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	<title>Ecos del Balón &#187; Effenberg</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>¿Podría jugar Effenberg en la Champions de hoy?</title>
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		<pubDate>Fri, 31 Mar 2017 02:00:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Futbolistas]]></category>
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		<description><![CDATA[A finales de los 90 y principios de los 2000, Stefan Effenberg aliñó la Copa de Europa. Provisto de un toque de balón fantástico y armado por un carisma que representaba al ultra ganador espíritu germano como sólo igualaba su compañero Oliver Kahn, supo condicionar los mejores partidos de sus días desde incluso antes del [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">A finales de los 90 y principios de los 2000, Stefan Effenberg aliñó la Copa de Europa. Provisto de un toque de balón fantástico y armado por un carisma que representaba al ultra ganador espíritu germano como sólo igualaba <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/marsella-milan-ronaldo-brasil/">su compañero Oliver Kahn</a>,<span id="more-228150"></span> supo condicionar los mejores partidos de sus días desde incluso antes del inicio de los mismos. Eso nunca se lo quitará nadie y, por mucho que cambie este invento, su logro quedará intacto, pero viendo hoy cómo él jugaba entonces, resulta imposible no elucubrar que la copia de ese futbolista, trasladada a la Champions de hoy, ofrecería serias dudas.</p>
<p style="text-align: justify">Para empezar, hay una connotación extradeportiva que, ipso facto, reduciría su impacto a la mitad: los futbolistas ya no dan miedo. La omnipresencia del deporte en los medios ha humanizado el carácter de sus protagonistas tanto o más que sus abanicos técnicos. O sea, de igual modo que ya ningún regate sorprende, hoy sería imposible deducir e interiorizar que Effenberg se come a los niños que se encuentra por la calle porque lo habríamos visto decenas de veces disfrazado con toque gracioso en las fiestas del<a target="_blank" href ="http://images.performgroup.com/di/library/sportal_com_au/55/25/bastion-schweinsteiger_1vasd6gbggcnc1pyz01o1meyax.jpg?t=396647663"> Oktoberfest</a>, lo que, aunque parezca un detalle escaso, transforma el escenario general. En el fútbol, la sobredosis de información terminó con la mitología.</p>
<blockquote><p>Tácticamente, el fútbol de hoy difiere muchísimo del de los 90.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Por otro lado, tácticamente se han producido alteraciones que han girado 180º el contexto en el que se mueve un mediocampista del tipo que era Effenberg. Esto es algo que, visto con perspectiva, fue anunciado precisamente en los duelos entre el FC Bayern Múnich y el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/real-madrid/">Real Madrid</a>, pues hubo un Stefan -grandioso- antes de Zidane, y otro Stefan -bastante menos brutal- tras la llegada de Zinedine.</p>
<p style="text-align: justify">Zidane evoca nostalgia porque su lenguaje corporal parece basado en los ballets rusos de la época más esplendorosa de Moscú, pero su fútbol fue transgresor. En <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/champions-league-2017/">la Champions</a> previa a su aparición, el mediapunta era un armador de juego que bajaba hasta la zona del mediocentro para desde abajo, con espacio, crear y organizar. Pero Zidane no hacía eso. El genio francés alternaba esos apoyos con recepciones entre líneas tras las que protegía el esférico con inmunidad desatando una consecuencia que, más tarde, modificaría todos los patrones del juego: la bola se podía mantener controlada en el último tercio de campo. O sea, el último tercio de campo, las inmediaciones del área rival, no estaban sólo para acelerar y matar, sino que se podía seguir jugando y edificando ventajas futbolísticas que luego se aprovechasen, por ejemplo, para defender. Y cuando Zidane comenzó a escribir ese nuevo guion que lustro y pico después <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/08/analisis-carrera-estilo-xavi-hernandez-barcelona-rijkaard-guardiola-seleccion/">supo finalizar Xavi</a>, a Effenberg se le notaron las costuras del sobrepasado por el tiempo: gracias a Zizou, los Makelele, Flavio, Helguera y compañía empezaban a defender mucho más arriba de lo habitual, porque el Real la pelota la perdía allí -y con muchos jugadores propios alrededor- y Effenberg, bajo presión, reducía sus prestaciones; carecía de recursos técnicos para aguantar o superar la presión y luego conservar su precisión media; se empequeñeció.</p>
<blockquote><p>¿Ha tenido siempre el mismo significado la palabra «talento»?</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Por supuesto, de haber nacido en el siglo XXI, Effenberg habría sido pulido de otra manera que le habría dotado de otra comprensión del juego y de recursos técnicos distintos, porque a la par que el fútbol, también han evolucionado sus escuelas. Pero también es cierto que la materia prima habría sido la misma, y quizá unos moldes están hechos para sobresalir en unas épocas y otros, en otras diferentes. Esa es la pregunta a la que se pretendía llegar: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/channel/UC1SS1fMaiX0bopv1So8WdJg">en fútbol</a>, ¿ha tenido siempre el mismo significado la palabra <i>«talento»</i>? ¿O un futbolista nace o no con talento según, justamente, la época en la que nazca?</p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: Alexander Hassenstein/Bongarts/Getty Images</p>
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		<title>La fiebre del oro</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Aug 2013 02:00:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[oca a su fin un verano futbolístico caracterizado por la explosión del mercado de fichajes. Los clubes se han lanzado a comprar jugadores como si no hubiese mañana, y el montante de cada traspaso supera al anterior. Se apunta que falta el más enorme, al padre de todos ellos, pero sin ninguna duda las operaciones [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">T</span>oca a su fin un verano futbolístico caracterizado por la explosión del mercado de fichajes. Los clubes se han lanzado a comprar jugadores como si no hubiese mañana, y el montante de cada traspaso supera al anterior. Se apunta<span id="more-84312"></span> que falta el más enorme, al padre de todos ellos, pero sin ninguna duda las operaciones de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/08/historia-identidad-as-monaco-proyecto-millonario-rybolovlev/">Falcao</a>, James Rodriguez, Willian, Moutinho, Higuain, Isco, Cavani, Neymar, Navas, Negredo, Soldado, Götze, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/thiago-por-que-se-va-bayern-munich/">Thiago</a>, Mkhitaryan y alguno más nos ha retrotraído a los de mi generación a aquellos veranos de finales de los 90. A los de <i>“La Liga de las Estrellas”</i>. Desgraciadamente, el mercado de la Liga Española no ha sido el más activo en el ámbito de los supertraspasos –Madrid y Barça aparte, claro-, ya que nuestro fútbol, como el país, no pasa por sus momentos más boyantes.</p>
<p style="text-align: justify">Este verano de 2013 recuerda bastante al que vivió la Serie A en 1992. Fue aquel un mercado de traspasos –el tan famoso calciomercato- vivo, salvaje, con nuevos ricos entrando en escena, con grandes clubes acumulando talento de manera casi obscena y con algunas entidades que nada tienen que ver con esta bendita locura –la Iglesia, la clase política- protestando por los dispendios desde sus púlpitos dorados. Fue hace 21 años, pero suena increíblemente actual.</p>
<blockquote><p>Sólo grandes figuras o condiciones muy concretas movían traspasos enormes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La evolución del precio de los fichajes ha sido siempre difícil de argumentar, pero cuando uno echa un vistazo a la lista de los <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/World_football_transfer_record">traspasos más caros de la historia</a> en su momento va a encontrar tres pautas bien fáciles de ver. Hasta los 50, la cosa se mueve en Inglaterra, donde el fútbol profesional lleva cuerpos de ventaja. Con el crecimiento económico de la posguerra, Italia se convertirá en la referencia durante otros 40 años y actualmente los récords están ligados a la aparición de grandes magnates dispuestos a invertir dinero en sus nuevos juguetes/pasatiempos/pasiones: sus clubes de fútbol.</p>
<p style="text-align: justify">Durante los 50 hay dos movimientos que revolucionan el mercado internacional. Dos grandes figuras sudamericanas cruzan el Charco –recordemos, algo no tan común como la gente piensa- para venir a Italia. El primero es <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=IlEbayJdVqY">Juan Alberto Schiaffino</a>, interior de clase mundial, campeón con la Celeste en la Copa del Mundo de Brasil, héroe de Peñarol y uno de los mejores jugadores del orbe. Tras el Mundial suizo empezará a jugar con el Milan, donde dejará un magnífico recuerdo y numerosos éxitos. Fue capital en un excelente conjunto rossonero a finales de la década. Su record estará vigente tres años hasta que la Juventus, hambrienta de gloria nacional y europea, firma a la más rutilante figura del fútbol argentino. El líder de los Carasucias, un diablo de cuerpo desproporcionado y talento más absurdo aún, campeón de América y futuro Balón de Oro: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=72BNyaQ3Fqg">Enrique Omar Sívori</a>.</p>
<p style="text-align: justify">No será hasta el 61 cuando el tercer grande de Italia, el Inter, entre en el juego. El presidente Moratti busca consolidar a su equipo como referencia en el Calcio y firma a Helenio Herrera del Barcelona. El Mago, se traerá consigo a su hombre de confianza, un centrocampista sobre el que edificará su obra maestra. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=SPSdX-odTxc">Luís Suárez</a> rompe todos los récords, supera en un 70% el coste del fichaje de Sívori y será durante más de 10 años el hombre más caro del fútbol español. El Inter paga el equivalente a 25 millones de pesetas. Sólo para hacerse a la idea de la enormidad de su fichaje, hay que decir que el anterior récord español lo tenían los 6 millones que el Barcelona había pagado al Athletic de Bilbao por Jesús Garay, defensor central indiscutible de la selección española y que dará nombre a una tribuna de San Mamés ampliada con el dinero de su traspaso.</p>
<p style="text-align: justify">La constante lucha entre los grandes italianos hará que poco a poco los precios vayan subiendo a lo largo de los 60. A comienzos de la década de los 70, el Barcelona rompe todos los récords para fichar a Johan Cruyff. Se acerca al millón de libras y prácticamente<span class="pullquote_right">Cerrar el mercado disparó los precios en el Calcio se los setenta</span> dobla al montante que llevó al delantero de la selección azzurra Pietro Anastasi a la Juventus procedente del Varese. Parecía una marca destinada a durar, pero el cierre de fronteras en la Serie A provocó un aumento del precio de los fichajes. Con la imposibilidad de fichar jugadores extranjeros de calidad, los equipos italianos se enzarzan en luchas feroces por conseguir a los mejores talentos nacionales. Así es como se entiende que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=-BTQ6KefQRk">Giuseppe Savoldi</a> costase 1.25M de libras, más que Cruyff, más que Netzer y Breitner combinados. Savoldi era un buen delantero de la Serie A, ídolo del Bolonia, pero no era un jugador de clase internacional. Mercado pequeño, poca oferta y mucha demanda. Y además goleador, lo más escaso en el Calcio. Savoldi valía <i>lo que quisiese</i> el Bolonia. Y si Savoldi costaba eso, cómo nos va a extrañar que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T-gvKLZmnUw">Paolo Rossi</a> –incluso un Rossi de 1976- lo superarse. Mismas condiciones de mercado, más nivel.</p>
<blockquote><p>Los 80, la década prodigiosa y el camino hacia el año 92.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con la llegada de la nueva década, la Serie A reabre sus fronteras a los extranjeros y, a pesar de que los inicios de los 80 son difíciles en los futbolístico –<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=02Xea7U5yFM">Totonero</a>-, tras el victorioso Mundial del 82, la Serie A explota. Hay dinero, hay prestigio y hay un país loco por el fútbol. Los mejores jugadores del mundo peregrinan a Italia que convierte su campeonato en, básicamente, la NBA del fútbol. No eras nadie si no jugabas en Italia. La Serie A marcaba si eras un jugador de clase mundial o sólo uno bueno. Traspasos altos, sueldos generosos e incluso clubes pequeños que pueden competir económicamente con los gigantes del país. La limitación de extranjeros a sólo dos por equipo es un acierto. Todos los grandes jugadores quieren ir al mejor campeonato, al que tiene los mejores sueldos, pero no hay sitio para todos en los mejores equipos. Así que eso le abre las puertas a los más humildes. Y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=iRUYn0iICsQ">Zico</a> juega en el Udinese, Sócrates y Passarella en la Fiorentina, Dirceu en el Avellino, Briegel y Elkjaer en el Verona y, sobre todo, Diego Armando Maradona va a Nápoles.</p>
<p style="text-align: justify">Los partenopeos rompen, destruyen, el record que el propio <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">Maradona</a> tenía en su pase de Boca al Barcelona -3 millones de libras, 800 millones de pesetas-. Pagan 5 millones por el mayor talento del mundo en 1984. Las cifras son muy grandes, pero comprensibles. Se paga por el mejor, por alguien que es especial, por ese jugador que te hará ir al siguiente nivel. </p>
<p style="text-align: justify">El dinero sigue fluyendo por Italia más que por ningún otro país. En España, por ejemplo, sigue siendo muy raro un fichaje de millón o millón y medio de libras. Sin embargo, nadie se acerca al precio de Maradona. Además, pasado 1986, Diego adquiere una categoría mítica que hace que pagar por un jugador más que por D10S se antoje difícil. Pero en 1987, Silvio Berlusconi,<span class="pullquote_left">El fichaje de Ruud Gullit por el Milan trasciende más allá del tema futbolístico</span> un hombre que no conocía las palabras presión o difícil, el hombre más exitoso de Italia en ese momento decide dar el golpe de efecto que necesita su moribundo Milan para reverdecer laureles pasados. Berlusconi paga 6 millones de libras por Ruud Gullit, un holandés nacido en Surinam, capaz de jugar en 6 ó 7 posiciones, físicamente superior al 99% de jugadores del planeta, y con una calidad y un carisma que se venden solos. Será la primera pieza de su Milan de leyenda. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=MijEYSGWR7o">Gullit no solo triunfa dentro del campo</a>, donde será Balón de Oro, sino también fuera. Se convierte en un icono deportivo y social. Una de las imágenes definitiorias de esa década mágica del Calcio es la de los aficionados yendo al campo disfrazados de Gullit. El <i>«Tulipán Negro»</i> es, además del más completo futbolista del mundo, una marca. Gullit canta reggae, es comprometido con muchas causas sociales, anuncia coches, viste Lotto, bebe Gatorade, es simpático, cautiva al público con manera de hablar italiano y, sobre todo, gana. Y ganar es lo que más les gusta a todas las familias que, en ese momento, controlan, son dueñas y viven para sus equipos de Serie A. Los Agnellis, Berlusconis, Mantovanis, Ferlainos, Violas, Pellegrinis y demás querían sus Gullits y, en la víspera del Mundial de Italia, el que debía representar toda la grandeza de la capital mundial del fútbol, estaban dispuestos a pagar por ello.</p>
<p style="text-align: justify">Los Agnelli lo encontraron rápido. Joven, habilidoso, con un futuro brillante, e italiano. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=rXJxJ6X29RE">Roberto Baggio</a> firmó por la Juve en las vísperas de sus noches mágicas en el Mundial. 8 millones de libras para la nueva figura del país y el hombre que debía hacer retornar a la Juve a la senda victoriosa perdida tras la retirada de Platini. Lo consiguió en buena parte. La primera mitad de los 90 es la era de Baggio, que conduce a la Juve a éxitos europeos –Copa UEFA- y le dará a los bianconeri el tan ansiado Scudetto en el año 95. Y a nivel personal se convertirá en absoluta referencia para todo el país y en Balón de Oro en 1993. ¿Qué tienen en común todos estos recordman? Todos triunfaron y colmaron, en mayor o menor medida, las expectativas generadas con sus fichajes. Todos justificaron su caché y su fama dentro de sus posibilidades. Eso es algo que cambiará en el verano de 1992.</p>
<blockquote><p>1992: el año que cambió para siempre el calciomercato.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El verano del 92 supone la entrada en una nueva era para el mundo del fútbol. Mientras Barcelona disfruta de sus Juegos Olímpicos y vive todavía la resaca de ver al Barça campeón de Europa por primera vez; mientras el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=kNCXTCtvcLQ">Sao Paulo de Telé Santana</a> hace su primer cameo por tierras europeas aplastando a Real Madrid y al propio Barcelona avisando de lo que vendrá en el futuro; mientras Europa se preparaba para la entrada en vigor del Tratado de Maastricht, que cambiaría para siempre las relaciones intracontinentales –e indirectamente en 1996, las futbolísticas, via Jean Marc Bosman-; los clubes italianos se preparaban para una nueva temporada en la mejor liga del mundo. Entraba en vigor la regla de la <i>“cesión”</i>, que haría cambiar también la manera de jugar al fútbol, el marcaje al hombre era cada vez más escaso y el pressing y el Sacchismo seguían en boga.</p>
<p style="text-align: justify">La Juve iniciaba su enésimo asalto al Scudetto firmando a <a target="_blank" href ="
http://www.youtube.com/watch?v=4wkbPX6u1qQ">Andy Möller</a> -3 millones de libras- y David Platt, figura del Mundial italiano y de la última liga inglesa por 6.5 millones. Se unían así a Köhler y Julio Cesar como el cuarteto de extranjeros de los bianconeri. Además, reforzarían el medio campo con Dino Baggio -7 millones- y la delantera con Fabrizio Ravanelli -2 millones-. Faltaba aún el golpe final.</p>
<p style="text-align: justify">El Inter, por su parte, decía adiós a su triunvirato alemán y a la herencia de Trapattoni, y renovaba su equipo con Matthias Sammer -6 millones-, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=YKo5d35GypU">Ruben Sosa</a> -6 millones-, Totó Schillaci -2 millones-, además del experto Luigi de Agostini, el prometedor <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=CZUikw86eAI">Igor Shalimov</a> y el racial Antonio Manicone. Pero el golpe del mercado interista fue el fichaje del goleador de moda en el continente. Por 7 millones de libras fichaba al Bota de Oro europeo Darko Pancev, un jugador que fracasará estrepitosamente en el Calcio. Como vemos, los grandes ya rondaban peligrosamente esos 8 millones de Baggio, que seguía siendo el récord. Y ninguno de esos jugadores estaba cerca de ser el mejor del mundo. El mercado estaba cambiando, y si querías especialistas que complementases a tus figuras, tenías que pagarlos. Por decirlo de otro modo: te costaban casi tan caros los cuchillos de cortar jamón, como el propio jamón cinco jotas con el que querías impresionar a tus invitados.</p>
<p style="text-align: justify">Entre los aspirantes a subir un escalón también circulaba el dinero abundantemente. Los Cecchi Gori, ambiciosos propietarios de la Fiorentina, complementaban con Effenberg -4 millones-, Ciccio Baiano -2 millones-, Brian Laudrup -5M- y Fabrizio di Mauro -4 millones- al ya ídolo florentino Batistuta y al siempre irregular –por no decir decepcionante-<span class="pullquote_right">La marcha de Detari al Olympiakos adelanta parte de lo que ahora es el mercado estival</span> Diego Latorre.  El Parma se hacía con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sGyfkZJGE9U">Faustino Asprilla</a> y la Roma con Caniggia. El recién ascendido Ancona, por su parte, firmaba al centrocampista húngaro Lajos Detari, que venía de jugar muy bien en el Bolonia. Detari, considerado el último gran talento salido de Hungría, había sido portada de los medios internacionales en 1988, cuando firmó su traspaso desde el Eintracht de Frankfurt al Olympiakos griego por el equivalente a 8.5 millones de euros, por entonces, el tercer mayor traspaso de la historia, tras Maradona y Gullit. No sólo eso, sino que además fue el jugador mejor pagado del mundo. Fue un movimiento que se salía de la <i>“lógica”</i> del mercado en aquellos momentos, pero que, sin embargo, anticipaba lo que vendría en el futuro. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ZnUm25F1XVg">Detari</a> era un excelente centrocampista y el nuevo multimillonario dueño del club griego quiso tener a su figura al precio que fuera. Algo que nos parece muy común hoy en día, y que nos hace pensar en casos <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/proyecto-anzhi-kerimov-roberto-carlos-etoo-hiddink-willian/">como el del Anzhi ruso</a>. Por dar un ejemplo más concreto, el caso Detari sería muy parecido al caso Hulk. Jugador muy bueno, pero no superélite mundial, pero que es lo máximo que tiene al alcance un club rico y que quiere crecer. Detari fue un poco Marty McFly, y en 1988 le dejó ver al mundo cómo sería el fútbol en 2013.</p>
<p style="text-align: justify">Como estamos hablando de nuevos ricos, tan en boga en nuestro fútbol de jeques y rusos que inyectan enormes cantidades de dinero en clubes de segunda fila, debemos hacer referencia a que el verano del 92 es el momento en que hace acto de presencia en el calcio Sergio Cragnotti, el agresivo empresario que llevará la manija de la Lazio durante más de una década y que conseguirá poner al club romano en un primer plano europeo. Al final de su mandato, además de un club en un estado económico ruinoso, habrá dejado a una Lazio con experiencia en varias finales europeas y títulos italianos. En 1992 reforzará a su club con grandes jugadores y la clara intención de ser, al menos en principio, el primer club de Roma. Llegan <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=x04B4qfqP0o">Paul Gascoigne</a> -5.5 millones-, Aron Winter -3 millones-, Beppe Signori -4 millones-, Thomas Döll -3 millones- y Giovanni Stroppa. La Lazio inmediatamente se situará ente los mejores conjuntos italianos y Signori será el capocannoniere del calcio durante tres años consecutivos. Un modelo que, seguramente, no disgustaría al señor <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/08/historia-identidad-as-monaco-proyecto-millonario-rybolovlev/">Dmitry Rybolovlev</a>, dueño del Mónaco.</p>
<p style="text-align: justify">Ante este aluvión de fichajes, los clubes más humildes, como el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=EK6cnByELQU">milagroso Foggia de Zdenek Zeman</a> vieron como sus mejores jugadores se iban a otros equipos y tuvieron que reconstruir sus plantillas. Afortunadamente para los diablos, la jugada les salió bien. Vendieron a Codispoti y Matrecano a Atalanta y Parma respectivamente, y se deshicieron de su delantera que había causado sensación el año anterior: el extremo derecha Francesco Baiano se fue a Florencia, el delantero centro Signori a la Lazio y el extremo izquierda Roberto Rambaudi a Bérgamo para jugar con el Atalanta. El Foggia, a pesar de las pérdidas, se salvó del descenso en la temporada 92-93. Crear, vender y reconstruir, el pan de cada temporada para muchos equipos modestos.</p>
<blockquote><p>Berlusconi, el Milan de los Invencibles y el record mundial.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como habíamos dicho anteriormente, los traspasos de ese verano del 92 se acercaban peligrosamente a las cifras de aquel de Roberto Baggio que marcaba el tope histórico en la materia. Berlusconi, aquel que había roto el mito de Maradona con su fichaje de Gullit, estaba, cinco años después, en la cima del mundo. Había construido el equipo más fuerte del planeta, ganado<span class="pullquote_left">Sacchi y Fabio llevaron al Milan a las cotas más altas de su historia</span> todo lo ganable y además con un estilo innovador y que causaba admiración en todo el mundo del fútbol. Pero un año antes había perdido al arquitecto de ese equipo faraónico, Arrigo Sacchi, que se había embarcado en la aventura de ser seleccionador italiano. El hombre encargado de llevar a cabo la pequeña transición tras Sacchi fue un conocido de la casa, Fabio Capello, que no sólo no tuvo problemas sino que ganó el Scudetto de una manera absolutamente aplastante. Había nacido el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=57NhozjPhps"><i>«Milan de los Invencibles»</i></a>. En 1992 los rossoneri tenían una de las mejores plantillas de todos los tiempos, con la inigualable línea defensiva creada por Sacchi –Tassotti, Baresi, Costacurta, Maldini-, como base del equipo, y con los tres holandeses siendo su columna vertebral. Y obviamente, también seguían los Donadoni, Albertini, Evani o Massaro. Sebastiano Rossi estaba en la puerta y su suplente era el también fiable Antonioli, los veteranos internacionales Fernando de Napoli y Aldo Serena eran lujosas opciones de rotación y hasta los últimos hombres del banquillo como Filippo Galli o Stefano Nava eran jugadores que podían ser titulares en otros equipos de la parte alta de la Serie A. Y además estaba el joven Marco Simone, de quien se esperaba mucho en el futuro para jugar en la delantera. </p>
<p style="text-align: justify">Capello había decidido innovar y crear un sistema de rotaciones que le permitiría mantener frescos a todos sus jugadores y poder alinear equipos que no se resentirían de las bajas. A comienzos de verano contrató a Stefano Eranio, un hombre que podía ocupar cualquier posición en la derecha y que era visto como un fantástico recambio para Tassotti y Donadoni.<span class="pullquote_right">Berlusconi quiso fichar a Papin, Savicevic y Boban pese a tener a los tres holandeses</span> Llegaría a ser internacional. Tal era la ambición del equipo que incluso se olvidaron del límite de 4 extranjeros de la Serie A. Los holandeses ocupaban las tres obvias plazas de jugadores no nacionales en el once titular, pero como ese concepto ya no existiría para Capello, Berlusconi buscó al cuarto mejor del mercado. Lo encontró en el Balón de Oro de 1991, el gran <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OgTMXQ2mtfA">Jean Pierre Papin</a>, uno de los más temidos cazagoles del último lustro en Europa y la gran figura de la selección francesa. Y Don Silvio lo volvió a hacer. Diez millones de libras y el record de Baggio había caído. No era el mejor jugador del mundo, pero sí era élite mundial en su puesto. Con sus cuatro extranjeros ya fichados, Belusconi compró a <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=hriHFA1nv1s">Dejan Savicevic</a>, gran figura del Estrella Roja y del fútbol yugoslavo, por 9.4 millones y a Zvonimir Boban, otra luminaria del fútbol balcánico, que vuelve tras estar cedido en el Bari y había sido comprado el año anterior por 7 millones. Así pues, este Milan tenía 6 extranjeros, que entraban y salían libremente de la convocatoria y del once titular, no permitiendo que lesiones como la de Van Basten o baja forma como la de Gullit afectasen al rendimiento del equipo. El sistema fue un éxito y el Milan ganó la liga sin despeinarse, y arrasará en la Champions League ganando todos sus partidos hasta la final, donde sufrirá una increíble derrota contra el Marsella.</p>
<p style="text-align: justify">Lo que no contaba Berlusconi era que su récord durase tan poco. Pocas semanas después del traspaso de Papin, la Juve daba el último retoque a su plantilla añadiendo a un jugador de prestigio. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TBBONHmA1Ks">Gianluca Vialli</a> dejaba la Sampdoria tras un largo culebrón –ya incluso cuando jugó la final de Wembley se sabía que era su último partido-, y firmaría con el club turinés. Era un jugador adorado en Italia, cuya etapa en la selección había quedado atrás por discrepancias con Sacchi pero al que todo el mundo seguía considerando el mejor delantero del país. Se separaría de Mancini, pero se uniría a Baggio, y el montante de la operación fueron 12 millones de libras que lo convertían en el jugador más caro del mundo. Una vez más, no era el mejor jugador, pero sí era un top de su posición y, sobre todo, un jugador con cartel en el mercado más importante del mundo. </p>
<p style="text-align: justify">La escalada de precios y la cantidad de dinero gastada en este verano loco ya empezaba a levantar ampollas en ciertos sectores de la sociedad. Incluso el Papa se quejó de ello, calificándolo de obsceno. No nos imaginamos cuál sería la reacción de <i>Su Santidad</i> cuando poco después de que Vialli llegase a Turín, el Cavaliere Berlusconi, emperrado en tener al más caro, al más famoso y al más de moda en su todopoderoso equipo, pagó un millón más por Gianluigi Lentini de lo que había pagado la Juve por la gran figura de la Sampdoria.</p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Vc9ZqqI-rsw">Gianluigi Lentini</a>. La estrella ascendente del Torino, un extremo habilidoso, rápido, con estilo. Un tipo moderno, un guaperas, ¿por qué no decirlo? El jugador de moda de la liga más grande del mundo. El que iba a desbancar a Roberto Baggio de su pedestal. Suena bastante familiar. 13 millones de libras que se mantendrán como récord hasta que el Newcastle pague 15 por Shearer cuatro años después y la sentencia Bosman y el dinero de las televisiones acaben por revolucionar el fútbol y con él, los traspasos. Cuatro años en los que habrá también miedo a pagar una cantidad pantagruélica por un jugador, ya que ni Papin ni, sobre todo, Lentini triunfarían plenamente en el Milan. El francés suplió bien a Van Basten durante sus lesiones, pero salió por la puerta de atrás hacia Munich. El italiano tuvo un accidente de coche y nunca volvió a ser el mismo del Torino. Aparecía el fantasma de lo extradeportivo y estaría bastante vigente durante unos cuantos años.</p>
<p style="text-align: justify">En 2013 no creemos en fantasmas. Por lo visto.</p>
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		<title>Los últimos alemanes</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Apr 2013 02:00:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[ordi Medina fue un joven abogado catalán que quiso suceder a Joan Gaspart como presidente del FC Barcelona, allá por 2003. Un crit valent, su candidatura, tenía poco apoyo, aunque no por ello eludió prometer lo siguiente: «Tres jugadores de la liga holandesa, si bien ninguno holandés, y otro de la liga alemana». Más tarde [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">J</span>ordi Medina fue un joven abogado catalán que quiso suceder a Joan Gaspart como presidente del FC Barcelona, allá por 2003. <i>Un crit valent,</i> su candidatura, tenía poco apoyo, aunque no por ello eludió prometer lo siguiente: <i>«Tres jugadores de la liga holandesa,<span id="more-63136"></span> si bien ninguno holandés, y otro de la liga alemana»</i>. Más tarde añadiría a Toppmöller como entrenador y <i><a target="_blank" href ="http://www.elentorno.com/noticia/11990/">«dos jugadores de su total confianza»</a></i>. Klaus Toppmöller había diseñado el Bayer 04 Leverkusen Tri-perdedor de la temporada 2001/02, un muy buen equipo que desbordó a Europa.</p>
<p style="text-align: justify">Le sobró mérito. El déspota Bayern Múnich de Kahn, vigente campeón, comenzó a apagarse tras conseguir su ansiada Copa de Europa, y la Bundesliga inició su travesía por el desierto de la mediocridad hasta su <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/la-bundesliga-su-travesia-por-el-desierto/">renacimiento</a> más cercano. El fútbol alemán evidenciaba un desgaste y una desilusión graves. Pero apareció el Leverkusen, quizás el último gran producto puramente germánico, el último según su vieja escuela: versatilidad y solidez táctica, dominio físico y aéreo y poseedor de una llegada desde la segunda línea que aplastaba. Este deporte, siempre muy hábil, eligió sabiamente a Michael Ballack como líder del proyecto. </p>
<blockquote><p>Ramelow y Ballack formaban una pareja tipo Albelda-Baraja.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Ballack fue un crack que hizo grandes cosas</span>Ballack vivió a mitad de dos tiempos y dos culturas. No llegó vivo al boom de su Liga y no disfrutó de los beneficios más artísticos del mestizaje de la <i>Mannschaft</i>, pues si bien compartió vestuario con polacos como Klose, la magia mediterránea de Özil aún no había impregnado a la selección -a la que hoy le falta precisamente <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=iETQZFgr8QY">la competitividad de Michael</a>-. Incluso en el Chelsea, su mejor opción, tuvo que comerse el post-Mourinhismo. Sin duda era una potencia, pero andaba deprimida por la marcha del, quizá, gran fenómeno social del fútbol post-Maradona. El lío es que<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/ballack-abonado-victoria/"> Ballack era tan bueno</a> que pese a estar en lugares caídos jugó muchas, muchas finales. Demasiadas.</p>
<blockquote><p>De ganar la Final de Alemania 02´, tendría un Balón de Oro.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Fiel a su fama puede que su mejor recuerdo sea aquel año del Bayer Leverkusen en el que pudo ganarlo todo y no ganó nada. El de su hola al mundo: el de un centrocampista omnipresente que iniciaba el juego, marcaba los tempos, decidía con pases y que marcó 22 goles en 40 partidos. Definir su estilo como exquisito es excederse, porque no fue ni mágico ni espectacular, pero debe constar su precisión: el repertorio técnico de Ballack jamás le supuso una limitación, si bien es cierto que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=iETQZFgr8QY">su juego era de ritmo</a> <i>bajo</i> -en el Chelsea de Grant, que es el suyo, se jugó a la velocidad más baja de la era Drogba-. En el Leverkusen de Toppmöller según el día acompañaba a Ramelow en el doble «5» pero con libertad absoluta (4-4-2), o daba un paso al frente y se ponía junto a Bastürk por detrás de Neville (4-1-4-1). Su nivel fue de Balón de Oro.</p>
<blockquote><p>Zé Roberto en la izquierda daba salida y desborde a Topmöller.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Lucio fue casi tan impactante como Ballack</span>El resto de la columna vertebral estaba compuesta por los centrales Nowotny-Lucio, muy complementarios, y por los otros tres centrocampistas titulares: Schneider, volante derecho de diestra perfecta, el propio Ramelow, mediocentro recio, y Zé Roberto, que en competencia con Lucio era la segunda clave del equipo. Quien luego pasase a jugar en los doble pivotes compensó en banda lo habido y lo inexistente, aportando encima su desborde. Tan de moda como están los Iniesta, Modric, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bW-3cbh-pEs">Dembélé</a> o Jacky (por regatear por dentro) y quizás <i>el primero</i> fuese Zé Roberto, aunque en el Leverkusen tuviese otro rol.</p>
<p style="text-align: justify">En lo más táctico, la carta secreta fue la marca al hombre. Toppmöller proponía persecuciones individuales a todo campo. En la semifinal, Ferguson no supo combatirlo. Aquel Ramelow vs. Verón lo traumatizó de por vida. Ninguna bruja más pisó Old Trafford desde <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/estirpe-brujas-veron-estudiantes-de-la-plata/">el 24-04-02</a>.</p>
<blockquote><p>El Bayer Leverkusen eliminó a media Premier League.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Antes de disputar la semifinal con el Manchester United el conjunto de Toppmöller eliminó al Arsenal y a la Juventus en la segunda fase y al Liverpool en los cuartos tras una exhibición de Lucio. Lo del central fue emocionantísimo, incluyendo un golazo de crack en el minuto 84 que remontaba el que Litmanen había marcado 4 minutos antes. Entonces comenzó <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/carrera-evolucion-central-especial-lucio/">la <i>luciomanía</i></a>. </p>
<p style="text-align: justify">Todo el mundo sabe lo que ocurrió<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/02/el-lanzamiento/"> en Hampden Park</a>, fue la noche de Casillas y Zidane. También se conoce que el Bayer Leverkusen perdió la final de la Pokal contra el Schalke 04, y que desperdició una increíble ventaja de 5 puntos sobre el segundo en la Bundesliga a falta de solo 3 jornadas (ganó el Borussia Dortmund de Amoroso). Pero por cómo jugaron, porque han vuelto al escaparate mediático de repente, porque un nuevo <i>humilde</i> alemán se ha vuelto a colar entre <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/semifinales-champions-bayern-barcelona-dortmund-real-madrid/">los cuatro mejores</a> de Europa y por Michael Ballack, apetecía recordar al ya para siempre apodado como Bayern <i>Neverkusen</i> de Klaus Toppmöller. Alemanes.</p>
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		<title>Pilar y los cachorros de la Eurocopa</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Jun 2012 01:52:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Futbolistas]]></category>
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		<description><![CDATA[eorge Bernard Shaw, Nóbel de Literatura irlandés, escribió que la juventud era una enfermedad que se curaba con el tiempo. El señor Shaw pronunció eso porque no vio jugar ni componer música con la pelota a Michael Laudrup en 1984 y en 1992. Tampoco descubrió al Bernd Schuster de 1980 y al de 1986. Ni [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">G</span>eorge Bernard Shaw, Nóbel de Literatura irlandés, escribió que la juventud era una enfermedad que se curaba con el tiempo. El señor Shaw pronunció eso porque no vio jugar ni componer música con la pelota a Michael Laudrup en 1984 y en 1992.<span id="more-16719"></span> Tampoco descubrió al Bernd Schuster de 1980 y al de 1986. Ni al incipiente Cristiano Ronaldo de 2004 y al tirano goleador de hoy. Ellos siguieron y siguieron enfermos de juventud, jugando siempre como recién salidos de una ducha de frenesí, ambición y gloria. Algunos son ya talentos eternos, tanto como en las pinceladas de sus primeros días, cuando saludaron al mundo desde el anfiteatro de una Eurocopa, la mejor fábrica de estrellas tempranas que alimenta el fútbol. Ahora nos hemos asomado a esta ventana bisiesta y hemos descubierto o confirmado nuevas minas de genialidad.</p>
<p style="text-align: justify">Las parabólicas, la red de redes y la tormenta tecnológica han acabado con las fronteras, nos han acercado el fútbol como una joya cotidiana, al alcance de un segundo o de una duda. Casi nadie nos sorprende ya en un torneo de estas dimensiones. Si acaso, se producen revalidaciones,<span class="pullquote_right">Hummels, Mandzukic y Dzagoev han dado el salto; Konoplyanka y Pilar han aparecido para el gran público</span> se da el paso decisivo que separa la magia de la pubertad y la consolidación de un futbolista especial y diferente, con el futuro como único límite. Esta Eurocopa, como tantas otras, le ha puesto <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/hacer-del-mando-un-arte/">el sello de calidad a Mats Hummels</a>, a Mario Mandzukic o a Alan Dzagoev. Ellos han gritado su salto a la madurez. En ese túnel hacia lo adulto, espera Mario Balotelli. Y dos futbolistas se han quitado el precinto para demostrarse al planeta tal y cómo se anunciaban: Yevhen Konoplyanka y él, el breve y sobresaliente Vaclav Pilar, el joven que más poderosamente ha derribado la puerta de las apariciones. Espumoso como la cerveza de Pilsen, desde donde se propulsó al escaparate internacional con el Viktoria Plzen, sus 23 años se han derramado por los campos de la Eurocopa como una catarata de vitalidad, emoción y osadía. Quizá sea <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/uefaeuro/season=2012/teams/player=250021555/index.html">Pilar la revelación del torneo</a>, a caballo de la banda izquierda de la República Checa, donde la intrepidez de Jiracek o Gebre Selassie, más mayores, de 26 años, también nos recuerda ese asombroso frescor que siempre ha representado esta selección (o su madre Checoslovaquia) en este torneo. Los checos siempre regalaron novedades en las Eurocopas. Ahora es Pilar, autor de dos goles, un extremo que ha sorprendido más por su madurez en el juego que por su fantasía e inspiración con la pelota. Comparado en su infancia futbolística con Leo Messi por su anatomía efímera y sus gestos locomotores, Pilar ha impactado por su sacrificio defensivo, su desborde perpetuo, su obsesión por ser valiente y por la astucia en los movimientos interiores. Siempre aparece cerca, siempre acaba lejos. Hablamos de un depredador del segundo palo.</p>
<p style="text-align: justify">La juventud de Pilar visitará la Bundesliga con el Wolfsburgo, club avispado en cerrar su fichaje antes de que los focos lo apuntaran demasiado. Lo de Pilar es una página más en un torneo único en fenómenos impactantes durante su historia. La magia de la Eurocopa guarda una leyenda singular: su capacidad para descubrirnos y garantizarnos jóvenes talentos, carne de enciclopedia en el futuro. Si hay una competición propensa a las irrupciones, esa es la Eurocopa.</p>
<blockquote><p>Numerosas leyendas han dejado como primer recuerdo para el fútbol su paso por la Eurocopa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pilar nació como checoslovaco en 1988, cuando la <i>«vieja Europa»</i> agonizaba al otro lado de un Telón de Acero con fecha de caducidad. De aquellos lugares, siempre aterrizaron novedades en la Eurocopa desde la primera edición de 1960. Pilar se une a otras eclosiones que procedieron de esa Europa silenciosa y opaca, como las de Viktor Ponedelnik (URSS) y Milan Galic (Yugoslavia), las dos principales apariciones de la fase final de la Euro 1960 disputada en Francia. Ponedelnik contaba con 23 años y solo había jugado un partido con la URSS liderada por Yashin e Ivanov. Pertenecía a un equipo de provincias, al SKA Rostov, lo que ensanchaba la relevancia del mérito en una selección nutrida desde los clubes de Moscú. Delantero centro con cuerpo de artillero, ya había marcado en la semifinal a Francia antes de cabecear el gol del título en los estertores de la prórroga ante Yugoslavia. Tras eso, fue el mejor punta del país, hasta que se retiró joven en 1965, aplastado por el sobrepeso. Enfrente, en la selección yugoslava comandada por Sekularac, <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/tournaments/archive/tournament=17/edition=21/video/video=1035245/index.html">Milan Galic, de 22 años</a>, saludaba a Europa con un formidable torneo y un gol en la final. Delantero del Partizan del Belgrado, ganó ese verano la medalla de oro en los Juegos de Roma y dos años después fue cuarto en la Copa del Mundo de Chile.</p>
<p style="text-align: justify">Del huevo de la Eurocopa, nacieron también con carácter de estrellas europeas en 1964 dos futbolistas que se retaron en las semifinales: el inabarcable <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=-_WJI2bSIlM">José Ángel Iribar</a>, 21 años de piernas y brazos infinitos y portero de la España campeona en Madrid. Y un carro blindado más de la escuela húngara, Ferenc Bene, cuyo gol a Iribar forzó la prórroga resuelta por Amancio y quien días después abrió la victoria por el bronce de Hungría ante Dinamarca. Bene hacía pareja con Florian Albert, otro goleador despiadado. Bene tenía 19 años, pero ninguna timidez: semanas después, se alzó con el oro en los Juegos de Tokio autografiando más goles que nadie, 12. En sus 17 temporadas en el Ujpest Dozsa fraguó una cartilla anotadora de 303 goles.</p>
<p style="text-align: justify">En la edición italiana de 1968, se produjo una aparición puntual y memorable: el joven Pietro Anastasi. Otro chaval, de 21 años, adscrito al Milan, Pierino Patri, fue el ojito derecho del seleccionador<span class="pullquote_left">Dzajic fue la estrella de la Eurocopa de 1968, donde Pierino Patri apareció de forma puntual y memorable</span> italiano Ferruccio Valcareggi en las semifinales ante la URSS (ganadas por sorteo) y en el primer partido de la final. Fue el torneo en el que se estiró el mito de la fortuna y la dulce especulación <i>‘azzurra’</i>: un lamentable arbitraje arrebató a Yugoslavia el título y la final exigió un desempate en el que Italia volteó la alineación. Y apareció Anastasi para en su segundo partido internacional marcar el gol de la sentencia con 20 años recién cumplidos. Había debutado esa campaña en Serie A con el Varese y después marchó a conquistar títulos a la Juventus. Un golpe en los testículos tras una broma con un masajista le privó del Mundial 70 y de compartir delantera con Luigi Riva. En aquella Yugoslavia, sobresalieron dos jóvenes: Dragan Dzajic, el mejor futbolista balcánico de la historia y uno de los mejores extremos zurdos de siempre, y Vahidin Musemic. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=cFHVYYSWWb0">Dzajic fue la verdadera estrella del torneo</a> con 22 años. El Balón de Oro solo se lo arrebataron Best y Charlton en el año mágico del Manchester United. Héroe del Estrella Roja, Pelé bautizó a Dzajic como <i>“El Milagro de los Balcanes”</i>. Era veloz, escurridizo e imaginativo. Su diagonal desde la izquierda arrollaba, de ahí los casi 400 goles de su carrera. Musemic, delantero centro, tenía un año menos, brilló en el FK Sarajevo y el Niza, y lo apodaron <i>“Orao”</i> (Águila) por su remate de cabeza en picado.</p>
<blockquote><p>En 1972, Alemania ganó la Eurocopa ante la URSS y a dos jugadores para su historia.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La Eurocopa de Bélgica de 1972 escenificó la mejor sinfonía alemana de siempre. Ese gen portaban las dos grandes revelaciones del certamen: los <i>‘gemelos’</i> Paul Breitner y Uli Hoennes, dos mitos germanos, por entonces con 20 años. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9ziTqRSpd5Q">Breitner</a> había debutado un año antes y nadie en toda la década osó arrancarle del perfil izquierdo de la defensa: potente, incansable, pegajoso… Hoennes, compañero y amigo del Bayern de Munich, tardó algo más en recibir el billete de Helmut Schoen. Pero emergió en las semifinales y la final como alimentador de Netzer. Ganaron en la final a una URSS ensamblada por varios jóvenes veloces, físicos, mecánicos y de juego impactante que tres años más tarde elevarían al demoledor Dinamo de Kiev de los años 70 a la cima de la Recopa: el extremo Volodymir Onishchenko, el organizador Anatoly Konkov (protagonista del gol ganador en semifinales ante Hungría) y el volante por la izquierda Viktor Kolotov. Esta terna, de 22 años cada uno, también figuró en los bronces de la URSS en los Juegos de Múnich o Monreal.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando nadie les anotaba en el cuaderno de los triunfos, los checoslovacos derrumbaron el muro alemán en la Eurocopa de 1976. ¿Quiénes era esos muchachos a los que la admirable locura de Antonin Panenka salvó para el recuerdo? Ya habían apartado de la fase final<span class="pullquote_right">Dieter Muller debutó con Alemania de forma determinante, pero no tuvo continuidad con la selección</span> de Yugoslavia a Inglaterra. Y, de repente, salieron casi de la nada, ya crecidos, el eslovaco y capitán Anton Ondrus (26 años, Slovan Bratislava), capaz de anular a Cruyff en su último gran torneo y de marcar en esa semifinal ante Holanda en el Maksimir de Zagreb. O el goleador de ese equipo, Zdenek Nehoda, 24 años y nueve del Dukla Praga. Más allá de ellos, pasó a la historia <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/uefaeuro/season=1976/matches/round=191/match=3691/index.html">el joven fogonazo del alemán Dieter Müller</a>, de 22 años. Debutó con la selección en el minuto 79 de la semifinal ante Yugoslavia. La primera pelota que tocó como internacional fue el gol que forzó la prórroga, donde martilleó dos balones más: su segundo y su tercer gol. La victoria. Alemania enloqueció con él. Venía otro Müller. Otro torpedo. En la final, ya titular, volvió a marcar. En 1977 y 1978 se disparó: doble máximo goleador de la Bundesliga y acertando dianas y dianas en la Copa de la UEFA con el Colonia. Sin embargo, apenas jugó 12 partidos con Alemania. Ni siquiera sus 9 goles con la Nationalmannschaft evitaron su desencuentro con Helmut Schoen. Dieter seguiría goleando para Colonia, Stuttgart y Girondins de Burdeos.</p>
<p style="text-align: justify">El paradigma de impacto en una Euro es el alemán Bernd Schuster, 20 años, quien en Italia 1980 asombró con su temperamento, manejo y desplazamiento telescópico como mediocentro. Apenas jugó dos partidos: su mágica contribución al 3-2 a Holanda y la final ante Bélgica. Eso no le impidió al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=f_MEWm9cisQ"><i>«Ángel Rubio»</i> adjudicarse el título y el Balón de Plata de ese año</a>, además de ganarse el traspaso al Barcelona. Su tormentosa relación con el seleccionador Jupp Derwall y los roces con Breitner silenciaron su carrera internacional con solo 23 años. En este torneo, debutó con Alemania, aunque con escaso peso, Lothar Matthaus. Y brilló también otro joven germano, el central Karl-Heinz Foster, una piedra acerada. Otras revelaciones fueron el goleador belga Erwin Vanderbergh (21 años, Lierse) o el tímido resplandor del inglés Glen Hoddle (22, Tottenham Hotspurs).</p>
<blockquote><p>Tras alumbrar a Bernd Schuster en 1980, la Eurocopa de Francia fue una de las más prolíficas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Y llegamos a la apoteosis juvenil de la Eurocopa de Francia 84, donde ejecutó su entrada en la aristocracia del fútbol un ejército de rebeldes, cada cual, bandera generacional e icono de sus selecciones durante los próximos años. Fue el torneo donde supuró el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=au48cm6H6fU">talento del danés Michael Laudrup</a> (19 años, Lazio), del belga Enzo Scifo (18 años, Anderlecht), del rumano Gheorghe Hagi (19 años, Sportul Studentesc), de los yugoslavos Dragan Stojkovic (19 años, Radnicki Nis) y Srecko Katanec (20 años, Olimpia Ljubiana) y de un español que sustituyó a Hipólito Rincón en la lista, aunque aún no debutó: Emilio Butragueño (20 años, Real Madrid). La sobredosis de clase fue histórica, con genios de la periferia del área, como Laudrup, Stojkovic o Hagi. El faro de Scifo en el centro del campo. Y el mando aterciopelado de Katanec desde la caverna defensiva.</p>
<p style="text-align: justify">En el 88, en Alemania, la Italia de Vicini configuró un equipo en el que se confirmaron los sub 21 que habían perdido dos años antes la final del Europeo ante la España de la Quinta del Buitre: Vialli, Donadoni, Mancini y Giannini. Pero este torneo significó la incontestable inauguración de Paolo Maldini, de 19 años, <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/classicfootball/players/player=174730/index.html">como potencial leyenda</a>. También se dieron a conocer gracias a su solvente papel, el central inglés Tony Adams (21 años, Arsenal) y el delantero danés Flemming Povlsen (21 años, Colonia), a quien las lesiones masacraron una carrera que tuvo precoz paso por el Castilla. </p>
<p style="text-align: justify">Y así nos acercamos al material más conocido: Stefan Effenberg (23 años, B. Munich) destelló en la Eurocopa del 92 antes de que, como tantos alemanes, se peleara con los seleccionadores.<span class="pullquote_left">En la del 1996, una nueva generación de checos deslumbró a Europa</span> Y fue el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=drScL8q956o">primer gran baile de Denis Bergkamp</a> (23 años, Ajax), quien un año después saltó al Inter. En Inglaterra 1996, los checos volvieron a entusiasmar con varios nombres inéditos que brincaron de la Eurocopa a los mejores clubes del continente: Pavel Nedved (23 años, Sparta Praga->Lazio), Patrik Berger (22 años, B. Dortmund->Liverpool) o Karel Poborski (24 años, Sparta Praga-> M. United). Terminaron por amanecer Seedorf y Kluivert, ambos del Ajax y con 20 años. Y también la elegancia de Zidane, 24 años, recibió pasaporte para el panteón del fútbol y cambiaría ese verano Girondins por Juventus. </p>
<p style="text-align: justify">Y en la Euro de 2000, pobre en brillo joven, apenas asomaron un poco la cabeza un Steven Gerrard de 20 años o el <a target="_blank" href ="http://www.diariosdefutbol.com/2007/01/16/triste-adios-de-sebastian-deisler/">juguete roto del fútbol alemán, Sebastian Deisler</a> (20 años/Hertha). Dejaron buenos minutos el yusgoslavo Dejan Stankovic (21 años, Lazio) o el noruego John Carew (20 años, Rosenborg), pero las dos principales irrupciones fueron Thomas Rosicky (19 años, Sparta Praga) y Gianluca Zambrotta (23 años, Juventus). </p>
<p style="text-align: justify">Junto a la de 1984, la Eurocopa de Portugal fue la más generosa en estrellas juveniles. Varios de los futbolistas más prestigiosos de la actualidad se reafirmaron en aquel torneo. Saborearon goles el sueco Zlatan Ibrahimovic (22 años, Ajax) y el italiano Antonio Cassano (21 años, Roma). Enseñó su brújula Xabi Alonso (Real Sociedad, 22 años). Mostró sus manoplas Petr Cech (22 años, Rennes). Pisaron con fuerza los alemanes Bastian Schweinsteiger (19 años, Bayern Munich) y Philipp Lahm (20 años, Stuttgart). Y paseó por la alfombra roja, en su casa, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xfJhY4sk47M">como héroe popular, Cristiano Ronaldo</a> (19 años, Manchester United). También fue una edición fecunda en amaneceres de estrellas estrelladas: el letón Maris Verpakovskis (24 años, D. Kiev), el checo Milan Baros (22 años, Liverpool), el griego Angelos Charisteas (22 años, W. Bremen) o el holandés errante Andy van der Meyde (24 años, Inter). Casi todos ellos, siguen cerca de nosotros, como los brotes de 2008, los rusos Zhirkov y Arshavin, el croata Modric o el turco Arda Turan. Ellos serán siempre cachorros de la Eurocopa, una manada insurrecta y agitadora, enferma de juventud, de talentos inagotables; ilustres en el ayer y muchos de ellos, leyendas del mañana. Una colección en la que quizá recordemos algún día a Vaclav Pilar y su menudo cuerpo feliz.</p>
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		<title>El verano de nuestras vidas (II)</title>
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		<pubDate>Sun, 17 Jun 2012 01:50:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[on la reunificación Alemania será futbolísticamente imbatible». Palabras de un exultante Franz Beckenbauer tras ganar el Mundial de Italia en 1990. Tras dos finales perdidas en la anterior década, el fútbol alemán retomaba su puesto de privilegio en el concierto internacional, y lo hacía con una sensacional actuación en un Mundial en el que sólo [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><i><span class="dropcap">«C</span>on la reunificación Alemania será futbolísticamente imbatible»</i>. Palabras de un exultante Franz Beckenbauer <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=EF56urzF65s">tras ganar el Mundial de Italia en 1990</a>. Tras dos finales perdidas en la anterior década<span id="more-15964"></span>, el fútbol alemán retomaba su puesto de privilegio en el concierto internacional, y lo hacía con una sensacional actuación en un Mundial en el que sólo partía como cuarto candidato, por detrás de Italia, Brasil y Holanda. Beckenbauer, que se las había ingeniado para llevar a su selección a una improbable final en México –solo para perderla ante el genio de Maradona y la desafortunada actuación del siempre fiable Schumacher-, había recibido muchísimas críticas ante la actuación de su país en la Eurocopa del 88. El Kaiser, trató de renovar la selección, pero muchos de los hombres que compusieron el equipo que jugó la Eurocopa en casa no eran jugadores del nivel necesario. El camino hacia 1990 era largo y le permitió ensamblar un gran conjunto, con una excelente mezcla de veteranos y jóvenes sobradamente preparados. Con una solidez a prueba de bombas, la última selección de la República Federal Alemana se alzó con el título mundial.</p>
<p style="text-align: justify;">Era un equipo magnífico, con una columna vertebral compuesta por Klaus Augenthaler, Andreas Brehme, Lothar Matthäus y Rudi Völler, cuatro veteranos que estaban en gran forma. A su alrededor, jóvenes como Jürgen Kohler, Stefan Reuter, Thomas Berthold o Jürgen Klinsmann, <a target="_blank" href ="
http://www.youtube.com/watch?v=WgGa55ZvO6k">con Thomas Hässler</a>, Karlheinz Riedle y Andy Möller dando sus primeros pasos en la selección, Olaf Thon ejerciendo de comodín y Pierre Littbarski, reconvertido de voraz extremo a inteligente volante ofensivo, dando sus últimas lecciones con la camiseta nacional. Era una maquinaria perfectamente engrasada a la que Maradona, en su última gran gesta, le facilitó el trabajo eliminando al único equipo que podía frenarle en ese verano italiano: la propia selección <i>«azzurra»</i>.</p>
<blockquote><p>Tras el Mundial llegó el momento de la renovación futbolística y política</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">El tricampeonato mundial sólo podía augurar cosas buenas, y a eso se refería la frase de Beckenbauer. Un nuevo período de esplendor parecía abrirse en los horizontes de Alemania, en todos los sentidos. El Muro de Berlín había caído y<span class="pullquote_right">Tras la caída del Muro de Berlín, el futuro de la Alemania unificada era esplenderoso</span> el país volvía a ser uno sólo. Había que reestructurar la atrasada parte oriental, pero a cambio, Alemania -por fin sin siglas- ganaba en potencia. Algo que, como todos sabemos, no fue tan fácil como se suponía, y que todavía sigue en marcha. Futbolísticamente, varios campeones del mundo habían dejado el equipo. Los más importantes, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0DJuaDuuaxg ">el líbero Augenthaler</a>, una bestia competitiva con una pegada brutal y un capo del vestuario, y el pequeño genio del Colonia Littbarski. Y, sobre todo, Beckenbauer había abandonado el cargo de seleccionador tras 6 años en los que había logrado renovar y regenerar al equipo nacional y, por supuesto, igualar a Mario Zagallo como único hombre en ganar la Copa del Mundo como jugador y como entrenador. No eran bajas cualquiera: los tres habían sido muy influyentes en la personalidad y la carrera de un Lothar Matthäus que había pasado de ser <i>el marcador de todos los números 10 del mundo</i> a ser él el marcado y el jugador clave de todos sus equipos.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero es aquí donde entra futbolísticamente la RDA. Los <i>«Ossies»</i> más importantes comenzaron a jugar casi de inmediato con la nueva selección alemana, y eran jugadores que cubrían las bajas del equipo campeón del mundo e incluso reforzaban<span class="pullquote_left">Los jugadores de la extinta RDA eran perfectos para el relevo generacional</span> las parcelas que podían ser más críticas. <a target="_blank" href ="
http://www.youtube.com/watch?v=gbd2yehoD1g">Matthias Sammer era el sustituto perfecto</a> para Augenthaler –aunque finalmente siguió jugando como ancla en el centro del campo, pasando Guido Buchwald a ser el hombre libre-. Era el jugador más destacado de la RDA y fue el primer jugador del Este en jugar con la nueva Alemania. Ulf Kirsten era un goleador implacable que formaría una rotación tremenda con Klinsmann, Riedle y el veterano Völler, del que se le veía como perfecto sustituto. Andreas Thom fue el primer jugador oriental en firmar con un equipo de la Bundesliga –Bayer Leverkusen-, y era un segundo delantero cotizado por su capacidad para jugar también como extremo y centrocampista ofensivo. En otras palabras, el Littbarski de la RDA. Por último, Thomas Doll era un centrocampista ofensivo de calidad, con buena llegada al gol y capacidad para organizar el juego. Su puesto era el más difícil, porque lo compartía con Matthäus, pero cuando este se lesionó y tuvo que perderse la Eurocopa en Suecia, la importancia de Doll se tornó capital.</p>
<p style="text-align: justify;">La nueva Alemania entrenada por Berti Vogts –mano derecha de Beckenbauer- no tuvo ningún problema para clasificarse para el torneo en Suecia, en un grupo que incluía a Bélgica, Luxemburgo, Gales y, cosas de la vida, a una RDA que usó ese primer partido de clasificación contra Bélgica como un amistoso que sirviese de despedida para su equipo nacional.</p>
<blockquote><p>Se esperaba que Suecia fuese el escenario del dominio del nuevo equipo alemán.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">El conjunto germano era el favorito número uno para alzarse con la corona europea. Se esperaba su enésima revancha con los holandeses –tras las guerras del 88 y el 90- durante la fase de grupos y un eventual encuentro con la Francia de Michel Platini y Jean Pierre Papin.</p>
<p style="text-align: justify;">Como ya dijimos, el equipo mantuvo la base del Mundial del 90. Matthäus estaba lesionado y Doll tomó su puesto. Sammer y Thom también consiguieron entrar en la lista de Vogts. Sorprendentemente, fue Kirsten el que no viajó a Suecia. El entrenador fue bastante criticado, al convocar a 9 defensas para una lista de 20 jugadores –entre ellos el jovencísimo Wörns y los mediocres Schulz y Binz-. Aparecía en la selección por primera vez también <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=RjvS0AsUtnY">Stefan Effenberg</a> en un equipo que nunca tuvo tantos jugadores en el extranjero. El Calcio seguía importando a los mejores del mundo y es así como Juventus –Reuter y Köhler-, Inter –Brehme y Klinsmann-, Roma –Hässler y Völler- y Lazio –Doll y Riedle-, estaban representados en la selección de Vogts. Sólo el Stuttgart tenía más jugadores -3- que alguno de los equipos de la Serie A.</p>
<p style="text-align: justify;">Alemania comenzó el torneo dubitativa. La provisional selección de la CEI se le adelantó en el marcador, y sólo un fantástico <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=NQqTV_XLbc4">lanzamiento de falta de Hässler salvó los muebles</a>, justificando los miedos de Vogts antes del partido. <i> Los soviéticos sólo han cambiado de nombre </i>, decía Berti. Además, Alemania perdía a Völler, que se rompió el brazo. Para el segundo partido, hubo bastantes cambios en el equipo. Klinsmann pasaba a ser titular junto al indiscutible Riedle, Möller aparecía de inicio y Effenberg jugaba de lateral derecho.<span class="pullquote_right">Alemania fue superada por Holanda, pero Escocia indirectamente les metió en semifinales</span> Fue una victoria cómoda ante una Escocia que quedaba eliminada. Faltaba el duelo contra los holandeses.</p>
<p style="text-align: justify;">Un partido <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Yru40SMBNz8">muy malo por parte de Alemania</a>, donde Vogts era incapaz de encontrar un medio del campo a su gusto. Helmer, Effenberg, Möller y Hässler –Sammer fue al banquillo-, en este caso, fueron avasallados por Wouters, Rijkaard y Witschge, y por la inspiración de un Brian Roy que estaba siendo toda una revelación en el torneo. 3-1 y sólo la inconcebible derrota de la CEI contra Escocia por tres a cero les daba el pase a las semifinales. ¿Qué pasaba con Berti? ¿No sabía lidiar con tal despensa de talento?</p>
<p style="text-align: justify;">En el otro grupo, ya lo sabemos, Dinamarca se cargaba a Francia y se colaba en las semifinales junto a Suecia, que sería la rival de Alemania en semis. En el Rasunda Stadion, Vogts sacó su equipo más lógico de todo el torneo. Un 5-3-2 con Sammer, Effenberg y Hässler en el medio. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9Rwmz4JB1m8">Alemania jugó bien, a ratos muy bien</a>, y dominó sin excesivos problemas a los anfitriones. Hässler, el pequeño mago de la Roma, seguía pletórico, abriendo el marcador con otra de sus faltas, y Riedle ejerció de matador con dos goles. </p>
<p style="text-align: justify;">La final, la esperada revancha con los holandeses, nunca se produjo. Dinamarca aparecía súbitamente por sorpresa –tan súbitamente como en este artículo- para asumir todo el protagonismo. Lo que se presumía un duelo igualado en todos los aspectos entre Alemania y Holanda se convirtió en la peor pesadilla<span class="pullquote_left">Alemania ya conocía a Dinamarca, pero éstos hicieron el mejor partido del torneo</span> para los chicos de Vogts. No había <i>fifty-fifty</i>. Nadie iba con Alemania.</p>
<p style="text-align: justify;">Alemania repitió once, y el fútbol y la experiencia estaban con ellos. No podían ser sorprendidos ahora. Ya habían visto todo lo que tenía Dinamarca en los duelos contra Francia y Holanda. O eso pensaban. Dinamarca jugó el mejor partido del torneo, con un <a target="_blank" href ="
http://www.youtube.com/watch?v=32bK9BfxFMQ">Schmeichel que demostró ser todavía mejor de lo que ya habíamos visto</a>, con un Brian Laudrup que era un diablo haciéndole la vida imposible a Reuter y Köhler, con John Jensen y Kim Vilfort, dos jornaleros, convertidos en titanes del medio del campo. A los 19 minutos, Jensen culminaba con un chut desde fuera del área una gran jugada colectiva de los daneses. El balón pasó como una exhalación sobre un desafortunadísimo Bodo Illgner –como a lo largo de todo el torneo-, y encendió los sueños de la pequeña nación.</p>
<p style="text-align: justify;">Vogts, en el descanso, retiró a Sammer y dio entrada a Doll, intentando que su equipo tomase la iniciativa. Y la cosa salió bien, porque Alemania dominó los primeros 30 minutos de la segunda parte y obligó a Schmeichel a multiplicarse. Su parada a tiro de Klinsmann es antológica, su dominio del área en los balones colgados también. Y cuando más cerca estaba el empate, una contra danesa la culminó Vilfort con un tiro raso pegado al poste izquierdo de un inoperante Illgner. <i>Colorín colorado </i></p>
<p style="text-align: justify;">Es así, sin avisar, de improviso, como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=WRg428nAuEo&#038;feature=fvwrel ">Dinamarca dio una de las mayores sorpresas de la historia del fútbol</a>. <i>«Nosotros comenzamos nuestra preparación jugando el primera partido contra Inglaterra. Después de eso es cuando comenzó nuestra concentración»</i>. Palabras de Möller Nielsen que ponen en duda los beneficios de las concentraciones largas. Los daneses llegaron como invitados, jugaron con voluntad y sin complejos, y fueron campeones gracias al mejor guardameta del mundo, al criterio de Lars Olsen en defensa, al trabajo de Chistofte en el ala izquierda y de Povlsen en la delantera, y a la fantasía de Brian Laudrup. Fueron un equipo en toda la extensión de la palabra, y vivieron el verano de sus vidas.</p>
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