (difensivista) del uso de una táctica particular (catenaccio).</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El quid de la cuestión es por qué empieza el Inter de Helenio Herrera a utilizar a uno de los dos defensores centrales en funciones de <i>battitore libero</i>, y esto tiene hasta tres versiones diferentes: la de la prensa (Brera et al), la de Helenio Herrera y, por último, la de los jugadores. Según Brera, y esto lo repitió con pequeñas variaciones en diversas ocasiones, la llegada del <i>módulo catenacciario</i> fue una imposición de Angelo Moratti después de una derrota ante el Padova de Nereo Rocco. El periodista aseguró en varios artículos, vamos a citar  <a target="_blank" href ="http://www.repubblica.it/rubriche/la-storia/2010/04/30/news/brera_herrera-3720021/?refresh_ce"><i>«Vita, morte e miracoli di Habla Habla»</i></a> (1985) o  <a target="_blank" href ="http://www.storiedicalcio.altervista.org/brera_herrera.html"><i>«L&#8217; alchimista senza patria»</i></a> (1989) como ejemplos representativos, que el propio presidente le había asegurado en persona que impondría el uso del catenaccio tras la derrota en Padua. Sabemos por la versión de Mario Fossati (1997) que Brera se lo decía a Herrera a la cara, lo que nos permite barruntar que, efectivamente, el presidente pronunció la frase ante Brera, pero esto no significa per se que ese haya sido el motivo del empleo del catenaccio el domingo de la semana siguiente. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Helenio sitúa el origen en una sustitución suya ante su rival de Milán</span>Helenio Herrera dio una versión distinta del episodio en  <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">aquella autobiografía</a> titulada <i>«Yo»</i> (1962) que le escribió su <i>«hijastro»</i> Gonzalo Suárez. Según Herrera la derrota ante el Padova permitió a una prensa hostil abrir la caja de los truenos, por lo que el siguiente partido, a disputar contra el Milán, se presentaba como una importante revalida. La descripción exacta, extraída del libro, es que: <i>«tras cuarenta y tres minutos de forcejeo, de juego rígido, Picchi, nuestro gran defensa lateral, incrustándose entre los cinco hombres que defendían la puerta del Milán, lanzó un potente disparo que valía el gol de la victoria»</i>. <i>«Entonces -dice Helenio Herrera- retrasé a Balleri»</i>. Gipo Viani, que estaba en Milán en calidad de Director Técnico, empezó a rugir en el vestuario que habían jugado cerrojo con Balleri como libre. Casi como si más allá del resultado fuese un triunfo que el altivo extranjero tuviese que plegarse al módulo italiano. A lo que Herrera replicó que él no empleaba esa táctica en todos los partidos, sino que la utilizaba cuando lo creía necesario, dando como anécdota un supuesto empleo temprano del catenaccio mientras entrenaba al Stade Français (1945). </p>
<p style="text-align: justify">La tercera versión del incidente, la de los jugadores, la encontramos resumida  <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2010/05/21/mas_futbol/1274423234_850215.html">por Sandro Mazzola</a> en una entrevista concedida al diario AS español en 2010: <i>«Al siguiente partido el Inter hizo el primer gol y Picchi, que era el dos, le dijo a Valeri (Balleri), que tenía el seis: «Ahora tú te pones de líbero por detrás de la defensa, no quiero perder otro partido'»</i>. Que Picchi pudiese tomar este tipo de decisiones en solitario podría resultar sospechoso al público, pero según dejó constancia Brera en <i>«Storia critica del calcio italiano»</i>, Picchi actuaba como un <i>regista difensivo</i> (director defensivo) y sus compañeros le obedecían ciegamente. Durante el partido era Picchi quien prescribía los necesarios ajustes tácticos, sin pasar por Herrera, puesto que el técnico se consideraba contrario a variar la táctica una vez que el juego había empezado. El propio Moratti le reprochó a Herrera en alguna ocasión esta falta de cintura, a lo que el técnico le respondió que si los jugadores ya tenían dificultades para entender una táctica preparada durante varios días, mucho menos podrían adaptarse a una variante improvisada.</p>
<blockquote><p>El gremio de entrenadores le debe a las gafas de Helenio Herrera el incremento de su prestigio y salario.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La realidad según Brera era mucho menos racional. Los <i>«ojitos un poco oblicuos, de miope»</i> que le habían saludado durante su primer encuentro, <a target="_blank" href ="http://www.storiedicalcio.altervista.org/brera_herrera.html">eran realmente miopes</a>. Si sus oponentes variaban un marcaje, Helenio Herrera no se daba cuenta porque, literalmente, no veía casi nada de lejos y encima se negaba a usar gafas. Podemos especular con que no se las ponía por un tema de pura presunción. Era un hombre coqueto, hasta el punto de que cuando estuvo en España se cambió su fecha de nacimiento, del 1910 que figura en su partida de nacimiento bonaerense, a 1916, añadiendo una <i>«colita»</i> al cero. Su viuda italiana, Fiora Gandolfi, asegura que ella se enteró cuando él ya estaba muerto, pero no le extrañó para nada que emplease este tipo de <i>«pequeños engaños»</i>. Así que demasiado ciego para discernir esquemas, variantes o desplazamientos, pero demasiado orgullo para emplear anteojos, no le quedó más remedio que dejar que Armando Picchi fuese su par de gafas. Las gafas de  <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/helenio-herrera/">Helenio Herrera</a>.<br />
&nbsp;</p>
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		<title>Historia de la camiseta mágica</title>
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		<pubDate>Wed, 10 May 2017 01:50:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Según contó Alfredo di Stefano en su autobiografía del año 2000, la camiseta número nueve original que llevaba durante su etapa cómo jugador era tan grande que le sobraba tela por todos los lados. Cómo estaba harto de tener que arremangarse durante los partidos, un día decidió cortar por lo sano, se armó con unas [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Según contó <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/alfredo-di-stefano/">Alfredo di Stefano </a>en su autobiografía del año 2000, la camiseta número nueve original que llevaba durante su etapa cómo jugador era tan grande que le sobraba tela por todos los lados. Cómo estaba harto<span id="more-231824"></span> de tener que arremangarse durante los partidos, un día decidió cortar por lo sano, se armó con unas tijeras y recortó los puños para ajustarse las mangas a la altura de sus muñecas. </p>
<p style="text-align: justify">El astro argentino quedó satisfecho con el resultado, pero no así el utillero del equipo, Peris, que según parece mandaba bastante en la institución. Peris se quejó a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Santiago Bernabéu</a> y este fue a pedirle explicaciones a la Saeta rubia: <i>“Me dicen que estás rompiendo los juegos de la equipación”</i>, dijo Bernabéu. Al principio Alfredo protestó diciendo que ya podrían haber hecho las mangas más cortas, pero entonces cayó en la cuenta de un dato: <i>“Pero bueno, ¿es que aquí hay otro nueve que no sea yo?”</i>. La camiseta no era por tanto propiedad del Real Madrid, sino de Di Stefano.</p>
<p style="text-align: justify">Y esto era tan así que durante años el diario bilbaíno <i>«La Gaceta del Norte»</i> se pudo permitir boicotear el nombre del jugador argentino sin renunciar a su función informativa, limitándose a escribir en la alineación <i>«El Nueve»</i> o <i>«el delantero centro de costumbre»</i>. Algo que seguramente sólo podía funcionar con tan pasmosa efectividad con <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-carrera-jugador-alfredo-di-stefano-river-plate-millonarios-real-madrid-estrella/">Alfredo Di Stefano</a>. </p>
<blockquote><p>“Y el Santiago Bernabéu, me quedé mirando preguntándome si era de verdad. Lo mismo me pasó con Alfredo di Stefano, para mí era Dios”, Sandro Mazzola.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Dos años después de que Di Stefano y <a target="_blank" href ="http://blogs.elpais.com/memorias-blanco-negro/2013/04/la-gaceta-declara-non-grato-a-di-st%C3%A9fano.html"><i>«La Gaceta del Norte»</i></a> firmasen la paz se produjo en el vestuario blanco otra reacción furibunda del futbolista, similar a la que le había metido en un lío con los del diario norteño. En aquel día se jugaba contra el Zurich suizo, y Alfredo Di Stefano aprovechó el descanso para meter las muñecas en agua fría porque le dolían. Entonces, el vicepresidente Saporta entró en el vestuario acompañado por un chico joven, muy alto y rubio, al que Di Stefano no hizo ni caso, pero cómo al salir el chaval oyó que este le decía a los jugadores: <i>“Hay que seguir sudando la camiseta”</i>. El argentino se volvió hacia él y le contestó: <i>“Ché, andate a cagar”</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El chico se llamaba Juan Carlos de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, y luego le harían Rey de España.</p>
<p style="text-align: justify">A aquellas alturas de la película, la camiseta con el número nueve, la de Di Stefano, parecía estar imbuída de algún poder sobrenatural, pues todo el mundo la quería. <i>“Lo que más me emocionó fue que Don Alfredo Di Stéfano me regaló su camiseta”</i>, <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2007/04/04/mas_futbol/1175668059_850215.html">dijo Eusebio</a>, el del Benfica, ya en su vejez y refiriéndose a la final de Copa de Europa de 1962. Y otro tanto intentó el también rival Sandro Mazzola, aunque éste tras la final de Copa de Europa de 1964. </p>
<p style="text-align: justify">Se ve que al pobre Di Stefano, además de ganarle aquellas dos finales, parecía que todos querían quitarle hasta la camiseta, aunque el bueno de Mazzola al final se quedó con las ganas. Por el camino le interceptó otro mito del Real Madrid, <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2010/04/19/deportes/1271628017_850215.html/">Ferenc Puskas</a>, que le ofreció la suya propia diciéndole: <i>“Yo jugué contra tu padre. Tú eres digno de él. Te regalo mi camiseta”</i>. Y ahora esa zamarra del húngaro es <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/live-scores/news/y=2008/m=3/news=sandro-mazzola-inter-una-segunda-familia-707429.html">la favorita</a> de la colección del italiano.</p>
<p style="text-align: justify">Es algo bonito, porque nos podríamos atrever a asegurar que tanta pasión por la camiseta tenía algo de reencuentro con el padre desde el principio. Después de todo, cuando Sandro quiere explicar el cómo jugaba su padre siempre acaba diciendo: <i>“Era más o menos como Di Stéfano”</i>. Incluso el gesto que caracterizaba a Valentino Mazzola <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/live-scores/news/y=2008/m=3/news=sandro-mazzola-inter-una-segunda-familia-707429.html">era arremangarse</a> la camisa cuando iban mal dadas, así que lo del padre y la camisa siempre fue algo que había ido junto.</p>
<blockquote><p>“Para llevar este escudo hay que sudar la camiseta. Di Stefano”. Pancarta enarbolada por la grada de animación del Real Madrid.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Al final con la camiseta de Di Stefano pasó lo que quería Peris: que se la quedó el club. Y los que vinieron a sustituirle, cómo el gallego Amancio, empezaron a decir que Di Stefano les había contado que el secreto estaba en la transpiración; porque según Amancio, si no sudabas la camiseta Di Stefano no te dejaba ponerte una con el <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2013/02/23/primera/1361586393_481480.html">escudo del club</a>. Pero estos dos, Di Stefano y Amancio, nunca se ponían de acuerdo sobre esta anécdota, y el argentino le replicaba que lo que había pasado es que Amancio le había tirado un pase al linier -que en aquella época también iba de blanco-, y Di Stefano a voz en grito le había dicho que sus compañeros eran los que llevaban el escudo.</p>
<p style="text-align: justify">Pero ya fuese por efecto del sudor o por darle bien los pases a los compañeros, lo cierto es que la camiseta parecía seguir siendo mágica. Los periodistas hablaban y hablaban sobre la mejoría que experimentaban los jugadores que se la ponían (y que pasaban luego un par de días en el vestuario). Y esas habladurías hoy podrán sonar a cuento chino, pero había algún fondo de verdad en ello. Cuando el jugador <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Antonio_Camacho">José Antonio Camacho</a> se lesionó en 1978 y se lo llevaron para operarse en París con el doctor Judet, recibió la visita de un corresponsal español que se sorprendió mucho al verlo, porque decía que le encontraba mucho más pequeño y frágil que cuando le había visto en el campo. </p>
<p style="text-align: justify"><i>“¿Le parezco más grande en el campo?”</i>, dijo Camacho. <i>“Sí, debe ser una impresión”</i>, contestó el periodista. <i>“No es una impresión. Es la verdad. Todos somos más grandes vestidos del Real Madrid”</i>. Y el periodista quizás no se lo creyó del todo, pero se quedó con la copla, y 10 años después cuando le escuchó al entrenador del Oporto decir que del Madrid lo que le preocupaba era su camiseta le empezaron a encajar todas las piezas. La camiseta funcionaba en dos direcciones. Le daba algún tipo de seguridad a los que la llevaban y, de algún modo, también intimidaba a sus contrincantes. </p>
<p style="text-align: justify">Quizás a un nivel inconsciente todos creían que aún la vestía Alfredo Di Stefano. </p>
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		<title>Las gafas de Helenio Herrera</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Oct 2015 01:55:50 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Gianni Brera, periodista emblemático del defensivismo italiano, solía hablar de Helenio Herrera en sus escritos con bastante retranca. No era algo personal, puesto que también dirigió dardos similares contra otros técnicos extranjeros, simplemente el éxito de Helenio Herrera le obligó a dedicarle muchas más páginas, un apodo malicioso («Accaccone») e incluso una biografía. El descubrimiento [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Gianni Brera, periodista emblemático del <i>defensivismo italiano</i>, solía hablar de Helenio Herrera en sus escritos con bastante retranca. No era algo personal, puesto que también dirigió dardos similares contra otros técnicos extranjeros, simplemente el<span id="more-183814"></span> éxito de Helenio Herrera le obligó a dedicarle muchas más páginas, un apodo malicioso (<a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/1997/11/16/deportes/879634811_850215.html"><i>«Accaccone»</i></a>) e incluso una biografía.</p>
<p style="text-align: justify">El descubrimiento de su falta de sintonía mutua se había producido en el momento exacto en que se conocieron. Helenio Herrera traía como salvoconducto un caluroso saludo de su maestro, <a target="_blank" href ="http://ricerca.repubblica.it/repubblica/archivio/repubblica/1989/07/23/alchimista-senza-patria.html">el periodista Gabriel Hanot</a>, y se dirigió a Gianni Brera en los siguientes términos: <i>«Mr. Hanot m&#8217; a dit que vous etes le seul ici a&#8217; comprendre le football»</i>. (Mr. Hanot me ha dicho que usted es el único aquí que entiende el fútbol). Esta entrada en un francés zalamero fue clasificada por Brera como <i>«ruffiani»</i> (alcahueta) y no sirvió para ganarse al periodista, que procedió a ponerle a prueba interrogándole sobre su tema favorito: el catenaccio. El escritor lombardo le habló de la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/argentina-carasucias-analisis-derrota-mundial-1958-causas-y-consecuencias/"><i>“deficiente calidad racial”</a></i> italiana y por ello le aconsejó adoptar inmediatamente dicho dispositivo táctico, explicándole que la preeminencia de su uso era la conclusión a una larga lucha mediática en la que él y sus afines se habían visto envueltos hasta poder normalizar el uso de un <i>«módulo totalmente italiano»</i>. Helenio Herrera, según explicaba Brera, apenas contuvo la risa, <i>«frunció el ceño por encima de unos ojitos un poco oblicuos, de miope»</i> y, supuestamente, defendió la vigencia de la formación en WM. </p>
<blockquote><p>Helenio Herrera era capaz de departir hasta con su mayor crítico.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El periodista <a target="_blank" href ="http://ricerca.repubblica.it/repubblica/archivio/repubblica/1997/11/11/dite-helenio-di-fare-catenaccio.html">Mario Fossati</a> explicó en 1997 que él había visto a Helenio Herrera y a Gianni Brera discutir sobre esto mismo durante una velada nocturna en el restaurante Riccione. La excusa que propició este encuentro era un artículo que el cotidiano francés <i>«L&#8217;Equipe»</i> había encargado a Brera. Se trataba de un análisis del fútbol italiano en general y del Inter de Milán en particular, motivo por el cual se convocó al entrenador del equipo milanés a una cena-coloquio. Según Fossati este tipo de encuentros en el post-partido no eran infrecuentes y, de hecho, él recuerda haber acompañado a Brera y Herrera en por lo menos tres reuniones de este tipo. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Pese a lo que escribía Brera, HH nunca fue un técnico «offensivista»</span>Durante aquella velada los dos principales interlocutores discutieron, aunque sin acalorarse. Fossati ilustró el ambiente diciendo que si bien ambos <i>«manifestaban abiertamente verdades no solicitadas»</i>, lo hacían sin <i>«malhumor»</i> ni <i>«retumbar de truenos»</i>. De este modo Brera espetaba por ejemplo que: <i>«A su llegada a Italia, usted, en comparación con nosotros, estaba diez años atrasado: y Moratti, instado por mí, le impuso el catenaccio»</i>. A lo que Herrera respondía: <i>«Eso no se corresponde con la verdad. He sido yo el centro, el motor de la nueva versión, el que ha proporcionado al Inter copas, campeonatos, títulos internacionales»</i>. Cuando existe un debate entre dos posturas encontradas, es fácil caer en la trampa de considerar que una es la correcta y la otra no. El planteamiento de Gianni Brera de considerar que Helenio Herrera era <a target="_blank" href ="http://www.treccani.it/enciclopedia/giovanni-brera_%28Dizionario-Biografico%29/">un técnico <i>«offensivista»</i></a> a su llegada a Italia resulta capcioso. Brera habló de ello varias veces, por ejemplo en el artículo titulado <i>«Il più bel gioco del mondo»</i> (El juego más hermoso del mundo), donde escribe a modo de denuncia que el Helenio Herrera <i>«offensivista»</i> de 1960-61 había sido llamado a Inglaterra en julio de 1964 y les acabó vendiendo a los ingleses que <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/codigo-cambridge-1x02-catenaccio">el catenaccio era cosa suya</a>. </p>
<p style="text-align: justify">Si bien es cierto que el catenaccio italiano tiene un desarrollo anterior a la llegada de Helenio Herrera al campeonato transalpino, es incorrecto considerar que Herrera haya sido un técnico ofensivo durante su etapa previa al desembarco en el Inter de Milán. Una prueba evidente de esto es que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Alejandro Scopelli</a>, en su libro <i>«Hola, Míster»</i> (1957), pone como ejemplo de un equipo que emplea una táctica defensiva, sin renunciar al triunfo, al Atlético de Madrid campeón de Liga de&#8230; Helenio Herrera, del que dice que emplea el <i>«cerrojo»</i> en muchas ocasiones y que esto le permitiría llegar a la obtención del título. </p>
<p style="text-align: justify">Tampoco es correcto decir que Helenio Herrera apostó de salida por la WM. El técnico hispano-argentino empezó en Milán utilizando una defensa de 4, que es la misma que venía empleando en el F.C. Barcelona. Lo confirmó el jugador del Inter, Sandro Mazzola, <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2010/05/21/mas_futbol/1274423234_850215.html">en una entrevista</a>, en la que le interrogaron sobre Helenio y el catenaccio y respondió que: <i>«Él quiso jugar un 4-2-4 en el Inter»</i>. También el gran periodista británico Brian Glanville, a raíz de una eliminatoria europea jugada entre el F.C. Barcelona y el Wolverhampton, dibujó el módulo de Helenio Herrera como un 4-4-2 y de forma subrepticia englobó la naturaleza de sus tácticas dentro de la corriente del <i>«fútbol negativo»</i>, es decir, netamente defensivo. Para Glanville, si el equipo de Helenio había sido capaz de golear al Wolves, no era por efecto de las tácticas de Herrera, sino por el talento excepcional de sus hombres de ataque (Kocsis-Eulogio Martínez-Luis Suárez).</p>
<blockquote><p>Se debe diferenciar lo que es una actitud (difensivista) del uso de una táctica particular (catenaccio).</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El quid de la cuestión es por qué empieza el Inter de Helenio Herrera a utilizar a uno de los dos defensores centrales en funciones de <i>battitore libero</i>, y esto tiene hasta tres versiones diferentes: la de la prensa (Brera et al), la de Helenio Herrera y, por último, la de los jugadores. Según Brera, y esto lo repitió con pequeñas variaciones en diversas ocasiones, la llegada del <i>módulo catenacciario</i> fue una imposición de Angelo Moratti después de una derrota ante el Padova de Nereo Rocco. El periodista aseguró en varios artículos, vamos a citar  <a target="_blank" href ="http://www.repubblica.it/rubriche/la-storia/2010/04/30/news/brera_herrera-3720021/?refresh_ce"><i>«Vita, morte e miracoli di Habla Habla»</i></a> (1985) o  <a target="_blank" href ="http://www.storiedicalcio.altervista.org/brera_herrera.html"><i>«L&#8217; alchimista senza patria»</i></a> (1989) como ejemplos representativos, que el propio presidente le había asegurado en persona que impondría el uso del catenaccio tras la derrota en Padua. Sabemos por la versión de Mario Fossati (1997) que Brera se lo decía a Herrera a la cara, lo que nos permite barruntar que, efectivamente, el presidente pronunció la frase ante Brera, pero esto no significa per se que ese haya sido el motivo del empleo del catenaccio el domingo de la semana siguiente. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Helenio sitúa el origen en una sustitución suya ante su rival de Milán</span>Helenio Herrera dio una versión distinta del episodio en  <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">aquella autobiografía</a> titulada <i>«Yo»</i> (1962) que le escribió su <i>«hijastro»</i> Gonzalo Suárez. Según Herrera la derrota ante el Padova permitió a una prensa hostil abrir la caja de los truenos, por lo que el siguiente partido, a disputar contra el Milán, se presentaba como una importante revalida. La descripción exacta, extraída del libro, es que: <i>«tras cuarenta y tres minutos de forcejeo, de juego rígido, Picchi, nuestro gran defensa lateral, incrustándose entre los cinco hombres que defendían la puerta del Milán, lanzó un potente disparo que valía el gol de la victoria»</i>. <i>«Entonces -dice Helenio Herrera- retrasé a Balleri»</i>. Gipo Viani, que estaba en Milán en calidad de Director Técnico, empezó a rugir en el vestuario que habían jugado cerrojo con Balleri como libre. Casi como si más allá del resultado fuese un triunfo que el altivo extranjero tuviese que plegarse al módulo italiano. A lo que Herrera replicó que él no empleaba esa táctica en todos los partidos, sino que la utilizaba cuando lo creía necesario, dando como anécdota un supuesto empleo temprano del catenaccio mientras entrenaba al Stade Français (1945). </p>
<p style="text-align: justify">La tercera versión del incidente, la de los jugadores, la encontramos resumida  <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2010/05/21/mas_futbol/1274423234_850215.html">por Sandro Mazzola</a> en una entrevista concedida al diario AS español en 2010: <i>«Al siguiente partido el Inter hizo el primer gol y Picchi, que era el dos, le dijo a Valeri (Balleri), que tenía el seis: «Ahora tú te pones de líbero por detrás de la defensa, no quiero perder otro partido'»</i>. Que Picchi pudiese tomar este tipo de decisiones en solitario podría resultar sospechoso al público, pero según dejó constancia Brera en <i>«Storia critica del calcio italiano»</i>, Picchi actuaba como un <i>regista difensivo</i> (director defensivo) y sus compañeros le obedecían ciegamente. Durante el partido era Picchi quien prescribía los necesarios ajustes tácticos, sin pasar por Herrera, puesto que el técnico se consideraba contrario a variar la táctica una vez que el juego había empezado. El propio Moratti le reprochó a Herrera en alguna ocasión esta falta de cintura, a lo que el técnico le respondió que si los jugadores ya tenían dificultades para entender una táctica preparada durante varios días, mucho menos podrían adaptarse a una variante improvisada.</p>
<blockquote><p>El gremio de entrenadores le debe a las gafas de Helenio Herrera el incremento de su prestigio y salario.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La realidad según Brera era mucho menos racional. Los <i>«ojitos un poco oblicuos, de miope»</i> que le habían saludado durante su primer encuentro, <a target="_blank" href ="http://www.storiedicalcio.altervista.org/brera_herrera.html">eran realmente miopes</a>. Si sus oponentes variaban un marcaje, Helenio Herrera no se daba cuenta porque, literalmente, no veía casi nada de lejos y encima se negaba a usar gafas. Podemos especular con que no se las ponía por un tema de pura presunción. Era un hombre coqueto, hasta el punto de que cuando estuvo en España se cambió su fecha de nacimiento, del 1910 que figura en su partida de nacimiento bonaerense, a 1916, añadiendo una <i>«colita»</i> al cero. Su viuda italiana, Fiora Gandolfi, asegura que ella se enteró cuando él ya estaba muerto, pero no le extrañó para nada que emplease este tipo de <i>«pequeños engaños»</i>. Así que demasiado ciego para discernir esquemas, variantes o desplazamientos, pero demasiado orgullo para emplear anteojos, no le quedó más remedio que dejar que Armando Picchi fuese su par de gafas. Las gafas de  <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/helenio-herrera/">Helenio Herrera</a>.<br />
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		<title>For club and country</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Aug 2013 02:00:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><span class="dropcap">«F</span>or club and country»</i>, expresión inglesa con la que los aficionados al fútbol se refieren a los jugadores que juegan al máximo nivel para su equipo y su selección nacional. El <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/copa-africa-egipto-aston-villa-bayern-munich-copa-europa/">Aston Villa</a>, por ejemplo, lo lució<span id="more-79861"></span> hace unos años en su uniforme, orgulloso de ser el club que más futbolistas ha aportado a la selección inglesa. La expresión se hace extensible a los grupos de jugadores de un club que forman la columna vertebral de su equipo nacional. Ejemplos paradigmáticos son los de Peñarol en el Mundial 50 con Uruguay, el Honved de Budapest con el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/08/filogenesis-blanca-vii/"><i>Aranycsapat</i> húngaro</a>, el Dinamo de Kiev aportando una decena -o docena- de jugadores a la selección soviética o, mismamente, el Barcelona en el Mundial 2010 y la Eurocopa 2012 con España. Sin embargo, en pocos casos estará tan justificado su uso como en la relación entre la Juventus y la selección italiana.</p>
<blockquote><p>La distintición entre azzurro y bianconero comenzó a ser difusa en los años 30.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Si uno echa un vistazo a las plantillas de Italia en cada una de sus victorias en la Copa del Mundo se dará cuenta de un patrón claro: el esqueleto del equipo está formado por jugadores de la Juventus. Y no sólo eso, sino que los juventinos fueron jugadores clave para el  éxito en cada uno de esos campeonatos. Orsi, Monti, Rossi, Gentile, Buffon o <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=J737h3hoyA0">Del Piero</a> son buenos ejemplos de ello. La Juve, además, es el club que más internacionales italianos ha aportado en la historia, y jugadores <i>bianconeri</i> han estado presentes en todas y cada una de las plantillas que Italia ha presentado en un Mundial. Se puede afirmar, con muy poco margen de error, que un equipo potente de la Juventus (campeón de Italia o cerca de serlo), será la base de una <i>Squadra Azzurra</i> competitiva a nivel internacional. Y excepto el equipo del ciclo 68-70, ninguna selección italiana ha triunfado sin una fuerte impronta juventina. En 1968, cuando Italia <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sdJO7hr3Emo">ganó la Eurocopa en casa</a>, había representación de los tres grandes clubes transalpinos, que vivían un período de esplendor en la época, pero interistas y milanistas se repartían el poder. En 1970, fue el Cagliari campeón del Scudetto el que formó una columna vertebral con 6 hombres entre los 22 que viajaron a Mexico.</p>
<p style="text-align: justify">La relación Juve-Italia parte de los años 30. En la época de Benito Mussolini la exaltación de los éxitos deportivos era capital. Y en fútbol, el hombre elegido para liderar el proyecto azzurro era <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T04owShq2Y4">Vittorio Pozzo</a>. Un veterano entrenador de claras tendencias anglófilas cuando la Europa del balón se dividía entre los seguidores de<span class="pullquote_right">Pozzo se aprovechó de la primera gran Juve</span> la escuela británica y los de la escuela del Danubio. Pozzo, fiel al Método, comenzó a inicios de la década a construir una selección nacional que pudiese competir a nivel mundial. En esta época la Juventus vivía su primera edad dorada, con el equipo del llamado <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=rwhTYpkKcQg"><i>“Quinquenio de Oro”</i></a>. Entrenados por Carlo Carcano, dominaron el fútbol italiano y fueron uno de los mejores equipos a nivel europeo en esa primera mitad de los 30, ganando cinco Scudetti consecutivos y alcanzando las semifinales de la Copa Centroeuropea de Clubes (también conocida como Copa Mitropa o Copa Zentropa) desde 1932 hasta 1935. Sus jugadores más destacados eran el triángulo defensivo formado por Gianpiero Combi en la portería defendido por Virginio Rosetta y Umberto Caligaris, el medio-ala Giovanni Ferrari y el goleador Felice Borel II (la gran aparición del fútbol italiano), y los famosos oriundos Luis Monti, Raimundo Orsi y Renato Cesarini. Pozzo, inteligentemente, convirtió a este exitoso equipo en la columna vertebral de su Italia. </p>
<p style="text-align: justify">Bien es cierto que ninguno de ellos era considerado <i>“la”</i> figura de la selección –puesto reservado <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bdZqkGstFI4">para Meazza</a>-, algo que se convertirá en habitual también entre las legiones de juventinos vestidos de azzurro. Se acuñó el término <i>NazioJuve</i> para referirse a ese equipo, y no pudo tener más éxito ya que, además de a los anteriormente citados, será<span class="pullquote_left">Curiosamente, la gran figura no era de la Juve</span> habitual ver jugando con Italia a los medio alas Luigi Bertolini y Mario Varglien I. Otros como Carlo Bigatto I, Luigi Cevenini III, Federico Munerati, Giovanni Varglien II y Giovanni Vecchina contribuirán, en mayor o menor medida, a un equipo que, guiado por Pozzo, alzará dos Copas del Mundo (<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ZCBnr4abQHc">1934</a> y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xTJcfzPNzy4">1938</a>), y además dos ediciones de la Copa Centroeuropea de Naciones (Antonin Svehla Cup, Dr.Gëro Cup o simplemente Copa Internacional). Un torneo este poco reconocido, pero que durante los años 30 juntó a un puñado de selecciones que eran élite mundial, como el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=pFqqVLCdrI8">Wunderteam austríaco</a>, la Hungría del Dr. Gyorgy Sarosi (que también jugaría en la Juve) y el goleador Gyula Zsengeller (finalista del Mundial 38), la Checoslovaquia de Planicka, Puc y Nejedly (finalista del Mundial 34), o la siempre rocosa Suiza entrenada por Karl Rappan, con su famoso cerrojo en defensa y los míticos hermanos Abegglen en ataque.</p>
<p style="text-align: justify">Tras la Segunda Guerra Mundial, el fútbol italiano sufrió un cambio de guardia, y fue el Torino el que impuso su ley a finales de los 40, con un conjunto que era considerado el mejor de Europa y aportaba <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=6ST1_ZcvRjg">hasta 10 jugadores al equipo nacional</a>. Sólo el portero Bacigalupo no era considerado potencial titular. Sin embargo, la desgracia se cebó con el Toro, y tras la catástrofe de la colina de Superga, la selección italiana vivió una década de inestabilidad. Varios equipos se turnaron como columna vertebral de la <i>Azzurra</i>, pero es cierto que los comités de seleccionadores, método común en la época, casi nunca daban lugar a equipos cohesionados. Curiosamente, justo cuando la Juventus no era la indiscutible referencia a la hora de formar la selección, un jugador bianconero era la estrella de la misma: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=RSQXmvkTLf8">Gianpiero Boniperti</a>. Una figura tan exitosa con la Juve, como poco afortunada cada vez que se ponía la camiseta del equipo nacional.</p>
<p style="text-align: justify">La Juve <i>operaia</i> compartió liderato con Inter y Milan en los 60, como ya dijimos anteriormente. Este equipo, el de Heriberto Herrera, del que salió espantado el gran Sívori, aportaba en muchos casos elementos del bloque defensivo de la selección. Desde Roberto Anzolin, portero, a Ernesto Castano y Sandro Salvadore, dos de los mejores defensas italianos. Pero bien es cierto que Inter y Milan (4 Copas de Europa entre ambos), el Bolonia de la primera mitad de los 60 (Bulgarelli, Tumburus, Janich, Pascutti, Perani, Fogli), y el Cagliari del cambio de década (Albertosi, Cera, Niccolai, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=jOr0cwUjqPE">Riva</a>, Domenghini y Gori), se repartían lo más jugoso del pastel.</p>
<blockquote><p>En los años 70 vuelve la Nazio Juve, y esta vez para quedarse.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Conforme la estrella de los figurones italianos de Inter y Milan se va apagando a mediados de los 70 –los años van pesando a los Mazzola, Facchetti, Burgnich, Rivera…- la Juve comienza lo que será su segunda época dorada. Las fronteras están cerradas, y sólo los extranjeros que estuviesen jugando en Italia antes del cierre podían seguir allí. Así pues, la Juve va a empezar a aglutinar lo mejor del fútbol italiano. Firmados siendo ya figuras, como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/carrera-dino-zoff-napoles-juventus-italia/">Dino Zoff</a> y Romeo Benetti en su segunda etapa, o jóvenes promesas, como Giuseppe Furino, el propio Benetti en su primera experiencia en el club, Franco Causio, Fabio Capello, Claudio Gentile, Antonello Cuccureddu, Gaetano Scirea, Marco Tardelli, Antonio Cabrini… o salidos del <i>vivaio</i> juventino como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=qjOEiIzcJUg">Roberto Bettega</a> o Paolo Rossi, lo cierto es que la Juve se las ingenió durante los años 70 para conjuntar a la flor y nata del fútbol italiano. Se forjaba la base de lo que sería una década prodigiosa para el club y la selección nacional no podía obviar tal acumulación de talento.</p>
<p style="text-align: justify">Tras el subcampeonato del mundo en Mexico 70, Italia vivió en carne propia lo que el mal envejecer de las figuras puede hacer a un equipo. La transición bajo el mando de Valcareggi, entre el equipo ilusionante del 70 y la jaula de grillos del 74 fue terrible. Se había sido incapaz de defender el trono europeo en 1972, y cuando<span class="pullquote_right">En los 70 se vivió una lucha por el poder</span> llegó el Mundial alemán, Italia era un equipo avejentado y lleno de <i>primadonne</i> pasadas de forma y más pendientes en hablar y protestar por su suplencia o la de sus amigos que de jugar al fútbol. El Mundial fue un desastre, que transcurrió entre la eterna rivalidad Mazzola-Rivera, la igualmente eterna rivalidad norte-sur -las quejas de discriminación del napolitano Antonio Juliano-, los veteranos fuera de forma que jugaban por decreto –Riva, Rivera-, los fascistas <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tIBgvNJGYQo">de la Lazio</a> campeona de Italia, y la imposibilidad de jóvenes como Capello de asegurarse un puesto sin alinearse con alguno de los bandos. Al final, antes del decisivo partido contra Polonia, Mazzola tomó el mando del vestuario e hizo un equipo basado…en 6 jugadores de la Juve. El viejo método de Pozzo siempre era apuesta segura. Aunque en ese caso salió mal e Italia perdió y se fue a casa en la primera ronda, a pesar del partidazo <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=JvhmqcNJpLw">del propio Mazzola</a> contra los polacos. Sandro era, sin duda, el más cacique de todos, pero también era el que había llevado una mejor preparación para el torneo y fue, junto a Capello y Benetti, lo único salvable de la desastrosa Italia de Valcareggi.</p>
<p style="text-align: justify">El caso es que, tras el interregno de Fulvio Bernardini –acompañado de Bearzot-, fue el propio Bearzot el que asumió que había que pasar página y convirtió a la nueva y joven Juventus en la base de su equipo. En 1978, nueve juventinos –más Rossi, que estaba en Vicenza-, viajaron a Argentina, siendo los jugadores más destacados de un equipo que<span class="pullquote_left">Bearzot volvió a hacer un bloque bianconeri</span> alcanzó la cuarta plaza jugando un gran fútbol. Siete repitieron cuarto puesto en la Eurocopa jugada en casa <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=leA1qbQ3u90">en 1980</a>, y otros cuatro participaron en el Mundialito de Uruguay ese mismo año. De la mezcla de esos dos equipos del año 80 saldría el que dos años más tarde alzaría la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=E1HzSCoRzSg">tercera Copa del Mundo</a>. Básicamente Bearzot, siguiendo el ejemplo de Pozzo, alineaba a la Juventus y la potenciaba con los mejores jugadores del resto de clubes. Una base sólida, que jugaba en un esquema muy parecido en ambos casos, y reforzada con excelentes jugadores como Bruno Conti o Giancarlo Antognoni, que eran las figuras más rutilantes cuando se enfundaban la elástica italiana. Para ellos era como una redención, especialmente en el caso de Antognoni, el poder actuar con compañeros que le permitían alcanzar su máximo nivel y pelear internacionalmente. A título personal, no creo que alguna de las formaciones que presentó Bearzot le disgustase mucho al <i>Avvocato</i> Agnelli para su Juve. </p>
<p style="text-align: justify">En esta época, los bianconeri eran llamados el <i>Blocco Juve</i>, dejando la expresión <i>NazioJuve</i> para referirse a la escuadra de Pozzo. Tan juventina era esta selección, que un hombre acotumbrado al juego del marcaje en zona como era Franco Baresi nunca terminó de encontrar su sitio en la misma. Su figura todavía era demasiado pequeña en comparación con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=irKmvdcEcag">el gigante Gaetano Scirea</a>, quien realizó un Mundial fantástico jugando de líbero. Su partido contra Brasil es histórico, seguramente el más difícil que haya jugado nunca un líbero, teniendo que solucionar y cubrir multitud de huecos y problemas que la constante permuta de los brasileños ocasionaba a los marcadores.</p>
<blockquote><p>La Juventus, al conformar el grueso de la selección italiana, también imponía el estilo y los matices.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Conforme esta generación se iba apagando, así lo iba haciendo la presencia de la Juventus en la selección. 1986 seguía teniendo claro aroma Juventino, pero la gran mayoría de sus ases ya no estaban en el equipo – Zoff, Gentile- o se habían ido a otros, caso de Tardelli o Rossi. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zYiAuas76aU ">Italia 90</a> fue el equipo multicolor tan propio de representar a escala mundial a la mejor liga del planeta. Interisti, rossoneri, napoletani, romanisti, juventini, viola, blucerchiati, etc, todos vestidos de azul-Italia, en un país que, pese a que el campeonato defraudó, vivió las famosas noches mágicas a las que se refería el himno del campeonato. Con la caída de Vicini y la llegada de Sacchi, este intentó crear su propia versión del <i>«for club and country»</i> con milanistas, aunque el experimento quedó, digamos, incompleto.</p>
<p style="text-align: justify">El ascenso de la Juve de Lippi hacia el primer plano continental y mundial nos proporcionó la ocasión de ver una tercera versión de la <i>ItalJuve</i>. Siete de los Azzurri que fueron subcampeones de la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xFOAitGfmgg">Euro 2000</a> provenían de la Juventus que perdió el Scudetto contra<span class="pullquote_right">G.Buffon y F.Cannavaro destacaron en 2006</span> la Lazio por sólo un punto esa temporada: Ferrara, Conte, Inzaghi, Del Piero, Pessotto, Iuliano y Zambrotta, más un Di Livio que había sido parte integral de la gran Juve 95-98 y que ahora estaba en la Fiorentina. Pero lo mejor estaba por llegar, ya que, aunque sólo contribuyó con cinco jugadores al equipo campeón del mundo seis años después  &#8211;<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=BlovKMAtzx4">Buffon</a>, Zambrotta, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=nJ-82u_SC5c">Cannavaro</a>, Del Piero y Camoranesi-, todos jugaron parte integral en la conquista de la cuarta estrella, especialmente el portero y el capitán de la selección, que firmaron dos de las actuaciones más memorables de un guardameta y un central en la historia de las Copas del Mundo.</p>
<p style="text-align: justify">No es casualidad que desde 2006, con la pérdida de la preeminencia de la Juventus en el fútbol italiano, los resultados en la Euro 2008 y el Mundial 2010 fuesen más bien mediocres. Y, a estas alturas, parece que tampoco es casualidad que la vuelta de la misma a un lugar de honor, haya coincidido con una gran actuación de la selección de Cesare Prandelli en la última <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/lo-fue-italia-en-la-eurocopa-2012/">Eurocopa de Ucrania y Polonia</a>. Hasta siete juventinos aparecían en la convocatoria de un equipo que llegó a la final del torneo, certificando que, en un ámbito como las selecciones, con tan poco tiempo para trabajar, tener la opción de aplicar un <i>«for club and country»</i> es seguramente la mejor solución para lograr un conjunto competitivo.</p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 44</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Mar 2013 02:50:47 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[l Inter de Milán del más que mítico Helenio Herrera levantaba la primera Copa de Europa de su palmarés al vencer al pentacampeón Real Madrid en la final disputada en el Praterstadion de Viena, ante más de 70.000 espectadores. El conjunto entrenado por Miguel Múñoz había dejado atrás sus mejores años. Sus estrellas, Alfredo Di [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l Inter de Milán del más que mítico Helenio Herrera levantaba la primera Copa de Europa de su palmarés al vencer al <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/madrid-di-stefano-manchester/">pentacampeón Real Madrid</a> en la final disputada en el Praterstadion de Viena, ante más de 70.000 espectadores.<span id="more-57476"></span> El conjunto entrenado por Miguel Múñoz había dejado atrás sus mejores años. Sus estrellas, Alfredo Di Stefano y Ferenc Puskas, ya muy veteranas (37 años cada uno), no pudieron hacer nada ante la juventud italiana. Los interistas liderados por el español Luis Suárez y un gran Mazzola, autor de dos goles, derrotaron con justicia y a la escuadra madrileña. Tras la final, Di Stefano abandona el Real Madrid, rumbo al Espanyol.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/VlKDzKgKBSg" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Tras perder 1-0 en Colombia, el Monumental se llenaba hasta la bandera para apoyar a River Plate en su intento de remontada ante América de Cali. Ramón Díaz, el técnico millonario disponía de un plantel mezcla de veteranos históricos como Enzo Francescoli y jóvenes figuras como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/08/ariel-ortega/">Ariel Ortega</a>, Sorín o Hernán Crespo, a la postre héroe de la final. <i>Valdanito</i> hacía el gol de la igualada a los seis minutos de comenzar el choque. Su segundo tanto llevaría la locura a las gradas, pues significaba la segunda Copa Libertadores del histórico club argentino. Hasta la fecha, River Plate no volvió a estar presente en una final de la máxima competición continental.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/4yv9YwDAG6o" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
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&#8216;La historia del Fútbol&#8217;, con más de 2000 entradas, en el<br />
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 30</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Feb 2013 02:25:23 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[ohan Cruyff y su Ajax de Amsterdam alcanzaban en 1972 la consagración total al levantar por segundo año consecutivo la Copa de Europa en Rotterdam. La escuadra entrenada por el rumano Stefan Kovacs derrotaba por 2-0 al Inter de Milán de unos Mazzola o Facchetti que habían dejado en la década de los 60 sus [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">J</span>ohan Cruyff y su Ajax de Amsterdam alcanzaban en 1972 la consagración total al levantar por segundo año consecutivo la Copa de Europa en Rotterdam. La escuadra entrenada por el rumano Stefan Kovacs derrotaba por 2-0<span id="more-47729"></span>  al Inter de Milán de unos Mazzola o Facchetti que habían dejado en <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/derrota-ciclo-inter-de-milan-helenio-herrera/">la década de los 60</a> sus mejores días. La gran estrella de la final fue, cómo no, el legendario número 14 tulipán, autor de los dos goles del encuentro. Curiosamente, Cruyff, vigente Balón de Oro, no recibiría el premio ese año y sí en los dos años posteriores. El Ajax repetiría conquista la campaña siguiente, siendo el primer equipo que lograba un triplete tras las cinco Copas del Madrid de Di Stefano.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/wFZ_T8p-5cw" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">La 28ª edición de la Copa América iba a tener lugar en Bolivia. El torneo contó con la presencia de hasta siete combinados nacionales: Paraguay, Argentina, Colombia, Perú, Ecuador, Brasil y la propia Bolivia. El conjunto local lograría su primera y hasta la fecha única <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/inglaterra-alemania-gol-fantasma-cronologia-uruguay-copa-america/">Copa América</a> al terminar invicto el campeonato: 5 victorias y un solo empate, frente a Ecuador en el partido inaugural. El triunfo por 5-4 ante la campeona del mundo, Brasil, unido al empate de Paraguay ante Argentina otorgaba la título al país anfitrión, que contó con Máximo Alcócer como su goleador más destacado con 5 tantos.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/CYd6fuokACQ" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
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		<title>No hay imperio eterno</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Oct 2012 02:00:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[o te esfuerces, Giuliano. No vale la pena, déjalo entrar. Nos van a ganar igualmente.” Esa frase fue la que, para el pétreo Tarcisio Burgnich, puso el punto y final a uno de los equipos más dominantes, autoritarios e inabordables que haya conocido el Viejo Continente. Cuando dos años antes aquella pelota embarrada se escurría [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap"><i>“N</span>o te esfuerces, Giuliano. No vale la pena, déjalo entrar. Nos van a ganar igualmente.”</i> Esa frase fue la que, para el pétreo Tarcisio Burgnich, puso el punto y final a uno de los equipos más dominantes, autoritarios<span id="more-29954"></span> e inabordables que haya conocido el Viejo Continente. Cuando dos años antes aquella pelota embarrada se escurría bajo el cuerpo de Costa Pereira para darle al Inter <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=gQuWF41_MeQ">su segunda Copa de Europa consecutiva</a>, parecía que nada ni nadie -ni siquiera los elementos que habían llenado de fango lo que debería ser una maravillosa final en su propio estado- podían frenar al equipo de Helenio Herrera. <i>“El Mago”</i> estaba en la cima del mundo, había construido un equipo impresionante que dominaba el campeonato italiano y también se imponía en Europa. A finales de ese año 65 se coronaba de nuevo campeón intercontinental, sellando su dominio sobre el planeta fútbol.</p>
<p style="text-align: justify">El Inter basaba su fortaleza en haber conseguido aglutinar al jugador ideal para cada puesto en el nuevo sistema de <i>catenaccio</i> que estaba imponiéndose en el fútbol italiano. Sarti,  seguro y con experiencia, era el portero, Picchi, el capitán y libero siempre sereno, los marcadores contundentes Burgnich y Guarneri, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T5WdT2jvJqs&#038;feature=related">Facchetti</a><span class="pullquote_right">Helenio Herrera era un técnico innovador y exigente, así instauró las concentraciones</span> <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T5WdT2jvJqs&#038;feature=related">representaba al moderno carrilero</a>, Domenghini era el <i>tornante</i> técnico y con pulmones para todos, Bedin el hombre ancla, Suárez el cerebro capaz de poner la bola milimétricamente a 50 metros, Corso era la técnica y el ingenio atacante, Jair la velocidad y el regate, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sA9HG0F3-VQ">Mazzola el dominador del frente de ataque</a> y Peiró el rematador. Además, Herrera incluyó muchos nuevos métodos de entrenamiento, modernos todos ellos, y además era un psicólogo.  Pero también un hombre oscuro sobre el que nunca se despejaron las dudas en torno al intento de amaño de partidos o al uso de sustancias para mejorar el rendimiento de sus jugadores. Indudablemente era un hombre extremadamente exigente. Había también implementado la costumbre de las concentraciones, el <i>ritiro</i>, aislando a los jugadores en el centro de entrenamiento o en hoteles antes de los partidos. La costumbre comenzó siendo simplemente la noche anterior a un encuentro, pero poco a poco el tiempo de encierro se fue alargando. Se convirtió en habitual que, para un partido el domingo, los jugadores fuesen a entrenar el viernes y ya no volviesen a casa. Tampoco la noche posterior al partido. Sólo el lunes quedaban liberados.</p>
<blockquote><p>El Inter siguió siendo una fuerza dominante en la sexta y séptima temporadas de Herrera.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La temporada 65-66, a pesar de la eliminación a manos del Real Madrid en las semifinales de la Copa de Europa, confirmó el dominio del Inter a nivel nacional, con un nuevo Scudetto. Nada parecía cambiar, y más aún cuando al comienzo del curso 1966-67 la escuadra de Herrera encadenó siete victorias consecutivas que le situaron al frente de la tabla con autoridad. El equipo ganaba partidos con solvencia y a mediados de abril sacaba 4 puntos a la Juventus en cabeza del campeonato, además de haberse tomado venganza del Madrid en <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=M00XOdm94V8">cuartos de la Copa de Europa</a>. Pero, de repente, las cosas se medio torcieron. Los <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=jbmzsdvJ13c">duros búlgaros del CSKA</a> le obligaron a ir a un desempate en semifinales. Un desempate que, por cierto, se jugó en Bolonia al ofrecer el Inter toda la taquilla al CSKA –en aquella época, todas las recaudaciones iba a medias para los dos equipos-. En liga, tres empates y una derrota contra la Juve dejaban el campeonato apretado, pero la realidad era que, a falta de la final de la Copa de Europa contra el Celtic y la última jornada del Scudetto ante el Mantova, dos victorias aseguraban un nuevo doblete para el conjunto de Herrera. Para este momento, las concentraciones de dos días antes de partido eran el pan nuestro de cada día para los jugadores del Inter, y si pensamos en que entre semana había partidos europeos, el resultado es que, como decía Burgnich, los jugadores pasaban más tiempo con su compañero de habitación que con su mujer.</p>
<p style="text-align: justify">Fue en Lisboa cuando la plantilla del Inter llegó al punto de no retorno. Herrera, como era habitual, había reservado todo el hotel para el equipo. Los interistas se concentraron a media hora de Lisboa, en un hotel enorme que miraba al mar. Durante los tres días previos a la final los jugadores sólo vieron a sus compañeros y al cuerpo técnico.<span class="pullquote_left">La gran concentración previa a la final de la Champions fue larga, tensa e insoportable</span> Ni siquiera los directivos se alojaban allí. Todo, absolutamente todo, iba encaminado al partido contra el Celtic. Todo tenía que ver con los escoceses. Las sesiones de vídeo, los dossiers con información llenaban el tiempo de los jugadores en medio de la nada. Herrera estaba nervioso, tenía miedo, porque veía que el equipo se venía abajo y además jugaría la final sin Jair y, sobre todo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sA9HG0F3-VQ">sin Suárez</a>, lesionado, lo cual era una perspectiva que horrorizaba al <i>“Mago”</i>. Y el equipo explotó. Burgnich y Facchetti, que llevaban compartiendo habitación durante todo el ciclo con Herrera, reconocieron a posteriori que eran afortunados si podían conciliar el sueño durante tres horas, que se quedaban hasta altas horas de la madrugada mirando al techo o paseando por los vacios pasillos sin poder descansar. Escuchaban a Picchi, que era el capitán y un líder ejemplar, <a target="_blank" href ="http://www.guardian.co.uk/sport/blog/2012/may/02/the-question-great-teams-end">vomitar de tensión todas las noches</a>. Varios jugadores más pasaban por lo mismo, cuatro de ellos vomitaron durante la charla técnica prepartido en el Estadio Nacional de Jamor. Ese hotel en Lisboa fue la gota que colmó el vaso, se les echaron las paredes encima. Burgnich había visto a su familia 3 días en el último mes y medio. Mentalmente estaban muertos.</p>
<p style="text-align: justify">Incluso cuando <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Yt5nXLLSp7M">se pusieron por delante</a>, gracias a un penalti marcado por Mazzola en el minuto 7, y Herrera les ordenó ser –aún más- conservadores, la victoria era una utopía para gran parte del equipo. El Celtic, sin ningún tipo de presión, jugando un fútbol de ataque total, alegre, combinativo, con esos laterales larguísimos que doblaban una y otra vez la banda, les martilleaba sin compasión, y más lo hacía ese talante despreocupado de sus jugadores. ¿Cuántos años hacía que no sentían eso los jugadores interistas? La presión, la exigencia de ganar. Era como una bota que les apretaba la garganta. Y llegó el gol del empate. Fue como el golpe que deja definitivamente groggy a un boxeador. A partir de entonces, el Inter se balanceaba entre las cuerdas, esquivando como podía el golpe que le enviase definitivamente a la lona, lanzando balones largos sin sentido alguno, salvado por el poste, por las paradas de Sarti…</p>
<blockquote><p>“No te esfuerces, Giuliano. No vale la pena, déjalo entrar. Nos van a ganar igualmente.”</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Que alguien como Armando Picchi, uno de los capitanes más respetados del fútbol italiano en toda su historia, dijese esa frase sólo demuestra cuán destrozado estaba ese equipo del Inter. Cuánto deseaban que se acabase todo y quitarse esa presión de encima. Como sabemos, el Celtic conseguirá finalmente la victoria, pero la pesadilla no finalizó para el Inter en el césped lisboeta. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0-hXtrUJJbM">El fin de semana siguiente</a>, Sarti recibió un gol exactamente igual que aquel encajado por Costa Pereira que les había llevado a la cima del mundo. La pelota, y el Scudetto con ella, se escaparon debajo del cuerpo del portero interista. Aquella tarde de Mantova terminaron también las carreras nerazzurras de Picchi, Guarneri y Jair, sentenciados por Herrera, que los traspasó ese mismo verano.</p>
<p style="text-align: justify">Daba igual, el <i>Grande Inter</i> no era más que la sombra de lo que un día fue. Como la <i>Grande Armée</i> vagando por los caminos de Europa de vuelta a casa tras el fracaso de la campaña rusa, el equipo de Herrera finalizó quinto en la liga al año siguiente a 13 puntos del Milan, <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Nereo_Rocco">gran rival dirigido por Rocco</a>. <i>“El Mago”</i> puso oficialmente el punto y final a esta etapa cuando marchó a Roma en busca de un nuevo proyecto. Volvería, como también lo hizo Napoléon, para un breve reinado, pero al igual que el emperador francés, su aura de invencibilidad se había apagado años antes.</p>
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		<title>Por la supremacía europea…</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Jun 2012 02:00:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span>unque parezca mentira, nunca a estas alturas de Eurocopa se habían encontrado las dos mayores potencias europeas (7 Mundiales y 4 Eurocopas entre ambas). También es cierto que el campo de batalla europeo no es el favorito de los italianos<span id="more-17879"></span>, pero aún así nos resulta extraño que los mayores representantes de la competitividad extrema nunca hayan medido armas en una semifinal europea. Dos empates en primera fase es su bagaje en la Eurocopa. Un empate a uno en tierras alemanas en 1988, protagonizado por dos equipos que estaban en transición hacia el Mundial de 1990, y un empate a cero en 1996, que propiciaba la salida de Italia –<a target="_blank" href ="http://www.futbolofensivo.com/2012/03/el-milan-de-arrigo-sacchi-construccion-de-un-sistema-y-modelo-de-juego-%E2%80%9Cinnovo-creo-y-vencio%E2%80%9D/">y de Arrigo Sacchi</a>&#8211; por la puerta de atrás del torneo inglés. Por el contrario, sus grandes duelos en la arena mundialista han pasado a la historia por su trascendencia y sus tintes épicos. Dos semifinales y una final de la Copa del Mundo han sido protagonizadas por la <i>«Squadra Azzurra»</i> y la <i>«Mannschaft»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Todavía todos tenemos reciente esa semifinal de Dortmund en 2006. Los alemanes afrontaban el Mundial en su país tras dos años de trabajo a marchas forzadas por parte de Jürgen Klinsmann –y Joachim Löw-<span class="pullquote_right">Tras el fracaso en la Eurocopa de Portugal, Alemania reorganizó todo su fútbol</span> para renovar a una selección decrépita y poco competitiva. A pesar de su subcampeonato en el Mundial del 2002, Alemania había hecho el ridículo en la Euro de Portugal, y el ex delantero del Stuttgart asumió el reto de introducir nuevos jugador, y un nuevo estilo de juego. Más o menos lo consiguió, aunque ni mucho menos el cambio fue radical. Su obra la continuaría Löw tras el Mundial, pero durante este torneo en casa se sentaron las bases para la actual Alemania. Se trabajó desde todos los estratos del fútbol alemán, reorganizando todo el fútbol base, <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Germany_national_football_B_team">creando el <i>Team 2006</i></a>, un equipo sombra del combinado nacional donde foguear a los nuevos valores antes de lanzarlos a competir internacionalmente, y en definitiva, se lavo la cara de un fútbol estancado. La apuesta salió bien, ya que la selección demostró competitividad durante el torneo, avanzando rondas sin excesivo esfuerzo y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ME70nTlDov4">batiendo a Argentina</a> en los cuartos de final en un partido memorable, especialmente por la tanda de penalties en la que Lehmann fue gran protagonista.</p>
<p style="text-align: justify">Italia, por su parte, llegaba al torneo envuelta en el escándalo del <i>«Calciopoli»</i>, por el cual la Juventus (base de la selección como casi siempre que Italia es competitiva), daría con sus huesos en la Serie B y perdería dos Scudetti. Ambiente enrarecido, seleccionador y ciertos jugadores discutidos, problemas extrafutbolísticos… Todo recordaba sospechosamente a 1982, y así, entre las dudas de una primera fase bastante penosa, y el refuerzo que le suponía al grupo ir pasando partidos de eliminatorias, se llegó al partido de Dortmund. Alemania debía ser favorita, por localía, y porque Italia había llegado trabajosamente a estas instancias. Pero trabajosamente es <i>the italian way</i>, no podían estar más cómodos con ese papel. En un Westfalensatadion abarrotado, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=GXBVvg9u8qI">ambos equipos se midieron de poder a poder</a>. Alemania basaba su fuerza en la pareja Klose-Podolski –el máximo goleador y el mejor joven del campeonato-, y en la capacidad de Schweinsteiger, Ballack y Frings para comerse ellos solitos kilómetros y kilómetros en el centro del campo. Y además, fue el torneo de la explosión de un carrilero de clase mundial como Philip Lahm. Los italianos, amparados en la seguridad de unos Buffon y Cannavaron inconmensurables –murió el futbolista y nació la leyenda para ambos durante este torneo-, la revelación de Fabio Grosso en el lateral izquierdo, la dirección de Andrea Pirlo y el trabajo de Mauro Camoranesi en el medio y la cambiante inspiración de alguno de sus atacantes –había para elegir: Totti, Del Piero, Toni, Inzaghi, Iaquinta, Gilardino-, plantaban cara y estaban cómodos.</p>
<p style="text-align: justify">Conforme pasaban los minutos, a los alemanes se les veía más cansados, física y mentalmente, mientras que los italianos estaban cada vez más metidos en su papel y el partido más suyo con el correr del tiempo. A pesar del empate a cero, la prórroga prometía no bajar en intensidad –¿reminiscencias de 1970?-<span class="pullquote_left">Pese a que Italia había tenido más desgaste, conforme pasaba el tiempo más superior era</span> , y aquí es donde Marcello Lippi dio un golpe de efecto. Italia salió a matar en el tiempo extra. Del Piero, Iaquinta y Gilardino renovaron totalmente el frente de ataque italiano y la <i>«Azzurra»</i> se hizo con los mandos del encuentro. Aún así, parecía que los penalties eran cada vez más posibles, y la sombra de Lehmann, con su papelito salvador de los cuartos de final, se agigantaba. Pero llegó el minuto 119 y de repente todos vimos aparecerse en nuestras televisiones a Marco Tardelli, como en aquella final del 82. Evidentemente no era él, era Fabio Grosso, la gran sorpresa italiana del Mundial, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=CWujLMH1N8w">el hombre que hizo suya aquella carrera</a> (puños cerrados y grito salvaje al viento) que el gran Marco había patentado en el Mundial de España. Tras un corner, la pelota  llegó a Pirlo, que con un pase magistral habilitó Grosso y este la puso en el ángulo donde Lehmann jamás podía llegar. ¡Italia en ventaja! Alemania, consciente de que necesita un milagro, y consciente de que ya lo habían encontrado muchas veces, tocó a rebato, pero Italia no se limitó a subir la guardia y esperar llegar viva al toque de campana final. Contragolpeó. Y en la jugada más memorable de todo el Mundial, con Cannavaro, Totti, Del Piero, Gilardino y de nuevo del Piero ponía el 0-2 que mataba a Alemania y situaba a Italia en su  sexta final mundialista, donde derrotarían a la Francia de Zidane y Cannavaro levantaría la cuarta Copa del Mundo italiana.</p>
<blockquote><p>El mazazo de Del Piero confirmaba a Italia como la bestia negra de Alemania.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">2006 tuvo muchas reminiscencias de 1982, desde el escándalo italiano previo al Mundial, hasta la andadura titubeante de la Nazionale por el torneo, pasando por el grito de Tardelli al darle la estocada final a los alemanes. Así podrían resumirse ambos enfrentamientos, pero es que en España 82, los italianos arrebataron directamente la Copa a los alemanes. Era la final del Santiago Bernabeu, y ambos equipos habían sufrido como perros para alcanzarla. Italia con jugadores como Paolo Rossi metidos en escándalos –Totonero-, el seleccionador criticado por su manera de escoger el equipo, dejando fuera a jugadores muy en forma para llamar a otros más de su gusto pero cuyo rendimiento sería dudoso, una primera fase horrenda, para luego ir creciendo exponencialmente, y liquidar a la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bEvFa-CzPZY ">Argentina de Maradona</a>, el favoritísimo <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=qgRpRTbk1oo">Brasil de Telé Santana</a> y la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=BS_WMXwrQHY ">sorprendente Polonia</a> que, una vez más, se metía entre los tres primeros. Había Italia alcanzado la final amparándose en la fiabilidad de Dino Zoff –que hacía su último servicio a la causa, a los 40 años-, la clase de Scirea cerrando la defensa, los salvajes marcajes de Claudio Gentile, la garra de Marco Tardelli, la clase de Antognoni en el medio, la ubicuidad del gran Bruno Conti y el renacimiento de Paolo Rossi, verdugo de Brasil y Polonia.</p>
<p style="text-align: justify">Alemania, que había sufrido una vergonzosa derrota contra Argelia al comienzo del torneo, tuvo que pactar un aún más vergonzoso empate con Austria en Gijón para solventar la situación y plantarse en segunda fase. En un grupo con Inglaterra –soso empate a cero- y España –solvente victoria por 2-1-, habían conseguido plantarse en las semis, donde les esperaba la nueva favorita del público, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=DY8O9qhFbj4">la Francia de Michel Platini</a>. Como Alemania –y más aún esta de Jupp Derwall- de sentimientos iba más bien cortita, eliminó a los poetas franceses de la manera más cruel posible, entre remontadas, penalties e intentos de homicidio por parte de Harald Schumacher. Fue uno de los mejores partidos jamás jugados, un <i>thriller</i> con todo lo necesario para el espectador, como el Francia-Brasil del 86 o el Alemania-Italia del 70.</p>
<p style="text-align: justify">A estas alturas de torneo la gente ya no sabía muy bien con quien ir, con los catenaccistas italianos, que habían molido a palos a Maradona y se habían cargado al <i>equipo de todos</i> o con los malencarados alemanes-Breitner, Stielike, Schumacher, Kaltz o Dremmler no eran lo más simpático del mundo-, que también habían matado un poco al fútbol en la semifinal de Sevilla, y además habían inspirado el sarcástico <i>«¡que se besen, que se besen!»</i> del público gijonés en el partido contra Austria.</p>
<p style="text-align: justify">Italia no dejó mucho tiempo para dudar. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=7O0zIXDcfHI ">Jugaron un partido impecable</a>, aún con la ausencia de su cerebro Antognoni y con la rápida pérdida de Graziani, al que su maltrecho hombro redujo su final del Mundial a escasos 10 minutos. Alemania, que contaba con un Rummenigge renqueante, parecía fuera de lugar en la final<span class="pullquote_right">Paolo Rossi anotó su sexto gol consecutivo para poner en ventaja a Italia en la final</span>. Se esperaba que la estrella del Bayern pudiese obrar un pequeño milagro, pero fue aplastado por un jovencito de 18 años con un bigote señorial. Beppe Bergomi se convertiría en un mito del <i>calcio</i> en este Mundial, que sería la primera piedra de una magnífica carrera. Los alemanes apenas inquietaron a Zoff, e Italia incluso dispuso de un penalti que Antonio Cabrini lanzó fuera. Cerocerismo al descanso. Era el mejor resultado posible para los alemanes, pero les duró poco la alegría. Escasos diez minutos del segundo tiempo le bastaron a Rossi para anotar su sexto gol consecutivo en el Mundial y abrir la lata alemana. Fue un centro al área que formó un barullo en frente de la portería de Schumacher, del que sólo podía salir un ganador. Y ese era Paolo Rossi, oportunista como pocos ha habido, que merced a su heroica actuación mundialista acabaría el año como Balón de Oro. Tras el gol, Derwall decidió retirar al decepcionante Rummenigge, pero ya nada podía contrarrestar el subidón moral que impulsaba a los hombres de Enzo Bearzot. Una increíble jugada dentro del área alemana entre ¡Bergomi y Scirea!, culminó con un balón a las inmediaciones de la frontal donde Marco Tardelli, con varios jugadores alemanes encima, resolvió para marcar el segundo gol y dar al mundo una de las celebraciones más emocionantes de la historia del fútbol. Corrió, incrédulo, con los puños apretados, gritando con todas sus fuerzas, cabello al viento, sacando toda la tensión que había vivido durante ese mes en España. ¿Cuántas veces habría visto Fabio Grosso esas imágenes?</p>
<p style="text-align: justify">Alemania era ya un cadáver cuando Alessandro Altobelli anotó el tercero. A partir de ahí hubo momentos para el homenaje, como la presencia de uno de los favoritos de Bearzot, Franco Causio, en el terreno de juego. Alemania marcó, por medio de Breitner, pero no fue más que una anécdota que sirvió <a target="_blank" href ="http://www.corazonblanco.com/paul_breitner_el_germano_abisinio-itemap-117-9230-1.htm">al gran <i>Abisinio</i></a> para formar parte del selecto grupo de jugadores que han marcado en dos finales de Copa del Mundo –Vavá, Pelé, Breitner, Zidane-.</p>
<blockquote><p>El mejor partido de la historia del Mundial también tuvo a italianos y alemanes como protagonistas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La Italia envuelta en polémicas, que sufre en la primera fase y que crece conforme avanza el torneo, como ya habréis podido comprobar, es una de las figuras más clásicas de la historia del los Mundiales. Como Naranjito, las Torres de Wembley, Pelé o la mano del Diego. Mexico 70 no iba a ser menos. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zFoLXj2tsiY">Los italianos venían como campeones de Europa</a>, tras ganar el torneo en su país dos años antes. Pero lo ganaron de manera especial, pasando las semis contra la URSS por el lanzamiento de una moneda, y venciendo la final en un partido de desempate contra Yugoslavia, que sufrió un arbitraje infame por parte de un árbitro español, y a una Italia que había cambiado su alineación completamente con respecto a <i>la primera</i> final. En aquel año 68, ya era Dino Zoff el portero de la selección.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, en Mexico, lo italianos se presentaban con la polémica entre quién debía jugar entre <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TqcQJgb8_gg">Gianni Rivera</a> y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=JvhmqcNJpLw">Sandro Mazzola</a>, los dos genios del fútbol transalpino de la época. Valcareggi<span class="pullquote_left">Un catenaccista como Valcareggi sólo admitía a un genio: Gianni Rivera o Sandro Mazzola</span>, el seleccionador, era un catenaccista declarado, con lo cual no había espacio para ambos en el equipo. Además, Zoff había perdido el puesto contra Albertosi, portero del Cagliari que sorprendentemente había ganado la Serie A ese año. Precisamente del Cagliari había varios jugadores más, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=serhkTENZKQ">el principal Gigi Riva</a>, un extremo izquierdo con una capacidad goleadora soberbia y un cañón en sus botas. Seguramente el jugador más amado de Italia en aquel momento y sobre el que no pesaba ninguna polémica o duda. Debía ser el estilete de la selección. El caso es que durante la primera fase Riva estuvo absolutamente decepcionante, y con él el equipo entero. Italia pasó por los pelos un grupo fácil, marcando poco y encajando aún menos. Concretamente había marcado un gol y encajado ninguno. Así era esta Italia. Había despertado el equipo en los cuartos de final contra Mexico, guiado por un Riva autor de un doblete y un Rivera que también había anotado. Valcareggi había llegado a la conclusión de que hacer jugar una parte a Mazzola y otra a Rivera era lo justo. Así era esta Italia también.</p>
<p style="text-align: justify">Alemania, subcampeona del Mundial 66, empleó su primera fase para consagrar al Torpedo Müller –un gol a Marruecos, tres a Bulgaria y tres a Perú-, asentar a la pareja Beckenbauer-Overath como la más completa del torneo y redescubrir la faceta de centrocampista de Uwe Seeler. Además de eso, había saldado viejas cuentas con los hombres de Sir Alf Ramsey, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=munBdTn5iLQ">eliminando a Inglaterra</a> en un apasionante partido en León, a 45 grados de temperatura.</p>
<p style="text-align: justify">¿Quién era la favorita para esta semifinal en el Estadio Azteca? Sencillo: no la había. Pero sí había morbo por ver como Müller podía burlar la férrea táctica de don Ferruccio. Italia salía con Mazzola de titular, Riva en la izquierda, el sorprendente Domenghini en la derecha y el ariete del Inter Roberto Boninsegna como referencia atacante. Atrás, cemento del bueno con Burgnich, Facchetti, Cera y Rosato, con Bertini haciendo de cortacésped en la medular y Giancarlo de Sisti ejerciendo de <i>tornante</i>, lo que, en lenguaje catenaccistico, es ser un poco el <i>chico para todo</i>. Los alemanes no variaron mucho, con Maier, que no estaba teniendo un torneo brillante, en la portería, Willi Schulz como líbero y Schnellinger-que por entonces jugaba en el Milan- como hombre clave en la defensa; Beckenbauer, ya convertido en el <i>Kaiser</i> a nivel internacional tras el partido de cuartos, y Overath eran el eje en el centro del campo, Grabowski le había ganado la partida a Libuda tras destrozar a Terry Cooper contra Inglaterra, y arriba estaban Hennes Löhr y Uwe Seeler apoyando a Müller.</p>
<p style="text-align: justify">El partido, durante el tiempo reglamentario, se movió por los <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sb5tGOmFlhA&#038;feature=related">parámetros que todos esperaban</a>: igualdad máxima y Alemania dominando algo más la posesión, atacando con más variantes y los italianos<span class="pullquote_right">Italia se puso rápido en ventaja, lo que facilitó su repliegue y salida ante el ataque alemán</span> agazapados y saliendo en rápidas contras gracias a la dirección de Mazzola –luego Rivera tras el descanso, como siempre- y De Sisti más la velocidad de Domenghini, Riva y Boninsegna. A todo esto ayudó el hecho de que Italia estaba en ventaja desde el minuto 8. Cuando parecía que Italia estaba ya celebrando el triunfo, el hombre que mejor les conocía, Schnellinger –Helmut Haller, también con muchos años en la Serie A, estaba en el banquillo-, empató en el minuto 90, enviando el partido a la prórroga. Una prolongación que sería histórica y que, según muchos, costó gran parte de las posibilidades de ganar la final al equipo que saliese ganador. Media hora extra, en la altura de la Ciudad de Mexico y con una temperatura abrasadora, era un peaje enorme. Pero tanto alemanes como italianos lo pagaron gustosos, y nos brindaron la mejor prórroga jamás jugada. </p>
<p style="text-align: justify">Apenas habían transcurrido cuatro minutos cuando por fin Gerd Müller se libraba de sus marcajes y hacía su décimo gol del torneo. Italia debía ahora abrirse un poco, y finalmente veíamos a Facchetti subiendo la banda como en el Inter, en vez de tan pendiente de cerrarse hacia el centro como habíamos visto durante el torneo. Los frutos fueron inmediatos cuando Burgnich empataba a los 98 minutos. Riva, apenas 6 minutos después, en una fantástica jugada de contrataque, quebraba a su defensor y ponía el 3-2 para Italia. El partido había tomado tintes legendarios ya, y más aún cuando Müller, cinco minutos después, lo empataba a tres, ante la desesperación de un Enrico Albertosi bastante desafortunado. En este momento, ya estaba <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/-0EztUhq9urI/Thn1lr635JI/AAAAAAAAAV8/A8YspBbHOg0/s1600/4462269437_3e7ca84a2d_o.jpg">Beckenbauer jugando con el brazo en cabestrillo</a>, tras haber sido parado en seco por el poderoso Facchetti en una internada del <i>Kaiser</i> en campo italiano. Apenas un minuto después del gol de Müller, apareció la figura de Gianni Rivera, brillante en el tiempo que había estado en el campo, para llegar desde la segunda línea para batir a Sepp Maier, ante la mirada de un Beckenbauer en clara inferioridad física.</p>
<p style="text-align: justify">Aún hubo tiempo para más ataques alemanes, pero la leyenda había puesto el punto final. No habría más goles, ni más vuelcos al corazón, ni más remontadas épicas. Italia era el candidato europeo para asaltar al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3_3nRplehGk">inabordable Brasil de los cinco dieces en la final</a>. Y, tras esta semifinal, sería partícipe de otro partido memorable, aunque no tanto como a ellos les gustaría.</p>
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