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	<title>Ecos del Balón &#187; Estrella Roja</title>
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		<title>La Quinta del Buitre: futuro, presente, pasado (II)</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Jan 2018 03:00:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[El Mundial de Mexico había refrendado el estatus de varios de los jugadores madridistas. Especialmente Valdano, que llevaba dos temporadas a muy buen rendimiento, se consagra como un delantero de primer nivel. Sin embargo, el campeonato deja también una consecuencia desastrosa para la plantilla blanca: Antonio Maceda se lesiona de gravedad y no volverá a [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">El Mundial de Mexico había refrendado el estatus de varios de los jugadores madridistas. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=rCRBFJeS5hE">Especialmente Valdano</a>, que llevaba dos temporadas a muy buen rendimiento, se consagra como un delantero de primer nivel.<span id="more-247066"></span> Sin embargo, el campeonato deja también una consecuencia desastrosa para la plantilla blanca: Antonio Maceda se lesiona de gravedad y no volverá a jugar con el club. Así pues, el que estaba llamado a ser pilar defensivo madridista para el siguiente lustro pasa en blanco tres de los cuatro años de su contrato. Se retirará en 1989, incapaz de haber superado su lesión. La búsqueda del sustituto de Maceda será uno de los constantes culebrones para el Madrid cada verano. Hallar un recambio para un jugador de esa categoría no era fácil, y realmente no se encontraría hasta el momento en que Fernando Hierro pasa a la posición de central varios años después. Mino, el primer hombre firmado para acometer esta tarea, decepcionó. Era un central fuerte, pero carente de la calidad del saguntino Maceda, y no triunfaría en el equipo. Junto a Mino, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=z2UTJs_TwUQ">el otro fichaje de ese año es Paco Buyo</a>, un agilísimo portero que pronto se convertirá en ídolo de la afición. Llega del Sevilla para sustituir a los retirados Miguel Ángel y García Remón y su carácter, sus locuras de cuando en cuando y su capacidad para aparecer en los momentos importantes le consagrarán en el Bernabéu.</p>
<h2>LA QUINTA. EL PRESENTE</h2>
<p style="text-align: justify">En todo caso la firma más significativa del verano del 86, aparte de la que convierte a España en miembro de la Comunidad Económica Europea, se da cuando Leo Beenhakker, un holandés con experiencia en el Ajax y el Zaragoza, asume el mando del equipo. Con él, el Madrid alcanzará su juego más brillante en un trienio que <i>debería</i> traer la Copa de Europa a Concha Espina. Había equipo y había juventud para lograrlo. Con Beenhakker el Madrid se convertirá en un equipo con mil caras. Cada cambio, cada jugador que entraba en el equipo hacía variar el esquema. El Madrid empieza a jugar más dependiendo de los roles del jugador que de una formación concreta. Aunque el sistema base será el 4-3-3, los roles de Michel y Gordillo y la presencia de Valdano harán que el Madrid sea un equipo distinto cada vez que salte al césped. Pero la idea era la misma: tener la pelota, ser verticales y atacar.</p>
<p style="text-align: justify">En la Liga, el Madrid no empezó bien y parecía que el Barcelona de Venables le podía ganar la partida. Los culés habían fichado al máximo goleador del Mundial y uno de los futbolistas de moda en Europa, Gary Lineker, y junto a él otro ariete británico de campanillas, el galés Mark Hughes. Con Schuster moviendo al equipo, el conjunto de Venables parecía un sólido candidato a hacerse con el campeonato, que estrenaba un curioso formato, el llamado <i>play-off</i>, que extendería la duración del mismo en diez partidos más, con una mini liguilla entre los seis primeros clasificados. En el plano europeo, el que más atraía al Madrid, el equipo comienza bien, aplastando al Young Boys suizo antes de coronar a Buyo en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=vM1YWSHwwVk">una eliminatoria victoriosa ante la Juventus</a>. Fue un doble duelo de poder a poder, con un gol de Butragueño dando ventaja al Madrid tras la ida. </p>
<p style="text-align: justify">En Turín, un tempranero gol de Cabrini empató las cosas, y aunque el Madrid realizó un buen partido, falló bastante y ambos equipos se vieron abocados a la tanda de penaltis. Beenhakker hizo que Valdano, que jugaba por la derecha del ataque, retrasase su posición al medio del campo cuando la Juve tenía a pelota, recuperando su posición en el ataque cuando eran los blancos quienes tenían el cuero. Esto obligaba a Manfredonia o Bonini a retrasarse para ayudar a la línea defensiva, dejando al Madrid con superioridad en el medio. Ahí apareció la pausa de Ricardo Gallego y las internadas en los costados de Michel y Gordillo. Esa línea de tres nominal no lo era, como venimos explicando, y tanto el madrileño como el extremeño tenían libertad para incrustarse en el medio, ayudando a Gallego, o para abrirse en las bandas. No era fácil que los italianos les siguiesen de cerca. En la defensa, Sanchís y  Camacho marcaban a Serena y Laudrup, los atacantes <i>bianconeri</i>, mientras Chendo, al igual que en el Bernabéu, fue el encargado de seguir a Michel Platini. Con el lateral murciano marcando al francés, no era raro ver a Michel de vez en cuando ocupando su lugar en el carril derecho, o a Sanchís caer a ese lado mientras Gallego tomaba a Serena temporalmente. De lo que vemos reflejado en las tácticas de futbolín de los periódicos a lo que pasa en el campo media un abismo. Y en pocos casos ha sido esto tan acusado como con el equipo de la Quinta. En los penaltis, la cosa no pintaba bien cuando Hugo Sánchez falló el suyo, algo nada común, pero ahí apareció Buyo para detener dos y dar el pase a su equipo, refrendando de paso el acierto de su fichaje.</p>
<p style="text-align: justify">En cuartos de final, se produjo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3mx0CIvlI38">un duelo de alto voltaje con el Estrella Roja</a>. En Belgrado, los yugoslavos dieron un recital, derrotando al Madrid por 4-2. El equipo rojiblanco, que empezaba a incubar el proyecto que desembocaría en su victoria europea de 1991 estaba liderado por el joven Stojkovic, de 21 años, y que pertenecía a una fantástica generación de talento que aparecía por el continente en esa época: Scifo, los miembros de la Quinta, Hagi, Laudrup, Giannini, Vialli y Mancini, van Basten&#8230; Gozaba de buena salud el juego en Europa. Al lado de Stojkovic destacó Mitar Mrkela, un extremo velocísimo al que Mendoza echó el ojo -aunque nunca cumpliría con las expectativas generadas- y un centrocampista lento, pero que controlaba el ritmo del juego a su antojo. Milan Jankovic fue uno de esos directores de juego que hacían lo que debían en los 80 pero que nunca fueron valorados en su justa medida porque su fútbol no era el que imperaba en la época. Si hubiese jugado veinte años más tarde no tendría precio. En el Bernabéu, el Madrid fue capaz de remontar, siguiendo con la tradición de anteriores años, pero Jankovic había comprado su billete para Madrid. El yugoslavo, recién cumplidos los 27 años, recibió el visto bueno de las autoridades de su país para abandonar el fútbol nacional en enero de ese mismo año. Poco podía imaginarse que, apenas un mes después de jugar contra el Madrid, se vestiría de blanco.</p>
<blockquote><p>El Real Madrid fue aprendiendo a competir sobre la marcha en la Copa de Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Durante el invierno el Madrid comenzó a apretar el acelerador, lo que le permitió disputar el título con el Barcelona. Con la base creada por Molowny y las ideas de Beenhakker, el equipo recuperó el tono y el fútbol comenzó a fluir. Pero un contratiempo alteró los planes del madridismo cuando Jorge Valdano contrajo hepatitis. Su último partido con el Madrid fue precisamente aquel partido de vuelta ante el Estrella Roja. No volvería a vestirse de corto. Milan Jankovic llegó para sustituirle, ocupar su plaza de extranjero y hacerse con los mandos del centro del campo del Madrid. Las piezas para la mejor versión de esa generación estaban sobre el tapete. Pero la andadura en Copa de Europa ese año se acabará en semifinales. El Madrid debe enfrentarse al Bayern y, como prácticamente cada vez que viaja a Alemania, el partido es un completo desastre. Empezando por la incapacidad de Mino en el centro de la defensa y siguiendo por el lamentable -y célebre- pisotón de Juanito a Matthäus tras una tremenda falta de este a Chendo. Tarjeta roja y posterior sanción de la UEFA. El último partido del ídolo madridista en Europa. El Madrid, para colmo, perdió 4-1 y ni siquiera la reciente buena racha de remontadas europeas en la caldera del Bernabéu influyó en los bávaros. Tan cómodos se sintieron que <a target="_blank" href ="http://as01.epimg.net/futbol/imagenes/2014/04/22/album/1398179546_728028_1398186106_album_grande.jpg">Augenthaler regaló una mítica imagen</a>, haciendo los cuernos a la grada. Los teutones pasaban a la final, que perderían ante el sorprendente Oporto de Paulo Futre y Rabah Madjer. Para el Madrid había sido una buena primera experiencia en la máxima competición continental. <i> Había tiempo</i>. Liberados de la tensión europea, el conjunto de Beenhakker ganó la liga con tres puntos de ventaja sobre el Barcelona.</p>
<p style="text-align: justify">En ese verano del 87 el Madrid sigue con su búsqueda del sucesor de Maceda y del Valencia llega Miguel Tendillo, un defensa internacional con buen pie y experiencia. Es, sin ninguna duda, un recambio mucho más adecuado que Mino, y Tendillo se convertirá en un comodín para el equipo, jugando de central y de lateral con mucha solvencia. <a target="_blank" href ="http://www.jotdown.es/2013/10/guillermo-ortiz-paco-llorente-o-la-ultima-jugarreta-de-ramon-mendoza-a-vicente-calderon/">También llega Paco Llorente, sobrino del mítico Paco Gento</a>. Llorente se desvincula del Atlético de Madrid mediante la cláusula de rescisión, convirtiéndose en el primer futbolista español en hacerlo. El rapidísimo extremo se convertirá en el arma secreta del Madrid durante esta temporada y aportará al equipo lo que se suponía que Mrkela haría de haber fichado. Sin Valdano, Beenhakker opta por dejar el ataque a Hugo Sánchez y Butragueño. El mexicano, que venía jugando un poco escorado a la izquierda empieza a ocupar el centro y el Buitre tiene libertad para venir a recibir y moverse por el frente de ataque. Formarán una pareja que se compenetrará a las mil maravillas. El madrileño estaba ya plenamente asentado como una estrella europea. Ese año quedaría tercero en la votación del Balón de Oro, al igual que había hecho el año anterior. El premio Bravo al mejor jugador joven de Europa lo había ganado los dos años antes, lo cual dice mucho de su categoría, ya que hemos repasado en este artículo quienes eran sus compañeros de generación. Con Hugo en el equipo, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ipp-C5240uQ">el Buitre se convirtió en un asistente de lujo</a>, un jugador que atraía marcajes y hacía más fácil la vida de sus compañeros. También marcaba, por supuesto, y era especialmente hábil en los espacios cortos dentro del área. Butragueño se paraba y amagaba sin amagar -amago neutro-. Arrancaba y ya no podías pararlo. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=BvhIKP_4aeg">Así marcó uno de sus goles de cabecera, al Cádiz en febrero del 87</a>, subiendo la línea de fondo a base de pura calidad y picardía.</p>
<blockquote><p>Michel y Hugo Sánchez realizaron, a su manera, lo que en la NBA estaban haciendo Stockton y Malone.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Por su parte, Míchel también era una figura consolidada, clave en el mediocampo del Madrid y la selección. Su extraordinario despliegue le permitía jugar más como interior o también pegado a la cal, donde sus centros con la derecha estaban entre la élite mundial.<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=v4Tj9iNrA-k"> <i>Michel para Hugo</i> </a>se convirtió en el <i>Stockton to Malone</i> del fútbol. Sanchís estaba en la misma posición, indiscutible en su interpretación del rol de defensa central. No era muy fuerte, ni especialmente rápido, pero era tremendamente inteligente, leía bien los espacios y medía los tiempos de manera excelente. Subía con criterio y era siempre un recurso para mover la pelota en el mediocampo. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=gac1kmlojNw">¿Y Martín Vázquez? Para el centrocampista, el miembro más joven del grupo</a>, esta será la temporada de su consolidación. Ya había jugado regularmente los años anteriores, pero el esquema con tres centrocampistas y la presencia de veteranos con más galones le restaba protagonismo a su indudable calidad. Sin Valdano y sin Juanito, una cuarta plaza de centrocampista se abrió y ahí es donde Martín Vázquez va a entrar y brillar. Con Michel más en la derecha y Gordillo más en la izquierda, Jankovic se hará con el timón del equipo y Rafael será su acompañante. Llegará con claridad a zona atacante, caerá incluso a la izquierda en ciertos momentos y se convertirá, paso a paso, año a año, en la mejor fuerza creativa del Madrid. Una vez más, es el tipo especial de jugador que eran Gordillo y Michel el que permite al equipo blanco tener amplitud en las bandas -sin tener unos laterales especialmente atacantes- y ser fuerte en el medio.</p>
<p style="text-align: justify">La Liga será un paseo, ganado con once puntos de ventaja sobre el más inmediato perseguidor, la Real Sociedad, que vivirá una pequeña resurrección de sus ilustres veteranos, estando dirigida por uno de los entrenadores de moda en España, John Benjamin Toshack, el galés ex delantero del Liverpool. El Madrid oirá más sobre él y su fútbol simplón en el futuro. El Barcelona, que otros años había dado guerra, quedó sexto, hundido entre problemas internos. Los madridistas arrasaron en un campeonato que nunca estuvo en duda, marcando 95 goles y encajando solo 26. Este es seguramente el mejor Madrid de todo el ciclo, y su trayectoria durante el año se puede considerar impecable. Es por ello que cuando el bombo de la Copa de Europa decidió ponerle a prueba, el Madrid respondió como el campeón europeo que todo el mundo pensaba que iba a ser.</p>
<blockquote><p>Los partidos ante Diego Armando Maradona fueron la primera bomba de aquella Copa de Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Las emociones fuertes empezaron bien pronto, ya que en primera ronda tocó ni más ni menos que el Nápoles de Maradona, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=vmQ3Y19qg3E">flamante ganador de la poderosa Serie A</a>. Para más inri, el Madrid tuvo que jugar su partido de ida en el Bernabéu a puerta cerrada, debido a una sanción de la UEFA por incidentes en la eliminatoria contra el Bayern el año anterior. Allí se produjo uno de los momentos más conocidos de toda la historia de este equipo, cuando Chendo fue encargado de marcar personalmente a Maradona. El murciano era un habitual de estas lides, pero Maradona eran palabras mayores y se temía que este duelo desequilibrase la balanza. Y lo hizo. El de Totana realizó un trabajo perfecto sobre el astro argentino y hasta se permitió el lujo de tirarle un caño. <i>El día en que los pajaritos dispararon a las escopetas</i>, dijo Valdano. Michel y Fernando de Napoli en propia puerta sellaron un 2-0 esperanzador. Pero faltaba ir a San Paolo, en un ambiente muy caldeado, y contra un equipo que tenía todo para ser un aspirante al título europeo. Esta prueba de fuego la superó bien el Madrid, a pesar del tempranero gol de Francini para los partenopeos. El Buitre empató justo antes del descanso y calmó los ánimos. A pesar de la presión italiana en la segunda parte, el equipo aguantó bien. Beenhakker cambió a una defensa de tres centrales con la entrada de Mino por Gallego en el descanso usando a Chendo y Solana como carrileros de marcado carácter defensivo. También Jankovic sustituyó a Martin Vázquez para matar el ritmo del partido y que no se jugase más -¿suena familiar esto?-. El Madrid pasaba de ronda, y <a target="_blank" href ="http://<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xLvjhi21xWg">allí esperaba el campeón en título, el Oporto</a>. Y como un campeón cayeron los portugueses, haciendo sufrir lo indecible al conjunto merengue. Se adelantaron en Madrid con un gol de Madjer, su gran ídolo y héroe de la Copa de Europa el año anterior. Solo un arreón en los últimos 20 minutos del Madrid pudo obrar la remontada. El técnico holandés tuvo que recurrir a Santillana, el viejo guerrero, y también a Paco Llorente que entró sustituyendo a Martín Vázquez -este todavía era el primer cambio casi siempre, no importa lo que quisiese hacer el entrenador-. Llorente mostró indicios de que iba a ser una pesadilla para la defensa portuguesa y con goles de Hugo Sánchez y Sanchís el Madrid llevó a As Antas una mínima ventaja. En Portugal se sufrió un calvario, con un Porto dominante que de nuevo se adelantó y una vez más tuvo que recurrir Beenhakker a Paco Llorente. Retiró a Solana en el descanso e introdujo al sobrino de <i>la Galerna del Cantábrico </i> para jugar de extremo izquierdo. Gordillo pasó a jugar de lateral, posición a la que mucha gente lo asocia pero que rara vez ocupó en el Madrid. Y ahí empezó el show de Paco Llorente, que con su velocidad supersónica pareció más Gento que nunca y martirizó a la defensa portuguesa con su desborde, sus internadas y sus centros al área. Míchel, otro que hizo un partidazo opacado por las heroicidades de Llorente, asestó dos golpes que tumbaron definitivamente al campeón de Europa.</p>
<p style="text-align: justify">Hacía su aparición el Bayern de Munich, subcampeón europeo, viejo enemigo del Madrid. El bombo ya estaba claro que no iba a soltar ninguna perita en dulce. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Xk3tq58l7E8">La pesadilla del año anterior parecía repetirse en Munich</a> cuando diez minutos fatídicos colocaban a los alemanes tres a cero. El Madrid fue capaz de capear el temporal y en un esfuerzo final marcar dos veces gracias a Butragueño y Hugo. Se salía vivo de Munich y se había dado una lección de serenidad y madurez. Pero había que rematar en el Santiago Bernabéu. Con una de las alineaciones más fácilmente situables en el campo de todo el ciclo -Buyo; Chendo, Sanchís, Tendillo, Camacho; Míchel, Gallego, Jankovic, Gordillo; Butragueño, Hugo Sánchez-, el Madrid dio matarile también a ese fantasma alemán. No había dudas de que ese año debía caer la Orejona. Quedaban en el bombo el Madrid, el Benfica, el Steaua de Bucarest y el PSV Eindhoven. Parecía escrito, todos buenos equipos, todos con calidad, pero ninguno con los argumentos del Madrid. <i>Este era el año</i>.</p>
<blockquote><p>La eliminación más dolorosa de su historia. El partido que la Quinta no podía perder.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No pasaba por la cabeza del Madrid el ser superado en lo técnico. De hecho, podemos afirmar que no hubo equipo abrumadoramente superior a los blancos en el plano técnico en todo el ciclo. Pero el plano táctico era otra cosa. La libertad con la que jugaba este equipo, la fluidez con la que interpretaban sus posiciones, la confianza ciega en su capacidad para marcar, todo lo que los convertía en intocables en España, los acercaba a la derrota un poquito más en Europa. Eran tiempos de equipos férreos, tremendamente disciplinados donde el talento se abría camino para decidir, no al revés -que era la manera en que jugaba el Madrid-. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ou7TldUcnhE">Contra el PSV en el Bernabéu</a> el Madrid se ve superado por un equipo que tiene un plan. Lo tiene desde siempre y lo va a imponer a cualquier costa. Que le pregunten a Jean Tigana, renqueante, al que Gillhaus remató de un patadón para liquidar la eliminatoria contra el Girondins. Esto le costará una sanción al jugador cuando se descubra la jugarreta &#8211;<a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1988/04/03/deportes/576021616_850215.html">y otra a Koeman, por contarla</a>-. Pero les daba igual. A carácter y a mala leche había pocos que les ganasen. Estaba van Breukelen, un portero tocado por una varita mágica y Soren Lerby, un centrocampista danés de ida y vuelta, con mucha calidad y con aún más mala sangre. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=qf73TO9FNCo&#038;t=17s">Y estaba Ronald Koeman, un defensa que podía jugar de pivote</a>, con un desplazamiento en largo como se había visto pocas veces y con un disparo a puerta como no se había visto nunca. En la Castellana empataron pronto el gol de Hugo Sánchez y nunca miraron atrás. Ese gol valía doble, valía oro y, con el Madrid en un estado de aturdimiento, el PSV pudo hacer aún más daño. Su planteamiento defensivo se basó en tres marcajes individuales a Butragueño, Míchel y Gordillo por parte de van Aerle, Heintze y Gerets, y el resultado fue que al Madrid, excelente durante toda la temporada, le faltó fluidez. Aun así, pudo haber ganado el partido merced a un cabezazo del ariete mexicano que van Breukelen salvó espectacularmente. Había que ir a Eindhoven y el resultado no era desastroso, pero moralmente el Madrid salió tocado del Bernabéu. </p>
<p style="text-align: justify">En la vuelta el Madrid salió con un 3-5-2 destinado a tener la pelota y dominar. Chendo, Sanchís y Tendillo jugaban en el fondo, mientras Michel, Martín Vázquez, Gallego, Jankovic y Gordillo lo hacían en el medio, con la delantera habitual. El PSV, sin Koeman sancionado por el affaire Gillhaus, dio entrada al veteranísimo Willy van de Kerkhof como líbero. Su 3-5-2 era el mismo que el madridista, pero sus intenciones las contrarias. Defender ordenadísimos y tratar de cazar una contra. El Madrid salió a tener la pelota, con calma, buscando sus opciones y procurando no quedar expuesto, y así fue como llegaron las primeras ocasiones, especialmente una de Butragueño que elevó la pelota por encima de van Breukelen, perdiéndose esta por encima del larguero. En las demás el portero holandés estuvo soberbio. Conforme pasaban los minutos, el Madrid empezaba a desesperarse ante un gol que no llegaba y el PSV contó con dos buenas ocasiones: un disparo al palo de Lerby y un uno contra uno desperdiciado por Vanenburg. Tras estos sustos, el Madrid tocó a rebato. Santillana y Paco Llorente entraron y los blancos dejaron solo a Chendo y Sanchís como defensas. Las ocasiones se sucedieron, especialmente un cabezazo de Butragueño y una chilena de Hugo Sánchez, pero el gol nunca llegó. Cuando Bruno Galler pitó el final algo decía a los madridistas que, aunque el equipo entraba en plenitud en ese momento, la gran oportunidad para ganar la Copa de Europa se había esfumado.  <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1988/04/22/deportes/577663208_850215.html">El vestuario era un mar de lágrimas y las críticas arreciaron</a>, especialmente para Beenhakker y para Buyo, desafortunado en el gol holandés en Madrid. Por su parte, Santillana se retiraba y lo hacía con el terrible sabor de boca que dejaba el ser el mejor equipo del año en Europa pero no haber sido capaz de alcanzar el claro objetivo de la temporada. Se avecinaba un verano movidito, con cambios que pretendían insuflar nuevas energías en el proyecto pero que, en el fondo, cavaron un hoyo más hondo.</p>
<blockquote><p>Aquel verano se producirían varios cambios. El más importante: la llegada de Bernd Schuster.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El más importante de estos cambios, <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1988/07/31/deportes/586303201_850215.html">uno muy impopular en el vestuario madridista, fue la salida de Milan Jankovic</a>. El yugoslavo era el metrónomo del equipo, pero Mendoza, ya embarcado en una política paternalista con los miembros de la Quinta &#8211;<a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1989/08/29/deportes/620344807_850215.html">renovaciones millonarias</a> para evitar la amenaza de la siempre pujante Serie A-, decidió no dejar pasar la oportunidad de incorporar a Bernd Schuster, que había salido del Barcelona y seguía siendo un centrocampista de la máxima categoría. El alemán tenía una visión de juego privilegiada y su capacidad con la pelota parecía encajar perfectamente con la filosofía del equipo. Pero era menos trabajador que Jankovic y el equipo se resintió defensivamente. Además, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=FNAzVpoiKNQ">el alemán comenzó a aglutinar todo el juego de los blancos</a>, se convirtió en la torre de control del equipo, algo que antes no ocurría, ya que la pelota se compartía entre los muchos y talentosos centrocampistas merengues. El Madrid se convirtió en una versión más radical del que tan buen trabajo había hecho en los anteriores tres años, una apuesta total por la pelota y el ataque, casi sin plan B, más allá de las clásicas carreras de Paco Llorente. Se profundizó hasta el límite en un estilo de fútbol que estaba a punto de morir y que el Madrid, al final de este año, se llevó a la tumba. La sensación, más allá de la terrible decepción de Eindhoven es que todavía al Madrid le quedaría algún intento serio de asaltar el cetro europeo. Poco sabían que en el horizonte asomaba un monstruo que iba a cambiar el fútbol para siempre.  </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=30nXo1P8tp0">La Liga, un año más, es un paseo</a>. El Madrid la gana con cinco puntos de ventaja sobre el Barcelona de Johan Cruyff que, recién llegado, se pasa más tiempo peleándose con el <i>establishment</i> culé para intentar imponer sus ideas que haciendo cualquier otra cosa. Los blancos pierden un solo partido en todo el campeonato y, como pasaría durante todo el lustro, usan la liga simplemente como esos partidos que se juegan entre eliminatorias de Copa de Europa. La obsesión era tan enorme que el título se celebra tibiamente. Un trámite. Otro día en la oficina.</p>
<p style="text-align: justify">La competición europea ve al Madrid deshacerse sin problemas del Moss oruego y pasar un susto terrible contra los polacos del Gornik Zabrze. Los blancos habían ganado 0-1 en Polonia y salieron relajados en la vuelta. Los polacos, jugando a una velocidad sorprendente se adelantan y llegan a remontar la eliminatoria, antes de quedarse sin fuelle y perder 3-2. Cuando el Madrid apretó el acelerador en la última media hora hizo lo que quiso, pero sin dar el 100% pasó por momentos muy apurados. Algo que obviamente sonará familiar a los madridistas actuales. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=H46seKBjhyQ">En cuartos de final se obtuvo la deseada revancha ante el PSV, lo que insufló moral al conjunto blanco</a>. Fue esta la eliminatoria en que Beenhakker se atrevió a sentar a Butragueño en la vuelta. La reprimenda de Mendoza es bien conocida. <i>Butragueño es patrimonio del Real Madrid. No vuelva usted a jugar con él</i>. Mientras, el ogro milanés no lo parecía tanto. Habían sufrido lo indecible ante el Estrella Roja. Incluso habían sido beneficiados por la decisión de repetir un partido suspendido por la niebla. Tras empatar 1-1 en San Siro, el Estrella Roja iba ganando 1-0 y el Milan estaba con diez hombres cuando el árbitro suspendió el partido por la niebla. La UEFA ordenó repetir el partido entero de nuevo y empezando a cero. El Milan consiguió empatar y pasar en los penaltis. Luego, en cuartos los italianos apenas habían ganado 1-0 al Werder alemán.</p>
<blockquote><p>El Milan representaba un futuro que todavía no había llegado y que revolucionaría el fútbol.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La ida en el Bernabéu dejó entrever detalles ya familiares. El Madrid empezó con seriedad y hasta se adelantó con un gol de Hugo Sánchez al borde del descanso. Pero, al igual que había pasado el año anterior con el PSV, el partido se juega en los términos que quería el otro equipo. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=nT9jUA4LUSM&#038;t=3s">El Milan, jugando su novedosa y asfixiante presión</a>, además de una casi infalible trampa del fuera de juego, ahogaba al Madrid. Los <i>rossoneri</i> tuvieron ocasiones que fallaron, pero al final, un espectacular cabezazo en plancha de van Basten, conectando con el esférico a una altura bajísima batió a un nuevamente desafortunado Buyo. Los fantasmas de Eindhoven reaparecían, y la cantidad obscena de fueras de juego en los que incurrió en Madrid -prácticamente a voluntad de un Baresi que levantaba la mano y daba por cerrada esa jugada madridista- hacían ver ya la frustración e impotencia blanca.</p>
<p style="text-align: justify">En la vuelta en Milán, el partido se empezó a ganar desde antes incluso del pitido inicial. Gullit siempre comenta que vio el miedo en los jugadores madridistas. Quizá algo se olían. Pero no se puede achacar lo visto en San Siro a una mala planificación táctica del Madrid. De hecho, su planteamiento es de una lógica abrumadora, aunque muy <i>naïve</i>. Y <i>naïve</i> es lo último que la Copa de Europa te permitía ser. Beenhakker sentó a Miguel Tendillo y decidió jugar con Gordillo de lateral. Como ya hemos dicho, en el Madrid <i>el Gordo</i> hizo de muchas cosas pero de lateral no era como más brillaba. Junto a él, Chendo en la derecha, Sanchís y Gallego en el centro de la defensa. Por delante Schuster, con Michel y Martín Vázquez. Este planteamiento solo puede responder a la intención, a la necesidad de tener la pelota que tenía el Real Madrid. Arriba Hugo y Butragueño, este con movilidad, y Paco Llorente ocupando la banda izquierda, para dar amplitud al ataque madridista. Tener la pelota y percutir, especialmente con la velocidad de Llorente, el hombre que con esas características podía hacer daño a la línea de cuatro defensas de Sacchi. El Madrid comenzó de manera correcta, serio y bien plantado en el campo. Pero al contrario que en Madrid, el Milan no perdonó sus primeras ocasiones y con el 2-0 comenzó la pesadilla. Salieron a flote todas sus debilidades de carácter. Hugo y el Buitre estaban aislados en ataque, Michel y Martín Vázquez devorados por el agresivo centro del campo de Sacchi, Llorente corriendo como un pollo sin cabeza y Gordillo superadísimo en su posición de lateral. El tercer gol cayó antes del descanso y, por pura caridad, el Milan decidió dar por finiquitado el encuentro a la hora de juego. Cinco goles en las redes de Buyo. La última media hora fue oscura y triste, con un Milan que jugueteaba con un Madrid en estado de absoluto shock. Fue la victoria de la confianza y del hambre ante un equipo que, técnicamente no tenía nada que envidiar a ningún otro, pero al que sus fantasmas y su visión del juego condenaron. Lo habíamos dicho, el Madrid apostó todo por el fútbol en el que creían, el ataque, la pelota. Un juego que estaba a punto de morir y que se los llevó a la tumba, atropellados por un Milan que representaba el nuevo paradigma. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=JMRyFdrO8d8">La Quinta, apenas dos años después de aquella semifinal contra Bayern que despertaba la ilusión del madridismo, estaba muerta en Europa</a>. Y con ella murió Beenhakker, que perdió su puesto en detrimento de John Toshack.</p>
<p style="text-align: justify">Bajo la dirección del galés, y con la inercia de un equipo que jugaba de memoria, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=5tDzwtuidPY">el Madrid destrozó la liga 89-90</a>. Como si toda la rabia contenida por Eindhoven y Milan se pudiese traducir en goles, un alud de ellos aplastó a los competidores en el campeonato doméstico. Nueve puntos de ventaja sobre el segundo, 107 goles marcados, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=MfzoLxi_ltw">Hugo Sánchez Bota de Oro con 38 goles</a>, Martín Vázquez mejor jugador -algo que le valdría un suculento contrato en Italia-. Cinco ligas seguidas. Nada servía. El Milan había vuelto a cruzarse con el Madrid en octavos de la Copa de Europa. De nuevo derrota en Milan, esta vez por 2-0, pero a pesar de ganar 1-0 en Madrid gracias a un gol del Buitre, los blancos estaban fuera de nuevo. Esa generación no iba a ganar la Séptima.</p>
<h2>LA QUINTA. EL PASADO</h2>
<p style="text-align: justify">Casi sin darse cuenta, el quinquenio mágico había pasado. Cinco campeonatos ligueros consecutivos y dos Copas de la UEFA eran el bagaje, imposible de alcanzar en los mejores sueños de la mayoría de clubes, pero la sensación de fracaso era evidente. Tras el Mundial de Italia, el que inició la nueva década y selló el advenimiento de una nueva era para el fútbol, la situación del equipo era de estar en tierra de nadie. Michel, Butragueño y Sanchís apenas llegaban a los 27 años, pero las experiencias del lustro pasado les dejaban marcados como jugadores que ya habían pasado su mejor momento. Gordillo tenía ya 33 y su forma física era mala. Las lesiones empezaron a llegar a un plantel que había jugado cinco años a un ritmo infernal. Martín Vázquez había dejado el club. Parecía impensable que un miembro de la Quinta se fuese, a tenor de los suculentos contratos que Mendoza les había firmado, pero el centrocampista, siempre el patito feo entre los cuatro hijos predilectos del madridismo, había decidido emprender la aventura italiana. El Torino le ofreció un gran contrato y la posibilidad de probarse en la mejor liga del mundo, especialmente tras su gran temporada anterior y su buen Mundial en tierras italianas. También se había ido Ruggeri, tras solo un año intentando apuntalar la zaga para que los atacantes volasen. Fernando Hierro se asentaba como una opción en el centro del campo y también en la defensa. Con la caída del comunismo el talento proveniente del otro lado del Telón de Acero inundó Europa occidental, y a Madrid llegaron Predrag Spasic, un rocoso defensor yugoslavo que había hecho un gran marcaje a Butragueño en el Mundial, y sobre todo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GfW7zLztQdQ">Gica Hagi, el genio rumano llamado a tomar el relevo de Martin Vázquez</a>. Hagi llevaba tres años a un nivel tremendo en el Steaua de Bucarest y había sido serio candidato al Balón de Oro antes de que el Milan destrozase sus ilusiones y las de su equipo como había hecho con las del Madrid. Pero Hagi no era el conductor de juego que era Martín Vázquez, sino un jugador más individualista, más de chispazos, con mucha más llegada a gol, pero menos constante que el madrileño. El Madrid todavía tendría su pequeña excursión europea, que acabó en una desastrosa eliminación contra el Spartak de Moscú, pero ya había un nuevo sheriff en la ciudad. El Barcelona de Cruyff arrasó ese año en la liga con un fútbol muy del estilo de la Quinta del Buitre. Con obsesión por la pelota y el ataque, pero más radical en su propuesta si cabe. Ese sería el nuevo status quo en España para el siguiente lustro. Un Barcelona brillante, con capacidad económica para traer grandes extranjeros y buenos jugadores nacionales, y un Madrid renqueante, a lomos de sus viejos rockeros y haciendo apuestas por jugadores de talento que no acabaron de rendir lo que se esperaba, como Robert Prosinecki. La grave lesión de Hugo Sánchez añadió solo un nuevo problema a un equipo al que le crecían los enanos y que no se contentaba con esperarlos, sino que además se creaba nuevos problemas él solito. Como cuando Radomir Antic fue cesado cuando era líder de la Liga porque el juego que practicaba su equipo no cumplía con los estándares a los que el Bernabéu se había -mal-acostumbrado a finales de los 80. Aun así, bien cerca estuvieron los madridistas de levantar <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=tFyArl3GpqE">dos nuevos títulos ligueros, perdidos en increíbles circunstancias en Tenerife</a>. Jorge Valdano, técnico tinerfeñista, se convertiría en una pesadilla para el Madrid en el ámbito nacional, al igual que lo haría el PSG en el internacional. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8Pa9fP33BBw">Incluso el Torino de Martín Vázquez</a> se permitió eliminar a los blancos en una semifinal europea, la misma noche en que Juanito, ídolo de ídolos, se mataba en la carretera tras ver jugar al Madrid.</p>
<p style="text-align: justify">Martín Vázquez volvería al Bernabéu para vestir de blanco y la Quinta siguió jugando, con más o menos continuidad, hasta que este se fue al Deportivo y el Buitre y Michel volaron a Mexico para acabar sus carreras en Celaya. Se puede decir que el fútbol sonrió un poco a esta generación cuando el último miembro de la misma, Manolo Sanchís, levantó l<a target="_blank" href ="http://estaticos03.marca.com/albumes/2013/10/21/madrid_juve/1382352169_extras_albumes_0.jpg">a Séptima Copa de Europa en Amsterdam ante la Juventus</a>. En ese momento se cerró un ciclo, se pasó de ser pasado a ser leyenda.</p>
<p style="text-align: justify">Fue una manera poética de cerrar un capítulo que marcó como pocos al Real Madrid. La Quinta del Buitre fue una excepcional generación de futbolistas y también un fenómeno social muy en la onda de la España que les tocó vivir. A través del fútbol practicado por esta generación se cambió la visión y el gusto por el juego en la afición española. La furia dejó de bastar y se empezó a reclamar técnica, inventiva, ataque y una cierta personalidad. La Quinta abrió las puertas a las siguientes generaciones de futbolistas españoles, especialmente a los centrocampistas técnicos. Abrió conceptos que luego el Barcelona de Cruyff mejoró e implantó en el subconsciente colectivo y creó, en definitiva, el fútbol moderno en España. Su manera de interpretar la táctica, más en torno al rol del jugador que en torno a su posición fue pionera. Era y es difícil posicionar a ese equipo en el campo y serían un excelente sujeto de estudio para los actuales mapas de calor y pass maps. Los jugadores pasaron a ser fenómenos sociales, no meros deportistas. Creó una ola de optimismo con respecto al deporte y sobre todo nos dejó una increíble cantidad de partidos divertidísimos. Porque si algo supo hacer la Quinta, para bien y para mal, fue entretener y hacer disfrutar a la gente.</p>
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<p style="text-align: right">Foto: David Leah/Allsport/Getty Images</p>
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		<title>Partizanove Bebe</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Nov 2013 08:00:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span>ndrija Zivkovic es un medio ofensivo, zurdo, menudo, versátil, fino, ligero, preciso e ingenioso, juega en el Partizan de Belgrado y nació en Nis, una ciudad del sur de Serbia en la que no nace cualquiera: su símbolo es <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=oaxcdUgHm74">Dragan Stojkovic</a>, el último<span id="more-97675"></span> gran 10 de Yugoslavia, el mismo que supo que Míchel no se estaría quieto en la barrera española en aquel partido de octavos en Italia 90. Zivkovic es un brasileño nacido en los Balcanes, una revelación de talento que reafirma que, pese al desmoronamiento de Yugoslavia, en aquellas tierras, sobre su césped y bajo sus nubes, siguen brotando los brasileños de Europa: privilegiados en lo técnico, astutos, algo fríos y dispersos, pero de imaginación callejera y salvaje. Zivkovic también es muy joven. Tiene 17 años desde julio. Y ya forma parte de la selección absoluta serbia, siendo el más precoz internacional de su historia y asentándose en su equipo como un futbolista determinante, con goles, asistencias y relevancia. El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bgwFOiiPm_8">milagro de Zivkovic</a> –quien debutó en la Superliga el pasado abril- es el milagro del Partizan de Belgrado, un club en el que la producción de talento funciona como una rutina eficaz, puntual y fértil.</p>
<p style="text-align: justify">Sus cosechas del último lustro le han devuelto la marca <i>Partizanove Bebe</i>, los Bebés del Partizan, aquella generación de comienzos de los años 60 que casi le gana una Copa de Europa <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2011/07/07/futbol/mas_futbol/1310030818.html?a=fc1477cdd63d0ef5c46a9793575c1cb7&#038;t=1385083838">al Real Madrid yé-yé</a> con varios chicos forjados en la casa, con un estilo y una filosofía similar a la que está poblando ahora importantes clubes europeos con futbolistas surgidos de la cantera partisana: Jovetic y Nastasic (Manchester City), Adem Ljajic (Roma), Lazar Markovic y Sulejmani (Benfica), Mitrovic (Anderlecht), Marko Scepovic (Olympiacos), Radovanovic (Chievo Verona)  o Stefan Savic (Fiorentina). Todos son internacionales (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/analisis-grupo-h-inglaterra-ucrania-montenegro-polonia-destino-brasil-2014/">Jovetic y Savic, montenegrinos</a>), casi todos recién salidos de la adolescencia. Pero la actual selección serbia también se compone con futbolistas no criados durante todas las etapas formativas en el Partizan, pero sí incorporados al primer equipo en torno a los 20 años: Zoran Tosic (CSKA), Ljubomir Fejsa (Benfica), Antonio Rukavina (Valladolid) o Radoslav Petrovic (Genclerbirligi). O, además, con futbolistas que el próximo domingo se vestirán, jóvenes y osados, las rayas negras y blancas en Belgrado: Zivkovic (17 años), Milos Jojic (21) y el comandante Vladimir Stojkovic (30), portero que apareció no hace mucho por Getafe. Estamos pues, ante un Partizan de Serbia, una idea aglutinadora, en todo caso, algo alejada de las esencias fundacionales crno-beli.</p>
<blockquote><p>La mayoría del talento serbio del último lustro ha salido de la cantera del Partizan.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Partizan se instituyó en 1945 como club del JNA, el ejército popular yugoslavo, en homenaje a los partisanos comunistas que combatieron a los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Del mismo modo que<span class="pullquote_right">El Partizan como el emblema deportivo del federalismo de Tito</span> los veteranos partisanos alimentaron las bases del JNA, el Mariscal Tito también llenó las filas del Partizan de coroneles, generales y soldados durante los años 40 y 50. Tito quería un club para las élites militares, pero sobre todo un contrapeso deportivo y social para otros equipos con más presencia en las calles y con mayor contenido nacionalista croata o serbio, como Dinamo de Zagreb o <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/08/copa-de-europa-1991-estrella-roja-europa-del-este/">Estrella Roja</a>. El Partizan sería el reflejo de lo que el JNA representaba entonces en la Yugoslavia plurinacional, del comunismo autogestionario y desalineado de Moscú: el ideal federal yugoslavo, con soldados y mandos eslovenos, croatas, serbios, bosnios musulmanes, montenegrinos, kosovares, macedonios, serbosnios, bosniocroatas o serbocroatas. Si el ejército, como máxima expresión del régimen centralista y unificado, vigilaba por ese ideal y alzaba la espada de la oposición a los <a target="_blank" href ="http://laguerradeyugoslavia.wordpress.com/">nacionalismos regionales</a> duros, el Partizan serviría como emblema deportivo del auténtico nacionalismo yugoslavo, como bandera del sentimiento panyugoslavo que protegió siempre Tito.</p>
<p style="text-align: justify">Por eso, el Partizan se relacionó siempre con los militares y el federalismo, como el equipo de toda Yugoslavia, con jugadores, en el periodo comunista, llegados de todas las minorías étnicas, mientras que el Estrella Roja ha sido un club históricamente más ligado al nacionalismo serbio y a la Iglesia Ortodoxa, su traje alegórico frente al JNA. Como sucedió con tantas otras cosas, el desmembramiento del país y los cambios políticos y geográficos cambiaron profundamente el paisaje también en el fútbol. Si el Estrella Roja, por títulos y prestigio (<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=qw5co4ztXtQ">Copa de Europa de 91</a>), fue el gran equipo serbio de la vieja Yugoslavia; ahora, el Partizan es el gran equipo serbio de la joven Serbia. No deja de ser paradójico el destino de esta rivalidad: el Estrella Roja, el club de los serbios, brilló en Yugoslavia, cuando, ahora, el Partizán, el que fue club de los yugoslavos, domina en Serbia: ha ganado 14 de las 21 ligas que se han jugado desde la forzosa independencia (las últimas seis, consecutivas). Y la selección no ha sido ajena a ese proceso.</p>
<p style="text-align: justify">Eso es ahora. Pero el Partizan también tuvo sus momentos de esplendor en blanco y negro. Especialmente, como incubadora de varios de los mejores futbolistas yugoslavos de la historia. A finales de los años 50, ya funcionaba como un club de aspiraciones federalistas en la gestión de su modelo deportivo. Su presidente era el coronel <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Franjo_Tu%C4%91man">Franjo Tudjman</a>, quien varias décadas después encabezó el movimiento nacionalista croata y sería el primer líder político de la Croacia independiente. Otra de esas sarcásticas paradojas tan balcánicas. Hubo un tiempo, en cambio, en que Tudjman fue yugoslavo y del Partizán. O eso decía. Su intención era formar un gran club nacional, así atrajo desde Croacia a tres futbolistas que son leyendas crno-beli: el delantero <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=j_1wM9Ku0IQ">Stjepan Bobek</a>, el central Bruno Belin y el polivalente Branko Zebec. Ser el equipo del ejército le valió al Partizan para aprovechar la maquinaria de los servicios militares de la época y así destinar a Belgrado a los mejores futbolistas veinteañeros de todo el país (serbios y no serbios), eso explica también, en parte, su tradición juvenil.</p>
<p style="text-align: justify">Con Bobek, Belin y Zebec, el Partizan comenzó a imponerse como fuerza del fútbol yugoslavo, rivalizando con el Estrella Roja de Sekularac y Kostic o el Dinamo de Zagreb de Jerkovic. A principios de los años sesenta, ganó las ligas de 1961, 1962, 1963 y 1965<span class="pullquote_left">En la década de los 60 dominó por completo el fútbol yugoslavo</span> y el equipo era la viva definición de su apuesta, durante los años previos, por unas categorías inferiores que movilizaban a los mejores futbolistas de Belgrado y su alrededor, pero también cualquier talento que asomaba en otras esquinas de Yugoslavia, sin importar la sangre de las venas ni el credo de su espíritu. Aquella generación de canteranos, casi todos nacidos entre 1938 y 1944, recuerda que la fecunda academia que hoy alimenta al Partizan es, en efecto, una cuestión genética, como si el paso del tiempo fuera su cordón umbilical. El techo de aquel equipo fue <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/sexta-copa-europa-real-madrid-borussia-monchengladbach-uefa/">la final de la Copa de Europa de 1966</a> contra el Real Madrid en Bruselas. A falta de 20 minutos, un gol de Vasovic le daba el triunfo. Pero los blancos reaccionaron y ganaron 2-1 con goles de Amancio y Fernando Serena. El Partizan había liquidado antes al Sparta Praga con una remontada bestial en Belgrado (del 4-1 de la ida al 5-0 de la vuelta) y al Manchester United de Charlton y Best.</p>
<blockquote><p>Aquel Partizan casi campeón de Europa en el 66 tenía mayoría de jugadores canteranos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Del once titular en Bruselas, seis futbolistas se habían formado en el club aunque los otros cinco habían desembarcado muy jóvenes en el Partizan: Milan Galic y Zaza Becejac (Proleter Zrenjanin), Josip Pirmajer (RFK Novi Sad), Mustafa Hasanagic (Priboj) y Branko Rasovic (Buducnost) fueron fichados con 20, 23, 19, 22, 21 y 23 años respectivamente. El entrenador era Abdullah Gegic, bosniaco, quien había recogido una herencia de esos años de otros técnicos como Stjepan Bobek, Florijan Matekalo o Aleksandar Atanackovic. El equipo respiraba las influencias de la estirpe danubiana y de la cercana Hungría, donde se había levantado en la década anterior una <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/el-plan-revie-manchester-city/">revolución futbolística</a> con Puskas, Lorant, Bozsik, Hidegkuti, Czibor o Koscic. Ese Partizan usaba un esquema semejante al de los Magiares Mágicos, una especie de 3-1-2-4, un paso intermedio entre la pirámide danubiana (2-3-5) y el 4-2-4 brasileño. Jugaban atractivo, con frescura, con un notable despliegue técnico, con brillantez de estilo y tomando riesgos… Notas tan particulares de la identidad futbolística yugoslava, que, en aquellos años, tan bien ejecutó la selección: medalla de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PXi5plUgbsY">oro en los JJOO de Roma 60</a>, de plata en Helsinki 52 y Melbourne 56, subcampeones en las Eurocopas del 60 y el 68, y cuartos en la Copa del Mundo de Chile 62.</p>
<p style="text-align: justify">Su portero era Milutin Soskic, un serbio de Kosovo, mejor guardameta de la historia del club. Su defensa la configuraban Fahrudin Jusufi, perfilado a la derecha, internacional indiscutible, un marcador fuerte,  de origen gorani, un pueblo musulmán natural de las montañas del sur de Kosovo y el oeste de Macedonia; el central montenegrino<span class="pullquote_right">Milan Galic coronaba un once que prácticaba un fútbol moderno, alegre y,claro, muy victorioso</span> Branko Rasovic, fichado en 1962, año de la muerte en accidente de tráfico del adorado Bruno Belin, y que luego jugó en el Borussia Dortmund; y, acostado en el sector zurdo, Ljubomir Mijahlovic. Delante de esta línea, algo inclinado a la izquierda, se desenvolvía una de las claves del equipo: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=FYH9vqpu934">Velibor Vasovic</a>, un avanzado en el  tiempo que luego sería alistado por el poderoso Ajax de los 70 como líbero. Vasovic era un devorador de millas, elegante, inteligente y con gol. Su función era apoyar a los defensas en el corte, pero también empujar como un líbero por delante de ellos, como había hecho Bozsik en Hungría. Fue una especie de mediocentro primitivo con mucha pisada en las dos áreas y calidad. Cerca de él, como corrector de su espacio, tenía a Radoslav <i>‘Zaza’</i> Becejac. Y como enlace con los delanteros, la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">evolución del falso nueve Hidegkuti</a>, un atacante retrasado, con llegada letal, dominio técnico, lectura de los momentos y desenvoltura: Vladica Kovacevic. La delantera la empezaba por la derecha el extremo Mane Bajic y la terminaba en la izquierda Josip Pirmajer, un croata de la minoría alemana, el alevín de aquel equipo. Entre ellos, el mayor talento, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PDvpl5FLe_A">Milan Galic</a>, uno de los iconos yugoslavos de la época, un delantero creativo y genial; más el depredador Mustafa Hasanagic, su hombre de área y gol. Un ariete al estilo de la escuela yugoslava, agresivo, potente y finalizador (355 goles en 337 partidos en el Partizan). Era un musulmán serbio de origen bosniaco al que en el famoso 5-0 de cuartos de final de Copa de Europa de 1966 contra el Sparta Praga le anularon un gol de chilena. El árbitro lo explicó: <i>“¿Por qué no lo di? Creo que cinco humillaciones ya son suficientes, seis serían demasiado”</i>. El jugador número 12 fue el mediocampista Jovena Miladinovic, también formado en el Partizan, como otros grandes futbolistas que habían dejado el club poco antes, Mitic o Cebinac. Aquel extraordinario  equipo recibió dos sobrenombres: <i>Partizanove Bebe</i>, por sus raíces canteranas, y <i>Parni Valjak</i>, la Apisonadora, por sus victorias.</p>
<p style="text-align: justify">Desde ese momento, el Partizan, a lo largo de su historia, siempre produjo camadas maravillosas, con mayor o menor frecuencia. En los tiempos actuales, su trabajo de base está fabricando, de nuevo, un notable volumen de futbolistas de calidad. Su academia ocupa uno de los puestos de cabeza en el fútbol formativo europeo. Hoy, la cantera del Partizan solo tiene un rival en los Balcanes: <a target="_blank" href ="http://www.diariosdefutbol.com/2013/06/18/alen-halilovic-diamante-balcanico/">Dinamo de Zagreb</a>. Aunque  sin la cantidad de futbolistas de elite que los belgradeses. Con esa regularidad, esas magnitudes y esos niveles, la fábrica del Partizan se codea con las mejores de Europa, eso sí, las mejores canteras arraigadas en un territorio o en una región, no guarderías multinacionales como las de Manchester City, Juventus, Arsenal, Manchester United, Milan o Chelsea. Quizá esa élite en la que figura la academia del Partizan la conformen Athletic, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/real-sociedad-exitos-2003-denoueix-2013-montanier/">Real Sociedad</a> y Barcelona, en España. Schalke 04, en Alemania, Basilea, en Suiza, Shakhtar Donetsk, en Ucrania, y Sporting Club, en Portugal. Más Lyon y Rennes, en Francia, Anderlecht y Standard de Lieja, en Bélgica, y el emergente cultivo del Feyenoord, casi a la altura ya del Ajax, en Holanda.</p>
<blockquote><p>El contexto de aquel y este Partizan es muy distinto, pero sigue predominando el talento.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El corazón del Partizan se encuentra ahora en el suburbio de Zemun, un viejo pueblo devorado por el oeste de Belgrado. Es un barrio de profundo sentimiento futbolístico (en el crecieron Mateja Kezman, Albert Nadj o <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=n67gdA1YkYY">Dejan Stankovic</a>), pero también militar: tuvo la más importante base aérea del ejército yugoslavo, los cuarteles generales<span class="pullquote_left">En Zemunelo, su ciudad deportiva, trabaja todo su fútbol base y su propio equipo satélite</span> de aviación, una academia militar… Ahora viven en él numerosas familias de mandos castrenses jubilados y se respira un ambiente conservador y de renovado nacionalismo serbio. Las raíces del Partizan siempre han agarrado fuerte en esas calles de militares. Aunque juega en el Estadio Partizan, la vida del club se dicta en Zemun, en las instalaciones conocidas como Zemunelo (en alusión a Milanello). Este complejo de 100.000 metros cuadrados, es la base de entrenamiento del Partizan y sus categorías inferiores. El moderno complejo reúne un edificio con la sede y las oficinas del club, gimnasios, salas médicas y de reuniones, centro de conferencias, piscinas, aulas, dos campos con césped natural y siete con artificial y 19 apartamentos para futbolistas y técnicos. <a target="_blank" href ="http://www.partizan.rs/wp-content/uploads/2011/06/arena_naslovna-1.jpg">Zemunelo</a> alberga también la academia de formación y la sede y campo de fútbol del Teleoptik, el club probeta del Partizan, aunque se trate de una entidad autónoma (mantienen una relación semejante a la firmada por Dinamo y Lokomotiv en Zagreb). Milita en el segundo nivel del fútbol serbio y ejerce una labor estratégica en el desarrollo de las políticas de cantera. Casi todos los juveniles con una indudable proyección, se foguean una temporada en el Teleoptik antes de saltar al primer equipo (Mitrovic, Nastasic o <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=NUMbSMfh-DE">Sulejmani</a> son algunos casos). Un proyecto de ampliación de Zemunelo contempla la construcción de un internado para casi 40 niños y adolescentes, un paso más para reforzar un sistema formativo de un club en el que sus equipos de cantera coleccionan éxitos en Serbia y los torneos organizados en Europa. La captación se focaliza en Serbia, pero también se organizan campus en Montenegro, Bosnia, Eslovenia y en dos países con una abundante colonia balcánica: Australia y Estados Unidos. El Partizan divide sus etapas en siete grupos de edad: los U19, los U17, los U16, los U15 y los U14 compiten a nivel nacional, mientras que los U13 y los U12 participan en ligas locales de Belgrado. Los más niños, de once años para abajo, solo juegan amistosos.</p>
<p style="text-align: justify">Esta es la escalera por donde vienen subiendo varios de los futbolistas del actual Partizan durante el último lustro. Además de Andrija Zivkovic y Milos Jojic, un mediocentro o mediapunta creativo y con un último pase demoledor, otros cachorros se van haciendo hueco. Por ejemplo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=vwxCPPOc8t4">Nikola Ninkovic</a> (18), un volante ofensivo con una técnica de platino, el mediocentro Dranko Brasanac (21), el lateral derecho Nikola Aksentijevic (20) o el lateral izquierdo Nemanja Petrovic (21), el joven viejo socio de Nastasic en las inferiores y en el Teleoptik. Todos ellos son internacionales en las selecciones inferiores serbias. Ni a Zivkovic ni a Jojic ni a Ninkovic les queda mucho en Belgrado. Pero ellos no serán los últimos: ya se pule, en el juvenil del que hace nada saltó Zivkovic, otra generación. Daremos cuatro nombres: el extremo izquierdo Nemanja Radonjic (17), un superdotado atlético que al correr y maniobrar con la pelota recuerda a Cristiano (<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ARpa6AK1p0o">mírenlo en Youtube</a>), los delanteros Stefan Ilic (18) e Ivan Saponjic (16), y el medio Danilo Pantic (17), quien ya debutó la pasada campaña en el primer equipo con apenas 16 años.</p>
<p style="text-align: justify">Ellos dan forma a una nueva generación, como la de Lazar Markovic, Ninkovic, Jojic, o <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=RpC0T0Awhd8">Mitrovic</a>. O como muchas otras que surgieron, abrazadas al talento, como un manantial imparable y programado, después de los Partizanove Bebe de 1966. En los primeros noventa, tras el colapso yugoslavo, afloraron Savo Milosevic, Albert Nadj, Dragan Ciric,  el portero Ivica Kral y algo después Mateja Kezman. Antes que ellos, el Partizan había explotado otra de sus armas históricas: la captación. Como ocurriera en los 60 con Milan Galic o Hasanagic. Jóvenes no formados en Belgrado, pero reclutados directamente para el primer equipo, del mismo modo que había funcionado en los 70 con un elegante líbero fichado del Sloboda Uzice y llamado Radomir Antic. A finales de los 80, se reunieron así <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=F1W-wkxrzNo">Pedja Mijatovic</a> (20 años), Jokanovic (22) y Spasic (23).</p>
<blockquote><p>Por el camino se quedó Dragan Mance, delantero que a los 22 años ya llevaba 174 goles.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">También, en los primeros 80, el Partizan convocó una sugerente camada de chicos formados en la casa: el mediapunta Momcilo Vukotic, el punta Zvonko Zivkovic, el defensa Ljubomir Radanovic, pero, sobre todos estos nombres, prevalecía Dragan Mance. Mance había llegado con 18 años al Partizan desde el rival del Teleoptik en el barrio de Zemun, el Galenika. Fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=G-0UUn8zYbQ">un delantero colosal</a> que podría haberse convertido en una leyenda del fútbol mundial. Quienes hablan de él lo enjabonan de elogios e hipérboles. Marcó 174 goles en 278 partidos. Las cifras se quedaron pequeñas: murió a los 22 años, estrellado en septiembre de 1985 en la autopista que conecta Belgrado con Novi Sad. Fue el <i>“James Dean”</i> del fútbol yugoslavo. La calle del Estadio Partizan lleva ahora su nombre. Hoy, todos los niños que entran a Zemunelo sueñan son salir algún día desde el estadio a la Ulica Dragan Mance como futbolistas de verdad, mayores y profesionales. Referencias no les faltan y exigencia tampoco: talento técnico, imaginación y determinación. Esa es la fórmula, abrillantada por el héroe Mance o adivinada ahora en los botines de diablo de Andrija Zivkovic.</p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 78</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Jul 2013 01:50:13 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[n Heysel, el Real Madrid ampliaba su reinado continental al levantar la sexta Copa de Europa de su historia tras vencer por un ajustado marcador de 2-1 al Partizan de Belgrado. Los de Miguel Muñoz, ya sin Alfredo Di Stefano pero con futbolistas históricos como Paco Gento sufrieron para derrotar a su rival. Los yugoslavos [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>n Heysel, el Real Madrid ampliaba su reinado continental al levantar la sexta Copa de Europa de su historia tras vencer por un ajustado marcador de 2-1 al Partizan de Belgrado. Los de Miguel Muñoz, ya sin <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/madrid-di-stefano-manchester/">Alfredo Di Stefano</a><span id="more-76776"></span> pero con futbolistas históricos como Paco Gento sufrieron para derrotar a su rival. Los yugoslavos de adelantaron con un de Vasovic  al poco de iniciarse la segunda mitad, pero dos goles de Amancio y Serena en apenas 6 minutos dieron la vuelta al resultado. Con este triunfo, Gento batía el record de Copas de Europa ganadas, con seis, record todavía vigente.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="//www.youtube.com/embed/D2ThxsZt1vs" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">La octava edición de la por entonces joven Copa de la UEFA tuvo claro color alemán. Tres clubes teutones alcanzaron las semifinales del torneo: el Hertha de Berlin, el Duisburgo y el Borussia <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-juup-heynckes-futbolista-entrenador-bayern-munich/">Monchengladbach de Udo Lattek</a>, a la postre campeón tras derrotar por un marcador global de 2-1 al Estrella Roja de Belgrado. Los visitantes obtuvieron un valioso empate a uno en tierras yugoslavas, tanto obra de Jurisic. En la vuelta, el gol de Allan Simonsen, Balón de Oro en 1977, daba la segunda Copa de la UEFA al prestigioso club germano, campeón del torneo cuatro años antes.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="//www.youtube.com/embed/fTAICt9Etxs" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
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&#8216;La historia del Fútbol&#8217;, con más de 2000 entradas, en el<br />
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 39</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Mar 2013 02:45:39 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[l AC Milan lograba la primera Recopa de Europa de su historia al vencer por 2-0 al Hamburgo alemán en Rotterdam, ante más de 50.000 espectadores. El conjunto entrenado por Nereo Rocco contaba con jugadores destacados como Gianni Rivera o Pierino Prati. El héroe de la final iba a ser Kurt Hamrin, autor de los [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l AC Milan lograba la primera Recopa de Europa de su historia al vencer por 2-0 al Hamburgo alemán en Rotterdam, ante más de 50.000 espectadores. El conjunto entrenado por Nereo Rocco contaba con jugadores destacados como Gianni<span id="more-53959"></span> Rivera o Pierino Prati. El héroe de la final iba a ser Kurt Hamrin, autor de los dos tantos de la final en apenas 20 minutos de partido. El primero de oportunismo, esperando en el punto de penalti para rematar; el segundo, en cambio sería fabuloso. Hamrin agarró la pelota y tras sortear de manera preciosa a dos rivales, batía al portero Ozcan con un tiro raso. La escuadra italiana <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/milan-europa-flamengo-zico/">ganaría al año siguiente</a> la Copa de Europa prácticamente con el mismo equipo titular.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/AN-WWP4D1VE" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Uno de los dos clubes se proclamaría campeón de la Copa de Europa por vez primera. En el San Nicola de Bari se enfrentaron Marsella y Estrella Roja. Los franceses iniciaban un ciclo victorioso que les llevaría a repetir final <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/marsella-milan-ronaldo-brasil/">dos años después, ante el AC Milan</a> de Van Basten y Fabio Capello. Quizás por eso el destino les privó de la victoria. El conjunto yugoslavo, repleto de jóvenes promesas como Prosinecki, Savicevic, Jugovic o Mihajlovic, se imponía en la tanda de penaltis, logrando así el máximo título continental. Tras terminar el tiempo reglamentario y la prórroga sin goles, el fallo de Manuel Amoros desde los once metros fue definitivo. El Estrella Roja se mostró muy sereno al no errar ni uno de sus cinco penaltis.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/qw5co4ztXtQ" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
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<p><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/milan-europa-flamengo-zico/">ganaría al año siguiente</a></p>
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		<title>Estrella Roja, el orgullo de la Europa del Este</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Aug 2012 02:00:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[a nueva temporada de la madre de todas las competiciones está cada vez más cerca y ya se notan las ansias por volver a ver fútbol de élite, aunque éste cada vez se vea menos a menudo en el contexto europeo actual. Las diferencias económicas y la Ley Bosman han focalizado casi todo el talento [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>a nueva temporada de la madre de todas las competiciones está cada vez más cerca y ya se notan las ansias por volver a ver fútbol de élite, aunque éste cada vez se vea menos a menudo en el contexto europeo actual.<span id="more-22768"></span> Las diferencias económicas y <a target="_blank" href ="http://www.elfutbolin.com/diccionario-de-futbol/ley-bosman">la Ley Bosman</a> han focalizado casi todo el talento en dos o tres ligas y, aunque la cosa no es tan exagerada como hace cinco o seis años, los tiempos en que el Campeón de Europa podía llegar de cualquier punto del <i>Viejo Continente</i> están ya muy lejanos. Ni los agentes, ni las televisiones ni la propia UEFA (con sus formatos cada vez más enrevesados y teledirigidos), lo permitirían. La nostalgia por la Copa de Europa se hace presente, en parte por el inevitable atractivo de pensar que <i>todo tiempo pasado fue mejor</i>, en parte porque los torneos puros de Copa tienen un carisma que jamás podrán alcanzar los engendros con liguillas de por medio y, en parte, porque la mera idea de la existencia de un sorteo puro nos parece una utopía en los tiempos que corren. Todo eso lo reunía la vieja competición continental.</p>
<p style="text-align: justify">Europa era un continente más pequeño –qué fácil era estudiar geografía para nuestros padres…-, el espacio detrás del <i>Telón de Acero</i> producía jugadores de alto nivel al mismo ritmo que misiles intercontinentales y las leyes comunistas permitían que las grandes figuras orientales permaneciesen durante los mejores<span class="pullquote_right">Las grandes estrellas de Europa del Este sólo podían abandonar su país pasada cierta edad</span> años de su carrera en su país. En la actualidad, no sería extraño ver a gente como Blokhin y Dassaev, Deyna y Lubanski, Georgi Asparukhov, Viktor y Nehoda, Martin Hoffmann y Hans Jurgen Dörner, Florian Albert y Tibor Nyilasi (<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0mTnWfbXk28">con Gica Hagi</a>, Marius Lacatus o el propio Dassaev pudimos comprobarlo gracias a los avatares de la política internacional), jugar en equipos de media tabla en una de las grandes ligas. Lo importante es la liga donde juegas, no el club –craso error en mi opinión-. Entonces no era posible. Sólo pasada cierta edad –los 28, los 30, los 32, dependiendo del país- las mayores figuras, que ya habían hecho sus servicios a la patria, podían salir y disfrutar del <i>infierno</i> capitalista. Por tanto, el nivel de las ligas nacionales se mantenía alto. Se comprobaba, cuando algunos de ellos venían a la Europa Occidental, que marcaban diferencias ya veteranos (Dzajic en Bastia, los polacos en Bélgica, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=b5-X1NsLHqU">Deyna en el Manchester City</a>…). Por tanto, en la antigua Copa de Europa, los viajes al extranjero se convertían en odiseas, y visitar Belgrado, Bucarest, Lodz o Sofía, lo que hoy son viajes casi de placer, se convertía en todo un desafío. No está de más, pues, recordar al último campeón de la Copa de Europa en su formato clásico. El último club que alzó la <i>«Orejona»</i>, tras superar eliminatoria tras eliminatoria, sorteos puros y ganar en un torneo donde sólo participaban campeones. </p>
<blockquote><p>Forjando un equipo de leyenda. Europa conoce al Estrella Roja.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Llevaba ya unos cuantos años el club del ejército yugoslavo dando avisos del potencial que tenía. El club había pasado momentos gloriosos a finales de los 50 y principios de los 60 con un buen equipo liderado por Vladimir Beara –al que Yashin se refería como el mejor portero europeo- y Dragoslav Sekularac –uno de los interiores creativos más brillantes de su generación-, y también en la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=fTAICt9Etxs&#038;feature=related">segunda mitad de los 70</a>, con los últimos coletazos del gran Dzajic y la eclosión de un Vladimir Petrovic que ilusionaba al <i>«Pequeño Maracaná»</i>. Pero durante los 80 la travesía del desierto fue larga, aunque el club fue regenerándose poco a poco. <a target="_blank" href ="http://www.google.com/url?q=http%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3DLjEECAkk1-E">En la temporada 1988/89</a>, el Milan de Gullit, Rijkaard y Van Basten no había podido ganarles y los terminó eliminando en los penalties, en un partido que se había suspendido por niebla, ante 95.000 personas en el <i>«Pequeño Maracaná»</i> de Belgrado. En aquél equipo ya despuntaban Dragan <i>«Pixie»</i> Stojkovic y Dejan Savicevic &#8211;<i>«Il genio»</i>, como años más tarde lo bautizaría Silvio Berlusconi-.</p>
<p style="text-align: justify">El equipo que llegaría a lo que ningún otro equipo yugoslavo jamás llegó fue armado poco a poco, en un plan a cinco años, por el presidente Dragan Dzajic y el manager Vladimir Cvetkovic. Por ejemplo, el club consiguió firmar al gran goleador del Vardar Skopje, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=8URNKzA2QpQ">Darko Pancev</a>, adelantándose a sus rivales del Partizan, que también lo pretendían. Ese mismo<span class="pullquote_left">Con un objetivo a cinco años, el Estrella Roja se hizo con los mejores jugadores posibles</span> verano, en dura pugna con el propio Partizan y el Hajduk Split (que incluso había llegado a acordar los términos del contrato con el jugador), <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=uZk-7fKzyBY&#038;feature=related">Dejan Savicevic</a> pasó a formar parte del Estrella Roja, proveniente del club de su ciudad natal, el Buducnost de Titogrado –actualmente Podgorica-. El Dínamo Zagreb había dejado de lado al hijo de alemanes Robert Prosinecki, que a los 19 años de edad ya realizaba auténticas maravillas, y pronto se convirtió en indiscutible del centro del campo del Estrella Roja, junto a Savicevic y Stojkovic. A los mayores talentos de Macedonia, Montenegro y Croacia, el Red Star sumó a Stevan Stojanovic, Slobodan Marovic, Vlada Stosic y Vladimir Jugovic, que venían de las categorías inferiores. Por último, como la guinda del proyecto, también llegó el experimentado líbero rumano Miodrag Belodedici, ya campeón de Europa sorpresivamente con el  Steaua de Bucarest en 1986. Fue este un traspaso sin precedentes en la Europa del Este. Por si fuera poco, el veterano medio Dragisa Binic volvió del Levante y del campeón yugoslavo de 1989, la Vojvodina, vinieron un chaval que le pegaba <i>regular</i> a la pelota, el temperamental <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=AVP-4toOmnM">Sinisa Mihajlovic</a>, y el técnico Ljupko Petrovic. Con estos mimbres, los rojiblancos ganaron un par de ligas y una copa, y a pesar de haber perdido a su máxima estrella y capitán, Stojkovic, que partió al Olympique de Marsella en el verano de 1990, el Estrella Roja afrontó la temporada 90-91 convencido de poder hacer grandes cosas en Europa. Pancev, Savicevic y Prosinecki, que habían jugado el mundial Italia ’90 dejando una muy buena imagen, eran reconocidos ya como figuras a nivel continental.</p>
<p style="text-align: justify">El primer escollo europeo fue el modesto Grasshoppers de Suiza en el Maracaná. El partido terminó 1-1 y hubo muchas críticas al equipo rojiblanco. En la revancha en el Hardturm Stadium, el equipo jugó uno de los mejores partidos del año y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dnVOI4VFF28">venció como visitante 4-1</a>. En Octavos de Final, se enfrentaban al siempre difícil Glasgow Rangers, que contaba con el inglés Chris Woods en la meta, un buen puñado de internacionales escoceses como Malpas, Gough y McCall, y una mortal delantera formada por Maurice Johnstone y Alistair McCoist, que lo habían llevado a ser el campeón de Escocia. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_JZGu4hYM9c">El 3-0 como local</a> dejó casi todo definido. El 1-1 de la revancha en Glasgow es recordado por un fantástico gol de Darko Pancev de media tijera, después de pararla de pecho tras un centro de Prosinecki.</p>
<p style="text-align: justify">Ya en cuartos de final, el Red Star tuvo que enfrentar al sorprendente Dínamo Dresden de Alemania del Este, y, otra vez con el  estadio lleno (90.000 almas), <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Op3COIf6Q18&#038;feature=related">ganó 3-0</a> con goles de Prosinecki al convertir una falta directa -se consolidaba como el mejor jugador joven de Europa-, Binic y Savicevic -golazo, regateando a tres jugadores-. En la vuelta, los rojiblancos perdían 1-0, consiguieron remontar hasta el  2-1 y a falta de 10 minutos, el árbitro tuvo que detener el partido por disturbios en las tribunas, con lo que la UEFA le dio ganado el partido al Estrella Roja 3-0. En semifinales, el equipo de la capital yugoslava se enfrenta al primer gigante del torneo: el Bayern Munich. Fue una edición plena de resultados sorpresa, y eso influyó. Otros grandes animadores de Europa habían caído: el Napoli contra el Spartak de Moscú por penaltis, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=-dXN_UEuK9I">el Madrid también contra el Spartak</a>, el Porto ante el propio Bayern… Los resultados contra todo pronóstico y los caprichos que siempre deparaba el sorteo puro conformaron unas semifinales en las que estaban el Olympique de Marsella -que venció al Milan en los despachos, ya que los <i>rossoneri</i> no quisieron presentarse a reanudar el partido tras un apagón-, el Estrella Roja, el Bayern y el sorprendente Spartak de Shalimov, Radchenko, Mostovoi y Karpin, en el canto del cisne del fútbol soviético.</p>
<blockquote><p>Haciendo historia. Desde Belgrado hasta Bari.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El primer partido fue en el Olímpico de Munich. El campeón alemán contaba con jugadores contrastados como Olaf Thon, Raimond Aumann, Klaus Augenthaler o Jürgen Köhler, todos mundialistas en el torneo disputado en Italia el verano anterior Y también destacaba la presencia de un joven Stefan Effenberg.<span class="pullquote_right">Para jugar su primera final de la Copa de Europa, los yugoslavos debían batir al Bayern</span> <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=EsLW7iJXGsI">En dos contras fulminantes</a>, el Crvena Zvezda  da la vuelta al inicial gol muniqués. Dos goles  como visitante, en uno de los triunfos más importantes en la historia del club. Primero <i>«la Cobra»</i> Pancev a centro de Binic en una salida rapidísima a la contra.  Sin darle tiempo a reaccionar al conjunto de Heynckes, y en otro contragolpe mortal, el joven Savicevic superó en velocidad a Köhler y  fusiló a Aumann con un zurdazo cruzado y bajo después de correr 30 metros. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=mi5QfffJNGQ">La revancha</a>, quince días más tarde, sería emotiva y plena de alternativas.El equipo yugoslavo se puso 1-0 con un golazo de Sinisa Mihajlovic en lo que siempre fue su especialidad, un tiro libre, desde 25 metros. Pero el Bayern era el Bayern, y se puso 2-1 en un instante. A falta de dos minutos, cuando los penaltis estaban cerca de llegar, con los locales lanzados al ataque empujados por un ambiente fenomenal -casi cien mil personas con banderas y bengalas, gritando todo el partido-, un centro raso de Mihajlovic otra vez, fue mal rechazado por el líbero Klaus Augenthaler. La pelota salió alta y hacia atrás, y superó el mal posicionamiento del portero Aumann al que se le coló por arriba. El Estrella Roja jugaría su primera final de la Copa de Europa. El Red Star ya había jugado una final de UEFA a finales de los 70, perdiendo contra el Borussia Moenchengladbach.</p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=A9ovEFPOG8A ">La final</a> se disputaría en el San Nicola de Bari, el estadio más bello del Mundial 90. El rival: el Olympique de Marsella de Dragan Stojkovic, el mayor ídolo de la afición rojiblanca, que como ya habíamos dicho, fue firmado por Bernard Tapie para  reemplazar a Enzo Francéscoli en el todopoderoso campeón francés. El equipo dirigido por el mago belga Raymond Goethals había llegado a las semis el año anterior perdiendo ante el Benfica con un gol de Vata con la mano. Y ganaría la Copa en 1993 venciendo al Milan. En suma, el Estrella Roja enfrentaría a un equipo que era <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=NsWm5IJ4PKw">animador frecuente en Europa</a>, con jugadores como Chris Waddle, Jean Pierre Papin, Manuel Amorós, el brasileño Mozer, Basile Boli y el propio <i>Pixie</i> Stojkovic.Los rojiblancos llegaron a Bari una semana antes, para aislarse de la locura que invadía a los hinchas en el país.</p>
<p style="text-align: justify">Por primera vez en la temporada, el técnico Petrovic decidió jugar un poco más cerrado atrás y darle la pelota al rival. Fue una decisión sin precedentes y que levantó no pocas críticas en el seno del equipo, pero tenía su lógica. El OM tenía una batería ofensiva impresionante pero gustaba de convertir los partidos en un toma y daca constante, confiado en la solidez de su defensa y el poderío que le otorgaban Waddle y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=uMcrFsspFeA">Adedí Pelé</a> en las bandas y el infalible Papin en el centro del ataque. El Estrella Roja, que ya había demostrado en Munich que a la contra podía ser mortal, se aplicó a este plan durante toda la final.</p>
<p style="text-align: justify">Stevan Stojanovic; Miodrag Belodedici; Illia Najdoski, Refik Sabanadzovic, Slobodan Marovic; Vladimir Jugovic, Sinisa Mihajlovic, Robert Prosineki, Dragisa Binic; Dejan Savicevic, Darko Pancev fue el equipo que sacó Ljupko Petrovic. Así, aguantando agazapados atrás –el OM dio muchas menos<span class="pullquote_left">Aguardando atrás y buscando la contra, el Estrella Roja consiguió mantenerse imbatido</span> oportunidades de contragolpear de las que suponía el técnico yugoslavo- a pesar de nunca haberlo hecho en la temporada, el partido fue casi soporífero y se llegó a la prórroga, donde Papin marcó un gol de cabeza que fue anulado. 0-0. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LQodfuVfJPg">Penaltis</a>. El drama se hace presente pronto, cuando Prosinecki convierte el suyo, burlando a Olmeta y Stojanovic, le ataja su lanzamiento al internacional francés Manuel Amorós, como había predicho su técnico, que tenía fe ciega en las capacidades desde los 11 metros de su veterano portero. Después Binic, Casoní, Belodedici, Papin, Mihajlovic y Mozer convirtieron sus respectivos tiros, dejando el último penalty de la serie para el macedonio Darko Pancev, un hombre en su momento más alto, pleno de confianza, que no falla y le da el máximo título máximo Europeo al Estrella Roja de Belgrado, primero para un equipo yugoslavo, segundo para un equipo del Este. Un equipo aguerrido, compacto, forrado de talento y personalidad y con un potente contragolpe para jugar de visitante, que apoyado por una multitud en el Maracaná de Belgrado cada vez que tuvo que ir a buscar un buen resultado como local había despachado a todos sus rivales esa temporada. Campeones invictos.</p>
<blockquote><p>La conquista del mundo: Tokio. La guerra y la diáspora.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Después de ganar la Copa de Europa, con el comienzo la Guerra, ningún equipo extranjero puede jugar en el país, por lo que la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tWAdAPeNOqA">Supercopa Europea</a> que el equipo debía jugar contra el Manchester United (campeón de la  Recopa), que en esa época era a dos partidos, no pudo completarse. Ya sin su técnico Ljupko Petrovic, su portero Stojanovic, Prosineki, Marovic y Sabanadzovic, sólo se pudo jugar el primero en Old Trafford, dónde el United ganó 1-0 a pesar de hacer un buen partido el equipo yugoslavo. Con la llegada para la temporada 91/92 del nuevo entrenador  Vladica Popovic (curiosamente, el Estrella Roja tuvo 5 entrenadores diferentes durante el ciclo 86-91), y Vasilijevic, Tangja, Ivic, Lekovic, y Jovanovic –jugadores correctos, pero para nada superclases-, el equipo viajó a Tokio para enfrentarse al Campeón de la Copa Libertadores, el Colo Colo chileno, el único equipo de su país en ser campeóncontinental, como nuestro protagonista yugoslavo.</p>
<p style="text-align: justify">El 8 de diciembre de 1991, el Estrella Roja formó con: Milojevic; Belodedici; Radinovic, Nadojski, Vasilijevic; Mihajlovic, Stosic, Jugovic, Ratkovic; Savicevic, Pancev. Colo Colo salió al campo con: Morón; Garrido; Margas, Salvatierra; Ramírez, Vilchez, Mendoza; Barticciotto, Pizarro; Yánez, Martínez. El técnico era conocido en Yugoslavia, el croata creador de la generación dorada, Mirko Jozic. A pesar de perder un hombre (Savicevic, expulsado) en el primer tiempo, con un gran partido de Vladimir Jugovic, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=hjfPAeAkBPo">el Red Star vapuleó al Campeón de América por 3-0</a> con dos goles de Jugovic y uno de Darko Pancev (que fue Bota de Oro europea la temporada 91/92). Así el Estrella Roja de Belgrado cerraba su fantástico año 91, llevando a lo más alto al fútbol yugoslavo. Pero ¿por qué un equipo bisoño en comparación a los grandes de Europa que dominaron el continente en los 80 y 90 (Liverpool, Juventus, Milan, Barcelona) llegó tan lejos? </p>
<p style="text-align: justify">La explicación hay que buscarla en una extraordinaria camada de grandísimos jugadores que floreció en los Balcanes a mediados de los años ochenta: Dejan Savicevic, Robert Prosineki, Dragan Stojkovic, Sinisa Mihajlovic, Zvonimir Boban, Robert Jarni, Pedrag Spasic, Alen Boksic, Vladimir Jugovic, Dragoljub Brnovic, Pedrag Mijatovic, Davor Suker, Darko Pancev, Slavisa Jokanovic, un jovencísimo Zahovic con apenas 18 años, Srecko Katanec… De hecho, varios de ellos ganaron el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_WrJFBMnBtk">Mundial Juvenil de Chile en 1987</a>, entrenados por Mirko Jozic jugando un fútbol de altos quilates. Hay quienes aseguran -y me incluyo- que Yugoslavia hubiera destruído a cualquier equipo europeo en la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LU940yJ1bfo">Eurocopa de Suecia ’92</a> (quedó descalificada por la guerra, en una decisión sin precedentes de la UEFA, ya que el equipo se había clasificado tranquilamente con todos esos jugadores y en su lugar fue Dinamarca, a la postre campeón). El equipo ya había hecho sudar a Alemania y Argentina en Italia ’90, jugando contra los hombres de Maradona 60 minutos con uno menos, antes de ser eliminados en los penaltis. También apuesto que hubieran llegado lejos en USA ’94. De todos modos, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dKkFMzDRung">Croacia pudo afirmarlo en Francia ’98</a> y Yugoslavia hizo sufrir bastante al mejor equipo del torneo, Holanda. Sin duda, estamos hablando de una generación de oro. Y la mayor y tal vez mejor parte de esa generación (a excepción de Boban, Boksic y Suker), jugó para este fantástico equipo.</p>
<p style="text-align: right">Foto: Simon Bruty/Allsport</p>
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		<title>Munich 57: Marsella-Estrella Roja Final Copa Europa 1991</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Mar 2012 15:10:10 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Minutos antes de la vuelta de Octavos de final, Inter-Marsella, analizado en el “Munich57” del 14 de marzo, continuamos descubriendo más sobre la época más gloriosa del club francés. Marsella vivía esperanzada, llena de ilusión.<span id="more-4543"></span> Por primera vez, alcanzaban la final de la Copa de Europa. Delante, una incógnita llamada Estrella Roja. La suerte les fue esquiva esa noche, pero el fútbol no tardaría en darles revancha.</p>
<p style="text-align: justify;">Un bienio quizás irrepetible para un Marsella que esa noche tomaría San Siro.</p>
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<p>&#8211;<br />
Referencias:<br />
<i>http://www.youtube.com/user/f3lipe1993</i><br />
<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=qw5co4ztXtQ"><i>youtube.com/watch?v=qw5co4ztXtQ</i></a><br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/03/munich-57-octavos-vuelta-02/"><i>Munich-57-octavos-vuelta-02</i></a></p>
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