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	<title>Ecos del Balón &#187; José Manuel Moreno</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Platinismo: El negro argentino (IX)</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Dec 2014 03:00:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Siempre que pintas iglesias pintas angelitos bellos, pero nunca te acordaste de pintar un ángel negro”. «La Juanbimbada» de Andrés Eloy Blanco. l cineasta Alberto Masliah se preguntó si había negros en la Argentina y filmó en respuesta «Negro Che: Los primeros desaparecidos», un documental en donde se indagaba sobre la realidad de los afrodescendientes [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“Siempre que pintas iglesias pintas angelitos bellos, pero nunca te acordaste de pintar un ángel negro”</i>. <i>«La Juanbimbada»</i> de Andrés Eloy Blanco.</b><span id="more-148352"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l cineasta Alberto Masliah se preguntó si había negros en la Argentina y filmó en respuesta <a target="_blank" href ="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-4288-2006-10-28.html"><i>«Negro Che: Los primeros desaparecidos»</i></a>, un documental en donde se indagaba sobre la realidad de los afrodescendientes del país. El título establecía un paralelismo entre la desaparición sistematizada de personas e ideas durante las dictaduras militares y el proceso de ocultación de la herencia negra e indígena promovido por el estado argentino desde mediados del Siglo XIX. Masliah señalaba a uno de los padres fundadores <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/1557161-la-argentinidad-una-rareza-vista-a-traves-del-ojo-extranjero">de la argentinidad</a>, Domingo F. Sarmiento -que fuera presidente de la nación y sobre todo educador de la misma-, como uno de los principales ideólogos del proceso de supresión de la huella étnica y europeización de la Argentina. El llamado <i>«padre del aula»</i> había detectado precozmente el fenómeno de la globalización, alertando de que todos los pueblos del mundo se hallaban en camino de convertirse en un mismo, esto es, constituidos mediante <a target="_blank" href ="http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/sobre-indios-afroamericanos-y-los-racismos-de-sarmiento/html/dcd6d148-2dc6-11e2-b417-000475f5bda5_3.html">similares leyes</a>, constituciones, libros u objetos de arte. Sin embargo, no consideraba a todas las razas susceptibles a este proceso de modernización. </p>
<p style="text-align: justify">Tanto las naciones indias como los esclavos negros <a target="_blank" href ="http://lilielphick.blogspot.com.es/2008/07/nuestra-amrica.html">eran juzgados</a> por el maestro Sarmiento como <i>«incapaces de progreso»</i>, así como de alcanzar <i>«las altas regiones de la civilización»</i>, lo que fomentó la creencia de que el desarrollo iría vinculado al <i>«blanqueamiento»</i> racial y a la <i>«europeización»</i> de las costumbres. Se fraguó así el mito de la Argentina blanca, tomando como base intelectual los escritos del propio Sarmiento o los del también político <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Bautista_Alberdi">Juan Bautista Alberdi</a>, a la vez que se favorecía la ocultación de todo lo indígena o negro. Sarmiento celebraba en 1845 que las guerras continuas hubiesen exterminado a la población masculina de origen africano e intentó alentar la migración de británicos y nativos de la Europa del Norte como forma de fomentar el desarrollo industrial y la cultura, así como de ahogar las etnias mediante inmersión en lo que el historiador costamarfileño Jean-Arsène Yao llama <a target="_blank" href ="http://amnis.revues.org/183#ftn2"><i>“exclusión por fusión”</i></a>. </p>
<p style="text-align: justify">Pese a que a principios del S.XIX los descendientes de africanos constituían entre un 30 y un 60 por ciento de población argentina, según la región, ya en 1883 Sarmiento se permitía afirmar que el negro <i>«como raza (&#8230;) [había] desaparecido del todo en las provincias»</i>. Atribuyéndose generalmente esto a conflictos bélicos, epidemias (el cólera, la fiebre amarilla) y otras causas de tipo social. No obstante, enfoques más modernos como el documental de Masliah, las investigaciones del antropólogo Pablo Cirio o los trabajos de la profesora de literatura y afrodescendiente, Miriam Gomes, abogan por <a target="_blank" href ="http://www.bnm.me.gov.ar/e-recursos/recursos_didacticos/portafolios/bicentenario/los_negros.pdf">explicarlo como</a> una <i>«desaparición artificial»</i> o proceso de invisibilización.</p>
<blockquote><p>La invisibilización de la negritud como resultado de un sesgo cultural e ideológico.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El censo nacional de 1887 pasa a atribuir a los negros un 1&#8217;8% de la población, justo en un periodo en que, según Pablo Cirio, la comunidad afrodescendiente <a target="_blank" href ="http://www.pagina12.com.ar/diario/dialogos/21-128907-2009-07-27.html">se destaca por</a> su <i>«prolífica actividad social y cultural»</i>. Lo que para Cirio revela que en el censo, más que una fotografía de la época o una abstracción matemática, estamos viendo <i>«cuestiones ideológicas»</i>. Si que es incontestable la enorme mortalidad padecida por los varones de raza negra durante el S.XIX, así como que esto propició los enlaces mixtos entre mujeres de origen africano -generalmente <a target="_blank" href ="http://amnis.revues.org/183#ftn2">panaderas</a> o lavanderas de oficio-, y varones de raza blanca, provocando la decadencia de los rasgos étnicos. Algo que censos sucesivos categorizan sustituyendo la voz <i>«negro»</i> por <i>«trigueño»</i>. Sin embargo, incluso en el S.XXI pervive la identificación no solo con el origen ancestral, sino con la cultura de los esclavos.</p>
<p style="text-align: justify">Estos, además de obra imprescindible en el desarrollo agrícola o en las guerras por la independencia, participaron activamente en el desarrollo de la cultura nacional como, por ejemplo, en el <a target="_blank" href ="http://amnis.revues.org/183#ftn2">origen</a> de formas<span class="pullquote_right">La argentinidad es un proceso del mestizaje biológico y cultural</span> musicales característicamente rioplatenses como la payada, el tango, la milonga, el candombe o la chacarera. Por no hablar de la gastronomía. Varios de los principales símbolos de la argentinidad culinaria son de origen negro. El dulce de leche, producto del descuido de una cocinera negra de Rosas. Las achuras o los mondongos, guisos en base a las partes del animal que los criollos rechazaban. Lo mismo el asado, que el mismísimo Jorge Luis Borges describía como comida de negros en una anécdota. Regresaba a casa de estar con sus amigos y le explicó a su madre que estos le habían invitado a comer a lo que ella le inquirió: <i>«¿No habrás comido asado, esa porquería que comen los esclavos?»</i>. La argentinidad resulta pues, como todo en América, un producto del mestizaje biológico y cultural; algo que para nuestro sesgo ideológico, acostumbrado a discriminar entre absolutamente negro, indio o blanco, resulta complicado de encajar. El antropólogo <a target="_blank" href ="http://derrocandoaroca.com/2014/08/19/los-argentinos-somos-de-una-gran-diversidad-cultural-pero-tenemos-inconvenientes-en-reconocerlo/">Carlos Martínez Sarasola</a> lo resumía diciendo que <i>«los argentinos somos una gran mezcla afortunadamente, una gran diversidad cultural, pero muchas veces tenemos inconveniente en reconocerlo»</i>. Tanto es esto que un concepto antaño ligado a una identidad racial (negritud) ha acabado adquiriendo un sentido social <a target="_blank" href ="http://www.pagina12.com.ar/diario/dialogos/21-128907-2009-07-27.html">despectivo</a>.</p>
<h4>Un paseo por el uso de la palabra «negro»</h4>
<p style="text-align: justify">Dado que el imaginario colectivo nacional acabó considerando que <a target="_blank" href ="http://www.pagina12.com.ar/diario/dialogos/21-128907-2009-07-27.html"><i>«en Argentina no hay negros»</i></a>, con el tiempo el término pasó a ser reutilizado, generalmente, como sinónimo de <i>«pobreza»</i> o para designar la mezcla de criollos con indígenas (cabecitas negras). Según Pablo Cirio, su significado no aludía ya a aspectos étnicos, culturales o históricos, sino que se refería a una cuestión económica y social. No obstante, el uso del término no siempre ha tenido un matiz negativo en su empleo. De hecho, incontables futbolistas argentinos han sido apodados cariñosamente de este modo sin presentar rasgos fenotípicos característicos de los africanos -aunque si de mestizaje indio- y sin que hubiese aparentemente la voluntad de ofenderles. </p>
<p style="text-align: justify">Una lista sin vocación de exhaustiva y en la que además <i>«negro»</i> no siempre sería el apodo en exclusiva, incluiría a jugadores como Rinaldo Martino, que había llegado de su Rosario natal siendo el <i>“Negro”</i> hasta que un desliz gramatical tras un partido le ligó para siempre a <i>«Mamucho»</i>. Una villanía de su compañero <a target="_blank" href ="http://sanlorenzojugadores.blogspot.com.es/2007/07/bartolome-colombo.html">Bartolomé Colombo</a>, que le escuchó comentar que la performance de Marinelli (Huracán) había sido <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/41103-martino-el-adios-a-un-mago-de-la-pelota"><i>“más mucho mejor”</i></a> que la suya y el siempre atento Colombo no perdonó y le endilgó un nuevo mote. También le llamaban <i>«Negro»</i> a José Manuel Durand Laguna, sempiterno seleccionador del Paraguay (1921-45) y famoso por haber jugado un partido con la Selección nacional argentina sin haber sido convocado para ello. Sucedió durante el Campeonato Sudamericano de 1916. A punto de empezar un partido se tuvo que ausentar por trabajo Alberto Ohaco, en aquellos momentos el mejor jugador nacional, y los dirigentes se encontraron con un <i>roster</i> de apenas 10 jugadores. Sin tiempo y con prisa se les ocurrió pedirle auxilio al <i>«Negro»</i> Laguna, que estaba allí <a target="_blank" href ="http://www.infobae.com/2011/07/02/591033-el-espectador-que-metio-un-gol-la-copa">en calidad de espectador</a>, y el jugador de Huracán aceptó la oferta. Bajo al vestuario, se visitó de corto y a los 10 minutos le marcaba a Brasil el primer gol del partido. </p>
<blockquote><p>La extraña paradoja de los «Negros» aparentemente caucásicos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Existe hasta un clan de eminentes mediocampistas <i>«Negros»</i> millonarios, integrado por Juan José López, Héctor Adolfo Enrique y Leonardo Astrada. Especialmente brillante fue el caso de los dos primeros. El Negro JJ, ejemplo para Horacio Pagani de esa rara avis que es el peón de brega no exento de juego, sumó para River seis títulos en el periodo comprendido entre 1975 y 1980. Luego le pasó el testigo a Héctor Enrique y el cambio de «Negro» se saldó con la conquista de la triple corona de 1986 (Primera División, Copa Libertadores y Copa Intercontinental). Otros casos relevantes serían el de Omar Palma, jugador con <a target="_blank" href ="http://www.oocities.org/colosseum/6604/goleador.html">más títulos oficiales</a> en la historia de Rosario Central. Miguel Ludueña, ídolo en cuatro clubes. O el de uno de los últimos extremos puros de Argentina, Oscar Alberto Ortíz, memorable jugador de San Lorenzo. </p>
<p style="text-align: justify">El propio Charro Moreno revelaba en una serie de entrevistas concedidas a <i>«El Espectador»</i> que su mentor en River Plate, el divo Bernabé Ferreyra, le reclamaba de las inferiores diciendo que <i>«en la cuarta hay un negrito que juega un montón y pone</i><span class="pullquote_left">La palabra «negro» no siempre ha tenido una intención negativa</span><i> la pelota justa para el hombre de punta. No lo descuiden»</i>. Y al escucharlo de boca de un delegado del club, Moreno, lejos de ofenderse, decía haberse sentido <i>«dueño del mundo»</i>. A su vez el periodista <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-masajista-boca-river-figura-clave/">Pablo Rojas Paz</a> publicaba sus crónicas sobre fútbol bajo el seudónimo de <i>«El negro de la tribuna»</i>, lo que ilustra que su uso no siempre tiene una intención negativa, aunque ofender sea su propósito habitual. Por ejemplo, existen numerosas anécdotas, de tinte cómico, respecto a ocurrencias de futbolistas argentinos ante rivales de raza negra. Quizás la más famosa es aquella de Néstor <i>«Pipo»</i> Rossi durante el Sudamericano de Lima 1957, en partido contra el Brasil, cuando le gritó a su compañero Omar Sívori: <i>«<a target="_blank" href ="http://www.lagaceta.com.ar/nota/509908/deportes/futbol-segun-pipo.html">Cabezón</a>, corrélo al negro»</i>. Sívori, estupefacto, le respondió: <i>«&#8216;Pipo&#8217;, son todos negros»</i>, a lo que Rossi, divertido, le replicó: <i>«Bueno, correlos a todos»</i>. La frase se hizo tan popular que <i>“Marquen al negro”</i> se convirtió en un <a target="_blank" href ="http://www.cinefania.com/cinebraille/mundial2010.shtml">chiste recurrente</a> cuando se jugaba ante combinados africanos. Durante el mismo encuentro, mientras Argentina comandaba el marcador pero atacaba Brasil, Pipo se desplomó en mitad de la cancha y sus compañeros acudieron a socorrerlo. Entonces les confesó: <i>«No pasa nada&#8230; Teníamos que parar un poco&#8230; Enfriar a estos negros&#8230; Si no nos pasan por arriba»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Menos conocido es que el Charro Moreno, durante la gira brasileña que supuso su debut en el equipo, <a target="_blank" href ="http://www.oocities.org/ar/riverplatetugratonombre/idolo7.html">le diría a sus compañeros</a> antes de enfrentarse a Vasco da Gama: <i>«Tranquilos muchachos, que a éstos les hacemos cinco. Mirá lo que es el que me tiene que marcar, es muy feo el negro, lo voy a bailar»</i>. River ganó, efectivamente, por cinco goles a uno. Un discípulo de Moreno en la Máquina de River, la <i>«Saeta Rubia»</i> Alfredo Di Stefano, también había protagonizado una historieta de corte similar. Según el periodista español Julián García Candau, Alfredo le habría hecho un túnel a Didí durante un entrenamiento en el Real Madrid, apostillado con un <i>«Ché, negro, compráte una sotana»</i>. El brasileño trató de devolvérselo allí mismo, pero Di Stefano cerró las piernas a tiempo y con el balón de nuevo en su poder le espetó un <i>«esto a papá no se le hace»</i>. Cualquiera de estas chanzas, celebradas en su momento, se verían muy penalizadas a la luz de la sensibilidad actual. Resulta sintomático que Alfredo, ya viejo, negase sistemáticamente la mofa de la sotana, si bien este era su procedimiento habitual con todas aquellas aventuras que aludiesen a su mal carácter como jugador.</p>
<h4>El futbolista «negro» argentino</h4>
<p style="text-align: justify">Cuando surge la cuestión de un ejemplo de afroargentino en la selección nacional, inmediatamente aparece el nombre de Héctor Rodolfo Baley. Su caso es famoso por haber formado parte del combinado campeón de la Copa del Mundo de 1978 con el rol de exótico suplente de Fillol. La televisión en color y el título le dieron cierta notoriedad, pero este episodio no resulta singular ni en el equipo nacional ni mucho menos en el campeonato argentino. </p>
<p style="text-align: justify">Tres generaciones de la misma familia jugaron en el club <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Club_Atl%C3%A9tico_Los_Andes">Atlético Los Andes</a> (Lomas de Zamora) protagonizando tres ascensos. El abuelo Manuel da Graca a segunda (Primera B) en 1938, el padre Abel da Graca a primera en 1967 y el nieto Hernan da Graca otra vez a segunda (Nacional B) en 1994. Cuando el último de la saga consiguió el ascenso en casa del Lanús, su padre y su abuelo <a target="_blank" href ="http://www.lomaslocura.com.ar/images/homenaje/carta.htm">se abrazaron</a> entre lágrimas para celebrar el decisivo gol que su vástago había conseguido contra el Deportivo Armenio. La historia, excepcional de por si, destaca todavía más por actuar como una síntesis del afroargentinismo. El abuelo Manuel era un negro de pura cepa, su hijo Abel un mulato y el nieto Hernan ya un criollo en el que la herencia africana resultaba irreconocible.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque sin duda el caso más notable, por impacto deportivo, es el de Alejandro Nicolás de los Santos. De los Santos fue delantero de San Lorenzo, Sportivo Dock Sud, Porvenir y Huracán, durante las décadas de los &#8217;20 y &#8217;30, y también de la selección nacional argentina, con<span class="pullquote_right">De los Santos fue uno de los grandes nueves del fútbol argentino</span> la que se proclamó <a target="_blank" href ="http://www.rsssf.com/tables/25safull.html">campeón Sudamericano</a> el día de Navidad de 1925. El torneo se tuvo que dirimir en formato de liguilla de tres (Argentina, Brasil y Paraguay) por las renuncias de Chile y Uruguay, y se resolvió a favor de Argentina tras un empate a dos contra el Brasil del mulato Friedenreich en el último partido. La base del equipo nacional la conformaban en aquella ocasión los jugadores de Boca Juniors recién regresados de su triunfal gira por Europa, incluyendo a dos de los refuerzos de otros equipos que se habían llevado de prestado en aquella aventura: Luis Vaccaro (Argentinos Juniors) y Manuel <i>«La Chancha»</i> Seoane (El Porvenir). Para la ocasión se les agregó también a Juan Bianchi (Progresista de Gerli), Juan Carlos Irurieta (Argentino de Quilmes), Martín Sánchez (Colón de Santa Fe) y a un compañero de Seoane en la delantera de <a target="_blank" href ="http://expedientesporve.blogspot.com.es/2013/12/heroes-por-un-dia-manuel-seoane-y.html">El Porvenir</a>, <i>«El Negro»</i> De los Santos. </p>
<p style="text-align: justify">Alejandro no marcó durante aquel torneo triangular, en el que la estrella fue la Chancha Seoane, pero si fue gran goleador y figura histórica del Porvenir. Se cuenta que durante una victoria contra Racing, en la que estaba presente el hincha más famoso de la Academia -y símbolo de la argentinidad-, el cantor <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/historia-carlos-gardel-argentina-uruguay-y-sergio-leone-roma-lazio/">Carlos Gardel</a>, los niños del Porve se le acercaron para burlarse del muy famoso cantante a lo que este respondió lanzándoles una patada. Uno de los muchachos, de nombre Luis Di Gravio, afirmó después que se le había escuchado decir: <i>«¿Quién es el negro éste? ¿Nadie lo puede parar?»</i>. A De los Santos le dio tiempo incluso de jugar durante el profesionalismo (1931-34), esta vez en las filas del Huracán y junto a uno de los grandes artilleros argentinos, <a target="_blank" href ="http://estoesqac.blogspot.com.es/2010/10/verdugos-herminio-masantonio.html">Herminio Masantonio</a>, así como de oficiar de director técnico en el mismo club en tres etapas distintas. La revista <i>«La Cancha»</i> le dedicó una nota durante su segunda andadura como entrenador del equipo (1940), responsabilidad que combinaba con su puesto en la Aduana, revelando su mayor secreto: a sus 38 años era el orgulloso padre de seis afectuosas hijas.</p>
<blockquote><p>Talentos negros en un césped verde.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Otro delantero de la misma época, pero menor abolengo, fue <a target="_blank" href ="http://www.historiadeboca.com.ar/jugadores/julio-luis-benavidez/54/1934/1934/2/0/0.html">Julio Luis Benavidez</a>, al que actualmente se recuerda principalmente por haber actuado como suplente durante el bicampeonato xeneize de 1934-35. Julio apenas gozó de oportunidades, contextualicemos que en su rol se movían Roberto Cherro, Varallo o Benítez Caceres, pero debió de dejar un buen recuerdo puesto que volvió como entrenador en 1948. Antes de llegar a Boca había destacado sobremanera en el amateurismo, conquistando cuatro veces seguidas la Liga Cordobesa con el Instituto de Córdoba (1925-28), y ya con la llegada del profesionalismo firmó por Tigre con quien tiene registros irregulares pero llamativos. Por ejemplo, en 1933 anota 6 goles en 5 partidos, pero la falta de información nos impide conocer su verdadera dimensión como jugador, si bien llama la atención que sea el único afro-argentino, del que tenemos constancia, que apareció en las fotografías sobre deportistas serializadas como propaganda por la marca de <a target="_blank" href ="http://blogs.monografias.com/el-buenos-aires-que-se-fue/2010/09/29/propagandas-con-premio-en-los-cigarrillos/">cigarrillos DOLAR</a>. </p>
<p style="text-align: justify">Todo no fueron atacantes claro, también hubo defensores afroargentinos. Uno de ellos fue Alberto Arcangel Britos, quien tuvo una destacada trayectoria tanto en Argentina como en Colombia. Se había iniciado como half en Independiente, donde debutó (1952) marcando a un gran puntero goleador, Santiago Vernazza, y luego formó durante años una célebre línea media junto a los hermanos Varacka. Acabó migrando al fútbol colombiano (1960) y allí, bajo la dirección técnica de Adolfo Pedernera, triunfó ubicándose en una defensa de tres junto a Carlos Montaño y Jorge Mousegne. Bastantes más oscuras son las referencias que tenemos sobre Carlos Fariña, también half, aunque en una época anterior a la de Britos. Parece que fue titular habitual en Ferro Carril Oeste entre finales de la <a target="_blank" href ="http://josecarluccio.blogspot.com.es/2009/03/argentina-1ra-division-afa-1939.html">década de los &#8217;30</a> y principios de los &#8217;40.</p>
<p style="text-align: justify">Más popular es el caso de Ernesto Mauricio Picot, tapa de <i>«El Gráfico»</i> en 1953 y puntero o entreala derecho <a target="_blank" href ="http://www.diariolaventana.com.ar/articulo.php?id=35445">de San Lorenzo de Almagro</a> (1947-54) y Newells (1955-1957). Se le recuerda especialmente por dos anécdotas. La facilidad que tenía para marcarle al mítico Amadeo Carrizo y que jugó a préstamo con el Santos de Pelé en una gira de estos por Argentina, aunque finalmente el equipo brasileño no efectuó la transferencia. El que sí acabó firmando por el Santos fue <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Ramos_Delgado">José Manuel Ramos Delgado</a>, de padre caboverdiano, aunque él nacido en Quilmes. Pasó seis temporadas en el equipo brasileño y allí fue considerado uno de los mejores zagueros de la historia del club. También jugó con la Selección nacional argentina y hasta ganó un título. La hoy olvidada Copa de las Naciones, organizada por la Confederación Brasileña de Fútbol en 1964, pero que en su momento fue altamente valorada. El ascendiente y caudillismo de Ramos Delgado queda perfectamente reflejado en las 16 ocasiones que actuó como capitán del combinado nacional, y su genuina ascendencia rioplatense en <a target="_blank" href ="http://www.derf.com.ar/despachos.asp?cod_des=383428">una frase</a> que pronunció ya retirado: <i>«Si ganaba jugando mal no me iba contento a mi casa»</i>. El espíritu de <i>«La Nuestra»</i> pintado de chocolate.</p>
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		<title>Platinismo: Notas para la confección de un semillero estilo Máquina -II- (VI)</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Nov 2014 02:55:48 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[“Sólo podemos dar lo que ya es del otro”, Jorge Luis Borges. xisten numerosas técnicas de movimiento corporal y cada una tiene su propia metodología, si bien la mayoría educan del mismo modo: por imitación. Generalmente el maestro se ubica en un punto de la sala desde donde puede ser visto con facilidad, los alumnos [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“Sólo podemos dar lo que ya es del otro”</i>, Jorge Luis Borges.</b><span id="more-146114"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>xisten numerosas técnicas de movimiento corporal y cada una tiene su propia metodología, si bien la mayoría educan del mismo modo: por imitación. Generalmente el maestro se ubica en un punto de la sala desde donde puede ser visto con facilidad, los alumnos más avanzados serán los que se ubiquen en situación más cercana a él y después se irán alineando en orden descendente hasta llegar a los neófitos. La lógica tras este sistema piramidal estriba en que, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">cuando eres un aprendiz</a>, mirar directamente lo que hace el maestro puede ser frustrante por cegador. El alumno no será capaz de repetir la puesta en escena ya que la representación del experto le priva de ver los pasos intermedios que hay que seguir hasta alcanzar la perfección. En cambio, estudiar a los alumnos más avanzados, pero que aun están proceso de adquisición, le permitirán ver con mayor claridad los pasos intermedios necesarios para progresar. </p>
<p style="text-align: justify">Se trata, en definitiva, de aprovechar el proceso de mascado y digerido de otras personas, ya que este requiere de la segmentación del procedimiento que te lleva hasta la capacitación. No obstante este recorrido es beneficioso en ambos sentidos, puesto que un alumno avanzado que actúa como instructor mejorará su proceso de aprendizaje al tener que interiorizar y clarificar para poder traspasar el conocimiento técnico [0]. </p>
<p style="text-align: justify">Cuando Cruyff en <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2002/03/11/deportes/1015801215_850215.html"><i>«Me gusta el fútbol»</i></a> dicta el mejor método para enseñar a jugar, inmediatamente se retrotrae a su propio aprendizaje, desempolvando el recuerdo de que <i>«cuando yo empezaba, los más pequeños podíamos aprender porque siempre había algún jugador más mayor que se quedaba un ratito más para enseñarnos sus trucos, para corregirnos los errores y para compartir con nosotros alguno de sus secretos»</i>. Un procedimiento que, como podemos ver, es perfectamente análogo a la pedagogía más frecuentemente utilizada en técnicas de movimiento corporal. Johan <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-creacion-maquina-river-plate-cantera-estilo/">era muy consciente</a> de los numerosos «avances» en tecnología y pedagogía futbolística imperantes cuando dictó sentencia, pero en pleno 2002 seguía considerando que la mejor <i>«escuela de fútbol»</i> era la <i>«transmisión oral y práctica del conocimiento a través de jugadores de edades diferentes»</i> debido a que este trasvase se establece <i>«de futbolista a futbolista»</i>. Así que el fútbol adquiere aquí categoría de <i>«idioma [1] y, en consecuencia, (maestro y alumno) pueden llegar a entenderse y a estar en sintonía»</i>. </p>
<blockquote><p>«La imitación es la forma más sincera de admiración», Charles Caleb Colton.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Un concepto este que entronca directamente con <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Mimesis">la mimesis aristotélica</a>. Aristóteles consideraba que la mimesis o imitación es la base de todo conocimiento ya que toda imitación produce un aprendizaje [2], y aprender agrada a los hombres. Cruyff observó que en fútbol los que se lo pasaban mejor enseñando eran los que mejor dominaban la pelota. Entrenadores <i>«espontáneos, vocacionales y enamorados»</i> que mostraban la técnica y luego dejaban que el aprendiz aplicase sus consejos <i>«probando y rectificando»</i>. Una forma de enseñar basada en la guía. Un buen entrenador de futbolistas jóvenes, según este modelo, requerirá por encima de todo de una buena técnica que poder mostrar, siendo todo lo demás secundario a esto. Luego el alumno <i>«podrá entrenarlo después por su cuenta, copiar, imitar, insistir, repetir, mejorar, aprender, afinar y, finalmente, adaptar todos estos conocimientos a su manera de jugar, a su personalidad futbolística»</i>, pero <i>«si no sabes hacerlo, no puedes enseñar»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando <a target="_blank" href ="http://ariverloquiero.blogspot.com.es/2011/03/2-tipos-unicos.html">José Manuel Moreno</a> dijo que <i>“el jugador nace en el potrero, pero siempre tiene cosas para pulir”</i>, también se refirió a la importancia de tener buenos referentes a los que poder imitar.<span class="pullquote_right">No puede existir un manual común que nos especifique cómo jugar</span> <i>“Yo iba a ver a Cherro y Seoane para tratar de evolucionar en el cabezazo; a Zozaya, quien sabía muy bien cómo anular la marcación a presión; a Nolo Ferreira, por el perfil, por sus gambetas, por su prestancia. Todos ellos influyeron en mi juego, como también lo hicieron el húngaro Hirschl y Bernabé, un grande de aquellos…”</i>, decía. Sin embargo, tanto Moreno como Cruyff aluden al entreno por cuenta propia como lugar donde el conocimiento se adapta y se integra. Toda la estructura de fútbol callejero de Johan está dirigida a fomentar la concentración, la toma de decisiones y, en definitiva, a pensar durante el juego sin perder el ritmo. El objetivo es que los niños se lo pasen bien jugando al fútbol puesto que, en opinión de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/johan-cruyff/">Cruyff</a>, si existe un empobrecimiento de la técnica, este está vinculado tanto a una pedagogía deficiente por reduccionista como a una falta de amor al juego. Siendo cada individuo diferente entre si, no puede existir un manual de instrucciones común que nos diga <i>«como saltar, como has de replegarte, como has de controlar la pelota&#8230;»</i>, puesto que la calidad es un <i>«fenómeno individual»</i>. </p>
<blockquote><p>La no tan misteriosa logística del potrero bonaerense.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Si el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/diego-armando-maradona-potrero-fiorito/">potrero bonaerense</a> o las callejuelas de Ámsterdam fueron el lugar donde los cracks crecían, ¿que causó el final de aquella producción masiva de talento? Un futbolista es hijo de su tiempo y de su contexto. Si algún veterano habla de jugadores <i>«como los de antes»</i> es fácil caer en la trampa de considerarle presa de la nostalgia, cuando en realidad los enredos más significativos se suelen producir por desconocimiento del contexto al que que uno se está refiriendo.</p>
<p style="text-align: justify">Durante los años &#8217;60 se percibió en el entorno mediático argentino una disminución del capital futbolístico. Se consideraba que ya no existían los cracks <i>«cracks»</i> que habían proliferado durante las décadas de los 30 y 40 e, incluso, en las postrimerías de los 50. <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Mu%C3%B1oz_%28periodista%29">José María Muñoz</a>, celebre locutor de Radio Rivadavia de Buenos Aires, aseveraba en antena que aquello era una consecuencia de la falta de potreros en la capital y argumentaba a favor de compensarlo con un aumento de la actividad futbolística en el interior del país. </p>
<p style="text-align: justify">Desde las páginas de la revista <i>«Así»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">Dante Panzeri</a> le replicó que quizás lo estaba enfocando al revés. Que los potreros seguían estando en la ciudad, así como en su <i>«cinturón»</i> boquense, pero lo que él veía eran muchos menos niños jugando. Su dilatada experiencia y proximidad con el circuito profesional le permitía efectuar un matiz significativo y desmitificador sobre el potrero. Si bien su antiguo patrón, la revista <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/">el <i>«Gráfico»</i></a>, había fijado en el inconsciente colectivo argentino el papel capital del baldío [3], Panzeri añadió una paradoja al argumento: el potrero o baldío es <i>«el recinto donde se mama el fútbol»</i> pero también <i>«donde más se nutre de defectos el jugador de fútbol»</i>. De hecho, la transición del jugador nunca fue del potrero al profesionalismo, sino que siempre hubo un paso intermedio por las divisiones inferiores de los clubes. Incluido el caso de los grandes jugadores provincianos, que eran ídolos en los equipos de sus ciudades o pueblos antes de ser llamados a la capital. </p>
<p style="text-align: justify">Pese a ser Panzeri el más afamado defensor del fútbol (brillante) como hijo de la miseria, no le suponía problema reconocer que esto era relativo pues existen y existían numerosos países con <i>«equivalentes índices socioeconómicos miserables»</i> al triángulo Argentina, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/futbol-mulato/">Brasil</a> y Uruguay, pero<span class="pullquote_left">Con el paso de los años, los niños no podían entrenar tantas horas</span> allí <i>«no surgieron ni surgen futbolistas de destreza, talento e ingenio, comparables a los comprendidos hasta en la misma etnología de aquellos tres»</i>. La pobreza relativa, por tanto, es sólo otro dato de la ecuación y no tiene sentido fuera de todo un contexto sociológico, económico, costumbrista e incluso étnico. <i>«Muchas familias modestas podían darse el lujo de que alguno de sus hijos varones no aportaran a la olla»</i>, <a target="_blank" href ="http://books.google.es/books?id=whwmAwAAQBAJ&#038;pg=PT179&#038;lpg=PT179&#038;dq=Muchas+familias+modestas+pod%C3%ADan+darse+el+lujo+de+que+alguno+de+sus+hijos+varones+no+aportaran+a+la+olla&#038;source=bl&#038;ots=3kUdsR1YUL&#038;sig=OQzHS0xbxKE8YKe0f2N56vpoQp0&#038;hl=es&#038;sa=X&#038;ei=DGFuVIerL6TesATu84GIDw&#038;ved=0CCMQ6AEwAA#v=onepage&#038;q=Muchas%20familias%20modestas%20pod%C3%ADan%20darse%20el%20lujo%20de%20que%20alguno%20de%20sus%20hijos%20varones%20no%20aportaran%20a%20la%20olla&#038;f=false">decía Panzeri en 1974</a> a cuenta de la década de los &#8217;40. Obviamente es un factor a tener en cuenta. El niño no trabajaba, pero comía, y los padres, dimitidos de sus funciones parentales, permitían innumerables horas de práctica futbolística en el potrero. La oferta de ocio juvenil existente era mucho menor de la que se iba a disponer apenas una década después. Incluyendo la de las relaciones amoroso-sexuales que posteriormente se fueron anticipando en edad. Por contra, los padres de la década de los &#8217;60 iban a permitir en menor grado <i>«el libertinaje cotidiano de sus hijos»</i>, incluso siendo víctimas de similares <i>«angustias socio-económicas»</i> que la generación anterior. Según Panzeri, el chico de la década de los 30 podía permanecer 6, 8 o incluso 10 horas en <i>«el campito»</i> pero un muchacho de 1965 encontraba mucho más difícil permanecer 3 horas en el potrero. Lo que para él significa que un chico de los &#8217;60 tiene por media más dificultad para <i>«hacer la rabona»</i> como consecuencia de haber abusado mucho menos del <i>«arte del engaño»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El cambio de costumbres sociales supone un dato básico para explicar la alteración de aquel ecosistema deportivo. No se tratará pues de la supuesta ausencia del espacio físico (potrero), sino del aumento del compromiso social de los progenitores respecto a la educación de sus hijos. Los padres ya no admitirán tan fácilmente que un hijo se eduque en la calle. Lo que a la postre perjudica al fútbol al ser este el funcionamiento social (&#8217;30) el que se ha demostrado más efectivo a la hora de producir con mayor profusión la materia prima de mejor calidad: el futbolista con talento. </p>
<blockquote><p>La triada: imitación, engaño travieso y alegría.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>«La única manera de hacer divertir a tantos miles de espectadores que van a la cancha es divertirse uno mismo. Si uno no se divierte, no puede hacer divertir a los demás»</i>. Esta frase pronunciada <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/classicfootball/players/player=58115/">por Omar Sívori</a>, uno de los contados jugadores posteriores en los que aun resplandecía el talento de la <i>«década de las luces»</i> (&#8217;40), supone la presentación del tercer concepto que reivindican tanto el semillero estilo Máquina como el cruyffismo: la alegría. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">Panzeri la defendía</a> criticando a su veneno, la seriedad, a la que denostaba por privar al fútbol de ser juego. Si no es juego y es serio, dice, se pierde el <i>«derecho a divertirse al mismo tiempo que divierta»</i>, o lo que es lo mismo, la <i>«libertad para crear imprevistamente»</i> que no es <i>«forzosamente sinónimo de desinterés o de falta de responsabilidad»</i>. El fútbol profesional, argumentaba, debe recuperar su condición de juego partiendo de la base del niño-juego. Las divisiones inferiores deben reproducir fielmente la dinámica del potrero, <i>«sus desordenes técnicos, sus muchos vicios»</i>, pero también <i>«la amistad entre la pelota y el jugador, los deseos de tenerla, el placer de jugar con ella, y la predisposición para el arte del engaño»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">maestro Peucelle</a> refrendaba esto criticando la logística militarizada de las categorías inferiores de los años &#8217;70. A Carlos le constaba que los muchachos sentían un gran aburrimiento de <i>«concurrir al club para trabajar (físicamente) y no jugar con la pelota»</i>.<span class="pullquote_right">En la formación del joven futbolista hay dos fases muy definidas</span> Por contra, su sistema abogaba por hacer el ejercicio del fútbol y no la <i>«motorización del elemento humano»</i>, esto es anteponer el juego al estado físico y no viceversa, fundamentando esto en dos hipótesis de <i>«trabajo»</i>. Primero, que la alegría de jugar en lugar del aburrimiento del trabajo físico, producirá un juego que enorgullecerá al niño y hará que <i>«venga el jugador»</i>. Más adelante llegará el trabajo físico para fortalecer. Segundo, que priorizar el aspecto atlético significará anteponer al más grande y fuerte en lugar del que mejor juega. Miopía característica de la gente inexperta que no advierte que el niño que ahora se cansa, porque juega, acabará equilibrándose con la edad, pero en cambio el que solo lucha y resiste rara vez aprenderá a jugar. A esta etapa de transito hacia el equilibrio biológico le corresponde el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=a8-sFN6JX7w"><i>«jugar por jugar»</i></a>, sin exigir ni fuerza ni lucha, y de hecho Peucelle recomienda que tampoco sean imprescindibles los entrenamientos. Deberá jugar el que mejor <i>«juega»</i> aunque no entrene. Entre otras cosas para facilitar la conciliación con la vida académica, asumiendo implícitamente con ello que el fútbol profesional es para privilegiados en condiciones naturales y que la mayoría de sueños de profesionalismo están condenados a permanecer siendo eso mismo, sueños. </p>
<p style="text-align: justify">Cruyff, el autor de la célebre frase <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/deportes/2014/11/03/5456cc1de2704ed87b8b457f.html"><i>«salid y divertíos»</i></a> antes de una final de Copa de Europa, también opina que la base de todo es hacer que los niños se lo pasen bien jugando al fútbol y no que lo aborrezca. Por eso, cuando le consultaron si un entrenador amateur o un entrenador de fútbol base debían tener título de entrenador, respondió negativamente para señalar un evidente conflicto de intereses. El que estudia quiere ganar partidos para subir en el escalafón. Sin embargo, esos jugadores se beneficiarían más del trato con chicos mayores con buen toque de balón y enamorados del fútbol, que les transmitan su sentimiento por el deporte como una fiebre. Los orígenes del fútbol que reivindica Cruyff son la técnica y el <i>«pasarlo bien»</i>, no correr sin sentido o dar puntapiés de cualquier manera. El propio Johan había sido un jugador infantil de escasa contextura física, lo que le suponía cierta inferioridad respecto a jugadores más corpulentos. Aun así, tuvo la fortuna de que sus entrenadores de formación valoraron su fútbol. <i>«Aunque no tenía fuerzas ni para lanzar un córner, igualmente me ponían en el equipo»</i>, dijo. <i>«Nunca me tocaron la calidad»</i>, insistía. Y esa fue la principal lección que intentó aplicar como entrenador, analizar cada jugador de modo individual y trabajar e integrar lo que le hace distinto: su calidad. </p>
<blockquote><p>El arriesgado negocio de seleccionar y corregir adolescentes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Carlos Peucelle definió cuatro épocas de contacto entre técnico de formación y jugador. La primera es la de selección. Aquella en la que se eligen jugadores entre los que se intuyen cualidades naturales. Cuando él seleccionaba observaba tres condiciones básicas, su juego, su fuerza y su lucha, las cuales determinarían su rol en el equipo, defensivo u ofensivo según las condiciones predominantes. Si un chico reunía las tres al mismo tiempo se le consideraba <i>«un buen valor»</i>. Si no, Peucelle valoraba que la fuerza era la más prescindible de las cualidades ya que se podía mejorar e incluso adquirir aunque, a priori, no formase parte de los dones naturales de uno. No obstante, tanto el juego como la lucha eran considerados propiedades intrínsecas y, por lo tanto, difíciles de cambiar. Su recomendación era optar por un jugador que reuniese al menos dos de estas tres condiciones. Aunque advirtiendo que tras largos años de trabajo en este asunto estimaba que de los 3.000 muchachos que anualmente se probaban apenas seleccionaban a 20 o 30 y de aquellos solo 2 o 3 conseguirían llegar a la primera división. El profesional es pues y en el mejor de los casos uno entre mil [4]. </p>
<p style="text-align: justify">Sin duda era esta la fase que Carlos consideraba más importante la labor del formador: la de la selección del elemento humano. Otros distinguidos colegas suyos posteriores también emitieron juicios parecidos. Rexach repite constantemente que<span class="pullquote_left">Al bueno le ven todos, el secreto es ver al que puede llegar de verdad</span> <i>«al bueno le ve cualquiera, el secreto es ver al que puede llegar»</i>. Cuando a <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2011/07/25/deportes/1311544810_850215.html">Jorge Griffa</a> le citaron esta frase en una entrevista respondió: <i>«Tiene razón. Hay que ser adivino, anticiparse, intuir quién no muestra todo su potencial pero tiene capacidad de mejora con tanto margen que será mejor que ese que ya lo hace todo bien (&#8230;) Con los juveniles debes adivinar el futuro»</i>. Lo mismo que un maestro más contemporáneo de Peucelle, <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/790303-ernesto-duchini-maestro-de-cracks">Ernesto Duchini</a>, quien en una de sus últimas entrevistas manifestaba que la virtud que siempre lo destacó fue <i>«saber elegir»</i>. La primera selección (12 o 13 años) era para Peucelle la más susceptible de error por parte del que selecciona y cuando más grave podía resultar para la institución. Si se acierta habrá réditos, si bien siempre pocos, pero si se fracasa se estará trabajando en vano. Lo fácil es elegir al que muestra más recursos durante el examen, pero no debe correrse el riesgo de descartar un jugador sin tener en cuenta factores como cuanto tiempo llevan en la práctica del fútbol. Uno o dos años de ventaja en la actividad puede impresionar más que uno genuinamente talentoso. Lo mismo se aplica a la condición física. Existen falsos frágiles en los que puede intuirse una futura fortaleza y <i>«candidatos a la vulgaridad»</i> entre los <i>«demasiado corpulentos»</i> pese a que en ese momento evolutivo si destacan. </p>
<p style="text-align: justify">La segunda época es la de orientación y enseñanza técnica. La técnica del juego viene definida por Peucelle como <i>«el uso de la herramientas (cuerpo) para manejar la herramienta-pelota»</i>. Aquí si se enseña y se aprende. La capacitación y orientación en cambio es un trabajo basado en la corrección. Ayudar a que el jugador explote lo que en él es fuerte y que se ahorre lo que no sabe. Muchas veces se tratará de simplificar en provecho del equipo. </p>
<p style="text-align: justify">Tercera, se deja <i>«jugar»</i> y de esta manera se verán las virtudes y los defectos. La mejor ubicación en el campo (rol) también se empieza a aconsejar en esta época, atendiendo a sus cualidades básicas (juego, lucha y fuerza). Peucelle advierte que con mucha frecuencia los chicos gustarán de una posición <a target="_blank" href ="http://www.mundodeportivo.com/20131013/futbol/internacional/christian-maldini-una-saga-de-autentica-leyenda_54390983260.html"><i>«por algún ídolo que quieren emular»</i></a>, pero deberá encaminárseles al puesto para el que reúnen mejores condiciones. Durante esta etapa considera necesarias muchas indicaciones técnicas y sobre colocación en la cancha. La misión del técnico será aconsejar sobre como corregir sus defectos o al menos sobre como no exhibirlos ante un rival. El acoplamiento con los compañeros (coordinación) en cambio le parece mucho más un <i>«fenómeno social»</i> que de <i>«dirección técnica»</i>. Sin embargo existe un aspecto fundamental que debemos tener siempre presente durante el proceso. Los muchachos que alternan con mediocres no evolucionan. La mayoría de los futbolistas a los 17 años ya estarán física y técnicamente en condiciones de mezclarse con los mayores y ese alternar temprano será el marco ideal para fomentar su evolución. Por extensión a este mismo razonamiento, un exceso de -malos- jugadores y divisiones alentará la mediocridad general. </p>
<p style="text-align: justify">Cuarta y última época: una vez los jugadores han sido seleccionados, ubicados en el rol más adecuado y bien aconsejados, quedará la que en teoría debería de ser la tarea menos pesada, si bien puede llegar a ser la más angustiante. Sentarse a esperar para ver si el jugador se ilustra solo como parte de su proceso de maduración personal y futbolística. Caso de que sea así se abrirá la puerta para que el equipo saque provecho de ello. No está de más recordar que el gran Marco Van Basten dijo en su día que <i>«si he tenido diez entrenadores, uno me enseñó alguna cosa, tres no me hicieron daño y seis intentaron joderme»</i> y que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-carrera-jugador-alfredo-di-stefano-river-plate-millonarios-real-madrid-estrella/">Alfredo Di Stefano</a> afirmaba antes de unirse al cuerpo de entrenadores que <i>«un director técnico que sepa fútbol puede colaborar a lo sumo en un diez por ciento para conseguir un triunfo; pero si no sabe, perjudica a su equipo en un cuarenta por ciento»</i>. Una severa advertencia de los elevados riesgos inherentes a la dirección técnica y más aun en sus fases formativas. Y es que, como decía Johan Cruyff, <i>«el mejor método para enseñar a jugar a fútbol a un niño no es prohibir, sino guiar»</i>.<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
<blockquote><p>[0] Las artes marciales utilizan frecuentemente la misma metodología. Bruce Lee aprendió en la escuela del maestro Yip Man el estilo wing chun, técnicas principalmente de manos. Debido a que la tradición marcaba que el novato no podía aprender directamente del maestro y que este censuraba mucho el conocimiento que iba a ofrecer, Bruce se dedicaba a observar directamente a los segundos o terceros mejores alumnos para poder aprender con mayor rapidez. </p>
<p>[1] El gran cineasta italiano Pier Paolo Pasolini ya había catalogado al balompié de lenguaje en un precioso artículo titulado «Il calcio &#8216;è&#8217; un linguaggio con i suoi poeti e prosatori», donde trataba de explicar la sconfitta azzurra contra la nacional brasileña en el campeonato mundial de 1970. De un modo convenientemente divertido, el director de «Saló o los 120 días de Sodoma» subdividió a algunos practicantes del sistema de signos «fútbol» según la aplicación expresiva que hacían de su juego. Así Giacomo Bulgarelli (Bologna) era descrito como un «prosista realista», el interista Mario Corso de poeta extravagante, y el «Golden Boy» milanista Gianni Rivera una suerte de mixto, dado que su juego se veía como una prosa poética y algo pedante. La poesía sería la «perturbación del código». Todo momento fútbol que supone «ineluctabilidad, fulguración, estupor, e irreversibilidad».</p>
<p>[2] La teoría se extendía hasta suponer que de hecho todas las artes son imitación. Así que a partir de Aristóteles la imitación de la naturaleza sería considerada el fin esencial del arte.</p>
<p>[3] Por ejemplo en el artículo de Borocotó titulado «Carlos Peucelle, ciudadano del baldío».</p>
<p>[4] La escasa prevalencia de futbolistas animó a Peucelle a recomendar la reducción de las etapas formativas exclusivamente a la edad juvenil (13-18) en la creencia de que era socialmente beneficioso no colaborar al espejismo masivo del profesionalismo. Agregando además que tampoco la inversión estructural del sistema (1975) era futbolísticamente rentable.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
_<br />
Artículos publicados:<br />
1- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">¿No te da vergüenza?</a><br />
2- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Felix Roldán y otros héroes anónimos</a><br />
3- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">Mito y folklore de la escuela millonaria</a><br />
4- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-venganza-angel-labruna-river-plate-boca-juniors/">El Ángel de la Bombonera</a><br />
5- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-creacion-maquina-river-plate-cantera-estilo/">Notas para la confección de un semillero estilo Máquina</a><br />
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Próximos artículos:<br />
7- La mística del masajista (28-11-2014)<br />
8- El negro argentino (05-12-2014)</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Platinismo: Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (V)</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Nov 2014 02:55:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
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		<description><![CDATA[“El orden es el placer de la razón pero el desorden es la delicia de la imaginación”, Paul Claudel. principios de la década de los &#8217;70, el Doctor Benito Siccardi le rogó a su amigo Carlos Peucelle que dejase escrito su testamento futbolístico de cara a evitar que las futuras generaciones pudiesen llegar a perder [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“El orden es el placer de la razón pero el desorden es la delicia de la imaginación”</i>, Paul Claudel.</b><span id="more-145120"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span> principios de la década de los &#8217;70, el Doctor Benito Siccardi le rogó a su amigo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Carlos Peucelle</a> que dejase escrito su testamento futbolístico de cara a evitar que las futuras generaciones pudiesen llegar a perder su sabiduría. Salvaguardado en letra impresa todo lo esencial que Carlos había aportado al fútbol, nacía la esperanza de que aquel conocimiento actuase como una luz encendida para aquellos que quisiesen seguirlo. Así, asumiendo como propia la premisa peucelliana de que <i>“el juego no se puede enseñar”</i>, nos queda solo la posibilidad de entender la mecánica de la incubadora.</p>
<blockquote><p>¿Por qué ya no hay futbolistas como los de antes?</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo primero y fundamental es que para llegar a jugar con orden debe existir primero una época de juego desordenado. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">Dante Panzeri</a> estimaba que <i>«el futbolista se forma entre los 13 y 17 años»</i>, pero requiere<span class="pullquote_right">La pelota es el único profesor que no falla</span> de un requisito fundamental: <i>«¡muchas horas diarias con la pelota!»</i>. El jugador, por tanto, se hace jugando. Siendo ésta <i>«el único profesor de fútbol infalible»</i>. <i>«La técnica del juego si se enseña y se aprende»</i> decía Peucelle, <i>«pero el juego no se puede enseñar»</i>. Más bien al revés. Durante el proceso que él llamaba <i>«capacitación»</i>, lejos de agregar se les quitaban cosas. Se les corregía, se les aconsejaba su ubicación en campo (función) más adecuada y, cuando ya había dominio de la pelota, se les recomendaba simplificar de cara a conseguir un <i>«uso sin abusos»</i>. Para Peucelle el futbolista podrá aprender, pero nunca ser enseñado. Si adquiere juego será por <i>«ilustración»</i>, <i>«se enseña él solo»</i>, aunque especulaba con dos posibles tipos de alumno: los que mastican y los que huelen. Según si su adquisición se debe a su inteligencia o a su instinto. </p>
<p style="text-align: justify">Un alumno de Peucelle, José Manuel Moreno, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">decía que</a> <i>“el jugador nace en el potrero, pero siempre tiene cosas para pulir”</i> y se refería a esto mismo. Cuando Ondino Viera, famoso entrenador uruguayo de larguísima carrera brasileña, quiso ahondar en las particularidades del criollimo, consideró que el modelo pedagógico europeo (escuela inglesa), por su aplicación eminentemente coercitiva, promueve un sujeto futbolístico silencioso, subordinado y sumiso, bueno para los automatismos, pero con <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">evidentes carencias</a> <i>“técnicas, psíquicas, psicotécnicas y psicofísicas”</i> que lo limitan. Determinando, a modo de corolario, que las <i>“concepciones colectivistas”</i> características del fútbol europeo eran tan hijas de dichas limitaciones como de una <i>“expresión más atlética de la técnica”</i>. Por contra el criollismo habría priorizado la autonomía y la iniciativa, lo que a la postre habría sido un estimulo para el desarrollo de sus características más admiradas como, por ejemplo, el mayor control de la pelota o la cultura de la gambeta. </p>
<p style="text-align: justify">El mito del jugador criollo arguye que las características que se le atribuyen fueron fomentadas por particularidades socio-económicas: la antaño alabada y hoy sujeta a debate <i>«cultura del potrero»</i>. El potrero es un baldío, un solar en el que no se ha edificado. Un gran <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Borocot%C3%B3">periodista uruguayo</a> radicado en Argentina, Ricardo Lorenzo Rodríguez <i>«Borocotó»</i>, fue uno de los impulsores desde la revista <i>«El Gráfico»</i> de emplear el lugar donde los muchachos argentinos se iniciaban con el balón (el potrero) como símbolo de las cualidades de un fútbol particular. Este aspecto ha sido criticado por autores <i>«modernos»</i> <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_P._Archetti">como Eduardo P. Archetti</a>, antropólogo argentino, quien consideraba que pibe y potrero son <i>«mitos»</i> en el sentido de <i>«ficticios»</i>. Un sinónimo de cuento.</p>
<blockquote><p>La teoría de la construcción de una identidad contra el enfoque sociodeportivo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Archetti ha justificado este enfoque en su obra (<i>«El potrero, la pista y el ring»</i>) estableciendo que el <i>“estilo criollo”</i> es un tipo de <a target="_blank" href ="http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&#038;pid=S0104-71832008000200013"><i>«narrativa mítica»</i></a> que trata de construir una identidad nacional. Primero, durante los años 20 (S.XX), como una forma de oposición al <i>«legado británico»</i> y, a medida que llegaban los éxitos internacionales, como una forma de <i>«hacerse visibles en un mundo cada vez más internacional»</i>. Bajo este prisma antropológico, el potrero deviene una metáfora de la pampa salvaje. Un territorio mitológico que conecta la fundación mítica del fútbol con el «rico ecosistema» de la pampa argentina, presente en varias de las <a target="_blank" href ="http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&#038;pid=S0104-71832008000200013"><i>«narrativas históricas dominantes»</i></a> de la zona. </p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo un entrenador <i>«moderno»</i> como Johan Cruyff <a target="_blank" href ="http://wf11blog.wordpress.com/2014/07/18/me-gusta-el-futbol-la-vision-de-johan-cruyff/">dejó escrito</a> -por las mismas fechas en que Archetti publicaba sus trabajos- que había que <i>“recuperar el espíritu primigenio del fútbol”</i>, refiriéndose con esto<span class="pullquote_left">Johan Cruyff creía que había que recuperar el perdido fútbol de calle</span> a la práctica del fútbol callejero. Durante la serie de entrevistas que permitieron a Sergi Pàmies editar <a target="_blank" href ="http://www.amazon.es/F%C3%9ATBOL-Edici%C3%B3n-pr%C3%B3logo-P%C3%A0mies-edici%C3%B3n/dp/B00IPLO84U"><i>«Me gusta el fútbol»</i></a>, Johan le dedicó el primer capítulo a explicar su propio itinerario de desarrollo técnico, remarcando su condición amateur, el aprendizaje por medio de la imitación y la naturaleza del espacio de juego (calles y plazas de barrio). Según Cruyff la <i>«falta de calidad técnica en muchos jugadores (actuales) está relacionada, sin duda, con el lugar donde los jóvenes aprenden a jugar a fútbol»</i>. Lo que le ha motivado a generar propuestas que buscan <i>«recuperar este espíritu del fútbol de calle»</i>, como la iniciativa <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/trainingground/grassroots/video/videoid=1577537.html">Cruyff Courts</a> para promocionar ese fútbol callejero donde <i>«no siempre es necesario tener todos los elementos (portería, balón&#8230;)»</i> puesto que se cuenta con la <i>«imaginación e ilusión»</i> para encontrar soluciones que hagan factible el juego en cualquier espacio libre. Sin haber estado nunca ligado a la cultura criolla, Cruyff emitió un discurso afín al de Peucelle, al que nunca conoció, y reivindicando los mismos aspectos como fundacionales del <i>«jugar bien»</i>, así como justificando la perdida de calidad de una generación a otra con los mismos argumentos que Dante Panzeri: la perdida del <i>«alma del potrero»</i> o fútbol de calle. </p>
<blockquote><p>¿Cuál es la medida de lo perdido sin el llamado «fútbol de calle»?</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La <a target="_blank" href ="http://tomabra.wordpress.com/2009/07/22/doctrina-del-futbol-pensamiento-rapido-edit-sudamericana-2000/">reflexión</a> de Ondino Viera sobre la conveniencia de estimular el interés (dentro-fuera) por encima de la disciplina (fuera-dentro), dado que en el primer modelo incentiva lo espontáneo y el segundo la subordinación, nos retrotrae a la dicotomía entre <a target="_blank" href ="http://sevilla.abc.es/20101223/cultura/artistas-estan-convirtiendo-puros-20101223.html">artistas y funcionarios</a>. Pudiendo entenderse de sus consideraciones que poner el acento en la libertad, en lugar de en la rigidez, alienta el crecimiento de los artistas (creativos). El fútbol es distinto al arte puro ya que es juego. Lo que significa que lograr el <i>“virtuosismo”</i> está al servicio de poder ganar, antes que de consideraciones estéticas. No en vano ya Panzeri afirmaba que <i>«el fútbol que nos gusta&#8230; tiene por objetivo ganar todos los partidos»</i>, aunque con matices: <i>«El fútbol totalmente logrado (ideal) es aquel que proporciona la victoria asociada a lo bello de lo que es ingenioso como juego»</i>. La idea de <i>«belleza de un arte»</i> esta ampliamente recogida en su libro fundacional <i>«Fútbol. Dinámica de lo Impensado»</i> lo que nos lleva a una consideración: ¿el fútbol además de juego es arte? ¿Podemos encontrar similitudes en la evolución de un futbolista y un artista?</p>
<p style="text-align: justify">Existe al menos una metodología ligada a la pedagogía en técnicas de movimiento corporal y con vocación artística, que ofrece muchos puntos de contacto interesantes con las propuestas de<span class="pullquote_right">El maestro está para descubrir el potencial sensible a su alumno</span> semillero estilo Máquina peucellianas. La profesora <a target="_blank" href ="http://www.movimientoyexpresion.org/#!profesorado/cihc">Mercedes Ridocci</a>, especialista en Movimiento Orgánico y Expresión Corporal, define que en su especialidad, <i>«el maestro está para guiar al alumno a descubrir su potencial sensible, a descubrir sus capacidades corporales, ofreciéndole para ello las herramientas necesarias para su expresión y canalización hacia la expresión y el arte. Es el alumno el que va encontrando su propia voz, a esto se debe que en esta técnica el alumno nunca se parecerá al maestro, ni los alumnos entre sí. Evidentemente el maestro corrige, pero siempre desde la consideración del cuerpo y el ser sensible que tiene delante. No siempre se pide lo mismo a todos los alumnos, el maestro respeta el proceso individual de aprendizaje y las capacidades de cada uno, eso sí, al menos yo, intento exprimir el jugo del alumno todo lo que puedo. Desde esta forma de trabajo, el alumno se esculpe a si mismo, se hace a si mismo, es a la vez escultor y la materia que esculpe»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Ambas perspectivas, de vocación artesanal, comparten el enfoque de trabajar con lo que trae el alumno. En ellas se debe renunciar a la pretensión de que salga todo perfecto desde el principio, y considerar imprescindible la fase de producir. Mejor o peor, correcto o incorrecto, pero hay que producir para luego depurar, tanto si es una técnica de expresión corporal como si se trata del juego del fútbol. El maestro balompédico estilo Máquina requerirá que haya una <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">experiencia previa</a> de fútbol para poder trabajar. Resulta sugerente especular con que el <i>«futbolista artista»</i> (creativo) será, por tanto, el resultado de un proceso que le permita encontrar su propia voz y no de ser un mero producto del automatismo. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
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Artículos publicados:<br />
1- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">¿No te da vergüenza?</a><br />
2- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Felix Roldán y otros héroes anónimos</a><br />
3- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">Mito y folklore de la escuela millonaria</a><br />
4- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-venganza-angel-labruna-river-plate-boca-juniors/">El Ángel de la Bombonera</a><br />
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Próximos artículos:<br />
6- Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (II) (21-11-2014)<br />
7- La mística del masajista (28-11-2014)</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Platinismo: El Ángel de la Bombonera (IV)</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Nov 2014 02:55:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[“La respuesta a esa pregunta es fácil, ¿Cómo no lo voy a querer a Boca si me dio de comer toda la vida?”, Angelito Labruna. e aquí un caso paradigmático sobre los mecanismos del amor y el odio en el fútbol. Ángel Labruna, también conocido como el Feo o Anyulin, le profesaba a Boca Juniors [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“La respuesta a esa pregunta es fácil, ¿Cómo no lo voy a querer a Boca si me dio de comer toda la vida?”</i>, Angelito Labruna.</b><span id="more-144510"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">H</span>e aquí un caso paradigmático sobre los mecanismos del amor y el odio en el fútbol. Ángel Labruna, también conocido como el Feo o Anyulin, le profesaba a Boca Juniors tal desafección que rayaba en lo cómico. Uno de sus antiguos discípulos, Juan José López, explicaba que estando en Talleres como técnico llamó a los 8 o 9 ex jugadores de River que tenía en el plantel y <a target="_blank" href ="http://www.riverplate.com/Noticias/Varios/11257-las-mejores-anecdotas-sobre-angel-amadeo-labruna.html">les dijo</a>: <i>“Para nosotros esto no es un partido más, esto es un River-Boca, salgan a pisarlos”</i>. Les ganaron por cuatro goles a cero y según López había que verlo a Angelito gritando <a target="_blank" href ="http://www.riverplate.com/Noticias/Varios/11257-las-mejores-anecdotas-sobre-angel-amadeo-labruna.html"><i>“Gooool de River”</i></a>.</p>
<p style="text-align: justify">Semejante desapego quizás pudiera entenderse a la luz de un temprano rechazo, como el que había sufrido su compañero Moreno. A los 15 años el futuro <i>«Charro»</i> se vio desestimado por las inferiores xeneizes con un lacónico <i>«no sirve»</i> que le hizo romper a llorar. Prefirieron a otro que según Moreno venía <i>«recomendado»</i> y él le <a target="_blank" href ="http://www.oocities.org/ar/RIVERPLATETUGRATONOMBRE/idolo7.html.tmp">juró venganza</a> al delegado de la 5ª de Boca. Sin embargo, antes del final de su carrera se daría el gusto de ponerse la camiseta amarilla y azul (1950) sin el menor poso de rencor. Más bien al revés, la revista <a target="_blank" href ="http://2.bp.blogspot.com/-7eCRQjFzHkQ/T7RPJL1z1JI/AAAAAAAACOc/acChH_S4eX0/s1600/charro-1.jpg"><i>«Mundo Boquense»</i></a> recogía en su edición de febrero unas eufóricas declaraciones suyas: <i>«vuelvo al club del que nunca debí salir»</i>. </p>
<blockquote><p>No olvidemos que la venganza es el placer de los dioses.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Su caso es distinto al de Angelito. José Manuel Moreno se fue a probar a River <i>«por la bronca»</i> y el buen tino de Tito Sánchez, un aficionado riverplatense que tras encontrarle llorando<span class="pullquote_right">Su padre esperaba que fuera también relojero</span> de rabia le llevó a ver a dos de los delegados de River Plate (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Busuro y Roldán</a>). También porque en un intervalo de pocos días intentó debutar en el boxeo profesional y le rompieron la nariz de un cross de derecha que se la dejó la indeleblemente torcida. Irónicamente existen varios paralelismos y superposiciones entre las historias de ambos jugadores. Por ejemplo, ninguno de sus padres les quería futbolistas y los dos tuvieron que jugar a escondidas de sus progenitores. El de Moreno, policía de profesión, consideraba que el fútbol era <a target="_blank" href ="http://1.bp.blogspot.com/-JbNLvwZ-qLw/T8bZHxbPhLI/AAAAAAAACfg/KyyCOEDhuOg/s1600/charro1.jpg"><i>«cosa de vagos»</i></a>, mientras que el de Ángel Labruna, relojero, esperaba que el hijo aprendiese su oficio y que no perdiese el tiempo jugando. También en sus dos trayectorias coincidió un rechazo de Boca, pero en el caso de Ángel no lo sufrió él directamente, como aquel que lloró su camarada Moreno, si no que el damnificado fue un muy buen amigo suyo.</p>
<p style="text-align: justify">Se llamaba Máximo Pistoletti y era un chico más mayor que Ángel Labruna. Una vez <a target="_blank" href ="http://www.cariverplate.com.ar/angel-labruna-maximo-goleador-river-boca-superclasico/">había ido</a> a <i>«probar en Boca y, después de hacerlo sufrir mucho, lo echaron»</i>. Como sucedió con Moreno, planeó su venganza, pero él optó por buscarse un ejecutor: <i>«Ángel, mi mayor alegría es que le hagas muchos goles a Boca. Cada vez que le metas uno, me vas a hacer feliz…»</i>. Fue una venganza de libro. Servida en plato frío, pero con su acción extendida durante más de cuatro décadas. </p>
<blockquote><p>Un jorobado que jugaba muy bien al baloncesto.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Labruna jugó primero en el Barrio Parque FC y hasta acabó convenciendo a su padre de que hiciese <a target="_blank" href ="http://edant.clarin.com/diario/2008/09/19/deportes/d-01763208.htm">de delegado</a> del conjunto. Luego casi todos sus integrantes terminarían en la sexta división de River, el equipo del que él era hincha. Durante su etapa formativa alternaba el conjunto de cadetes de baloncesto con las inferiores de fútbol hasta que en 1934 se le pidió que eligiese. <i>«Si me consiguen un empleo, sigo con el básquet»</i>, <a target="_blank" href ="http://old.clarin.com/diario/2003/09/19/d-05001.htm">dijo</a> y luego se reiría con ganas recordándolo. <i>«Menos mal que no me lo consiguieron»</i>, decía divertido y consciente de que, gracias a aquella decisión, cinco años después comenzaría la tortura a Boca. </p>
<p style="text-align: justify">A pesar de su buen hacer en las inferiores, al <i>«Feo»</i> Labruna le costó afianzarse. Jugaba de interior por la izquierda en la misma posición que ocupaba el ídolo de la afición: José Manuel Moreno.<span class="pullquote_left">Ángel Labruna entró en el once por JM Moreno</span> Él mismo <a target="_blank" href ="http://lahistoriaderiverplate.blogspot.com.es/2009/05/una-desgracioa-que-fue-una-suerte.html">dijo</a>: <i>«Sé que si Moreno no hubiera sido excluido del equipo, yo hubiera quedado para siempre jugando de suplente, porque ocupábamos el mismo puesto»</i>. Se refería a una suspensión administrativa del crack por <i>«bajo rendimiento»</i> (1939), que acarreó un plante de la mayor parte de la primera plantilla cuando aun quedaban nueve partidos para finalizar el campeonato. Las bajas forzaron a Cesarini a armar un equipo con numerosos elementos de las inferiores -al que acabaron apodando <a target="_blank" href ="http://ariverloquiero.blogspot.com.es/2010/11/pendejos-atorrantes-guerrilleros.html"><i>«Los Guerrilleros»</i></a>&#8211; y en el que estaban Labruna y el futuro puntero derecho titular Juan Carlos Muñoz. Así pudo jugar su primer Superclásico la mañana del 5 de noviembre de 1939, en el estadio de San Lorenzo y con Boca como local. Victoria por 2-1 y <i>«goool de Labruna»</i> en la despedida de otro mito, Varallo.</p>
<p style="text-align: justify">Dos años después, en otro Clásico ante Boca saldado <a target="_blank" href ="http://www.historiadeboca.com.ar/partido/river-5-boca-1-campeonato-1941/372.html">con 5 goles a 1</a>, bautizaría definitivamente a aquel River como <i>«La Máquina»</i> y Labruna tendría el honor de abrir el marcador y una época de fútbol todocancha. Se había alcanzado en aquel partido una de las más altas cuotas de perfección futbolística y el escritor madrileño José Gabriel López Buisan, afincado en Argentina, escribiría en el diario <i>«Crítica»</i> que Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Deambrosi <i>«se parecieron a una maquinita»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">La temporada siguiente, 1942, es comúnmente aceptada como la apoteosis de la Máquina. Su mejor iteración. Osvaldo Zubeldía diría en 1965 que era el equipo que más le había entusiasmado. A Boca vuelven a propinarle otra goleada, esta vez por <a target="_blank" href ="http://www.historiadeboca.com.ar/partido/river-4-boca-0-campeonato-1942/386.html">4-0</a>, con sendos goles de Labruna. Huelga decir que a estas alturas Pistoletti estaba como <i>«loco de contento»</i>. Luego llegaría la esperada revancha en la Bombonera durante la segunda ronda del campeonato y esta sería, si cabe, aun más dolorosa. Perdía River por <a target="_blank" href ="http://www.historiadeboca.com.ar/partido/boca-2-river-2-campeonato-1942/401.html">2 goles a 1</a> cuando en el minuto 71 se vieron obligados a evacuar al defensa derecho, Norberto Yácono, al haber sido este alcanzador por un proyectil en la cabeza. Diez minutos después Pedernera anotaría el tanto del empate y la Máquina viviría el momento considerado mayoritariamente como de mayor gloria del equipo: la celebración de la consecución del título dando su <a target="_blank" href ="http://www.infobae.com/2012/11/07/680135-hace-70-anos-river-daba-la-primera-las-tres-vueltas-la-bombonera/">primera vuelta olímpica</a> en la cancha de su máximo rival.</p>
<blockquote><p>El único futbolista consignado en la biblioteca de Babel.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Una anécdota que quizás ilustre mejor la dimensión social de aquel River que cualquier tanda de datos [1], vendría a colación de un libro que se escribió en paralelo a dicha campaña (1942). El <a target="_blank" href ="http://lenguayliteratura-1.wikispaces.com/file/view/seis-problemas-para-don-isidro-parodi+por+Bustos+Domecq.pdf"><i>«Seis problemas para Don Isidro Parodi»</i></a> de un tal H. Bustos Domecq, en realidad<span class="pullquote_right">Aquel histórico River era mucho más que un simple equipo de fútbol</span> un seudónimo para la dupla de cuentistas bonaerenses formada por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. A modo de introducción para aquella serie de relatos detectivescos la señorita Adelma Badoglio, biógrafa inventada para la ocasión, ubicaba al también apócrifo Bustos Domecq comentando que <i>«durante la intervención de Labruna fue nombrado, primero, Inspector de Enseñanza, y después Defensor de Pobres»</i>. Lo que supone una de las escasas menciones al deporte rey [2] en la obra del gran escritor argentino, puesto que es sabido que Borges detestaba el fútbol hasta el punto de haber impartido una conferencia sobre la inmortalidad a la misma hora en que Argentina debutaba en el Mundial de 1978. Eduardo Pérsico, uno de los autores del libro <i>«Los que conocieron a Borges nos cuentan»</i> le preguntó al propio Jorge Luis durante una entrevista por la mención al goleador de River. Borges se limitó a sonreír y dijo <i>«esa fue una ocurrencia de Adolfito (Bioy)»</i>. Sin embargo Pérsico extrapola que si ellos escribían escuchando la radio es muy posible que lo recogieran de algún locutor diciendo <a target="_blank" href ="http://www.elortiba.org/persico5.html"><i>«brillante intervención de Labruna»</i></a>. Con lo que Borges odiaría el fútbol pero hasta él escuchó jugar a la Máquina. </p>
<p style="text-align: justify">A estas alturas Labruna no solo era famoso si no que ya empezaba a estar indeleblemente ligado a su máximo rival. Esto era debido no solo a que se ensañaba deportivamente, que de hecho sigue siendo el <a target="_blank" href ="http://www.cariverplate.com.ar/goles-angel-labruna-river-plate-boca-superclasico/">máximo artillero</a> de los Superclásicos, sino también por sus constantes desplantes y provocaciones. Cuando hubo que dar la vuelta olímpica a la cabeza estaba Labruna. Fue también el precursor de entrar en la Bombonera con la nariz apretada señalando el supuesto mal olor&#8230; del riachuelo cercano a la cancha. Había que tener valor puesto que ya hemos visto con la anterior anécdota de Yácono que la tribuna de la Bombonera era capaz de disparar a matar. Pinino Más comentó que, aun cuando hizo de técnico, entraba a la Bombonera y se tapaba la nariz, y el publico <i>«lo escupía, lo puteaba y él se seguía tapando la nariz»</i>. Por que esta particular enemistad a parte de enconada era recíproca.</p>
<p style="text-align: justify">Lejos de atemperarse la relación con el final de su etapa como jugador el fastidio mutuo fue in crescendo. Uno de sus antiguos pupilos, Roberto Perfumo, <a target="_blank" href ="http://www.taringa.net/posts/deportes/8427862/Anecdotas-del-maximo-idolo-de-River-Angelito-Labruna.html">lo resumió diciendo</a> que <i>«la gente de Boca le tenía un cagazo tremendo a Labruna, y él no le tenía miedo a nada. Manejaba todo, hacía lo que quería»</i>. Aunque hay que matizar que <i>«hacía lo que quería»</i> pese a los costes, porque cuando perdía un partido contra Boca perfectamente podían llegar aficionados boquenses con camiones de brea y carros de mierda a tirarlos frente a la casa de Labruna. Literalmente. </p>
<blockquote><p>No repitas nunca lo que voy a decirte&#8230; rencor&#8230;. tengo miedo de que seas amor.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aunque pueda resultar disparatado, Ángel <a target="_blank" href ="http://www.cariverplate.com.ar/angel-labruna-maximo-goleador-river-boca-superclasico/">se consideraba</a> <i>«bastante amigo de Alberto J. Armando, presidente de Boca, incluso le compraba los autos a él»</i>. Más a pesar de que en aquella época los xeneizes fueron entrenados en numerosas ocasiones por históricos integrantes de la Máquina [3], saliendo incluso campeones bajo su dirección técnica, Armando nunca osó ofertarle el puesto a su compadre. <i>«Estoy seguro de que con Labruna saldríamos campeones, pero ni me animo a proponérselo. Ángel tiene la banda roja pintada en la piel, debajo de la camisa»</i>, diría don Armando a sus allegados. </p>
<p style="text-align: justify">La actitud de Armando daba pistas de que tras el envoltorio de rencor de grada existía un sentimiento de respeto boquense por el adversario. El propio Ángel no era ajeno a las<span class="pullquote_left">En medio de la obsesión, había un respeto mutuo</span> contradicciones de esta relación. Reconocía que ganarle a Boca era una <a target="_blank" href ="http://www.cariverplate.com.ar/angel-labruna-maximo-goleador-river-boca-superclasico/"><i>«obsesión, mi idea fija»</i></a>, pero también existía un poso de gratitud a aquel enfrentamiento por más que lo revistiese de sarcasmo: <i>«Miren si habrá sido importante Boca en mi carrera que gracias a ellos les pude hacer el primer regalo importante a mis viejos: un juego de muebles»</i>, en alusión a la prima que le dio River el 5 de noviembre de 1939 por vencer su primer clásico. Todo se explicaba desde su rivalidad con Boca. Incluso refiriéndose a su hijo Daniel, tristemente fallecido por un lupus, hallaba algo de consuelo explicando que <i>«el último partido que jugó le gritó un gol a la tribuna de Boca»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Meses antes de morir Ángel Labruna le concedía una entrevista a <i>«El Gráfico»</i> y allí sorprendió a todos con una respuesta inesperada. <i>«¿Usted iría a dirigir a Boca? Llegado el casi sí»</i>. Quizás fue despecho por el trato de la sociedad a la que había dedicado tantos años, pero por primera vez Ángel rompía su imagen de hincha acérrimo e incluso <a target="_blank" href ="http://lapassucci.blogspot.com.es/2012/09/el-ultimo-deseo-de-labruna-antes-de.html">le lanzaba una flor</a> a su némesis, la grada de Boca. <i>«Creo que de local no pierdo un punto (&#8230;) Boca, con la presión de su gente, es la única cancha donde se siente la condición de local»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Una vez fallecido Labruna el autor Rodolfo Garavagno publicó <a target="_blank" href ="http://www.paladarmillonario.com.ar/2014/09/un-picado-en-el-cielo.html"><i>«Un picado en el Cielo»</i></a>, bello poema dedicado al <i>«Féo»</i>. Se daba la particularidad de que Garavagno era hincha de Boca y por influencia de su gesto nació el lema <i>«Rivales siempre, enemigos nunca»</i>, como forma de campaña contra la violencia en el fútbol. Años después se publicaría dentro del libro <i>“De fútbol somos”</i>, el hermoso relato <i>«Señor Labruna»</i> de Rodolfo Braceli, articulado sobre la particular relación epistolar entre el Señor Labruna y un teórico aficionado de Boca, el maestro Estupor Corcuera, que paradójicamente era un gran admirador suyo. <i>«Soy un convencido que usted tiene todas las características de un jugador típicamente boquense. Usted no arruga jamás (&#8230;) usted no le tiene miedo a nada»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.rodolfobraceli.com.ar/pagina11.html">decía</a> el señor Corcuera, dando así voz a un sentimiento seguro bastante extendido entre el aficionado xeneize. Una muestra de que odio y amor son los extremos de la misma línea, a veces solo a segundos y otras veces a décadas de distancia. </p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] Fue el conjunto menos goleado (37), pero también el más goleador (72) del campeonato. </p>
<p>[2] Bustos Domecq acabaría escribiendo su propio cuento de fútbol: «Esse est percipi» (1967).</p>
<p>[3] Renato Cesarini, José Manuel Moreno, Aristóbulo Deambrossi, Néstor Rául Rossi y Adolfo PederneraI. Así como otros históricos de River pero no componentes de la Máquina como Alfredo Di Stefano, José Varacka o Rogelio Antonio Domínguez.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
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Artículos publicados:<br />
1- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">¿No te da vergüenza?</a><br />
2- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Felix Roldán y otros héroes anónimos</a><br />
3- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">Mito y folklore de la escuela millonaria</a><br />
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Próximos artículos:<br />
5- Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (14-11-2014)<br />
6- Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (II) (21-11-2014)</p>
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		<title>Platinismo: ¿No te da vergüenza? (I)</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Oct 2014 02:00:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[“En Persia vi que la poesía está hecha para incorporarse a la música y para entonarse o cantarse -por una sola razón- porque funciona”, Hakim Bey. urante el verano de 1957 la revista deportiva El Gráfico reunió para una nota de prensa a tres de los principales académicos del fútbol argentino. Dos de ellos, Adolfo [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“En Persia vi que la poesía está hecha para incorporarse a la música y para entonarse o cantarse -por una sola razón- porque funciona”</i>, Hakim Bey.</b><span id="more-142056"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">D</span>urante el verano de 1957 la revista deportiva El Gráfico reunió para una nota de prensa a tres de los principales académicos del fútbol argentino. Dos de ellos, Adolfo Pedernera y José Manuel Moreno, habían sido una pareja futbolística habitual. Primero formando una genuina ala <i>«siniestra»</i> en las dos acepciones del adjetivo, esto es tanto por jugar por el perfil izquierdo como por las graves averías que le causaban a los entramados defensivos ajenos. Posteriormente inmortalizaron su fama en calidad de componentes de la genuina <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/ecos/2008/03/06/filogenesis-blanca-i/">Maquina de River</a>, aunque ahí se ubicaba Adolfo de falso nueve y no de exterior zurdo, mientras que el <i>«Charro»</i> siguió desempeñando funciones de <i>«insider»</i> pero esta vez circulando por la derecha. </p>
<p style="text-align: justify">El tercer hombre presente en la entrevista era Enrique <i>«El Chueco»</i> García, también conocido como el <i>«Imparable»</i>, el <i>«Mago»</i> o el <i>«Poeta de la zurda»</i> y que fuera gloria en Rosario Central, Racing y la Selección Nacional, si bien en la actualidad es casi más recordado por una anécdota, tan ilustrativa de su talento como de su sarcasmo, y que refirió el que fuera masajista de plantel de Racing Club, Ponciano Souto. Supuestamente, tras marcar uno de esos goles bíblicos en los que una carrera repleta de gambetas dejaba a sus rivales convertidos en estatuas de sal, <i>«el Chueco»</i> había hecho el camino de vuelta hacia media cancha borrando las huellas de sus pasos. Como los compañeros le contemplaban extrañados, él les miró sonriente y <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2014/04/04/C-5113-garcia-el-poeta-de-la-zurda.php">espeto divertido</a>: <i>«Es para que nadie me copie la jugada, muchachos»</i> [1]. <i>«El Chueco»</i> no ganaba títulos en su club, carente de más figuras, pero se resarcía en la Albiceleste jugando bien con Antonio Sastre, bien con José Manuel Moreno, y formando con este último una suerte de dúo cómico por los ingenioso diálogos que establecían mientras se pasaban la pelota. </p>
<blockquote><p>Pedernera definía el fútbol en un bar con claridad similar a cuando las acometía desde el césped.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Reunidos aquel día bajo el convencimiento del autor del artículo (<a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2013/07/08/C-4834-panzeri-anatomia-de-un-periodista.php">Dante Panzeri</a>) por resumir <i>«lo más brillante y perfecto que haya producido el fútbol argentino de todas las épocas»</i> (1939-50), se les planteó como tema de conversación la decadencia del fútbol. Un debate precoz dado que aun no se había producido la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=gXVvUUEfJoo">debacle mundialista del 58</a>. Pedernera tomó la palabra, destacando que existía una condición del fútbol argentino más importante que las -añoradas- individualidades, que es la de ser connaturalmente <i>«alegre»</i>. Interrogado por los presentes sobre la naturaleza del juego <i>«alegre»</i> el maestro respondió con un oxímoron: </p>
<p style="text-align: justify">&#8211; El juego más serio que se puede jugar. </p>
<p style="text-align: justify">Pasó luego a glosar las cualidades seculares <a target="_blank" href ="http://www.efdeportes.com/efd88/jogo.htm">del criollismo</a>, a saber: <i>«mezcla de creaciones»</i> <i>«religión por la pelota baja y amasada»</i>, <i>«capacidad de improvisación»</i> o <i>«lo contrario del fútbol regimentado»</i>. Sin embargo, Adolfo añadió un matiz a su haiku porteño. De nada sirve la condición alegre, ya sea la individual como la colectiva, sin la sensación de vergüenza: </p>
<p style="text-align: justify">&#8211; La sensación de vergüenza por la pelota tirada a cualquier parte (&#8230;) lo importante -decía- es que dentro de la cancha haya quien lo recrimine. </p>
<p style="text-align: justify">Pedernera consideraba que el fútbol <i>«de pelota controlada»</i> estaría a salvo en tanto que en un equipo hubiese al menos un jugador [2] que además de jugarlo se lo impusiese a los demás por jerarquía, citando a los Néstor Rossi, Julio Cozzi (¡desde la portería!), José Nazionale o Antonio Báez como eximios ejemplares de este tipo. Se aprovechó la coyuntura para comentarle que días antes alguien de River había rifado una pelota por el aire y Néstor <i>«Pipo»</i> Rossi le había gritado:</p>
<p style="text-align: justify">&#8211; ¿No te da vergüenza?</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Rossi era el que dirigía las maniobras del equipo. El que ponía las cosas en su lugar en el centro del campo»</i>, según comentó <a target="_blank" href ="http://www.pagina12.com.ar/diario/deportes/8-86523-2007-06-14.html">Ángel Labruna</a> en alguna ocasión. Poseía además una gran personalidad y un famoso vozarrón que le valió el sobrenombre de la Voz de América [3], así que el equipo solía gravitar a su alrededor en lo que hoy se vendría a denominar liderazgo. <i>«El fútbol es un sentimiento -decía el Pipo-, un juego que tiene como eje a la pelota y, por lo tanto, hay que tratarla siempre bien»</i>.</p>
<blockquote><p>«Nene, al pie, si no dedicate a otra cosa», el Mono Alfredo Obberti a un novel Jorge Valdano.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Según la teoría de Pedernera un <i>«buen jugador»</i> con personalidad <i>«puede llegar a hacer jugar bien a los demás»</i>, porque <i>«crean el temor de jugar mal, o la obligación de jugar bien»</i>. Y en ese aspecto las anécdotas con Pipo resultan inmejorables. Federico Vairo (River) contaba que una tarde que Pascasio Gilberto Sola, half izquierdo del equipo, hizo una mala entrega, el Pipo <i>«se puso furioso»</i>. Dado que <a target="_blank" href ="http://agepeba.org/lectura.asp?id=9537"><i>«Sola se le plantaba»</i></a>, el también conocido como el Patón (calzaba un 44) <i>«se puso duro en el vestuario»</i> y le sentenció diciéndole delante de todo el equipo que <i>«el que entrega mal la pelota pasa a ser una mala persona».</i> Todos se rieron mucho pero con aquella actitud se ganaron tres campeonatos. Al propio Vairo, que se la pasó muy alta durante una práctica en el Monumental le demolió diciéndole: </p>
<p style="text-align: justify">&#8211; Buena, muy buena Federico, ahora alcanzáme la escalera.</p>
<p style="text-align: justify">Nunca se perdía el humor, precisamente por estaban tratando un tema muy serio.Por esto se hace imprescindible la condición alegre en interacción con la sensación de vergüenza. Porque la alegría sin la vergüenza es terreno abonado para <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Egomania">la egomanía</a> y la vergüenza sin la alegría para el temor o el comportamiento fóbico. Porque la alegría sin la vergüenza jugará para si misma y la vergüenza sin la alegría no jugará a nada. La alegría te predispondrá a buscar la novedad y la vergüenza te exigirá la sabiduría en su empleo. No hay que tener miedo, lo que hay que tener es vergüenza. Impagable válvula del fútbol bien jugado.<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] Los uruguayos aseguran que la anécdota pertenece o al menos le es afín a Pedro Lago, ‘El Mulero’, el primer charrúa campeón del profesionalismo en la orilla vecina.</p>
<p>[2] Panzeri le llamaba a esto «la camarilla», «por lo general, un núcleo de tres o cuatro jugadores, los de mayor predicamento espiritual y mayor capacidad futbolística dentro del equipo, que señala normas -por cierto que muy sanas- al resto de sus compañeros gustosos, a su vez de ser en alguna medida comandados por aquellos que ellos reconocen más capaces o más experimentados».</p>
<p>[3] Sobrenombre ganado durante el Sudamericano de Perú porque su voz se imponía al sonido ambiente.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
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Próximos artículos:<br />
2- Felix Roldán y otros héroes anónimos (24-10-2014)<br />
3- Mito y folklore de la escuela millonaria (31-10-2014)</p>
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