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	<title>Ecos del Balón &#187; Gunther Netzer</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>¿Quién fuiste, Johan? (Parte I)</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Apr 2016 02:00:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">La de Cruyff es una historia que comienza en la Holanda de 1964.  Allí y entonces, el fútbol era una actividad no-profesional que levantaba pasiones y se practicaba en masa. Dicho de otro modo, no existía un método para ganar, pero había muchos peloteros.<span id="more-202809"></span> Así que el vaso podía verse medio lleno o también medio vacío. La mayoría lo habría visto medio vacío. Cruyff, no. Pero es que además tampoco lo vio medio lleno. Cruyff tenía el don de saber hablar con el fútbol como hablan dos amigos después de la segunda copa, y había nacido en una tierra donde nadie había escrito axiomas que estaban equivocados. Cruyff era la mente más ilimitada en un lugar que estaba por inventarse, un creador sabio y poderoso en un paraíso virgen en el que nadie se había comido ninguna manzana prohibida porque el árbol de las manzanas prohibidas todavía no había sido plantado. Sus compatriotas creyeron en Cruyff porque, antes que Cruyff, no había habido nada.</p>
<p style="text-align: justify">Pero en Cruyff terminó creyendo todo el mundo, no solo los holandeses, y eso en el fútbol nada más ocurre cuando se machaca sin contemplaciones a esos inquisidores que siempre dicen que, de tal forma, no se puede. Cruyff dominó su era como apenas los cuatro grandes del nuevo mundo fueron capaces de igualar, y por eso no fue condenado como sí lo fue Galileo. El sol pertenece al universo, no a quienes lo interpretan, pero el fútbol… <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/category/blog/heroes-futbol/">el fútbol es de los futbolistas</a>. Y cuando se es el mejor seguro y del modo en el que lo fue Cruyff, se puede demostrar cualquier tesis incluso a los que prefieren morir antes que reconocer la verdad.</p>
<blockquote><p>En la época de Cruyff, no existían infraestructuras para circular el balón con la velocidad de hoy.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La conquista de Holanda no fue fácil y mereció relato, pero el título de este artículo se pregunta <i>quién fue</i>, no <i>qué hizo</i>, y en la medida de lo posible, a ello nos ceñiremos al responder. Tomemos pues la conquista de Holanda como el paso previo que le permitió competir en Europa. En <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/codigo-cambridge-futbol-vintage-historia-escuchar-directo/">la Copa de Europa</a>. Y la suya no fue una Copa de Europa cualquiera, sino una dificilísima. Cabría distinguir en ella dos condicionantes tan relevantes como negativos: la irregularidad de los terrenos de juego y la superpoblación de las defensas. Profundicemos en lo primero, en lo del verde. Dar un pase a ras de suelo era como jugar a los dados, había tantos baches que el azar contaba casi tanto como la precisión del pasador. Por eso los pases se enviaban como si fuesen <i>un globito</i>, o una rana saltando, lo cual, a efectos prácticos, no era ni como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/analisis-tactico-real-madrid-0-fc-barcelona-4-andres-iniesta-exhibicion/">tirar un cuchillo</a> ni como un guepardo corriendo, que es como son los pases que dan los maestros ahora, en el año 2016.</p>
<p style="text-align: justify">Quedaría bien, para continuar, escribir que el Ajax superó la naturaleza y movió la pelota a la velocidad de la luz, pero <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/johan-cruyff/">la historia de Cruyff</a> ya es lo suficientemente extraordinaria<span class="pullquote_right">La posesión ajacied no atacaba directamente</span> como para inventarse hazañas que nunca tuvieron lugar. El equipo cuyo estadio pronto llevará su nombre lucía la mejor circulación de los cinco continentes, pero en términos concretos, su eficacia ofensiva resultaba muy, muy relativa. El Ajax marcó pocos goles gracias al ritmo de su asociación. Si se toma una muestra de 15 partidos, quizás no se encuentre ninguno. El sentido que dio Cruyff a esa ventaja que él se inventó y que estribaba, groso modo, en tener la pelota casi siempre, poseyó un doble carácter controlador y contextual. Controlador porque el adversario le atacaba la mitad de la mitad de lo que atacaba normalmente. Y para explicar su carácter contextual, habrá que cambiar, por lo menos, de párrafo.</p>
<blockquote><p>La inteligencia de Cruyff no sólo fue superior, sino que, muy especialmente, era «diferente».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo que viene ahora recoge la razón por la que llevamos siete días hablando sobre Cruyff. También el motivo por el que jamás dejaremos de hacerlo. </p>
<p style="text-align: justify">El Ajax era un equipo que sólo miraba hacia delante en una segunda instancia. En la primera, se quedaba mirando a Cruyff. Él era quien con sus dedos señalaba dónde debía pararse cada compañero suyo. Quien no lo haya visto, que rompa el umbral de su escepticismo, porque la realidad fue tan insólita que, leída a traición, no resulta verosímil. No era que mandase a un lateral a desdoblar a su extremo o a un pivote que hiciera la cobertura al lateral; eso serían misiones convencionales y aquí <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/archivo-programas-radio-38ecos/">estamos hablando</a> de Cruyff. Lo que él hacía era marcar con el índice a Krol, que era el “3”, y luego apuntar a la posición del “9”. Y Krol iba a la posición del “9” porque creía en Cruyff y porque le daba tiempo, ya que la posesión era propiedad <i>ajacied</i> y el Ajax fijaba su ritmo. Este es tan solo un ejemplo, y ni siquiera uno de los recurrentes, porque recurrente, lo que se dice recurrente, no había ninguno. Había 10 chicos y 10 posiciones distintas.Todas eran intercambiables, todas fueron intercambiadas, nunca sin una razón y siempre por orden de Cruyff. Se impone recalcarlo: la mutabilidad del Ajax no consistía en una libertad de movimientos absoluta para la totalidad de sus futbolistas. Eso fue la Brasil de Telé Santana en el Mundial de 1982; no el Ajax de los 70. Michels implantó un sistema muchísimo más rígido e imperativo cuyo (transgresor) aporte radicó en que cada pieza cumplía tanto una misión ofensiva como una defensiva. O sea, erradicó del imaginario colectivo la relación entre fútbol y balonmano: no había especialistas para según se tuviera o no se tuviera la pelota; un profesional debía integrar el fútbol entero. Ello favoreció la continuidad del juego y lo subdividió en cuatro fases en vez de dos: a las estáticas, añadió las transiciones, pues los de arriba pasaron a defender tras perder el balón, y los de abajo, a sacarlo cuando lo recuperaban; y no por inspiración y carácter personal como Di Stefano, sino como parte definida y preparada en un plan preestablecido. Pero el intercambio de demarcaciones, un principio no asociado a este modelo -juego de posición- y, a veces, incluso enfrentado al mismo, era una iniciativa de un único hombre que, eso sí, el entrenador tuvo el histórico acierto de aceptar.</p>
<blockquote><p>Cruyff mostraba una sensibilidad única para analizar futbolistas&#8230; desde su época de futbolista.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Le bastaba un estímulo para conocer a un futbolista como sólo le conocía su madre y si era aficionada al fútbol -si no, ella tampoco-. Mirarle a los ojos, estrecharle la mano, oír cómo respiraba tras correr hacia un pase que nunca pudo alcanzar. Tras el menor bit de información, memorizaba un perfil corto y práctico que después consultaba en su maquinar. Algo en plan: <i>“Suurbier (lateral obediente, prudente y técnico), Neeskens (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/johan-neeskens/">interior carismático, proactivo y potente</a>), Rep (extremo servicial, paciente y veloz)”</i>. Y si Cruyff calculaba intentar una jugada por la banda derecha cuya posible pérdida le expusiera al contraataque de un extremo zurdo de rapidez endiablada, igual colocaba a Neeskens de “7” -para presionar-, a Suurbier de “6” -para la ayuda- y a Rep como “2” -por si acaso-.</p>
<p style="text-align: justify">Eso era Cruyff: una mente ilimitada al servicio de una cultura que no estaba fundada y que, por lo tanto, carecía de límites autoimpuestos, y acompañada por nueve compañeros<span class="pullquote_right">Se inventaba un sistema nuevo en cada jugada</span> de campo cuya técnica media superaba, con margen, la del segundo equipo más dotado del circuito. Era como si se inventara un sistema diferente para cada jugada que compensaba no estar depurado por el ensayo con el hecho de que, los duelos que provocaba entre sus aliados y sus enemigos, favorecían con creces a sus aliados. Las posibilidades eran infinitas; las soluciones se mostraron como tal. Ganaron tres Copas de Europa, y podría decirse que no ganaron más porque Cruyff se cabreó con alguno y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/fc-barcelona/">fichó por el Barcelona</a>. Pero eso sería entrar en el terreno de la elucubración y aquí se están tratando hechos que, aunque resulten increíbles, fueron verdad. Seguimos con ellos. Y concretando, pues si bien esto gira en torno a quién fue, y no en torno a qué hizo, no está de más presentar algunos días relevantes en pos de definir el repertorio que utilizaba.</p>
<p style="text-align: justify">En 1968, Cruyff se cruzó en dieciseisavos con el Madrid de Amancio y Pirri. Pirri era un volante abrasivo que dos años antes <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/sexta-copa-europa-real-madrid-borussia-monchengladbach-uefa/">había ganado <i>“La Sexta”</i></a> dominando por fútbol y<span class="pullquote_left">Cruyff huyó de Pirri en el cruce ante el Madrid</span> pulmones el centro de cada estadio. Huir de él era lo inteligente. Y Cruyff se concibió como un “9” del perfil de Eto´o pero mucho más listo que Eto´o. Rompió a los espacios con una agresividad y una inteligencia que intimidó y desordenó a los españoles. No obstante, su calidad como definidor estaba muy bien pero no a la altura de su leyenda, y falló las dos claras que obtuvo, y en plena prórroga, un hombre del Madrid que se llamaba Veloso marcó un golazo que eliminó a los holandeses. Veloso se desmayó tras su gran momento. No es broma, sucedió como suena, perdió el conocimiento. Y el Bernabéu, allí, celebrando, sin percatarse. Entiéndanse. El desmayo y el éxtasis. Se habían cargado a Cruyff de la Copa de Europa.</p>
<blockquote><p>La remontada (en el partido de desempate) contra el Benfica de Eusebio le hizo famoso en Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Su explosión internacional llegaría en la temporada siguiente. El bombo le emparejó con otro campeón de calibre, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-benfica-campeon-europa-guttmann-eusebio/">el Benfica de la pantera Eusebio</a>, esta vez en la ronda de cuartos. Fue una eliminatoria durísima por una circunstancia que se repitió pocas veces: los portugueses eligieron y consiguieron dividir la posesión. Y además, atacaban con muchos. Ello llevó a Michels a fijar más las demarcaciones de sus futbolistas y admitirle, por tanto, menos libertad posicional a Cruyff, que apareció menos y en menos zonas de las que él prefería. Y de esta guisa, lo que a la postre sería una trilogía de choques, no empezó nada, nada bien. En la ida celebrada en Ámsterdam, el Benfica venció 1-3; atenuando, dos semanas más tarde, que da Luz viviera y sufriera la única vez que se ha remontado ese resultado en concreto. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xh1k9ol8SLg">Cruyff convirtió dos tantos</a> de delantero maravilloso; uno de cabezazo tremendo y el otro muy parecido al que Maradona le hizo al Madrid cuando vestía de azulgrana. También asistió en el gol restante. Así equilibró con exactitud el 1-3 y propició un partido de desempate que se disputó en París y alcanzó la prórroga. Nada más empezar la misma, liberado de las cadenas del ariete y habilitado para caer a su izquierda, abrió el marcador y cerró un ciclo para Lisboa.</p>
<blockquote><p>El maestro Gianni Rivera dominó la primera Final de Copa de Europa que disputó el Ajax de Ámterdam.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Obrada semejante hazaña, el destino no podía ser otro que la gran Final, y hasta ella arribó. La disputaría frente al Milan de Gianni Rivera, en lo que representaría la lección individual más impagable que recibiría en su carrera. Aquel caballero italiano era una maravilla que jugaba de enganche, contaba 27 jóvenes años y exclusivamente trotaba. No precisaba de más: era <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-44XJHKIzAs">un pasador superior</a> al que Cruyff era y sería; destrozó al desabrigado Ajax con pausa y asistencias primorosas. En un tiempo en el que la superficie no consentía que el cuero rodase con uniformidad, Rivera transformó el viento en un suelo liso y suspendido, imprimió a sus toques la rapidez que quiso y grabó en fútbol aquel 4-1 contra Cruyff para que, quien gustase, pudiera contemplarlo en cualquier momento de la eternidad.</p>
<p style="text-align: justify">Los de Ámsterdam no regresarían al torneo hasta pasados dos cursos, en la 1970/71, con ganas de revancha y un nivel colectivo perfeccionado a fuego lento. En aquel instante,<span class="pullquote_right">El Ajax retornó a la Copa muy mejorado</span> no perdían la pelota ni con súplica mediante, y Cruyff, maduro, se comportaba como el mejor jugador del mundo de pleno derecho. Su desequilibrio innato había adquirido el don de la puntualidad. El duro Atlético de Madrid, que estuvo a nada de ganar la Copa de Europa muy poco después, lo padeció en la semifinal. Y el Panathinaikos griego entrenado por Puskas, en Wembley, no encontró cómo evitar que saliera campeón por fin. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4NuVPnksUi4">La jugada del 2-0 definitivo</a> fue una pieza maestra. Y muy significativa. El rayo número “14”, luego apodado <i>“holandés volador”</i>, también ganaba caminando. Como Rivera.</p>
<blockquote><p>Helenio Herrera rechazó la oferta del Ajax para suplir a Michels. A cambio, le recomendó a Kovacs.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Michels emigró a Barcelona pero el Ajax no se dio cuenta. Levantar el trofeo había forjado un Cruyff nuevo y superior: el especulativo. Él se consideraba un artista, y estos crean cuando y para quien les place, y así pasó a comportarse. Cruyff no vivía cada suspiro como si fuera el último en el que ser feliz con el balón: le sobraban los minutos cuando su equipo iba en ventaja. Del mismo modo, empezó a asumir riesgos sólo cuando no lo eran. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/derrota-ciclo-inter-de-milan-helenio-herrera/">El Inter de Milan</a>, en la Final de 1972, experimentaría las consecuencias.<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/facchetti/"> Un ilustre, Facchetti</a>, afirmó que el Ajax salió vencedor sólo porque ellos cometieron un error impropio, pero cuando se analiza el encuentro con perspectiva, se infiere sin confusiones que los italianos no albergaron vida alguna. Cruyff, bajando a línea de pivotes para huir de la marca bregosa de Oriali, activaba su citada pausa táctica y, hasta que no colocaba a Haan, Mühren y Neeskens donde bloquearían con sencillez cualquier posible transición <i>neroazzurra</i>, no cabalgaba. La única esperanza del Inter consistía en forzar los penaltis, y era muy difícil no fallar ni una vez durante aquella hora y media de terror psicológico. Mucho más con la misión asignada de perseguirle y de sujetar ese cambio de ritmo de hijo de un demonio. Y Oriali no aguantó. Cruyff resolvió con un doblete.</p>
<blockquote><p>El colmo del dominio táctico inspirado por Cruyff se vio en la ida de cuartos de 1973 ante el Bayern.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Se había consagrado. No era el mejor, era algo más, y él lo sabía, pues por algo fue el tipo más listo que pisó la hierba. La Copa de Europa de 1973, en particular durante la ronda de los cuartos de final, pondría de manifiesto su plenitud. Le tocó recibir a un equipo que olía a campeón irremediable, el Bayern Múnich de Franz Beckenbauer, el más grande de sus adversarios, y lo encerró en su área durante los 90 minutos. Impresionante. Pero impresionante hasta un punto difícil de mesurar: nadie, en la historia, ha sacado la pelota como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/01/beckenbauer-parecido-rey-arturo-evasion-victoria/"><i>el Káiser</i> de Alemania</a>; su creatividad en los primeros pases era sin duda comparable a la de Maradona en campo contrario, y su Bayern disponía de herramientas formidables para dar sentido a ése su talento. Y Cruyff lo anuló. El orden infundido por su sapiencia desplegó a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1MSyqyTFKcE">un Ajax tácticamente irreprensible</a> donde, tras la pérdida, cualquier tirillas <i>rándom</i> hubiera parecido Kanté, impidiendo a Beckenbauer respirar y, más grave, propiciar respiración. La magnífica defensa bávara se mantuvo imbatida hasta el descanso, pero Roth, la marca individual sobre Cruyff, suponía demasiada poca resistencia para 2.700 segundos más. Y 4-0. Palabras mayores. De ahí que perduren.</p>
<p style="text-align: justify">Tras menos de una década de profesionalismo, Ámsterdam daba cobijo a tres Copas de Europa. Cruyff había cumplido con creces. Le tocaba ayudar a papá.</p>
<p style="text-align: justify">Michels llevaba dos años por Barcelona sin fútbol ni trofeos. Pero decir eso entonces no era como decirlo ahora. En 1973, aquello formaba parte de la normalidad relativa. De la normalidad porque el Barça llevaba 13 campañas sin celebrar una Liga; y relativa porque, a pesar de los resultados, el gigantesco potencial del club siempre estuvo latente. Por masa social, por significado, por capacidad económica y también por ese pasado que, aunque quedaba cada vez más lejos, le distinguía como parte de la aristocracia. No en vano, no podría existir mayor prueba de su estatus que el propio hecho de seducir y fichar a Cruyff. Tras una serie de problemas burocráticos y algunos sucesos más, el mejor jugador del mundo recaló en el frío Camp Nou.</p>
<blockquote><p>Cruyff tiranizó su primera Liga española, pero el Barcelona no le permitía ser quien era en Holanda.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo primero que notó Cruyff fue que aquí no se tocaba el balón como hacían los holandeses. Había gente para asociarse,<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-cantera-encontrar-y-formar-talento-labor-entrenadores/"> como<i> Charly</i> Rexach</a>, uno de esos futbolistas que perdieron tanto que no pudieron escribir en los libros lo buenísimos que eran, porque la historia la cuentan los vencedores; pero, en general, el nivel técnico de aquel conjunto no era una exquisitez. Así que aquello de tener la pelota siempre no iba a ser tan, tan posible. Porque, encima, había otro inconveniente: el fútbol en España no era territorio ignoto. Se trataba de un país que había logrado seis Copas de Europa de clubes, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/fotos-en-sepia/">una Eurocopa de Naciones</a> y que había visto a un sinfín de superclases desde el principio del deporte. Había una cultura ya instalada, y aquellas cosas que hacía Cruyff donde no existía pasado, aquí, parecían extravagancias. Ni Michels se atrevió a registrarlas.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque sí fue cierto que el Barça jugó en un 4-3-3 y que a Cruyff se le concedieron dos permisos especiales: intercambiaba la posición con el delantero (delantero, no jugador) que deseaba y asumía un rol defensivo hecho a su medida.<span class="pullquote_right">Sotil, un socio táctico perfecto para Cruyff</span> Por resumirlo, se labró una relación táctica muy directa con <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2015/06/01/actualidad/1433181579_969088.html">el “9” peruano<i> “Cholo”</i> Sotil</a>, un tipo queridísimo por la grada que marcaba un montón de goles y a quien el Barça había descubierto mientras vigilaba a Teófilo Cubillas. El truco no revestía complejidad: cuando los culés atacaban, Cruyff era extremo izquierdo y Sotil, ariete; y si los culés defendían, Sotil trabajaba la banda y Cruyff, el centro. Y a partir de ahí, se explicaba el juego. Si se abría, darle la pelota al “14” costaba menos trabajo, y una vez controlaba, ya podía organizar y crear, potenciando el olfato del<i> Cholo</i>, la clase de <i>Charly</i> y <a target="_blank" href ="http://www.lasprovincias.es/v/20140428/economia/homenaje-marcial-asensi-ante-20140428.html">la llegada de Asensi y Marcial</a>, que carecían de la finura de Mühren pero constituían valores ofensivos bastante superiores al promedio de la Liga. Una vez fraguaron los mecanismos, el Barça fue una trituradora. Muchas goleadas llegaron entre diciembre y el mes siguiente, si bien la más legendaria se hizo esperar hasta el 17 de febrero: un 0-5 en el Santiago Bernabéu. </p>
<blockquote><p>Cruyff llegó al Mundial del 74 como una de las personas, en general, más célebres del momento.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Barça recuperó la Liga con rotundidad y, sin duda, gracias a Cruyff. Antes de su debut, que se produjo en la jornada ocho, el equipo había mantenido un hilo de dos victorias, dos empates y tres derrotas. El punto de inflexión que el holandés supuso se quedó fuera de cualquier debate. Su fama, su carisma, su imagen, la belleza de su fútbol y <a target="_blank" href ="http://s.libertaddigital.com/fotos/noticias/650/0/cruyff-cataluna-071112.jpg">su implicación con la sociedad catalana</a> acabaron de perfilarlo como una superestrella mediática sin respuesta para la época. Y aquello sembró una esperanza -que no confianza- en la grada del Camp Nou. Pero, por desgracia, no sería correspondida. En especial, porque, más allá de las pequeñas historias que relataremos más abajo, Cruyff, el futbolista, estaba a un tris de vaciar su alma. Le llamaba la gloria: el Mundial de 1974. El sueño de un sueño.</p>
<p style="text-align: justify"><i>“La Naranja Mecánica”</i> fue un acontecimiento que no solicita presentación. Basta con recordar que el maravilloso Ajax Tri-Campeón rescataba a Cruyff y adquiría las mejoras de cuatro inclusiones excelsas: Rijsbergen, Jansen y Van Hanegem (estrellas del Feyenoord que también conquistó Europa), y el extremo izquierdo Resenbrink, ponderado por no pocos especialistas como <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=88fTQI3jY5Y">el segundo gran talento</a> de la generación del<i> Flaco</i>. Dirigidos por Rinus Michels, lo cual equivalía a contar con el sistema y con la identidad que en Holanda sí inspiró, cristalizaron en un equipazo que porfía, con la Brasil del 70, por ser considerada la selección más querida de las 20 Copas del Mundo. Pero perdieron la Final porque Beckenbauer se vengó.</p>
<p style="text-align: justify">Franz, que acababa de ganar su primera Copa de Europa, conservaba intacto en su memoria lo del 4-0 del 73: Cruyff le había embotellado y no había habido modo humano de superar la presión consecuente. Y con la suma de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=052Br-b6_Gc">Van Hanegem</a>, <i>la Oranje</i> emulaba el movimiento con más prestaciones si cabía que su Ajax mitocondrial. Según los cálculos del Káiser, la única manera de no volver a sufrir lo mismo debería partir de la base de no ser encajonado; Alemania no podía meterse atrás por mucha posesión que acumulasen los holandeses. Y, por supuesto, cuanto más lejos anduviese Cruyff de la zona más ardiente, mejor.</p>
<blockquote><p>El portero Maier, en una actuación antinaturalmente mágica, privó a Cruyff de la Copa del Mundo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El marcaje al hombre que efectuó Vogts fue el gran legado de la carrera de este. Menuda lapa ultra física. No lo dejó a cero, no lo hizo ni aunque ignorásemos la fascinante acción del minuto 1, pero durante el resto del encuentro, consiguió alejarlo del peligro y que cada cosa que hiciera le costase mucho más de lo corriente. Y Alemania, como grupo, lo exprimió. Fue la primera vez que se divisó un sistema defensivo tan adelantado en un equipo que no iba a amasar ni un 40% de posesión. La actividad protectora germana comenzaba desde el primer pase holandés, lo que derivó en que Michels retrasase a su centro del campo y en la creación de un espacio en la mitad enemiga <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=UJzm9U-UNzA">que Beckenbauer iba a saber emplear</a>. Él, Breitner y Hoeness comandaron transiciones que no envidiaron en daño infligido al causado por los de Cruyff hasta la última media hora. Durante esta, con 2-1 en el luminoso, Holanda quemó sus naves haciendo llegar a sus dos interiores en cada ataque, mientras Cruyff,<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4WVmlpATJyE"> ejerciendo de base</a>, capitaneaba el toque de corneta. Perdieron solidez, pero crearon ocasiones suficientes como para meter tres goles. Sepp Maier, cancerbero de reflejos superheroicos, completó el milagro de sobrevivir y dio el Mundial del 74 a su Alemania anfitriona.</p>
<blockquote><p>Cruyff siguió jugando como un crack, pero nunca recuperó el nivel que se dejó en aquella gran Final.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cruyff no volvió a ser el mismo. Destacaba, claro; pero no de la misma manera. Algunas voces aludían a supuestos problemas físicos que nunca se confirmaron -se decía que le aplicaban sesiones de acupuntura, que para la época era como decir que le curaba una bruja en la choza de su montaña-, otras citaban temas financieros… La verdad es privada y pertenece a su familia. Pero cuesta mucho disociar su sensible bajón de lo ocurrido en la Final contra Beckenbauer. Por primera vez en su carrera, se le había escapado una oportunidad que no se le volvería a conceder. El máximo ya no era una opción. Y aunque convertir al Barça en el gigante en el que lo convirtió más tarde implicaba un reto mayestático, todo el mundo ha escuchado la famosa frase de Messi: <i>“Cambiaría <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/analisis-tactico-final-berlin-barcelona-3-juventus-1-luis-suarez/">mis Champions Leagues</a> por un Mundial con Argentina”</i>. En cualquier caso, antes de colgar las botas, protagonizó varios episodios llenos de fútbol e interés. Sobre todo, porque plasmaron ese escenario de histeria y desatino que, en los dulces 90, arreglaría sentándose en el banquillo.</p>
<p style="text-align: justify">La temporada 1974/75 comenzó con un cambio de cromos un tanto delicado: Neeskens vino a ocupar la plaza de extranjero que, hasta ahí, correspondió a Sotil. Es decir, un hombre cuya posición ideal era la de Asensi o<span class="pullquote_left">El fichaje de Neeskens tuvo consecuencias</span> Marcial, dos nacionales de peso, dejaba sin ficha ni sitio al delantero con quien Cruyff se repartía los espacios. Y encima, era holandés, como el propio <i>Flaco</i> y el míster, con las suspicacias que ello levantó en una sociedad española que era tan insegura y desconfiada como lo es en el presente. En cualquier caso, yendo al juego, no funcionó como se esperaba. Sotil halló relevo goleador en la figura de Manolo Clares, pero ni la química táctica con él era la misma, ni su relación con el Camp Nou tampoco. El Madrid le sacó 13 puntos al Barça en una Liga de 34 partidos donde las victorias sumaban sólo dos. Y el Leeds United, con <a target="_blank" href ="http://www.kaisermagazine.com/ranking/top-10-mejores-marcajes-gentile-zico-maradona/">una labor individual de Trevor Cherry</a> sobre Cruyff que todavía se rememora en Las Islas, lo expulsó de la Copa de la Europa en el penúltimo de sus partidos.</p>
<blockquote><p>Cruyff obligó al presidente del Barcelona a elegir entre él y su nuevo entrenador, Weisweiler.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Rinus Michels salió en globo y llegó un señor alemán que se llamaba Hennes Weisweiler. En España fue y es vilipendiado, pero no era ningún cualquiera: supo construir en la Bundesliga un proyecto excepcional que arrebató títulos al mismísimo FC Bayern Múnich del Káiser Beckenbauer: el Borussia Mönchengladbach de Günter Netzer. Netzer fue el más reputado centrocampista pasador de la década de los 70, un jugador que, por momentos, parecía <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=K7uPXMZNEU0">Maradona sin regate</a>, o un Platini con menos gol que el real que superaba a este en todo lo demás. Ese era el gusto de Weisweiler. El problema residía en que su camino para desarrollarlo se parecía más al habitual en Van Gaal que al escogido por Guardiola: no cedía ante ningún futbolista; aplicaba su método y su sistema y eran los cracks, y no él, quienes debían acometer el sacrificio de la adaptación. A Cruyff le ordenó que actuase de “9”. Sólo de “9”. Y qué se puede contar más allá de que con la iglesia había topado. Lo de Rivaldo y Van Gaal, al lado de aquello, fue <i>“La Aldea del Arce”</i> comparada con <i>“Los Soprano”</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Weisweiler fue destituido para euforia del Camp Nou. Y, en una muestra de lo que era el Barcelona de la época, Michels regresó a la entidad para ver si sonaba la flauta. Cruyff se sabía responsable, invirtió toda la energía que le restaba dentro y firmó su segundo mejor curso como estrella de los azulgranas, perdiendo la Liga por un solo punto frente al Atlético de Madrid. Debe apuntarse que se trató de uno de los desenlaces más polémicos del relato del campeonato nacional. En un envite frente al Málaga en casa en el que el Barça no tuvo fortuna con el colegiado, Cruyff resultó expulsado por, supuestamente, propinarle a este un insulto (aunque siempre defendió que se dirigió a Clares y que dijo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=RScGkgplQz0"><i>“Manolo, marca ya”</i></a> -él decía cosas así-) y fue sancionado con tres partidos de suspensión. Sus compañeros empataron uno, perdieron dos y la Liga se escapó de entre los dedos. No le quedaba nada por ofrecer. No como futbolista. Y el preámbulo terminaba. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-entrenador-dream-team/">Podemos empezar</a>.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/archivo-articulos-johan-cruyff-holanda-barcelona/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/cruyff/00.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-entrenador-dream-team/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/cruyff/02.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
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		<title>El Dinosaurio que sobrevivió</title>
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		<pubDate>Fri, 29 May 2015 02:00:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[n Alemania, cuando uno habla de fútbol de primera división, el común denominador es un club del norte del país. Da igual la nomenclatura, formato, profesionalización –o no- del torneo, si es la máxima categoría del fútbol teutón, el Hamburgo estará presente. Así ha sido desde el inicio del juego en el país y así [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>n Alemania, cuando uno habla de fútbol de primera división, el común denominador es un club del norte del país. Da igual la nomenclatura, formato, profesionalización –o no- del torneo<span id="more-169350"></span>, si es la máxima categoría del fútbol teutón, el Hamburgo estará presente. Así ha sido desde el inicio del juego en el país y así será, al menos hasta después de esta <a target="_blank" href ="http://www.spherasports.com/bundesliga-balance-a-final-de-temporada-43816/">promoción de descenso</a> que enfrenta al <i>Dinosaurio</i> con el Karlsruher.</p>
<p style="text-align: justify">Los primeros éxitos del club hanseático – de ahí viene el famoso y <a target="_blank" href ="http://www.futbolocos.com/wp-content/uploads/2012/07/hamburgo-escudo.png">curioso escudo del club</a>&#8211; datan de los años 20, cuando se corona campeón nacional, primero en 1922 –en una muy polémica final contra el Nuremberg, dominador del fútbol alemán de la época-, y 1928. No sería hasta más de 30 años después, en el 60, que llegaría el tercer título al derrotar en la final al Colonia. Las denominaciones del torneo cambiaban, pero básicamente el campeón alemán se decidía entre los ganadores de los diferentes torneos regionales, y era un fútbol eminentemente <i>amateur</i>. Un amateurismo, como aquel de los equipos del Este, siempre muy entre comillas. Los futbolistas no eran obreros o trabajadores normales. Nunca lo fueron.</p>
<blockquote><p>Uwe Seeler es el líder del Hamburgo de los sesenta.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Liderados por el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=uYUtuVjgh24 ">rechoncho atacante</a>, mito de la selección alemana bien apoyado por los hermanos Dörfel, los chicos del Hamburgo llegan a las semifinales de la Copa de Europa de 1961, donde serán derrotados por el FC Barcelona. Los catalanes tenían probablemente el equipo más completo del continente, y aún así tuvieron que sudar tinta china para derrotar a los campeones de Alemania.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Se va gestando el gran Hamburgode los 70 y 80</span>A comienzos de la década de los 60, el fútbol alemán decide profesionalizarse y crear su primera verdadera liga nacional. La Bundesliga nace en 1963 y uno de sus fundadores es, cómo no, el Hamburgo, a la sazón campeón de Copa, que dará guerra durante toda la década, pero nunca hasta el punto de arrebatar el título a los diversos campeones como el Colonia de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=nMe-QV5Y_60">Wolfgang Overath</a>, los Leones del <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IDa51Ja7-DU ">1860 Munich</a> de Rudi Brunnenmeier , el Nuremberg de Max Merkel o el sorprendente Eintracht Braunschweig. Con el cambio de década, aparecen el Borussia Moenchengladbach y el Bayern Munich, que dominarán el fútbol alemán durante los 70. Seeler, todavía uno de los jugadores más reconocibles de la selección, juega su último Mundial en Mexico –ya convertido en centrocampista de facto- y se retira en 1972. Para aquel entonces, ya empezaban a despuntar nuevos talentos en el equipo, y los éxitos no tardarían en llegar a la ciudad. De hecho nunca antes ni después se viviría tan en la cresta de la ola.</p>
<p style="text-align: justify">En 1976 caería de nuevo <a target="_blank" href ="http://www.futbolocos.com/wp-content/uploads/2012/07/hamburgo-escudo.png">la Copa</a> –ante el Kaiserslautern-, cortando así una larga sequía de más de una década. Comenzaba así un ambicioso proyecto que pretendía situar al Hamburgo en el mapa europeo de nuevo. Una base de jugadores que pronto se recitaría casi de memoria y, sorprendentemente, un baile de entrenadores que no afectaría a la competitividad del equipo. Kuno Klötzer es el hombre que lleva a cabo el ascenso a categoría de aspirante. Desde 1973 va construyendo el equipo y alcanza el éxito de la Copa. Es pues también el entrenador que inicia el asalto europeo del club hanseático. La campaña del 77 en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GOBW33pEhtU ">la Recopa de Europa</a> es triunfal. No se encuentra rival en el Keflavik islandés, el Hearts escocés o el MTK húngaro. Pero cuando el Atlético de Madrid vapulea a los germanos 3-1 en el Calderón en la ida de semifinales, todo parece visto para sentencia en la aventura continental del HSV. Nada más lejos de la realidad. Un Volksparkstadion hasta la bandera empuja a su equipo hasta <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=wasIUHwd6hs">un 3-0 histórico en la vuelta</a>, que les da la oportunidad de disputar la final contra el pujante Anderlecht. </p>
<p style="text-align: justify">Los belgas no eran ninguna perita en dulce, y contaban con jugadores de lujo como Arie Haan y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=88fTQI3jY5Y">Robbie Rensenbrink</a>, dos hombres que podrían ser titulares en cualquier conjunto europeo. El partido es disputadísimo, pero el HSV se impone en un esfuerzo final de 10 minutos que traen consigo los goles del punta Volkert y el director de juego Magath. La victoria era para los alemanes, que conseguían su primer título europeo y, ahora sí, parecían preparados para grandes cosas. Magath se consagró ese año como uno de los mejores centrocampistas del continente y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=OHUtoSPNO9Q">Manfred Kaltz</a> se hizo mundialmente famoso por su potencia subiendo la banda, su capacidad táctica y, sobre todo, por esos centros medidos que lo harían un jugador único. Con su pierna derecha golpeaba la pelota y esta describía una parábola que facilitaba el trabajo de cualquier delantero centro. Los <i>bananenflanken</i> se convertirían en una de las armas más mortíferas del fútbol mundial durante una década. Tal era la categoría de Kaltz que llegó a jugar de líbero en la selección alemana –en el Mundial de 1978- y sólo Seeler, von Hessen y Hrubesch han marcado más goles que él luciendo la camiseta del rombo.</p>
<blockquote><p>Tras la coronación europea, el HSV dio un salto de calidad.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con la Recopa bajo el brazo, el Hamburgo se convierte en el gran protagonista del mercado estival de 1977. Primero con el relevo en el banquillo de Klötzer, el hombre que había situado al equipo en el nivel al que estaba ahora. Su sustituto sería el excéntrico Rudi Gutendorf, un auténtico trotamundos, cuya personalidad le haría un personaje bastante conocido. Pero el gran golpe llegó cuando Kevin Keegan, la gran estrella del <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/liverpool-fc-identidad-historia-evolucion-shankly-paisley-fagan-dalglish/">Liverpool campeón de Europa</a>, firmó con el club hamburgués. Keegan afirmaba buscar nuevos retos y quería demostrar su calidad también en el Continente. El hecho de que la ley fiscal en Gran Bretaña fuese a cambiar para quedarse con una gran parte de sus beneficios sin duda influyó también en su decisión. Y ahí estaba el Hamburgo para ofrecerle un enorme cheque y un reto más enorme aún: ganar la Copa de Europa.</p>
<p style="text-align: justify">La locura se desató no sólo en Hamburgo, sino en Alemania entera. Todavía bajo el dominio de Borussia MG y Bayern, ya se vislumbraba una pequeña decadencia en ambos, y equipos como el Colonia, el Eintracht o el propio Hamburgo estaban dispuestos a recoger el testigo de los gigantes del fútbol alemán en los 70. Pero primero había que ver cómo se adaptaba Keegan a su nuevo equipo y a un nuevo fútbol. Había dudas. Y las dudas se confirmaron. El Hamburgo fue aplastado por el Liverpool en la Supercopa de Europa. Seis a cero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=dWu3ABZuxdc">en la vuelta</a> de <i>Mighty Mouse</i> a Anfield Road. Keegan reaccionó en la segunda parte de la temporada, pero el HSV cambió de entrenador, con Gutendorf sustituído por el ex portero del club Arkoc Ozcan y con la trayectoria en la Recopa cortada por un Anderlecht que se cobró venganza en los octavos de final. Pero en enero del 78 hace su entrada un personaje capital en el devenir del club: Gunther Netzer, legendario centrocampista, mito del fútbol teutón, asume como manager general del club. Y a partir de su llegada, nada será igual. Todas sus decisiones son un acierto y el Hamburgo se convierte en referencia europea.</p>
<p style="text-align: justify">En el verano del 78, el inquilino del banquillo volvió a cambiar. El volcánico –y alcohólico- yugoslavo Branko Zebec asumió el cargo. Zebec había sido toda una leyenda como jugador, y como entrenador era conocido como un auténtico sargento, algo que no siempre casaba bien con sus jugadores. En el plano de los fichajes, llegó un delantero gigantón que se convertiría en el mejor socio de Kaltz, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=UfYcYpxOdeA">Horst Hrubesch</a>. Bajo las órdenes del yugoslavo y con Magath, Kaltz y Hrubesch en plena forma, el equipo fue un relojito suizo y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=WpHiytXmdQg">ganó la Bundesliga</a>. Pero el más destacado fue Keegan, totalmente adaptado al fútbol alemán y autor de 17 goles. Mientras el Colonia se pegaba con todo el mundo en la Copa de Europa –su semifinal contra el Forest de Brian Clough es un clásico de la competición-, los de Hamburgo apretaron el paso para alzar su primer título liguero desde hacía casi veinte años. La campaña fue impresionante y Keegan ganó además su primer Balón de Oro.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">La remontada ante el Real Madrid propiciaría una foto histórica</span>Así pues se había completado el primer paso del camino, que era ser campeón nacional. Lejos quedaban aún los tiempos en que ser cuarto te abría las puertas de luchar por ser el campeón de Europa. El HSV emprende la campaña 79-80 con la ambición de coronarse monarca europeo. Y no defrauda hasta llegar a las semifinales, cuando se tiene que medir al Real Madrid. Tres lustros después de su última conquista europea, los blancos se habían convertido en la piedra de toque que medía la seriedad de las nuevas alternativas de poder en el Viejo Continente. Y el Hamburgo no iba a ser menos. Los alemanes <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=EAI2o4AMSrw">salieron al Bernabéu</a> con ansias de refrendar su candidatura, pero el Madrid los frenó muy bien. Uno de los factores decisivos de la victoria merengue fue el impecable marcaje del desconocido Pérez García a Kevin Keegan. El rubio defensor del Madrid secó totalmente al Balón de Oro, facilitando las cosas para que su equipo se impusiese 2-0 gracias a dos goles de Santillana. En la vuelta, el Real Madrid vivió lo que sus vecinos tres años antes. El Volksparkstadion incendiado por un HSV desmelenado. Liderado por un Keegan que, esta vez sí, destrozó a Pérez García, el equipo de Zebec endosó <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=bPJfCwCRjiU">un 5-1</a> impecable al antiguo rey de Europa. La <a target="_blank" href ="http://40.media.tumblr.com/83814c65ea64b1562e609f05b977046b/tumblr_nhmcbfXVu61srijuro1_1280.jpg">famosa foto</a> de Vicente del Bosque, sentado tras la portería con la mirada perdida, con el marcador reflejando la goleada al fondo pasó a la historia.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Keegan dejó Hamburgo tras perder la final</span>La final, precisamente, se jugaría en el Bernabeu. Y allí, en un estadio semivacío porque los aficionados madridistas no tenían a su equipo en ella, el Hamburgo desafió al campeón de Europa. Ni más ni menos que el Nottingham Forest de Brian Clough, Peter Shilton, Trevor Francis y John Robertson. Sería precisamente el chaparro jugador escocés, aparentemente lento, pero con un toque de  balón exquisito –Clough siempre dijo que era el mejor jugador de ese Forest campeón-, quien burlando la vigilancia de Kaltz batiría al guardameta Rudi Kargus y rompería el corazón de la ciudad de Hamburgo –bueno, quizá no del barrio de Sankt Pauli-. En la finalísima, Keegan lo intentó todo, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=wk73JCvp4LQ">pero sin fortuna</a>. Se sabía ya que no seguiría en Hamburgo, pues ya había anunciado su vuelta a Inglaterra, sorprendentemente al Southampton, un equipo que estaba gastando bastante dinero en ese momento –Allan Ball, Malcolm McDonald…-. Toda esa temporada 79-80 estuvo marcada por la desesperación de la hinchada hamburguesa, por sus ruegos, sus pancartas, sus homenajes a un <i>Mighty Mouse</i> que les abandonaba. En liga, el equipo no pudo defender su cetro, quedando segundo tras el Bayern Munich liderado por <i>Breitnigge</i></p>
<blockquote><p>En lo que parecía ser el inicio del declive el HSV encontró la fuerza para renacer.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">1980 iba a ser, como ya parecía habitual, un verano movido en la sede del club. Netzer cambió de entrenador, cansado de los escándalos –normalmente etílicos- protagonizados por Zebec. La escuela yugoslava siguió presente, ya que su sucesor fue Aleksandar Ristic. De nuevo se terminará la Bundesliga en segundo lugar, y de nuevo ante el odiado Bayern. Hrubesch, ya consagrado como uno de los mejores delanteros centro de Europa –campeón continental <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=gFyV_E-Fkug">con la selección en 1980</a> marcando los dos goles de la final contra Bélgica-, marca 17 goles y es el jugador más destacado de los de Ristic.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Con Ernst Happel el cambio es inmediato</span>El gran cambio ocurre con la llegada de Ernst Happel. Es un golpe de mano por parte de Netzer, que consigue a uno de los más destacados técnicos europeos, ya campeón con el Feyenoord y subcampeón con el Brujas. Happel era un sargento, pero también un técnico moderno, que podía hacer maravillas con una plantilla cuyos pilares estaban bien asentados y a los que sucesivas buenas campañas de fichajes habían unido piezas tan valiosas como Jimmy Hartwig, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=i5Va6hpnsKE">Lars Bastrup</a>, Thomas von Heesen, Jurgen Groh, Dietmar Jakobs e incluso un veterano Franz Beckenbauer. Happel sabía competir y lo demostró ese mismo año. El HSV fue una apisonadora, goleando rivales incluído el Bayern. A los bávaros se les aplicó un 4-1 en casa y un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=q4E0b2cGsLM">glorioso 3-4</a> en el Olympiastadion. El Hamburgo conquistó el título con tres puntos de ventaja sobre el Colonia, perdiendo sólo 4 partidos en todo el campeonato, marcando 95 goles en 34 partidos, 27 de ellos de esa bestia que era Horst Hrubesch. Jimmy Hartwig aportó 14, Bastrup 13, Jurgen Milewski 10 y Magath 8 y numerosas asistencias. No contentos con eso, el equipo llegó a la final de la Copa de UEFA donde, no sólo perdió, sino que fue totalmente dominado por <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KU3kWN7vgmE">el sorprendente Göteborg</a> de Sven Goran Eriksson, un equipo que haría grandes cosas durante toda la década. Caería una segunda UEFA y unas semifinales de Copa de Europa en las que el Barcelona les remontó un 3-0.</p>
<p style="text-align: justify">De nuevo el primer paso estaba dado, con el título alemán bajo el brazo. Tocaba el gran reto de la <i>Orejona</i>. Wofgang Rolff, que sería una figura destacada durante su carrera en el HSV, fichó ese mismo verano y el equipo estaba preparado para dar guerra a los más fuertes de Europa, en una competición que vivía su época más física. Nunca nos cansaremos de repetir el desafío que representaban equipos como el Dinamo de Bucarest, el Widzew Lodz, el Dynamo de Berlín, el Universitatea de Craiova o el CSKA de Sofía, llenos de auténticos camiones de carga que, además, sabían jugar al fútbol y pegaban como si los árbitros les dejasen –que les dejaban-.</p>
<blockquote><p>La temporada 82-83 significó la consagración de Happel y todo un grupo de jugadores.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No vamos a negar que había ciertas dudas sobre la capacidad del equipo para ganar finales. Se había perdido dos que, en teoría, no se debería. La sombra del Forest y el Goteborg, a pesar de la impecable campaña en Bundesliga, era alargada.</p>
<p style="text-align: justify">Pero el HSV se encargó en esta temporada de alejar todos los fantasmas. Los de Happel imprimieron un ritmo fuerte en la liga desde el principio que, además, les ayudó a superar confortablemente a Dynamo Berlín (1-1 y 2-0) y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=OAaDx0YwscY">Olympiakos</a> (1-0 y 4-0 en Atenas, con exhibición alemana), en las primeras eliminatorias de la Copa de Europa. El equipo tenía más experiencia y era más serio. Los movimientos tácticas de Happel siempre sorprendían y resolvían momentos difíciles. Los cuartos de final trajeron el primer peso pesado, en forma de Dinamo de Kiev, donde Blokhin seguía siendo la figura. La ida, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=p-KI4c8WAgE">en Kiev</a>, se suponía muy difícil, pero fue la gran noche de Lars Bastrup. El internacional danés marcó un hat-trick que enmudeció el Zentral de la capital de la República de Ucrania. El Dinamo sorprendió en la vuelta, ganando en Hamburgo por 1-2, pero no fue suficiente. Las semis, de nuevo, lo cruzaban con un equipo español, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/11/real-sociedad-epoca-dorada-anos-80-semifinales-copa-de-europa-ormaetxea/">esta vez la Real Sociedad</a>. Mientras Widzew Lodz y Juve dirimían un finalista, Real y Hamburgo se jugaban la otra plaza en la final de Atenas. El pequeño Atocha reventó para apoyar a su equipo. El gol de Wolfgang Rolff marcó el partido, pero la afición <i>txuriurdin</i> siguió empujando y creando ese ambiente tan especial que se daba en su histórico campo. El gol del pundonoroso Gajate igualó el partido y dio esperanzas a los realistas de cara al partido en el Volksparkstadion. Eso sí, el reto era impresionante, ya que la Real se presentó en Hamburgo con las bajas de cuatro de sus puntales: Cortabarría, Gajate, Zamora y la ya consabida de Satrústegui. El Hamburgo era favorito y llegaba el momento de demostrar que la responsabilidad no pesaba.</p>
<p style="text-align: justify">Al descanso <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ZpcxSnXJsvE">en Alemania</a> se llegó con empate a cero y un linier lesionado, que fue sustituido por uno de los suplentes, un juez de línea nacido en Hamburgo, en una decisión que hoy nos hace llevarnos las manos a la cabeza pero que antes era normal. Los hombres de Ormaechea dieron la cara y estuvieron a punto de dar la sorpresa. A falta de 15 minutos, Dietmar Jakobs parecía sentenciar la eliminatoria, pero apenas cinco después Diego empataba y daba ánimos a los vascos.  Desgraciadamente, la alegría duró poco, ya que en el 83 Von Heesen, en claro fuera de juego, marcaba y decidía el pase del Hamburgo. Bruno Galler, el trencilla suizo, uno de los favoritos de UEFA y FIFA durante ese período, concedió el gol a instancias del juez de línea hamburgués. La final de Atenas, la segunda final de Copa de Europa en cuatro años –tercera europea en cuatro, cuarta en ocho- era una realidad. Había que dar el golpe definitivo. Demostrar que el HSV era un grande de Europa.</p>
<p style="text-align: justify">Durante toda la temporada, al vez que el equipo viajaba por Europa en su caza de la <i>Orejona</i>, los hombres de Happel mantuvieron una intensa lucha en la cabeza de la Bundesliga. Llegado el momento, la cosa estaba tan cerrada que sólo el goal-average los separaba del eterno rival, el Werder Bremen. El momento clave fue la victoria <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VHewSahLYAE">contra el Schalke 04</a> donde, una vez más, la participación de Rolff fue decisiva. El incansable centrocampista marcó tras un contraataque liderado por Magath y el danés Allan Hansen. A pesar de ser un jugador defensivo, como ya hemos dicho, Rolff era un auténtico tragamillas que se encontró en el lugar oportuno en el momento justo en más de una ocasión. En este caso, apareció en el área de los de Gelsenkirchen para batir a Walter Junghans. El gol decisivo para revalidad el título de campeón alemán. ¡Y faltaba todavía el viaje a Grecia!   </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Ernst Happel derrotó en la pizarra a la Juventus de Trapattoni</span>Esa <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=kZam_qrcsZk">final de Atenas</a> es una pesadilla para la Juventus y el sueño perfecto del Hamburgo. Jugando con su equipo de gala, Trapattoni es totalmente superado en la pizarra por Ernst Happel. El HSV sale con Stein, Kaltz, Jakobs, Hieronymus, Wehmeyer, Groh, Rolff, Magath, Milewski, Hrubesch y Bastrup. El zorro austríaco, con un sencillo cambio, moviendo a Lars Bastrup desde la izquierda a la derecha, destruyó el sistema Juventino. Gentile era el hombre para marcar al danés y, como era habitual, le seguía por todo el campo, partiendo desde su posición de lateral derecho. El caso es que, en lugar de cambiar el marcaje, Trap lo mantuvo, dejando un horrible agujero en la banda derecha de la Juve y creando un auténtico atasco en el perfil izquierdo. De ese hueco en la banda derecha nace el gol del Hamburgo, un tremendo cañonazo en parábola de Felix Magath que batió sin remisión <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/carrera-dino-zoff-napoles-juventus-italia/">a Dino Zoff</a>. Tras ello, Tardelli se pasó la final cubriendo las ausencias de Gentile –incluso cuando Bastrup se fue lesionado y sustituído por von Hessen-, dejando el centro del campo a merced de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4Dn9fnVvrak">Felix Magath</a>, Jürgen Groh y Milewski. El trabajo de Groh, uno de los héroes oscuros de ese equipo, es excepcional en este partido. El número 8 fue un auténtico bulldozer que pasó por encima del debilitado centro del campo turinés. Con Boniek volviéndose loco junto a Bettega en tierra de nadie, y Platini y Rossi desaparecidos, la final no pudo ser más triste para los Juventini. Precisamente es el <i>no-marcaje</i> sobre el astro francés otro de los golpes de mano de Happel sobre Trapattoni. El austríaco, uno de los mayores profetas de la defensa en zona, dejó a Platini libre hasta que llegase a la parcela del campo donde era más peligroso. Y esa parcela era la vigilada por Wolfgang Rolff, una vez más decisivo como durante toda la temporada. Con Groh y Milewski controlando el resto de la parcela ancha, el propio Kaltz tenía vía libre para subir por la banda y dejar su marca en la final. Como también la dejó, a pesar del dominio de su equipo, el guardameta Uli Stein, con una sensacional parada a un cabezazo en plancha de Bettega. </p>
<p style="text-align: justify">¡El HSV era campeón de Europa! El histórico doblete se había completado. Además, Happel se convertía en el primer entrenador de la Historia en ganar la Copa de Europa con dos equipos distintos.</p>
<blockquote><p>El cenit del HSV supuso también su canto del cisne. Comenzaba la cuesta abajo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Para el conjunto hanseático quedaba todavía, tras la final de Atenas, la oportunidad de conquistar el mundo. Sería en Tokio y contra el campeón de la Copa Libertadores de América, Gremio de Porto Alegre. En aquel entonces la Supercopa de Europa se jugaba a doble partido, con lo cual esta final intercontinental pilló al Hamburgo en medio de su duelo contra los <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DdCdA6UhEJw">escoceses del Aberdeen</a>, dirigidos por Alec –sic- Ferguson, que habían derrotado al Real Madrid de Di Stefano en la Recopa. En la ida hubo empate a cero, y con este resultado se fueron los de Happel a tratar de ganar la Intercontinental.</p>
<p style="text-align: justify">El estadio Olímpico de Tokio, con su césped durísimo y semicongelado, como era habitual en esas finales mundiales de los 80, nos brindó un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Ls4o44TVWj0">muy buen partido</a>. Gremio tenía una gran base, ya campeona continental, con jugadores como Tarciso, el lateral uruguayo Hugo de León y Renato Gaúcho, un genio de carácter rebelde. Además, había firmado para este partido a Paulo César Cajú y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=0HhZ9XpjxE4">Mário Sérgio</a>, un jugador que daría una clase magistral de cómo jugar en el centro del campo, en el partido contra los alemanes. Renato, totalmente inspirado, quebró a su marcador Schröder y batió a Stein para adelantar a los de Río Grande do Sul. El propio Schröder, martirizado toda la tarde por su par, tuvo algo de revancha cuando empató el partido. Pero en la prórroga, de nuevo Renato hacía lo que quería con la defensa hanseática y marcaba el definitivo 2-1. Volaba la Intercontinental, como voló asimismo la Supercopa Europeo tras una derrota por 2-0 en la vuelta.</p>
<p style="text-align: justify">Tras el inolvidable año 83, el Hamburgo se mantuvo un lustro más como una fuerza relevante en Alemania, pero no consiguió más títulos destacados, aparte de la Copa del 87. La defensa del título europeo no fue brillante, y algunos jugadores, como Hrubesch, abandonaron nada más alzar la <i>Orejona</i>. En el caso del gigantón, atraído por el dinero y un ambicioso proyecto del pujante Standard de Lieja.  Otros, como Kaltz y Magath aguantaron hasta el fin de sus carreras, pero otras piezas importantes fueron dejando año a año el club. Gente como Milewski o Rolff buscaron fortuna en otros clubes, con mayor o menor suerte. Terminaba la época dorada del <i>Dinosaurio</i>, una década llena de recuerdos que mantienen la ilusión de una afición y persiguen incansablemente a cuanto jugador se pone la zamarra con el rombo en el pecho. Hay que honrarla y hacer justicia para quienes la pusieron en lo más alto. Contra el Karlsruher no hay títulos en juego, pero sí la posibilidad de que el reloj se pare definitivamente.</p>
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