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	<title>Ecos del Balón &#187; FC Nantes</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Mediocentro de leyenda</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Mar 2016 02:55:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[El fútbol español vivía a Fernando Redondo, Mauro Silva y Pep Guardiola. Tres mediocentros, en registros distintos, de inmenso talento y fútbol a raudales que marcaron una época. Aunque ya Mauro sí estaba más acostumbrado a jugar con alguien al lado, situación mucho más típica en el fútbol brasileño, tanto Pep como Redondo fueron enfáticos [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">El fútbol español vivía a Fernando Redondo, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/centrocampistas-brasilenos-mauro-silva-mazinho/">Mauro Silva</a> y Pep Guardiola. Tres mediocentros, en registros distintos, de inmenso talento y fútbol a raudales que marcaron una época. Aunque ya Mauro sí estaba más acostumbrado a jugar con alguien<span id="more-200486"></span> al lado, situación mucho más típica en el fútbol brasileño, tanto Pep como Redondo fueron enfáticos cuando les preguntaban: ellos <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=yr-XNrlzxlA">querían jugar solos</a>. Marcaban un estilo. Más allá de decisiones puntuales, ambos lograron su ambición sin saber que eso que para ellos era tan natural se convertiría durante la década siguiente en todo un privilegio.</p>
<blockquote><p>En los 90&#8217;s, era normal que el mediocentro jugara solo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En Italia, Fabio Capello tenía una bestia de ébano que acompañaba al fino Albertini y que, decían unos padres desesperados porque sus hijos se durmieran a buena hora, comía niños. Marcel Desailly fue todo un impacto. La raza negra había llegado a la élite del fútbol europeo diez años antes, pero lo del entonces mediocampista francés fue otro rollo. Su imperial actuación en Atenas dio <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=A22MbwbemvQ">muerte al Dream Team de Cruyff</a> y sembró una semilla que explotaría un par temporadas después. Si bien los mediocentros de la liga eran superiores, esto se debía a que tenían de su lado un talento futbolístico muy superior al de la media. Lo de Desailly, en cambio, era clonable. O así creyeron los gigantes europeos que invirtieron recursos importantes en la búsqueda del nuevo Marcel, llegando al punto de tratar de modificar para la tarea al futbolistas del <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-centrocampista-que-queria-mandar/">perfil de Clarence Seedorf</a>. Desailly tuvo muchos hijos.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">El fútbol buscó al heredero de Marcel Desailly</span>Uno de los que más fama acumuló fue Claude Makelele. Surgido de la misma cantera que el propio Desailly, la del Nantes, una de las <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/nantes-escuela-de-futbol-jose-arribas-suaudeau-denoueix/">más prolíficas de Francia</a>, Makelele hizo parte de la plantilla que logró el histórico campeonato de 1995 bajo el mando de Jean Claude Saudeau y que en la 95-96 llegaría a semifinales de Champions. Era un equipo veloz y vertical anclado en un 4-4-2 que tenía a Claude en el doble pivote acompañado por Jean-Michel Ferri. Con veintidós años, Makelele era el centrocampista de más recorrido y tenía mucho más vuelo hacia adelante que su compañero de zona. Su superioridad física permitía al Nantes desplegar un fútbol presionante que los llevó a ser la mejor defensa de la liga francesa y al joven Claude a probar las mieles de la selección francesa que se preparaba para su mundial a realizarse en el verano de 1998.</p>
<p style="text-align: justify">El año antes de la Copa del Mundo, Makelele lo pasó en Marsella, jugando para el Olympique. Ya era una estrella de la Ligue 1, pero la fiera competencia en la selección absoluta le negarían la oportunidad de vivir el ciclo ganador de 1998-2000. Deschamps, Petit, <a target="_blank" href ="http://www.estadiosantome.com/2011/07/cambio-una-demarcacion-que-no-era-suya.html">Vieira</a> y Karembeu, más el uso ocasional de algún mediapunta, obstaculizaban el paso de Claude, a quién aún le faltaría tiempo para convertirse en el maestro defensivo que pasó a la historia. Luego del mundial aterrizó en España para jugar en el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ebDWolzfakA">Celta de Vigo de Victor Fernández</a>. En el club gallego estuvo dos temporadas en las que coqueteó con Europa y comenzó a dejar su huella en la Liga. En el verano del 2000, Fernando Redondo tomaba rumbo a Milán y Makelele, en una rocambolesca operación llegaba a Madrid para sustituirle. El fútbol había cambiado.</p>
<blockquote><p>La competencia en la selección francesa era muy fuerte</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En Madrid vivió la fama de ser el equilibrista de un equipo sin antecedentes. Uno a uno, Florentino Pérez fue llenando el once de Balones de Oro, dando pie a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=mbR6z0Xceac">un fútbol fabuloso</a> e incluso legendario en los días inspirados. En los que no lo eran tanto, Makelele tenía que ponerse el mono de trabajo y tapar todos los huecos que dejaba un equipo que cualquier domingo salía al campo con dos delanteros, tres mediapuntas y dos laterales largos. El francés, entonces, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=TldVk5jyomw">se multiplicaba</a>. Usaba su formidable calidad física para llegar a todos lados y su fina técnica defensiva para robar el balón una vez llegaba al sitio correcto. Son pocos los futbolistas que han llegado a robar tantas pelotas sin necesidad de ir al suelo. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">En Londres dio su mejor nivel</span>Tres años pasaron y, de pronto, al proyecto galáctico se le comenzó a quedar corto un mediocentro que solamente recuperaba balones y luego le pasaba correctamente el esférico a uno de los ‘cracks’. Pasó al Chelsea y sin un reemplazo de nivel en la plantilla hasta 2007, Makelele se convirtió en leyenda urbana del Madrid, llegando decirse incluso que era la pieza más importante de aquel equipo. Tan cierto es que el francés tenía un rol clave en el sistema merengue, que nunca fue sustituido a cabalidad, como que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3wVycVUtBvw">su mejor nivel</a>, tanto a nivel de selección como de clubes, lo dio una vez se marchó.</p>
<p style="text-align: justify">En Londres a Makelele le llegó la madurez. La estampida física de sus primeros años comenzó a mermar, pero también ganó una lectura y un poso en su fútbol que no había demostrado antes. En el Chelsea incluso se descubrió que tenía una buena calidad técnica que se veía opacada por la finura de Zidane, Figo, Raúl y compañía. Makelele comenzó <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1bLx59rmpb0">simplemente a estar ahí</a>: leía la jugada, adivinaba la dirección y se plantaba lo suficientemente cerca como para no tener que correr en exceso para tapar el avance rival, ya sea cerrando líneas de pase o robando directamente la pelota. Ahí era impresionante. Su sola presencia imantaba la pelota hacia él. El delantero rival muchas veces la perdía sin que Makelele hiciera algo extra. Luego, con pelota, su centro de gravedad le permitía proteger el balón de la presión y esconderlo con facilidad, <a target="_blank" href ="http://www.zonalmarking.net/2010/01/25/teams-of-the-decade-13-chelsea-2004-06/">las ventajas tácticas</a> que le daba Mourinho le otorgaban tiempo y espacio para maniobrar, y su técnica le facultaba para salir en conducción, filtrar un pase o incluso realizar cambios de orientación precisos.</p>
<blockquote><p>La técnica defensiva de Makelele era insuperable</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Finalmente, a los treinta y tres años, tuvo su canto de cisne con la selección francesa. Su pareja con Patrick Vieira ya era mítica. Durante los siguientes cinco años, las <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/analisis-matuidi-mediocampista-paris-saint-germain/">secretarías técnicas de Europa</a> tratarían de encontrar para sí una versión joven del dueto defensivo que permitió a un Zidane marchito brillar con fuerza en su despedida del fútbol. Makelele jugó un mundial de mediocentro grande, derroche de lectura y técnica para solventar situaciones en fase defensiva y transición. Cemento para un equipo al que el fútbol casi premia con una Copa del Mundo. Makelele se la merecía. Fue un mediocentro de leyenda.</p>
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		<title>El fin de su segundo descanso</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Dec 2014 03:00:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[ntre los 15 y los 17 años, Lassana Diarra dejó el fútbol. Sus malas experiencias en Nantes y Le Mans le desencantaron del deporte y optó por abandonarlo. Aunque luego le recuperó el Havre y puede decirse que su carrera se recondujo con creces, es posible que esos dos años de desarrollo perdidos hayan sido [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>ntre los 15 y los 17 años, Lassana Diarra dejó el fútbol. Sus malas experiencias<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/nantes-escuela-de-futbol-jose-arribas-suaudeau-denoueix/"> en Nantes</a> y Le Mans le desencantaron del deporte y optó por abandonarlo. Aunque luego le recuperó el Havre y puede decirse que su carrera<span id="more-149733"></span> se recondujo con creces, es posible que esos dos años de desarrollo perdidos hayan sido la clave de que ninguno de los grandes por los que pasó terminase de apostar por él.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Solo le falta el conocimiento</span>En el mundo de las cosas concretas, Lassana Diarra lo tiene todo para ser un jugadorazo. En la élite hay muy pocos pivotes que superen sus condiciones físicas y técnicas, exceptuando la carencia de centímetros, que sí supone una debilidad en su demarcación, se trata de un prototipo casi perfecto. En todo lo cuantificable rebasa el notable: es rápido, es fuerte, es reactivo, es resistente; tiene pase corto, largo, primer control e incluso extras como el chut o el regate; y también está provisto de una <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/analisis-matias-kranevitter-centrojas/">técnica defensiva</a> eficaz, sabe usar el cuerpo y mete bien el pie. El problema de Lassana radica en lo abstracto: no sabe <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/essien-analisis-4-3-3-o-4-2-3-1/">leer el juego</a>. Ni táctica ni emocionalmente. Eso le ha separado del estrellato al que por genética le era legítimo aspirar. Igual si hubiera entrenado desde los 15 a los 17 años sí habría adquirido ese conocimiento que luego echó en falta.</p>
<blockquote><p>Motivado, en cualquier semi-grande de las grandes ligas brillaría.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El caso es que estamos a tres días de empezar 2015 y parece ser que nuestro protagonista pondrá fin al segundo parón voluntario de su carrera. Desde que rompiese su vinculación contractual con el FC Lokomotiv de Moscú el pasado mes de agosto, Lassana ha enlazado cinco meses de descanso y reflexión cuyo efecto el tiempo se encargará de dictaminar. Y no tiene por qué ser negativo. Aunque la mencionada pobreza analítica del francés le impida ser el mediocentro titular de un candidato a la Champions, sus fantásticas condiciones le permiten de manera sobrada ser un tipo importante en una gran Liga europea. Es tan superior física y técnicamente a la media que, como ya sucediese en su etapa <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=iJOHLtGWoqs">en el Portsmouth</a>, en cuanto la exigencia baja un poco sobresalir es para él una mera cuestión de actitud. Si el primer paréntesis futbolístico de su vida pudo costarle no ser un crack, este segundo, bien invertido, podría devolverle al rol que<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=iATCmzd575E"> por calidad </a>le corresponde: hacer plantilla en un grande o defender a Tévez, Götze, Messi o Rooney en las filas de un club UEFA. Y a poder ser, con un plus de madurez gracias a las vivencias acumuladas. Veremos dónde acaba.</p>
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		<title>Nantes, la danza amarilla</title>
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		<pubDate>Tue, 21 May 2013 01:50:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Equipos]]></category>
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		<description><![CDATA[l Nantes está de nuevo entre nosotros, asomado al primer nivel del fútbol francés después de una penitencia larga, extenuante y que ha dejado una mancha en la singular historia de un club al que su cultura le ha bastado casi siempre para ser feliz. Los resultados nunca alimentaron el ego de una entidad forjada [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l Nantes <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2013/05/17/futbol/futbol_internacional/venezuela/1368824738.html?a=8818456e844744cea95530dc174f18b3&#038;t=1369076337">está de nuevo entre nosotros</a>, asomado al primer nivel del fútbol francés después de una penitencia larga, extenuante y que ha dejado una mancha en la singular historia de un club al que su cultura le ha bastado<span id="more-68837"></span> casi siempre para ser feliz. Los resultados nunca alimentaron el ego de una entidad forjada a sí misma, ganadora puntualmente, pero sobre todo apegada a una forma de sentir, vivir y practicar el fútbol: el juego a la Nantaise, una filosofía exclusiva en Francia y que adelantó varias de las claves por las que se mueve el fútbol actual. Nantes ha sido siempre modernidad, vanguardia en el juego. Un estilo con tres manantiales para su evolución: José Arribas, Coco Suaudeau y Reynald Denoueix. Ellos dieron identidad a un club que ha funcionado –o funcionó hasta hace poco- como la mejor cantera de Francia, con una cultura formativa admirable y efectiva, un camino que ahora se busca recuperar porque siempre fue la garantía, ese salvavidas en medio del mar, cuando los problemas arreciaron en cada momento. Tres <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=RGpuEgw-Emw">campeones del Mundo de 1998</a> salieron de esa factoría: Karembeu, Desailly y Deschamps. Pero la colección es más extensa y le suenan los galones: Makelele, Loko, Ouedec, Pedrós, Gravelaine, Ziani, Da Rocha, Kombouaré, Landreau, Carriere, Varihua, Monterrubio, Payet o Toulalan. Fíjense, nada más, en la estirpe de mediocentros: lo mejor en el puesto en Europa en las últimas tres décadas se formó en Nantes. </p>
<p style="text-align: justify">El juego a la Nantaise fue obra de tres entrenadores, con patrones comunes, aunque, como es natural, matizaciones distintas. Con Suaudeau llegó la velocidad y el ritmo, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/real-sociedad-exitos-2003-denoueix-2013-montanier/">con Denoueix</a> la pureza colectiva… Desde Arribas, cada uno le dio su pincelada al equipo, pero siempre respetando los códigos y la filosofía que el entrenador español<span class="pullquote_right">El Nantes se definió por su juego más que por sus victorias</span> redactó en el manual de estilo del equipo en los años 60. Durante los 40 años posteriores, el Nantes se definió por su juego más que por sus victorias (pocas veces brilló en Europa), aunque con sus puntuales triunfos emparejados a la huella del recuerdo, a un fútbol distinguido, especial, intransferible y pionero. Fue el Nantes, quizá, el primer equipo europeo en introducir en su cultura del juego como premisa el fútbol sin balón, los conceptos de tiempo y espacio, sistematizándolos dentro de su vocación colectiva. El pase, el toque rápido, la movilidad, la explotación del espacio libre, la línea defensiva alta, el ritmo, la amplitud y la fluidez, la velocidad de la pelota en transición o las nociones de anticipación y recuperación pertenecen como principios fundamentales a esa etiqueta amarilla del juego a la Nantaise, un fútbol musical, armonioso y cuyas notas andan perdidas desde hace una década a la espera de un nuevo jefe de orquesta. </p>
<h2>El padre vasco</h2>
<p style="text-align: justify">Apenas le quedaba el recuerdo de las lluvias de bombas y las calles ensangrentadas. <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Arribas">José Arribas</a> había dejado Bilbao a los 14 años mientras España se partía en dos. Creció desde una adolescencia infeliz, turbulenta, cuestión que definió un carácter sobrio, introvertido y reposado. Había terminado en Nantes casi por casualidad, después de que las autoridades portuarias de Burdeos y La Rochelle<span class="pullquote_left">Con José Arribas, un exiliado español, nació el juego a la Nantaise con el espacio como tuétano del estilo</span> prohibieran la entrada a su bote de refugiados. Nunca regresaría a España. A José, la normalidad se la dio Nantes, una familia y una pelota. De allí, una tarde de verano salió hacia Le Mans, donde enraizó jugando como medio volante y donde pulió su vocación pedagógica, consolidada después como profesor de fútbol en la escuela de Saint Malo y en el club de Noyen-sur- Sarthe. Sus inquietudes le llevaron esos años, a finales de los 50, a moverse por los centros neurálgicos del fútbol francés. Uno de ellos fue Rennes, donde conoció a Henri Guerín, personaje clave de la historia del Nantes sin haber puesto un pie nunca en él. Fue Guerín quien en 1960 persuadió a Jean Cleurfeille, presidente canaris, de que el hambre de Arribas podía revolucionar el club y sacarlo de la D2 de una vez por todas. Así fue. Arribas desembarcó en el Nantes. Era un técnico estudioso, enamorado del estilo <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2011/07/05/futbol/1309863542.html">del Liverpool de Bill Shankly</a>, su <i>passing game</i> y el modelo familiar y orgánico que había instalado en Anfield. Más allá de las influencias externas, Arribas resultó un autodidacta que se aisló de las convenciones tácticas del momento. Una derrota 10-2 frente al Boulogne acabó por convencer a Cleurfille, reticente a los cambios, de que Arribas, prudente y respetuoso, debía desencadenar sus fundamentos. Con vía libre, rompió con la WM y le dio un giro brasileño al equipo, implantando el 4-2-4 que eclosionó en la Copa del Mundo de 1958 alimentado por la pizarra de Vicente Feola. La otra pincelada de Arribas fue su énfasis en el espacio, un aspecto que ya nunca se separaría de la vida del Nantes. El espacio, más que la pelota, como tuétano de un estilo. En esta línea, borró el cuerpo a cuerpo e impuso un marcaje zonal. Desde esos cimientos formales, elaboró un discurso: movimiento y flexibilidad, juego corto y veloz, naturaleza ofensiva y tacto agradable con el fútbol. Había nacido el juego a la Nantaise. El término tardaría en consolidarse 40 años, que fue lo que tardó en tomarse consciencia en Francia del linaje y los rasgos comunes entre aquel equipo de Arribas y el que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0FW6hA0deqA">en 1995</a> sometiera la Ligue 1. </p>
<blockquote><p>José Arribas no sólo creó un estilo de fútbol, sino también una estructura de club.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Durante 16 años, Arribas convirtió al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=69LdtEGF590">Nantes en un aristócrata francés</a>: elegante, respetado y a la vez osado, juvenil y entusiasta. El Nantes de Arribas ascendió en tres años por primera vez a Ligue 1. En sólo dos más, ganó el título (1965), repitiendo en 1966. La mano de Arribas subía y bajaba más allá de su equipo. Promovió la creación de la figura del director deportivo y la construcción de una escuela de fútbol. Todo desde una filosofía vertical. La cantera pasó a nutrir el primer equipo y los despachos del club los copaban ex futbolistas crecidos en la casa. El Nantes funcionaba como una vieja familia bretona, con orden, implicación, esfuerzo y amor. Jackye Simon, interior creador y primer internacional de la historia del club, y Phillipe Gondet, su goleador, ejercían de líderes sobre el campo. </p>
<p style="text-align: justify">Aún ganaría Arribas la liga de 1973, en pleno pulso generacional con el Saint Ettienne de Albert Bateux y el Olimpique de Marsella del dinamitero goleador Skoblar, en un periodo en el que, a la vez que preparaba una transición pausada, el Nantes firmaba la siguiente serie entre 1971 y 1976: 3º, 7º, 1º, 2º, 5º y 4º. Falló en Europa. La evolución de Arribas condujo al equipo a un 4-3-3, el sello moderno de la época, en aquellos años 70. Mientras, en 1972 se institucionalizaba el centro de formación y Arribas nombraba a <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=QTlv0_7Ff74">Jean Claude Suaudeau</a> responsable de ese sistema de aprendizaje, además de entrenador del filial de tercera división bajo una premisa: la asimilación en todos los estratos de los conceptos de ese juego dinámico, rápido, espacial y ofensivo. El Nantes era ya un club adulto: tenía un estilo con pasado y se le abría delante un camino con futuro.  </p>
<h2>El falso heredero</h2>
<p style="text-align: justify">Con un modelo de club bien sólido, un idioma en el césped y una cantera a la espera de frutos maduros, Arribas planeó su paso atrás. Su convicción fue siempre que Jean Claude Suaudeau debía prolongar sus postulados. Suaudeau se había afianzado bajo el manto de Arribas como un mediocentro inteligente y perspicaz<span class="pullquote_right">Vicent, sustituto de Arribas, apenas añadió líneas al desarrollo evolutivo del estilo</span>, de corte defensivo. No tardó mucho Arribas en apadrinarlo desde su etapa como futbolista. Pero entonces, 1976, Arribas lo consideraba más útil y esencial aún en la academia formativa. Trazó entonces un plan secundario: una transición tranquila y focalizada en conservar el terreno ganado y en allanarlo para el desembarco de una estimulante camada. <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Jean_Vincent">Jean Vincent</a>, ex entrenador del Rennes, sería ese hombre del cambio lento. Entrenaría al Nantes entre 1976 y 1982, conquistando la liga de 1977, aún bajo la inercia de Arribas, y la copa de 1979. Pero Vicent apenas añadió líneas al desarrollo evolutivo del estilo nantaise. Su virtud fue asegurar al Nantes como un equipo de naturaleza canterana, muy joven, y como una plataforma sobre la que tomar un nuevo impulso. Vicent se acercó al final de su etapa bajo las críticas de desvirtuar las esencias del juego nantaise, imponiendo enfoques reactivos y con mayor contenido defensivo. El <i>Inter de Nantes</i> acabó bautizándose un equipo que poco antes había deslumbrado por su juvenil tridente ofensivo: Bruno Baronchelli, Eric Pecout y Loic Amissé, forjados en la cantera, componentes de la delantera olímpica francesa y apuesta del club cuando se le abrió la puerta a los ídolos, el genial polaco Robert Gadocha e Yves Triantafilos, un cabeceador despiadado. En este periodo, el Nantes convierte a Henri Michel en un central de referencia y aparece, también, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3hIysjDdR1k">Maximme Bossis</a>, un tirano defensivo. En Europa, se rozó la final de la Recopa, siendo el Valencia de Kempes y Bonhoff el verdugo en una semifinal marcada por el impacto en la plantilla de la muerte de Omar Sahnou, ex futbolista de club en la década de los 70 fulminado por un ataque cardiaco cuando jugaba en el Girondins de Burdeos. Era el final de década y por entonces la ascendencia de Suaudeau como asesor crecía y crecía.  </p>
<h2>El hijo prodigio</h2>
<p style="text-align: justify">En 1982, llegó el momento de Jean Claude <i>‘Coco’</i> Suaudeau. El Nantes alcanzó con él una edad adulta y acabó cristalizando hasta 1988 como un club de primera línea en Francia. Lo hizo por los resultados y sobre todo por su identidad. Cada vez más reconocible, todo el mundo sabía cómo jugaba el Nantes. Ya un año antes<span class="pullquote_left">El Nantes era, ante todo, un equipo más moderno que ganador</span> había desembarcado en el club <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zSL0GseHq10">Vahid Halilhodžić</a>, el mejor futbolista de la historia del club y uno de los mejores extranjeros de la historia de la Ligue 1, quizá sólo superado por otro bosnio, Safet Susic. Halilhodžić explotaría como goleador con Suaudeau después de una lenta aclimatación. Curiosamente, fue uno de los pocos fichajes que funcionaron en el equipo durante este periodo (quizá el único, junto al argentino Jorge Burruchaga que alcanzó el nivel de expectativas con su rendimiento). El verdadero salto de nivel vino por la aportación de la cantera, donde en el lustro anterior se había cocinado a fuego lento una generación soberbia. La religión fundada por Arribas cobraba todo su sentido cuando en 1983 el Nantes se proclamaba campeón y discutía a PSG y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/historia-racing-club-de-paris-ambicion/">Matra Racing</a>, dos equipos envueltos en papel dinero,  el intento de dominio en Francia. El Nantes era, ante todo, un equipo más moderno que ganador. Su juego, mirado ahora, se asemeja bastante a los postulados actuales. Tanto en forma como en contenido. Se articulaba con un 4-3-3, con un mediocampo sujetado por un especialista del robo y el espacio, un mediocentro puro y pionero: Seth Adonkor. Lo completaban dos volantes, Oscar Muller, más físico, todoterreno, y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Fwj5RP5XE0I">el genial José Touré</a>, el líder de la selección francesa campeona olímpica en Los Ángeles 1984, un valor creativo y técnico al que la historia del fútbol francés quizá no le haga justicia en el recuerdo. Touré era el paso intermedio hacia una tripleta acelerada por fuera por los extremos Baronchelli y Amisse y coronada por el pie de hormigón de Halilhodžić, autor de 27 goles en la temporada del título de 1983. El equipo lo cerraban, en la portería, Bertrand Demanes, y una defensa con Ayache, Bossis (capitán y líbero), Patrice Rio y Tusseau. Excepto Rio (Rouen) y Halilhodzic (Velez Mostar) todos los titulares de Suoudeau habían sido manufacturados en la escuela de formación fundada por Arribas. </p>
<p style="text-align: justify">El Nantes se había consolidado ya como la mejor cantera de Francia, con una habilidad especial para captar, reclutar y formar a los talentos de los mercados coloniales. Los mejores niños del África francófona (Chad, Argelia…) o de Nueva Caledonia y las Antillas acababan en su red. Esta generación de 1983 elevó el juego a la Nantaise a su cúspide creativa y técnica. En esos términos, fue el mejor Nantes de la historia, con mayor cuerpo talentoso que otros posteriores. Era un equipo en permanente dinámica, muy influido también por <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/la-otra-mejor-seleccin-de-la-historia/">el Brasil 82</a>, con un sistema de apoyos que resumía bien las ideas y conceptos establecidos por Arribas: el juego debía basarse en un estado de ánimo colectivo. Al Nantes y su filosofía se le reconoce por su capacidad técnica, el toque rápido, el pase corto, la vocación ofensiva, pero su gran valor y legado no estuvo en la pelota, sino en cómo se afrontaban los momentos y los espacios sin ella. El Nantes fue, quizá, el primer equipo francés en sistematizar el concepto de pared y la anticipación sobre el rival. Suaudeau puso el énfasis en el entrenamiento sin pelota, trabajando en áreas reducidas y amasando en sus jugadores una notable inteligencia posicional. <i>“Yo entiendo el juego de ataque a través de la recuperación”</i>, definía Saudeau, hombre temperamental, sarcástico, amante del esfuerzo y la concentración. Los futbolistas del Nantes adquirían tal cultura táctica que no es extraño comprobar como muchos de quienes pasaron por el club o se formaron en él se concretaron como futbolistas versátiles y polifuncionales. </p>
<blockquote><p>Por la escuela de Nantes pasaron varios de los mejores mediocentros recuperadores del mundo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Pozo de la Joneliere constituía el baúl del tesoro canaris. Era un campo de entrenamiento de espacio achatado, con terreno duro y áspero donde se trabajaban esas nociones sin balón. También tenía, en su perímetro, tres muretes de hormigón. En ese recinto, se fomentó el juego rápido, corto y a un solo toque. Vital y estratégico era <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/-d6MEdWAuQ6k/TcJv6q_6OaI/AAAAAAAAPbU/E2UudZgRmtA/s1600/Seth+ADONKOR+Panini+FC+Nantes+1983-84.png">el rol de Seth Adonkor</a>, el primer mediocentro <i>moderno</i>. Había nacido en Accra (Ghana) y en Nantes pulieron una roca desde los 12 años. Era resistente, infatigable, táctico, astuto, eficaz y omnipresente. Abrió la línea hacia el pivote defensivo de hoy y fue la primera gran pieza elaborada por el taller de mediocentros de Nantes. Su academia ha producido a varios los mejores especialistas en la posición en los últimos 30 años, una estirpe única: Desailly, Karembeu, Deschamps, Makelele y Toulalan, además de otros que se quedaron por el camino, como Olembe y Djemba Djemba. Adonkor fallecería en un accidente de tráfico en noviembre de 1984. Su gran protegido, su pequeño hermano (aunque no eran familia), <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=jNC7CzyoIeo">Marcel Desailly</a> fue uno de los principales golpeados por la noticia. Adonkor murió joven, pero dejó un legado en la posición de mediocentro recuperador que alimenta aún al fútbol francés. </p>
<h2>El rescate y el cielo</h2>
<p style="text-align: justify">Suaudeau partió en 1988, aunque permaneció en el centro de formación. Fueron, los posteriores, años grises para el Nantes, con cambios presidenciales, la errática gestión de Miroslav Blazevic en el banquillo, la fuga de talentos (<a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Didier_Deschamps">Deschamps</a> o Kombuaré), la imprecisión en los fichajes (Vercauteren, Olarticoechea, Mo Johstone…) y la obligación de desmantelar el equipo por razones económicas (Desailly fue vendido a la fuerza). De nuevo, la producción de la cantera centró la política del club. Junto a Suaudeau, dirigía las camadas juveniles Raynald Denoueix, la tercera estación del linaje del juego a la Nantaise. Denoueix era otro producto canaris. Se había empapado de los fundamentos del club y conocía su esencia formativa. Bajo su tutela se armó otra gran camada: Desailly, Loko, Ouedec, Ziani, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=REjVtXf7t48">Karembeu</a>, N’Doram, Guyot, Ferri, Makelele… todos pasaron por su mano. En 1992, con 60 millones de francos de deuda y el riesgo del descenso activado, se le devolvió el equipo a Suaudeau. Esos jóvenes que ensamblaba Denoueix no tardaron en aparecer. </p>
<p style="text-align: justify">Así llegó la gloriosa <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0FW6hA0deqA">temporada 94-95</a>, con un Nantes convertido en uno de los equipos de juego más divertido de los últimos 20 años. Arrasaron. 32 partidos sin perder, 71 goles y 34 en contra, mejor ataque y mejor defensa de Francia. El título fue la coronación a un estilo de<span class="pullquote_right">El Nantes de Suaudeau era menos técnico y más físico que el del 93, pero más veloz y vertical</span> juego que ya se asumió en Francia como algo tan singular, tan vinculado al pasado y tan consanguíneo que no quedaba otra que hablar de juego a la Nantaise. Este equipo del 95 era menos técnico y más físico que el campeón de 1983, pero Suaudeau le dio otra dimensión: la velocidad y la verticalidad. Las principales novedades fueron el doble pivote, formado por Ferri y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=63WojjZy7QE">Makelele</a>, ambos con una ingente capacidad de recuperación y trabajo colectivo. Creó a partir de ellos una incombustible red de robo. <i>“La pelota es más rápida que cualquier futbolista. Por eso, la calidad del pase es nuestra principal arma”</i>, resumía Suaudeau. Y eso fue el Nantes del 95: presión contante, intensidad en la recuperación, precisión técnica, trabajo de coberturas, superioridad numérica en cada zona del campo, vuelo ligero y rapidez en el contrapié. El colectivo funcionaba como una sinfonía. Los mecanismos memorizados salpicaban todas las fases del juego. Era matemática en movimiento, simplicidad y eficacia en el gesto y las decisiones, y mucha velocidad. Era un equipo con menos pases, más vertical que el de 1983, pero mucho más explosivo. Era dinamita, un juego de rostro claramente moderno, juego del siglo XXI practicado en el siglo XX. </p>
<blockquote><p>El Nantes campeón en 1995 era un gran equipo, pero no tuvo continuidad en el tiempo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La pareja de delanteros Loko-Ouedec marcó 40 goles. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=nYWdPxqjX10">Ouedec</a> era un segundo punta móvil, eléctrico y de carga rápida en el disparo. Loko era un ‘9’ más fijo al que le salía todo. Buen rematador, cabeceador y  excelente en el cuerpeo. Los alimentaban, desde los flancos, dos falsos extremos, con comportamientos muy interiores. N’Doram era el más genial. Normalmente basculado a la derecha, era elegancia, estilo y gol. <i>«El Brujo de La Beaujoire»</i> lo llamaron. Por la izquierda, Pedrós aportaba clase, último pase y trabajo. Los cuatro puntales ofensivos habían pasado por la factoría de Denoueix. También la doble bisagra del equipo: Makelele, con 18 años algo más libre y desatado que en su época de apogeo como tótem defensivo, y Ferri, el especialista recuperador. Atrás, los laterales Cristophe Pignol y Le Dizet complementaban a la pareja Decroix-Karembeu, este último polivalente, capaz de ajustarse a varias funciones. La portería era de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=UAMxVpoxa3E">Dominique Casagrande</a>, habitual suplente de Barthez en la selección francesa. Más de la mitad del equipo se había formado en la cantera canaris y alcanzó en 1996 las semifinales de la Copa de Europa, hasta que la Juventus de Lippi y Deschamps le cortó las alas en una apasionante eliminatoria, 2-0 en Turín y <a target="_blank" href ="http://www.dailymotion.com/video/xya1o2_1996-april-17-nantes-france-3-juventus-italy-2-champions-league_sport">3-2 en Nantes</a>. Este equipo tocó tan rápido techo como se desmanteló. Su fecha de caducidad se fijó ese verano de 1996: Loko (PSG) y  Karembeu (Sampdoria) ya habían salido tras la épica campaña del 95. A ellos, les sucedieron Ouedec (Espanyol), Pedros (Marsella) y ya en 1997 Makelele (Marsella) y N’Doram (Mónaco).</p>
<h2>El nieto aventajado</h2>
<p style="text-align: justify">El desmantelamiento del equipo fue imparable y agresivo, sin tiempo para la regeneración. Suaudeau dejó el banquillo y, como siempre, permaneció ligado al centro de formación. Una nueva camada tomaba temperatura. Al banquillo, se ascendió a Reynald Denoueix, ex defensa del equipo en la época de Arribas y que desde 1982<span class="pullquote_left">El Nantes de Raynald Denoueix se basaba más en lo técnico y jugaba más en corto</span> formó parte de la academia juvenil como técnico o responsable. Denoueix entrenó al primer equipo del Nantes desde 1997 a 2001. Ganó dos copas de Francia y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=7iIsNNrVafM">una liga</a>, y le puso un nuevo eslabón a la cadena evolutiva del juego a la Nantaise. La cantera volvió a ejercer su influencia, con 80% de la plantilla campeona en 2001 formada en la Centro Formativo José Arribas, entre otros, Landreau, Carriere, Varihua, Monterrubio, Ziani, Da Rocha o Gillet. Fue un equipazo, con el delantero rumano Moldovan dejando un nivel asombroso. El equipo de Denoueix no fue tan vibrante y frenético como el armado por Suadeuau en 1995, se basaba más en lo técnico y jugaba más en corto. Pero respetaba las vertientes ofensivas, verticales, agradables y colectivas del juego a la Nantaise. Era un 4-4-1-1 con dos piezas contextuales: Monterrubio, un segunda punta imaginativo, habilidoso y con una excelente relación con la pelota, y <a target="_blank" href ="http://www.ligue1.com/ligue1/article/ligue-1-legend-eric-carriere.htm">Eric Carriere</a>, el mayor talento de ese equipo, un mediocentro organizador con alto rango de pase, distribución y técnica. A estos dos jugadores, Denoueix los rodeó con mucho nervio colectivo y con mucho talento complementario, como los exteriores Ziani y Da Rocha, herederos de N’Doram y Pedrós. Berson era el pivote defensivo, con Salomon Olembe de alternativa. Laspalles, Gillet, el argentino Fabbri y Armand configuraban la línea de retaguardia, con Landreau convertido ya en uno de los mejores porteros franceses. En 2000, antes del título de liga, había abandonado Antoine Sibierski, otro talento de aquella época canaris. Denoueix supo respetar la tradición del club y redondeó ese respeto con títulos. Su ratio de resultados es el mejor de los tres grandes arquitectos del Nantes. Dos copas y una liga. Falló en Europa, donde el Nantes siempre besó lona demasiado pronto. Pero el espíritu prevaleció, con ese fútbol e transiciones fugaces, fluido y ensamblado con cierta complejidad colectiva, donde todas las etapas del juego estaban milimetradas. </p>
<p style="text-align: justify">Poco a poco, el Nantes volvió a caer en la misma trampa. Siempre estuvo expuesto a la depredación de los mejores clubes de Francia y esta nueva etapa también acabó desmantelada, más con la salida de Denoueix tras ganar el título de liga. El linaje iniciado en 1960 acabó rompiéndose, se marginó la vocación familiar y artesanal del club, y el Nantes fue desnaturalizándose. Mientras, brotaban los problemas institucionales, con varios cambios accionariales, y se imponía la incapacidad para mantener cierta tasa de regeneración con futbolistas de la cantera. La política deportiva se diluyó y en 2007, tras 44 años seguidos en la elite, el Nantes descendió al lugar donde lo inventó José Arribas. Ahora, <a target="_blank" href ="http://futboldesdefrancia.files.wordpress.com/2013/05/nantes.jpg">han vuelto</a>, con su camiseta amarilla y la historia algo empolvada. Sólo es cuestión de pasarle el trapo por encima.  </p>
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