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	<title>Ecos del Balón &#187; Copa del Mundo 1986</title>
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		<title>Nápoles-Buenos Aires, vuelo directo #yomequedoencasa</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Apr 2020 02:00:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">H</span>acía apenas 10 días que Francia había ganado la Eurocopa de Naciones en el Parque de los Príncipes <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/03/una-fortiva-lagrima/">ante España</a>. Michel Platini, en la cima de su carrera, había dominado el torneo con mano<span id="more-272046"></span> de hierro, justo como lo llevaba haciendo en la Serie A desde su llegada en el verano del 82. Con el mejor jugador del mundo en ese estado de forma, el panorama del campeonato italiano parecía que poco podía cambiar. Hacía falta algo especial para combatir a esa poderosa Juventus sin rival incluso en la liga más fuerte del planeta.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xL2xAZxDs18">6 de julio de 1984</a> aquel pequeño hombre de cabello rizado, físico chaparro y viva mirada salió por primera vez del túnel de vestuarios de San Paolo tenemos serias dudas de quién estaría más impresionado y sorprendido. Él, que había sido la estrella más deseada y rutilante del fútbol internacional y cuya carrera estaba en un impasse lleno de dudas tras su salida de Barcelona, no pudo dejar de alucinar al ver el estadio lleno para verle dar unos toquecitos al balón y saludarles. No más alucinado que los <i>tifossi</i>, que llevaban años recordando a Sívori y Altafini, saboreando la Coppa del 76 o lamentándose de la ocasión perdida <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PBVtybhFF4w">en el 81</a>, cuando un holandés volador –Ruud Krol- les hizo luchar por el Scudetto. No más que los chavales que habían bajado desde Chiaiano, San Pietro y Ponticelli, desde Soccavo, la Stella y San Carlo, parecía que todo Nápoles estaba allí. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">¡¡¡MARADONA!!!</a> Apenas saludó, apenas tocó la pelota y ya Diego se sentía en casa. Había encontrado un pedacito de su Buenos Aires en Europa y pronto comprendió que, así como esa gente se lo daría todo, él debía hacer lo mismo por ellos.</p>
<blockquote><p>Los inicios de la aventura napolitana no fueron fáciles para el astro argentino.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Maradona llegó al sur de Italia buscando redención. Su paso por Barcelona no había acabado bien y el inicio de su carrera europea había quedado bastante empañado por lesiones, incidentes –<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tejvf8FA8uQ">final de Copa contra el Athletic de Bilbao</a>&#8211; y polémicas varias. Además, no había brillado especialmente en su primera aparición en el Mundial. En los campos españoles, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=WFl56Nl9zmo">de albiceleste</a> y de blaugrana, dejó detalles de su grandeza, se vio sometido a marcajes feroces, y la decepción y la frustración se convirtieron en sentimientos demasiado comunes en su vida.</p>
<p style="text-align: justify">Nápoles era volver a empezar, casi de manera literal. También financieramente había tenido un revés grande con su anterior representante Jorge Cyterszpiler, que lo había dejado muy tocado. El club partenopeo, por su parte, llevaba ya 15 años bajo el mando de Corrado Ferlaino y seguía buscando salir de la irregularidad a la<span class="pullquote_right">Maradona llegó a un Napoli que competía por no descender a Serie B</span> que se había visto abocado desde los tiempos en que Sívori, Altafini y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/carrera-dino-zoff-napoles-juventus-italia/">Zoff</a> lo habían puesto en el mapa. A pesar del reciente buen recuerdo del año 81, el equipo no estaba para luchar por altas cotas. Maradona mismo reconoce en su biografía que no se esperaba lo que encontró. El Napoli se había salvado la campaña anterior por un punto escaso,  y además sus dos jugadores más destacados, Krol y Dirceu, abandonaron el club. Junto a Maradona llegó el también <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=wFtMv52OKNY">argentino Daniel Bertoni</a>, un jugador que se movía por el frente de ataque, que había tenido ya una carrera larga y además, había ganado el Mundial con Argentina. Sería el principal apoyo de un Maradona que sufriría los rigores del Calcio ese primer año. El resto del equipo era de una mediocridad preocupante, si acaso se salvaban el capitán, el veterano Bruscolotti, y Salvatore Bagni, centrocampista internacional. Parecía muy poco en un campeonato al que llegaban también ese verano Rummenigge, Sócrates, Junior o Souness.</p>
<p style="text-align: justify">Conducido por el entrenador Rino Marchesi, y liderado por Maradona y Bertoni (25 goles entre ambos), el Napoli navegó todo el año alejado de aguas peligrosas y luchó por entrar en las competiciones continentales. Es probable que nunca más se vea celebrar los goles y las victorias tan efusivamente a Maradona. Venía de Boca y el Barcelona, equipos hechos para ganar, y fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xGwtEDoYq-0">como volver a su Argentinos</a>, luchando cada punto por la salvación, por arañar un puesto en el medio de la tabla. Volver a los orígenes fue una bendición para Diego, que durante este año desarrolló una comunión con los napolitanos que ya nunca abandonaría. A ello contribuyó el racismo de la gran mayoría de aficiones del norte del Italia, los gritos de <i>«terroni»</i> en Verona o Bérgamo y los <i>«¡lavatevi, lavatevi!»</i> en Turín. Cuanto más le querían dañar, más fuerte se hacía, más disfrutaba quitándoles puntos, más se crecía recibiéndolos en San Paolo junto a su gente. El odio y la persecución que sufrían los napolitanos y él mismo se convertirá en su mayor fuente de energía y en su motivación. Cada año, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tVMtilsNzeI">Diego</a> querrá robarles un botín más grande a los altivos norteños.  Para completar el cuadro, ese año 85 se proclama campeón de Italia el equipo con la afición más racista del país, el Hellas Verona de Osvaldo Bagnoli, de Elkjaer y de Briegel. </p>
<p style="text-align: justify">Diego no va a parar hasta que pueda ofrecerles lo mismo a los aficionados de San Paolo y, en general, a la gente del sur de Italia. Maradona se involucra en la confección del equipo, exige a Ferlaino buenos jugadores que le ayuden en su empresa. Ese verano llega Claudio Garella, el portero campeón con el Verona, también<span class="pullquote_left">Ferlaino mejoró el equipo con el fichaje, sobre todo, de Giordano</span> Alessandro Renica, uno de los mejores líberos de Italia y Eraldo Pecci, un magnífico centrocampista que no cuajaría finalmente. La adquisición más importante es <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OsI75cex814">la de Bruno Giordano</a>, un rebelde que había sido sancionado por el caso del <i>Totonero</i>, pero sobre todo un goleador capaz de compenetrarse a la perfección con Maradona y Bertoni. También se cambia el entrenador, llegando Ottavio Bianchi, cuyos planteamientos defensivos le costarán problemas con <i>El Diez</i> más adelante. La mejora en la plantilla es ostensible y así lo será también en la clasificación final. El Napoli termina tercero del campeonato, a seis puntos de la todopoderosa Juve de Trapattoni y Platini. El equipo empieza a derrotar a los grandes, y así es como cae la propia Juventus en la novena jornada en San Paolo, y también el Inter. Por si fuera poco, Maradona regala un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=M94htIRKAek">aplastante 5-0 contra los campeones del Verona</a> a los aficionados que se congregan el 20 de octubre de 1985 en el estadio partenopeo. Maradona termina el campeonato con once goles –empatado con su compañero de selección/rival Passarella, que juega en la Fiore-, mientras Giordano marca 10. Además, Diego está inmerso en la preparación para el Mundial de México.</p>
<blockquote><p>El verano del 86 cambia definitivamente la vida de Diego Armando Maradona y del Nápoles.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Satisfecho por su buena campaña en la Serie A, Maradona afronta el reto del Mundial liderando a una Argentina que no carbura bajo la dirección de Bilardo. Nada importa, porque bajo el abrasador calor del verano mexicano, Maradona explota y da la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tNRXF5FeRdY">mayor exhibición individual</a> que se haya visto en una Copa del Mundo. Nadie duda ya de quien es el mejor jugador del planeta y, cumplido su objetivo con la selección, toca asaltar nuevos retos con su club.</p>
<p style="text-align: justify">Bruscolotti, el veterano capitán, reconoce de facto el indiscutible liderazgo de Diego, y le entrega el brazalete a pesar de que él seguirá jugando. Es el símbolo del cambio, el momento en que el Napoli deja atrás los años de mediocridad y empieza la era de los grandes objetivos. La consolidación de<span class="pullquote_right">Aunque sigue jugando, Bruscolotti le entrega el brazalete al Diego</span>  un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=vkQiPRxrfAg">joven Ciro Ferrara</a> y de Alessandro Volpecina será una de las noticias de ese año, conformando una línea defensiva que será la red de seguridad que Bianchi teje para proteger a Maradona y Giordano.  El internacional Fernando de Napoli llega del Avellino para consolidar aún más el centro del campo junto a Bagni, y la aparición de Francesco Romano, un centrocampista ofensivo firmado de la Triestina y que llegará a la selección italiana, es también una de las notas positivas en cuanto a la composición de la plantilla. Bertoni, por su parte, abandonó el club, siendo sustituído en el ataque por el corpulento Andrea Carnevale, que venía del Udinese. La temporada se presenta dura ya que, aunque la Juventus parece haber pasado su mejor momento, se produce el desembarco en Milan de Silvio Berlusconi. Además, los fichajes en la mejor liga del mundo son siempre de relumbrón y casi todos los equipos se refuerzan de manera excelente. Donadoni llega a Milan, mientras el Inter firma a Giovanni Trapattoni y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T3-QejVvKnQ">a Passarella</a>, la Fiorentina a Ramón Díaz y la Sampdoria a Briegel y Toninho Cerezo, por citar algunos.</p>
<p style="text-align: justify">La temporada empieza con decepción para el Napoli, ya que queda eliminado a las primeras de cambio de la Copa de UEFA ante el Toulouse francés, pero eso le permitirá centrarse al cien por cien en las competiciones nacionales. Desde la jornada nueve, merced a un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TSfAcgsaLbM">maravilloso 1-3</a> en Turín contra la Juve, los partenopeos se harán con el liderato y lo mantendrán de manera consistente, resistiendo los asaltos de la propia Juventus y del Inter. A las últimas jornadas se llegó con un Napoli dubitativo, que había perdido buena parte de su ventaja, y que apenas tenía dos puntos sobre Juve e Inter. Finalmente, en una inolvidable tarde en San Paolo, los de Ottavio Bianchi fueron capaces de asegurar <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=uNMUsyduv2Q">el punto necesario</a> al empatar con la Fiorentina. Un partido en el que, por cierto, un tal Roberto Baggio anotó su primer gol en la Serie A. Carnevale, que anotó cuatro goles en los últimos cuatro partidos de liga fue el autor del tanto que daba el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=b0devXSzl_w">Scudetto al Napoli</a>. El primero que viajaba al sur de Italia. Maradona había cumplido su promesa. Y no contento aún, regaló a la ciudad un impensable doblete. Tras eliminar a Brescia, Bolonia y Cagliari, los partenopeos derrotaron a doble partido a la Atalanta -otro de los enemigos preferidos de Diego- para firmar el doblete, sólo el tercero de toda la historia del fútbol italiano, tras Torino en 1949 y Juventus en 1960.</p>
<p style="text-align: justify">Maradona era ya dios en Nápoles. Santa Maradona era ya tan venerada como San Gennaro y el pibe de oro aún quería más. Porque cuanto más quería él, más felices eran todos los de su alrededor. Es cierto que los<span class="pullquote_left">Al Diego no le gustaba la visión defensiva del fútbol de su técnico</span> escándalos –reales o inventados- nunca le abandonaron. Desde su presunto –por entonces- consumo de drogas, hasta relaciones con la Camorra, enfrentamientos con el presidente y el entrenador… Con Ferlaino las cosas eran difíciles. Diego era ambicioso, y el presidente también, pero no era fácil llegar a acuerdos. Con Bianchi las relaciones empezaron a enfriarse tras el Scudetto. A Diego no le gustaban sus métodos de entrenamiento, ni su visión defensiva del fútbol, ni mucho menos que Bianchi quisiera que corriese <i> como si fuese uno más</i>. Pero como las cosas iban bien, todo parecía menos grave. Más aún cuando el delantero de la selección brasileña, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=QUhXqq-fGng">Careca</a>, uno de los mejores jugadores del Mundial de Mexico y un atacante codiciado por muchos equipos punteros firmaba con el Napoli. Además, con él, llegaba Giovanni Francini, presto para apuntalar aún más la línea defensiva de Bianchi. La Copa de Europa parecía un objetivo posible, si bien esa campaña de 1988 se presentaba como una de las más fuertes de la década.</p>
<p style="text-align: justify">La aventura europea, que se presumía larga y exitosa, acabó pronto. El bombo, caprichoso como sólo puede serlo uno al que no se le ponen trabas, decidió emparejar en la primera ronda a los campeones de Italia y España. La ida, en un Bernabeu cerrado, midió a Maradona con los miembros de la Quinta del Buitre, reforzados por aquella llamada <i>de los Machos</i> -H.Sánchez, Gordillo, Buyo-, y con veteranos como Camacho, Juanito o Santillana. El partido será recordado como aquel en el que, en expresión de Valdano <i>los pajaritos le dispararon a las escopetas</i>, cuando Chendo le tiró un caño al propio Maradona. El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=SoNyrh0kAko">2-0 que los blancos consiguieron</a> de renta fue imposible de remontar en San Paolo. Un 1-1 que dejaba sabor amargo de esa primera experiencia en la máxima competición continental.</p>
<p style="text-align: justify">Mientras, en una Italia que recibía a estrellas como Rudi Völler, Ian Rush, Ruud Gullit, Marco Van Basten o Enzo Scifo, el Napoli sigue a un ritmo intratable. Gana sus primeros cinco partidos de liga destacándose en cabeza, liquida a la <a target="_blank" href ="">Sampdoria en Génova</a> cuando era su principal perseguidor, gana el campeonato de invierno y a finales de febrero saca cinco puntos al Milan de Sacchi. Parecía que el segundo Scudetto iba camino  de Napoles bajo las alas de una delantera que hacía las delicias de los aficionados. Una <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=hGF_7TZYMwo">delantera Ma-Gi-Ca</a>, Maradona-Giordano-Careca. Aunque el término ya existía con Carnevale en lugar de Careca.   </p>
<p style="text-align: justify">El 10 de abril, a cinco jornadas del final, el Napoli tenía cuatro puntos de ventaja sobre los <i>rossoneri</i>, que no habían sido capaces de aprovecharse de algunos de los tropiezos de los líderes en los dos meses precedentes. Pero el Milan encandenó un par de victorias que se revelaron decisivas: ganó en Roma mientras los de Maradona perdían en Turín ante la Juve, venció el Derby della Madonnina al mismo tiempo que el Napoli empataba en Verona. Así pues, los milanistas llegaron al enfrentamiento directo en San Paolo a un punto de los partenopeos. En uno de los partidos más famosos de la historia de la Serie A, los hombres de Arrigo Sacchi <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=KzGXPY5dUy4">se impusieron por 2-3</a>, gracias a un doblete de Pietro Paolo Virdis y a otro gol del recuperado Marco Van Basten, que se había pasado más de media temporada lesionado y empezaba ahora a escribir su leyenda milanista. Tras esto el Napoli se desintegró. Un equipo que había perdido apenas dos partidos de los 25 primeros de liga, perdió cuatro de los últimos cinco y, a pesar de una derrota en los despachos por incidentes contra la Roma, al Milan le bastó un empate en Como para ganar el Scudetto. El único, por cierto, que ganará Arrigo Sacchi en toda su carrera.</p>
<blockquote><p>La consagración de Maradona se produce en las dos siguientes temporadas, pero la puerta de salida se va abriendo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El verano del 88 es tenso, más que nunca. Maradona y Bianchi no se soportan y eso pone las cosas difíciles. El campeonato italiano, además, sigue reforzándose más y más, y la Sampdoria se consolida como un equipo a tener en cuenta bajo la guía de Vujadin Boskov. Los holandeses del Milan se consagran en la Eurocopa y Sacchi trae a Rijkaard. Trapattoni pesca en Alemania a Matthäus y Brehme, también llegan al Inter Díaz y Berti.  Ferlaino, por su parte, no quiere ser menos y firma al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9bLTLkqV6gs">centrocampista brasileño Alemao</a>, que llega del Atlético de Madrid. El de Lavras es un medio con muchísimo recorrido y que también distribuye el juego. Junto a él, Luca Fusi y Massimo Crippa compensan la marcha de Bagni. La defensa se mantiene, pero Garella deja paso a Giuliani en la portería.  También abandona el equipo Bruno Giordano, asumiendo Carnevale más cuota de protagonismo.</p>
<p style="text-align: justify">El equipo, como podemos observar, cada año es mejor, más completo y con una rotación mayor, pero esta temporada 88-89 no será recordada por su actuación en la liga. La Serie A ha aumentado hasta 18 equipos, y<span class="pullquote_right">El Napoli no puede con el Inter en Liga, pero va a por todas en la UEFA</span> las cuatro jornadas extra sólo servirán para que la máquina de Trapattoni, el llamado <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=h9No_LGrnvQ"><i>«Inter de los Alemanes»</i></a>, destroce todos los records habidos y por haber en el campeonato italiano. Gana la liga con 11 puntos de diferencia sobre un Nápoles que sólo pierde 5 partidos –pero es que el Inter gana 26-, encaja apenas 19 goles, marca 67, y Aldo Serena marca 22 goles, algo que no se veía desde hacía más de 25 años. Careca y Carnevale tienen una gran temporada anotadora -19 y 13-, pero Maradona arrastra problemas físicos que volverán habitual el hecho de que juegue infiltrado. Sin embargo, en la Copa de la UEFA, el Napoli sí deja su sello. Tras la decepción del año anterior, Maradona está dispuesto a ofrecer un título europeo a la ciudad. Se sufre para eliminar al PAOK de Salónica y al Lokomotiv de Leipzig, y aún más para superar a un talentoso Girondins de Burdeos. Carnevale marcó pronto en el Parc Lescure, pero el resto de la eliminatoria fue cerradísima, los partenopeos pasaron por ese escaso 1-0. </p>
<p style="text-align: justify">Con la liga ya prácticamente perdida, en marzo se jugaron los cuartos, y el emparejamiento con la Juventus tuvo tintes épicos. Entre otras cosas porque los napolitanos necesitaron remontar un 2-0 adverso que se habían traído de Turín. La Juve estaba lejos de su mejor época a inicios de la década, pero aún contaba con grandes jugadores como Laudrup, Rui Barros, Alejnikov, Zavarov o Marocchi. San Paolo reventó cuando, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=WcfvA-SwN0s">en el minuto 119</a>, un gol de Alessandro Renica –uno de los jugadores más injustamente olvidados de ese equipo- hacía valer los de Maradona y Carnevale, y enviaba al Napoli a las semifinales, además de fastidiar a la odiada <i>Vieja Señora</i>. Cabalgando sobre esa euforia consiguió, apenas 15 días después, el cuadro celeste <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LvyZjxL_oHs">derrotar al Bayern</a> en casa merced a goles de Careca y Carnevale. Un doblete del brasileño selló el empate en tierras muniquesas y la presencia de los napolitanos por primera vez en una final europea.</p>
<p style="text-align: justify">El rival sería el Stuttgart de Jürgen Klinsmann, Fritz Walter o Srecko Katanec. Además, los alemanes comenzarían adelantándose en la ida, merced a un gol del excelente y técnico centrocampista Maurizio Gaudino, que complicaba bastante las cosas por su valor doble. Maradona de penalti y Careca apenas tres minutos antes del final<span class="pullquote_left">Maradona no pudo irse a Marsella, pero a cambio Ferlaino se cargó a Ottavio Bianchi</span>, colocaban una victoria mínima que se confirmaría con un espectacular <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=X36jxuM3uXY">empate a tres</a> en el Neckarstadion. La Copa UEFA viajaba también al sur de Italia y Nápoles seguía viviendo el sueño. La derrota en la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=saHkpFAAhAk">final de Coppa</a> ante la Sampdoria se le perdona a un equipo que estaba llegando a cotas nunca imaginadas. Ese sueño parecía tornarse pesadilla cuando ese verano Maradona acusaba a Ferlaino de incumplir su promesa de dejarle marcharse a Marsella si daba al Napoli un título europeo. Maradona estaba ya cansado del estrés de su vida en Italia, de estar siempre vigilado y bajo presión. Buscaba algo nuevo y Marsella y el proyecto de Tapie parecían ideales. Pero Ferlaino se negó a traspasarle, sabía que la afición no se lo perdonaría y, además, la Copa UEFA no era el título europeo en el que el presidente pensaba cuando hablaba con Maradona. A cambio, le ofreció la cabeza de Bianchi, que fue sustituído por Albertino Bigon, un entrenador conocido por su <i>laissez faire</i>. Así pues, Maradona se quedó, y con un equipo sin bajas destacables y las adquisiciones del centrocampista Massimo Mauro y de Gianfranco Zola, comenzó una temporada que terminaría con lo que debía ser el cúlmen del fútbol italiano como capital mundial de este deporte: Italia 90.</p>
<p style="text-align: justify">El 17 de septiembre, tras remontar ante la Fiorentina, el Napoli se hace con la cabeza de la clasificación y, consiguiendo grandes resultados en los enfrentamientos directos con sus rivales (<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zSIR11R7mDA">2-0 al Inter</a>, 3-1 a la Roma y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PYCstaEm1EE">3-0 al Milan</a>), los partenopeos se consagraron campeones de invierno. Al inicio de la segunda vuelta el equipo bajó un poco el rendimiento permitiendo la recuperación de sus rivales, especialmente del Milan, que se confirmó como el principal perseguidor y que incluso les devolvió el 3-0 de la primera vuelta. Tras esta dura derrota contra los rossoneri, el Napoli no levantó cabeza y también perdió contra el Inter, momento que el cuadro de Sacchi aprovechó para ponerse líder y mantenerse así hasta el 8 de abril. Lo que se iba a vivir a partir de esa fecha fue algo muy parecido a lo sucedido en 1988, pero a la inversa. Los milanistas empataron en Bolonia mientras el Napoli derrotaba a la Atalanta en los despachos –Alemao fue alcanzado por una moneda-. También sufrieron los de Sacchi una sorprendente derrota ante un Verona que luchaba por no descender. A pesar de empezar ganando, se vieron remontados y perjudicados por tres expulsiones, entre ellas la de Van Basten. Mientras, el Napoli le metía cuatro al Bolonia y se ponía líder, asegurándose el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=UrDaNIioDKA">segundo título</a> de campeón de Italia con una victoria en casa <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9QVKUUjJlkw">contra la Lazio</a>. Maradona había llegado a final de temporada muy disminuido físicamente, arrastrando problemas en ambos tobillos. Pero no había tiempo para quejarse, aguardaba el Mundial.</p>
<blockquote><p>Italia 90 fue el canto del cisne para el gran Maradona y para el Napoli.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Argentina llegaba a defender su título mundial rodeada de problemas. Lesiones, sanciones y retiradas de jugadores importantes, además de una serie de malos resultados tenían a Bilardo y sus hombres en el alambre. Pero nadie lo estaba más que Maradona, que para aquel entonces se había convertido en el personaje más perseguido<span class="pullquote_right">Maradona llegó al Mundial de Italia como un personaje odiado</span> de Italia, en enemigo de las clases dirigentes y de todos los peces gordos del Calcio. Y Diego estaba dispuesto a cobrarse la mayor venganza posible contra ellos en su Mundial. Italia, por su parte, era <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zYiAuas76aU">la gran favorita</a> para ganar la Copa del Mundo. Tenía un fantástico grupo de jugadores dirigidos por un entrenador, cuanto menos, mediocre. Los italianos, con una unidad defensiva sideral –Zenga, Bergomi, Baresi, Ferri, Maldini-, las gotas de calidad de Giannini, Berti y Donadoni, la estrella de Baggio y la revelación de Schillacci navegaron por aguas más o menos tranquilas hasta las semifinales. Argentina, por su parte, lidió desde el primer momento con todo tipo de problemas y su camino hasta el penúltimo partido  fue un calvario. Pero Maradona los lideró bien tras la derrota contra Camerún. <i>Echó una mano</i> <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=HJ-KEzL7EDg">contra la URSS</a> -demostrando que dios era realmente ambidiestro- y se sacó de la manga una victoria que sumió a Brasil en una crisis existencial como no se había visto desde 1950.</p>
<p style="text-align: justify">Bien, pues Italia y Argentina, por esas casualidades de la vida, se debían medir en Nápoles. Y para entonces Maradona era el Rey de Nápoles y esta, la capital de Argentina. Y Diego usó todo su poder: les recordó a los napolitanos los gritos de <i>terroni</i> y <i>lavatevi</i> y todas las injusticias que con ellos cometía una Italia que sólo parecía acordarse del sur cuando le convenía. Esto tocó la fibra de muchos y, aunque San Paolo permaneció <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=H1vqEGsWETE">mayoritariamente italiano</a>, ni mucho menos fue un estadio hostil para Argentina. Italia nunca perdonaría eso a Maradona, y más aún cuando la espada con la que Diego les había amenazado mediante sus declaraciones se clavó en el corazón de una Azzurra que se veía en la final. El propio Maradona lo sabía: su etapa italiana estaba acabada. Los pitos al himno durante la final y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=svEx6iCV1s8">los insultos</a> que el Diez dedicó a la cámara, para que todos lo entendieran clarito, sellaron el divorcio.</p>
<p style="text-align: justify">Argentina perdió la final e Italia disfrutó de las lágrimas de capitán albiceleste. Era cuestión de tiempo que Diego desapareciese para siempre de Italia y de Nápoles. Los rumores sobre droga, Camorra y demás asuntos turbios se hacían más y más intensos. Nadie quería creerlo, nadie quería verle caer en Nápoles.</p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xo1LT6PUPJY">17 de marzo de 1991</a> sucedió. Apareció la <i>blanca mujer</i> de la que hablaba <i>El Potro</i> y Diego voló. El Napoli, de tanto añorarlo, le copió la vida, descendió a los infiernos, estuvo a punto de morir y resurgió de sus cenizas para volver a situarse, no sin sufrimientos, en una posición cómoda.</p>
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		<title>La Francia de «Le Carré»</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Apr 2020 08:06:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span class="dropcap">E</span>n estos tiempos en los que para la selección francesa, tras superar la oscura época de Raymond Domenech, se abre una nueva etapa de esperanza con Laurent Blanc al mando, consideramos interesante volver la mirada atrás y echar un vistazo<span id="more-271978"></span> al estilo que encumbró al fútbol francés entre los más destacados del planeta fútbol.  Después de más de una década de estar en  un lugar preponderante en el plano internacional, habiendo disfrutado de su <i>generación dorada</i> y ganando todo lo ganable, nos preguntamos qué es lo que falla para que el actual y excelente grupo de jugadores no rindiese al nivel que todos esperamos de él. Quizá el problema sea el estilo de juego. La <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/worldcup/archive/edition=1013/overview.html">generación dorada francesa</a> es la de Zidane, Djorkaeff, Henry, Pires, jugadores técnicos en la mejor línea de la escuela francesa. Pero también es la Deschamps, Vieira, Desailly, Makelele, Thuram, Petit, etc, es decir, cemento puro y duro. En ello se sustentó el estilo de juego de toda una década, y en ello intenta basarse la actual selección francesa. Pero los resultados no son tan satisfactorios como debieran, a pesar de la expectación que el conjunto comandado por el ex técnico del Girondins de Burdeos está generando al comienzo de esta Eurocopa.</p>
<p style="text-align: justify;"><a target="_blank" href ="http://www.eurocopa.com/selecciones/francia">El plantel con el que cuenta Blanc</a>, con una buena batería de hábiles centrocampistas (Ribery, Nasri, Cabaye, Ben Arfa, Martin), debería dejar de abusar del músculo que le proporcionan las colonias y volver a los orígenes, al estilo que, desde siempre, ha caracterizado al fútbol francés. El llamado <i>«football champagne»</i>. Este es el estilo que hizo célebres a los franceses, allá por finales de los 70 y comienzos de los 80, y que venían practicando desde hacía más de 30, con mayor o menor resultado, pero siempre fieles a ellos mismos y a la manera de jugar que más les convenía.</p>
<blockquote><p>El estilo lo forja un equipo de leyenda…</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">El primer gran equipo francés a nivel internacional data de  mediados de los 50. Albert Batteux había tomado las riendas del seleccionado galo, a la par que las del mejor conjunto del momento, el Stade de Reims. En torno a los jugadores de su propio club, construyó una selección que jugaba un fútbol de seda y cuya actuación en el mundial del 58, en Suecia, maravilló al mundo. Fueron terceros, solo batidos por el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=upxN8isH0Lc">Brasil de Pelé, Garrincha y Didí</a>, y además Fontaine destrozó todos los récords anotando 13 goles en los 6 partidos del torneo. Tal era el caudal ofensivo de este equipo.</p>
<p style="text-align: justify;">Disfrutaba, en este caso de un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Nrh6t1mZYt8">frente de ataque de lujo</a> con el genio Raymond Kopa, el implacable goleador Just Fontaine, el hábil extremo Jean Vincent y, la clave del conjunto, los interiores Roger Piantoni y Michel Hidalgo. Todos en algún momento de sus carreras formaron parte del Stade de Reims, doble subcampeón de la Copa de Europa, y este último, en su etapa como técnico y 20 años después,<span class="pullquote_right">Tras la época dorada de Kopa y Fontaine, el fútbol francés entró en crisis</span> plasmó el ideal que buscaba Batteux con la selección del mediocampo mágico.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, tras el abandono de Batteux, el fútbol francés entró en crisis. Durante los 60 sus equipos seguían jugando muy bien y estrellas no faltaban, como el veloz delantero Coussou (un prototipo de Henry) o el goleador Combin, pero faltaba un cerebro del mediocampo. Todo ello se solucionó años más tarde, a mediados de los 70. Y, como ya había pasado con el Reims, al amparo de un poderoso club francés que destaca en Europa, en este caso, el Saint Ettiene. Este club, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Y-bGO51_mnI">subcampeón europeo en 1976</a>, formaba un armazón perfecto para la selección gala con Janvion, Larios, Bathenay, los hermanos Revelli, o el veloz <i>«ange vert»</i> Dominique Rocheteau. A ellos se unió en el XI del Gallo el genial líbero Marius Tresor, del Olympique de Marsella, todo un portento físico y técnico. Además, el veterano atacante Henri Michel del Nantes o el goleador del Lyon Bernard Lacombe. Juntos formaban un esqueleto magnífico para un equipo competitivo, pero faltaban el corazón y el cerebro. Y eso es lo que aportó la nueva generación.</p>
<blockquote><p>La generación de Michel Platini.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Para el mundial del 78, en Argentina, el seleccionador Michel Hidalgo comenzó a contar con una serie de jóvenes que cambiarían el rumbo del, por entonces, acomplejado fútbol francés. Un joven defensa del Metz, Patrick Battiston, un escurridizo y polémico atacante del Lens, Didier Six, un potente carrilero del Nantes, Maxime Bossis y, sobre todo, el número 10 del Nancy que había ganado la Copa de Francia, Michel Platini. El hombre más influyente de la historia del fútbol galo. Los franceses deslumbran con su juego en los campos argentinos, pero caen en un grupo muy complicado con los anfitriones, Italia y la poderosa selección húngara de Nyilasi y Torocsik. Francia se va en primera ronda, pero es señalada como uno de los conjuntos a seguir del Mundial.</p>
<p style="text-align: justify;">Se espera mucho de ellos en la Eurocopa del 80, pero caen en la fase de clasificación. Sin embargo, en esta serie de partidos entran en el equipo otros jugadores que marcarán el destino del combinado nacional. El pequeño cerebro del Girondins Alain Giresse, el potente centrocampista del cuadro bordelés Jean Tiganá y el nº10 (aunque siempre usase el 9), del Sochaux, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=n2i4tllXT-I">Bernard Genghini</a>. Llegador excepcional desde segunda línea y un excelso tirador de libres directos, tan bueno como Platini, y que fue opacado, como todos sus compañeros, por el brillo del astro de Joeuf. Pero aquí reside la grandeza de esta selección:<span class="pullquote_left">Había grandísimas estrellas, pero todos estaban a disposición del colectivo</span> la subordinación al equipo de jugadores que podrían haber sido la <i>«vedette»</i> en cualquier otro.</p>
<p style="text-align: justify;">Francia llega al Mundial de España con su mejor equipo. Una defensa de lujo y un medio del campo espectacular. La portería genera dudas (ni Castaneda, ni Dropsy, ni Baratelli, ni Ettori son guardametas de garantías), y la delantera presenta una fantástica movilidad pero poca contundencia. Aún así, en conjunto la selección francesa promete mucho. Comienza mal, perdiendo contra Inglaterra en Bilbao, pero a partir de ahí, los galos desarrollan un juego de toque, preciso y veloz que les lleva en volandas hacia la segunda fase, donde se enfrentan a Austria e Irlanda del Norte en el Vicente Calderón. Aquí despega definitivamente el <i>«fútbol champagne»</i>. Platini da clinic tras clinic, especialmente en el partido en que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=B0S9waOQn1g">Francia destruye a los rocosos norirlandeses</a> y, aún sin él –sancionado-, el medio campo francés, liderado por Genghini, avasalla a una buena selección austríaca. <i>«Les bleus»</i> se aseguran el pase a la semifinal de Sevilla donde se enfrentarán a un equipo completamente antagónico: la Alemania más poderosa físicamente que se recuerda.</p>
<p style="text-align: justify;">Y aquí, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=bka-sSgADwE">en uno de los mejores partidos del siglo</a>, contra un conjunto que ponía en el campo kilos y kilos con jugadores como Dremmler, Förster, Briegel, Hrubesch, etc… Hidalgo arranca sin medio defensivo. Con cuatro jugadores de toque como eran Tigana, Giresse, Genghini y Platini: tres números 10 más un volante mixto. Osadía total.<span class="pullquote_right">Frente a una poderosa y pesada Alemania, Michel Hidalgo jugó sin medio defensivo</span> Y los franceses dominan totalmente, solamente el fondo físico del equipo alemán les permite seguir el ritmo de un conjunto donde el balón se movía a la velocidad de la luz, donde sus tres números 10 rotaban posiciones con total naturalidad, y sus laterales Amorós y Bossis se comían la banda ellos solos, mientras Tresor y Janvion aseguraban la defensa. Littbarski adelanta a los alemanes, gol rápidamente contestado por Platini. En la segunda parte llega el punto clave del partido, la brutal entrada de Schumacher al recién entrado Battiston. Se llegó a creer que el francés había muerto. El golpe anímico es tremendo, también el táctico. Hidalgo debe gastar una sustitución más que le impide dar aire a su medio del campo. El partido termina 1-1 y se va a la prórroga, donde Francia literalmente arrasa a Alemania. 3-1, con tantos de Giresse y Tresor. Es aquí donde la falta de cambios empieza a afectar a Francia. Y quizá también el mal de altura, el miedo a ganar. Alemania, renacida y liderada un fresco Rummenigge y las acrobacias de Klaus Fischer, empata. En los penaltis, ocurre lo inevitable… La derrota más dolorosa de toda una generación.</p>
<blockquote><p>Caer para levantarse más fuerte.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Quedaba la incógnita de cómo superaría el equipo la derrota, pero el propio Hidalgo lo dejó claro: <i>«Francia no cambiará su estilo de juego, así hemos llegado hasta aquí, donde nunca habíamos estado. No nos estamos equivocando»</i>. En 1984, los franceses organizaban por segunda vez la Eurocopa y el torneo se presentaba como la reválida para el fútbol champagne. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3Q7NQzVO7HM&#038;feature=results_video&#038;playnext=1&#038;list=PLD0036EE83D790DAE">Francia arrasó</a>, ganando el torneo con el mejor juego que se había visto en el Viejo Continente. El equipo había encontrado un gran guardameta en la figura de Joel Bats, Battiston se había afianzado en la defensa tras superar la rotura de vértebra y los meses en el hospital que le había producido la entrada de Schumacher en el Mundial, Genghini pasó a ser el jugador nº12 y su lugar en el campo lo ocupó Luis Fernández, un centrocampista mixto que se compenetraba a la perfección con Tiganá y permitía a los genios Giresse y Platini crear a su antojo. Estos cuatro formaron el conocido <i>«carré magique»</i>, expresión que haría fortuna para denominar al centro del campo francés. Y arriba, la gran lacra del fútbol francés era no contar con un implacable goleador, pero Bellone y Six se las arreglaban bien.</p>
<p style="text-align: justify;">El caso es que esa supuesta falta de gol la eliminó Platini de un plumazo. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=qza4Gn05DRQ#!">Hizo un torneo perfecto</a>, dando la mayor exhibición individual que se recuerda -junto a la posterior de Maradona en el 86-, y demostró que en aquel año 84 era indiscutiblemente el mejor ymás completo jugador del mundo. 9 goles, ¡9!,<span class="pullquote_left">Ante la falta de un delantero goleador, apareció Michel Platini con nueve goles</span>  tres con la derecha, tres con la izquierda y tres de cabeza. PERFECTO.</p>
<p style="text-align: justify;">Ese mismo verano del 84, la selección olímpica -en aquel entonces jugaba jugadores que NO habían disputado nunca una Copa del Mundo-, dirigida por Henri Michel ganaba la <a target="_blank" href ="
http://www.youtube.com/watch?v=KfZrxItkES4">medalla de oro de los JJ.OO. de Los Ángeles</a>, jugando el mismo estilo que la absoluta, y derrotando a la Brasil de Bebeto y Dunga. Tras el éxito de la Euro, el ya veterano Hidalgo dejó la selección, pero su lugar lo tomó el más indicado, el propio Henri Michel. Esos años 84, 85 y 86 son los que culminan un estilo de juego. Francia gana, gusta y se afianza como el mejor equipo del mundo. Aunque los años ya pesan (sobre todo a Giresse, y también a Genghini, que como todos sabemos, es un poco <i>«el D’Artagnan»</i> de este cuarteto, el que nadie nombra pero siempre está ahí), el carré magique sigue maravillando. Llegan a México 86 en un gran estado de forma y con dos jugadores, provenientes del equipo olímpico, que parece pueden solucionar el tema de la delantera: el espigado y veloz Yannick Stopyra y el implacable Jean Pierre Papin.</p>
<p style="text-align: justify;">Francia abre juego contra Canadá en lo que se prevé una goleada por parte de los campeones de Europa. Ni mucho menos, los canadienses se hacen fuertes en torno al guardameta Paul Dolan y su líbero, la leyenda de la NASL Bobby Lenarduzzi, y salen a la contra velozmente con el atacante Igor Vrablic, que juega en Bélgica. Francia domina, asedia durante casi 70 minutos la puerta canadiense sin éxito. Finalmente, Papin rompe su defensa y marca el definitivo 1-0. El segundo partido es contra la poderosa URSS, que venía de destruir a la Hungría de Lajos Detari por 6-0 y que no tarda en adelantarse con un trallazo marca de la casa de Vassili Rats. Francia saca su casta de campeón y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=unNDcYwN-ZE">consigue el empate 1-1</a>. El último partido de grupo lo ganan fácilmente contra los húngaros. Pero la delantera sigue sin funcionar y todo el peso sigue recayendo sobre el cuadrado mágico, que parece cada vez más afectado por el infernal calor mexicano. Sólo el joven Luis Fernández mantiene el ritmo, corriendo de un lado para otro sin parar.</p>
<p style="text-align: justify;">Los octavos de final preparan un plato fuerte. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Y_-3H7Nyadc">Francia vs Italia</a>, a quien los galos no han derrotado oficialmente en 50 años. En este partido <i>«Les Bleus»</i> renacen e imparten otra lección de fútbol. Platini y el cuestionado Stopyra dejan el 2-0 definitivo. Y espera Brasil. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Zio9L3rCUtg">El partido es una oda al fútbol</a>, no puede ser menos dada la acumulación de talento de ambos conjuntos. Además, tiene de todo. Se adelanta Brasil por medio de Careca, empata Francia por medio del inevitable Platini, vuelve a dominar Brasil. La segunda parte pertenece a los galos pero la <i>«canarinha»</i> creó mucho peligro en las contras y, casi al final, Zico dispone de un penalti para ganar el partido. ¡Pero Bats lo detiene! Y aquí comienza el partido de su vida. El guardameta del PSG<span class="pullquote_right">En una verdadera oda al fútbol, Bats frenó a la Brasil de Zico para llegar a la final</span> para todo lo que le echan en una actuación espectacular. Incluídos dos penaltis en la tanda, donde Michel Platini falló el único penalti de su carrera, que envían a Francia a las semis por segundo mundial consecutivo.</p>
<p style="text-align: justify;">El cuadro de partidos de Francia en México es aterrador. Por si fuera poco haberse medido con la URSS, Italia y Brasil, las semis les regalan de nuevo a Alemania y, al fondo en una hipotética final, la Argentina de Maradona. Francia juega en el estadio Jalisco agotada física y mentalmente, Bats falla estrepitosamente en un lanzamiento de falta de Andy Brehme -un poco al estilo de Arconada en la final 84… ¿Justicia poética?- y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3GPyYbtcnE0">los galos caen 2-0</a>. Adiós al sueño de ganar un mundial para gran parte de sus componentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Tras el mundial, la selección pierde a Platini, Giresse y Genghini. Battiston y Bossis se retiran poco después. Los galos vagan sin rumbo por los campos de Europa. No se clasifican para defender su título europeo en el 88, tampoco acuden a Italia 90. Sí recuperan un poco de su antiguo brillo en las clasificatorias de la Euro 92. Platini está ahora al mando del equipo como seleccionador y el número 10 lo luce un veterano Luis Fernández, el menos brillante del legendario cuarteto. Esto es un signo de cómo van las cosas. <a target="_blank" href ="http://europelotas.wordpress.com/2011/04/20/jean-pierre-papin/">Papin está en el mejor momento de su carrera</a>. ¡Lo que hubiese dado Platini por ese Papin en esas semifinales contra Alemania! Francia arrasa en la clasificación, fieles a su estilo con Papin, Sauzee, Deschamps, Cantoná… pero queda fuera en la primera fase, en un grupo con Inglaterra, Dinamarca y Suecia.</p>
<p style="text-align: justify;">Con la eliminación de USA94 muere definitivamente el futbol champagne. Aimé Jacquet, el creador de un Girondins de Burdeos que representó mejor que nadie ese estilo en los 80, le da el golpe de muerte. Adiós Cantoná, adiós Sauzee, adiós Ginolá, adiós Papin. Hola Karembeu, hola Vieira, hola Petit, hola Djorkaeff, hola Zizou. La transición hacia la nueva Francia, la <i>Francia multicolor</i> era un hecho.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="right">Texto publicado el 12 de junio de 2012</p>
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		<title>Evasión o Victoria: El furor del potrero</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Dec 2015 03:00:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[1) HONG KONG-ARGENTINA (TESIS) El jugador italo-argentino de la Juventus, Mauro Camoranesi, explicó en cierta ocasión que él siempre había considerado a Diego Maradona una especie de héroe porque robaba a los ricos para dárselo a los pobres, y que esto era algo así como la Biblia del fútbol. La comparación es plausible, y de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h4>1) HONG KONG-ARGENTINA (TESIS)</h4>
<p><span id="more-192524"></span></p>
<p style="text-align: justify">El jugador italo-argentino de la Juventus, <a target="_blank" href ="http://www.gazzetta.it/Calcio/Squadre/Juventus/Primo_Piano/2006/11_Novembre/03/camoranesi.shtml?refresh_ce-cp">Mauro Camoranesi</a>, explicó en cierta ocasión que él siempre había considerado a Diego Maradona una especie de héroe porque robaba a los ricos para dárselo a los pobres, y que esto era algo así como la Biblia del fútbol. La comparación es plausible, y de hecho el periodista Jimmy Burns también dijo en <i>«La mano de Dios»</i> que Diego Maradona era un Robin Hood aparente. No obstante como metáfora no resulta muy ajustada puesto que Diego Maradona jugó sus campeonatos ciñéndose a las reglas establecidas, no estaba fuera del sistema como un Che Guevara o un Robin Hood, y tampoco se podría considerar que el Nápoles de los ochenta fuese un club <i>«pobre»</i>; y prueba de ello es el montante del fichaje del propio Diego Maradona.</p>
<p style="text-align: justify">Lejos de representar a quien roba al rico para dárselo al pobre, Maradona actúa como la venganza del humillado. La del estigmatizado sur de Italia contra el etnicista norte. La de una Argentina expoliada durante la guerra de las Malvinas por el invasor británico. Por eso Bruce Lee, que es la reivindicación del pueblo chino contra las humillaciones sufridas a manos de ingleses y japoneses, resulta su gemelo ideal. Sus pueblos habían sido antaño ricos y poderosos; y aunque lo hubiesen perdido casi todo aun eran muy orgullosos. Argentina es durante su periodo <a target="_blank" href ="http://www.altillo.com/examenes/uba/economicas/ciclogeneral/histecargentina/histecargentina2010modeloagroexportador.asp">agroexportador</a> (1880-1930) una potencia mundial. El reino de las Dos Sicilias, durante la <a target="_blank" href ="http://web.archive.org/web/20090427144332/http://www.realcasadiborbone.it/ita/archiviostorico/primati.htm">Exposición Internacional de París</a> de 1856, recibió un premio como tercer país con mayor desarrollo industrial del mundo. Y que decir de la China ancestral, que es una de las <a target="_blank" href ="http://www.shuxiang.es/es/mentalidad-china/influencia-de-china-en-occidente">madres de la cultura</a>. Una civilización que durante la Edad Media superaba a Europa en riqueza, población y en el tamaño de sus ciudades. La grandeza perdida nos da una pista de la función que tienen estos héroes en el inconsciente colectivo de sus pueblos. No solo les están vengando contra el opresor, también son un reflejo de la gloria pasada.</p>
<blockquote><p>«A grandes maestros, grandes alumnos»; Diego Armando Maradona.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El interés de Bruce Lee por las artes marciales procedía de su infancia. Durante aquellos años se hizo muy popular en Hong Kong un larguísimo serial de artes marciales protagonizado por el actor <a target="_blank" href ="http://hkmdb.com/db/people/view.mhtml?id=1391&#038;display_set=eng">Kwan Tak-Hing</a> en el<span class="pullquote_right">El interés de Bruce Lee por las artes marciales nació pronto</span> papel del legendario Wong Fei Hung (1847-1924). A Bruce Lee le encantaba jugar por la calle junto a sus amigos imitando a los personajes de aquellas historias. La impronta que dejaron en él debió de ser profunda, puesto que cuando ya era una estrella cinematográfica recuperó al mítico Shih Kien, el actor que interpretaba al villano en el serial, para ser su némesis en su película más prestigiosa: <i>«Operación Dragón»</i>. Una anécdota que no tiene nada de casual. Según el especialista David West aquellas películas evolucionaron a partir de un intento de conectar a los ciudadanos emigrados desde Cantón con el recuerdo de su tierra natal. Las películas estaban atiborradas de elementos de la cultura cantonesa como la música, la danza o su lengua. Así que el serial de Wong Fei Hung se convirtió en la encarnación de la tradición. </p>
<p style="text-align: justify">Algo similar sucedía con los héroes futbolísticos de antaño. Al principio la transmisión era principalmente oral y la radio facilitaba la inmersión en una realidad mítica que requería de mucha interpretación por parte del oyente. A Diego Maradona ya le cupo vivir la época en que podía ver a sus héroes por televisión, y de hecho ha señalado que idolatraba a muchísimos jugadores, como la pareja de Independiente Bochini y Bertoni, campeones de la Libertadores, el gran Rojitas de Boca Juniors o al Beto Alonso. En la misma línea el Diego también mantuvo un respeto reverencial por los gigantes lejanos. Por la gran tradición del fútbol albiceleste. Cuando quiso explicar lo que él consideraba que había de distinto en el futbolista argentino, respecto al italiano, habló de como durante su periodo formativo los maestros de las divisiones inferiores fueron siempre los grandes jugadores del pasado. Los Pedernera, Grillo, Griffa, Gandulla, o Pando. <i>«A grandes maestros, grandes alumnos»</i>, decía. Estableciendo claramente que él se sentía parte de una orgullosa tradición [1].</p>
<h4>2) ESTADOS UNIDOS-ESPAÑA (ANTÍTESIS)</h4>
<p style="text-align: justify">A Bruce Lee le bautizaron originalmente como Jun Fan, que es un término que significa <i>«Volver»</i>, lo que acabó resultando bastante profético. Su padre era un famoso artista de la ópera china que se encontraba haciendo una gira por San Francisco, junto a su mujer, cuando sobrevino el parto. Lee Hoi Chuen, que así se llamaba el padre, incluso aprovechó aquel viaje para filmar una película y esta se convirtió de facto en la primera actuación de su retoño ante las cámaras. Desde allí regresaron a Hong Kong donde Bruce Lee creció para convertirse en una estrella cinematográfica infantil, con presencia en numerosas producciones. </p>
<p style="text-align: justify">Diego Maradona también tiene esa faceta de estrella infantil. Su talento era tan notable que, cuando apenas tenia 10 años, fue reseñado en <a target="_blank" href ="https://pbs.twimg.com/media/CP9QTBLWUAAzAMt.jpg">los periódicos</a> e incluso apareció en el programa televisivo <a target="_blank" href ="http://www.archivoprisma.com.ar/registro/maradona-a-los-10-anos-en-villa-fiorito-1986/">“Sábados Circulares”</a>.<span class="pullquote_right">Maradona también fue una estrella desde su más tierna infancia</span> Su debut en la Primera División argentina fue particularmente exitoso lo que atrajo en poco tiempo la atención del Barcelona. El jugador atribuyó su salida del país a la desastrosa situación económica en la Argentina y a la falta de instituciones y dirigentes que trabajasen para que el jugador de talento permaneciese en el país. Aunque Bruce Lee no viajó a los Estados Unidos en calidad de gran promesa de las artes marciales, pese a que lo era, sin embargo si comparte con Diego Maradona que el viaje fue a regañadientes y motivado por el contexto socio-económico de su país. Los chicos blancos (británicos) acaparaban en aquella época los mejores trabajos y además trataban a los chinos como a perros, así que muchos muchachos hongkoneses se convirtieron en <i>«punks»</i> pendencieros como respuesta [2]. Bruce Lee fue un asiduo participante en las peles callejeras, por lo que a los 18 años su madre consideró recomendable que invocase sus derechos de nacimiento y emigrase hacia América, puesto que sus problemas con la policía local eran cada vez mayores. </p>
<blockquote><p>«Yo no temo al hombre que ha lanzado 10.000 patadas diferentes, yo temo al hombre que ha lanzado una patada 10.000 veces», Bruce Lee.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tanto el fútbol de Diego Maradona como el kung fu de Bruce Lee tienen un componente de agresión. Los rivales caían desmontados ante la gambeta de Bochini y también ante el kung fu de Kwan Tak Hing, y esto<span class="pullquote_left">Las artes de Maradona y Lee lucen una dosis de agresividad natural</span> seducía a sus dos muy dotados admiradores. Sin embargo también en ambos casos hay otro aspecto común: la originalidad. Bruce Lee tenía un conocimiento limitado del kung fu de estilo wing chun, puesto que se tuvo que fugar de Hong Kong en dirección a los USA antes de completar su formación. Así que sus conocimientos en esta técnica base los aderezó con nociones de muchas otras disciplinas, como boxeo occidental, mantis religiosa del norte de China o judo japonés, por lo que no podía considerarse que siguiese practicando wing chun. Además, al enfrentarse a peleadores americanos, que eran mucho más corpulentos que los chinos, tuvo que adaptar su sistema a las circunstancias. A la postre, un combate de finales de 1964 contra un representante de la comunidad chino-americana [2.5], acabó precipitando que el pequeño dragón abandonase las posturas estáticas de la tradición china y estableciese su propio sistema: el Jeet Kune Do [3]. </p>
<p style="text-align: justify">Por su parte, si ha habido un leitmotiv en la carrera futbolística de Diego Maradona este ha sido la creatividad. El Pelusa improvisaba algo distinto cada vez que tenía la pelota. Dentro del entramado futbolístico-cultural argentino hacer lo impensable, esto es, ser un rebelde, es el sello más autentico [4]. La iconoclasia del fútbol criollo actúa respecto a las rígidas formas del estilo británico de forma similar a como la rebeldía de Bruce Lee rompió con los estrictos códigos de la tradición marcial china [5]. A su vez la principal impronta que Bruce Lee y Diego Maradona dejaron para sus corrientes fue una mayor rapidez y eficacia. A Bruce Lee le parecieron excesivos los 3 minutos que duró su combate contra Wong Jack Man, el representante de la comunidad china, porque pese a que él ganó aquella pelea no había conseguido noquear a su rival, y eso cristalizó en el fluido Jeet Kune Do. Por su parte Diego Maradona ha sido definido como un Sivori con más velocidad, y en una preciosa nota de Mario Vargas Llosa, publicada en el <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1982/06/21/050.html">ABC español en 1982</a>, se le considera menos brillante a la manera de Pelé, pero muy eficaz. Según Vargas Llosa lo de Diego terminaba con la teórica fractura entre fútbol científico europeo y el fútbol artístico hispanoamericano, al ser una suerte de síntesis entre ambos. Algo muy parecido al mestizaje de técnicas que Bruce Lee llevó acabo entre lo oriental y lo occidental. Ambos trascendieron a sus géneros estableciendo un juego entre los opuestos.</p>
<h4>3) HONG KONG-NÁPOLES (SINTESIS)</h4>
<p style="text-align: justify">Durante su periplo americano Bruce Lee daba clases y efectuaba exhibiciones circenses de artes marciales. El público quedaba atónito ante sus puñetazo de una pulgada, las flexiones con dos dedos o sus impresionantes trucos a alta velocidad. Estas representaciones despertaron el interés de Hollywood y le facilitaron un papel en la adaptación televisiva de <a target="_blank" href ="http://www.sonypictures.com/movies/thegreenhornet/">The Green Hornet</a>. La serie no obtuvo una audiencia que garantizase su continuidad, pero Bruce Lee pudo explotarlo comercialmente iniciando un negocio como instructor marcial de las estrellas cinematográficas y apariciones esporádicas en otras series. Aun así los problemas económicos eran frecuentes y tuvo que lidiar con mucha incomprensión, tanto por temas étnicos como por el cambio de registro que suponía su estilo respecto a las peleas fílmicas tradicionales del tipo John Wayne. Originalmente su regreso a Hong Kong buscaba reconectar a su nueva familia [5.5] con sus raíces, pero al llegar descubrió que Kato, su personaje del Avispón Verde le había convertido en una celebridad en su tierra natal.</p>
<p style="text-align: justify">A Diego le costó mucho adaptarse al juego de sus nuevos compañeros españoles, a la ciudad y al presidente. La cohabitación fue perjudicada por un sin fin de problemas deportivos y extradeportivos, amén de sufrir grandes problemas económicos. Finalmente aceptó la única gran oferta que tenia para marcharse, la del Nápoles italiano. A su presentación acudieron 80.000 napolitanos e inmediatamente se fraguó una sintonía entre la afición y un jugador que necesitaba amor incondicional. Para Diego aquellas muestras de amor delirante le hacían sentirse de nuevo en casa. Nápoles era como volver a Buenos Aires sin dejar Europa [6].</p>
<blockquote><p>«El Calcio era una batalla entre el Sur y el Norte de Italia», Diego Armando Maradona.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A parte de suponer un baño de ego, en forma de recepciones multitudinarias, el regreso a casa de ambos atletas incidía en la búsqueda de una expresión más auténtica de sí mismos. Además de mucho dinero,<span class="pullquote_right">Ambos volvieron a casa buscando la inocencia perdida por el camino</span> Bruce aspiraba a controlar el guión y las secuencias de acción de sus películas hongkonesas. Lo que le alejó de <a target="_blank" href ="http://www.amazon.com/Shaw-Brothers-Collection-Ti-Lung/dp/B001QJ73J0">la gran productora Shaw Brothers</a> e hizo que se decantase por la más modesta Golden Harvest que le ofrecía cierta libertad creativa. Bruce Lee era la última bala que le quedaba por probar al productor Raymond Chow y, del mismo modo, Diego Maradona llegaba a un Nápoles que estaba coqueteando con el descenso y con la afición realizando huelgas de hambre o encadenándose a las puertas del estadio para exigir su llegada. Ningún otro equipo en Italia podía garantizarle esa entrega incondicional. En los entrenos le jaleaban por todo, por los taquitos, los caños, los amagues&#8230; Al debutar en Verona comprendió que aquello era mas que fútbol cuando se encontró un cartel que decía: <i>«Bienvenidos a Italia»</i>. Según el jugador <i>«Aquello era el Sur contra el Norte, los pobres contra los racistas»</i>. Esa misma temporada empieza Diego a determinar también la política de altas y bajas del club. <i>«Compre a tres o cuatro jugadores y venda a los que la gente silba»</i>, le dijo al presidente Corrado Ferlaino.</p>
<p style="text-align: justify">A Bruce Lee le hacen viajar hasta Tailandia para rodar <i>«The Big Boss»</i> y a las dos semanas se sustituye al director Wu Chai por Lo Wei. La relación entre ambos hombres fue pésima, y además tuvieron que rodar en condiciones deplorables. El guión se escribía sobre la marcha en base a un boceto, los medios técnicos eran pobrísimos y las condiciones higiénicas inexistentes. Bruce Lee ocupaba su tiempo libre haciendo mejoras en el libreto y procurando mejorar la calidad media del producto. El Napoli también sustituyó a Rino Marchesi por Ottavio Bianchi, entrenador que se proclamó campeón pese a tener una relación muy tensa con Diego Maradona. El jugador aseguró posteriormente que <i>«los técnicos éramos nosotros»</i>. </p>
<blockquote><p>«Conocerse a si mismo es estudiarse a si mismo en acción con otra persona», Bruce Lee.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La siguiente producción de Bruce Lee, <i>«Furia Oriental»</i>, consolidó su éxito con otro film que además de una venganza, como en <i><a target="_blank" href ="http://www.imdb.com/title/tt0067824/">«The Big Boss»</a></i>, incorporaba una subtrama de reivindicación étnica. Los japoneses eran los villanos y la película mostraba incluso un cartel que tildaba a los chinos de <i>«Enfermos de Asia»</i> explicitando el racismo de los nipones respecto a la etnia china. El personaje interpretado por Bruce Lee, Chen Chen, se convirtió en un vengador del humillado cometiendo todo tipo de acciones subversivas que incluyen el vandalismo o asesinatos. El anti-héroe impactó en el público porque devolvía al pueblo el orgullo de ser chinos. Las vejaciones recibidas a manos de los japoneses quedaban vengadas y Bruce Lee se convirtió en el héroe nacional. Diego Maradona protagonizó una anécdota extrapolable a esta. Durante un partido en Verona en que el Nápoles perdía por 0 a 2 la grada gritó xenófobamente<a target="_blank" href ="http://www.90min.com/it/posts/2734412-a-verona-cori-razzisti-come-lavali-col-fuoco-maradona-si-avvicino-a-noi-e-ci-disse-che?a_aid=35103"><i> «Lavadles con fuego»</i></a>, así que Maradona se acercó al banquillo y dijo: <i>«Ahora vengare al pueblo napolitano»</i>. A los pocos minutos hizo un gol de penalti y luego otro de cabeza. Lo celebraron como si hubiesen ganado un título y los napolitanos que estaban en el banco, en lugar de festejarlo con él, se fueron a por los de la curva que les habían estado increpando.</p>
<h4>4) UNIVERSALIZACIÓN</h4>
<p style="text-align: justify">Antes de que se celebrase el Mundial de 1986 la figura de Diego Maradona en el seleccionado argentino -y más aun su capitanía- estaban en entredicho, pero a la postre aquello constituyó la mayor superproducción de Diego Maradona. Si Arrigo Sacchi diferenciaba que el fútbol de antaño eran 11 duelos individuales y el fútbol moderno 11 actuando como una unidad, el Diego llegó para demostrar que aun existía una tercera vía: el 1 contra 11. El combinado argentino se encerraba atrás con 8 jugadores y el portero, pero adelante su jugador número 10 era un equipo en sí mismo [7]. La victoria contra la selección inglesa en cuartos de final se convirtió en la apoteosis del fútbol callejero. Maradona marcó un gol con la mano, una victoria simbólica de la astucia de los atorrantes de origen humilde sobre el espíritu del fair play inglés de origen nobiliario; y la imaginación criolla alcanzaba su máxima expresión en una cabalgada en la que fue tumbando hombres como si fuesen víctimas de puñetazos. Inglaterra venia de derrotar a Argentina en una cruenta guerra<a target="_blank" href ="http://www.dialogos.unsl.edu.ar/Ultimo%20Numero/files/consecuencias_de_la_guerra_en_ex_combatientes_una.pdf"> en las Malvinas (1982)</a>, lo que supuso un grave trauma en la sociedad. Aquella cabalgada no solo hizo campeones del mundo a aquellos jugadores, sino que devolvió a los argentinos el orgullo de serlo.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Operación Dragón»</i> supuso la sublimación étnica, humana y actoral de Bruce Lee. El actor había visto frustrados sus dos mayores proyectos con capital norteamericano. No consiguió que su guión para<span class="pullquote_right">«Operación Dragón» es a Bruce Lee lo que México 86´ a Diego Maradona</span> <i>«The Silent Flute»</i> fuese rodada por Warner Bros [8] y tampoco pudo protagonizar su propia idea original para el mismo estudio: <i>«The Warrior»</i> [9]. Así que cuando por fin la compañía americana aceptó financiarle una película de artes marciales, con él como protagonista, le supo a gloria. La Warner incluyó un par de actores norteamericanos en la película (John Saxon &#038; Jim Kelly), porque temía darle todo el protagonismo a un asiático, y como director el apenas funcional pero caucásico, Robert Clouse. Todo dio igual porque el film fue básicamente el show de Bruce Lee despanzurrando a norteamericanos como Bob Wall o a chinos como el malévolo Han interpretado por Shih Kien. La presión que soportó durante el rodaje fue dura porque tenía que contentar a dos mundos, oriente y occidente, pero consiguió un rotundo éxito internacional y el título aún goza del estatus de película de culto. </p>
<blockquote><p>«El ataque por engaño es especialmente el ataque del maestro», Bruce Lee.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Al amparo de estos dos genios, aparecieron numerosos émulos que pretendieron reproducir la experiencia que ellos le transmitieron a su publico. Tras el mega-éxito del Mundial 86 y sus victorias en el campeonato italiano, muchos otros jugadores fueron considerados <i>«maradonianos»</i>. A Gica Hagi le apodaron el Maradona de los Cárpatos, a Saeed Al-Owairan, tras un gran gol en el Mundial de 1994, le llamaron el Maradona del Golfo Pérsico, y al marroquí Bassir le tocó ser el Maradona de Desierto. Por su parte la muerte de Bruce Lee generó el fenómeno de la Bruceploitation, la moda de las producciones cinematográficas con actores imitando las poses y el estilo de Bruce Lee y adoptando nombres exageradamente similares como Bruce Li, Bruce Lay o Bruce Le, pero también permitió que una nueva generación de artistas marciales chinos consiguiese repercusión internacional. </p>
<p style="text-align: justify">Más allá incluso ambos artistas alcanzaron una cierta forma de divinización laica. Durante décadas el gran amigo de Bruce Lee, <a target="_blank" href ="http://www.bruceleespain.com/ausente.htm">Taky Kimura</a>, ha cuidado de la tumba de Bruce Lee en Seattle hasta donde peregrinan muchas personas vinculadas a las artes marciales. Y a Diego Maradona le han dedicado todo un culto, que quizás sea algo paródico, pero cuenta con decenas de miles de feligreses repartidos en unos 60 países. Una inmortalidad que, como dijo Lee, es producto de vivir primero una vida que valga la pena recordar. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
<blockquote><p>[1] Es significativo que aunque nunca jugó bajo sus ordenes, Diego mantuvo una gran amistad con Alfredo Di Stéfano, al que admiraba por su calidad de <i>«embajador del fútbol argentino»</i>. Algo de lo que paradójicamente se dio cuenta cuando estuvo jugando por el Barcelona.<br />
[2] Frases literales de Bruce Lee y su amigo Hawkings Cheung<br />
[2.5] Miembros de la comunidad chino-americana estaban furiosos por la política de Bruce Lee de enseñar a todo el mundo, independientemente de su raza.<br />
[3] Significa estilo del puño de parada-golpeo o interceptor. La consigna eran aplicar un ritmo irregular para romper o interceptar el del oponente del modo más rápido y eficaz.<br />
[4] Cuando el <a target="_blank" href ="http://dtflaviorobatto.blogspot.com.es/2011/01/angelito-intimidad-del-futbol.html">Gitano Juárez</a>, que es el verdadero inventor de la corriente conocida como <i>menottismo</i>, quiso justificar que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pp_exG1-S9U">El Loco Houseman</a> era más genial que Pelé, dijo que el brasileño: «dentro de su permanente creatividad (Pelé), finalmente hacía lo que uno podía sospechar, por más difícil que fuera, en cambio Houseman inventaba lo que no estaba escrito en ninguna parte. E inventaba siempre, en cada jugada, en cada pelota de cada partido».<br />
[5] Un antecedente muy claro de Diego Maradona es el llamado <i><a target="_blank" href ="http://edant.clarin.com/diario/1998/06/30/r-00801d.htm">«gol imposible»</a></i> de Grillo contra Inglaterra (1953). Durante una jugada Ernesto Grillo se quedó sin angulo y, pese a eso, escogió chutar a puerta en lugar de tirar un centro, que era lo que demandaba la ortodoxia. Los ingleses interpretaron que la jugada estaba mal ejecutada, pese a haber terminado en gol, porque Grillo no hizo lo lógico, y en cambio los argentinos lo consideraron un ejemplo de todo lo que les hacía diferentes: <a target="_blank" href ="https://curiosidadesdelfutbol.wordpress.com/2015/03/01/el-error-de-ernesto-grillo/">La capacidad de improvisación</a>.<br />
[5.5] Se había casado con una americana blanca, Linda, y habían tenido un par de hijos.<br />
[6]La presentación en San Paolo le emocionó, según dijo, como su debut en Boca. Y esto fue producto de identificar el ambiente con el suyo propio: <i>«Quiero convertirme en el ídolo de los pibes pobres de Napóles, porque son como era yo cuando vivía en Buenos Aires»</i>.<br />
[7] En la historia de los Mundiales quizás solo el brasileño Garrincha (1962) ha igualado una actuación individual tan descollante, si bien él con compañeros de mayor empaque. En periodo histórico del que estamos hablando (1982), seguramente nadie creería que hubiese otro jugador en el mundo en aquel momento capaz de replicar el nivel que Diego ofreció en aquel torneo.<br />
[8] Con James Coburn como protagonista y Bruce Lee realizando varios papeles distintos.<br />
[9] Acabó siendo protagonizada por David Carradine con el titulo de <i>«Kung Fu»</i> (1972-75).</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">_<br />
Referencias:<br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/evolucion-paralela-cultural-futbol-cine/">Evasión o Victoria. Introducción I:</a> El sueño más grande<br />
<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/tren-de-sombras-cartografa-de-la-luz/">Evasión o Victoria. Introducción II:</a> Tren de Sombras, cartografía de la luz</p>
<p style="text-align: justify">
Episodio I: <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/pele-parecido-mickey-mouse-evasion-victoria/"><i>«El poder de la sonrisa».</i></a></p>
]]></content:encoded>
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		<title>La herencia de los viejos Diablos</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2014/06/belgica-decada-ochenta-diablos-rojos-thys-coeck-scifo-mundial-1986/</link>
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		<pubDate>Tue, 17 Jun 2014 08:58:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[abía decidido probar suerte en la Serie A italiana, como todos los futbolistas que tenían ambición de proyectarse al mundo en los 80. Tras años de brillante rendimiento en el Anderlecht le había llegado la oportunidad de jugar con el Inter de Milan en el campeonato más potente del planeta. Las cosas no fueron bien [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">H</span>abía decidido probar suerte en la Serie A italiana, como todos los futbolistas que tenían ambición de proyectarse al mundo en los 80. Tras años de brillante rendimiento en el Anderlecht le había<span id="more-127329"></span> llegado la oportunidad de jugar con el Inter de Milan en el campeonato más potente del planeta. Las cosas no fueron bien pese a su innegable clase, sufrió una terrible lesión y un año después, cuando se había recuperado, el Inter ya había ocupado su sitio <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/historia-gran-bayern-munich-anos-setenta-beckenbauer-muller-maier-hoeness-rummenigge/">con Rummenigge</a> y Brady. Fue cedido al Ascoli, donde tampoco tuvo su mejor temporada. No era excesivamente mayor, recién cumplidos los 30, cuando decidió volver a su Bélgica natal para intentar relanzar una carrera que había entrado en un incómodo <i>impasse</i>. Él, que había sido el alma de una selección belga al alza, se vio relegado al banquillo en el verano de 1984, durante la Eurocopa celebrada en suelo francés. La perspectiva del Mundial de 1986 era demasiado tentadora como para seguir en un campeonato en el que no acababa de poder ser él mismo. El 7 de Octubre de 1985, en una lluviosa noche en algún lugar entre Bruselas y Amberes, su coche se estrellaba contra los guardarraíles de la autopista y, aunque su juventud y fuerza física le permitieron luchar durante dos días, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=E9hhkeYTyGg">Ludo Coeck</a> moría y sumía al fútbol belga en un profundo estado de shock.  El hombre al que sus famosos cañonazos rasos habían granjeado el apodo de <i>«Ludo Boum»</i> abría, con su ausencia, una nueva etapa en la historia de la selección belga.</p>
<blockquote><p>Coeck había crecido como una de las figuras del boyante fútbol belga de los 70.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Ludo debutó en una época en la que Bélgica y su fútbol comenzaban a cumplir todas las expectativas que habían creado anteriormente. La brillante estela de Paul van Himst había puesto al país en el mapa, y tanto su Anderlecht como el Standard de Raymond Goethals comenzaban a ser vistos como clásicos del fútbol europeo. Coeck tuvo tiempo de jugar con van Himst y otros fenómenos como Rensenbrink, François van der Elst, Arie Haan o Frank Vercauteren. Al tiempo que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pADEMA8oMtE">el Anderlecht llegaba a finales europeas</a> –y las ganaba-, el campeonato belga atraía a muchos de los mejores jugadores de Holanda, del norte de Europa y a los liberados de la Europa del Este. Elkjaer, Lato, Lubanski, el entrenador Ernst Happel, etc eran algunas de las figuras de un torneo que crecía y cuyos clubes se estaban convirtiendo en fuerzas a reconocer en Europa. Pocos jugadores brillaban más que Ludo Coeck en esta época. Desde su posición original en la banda izquierda hasta su reconversión al centro, el flamenco era adorado por los aficionados debido a su entrega y su tremebundo disparo. </p>
<p style="text-align: justify">Bajo la firme mano del entrenador Guy Thys, los belgas se aprovecharon de todo el talento que generaba su campeonato doméstico y conjuntaron un equipo nacional que iba a dar que hablar en la siguiente década. Con Coeck en el centro del<span class="pullquote_right">Guy potenció el talento que existía en su Liga</span> campo junto a René Vandereycken, habilitando al incansable Vercauteren en el ala derecha y combinando con el mortal fuera-dentro de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CfbmmqRAg7E">Jan Ceulemans</a> desde la izquierda, la sobriedad de Eric Gerets en el lateral y la seguridad del líbero Walter Meews o el portero Jean Marie Pfaff, los belgas superaron a los favoritos Austria y Escocia en su grupo de clasificación y se metieron en la Eurocopa de 1980, que se celebraría en Italia. Coeck, sin embargo,  ante la sorpresa de todos no fue convocado y los veteranos Wilfried van Moer –una leyenda que ya había jugado el Mundial del 70- y Maurice Mertens ocuparon su puesto. Thys creó un equipo muy seguro en defensa, no excesivamente vistoso, pero ideal para competir en un torneo corto. Los belgas fueron la revelación del campeonato, eliminaron a Italia, Inglaterra y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-Wn7T8dXMMI">España</a> en la fase de grupos, y sólo un doblete de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=gFyV_E-Fkug">Horst Hrubesch</a> les alejó del preciado trofeo. Terminaron en un fantástico segundo puesto que lanzó al estrellato a buena parte del equipo.</p>
<p style="text-align: justify">Coeck, lejos de venirse abajo –algo muy poco de su estilo- firmó en las siguientes tres temporadas el mejor fútbol de su carrera. Sin el viejo van Moer, no podía perderse el Mundial de España. Primero había que clasificarse, claro, y el grupo con Francia, Irlanda y Holanda –además de la cenicienta chipriota-, con dos plazas en  juego, no era fácil. Bélgica sufrió por su falta de un goleador implacable que materializase el trabajo del equipo. Erwin Vandenbergh era el delantero más destacado del equipo, pero no era un atacante de élite mundial. Irlanda y Francia marcaron más, los franceses y los holandeses encajaron menos, pero fue la capacidad para competir de los discípulos de Thys lo que los llevó a España. Por el camino quedan las prestigiosas victorias sobre neerlandeses <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Rv0eLKHHwmQ">y galos en Bruselas</a>. Para sorpresa de todos, van Moer siguió en el equipo, pero Coeck se había convertido en alma de los <i>«Diablos Rojos»</i> y, de destacar en España, un gran traspaso a una liga mayor era bastante probable. 1982 estaba siendo un gran año para Coeck, que había sido clave en la progresión de un Anderlecht que durante esa temporada fue el mejor equipo de Europa y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=OOi-IXlP5tw"><i>debió</i></a> haber ganado la máxima competición continental.</p>
<blockquote><p>El Mundial de 1982 en España se tornó en una gran oportunidad para el crack belga.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En España, la selección belga se vio en el gran escaparate de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=PtaRPNR6QQs">abrir el Mundial</a> ante la vigente campeona, Argentina, que además de mantener a todos sus astros de 1978 añadía uno más resplandeciente si cabe, Diego Maradona.  El Pelusa jugaba en su nuevo estadio, ya que acababa de ser traspasado al Barcelona por una cifra astronómica y todo el planeta fútbol esperaba una gran actuación del diez de la Albiceleste ante su nuevo público.  Pero los belgas, que salieron con un equipo más conservador que de costumbre, sorprendieron al mundo cuando Vandenbergh batió a Fillol con el único y decisivo gol de la tarde. Ante el talento argentino, Bélgica opuso el trabajo de una defensa rocosa y un centro del campo <i>box-to-box</i>, tal era el despliegue físico de los Vercauteren, Coeck, Ceulemans y Vandermissen. Arriba Vandenbergh y Czerniatynski eran dos balas que incomodaban a Olguin y a Passarella, que tuvo que contener bastante sus impulsos atacantes. Los belgas habían salido vivos de la boca del lobo, y los dos partidos que quedaban parecían asequibles.</p>
<p style="text-align: justify">Pero estos <i>«Diablos Rojos»</i> no estaban acostumbrados a las victorias holgadas. Ante apenas quince mil espectadores en Elche, los salvadoreños hicieron olvidar que venían de encajar diez goles ante Hungría. Guevara Mora, el portero más joven del Mundial<span class="pullquote_left">Ludo Coeck fue capital en el Mundial de España</span> con apenas 20 años, vio como su portería era perforada sólo una vez por el equipo que había derrotado a los todopoderosos argentinos. Tuvo que ser Ludo Coeck, con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zws-xl_UTD0">un trallazo impresionante</a> desde casi 40 metros, el que marcase el gol de la victoria. Esos tiros potentísimos, a baja altura, con el bote antes del portero para coger más velocidad aún, son el gran legado de Coeck al fútbol. Faltaba el partido <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=25y4od3L8OU">contra los magiares</a>, a los que Argentina había goleado, pero que traían todavía un saldo de goles tremendo a su favor. Thys salió con el mismo equipo que ante El Salvador, y se vio por detrás a la media hora, merced a un gol de Joszef Varga. La entrada de van Moer tras el descanso dio a los belgas más control en el centro del campo, ya que el veterano de 37 años y Coeck combinaron bien en la parcela ancha. El gol del empate se resistió merced a un par de buenas intervenciones de Meszaros, el excelente y bigotón portero húngaro, pero a quince minutos del final una asistencia de Ceulemans permitó a Czerniatynski igualar el marcador. Bélgica pasaba primera de grupo y regresaba a Barcelona tras dos partidos en Elche. </p>
<p style="text-align: justify">Los rivales en esa segunda liguilla serían la URSS y Polonia. A priori, el equipo de Thys podía mirarles de igual a igual y pensar en luchar por una plaza en las semifinales. Pero algo se rompió en la concentración belga. El autoritario Thys, un hombre capaz de manejar bien un grupo pero poco amigo de payasadas de cualquier tipo, no era la persona ideal para estar alrededor del histriónico Jean Marie Pfaff. El entrenador consideró que el guardameta estaba demostrando muy poca seriedad y responsabilidad, además de una actitud infantil, y le sentó. Custers y Munaron, dos porteros muy inferiores al del Beveren, disputaron la segunda fase. Contra Polonia van Moer y Coeck volvieron a formar junto en el eje del mediocampo, pero el experimento no salió tan bien como contra Hungría. Fue <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ZM8L1Qgov1c">el gran día de Zibi Boniek</a>, que hizo un hattrick y se consagró mundialmente. Esta durísima derrota dejaba a Bélgica prácticamente eliminada, ya que la diferencia de goles era casi insalvable. La URSS de Dassaev y Blokhin se encargó de certificar el triste final de este Mundial para los <i>«Diablos Rojos»</i>.</p>
<blockquote><p>Enzo Scifo debutará con Bélgica mientras Coeck sigue buscando dar el salto en Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras el Mundial se empieza a especular con la salida de Coeck y varios de sus compañeros hacia el extranjero. La 82-83 es una fenomenal campaña para Ludo, que con 28 años está en plenitud y ve cada vez con mejores ojos el emprender la aventura fuera del Parc Astrid<span class="pullquote_right">El Anderlecht comenzó a ser temido en Europa</span>. Además, ese mismo año debuta un joven de 17 años llamado a ser su sucesor: Enzo Scifo. El de La Louviere se convierte en la gran atracción del equipo, y se asegura que la continuidad del talento en el centro del campo <i>mauve</i> estaba asegurada.  Entrenados por van Himst, y con jugadores de la talla del líbero Luka Peruzovic, Frank Vercauteren, Edwin Vandenbergh y , sobre todos, Ludo Coeck y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=HESHp31SJDE">Juan Lozano</a>, los belgas ganan la Copa de la UEFA <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VKq0L0Jzq2M">ante el Benfica</a> del guardameta Manuel Bento y el técnico Sven Goran Eriksson. Lozano y Coeck forman una combinación imparable en el centro del campo. El español organiza en corto y en largo, mientras el belga es un <i>box-to-box</i> de manual. Su campaña será tan buena que Lozano fichará por el Real Madrid y Coeck, ahora sí, abandona Bélgica para irse a la Serie A. Tras tres ligas, cinco copas, dos Recopas,  una UEFA y una Supercopa Europea, se va al Inter. Ninguno de los dos alcanzará el estado de forma de este año 83 en sus nuevos destinos.</p>
<p style="text-align: justify">Scifo se destapa tras la marcha de los <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=t8DDNQIw898">grandes hombres</a> del centro del campo del Anderlecht y llegará a la Euro 84 como titular. Este torneo es famoso, aparte de por el gran fútbol desplegado por equipos como Francia, Dinamarca o Portugal, por ser el primero de una generación de geniecillos del balón como Scifo, Hagi, Laudrup, Butragueño o Stojkovic. Bélgica se ha clasificado por delante de Suiza, la RDA y Escocia cómodamente, y Coeck ha sido fundamental con sus goles en un par de partidos antes de su lesión.</p>
<p style="text-align: justify">En los campos franceses, los belgas empiezan con una sólida victoria ante Yugoslavia por 2-0. Pero contra los anfitriones el cielo se les cae encima. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jya3KYRzgp4">Platini</a> juega uno de los mejores partidos de su carrera profesional y los <i>«Diablos Rojos»</i> son<span class="pullquote_left">Coeck jugó su último partido ante Dinamarca</span> aplastados por 5-0. Coeck entra en el descanso, pero parar el caudal ofensivo francés aquella tarde en Nantes era una utopía. Ante Dinamarca, que era la sensación europea del momento, los belgas se adelantan 2-0 antes del descanso y parecen asegurar su puesto en las semis. Coeck entra en la media parte sustituyendo a Nico Claesen con la misión de asegurar el medio campo. Pero los daneses, y en especial <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=A12uT6GqIP8">el joven Laudrup</a>, dan una exhibición en la segunda parte. Frank Arnesen recorta distancias, Kenneth Brylle el jugador del Anderlecht empata –no hay peor cuña que la de la propia madera-, y un imparable Elkjaer Larsen da la puntilla a seis minutos del final.  Vercauteren, Vandereycken, Scifo, Coeck y Ceulemans no son capaces de dominar o aplacar el torbellino danés en esa segunda parte. Había nacido la <i>«Dinamáquina»</i>, la <i>«Dinamita Danesa»</i>, y el mundo les adoraba. Para Coeck fue una despedida amarga de la selección; la desgracia no le dejaría volver a enfundarse la camiseta de su país.</p>
<blockquote><p>Con la muerte de Ludo Boum, el joven Scifo debe asumir los galones.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Bélgica va cambiando de guardia durante ese bienio 84-86. Muchos de sus jugadores van haciéndose veteranos y savia nueva entra en el equipo. Continúan grandes líderes <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=79XzB72Qhv4 ">como Pfaff</a>, Gerets, Vercauteren o Ceulemans, pero es Scifo quien empieza a recibir todos los focos. Con apenas 18 años, el joven número diez belga no se arredra. Más aún con la trágica desaparición de un Coeck al que las lesiones y la mala suerte en Italia había señalado durante los últimos dos años. Al Anderlecht vuelve <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Juan_Lozano">Juan Lozano</a> tras su paso por el Madrid, y lo hará para ser el protector y mentor de la joven joya. Se entenderán muy bien, y Thys seguirá haciendo esfuerzos para convencer al de Coria del Río de que se una a sus <i>«Diablos»</i>. Lozano es la pieza que encantaría al seleccionador belga: un regista ideal para organizar los ataques de su equipo, y que además estaría bien protegido por una excelente defensa. Pero Lozano nunca se decidió a abandonar su sueño de jugar con España. Calidad no le faltaba, pero el seleccionador Muñoz siempre prefirió tipos más agresivos en esa parcela del campo. Lozano no podía competir competir con Víctor Muñoz, Francisco o Calderé a ojos del entrenador de España, y para centrocampista fino ya tenía a Ricardo Gallego.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, Thys va renovando poco a poco el equipo durante la clasificación para Mexico 86. Las grandes novedades son Georges Grün, un rápido central que puede jugar de lateral; <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=LJ8Jiew1Z-Q">Nico Claesen</a>, atacante de gran movilidad que se convertirá en la referencia atacante de la nueva Bélgica antes de irse al Tottenham; Leo Clijsters, central al que su hija ha relegado al anonimato; Daniel Veyt y Phillip Desmet, la conexión de ataque del sorprendente Waregem; y los jóvenes del renovado Anderlecht, como Stephan Demol o Patrick Vervoort y los hermanos Leo y Franky van der Elst, del Brujas, dos trabajadores natos. Franky cubrirá las espaldas de Scifo durante más de una década en la selección nacional. El punto álgido de este proceso de clasificación se dará <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1Ph80TGL64Y ">en la repesca</a> ante los eternos rivales, Holanda. Bélgica se muestra como un bloque mucho más hecho que los talentosos jóvenes holandeses, y merced a un gol de última hora marcado por Grün en Rotterdam se clasifica para México.</p>
<p style="text-align: justify">Una vez más el primer partido de Bélgica suscita atención mundial. Su rival es México, los anfitriones, y ante 115 mil apelotonados hinchas, con un calor infernal a las 12 de la mañana –probablemente los peores horarios de la historia del Mundial-, los belgas se fríen al sol mientras <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">los aztecas se adelantan</a> con sendos cabezazos de Fernando Quirarte y Hugo Sánchez.  El ambiente es infernal, no sólo por el calor, sino porque los gritos de <i>«¡México, México!»</i> retumban en el <i>«Coloso de Santa Úrsula»</i>. Todo el país, que ha sufrido un terrible terremoto pocos meses antes del comienzo del campeonato, está detrás de sus selección. Bélgica sufre, pero consigue recortar justo antes del descanso gracias al gol de Vandenbergh, el único delantero alineado por Thys. En el descanso, el técnico belga, varía el esquema del 4-5-1 al 4-4-2 al introducir a Claesen y Demol, dando más libertad a Scifo y a un Ceulemans cuyo movimiento favorito, ese fuera-dentro partiendo desde la izquierda, resulta inofensivo en el horno mexicano.  Bélgica pierde y tiene que ganar imperiosamente a Irak para mantener opciones.</p>
<p style="text-align: justify">Ante <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Mn2TQLwNcnc ">los iraquíes</a>, Thys sale con un esquema muy poco utilizado durante toda su etapa. Convierte a Gerets en central y cede los carriles a Vercauteren, cuya resistencia nunca ha estado en duda, y a Vervoort. En ese 3-6-1 nominal, Nico Claesen es la referencia en ataque y Ceulemans, partiendo<span class="pullquote_left">Durante el campeonato, Thys fue cambiando la cara a los «Diablos»</span> de una posición más centrada, tiene libertad para aparecer como segundo delantero o como un centrocampista más. La manija es para Scifo y Desmet.  Irak es una selección floja, pero mucho más adaptada al calor y el césped altísimo y seco que caracterizaron este Mundial. Aún así, los belgas salen fuertes, Scifo marca a los 15 minutos y Claesen transforma un penalti a los 22. Con la ventaja ya conseguida, ahora Bélgica podía retrasarse un poco, pillar algo de aliento, y esperar. Los hombres dirigidos por el ex delantero del Barcelona Evaristo de Macedo, inquietaron varias veces a un seguro Pfaff, y marcaron merced a un buen pase de Natiq Hashim, que la gran figura iraquí Ahmed Rahdi remachó a la red. No hubo más, y Thys y sus chicos pudieron ponerse a la sombra con sus dos primeros puntos. Ante Paraguay el sistema volvió a cambiar, esta vez al 3-5-2, con dos atacantes natos como Veyt y Claesen. Pero sobre todo cambió la cara del equipo, Thys metió juventud y pulmones. Sin Gerets, Grün, de 24 años, entró en el equipo. Hugo Broos, con 34, ponía las canas en la línea de tres que completaba Michel Renquin, un veterano de la Euro 80. De medio campo para arriba, Scifo y Demol, con 20, Vervoort con 21 y Claesen con 23 formaban un once que reflejaba la renovación del fútbol belga. Fue una combinación entre Vercauteren y Ceulemans, sin embargo, la que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=9OKk85csswo ">dio la ventaja</a> a Bélgica antes del descanso. No tardó Paraguay en igualar tras la media parte, gracias al excelente Roberto Cabañas, que haría un doblete al nivelar a quince minutos del final el 2-1 marcado por Veyt. Bélgica se quedaba con tres puntos, pasaba tercera de grupo y se tendría que enfrentar a uno de los grandes ogros del Mundial, la URSS de Valeri Lobanovskiy.</p>
<blockquote><p>Las eliminatorias de la Copa del Mundo de Mexico 86 consagraron a los Diablos Rojos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No era un secreto que los soviéticos eran favoritos para el partido de octavos. Su primera fase había sido arrolladora, incluyendo la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">demolición de Hungría por 6-0</a>, el dominio sobre la Francia campeona de Europa y la esperada victoria contra los canadienses. Tenían un equipo formado sobre la base del Dinamo de Kiev que, bajo la batuta del propio Lobanovskiy,  había conquistado a Europa durante su campaña hacia el título de la Recopa, aplastamiento del Atlético de Madrid mediante. A ese excelente grupo de jugadores, se le unía el fenomenal <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">Rinat Dassaev</a>, probablemente el mejor portero del mundo, el todoterreno Sergei Alejnikov y los atacantes Rodionov y Protasov.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, el 15 de junio, a las 4 de la tarde en León, el infierno se abatió <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">sobre unos soviéticos</a> que, a partir de la hora de juego, se derretían literalmente en el campo. Y, por primera vez, los <i>«Diablos»</i> sacaron ventaja de la temperatura. Lobanovskiy salió con nueve jugadores del Dinamo más Dassaev y Alejnikov, cambiando su habitual 4-4-2 por un 4-5-1 destinado a ahogar a los belgas en el centro del campo y aprovechar la velocidad supersónica de Belanov en ataque. Sólo un atacante para los tres centrales de Thys, pero ¡vaya tarde les daría! Atrás, un muro de ladrillo en la figura de Dassaev y camiones de carga como Bessonov, Demianenko y el excelente líbero Kuznetsov. Y el cañón de Vasili Rats en la izquierda. Thys salió con Pfaff, ultramotivado por su duelo con Dassaev, Gerets, Renquin y Grün como centrales, Vercauteren en el carril derecho, Vervoort en el izquierdo, Scifo, Demol y Ceulemans por dentro, Veyt y Claesen arriba.</p>
<p style="text-align: justify">La cosa empezó como todo el mundo pensaba cuando <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=v_NBzWo9b4Y">Igor Belanov</a> recibió un pase de Zavarov y envió un obús al fondo de la portería de un Pfaff que ni siquiera pudo reaccionar. La URSS dominó el primer tiempo, como era de esperar,<span class="pullquote_right">Bélgica reaccionó por partida doble vs URSS</span> con presión sobre los centrocampistas belgas y esas contras milimétricas que habían dejado a todo el mundo boquiabierto durante toda la temporada. Eran un equipo de club y se notaba. Faltaba ver cómo reaccionaba al pasar el fatídico punto de la hora de juego. Pero antes de llegar a los 60 minutos, un fantástico centro de Vervoort desde la izquierda encontró a Scifo dentro del área. El pequeño genio la controló perfectamente y batió a Dassaev. Los soviéticos no se vinieron abajo, y una pérdida de balón de Ceulemans permitió a Zavarov combinar de nuevo con Belanov, que definió raso y al palo derecho de Pfaff. Fácil  Pero los belgas tardaron poco en reacción. Apenas seis minutos después, Ceulemans, en fuera de juego, superaba a Dassaev con un disparo bajo. La primera de tantas intervenciones de dudosa calidad del trencilla <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">Frederiksson</a>. </p>
<p style="text-align: justify">Para la prórroga los de Lobanovskiy parecían no tener mucho más en el depósito de combustible, y Stephane Demol, al borde del descanso, cabeceaba el gol que ponía a los belgas en ventaja por primera vez. Seis minutos después, Nico Claesen fusilaba a Dassaev desde dentro del área, ante la inoperancia de la defensa soviética. Bélgica acababa de dar una campanada brutal en la Copa del Mundo, y aunque Belanov marcó el tercero para los soviéticos –su tercero también-, los discípulos de Thys pasaron a cuartos de final. Fue un partido para la historia, de los mejores que se han jugado en un Mundial. Los <i>«Diablos Rojos»</i> comenzaban su impensable carrera hacia la inmortalidad. Para los soviéticos, un equipo de culto, quedará este partido como un gran ejemplo de lo que pudo ser y no fue. Y un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">Balón de Oro que Belanov</a> ratificó con esta gran actuación.</p>
<p style="text-align: justify">Puebla era la sede para un partido de cuartos de final que prometía ser el más excitante de todo el torneo. Los dos equipos de moda debían medirse en el Estadio Cuahutemoc. Pero ni la URSS ni Dinamarca llegaron. Bélgica y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">España</a> se habían colado en la fiesta y agriado<span class="pullquote_left">Pese a su buen hacer, Bélgica no tuvo nada que hacer ante el Diego</span> el ponche. Tan agrio como fue su partido, un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">soporífero encuentro</a> que se decidió cuando en una tanda de penaltis un equipo tiene a Jean Marie Pfaff y el otro a Andoni Zubizarreta. Todos los sabíamos. Y a una generación de españoles los traumó. Era de locos, ¡Bélgica en unas semifinales mundialistas! Tras eliminar a dos fantásticos equipos, tocaba la machada de intentarlo contra el mejor jugador del campeonato. El Pfaff, Gerets, Renquin, Grün, Vercauteren, Scifo, Demol, Ceulemans, Vervoort, Veyt y Claesen ya se recitaba de memoria. Y los once de Argentina también.  Se volvía al Azteca y las circunstancias eran muy diferentes desde aquel partido inaugural. Durante casi 55 minutos Bélgica aguantó más o menos bien a los argentinos, con alguna buena parada de Pfaff, un gol anulado a Valdano –él no tenía la mano de ningún dios-, y bastantes sudores. Pero Maradona estaba bullicioso, cada vez que el Pelusa agarraba la pelota dos belgas lo agarraban a él, y ni así. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">Burruchaga para Maradona</a>, pum, pum. Vacunados. Se lo olían los de Thys, que ni pudieron reaccionar. Cuando el Estadio Azteca estaba ya bajo sombra y los belgas podían recuperar algo de aliento, Diego decidió demostrar que <i>lo</i> de Inglaterra no había sido casualidad. Arrancó y ya nadie pudo pararle. Dos a cero, tiempo para que Maradona <i>tirase una pared con Dios</i> -había entrado Bochini, su ídolo- y los belgas asumiesen la derrota y su grandísima andadura en la Copa del Mundo. Nadie se acuerda ya de la final de consolación contra los franceses, pero fue un partidazo digno de mención, pese <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">al 4-2 en contra</a>, prórroga incluida, cómo no. Los belgas volvieron a casa como héroes nacionales y, si hubiera querido, el señor Thys podría haber echado del trono al Rey Balduíno. Finalistas de la Eurocopa y semifinalistas del Mundial en apenas seis años. Si alguien se lo hubiese dicho al aficionado más optimista de Bélgica hacía diez años le hubiesen invitado a dejar la cerveza.</p>
<blockquote><p>La expectativas sobre Bélgica y generación de jóvenes crecieron tras México.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Llegaba el momento de aspirar a un título, o eso parecían indicar todos los resultados. Pero lo cierto es que el secreto de la selección belga había estado siempre en la <a target="_blank" href ="http://pepelotas.wordpress.com/2009/09/17/guy-thys-el-gran-diablo-rojo/">hábil mezcla que Thys</a> hacía entre veteranos y jóvenes. Tras México, los veteranos empezaban a ser muy veteranos y los jóvenes todavía eran bastante jóvenes. Había un pequeño vacío, y el anticlímax llegó cuando Bélgica quedó fuera de la Eurocopa de 1988 en la fase de clasificación, al ser sorprendida por la Irlanda de Jackie Charlton y una renovada Bulgaria en la que comenzaban a aparecer nombres y hombres que unos años más tarde permanecerían para siempre en nuestra memoria.</p>
<p style="text-align: justify">Bélgica se recuperó en la clasificación para Italia 90. Fue un camino plácido. Scifo se había embarcado en la aventura extranjera convertido ya en una gran figura europea. Curiosamente la andadura la había comenzado en el mismo lugar en el que lo hizo Ludo Coeck, en el Inter de Milan. Problemas musculares hicieron que su<span class="pullquote_right">Bélgica llega a Italia&#8217;90 con varias novedades como Nilis o Wilmots</span> estancia a las órdenes de Trapattoni no fuese demasiado exitosa. Se fue a Francia, y tanto en Burdeos como en Auxerre rendirá a buen nivel, y seguirá siendo uno de los hombres importantes del fútbol continental. Siempre en boca de todos para un gran traspaso. Volverá incluso a la tierra de sus antepasados, al Torino, pero aún así nunca cumplirá totalmente las expectativas depositadas en él al inicio de su carrera. La selección ha ido encontrando recambios para los veteranos que ya no estaban. Aparecen Marc Vanderlinden –que será el máximo goleador de toda la clasificatoria- y Marc Degryse para dotar de nuevo dinamismo al ataque. Y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">Luc Nilis</a> destacará con el Anderlecht y hará sus pinitos con la selección. Como Marc Wilmots. Bruno Versavel emerge como un centrocampista muy dinámico. Lorenzo Staelens y Philippe Albert representan la renovación en la parte de atrás del equipo y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">Michel Preud’Homme</a>, a los 30 años se confirma como sucesor de Pfaff.  Ceulemans, Gerets y Clijsters se mantienen como símbolos de todo el ciclo. El único movimiento importante es la retirada de Thys en 1989. Dice estar cansado y le sustituye su hombre de confianza, Walter Meews, el que fuera su líbero. </p>
<p style="text-align: justify">Bélgica se presenta en Italia 90 como cabeza de serie y uno de los outsiders de la competición. El sorteo le sitúa en un grupo con España, Uruguay y Corea del Sur. Con tres plazas –posibles- para octavos, no debería haber problema. Y además ha vuelto el gran hombre. Guy Thys tarda 8 meses en volver a tomar las riendas del equipo nacional. Bélgica, sin excesiva brillantez pero demostrando ser un equipo muy hecho, cumple el trámite, como si de un oficinista se tratase. Despacha a Corea <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">por 2-0</a> y hace lo propio con Uruguay <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">por 3-1</a>. En este encuentro se muestran credenciales a un posible camino largo en el campeonato. La autoridad con la que los <i>«Diablos Rojos»</i> comandados por un gran Scifo se ponen 3-0 ante los rocosos uruguayos habla por sí misma. Sólo preocupa la sequía y mala imagen de Vanderlinden, que debía ser el hombre gol. Thys lo limpia y no volverá a jugar en el campeonato. Ante España, jugando por el primer puesto de grupo, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">Bélgica cae</a> ante otro jugador que está destacando sobremanera en el torneo. Míchel adelanta a los españoles de penalti –su cuarto gol en el Mundial- y un centro suyo es aprovechado por Alberto Górriz para marcar el gol de la victoria y dejar a Bélgica segunda. La situación no cambia excesivamente para los de Thys. La elección era entre jugar con una brillante Yugoslavia o con una dubitativa Inglaterra, pero que presentaba un gran equipo.</p>
<blockquote><p>Ante Inglaterra, en el Mundial de 1990, acabó la gran generación belga.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Inglaterra <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">era el rival</a>, y no era uno menor. En Bolonia, en ese estadio tan particular que es el Renato Dall’Ara, Bélgica se las vio con un equipo que presentaba grandes figuras como Gary Lineker, John Barnes y Chris Waddle, además del emergente talento de Paul Gascoigne y David Platt, dos hombres a los que no olvidarán fácilmente los aficionados de los <i>«Diablos»</i>. Porque Bélgica jugó bien este partido. Scifo demostró que, seguramente, era el mejor jugador de los que estaban en el campo, incluso lanzó un disparo espectacular que hizo temblar la portería del veteranísimo Peter Shilton. Pero el resultado no se movió. Como no lo hizo en la prórroga. El partido se estaba jugando en una tarde-noche bochornosa, como casi todo el Mundial. Calor y humedad. En el 119, cuando los belgas veían claros los penaltis, que eran una posibilidad muy apetecible para ellos, dado que Preud’homme era un especialista y Shilton no, una falta botada <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pmx6SH1xiVw ">por Gascoigne</a>, flotante, al segundo palo, fue rematada a puerta con una glorioso volea a la media vuelta de David Platt, que batió a un Preu’homme que no se lo podía creer. No había tiempo para más, ni en este Mundial, ni en otros. A pesar de que la dinámica competitiva de este grupo se mantuvo hasta USA 94, lo cierto es que esa volea del entonces jugador del Aston Villa puso punto y final a la época más brillante de los <i>«Diablos Rojos»</i>. Esa que hoy, cuando salten al césped, buscará recuperar la nueva generación de oro del fútbol belga. El mundo les mira.</p>
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		<title>Nápoles-Buenos Aires, vuelo directo</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Dec 2013 03:05:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[acía apenas 10 días que Francia había ganado la Eurocopa de Naciones en el Parque de los Príncipes ante España. Michel Platini, en la cima de su carrera, había dominado el torneo con mano de hierro, justo como lo llevaba haciendo en la Serie A desde su llegada en el verano del 82. Con el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">H</span>acía apenas 10 días que Francia había ganado la Eurocopa de Naciones en el Parque de los Príncipes <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/03/una-fortiva-lagrima/">ante España</a>. Michel Platini, en la cima de su carrera, había dominado el torneo con mano<span id="more-100268"></span> de hierro, justo como lo llevaba haciendo en la Serie A desde su llegada en el verano del 82. Con el mejor jugador del mundo en ese estado de forma, el panorama del campeonato italiano parecía que poco podía cambiar. Hacía falta algo especial para combatir a esa poderosa Juventus sin rival incluso en la liga más fuerte del planeta.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xL2xAZxDs18">6 de julio de 1984</a> aquel pequeño hombre de cabello rizado, físico chaparro y viva mirada salió por primera vez del túnel de vestuarios de San Paolo tenemos serias dudas de quién estaría más impresionado y sorprendido. Él, que había sido la estrella más deseada y rutilante del fútbol internacional y cuya carrera estaba en un impasse lleno de dudas tras su salida de Barcelona, no pudo dejar de alucinar al ver el estadio lleno para verle dar unos toquecitos al balón y saludarles. No más alucinado que los <i>tifossi</i>, que llevaban años recordando a Sívori y Altafini, saboreando la Coppa del 76 o lamentándose de la ocasión perdida <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PBVtybhFF4w">en el 81</a>, cuando un holandés volador –Ruud Krol- les hizo luchar por el Scudetto. No más que los chavales que habían bajado desde Chiaiano, San Pietro y Ponticelli, desde Soccavo, la Stella y San Carlo, parecía que todo Nápoles estaba allí. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">¡¡¡MARADONA!!!</a> Apenas saludó, apenas tocó la pelota y ya Diego se sentía en casa. Había encontrado un pedacito de su Buenos Aires en Europa y pronto comprendió que, así como esa gente se lo daría todo, él debía hacer lo mismo por ellos.</p>
<blockquote><p>Los inicios de la aventura napolitana no fueron fáciles para el astro argentino.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Maradona llegó al sur de Italia buscando redención. Su paso por Barcelona no había acabado bien y el inicio de su carrera europea había quedado bastante empañado por lesiones, incidentes –<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tejvf8FA8uQ">final de Copa contra el Athletic de Bilbao</a>&#8211; y polémicas varias. Además, no había brillado especialmente en su primera aparición en el Mundial. En los campos españoles, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=WFl56Nl9zmo">de albiceleste</a> y de blaugrana, dejó detalles de su grandeza, se vio sometido a marcajes feroces, y la decepción y la frustración se convirtieron en sentimientos demasiado comunes en su vida.</p>
<p style="text-align: justify">Nápoles era volver a empezar, casi de manera literal. También financieramente había tenido un revés grande con su anterior representante Jorge Cyterszpiler, que lo había dejado muy tocado. El club partenopeo, por su parte, llevaba ya 15 años bajo el mando de Corrado Ferlaino y seguía buscando salir de la irregularidad a la<span class="pullquote_right">Maradona llegó a un Napoli que competía por no descender a Serie B</span> que se había visto abocado desde los tiempos en que Sívori, Altafini y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/carrera-dino-zoff-napoles-juventus-italia/">Zoff</a> lo habían puesto en el mapa. A pesar del reciente buen recuerdo del año 81, el equipo no estaba para luchar por altas cotas. Maradona mismo reconoce en su biografía que no se esperaba lo que encontró. El Napoli se había salvado la campaña anterior por un punto escaso,  y además sus dos jugadores más destacados, Krol y Dirceu, abandonaron el club. Junto a Maradona llegó el también <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=wFtMv52OKNY">argentino Daniel Bertoni</a>, un jugador que se movía por el frente de ataque, que había tenido ya una carrera larga y además, había ganado el Mundial con Argentina. Sería el principal apoyo de un Maradona que sufriría los rigores del Calcio ese primer año. El resto del equipo era de una mediocridad preocupante, si acaso se salvaban el capitán, el veterano Bruscolotti, y Salvatore Bagni, centrocampista internacional. Parecía muy poco en un campeonato al que llegaban también ese verano Rummenigge, Sócrates, Junior o Souness.</p>
<p style="text-align: justify">Conducido por el entrenador Rino Marchesi, y liderado por Maradona y Bertoni (25 goles entre ambos), el Napoli navegó todo el año alejado de aguas peligrosas y luchó por entrar en las competiciones continentales. Es probable que nunca más se vea celebrar los goles y las victorias tan efusivamente a Maradona. Venía de Boca y el Barcelona, equipos hechos para ganar, y fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xGwtEDoYq-0">como volver a su Argentinos</a>, luchando cada punto por la salvación, por arañar un puesto en el medio de la tabla. Volver a los orígenes fue una bendición para Diego, que durante este año desarrolló una comunión con los napolitanos que ya nunca abandonaría. A ello contribuyó el racismo de la gran mayoría de aficiones del norte del Italia, los gritos de <i>«terroni»</i> en Verona o Bérgamo y los <i>«¡lavatevi, lavatevi!»</i> en Turín. Cuanto más le querían dañar, más fuerte se hacía, más disfrutaba quitándoles puntos, más se crecía recibiéndolos en San Paolo junto a su gente. El odio y la persecución que sufrían los napolitanos y él mismo se convertirá en su mayor fuente de energía y en su motivación. Cada año, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tVMtilsNzeI">Diego</a> querrá robarles un botín más grande a los altivos norteños.  Para completar el cuadro, ese año 85 se proclama campeón de Italia el equipo con la afición más racista del país, el Hellas Verona de Osvaldo Bagnoli, de Elkjaer y de Briegel. </p>
<p style="text-align: justify">Diego no va a parar hasta que pueda ofrecerles lo mismo a los aficionados de San Paolo y, en general, a la gente del sur de Italia. Maradona se involucra en la confección del equipo, exige a Ferlaino buenos jugadores que le ayuden en su empresa. Ese verano llega Claudio Garella, el portero campeón con el Verona, también<span class="pullquote_left">Ferlaino mejoró el equipo con el fichaje, sobre todo, de Giordano</span> Alessandro Renica, uno de los mejores líberos de Italia y Eraldo Pecci, un magnífico centrocampista que no cuajaría finalmente. La adquisición más importante es <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OsI75cex814">la de Bruno Giordano</a>, un rebelde que había sido sancionado por el caso del <i>Totonero</i>, pero sobre todo un goleador capaz de compenetrarse a la perfección con Maradona y Bertoni. También se cambia el entrenador, llegando Ottavio Bianchi, cuyos planteamientos defensivos le costarán problemas con <i>El Diez</i> más adelante. La mejora en la plantilla es ostensible y así lo será también en la clasificación final. El Napoli termina tercero del campeonato, a seis puntos de la todopoderosa Juve de Trapattoni y Platini. El equipo empieza a derrotar a los grandes, y así es como cae la propia Juventus en la novena jornada en San Paolo, y también el Inter. Por si fuera poco, Maradona regala un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=M94htIRKAek">aplastante 5-0 contra los campeones del Verona</a> a los aficionados que se congregan el 20 de octubre de 1985 en el estadio partenopeo. Maradona termina el campeonato con once goles –empatado con su compañero de selección/rival Passarella, que juega en la Fiore-, mientras Giordano marca 10. Además, Diego está inmerso en la preparación para el Mundial de México.</p>
<blockquote><p>El verano del 86 cambia definitivamente la vida de Diego Armando Maradona y del Nápoles.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Satisfecho por su buena campaña en la Serie A, Maradona afronta el reto del Mundial liderando a una Argentina que no carbura bajo la dirección de Bilardo. Nada importa, porque bajo el abrasador calor del verano mexicano, Maradona explota y da la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tNRXF5FeRdY">mayor exhibición individual</a> que se haya visto en una Copa del Mundo. Nadie duda ya de quien es el mejor jugador del planeta y, cumplido su objetivo con la selección, toca asaltar nuevos retos con su club.</p>
<p style="text-align: justify">Bruscolotti, el veterano capitán, reconoce de facto el indiscutible liderazgo de Diego, y le entrega el brazalete a pesar de que él seguirá jugando. Es el símbolo del cambio, el momento en que el Napoli deja atrás los años de mediocridad y empieza la era de los grandes objetivos. La consolidación de<span class="pullquote_right">Aunque sigue jugando, Bruscolotti le entrega el brazalete al Diego</span>  un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=vkQiPRxrfAg">joven Ciro Ferrara</a> y de Alessandro Volpecina será una de las noticias de ese año, conformando una línea defensiva que será la red de seguridad que Bianchi teje para proteger a Maradona y Giordano.  El internacional Fernando de Napoli llega del Avellino para consolidar aún más el centro del campo junto a Bagni, y la aparición de Francesco Romano, un centrocampista ofensivo firmado de la Triestina y que llegará a la selección italiana, es también una de las notas positivas en cuanto a la composición de la plantilla. Bertoni, por su parte, abandonó el club, siendo sustituído en el ataque por el corpulento Andrea Carnevale, que venía del Udinese. La temporada se presenta dura ya que, aunque la Juventus parece haber pasado su mejor momento, se produce el desembarco en Milan de Silvio Berlusconi. Además, los fichajes en la mejor liga del mundo son siempre de relumbrón y casi todos los equipos se refuerzan de manera excelente. Donadoni llega a Milan, mientras el Inter firma a Giovanni Trapattoni y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T3-QejVvKnQ">a Passarella</a>, la Fiorentina a Ramón Díaz y la Sampdoria a Briegel y Toninho Cerezo, por citar algunos.</p>
<p style="text-align: justify">La temporada empieza con decepción para el Napoli, ya que queda eliminado a las primeras de cambio de la Copa de UEFA ante el Toulouse francés, pero eso le permitirá centrarse al cien por cien en las competiciones nacionales. Desde la jornada nueve, merced a un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TSfAcgsaLbM">maravilloso 1-3</a> en Turín contra la Juve, los partenopeos se harán con el liderato y lo mantendrán de manera consistente, resistiendo los asaltos de la propia Juventus y del Inter. A las últimas jornadas se llegó con un Napoli dubitativo, que había perdido buena parte de su ventaja, y que apenas tenía dos puntos sobre Juve e Inter. Finalmente, en una inolvidable tarde en San Paolo, los de Ottavio Bianchi fueron capaces de asegurar <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=uNMUsyduv2Q">el punto necesario</a> al empatar con la Fiorentina. Un partido en el que, por cierto, un tal Roberto Baggio anotó su primer gol en la Serie A. Carnevale, que anotó cuatro goles en los últimos cuatro partidos de liga fue el autor del tanto que daba el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=b0devXSzl_w">Scudetto al Napoli</a>. El primero que viajaba al sur de Italia. Maradona había cumplido su promesa. Y no contento aún, regaló a la ciudad un impensable doblete. Tras eliminar a Brescia, Bolonia y Cagliari, los partenopeos derrotaron a doble partido a la Atalanta -otro de los enemigos preferidos de Diego- para firmar el doblete, sólo el tercero de toda la historia del fútbol italiano, tras Torino en 1949 y Juventus en 1960.</p>
<p style="text-align: justify">Maradona era ya dios en Nápoles. Santa Maradona era ya tan venerada como San Gennaro y el pibe de oro aún quería más. Porque cuanto más quería él, más felices eran todos los de su alrededor. Es cierto que los<span class="pullquote_left">Al Diego no le gustaba la visión defensiva del fútbol de su técnico</span> escándalos –reales o inventados- nunca le abandonaron. Desde su presunto –por entonces- consumo de drogas, hasta relaciones con la Camorra, enfrentamientos con el presidente y el entrenador… Con Ferlaino las cosas eran difíciles. Diego era ambicioso, y el presidente también, pero no era fácil llegar a acuerdos. Con Bianchi las relaciones empezaron a enfriarse tras el Scudetto. A Diego no le gustaban sus métodos de entrenamiento, ni su visión defensiva del fútbol, ni mucho menos que Bianchi quisiera que corriese <i> como si fuese uno más</i>. Pero como las cosas iban bien, todo parecía menos grave. Más aún cuando el delantero de la selección brasileña, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=QUhXqq-fGng">Careca</a>, uno de los mejores jugadores del Mundial de Mexico y un atacante codiciado por muchos equipos punteros firmaba con el Napoli. Además, con él, llegaba Giovanni Francini, presto para apuntalar aún más la línea defensiva de Bianchi. La Copa de Europa parecía un objetivo posible, si bien esa campaña de 1988 se presentaba como una de las más fuertes de la década.</p>
<p style="text-align: justify">La aventura europea, que se presumía larga y exitosa, acabó pronto. El bombo, caprichoso como sólo puede serlo uno al que no se le ponen trabas, decidió emparejar en la primera ronda a los campeones de Italia y España. La ida, en un Bernabeu cerrado, midió a Maradona con los miembros de la Quinta del Buitre, reforzados por aquella llamada <i>de los Machos</i> -H.Sánchez, Gordillo, Buyo-, y con veteranos como Camacho, Juanito o Santillana. El partido será recordado como aquel en el que, en expresión de Valdano <i>los pajaritos le dispararon a las escopetas</i>, cuando Chendo le tiró un caño al propio Maradona. El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=SoNyrh0kAko">2-0 que los blancos consiguieron</a> de renta fue imposible de remontar en San Paolo. Un 1-1 que dejaba sabor amargo de esa primera experiencia en la máxima competición continental.</p>
<p style="text-align: justify">Mientras, en una Italia que recibía a estrellas como Rudi Völler, Ian Rush, Ruud Gullit, Marco Van Basten o Enzo Scifo, el Napoli sigue a un ritmo intratable. Gana sus primeros cinco partidos de liga destacándose en cabeza, liquida a la <a target="_blank" href ="">Sampdoria en Génova</a> cuando era su principal perseguidor, gana el campeonato de invierno y a finales de febrero saca cinco puntos al Milan de Sacchi. Parecía que el segundo Scudetto iba camino  de Napoles bajo las alas de una delantera que hacía las delicias de los aficionados. Una <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=hGF_7TZYMwo">delantera Ma-Gi-Ca</a>, Maradona-Giordano-Careca. Aunque el término ya existía con Carnevale en lugar de Careca.   </p>
<p style="text-align: justify">El 10 de abril, a cinco jornadas del final, el Napoli tenía cuatro puntos de ventaja sobre los <i>rossoneri</i>, que no habían sido capaces de aprovecharse de algunos de los tropiezos de los líderes en los dos meses precedentes. Pero el Milan encandenó un par de victorias que se revelaron decisivas: ganó en Roma mientras los de Maradona perdían en Turín ante la Juve, venció el Derby della Madonnina al mismo tiempo que el Napoli empataba en Verona. Así pues, los milanistas llegaron al enfrentamiento directo en San Paolo a un punto de los partenopeos. En uno de los partidos más famosos de la historia de la Serie A, los hombres de Arrigo Sacchi <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=KzGXPY5dUy4">se impusieron por 2-3</a>, gracias a un doblete de Pietro Paolo Virdis y a otro gol del recuperado Marco Van Basten, que se había pasado más de media temporada lesionado y empezaba ahora a escribir su leyenda milanista. Tras esto el Napoli se desintegró. Un equipo que había perdido apenas dos partidos de los 25 primeros de liga, perdió cuatro de los últimos cinco y, a pesar de una derrota en los despachos por incidentes contra la Roma, al Milan le bastó un empate en Como para ganar el Scudetto. El único, por cierto, que ganará Arrigo Sacchi en toda su carrera.</p>
<blockquote><p>La consagración de Maradona se produce en las dos siguientes temporadas, pero la puerta de salida se va abriendo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El verano del 88 es tenso, más que nunca. Maradona y Bianchi no se soportan y eso pone las cosas difíciles. El campeonato italiano, además, sigue reforzándose más y más, y la Sampdoria se consolida como un equipo a tener en cuenta bajo la guía de Vujadin Boskov. Los holandeses del Milan se consagran en la Eurocopa y Sacchi trae a Rijkaard. Trapattoni pesca en Alemania a Matthäus y Brehme, también llegan al Inter Díaz y Berti.  Ferlaino, por su parte, no quiere ser menos y firma al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9bLTLkqV6gs">centrocampista brasileño Alemao</a>, que llega del Atlético de Madrid. El de Lavras es un medio con muchísimo recorrido y que también distribuye el juego. Junto a él, Luca Fusi y Massimo Crippa compensan la marcha de Bagni. La defensa se mantiene, pero Garella deja paso a Giuliani en la portería.  También abandona el equipo Bruno Giordano, asumiendo Carnevale más cuota de protagonismo.</p>
<p style="text-align: justify">El equipo, como podemos observar, cada año es mejor, más completo y con una rotación mayor, pero esta temporada 88-89 no será recordada por su actuación en la liga. La Serie A ha aumentado hasta 18 equipos, y<span class="pullquote_right">El Napoli no puede con el Inter en Liga, pero va a por todas en la UEFA</span> las cuatro jornadas extra sólo servirán para que la máquina de Trapattoni, el llamado <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=h9No_LGrnvQ"><i>«Inter de los Alemanes»</i></a>, destroce todos los records habidos y por haber en el campeonato italiano. Gana la liga con 11 puntos de diferencia sobre un Nápoles que sólo pierde 5 partidos –pero es que el Inter gana 26-, encaja apenas 19 goles, marca 67, y Aldo Serena marca 22 goles, algo que no se veía desde hacía más de 25 años. Careca y Carnevale tienen una gran temporada anotadora -19 y 13-, pero Maradona arrastra problemas físicos que volverán habitual el hecho de que juegue infiltrado. Sin embargo, en la Copa de la UEFA, el Napoli sí deja su sello. Tras la decepción del año anterior, Maradona está dispuesto a ofrecer un título europeo a la ciudad. Se sufre para eliminar al PAOK de Salónica y al Lokomotiv de Leipzig, y aún más para superar a un talentoso Girondins de Burdeos. Carnevale marcó pronto en el Parc Lescure, pero el resto de la eliminatoria fue cerradísima, los partenopeos pasaron por ese escaso 1-0. </p>
<p style="text-align: justify">Con la liga ya prácticamente perdida, en marzo se jugaron los cuartos, y el emparejamiento con la Juventus tuvo tintes épicos. Entre otras cosas porque los napolitanos necesitaron remontar un 2-0 adverso que se habían traído de Turín. La Juve estaba lejos de su mejor época a inicios de la década, pero aún contaba con grandes jugadores como Laudrup, Rui Barros, Alejnikov, Zavarov o Marocchi. San Paolo reventó cuando, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=WcfvA-SwN0s">en el minuto 119</a>, un gol de Alessandro Renica –uno de los jugadores más injustamente olvidados de ese equipo- hacía valer los de Maradona y Carnevale, y enviaba al Napoli a las semifinales, además de fastidiar a la odiada <i>Vieja Señora</i>. Cabalgando sobre esa euforia consiguió, apenas 15 días después, el cuadro celeste <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LvyZjxL_oHs">derrotar al Bayern</a> en casa merced a goles de Careca y Carnevale. Un doblete del brasileño selló el empate en tierras muniquesas y la presencia de los napolitanos por primera vez en una final europea.</p>
<p style="text-align: justify">El rival sería el Stuttgart de Jürgen Klinsmann, Fritz Walter o Srecko Katanec. Además, los alemanes comenzarían adelantándose en la ida, merced a un gol del excelente y técnico centrocampista Maurizio Gaudino, que complicaba bastante las cosas por su valor doble. Maradona de penalti y Careca apenas tres minutos antes del final<span class="pullquote_left">Maradona no pudo irse a Marsella, pero a cambio Ferlaino se cargó a Ottavio Bianchi</span>, colocaban una victoria mínima que se confirmaría con un espectacular <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=X36jxuM3uXY">empate a tres</a> en el Neckarstadion. La Copa UEFA viajaba también al sur de Italia y Nápoles seguía viviendo el sueño. La derrota en la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=saHkpFAAhAk">final de Coppa</a> ante la Sampdoria se le perdona a un equipo que estaba llegando a cotas nunca imaginadas. Ese sueño parecía tornarse pesadilla cuando ese verano Maradona acusaba a Ferlaino de incumplir su promesa de dejarle marcharse a Marsella si daba al Napoli un título europeo. Maradona estaba ya cansado del estrés de su vida en Italia, de estar siempre vigilado y bajo presión. Buscaba algo nuevo y Marsella y el proyecto de Tapie parecían ideales. Pero Ferlaino se negó a traspasarle, sabía que la afición no se lo perdonaría y, además, la Copa UEFA no era el título europeo en el que el presidente pensaba cuando hablaba con Maradona. A cambio, le ofreció la cabeza de Bianchi, que fue sustituído por Albertino Bigon, un entrenador conocido por su <i>laissez faire</i>. Así pues, Maradona se quedó, y con un equipo sin bajas destacables y las adquisiciones del centrocampista Massimo Mauro y de Gianfranco Zola, comenzó una temporada que terminaría con lo que debía ser el cúlmen del fútbol italiano como capital mundial de este deporte: Italia 90.</p>
<p style="text-align: justify">El 17 de septiembre, tras remontar ante la Fiorentina, el Napoli se hace con la cabeza de la clasificación y, consiguiendo grandes resultados en los enfrentamientos directos con sus rivales (<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zSIR11R7mDA">2-0 al Inter</a>, 3-1 a la Roma y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PYCstaEm1EE">3-0 al Milan</a>), los partenopeos se consagraron campeones de invierno. Al inicio de la segunda vuelta el equipo bajó un poco el rendimiento permitiendo la recuperación de sus rivales, especialmente del Milan, que se confirmó como el principal perseguidor y que incluso les devolvió el 3-0 de la primera vuelta. Tras esta dura derrota contra los rossoneri, el Napoli no levantó cabeza y también perdió contra el Inter, momento que el cuadro de Sacchi aprovechó para ponerse líder y mantenerse así hasta el 8 de abril. Lo que se iba a vivir a partir de esa fecha fue algo muy parecido a lo sucedido en 1988, pero a la inversa. Los milanistas empataron en Bolonia mientras el Napoli derrotaba a la Atalanta en los despachos –Alemao fue alcanzado por una moneda-. También sufrieron los de Sacchi una sorprendente derrota ante un Verona que luchaba por no descender. A pesar de empezar ganando, se vieron remontados y perjudicados por tres expulsiones, entre ellas la de Van Basten. Mientras, el Napoli le metía cuatro al Bolonia y se ponía líder, asegurándose el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=UrDaNIioDKA">segundo título</a> de campeón de Italia con una victoria en casa <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9QVKUUjJlkw">contra la Lazio</a>. Maradona había llegado a final de temporada muy disminuido físicamente, arrastrando problemas en ambos tobillos. Pero no había tiempo para quejarse, aguardaba el Mundial.</p>
<blockquote><p>Italia 90 fue el canto del cisne para el gran Maradona y para el Napoli.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Argentina llegaba a defender su título mundial rodeada de problemas. Lesiones, sanciones y retiradas de jugadores importantes, además de una serie de malos resultados tenían a Bilardo y sus hombres en el alambre. Pero nadie lo estaba más que Maradona, que para aquel entonces se había convertido en el personaje más perseguido<span class="pullquote_right">Maradona llegó al Mundial de Italia como un personaje odiado</span> de Italia, en enemigo de las clases dirigentes y de todos los peces gordos del Calcio. Y Diego estaba dispuesto a cobrarse la mayor venganza posible contra ellos en su Mundial. Italia, por su parte, era <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zYiAuas76aU">la gran favorita</a> para ganar la Copa del Mundo. Tenía un fantástico grupo de jugadores dirigidos por un entrenador, cuanto menos, mediocre. Los italianos, con una unidad defensiva sideral –Zenga, Bergomi, Baresi, Ferri, Maldini-, las gotas de calidad de Giannini, Berti y Donadoni, la estrella de Baggio y la revelación de Schillacci navegaron por aguas más o menos tranquilas hasta las semifinales. Argentina, por su parte, lidió desde el primer momento con todo tipo de problemas y su camino hasta el penúltimo partido  fue un calvario. Pero Maradona los lideró bien tras la derrota contra Camerún. <i>Echó una mano</i> <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=HJ-KEzL7EDg">contra la URSS</a> -demostrando que dios era realmente ambidiestro- y se sacó de la manga una victoria que sumió a Brasil en una crisis existencial como no se había visto desde 1950.</p>
<p style="text-align: justify">Bien, pues Italia y Argentina, por esas casualidades de la vida, se debían medir en Nápoles. Y para entonces Maradona era el Rey de Nápoles y esta, la capital de Argentina. Y Diego usó todo su poder: les recordó a los napolitanos los gritos de <i>terroni</i> y <i>lavatevi</i> y todas las injusticias que con ellos cometía una Italia que sólo parecía acordarse del sur cuando le convenía. Esto tocó la fibra de muchos y, aunque San Paolo permaneció <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=H1vqEGsWETE">mayoritariamente italiano</a>, ni mucho menos fue un estadio hostil para Argentina. Italia nunca perdonaría eso a Maradona, y más aún cuando la espada con la que Diego les había amenazado mediante sus declaraciones se clavó en el corazón de una Azzurra que se veía en la final. El propio Maradona lo sabía: su etapa italiana estaba acabada. Los pitos al himno durante la final y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=svEx6iCV1s8">los insultos</a> que el Diez dedicó a la cámara, para que todos lo entendieran clarito, sellaron el divorcio.</p>
<p style="text-align: justify">Argentina perdió la final e Italia disfrutó de las lágrimas de capitán albiceleste. Era cuestión de tiempo que Diego desapareciese para siempre de Italia y de Nápoles. Los rumores sobre droga, Camorra y demás asuntos turbios se hacían más y más intensos. Nadie quería creerlo, nadie quería verle caer en Nápoles.</p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xo1LT6PUPJY">17 de marzo de 1991</a> sucedió. Apareció la <i>blanca mujer</i> de la que hablaba <i>El Potro</i> y Diego voló. El Napoli, de tanto añorarlo, le copió la vida, descendió a los infiernos, estuvo a punto de morir y resurgió de sus cenizas para volver a situarse, no sin sufrimientos, en una posición cómoda.</p>
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		<title>Se le resistió el quinto partido</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Oct 2013 01:55:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hay pocos deportes en los que la línea que separa a los héroes de los villanos sea tan sumamente estrecha como el fútbol. Un balón que no entra, un penalti errado, un cambio precipitado o una decisión errónea no sólo hacen olvidar lo que sucedería si ese remate fuera gol, el portero se tirara al [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Hay pocos deportes en los que la línea que separa <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/category/blog/heroes-futbol/">a los héroes</a> de los villanos sea tan sumamente estrecha como el fútbol. Un balón que no entra, un penalti errado, un cambio precipitado<span id="more-92828"></span> o una decisión errónea no sólo hacen olvidar lo que sucedería si ese remate <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=2sJ8PK6K-lE">fuera gol</a>, el portero se tirara al otro lado en el penalti, el jugador que entrara cambiara el partido o el once elegido resultara ser el bueno, sino que también borra lo que sucedió antes. Como si no existiese, como si careciese de valor. Como si el pasado perteneciesen a otro mundo, a otra persona y a otro deporte. El fútbol y el ser humano son así.</p>
<p style="text-align: justify">Javier Aguirre, que de fútbol tiene mucho y de ser humano todavía más, lo sabe perfectamente <i>gracias</i> a la maldición que vive México con el <i>«quinto partido»</i> de los Mundiales, lo que vendría a ser la historia de los cuartos de final para los españoles antes de que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2010/07/el-llanto-de-los-dioses/">esta generación</a> la borrase de nuestra memoria. Todo comenzó en 1986, cuando Aguirre defendía<span class="pullquote_right">En México 1986, Aguirre disputaría su primer y último quinto partido</span> los colores del <i>tricolor</i> en su Mundial. Con Bora Milutinovic como DT y Hugo Sánchez como estrella, México había llegado por segunda vez en su historia al quinto partido. Allí esperaba la Alemania Federal de Matthäus, Rummenigge o Magath, que había derrotado sin mucha brillantez a Marruecos y no iba a mejorar demasiado su imagen en dicho encuentro. México estaba en superioridad numérica, dominaba el esférico y rondaba con frecuencia el gol, pero éste se resistía y esa línea cruel de la que hablábamos antes convirtió a Aguirre en villano. De que Schumacher detuviera la <a target="_blank" href ="http://youtu.be/HQw8-sN8oNA?t=5m">espectacular volea</a> que le hubiera erigido en héroe nacional a que el colombiano Jesús Díaz lo expulsara por una <a target="_blank" href ="http://youtu.be/HQw8-sN8oNA?t=5m41s">entrada a Matthäus</a>, sólo pasaron unos simples minutos. La dramática resolución del partido para el <i>Tri</i> (1-4 en los penales), acentuó la historia del primer -y penúltimo- quinto partido del <i>«Vasco»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Al no clasificarse para Italia &#8217;90, no volvería a disputar una Copa del Mundo con México, pero en sus actitudes como centrocampista ya se podía intuir que, quizás, en su futuro tendría una oportunidad diferente de ser mundialista. Lo llevaba en la sangre, como explicaba él mismo en un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=U7BqAwM6xSY">interesante documental</a> sobre su figura: <i>«Intentaba ser solidario. Entonces, si había que correr, pues yo corría el campo. Si había que pelear con el rival, yo peleaba. Si había que decirle algo al árbitro, pues yo iba y le decía. Si había que ser un vínculo entre entrenador y equipo, pues yo iba y hablaba ahí. Desde chavo, en la colonia Lindavista, con los equipos que jugaba, me gustaba un poquito decir «no sé qué, ¡vamos!, tú defiendes aquí o acá», pero no con mucha idea de fútbol como tal, sino simplemente por buscar el bien común»</i>.</p>
<blockquote><p>Antes de retirarse como jugador, Miguel Mejía Barón le haría una propuesta que lo aceleraría todo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Su primer contacto con los banquillos llegó cuando Miguel Mejía Barón, nada más sustituir a Menotti al frente de México, llamó a un Javier Aguirre que aún estaba en activo como futbolistas de las Chivas. La intención del nuevo seleccionador era que Aguirre estuviese a su lado como parte del cuerpo<span class="pullquote_left">Como ayudante, sería partícipe de la México mundialista de USA &#8217;94</span> técnico, ayudándole con los futbolistas y ejerciendo de pegamento del grupo. Sin tener una función fija, hacía de todo. Donde se le necesitaba, él acudía con una predisposición positiva que le convirtió en un elemento clave como <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=U7BqAwM6xSY">reconoce</a> Barón: <i>«Fue muy importante en el proceso, porque fue un tipo al que siempre lo respetaron el grupo de jugadores. Confiaban mucho en él. Una de las cosas que tiene Javier es que es derecho, no anda con medias vueltas ni nada»</i>. De esta manera, el <i>«Vasco»</i> acudió a Estados Unidos &#8217;94 en calidad de asistente de una de las mejores generaciones mexicanas de la historia. Los Campos, Galindo, Ramírez, Aspe y compañía consiguieron clasificarse en uno de los grupos más complicados (terminaron todos con cuatro puntos), pero no lograrían alcanzar el quinto partido. La Bulgaria de Hristo Stoichkov se cruzó en su camino y, de nuevo, <a target="_blank" href ="http://mxm.televisadeportes.esmas.com/futbol/partidos/mundial-estados-unidos-1994/4439/mexico-vs-bulgaria/cronica.html#undefined">la suerte de los penaltis</a> no fue tal. Aguirre conocía por primera vez la amargura de la derrota vestido de largo, pero eso no le frenaría. Tras sacarse el título de técnico y acudir con Guillermo Vázquez a los Juegos Panamericanos de Mar de Plata en 1995, donde caerían en la final ante Argentina otra vez en la tanda de penaltis, sólo quedaba dar el salto. La primera parada, Atlante.</p>
<p style="text-align: justify">Su debut como técnico no fue fácil y se prolongaría escasos cuatro meses; aún tenía mucho que aprender. Viajó a Europa, visitó a varios equipos en España e Italia y continuó formándose hasta que Jesús Martínez, presidente del Pachuca, se acordó de él. Allí llegó, vio y venció, como primera pista de lo que sería su trayectoria como DT. Liberó de la presión a sus jugadores, se presentó como uno más de ellos y revirtió una situación muy negativa por su contagioso carácter. Así salvó al Pachuca en el 98 y así <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Y5iz-yKaTI0">lo hizo campeón en el 99</a>, dando una de las grandes sorpresas del fútbol mexicano en los últimos años. Su labor era muy bien valorada, pero aún así nadie podía sospechar que la federación lo quisiera para sustituir a Meza como seleccionador. Un hecho, éste de optar al puesto más importante del país, que sólo fue posible gracias al apoyo incondicional de su propio presidente. Y es que, en México, la selección es una cuestión de unión y orgullo. Nadie quería prescindir de Javier en Pachuca, pero su país lo necesitaba.</p>
<blockquote><p>Javier Aguirre llegaba a la Selección con un gran reto por delante: clasificarla para el Mundial.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>«No me hubiera perdonado el ver por televisión a otro técnico dirigiendo a la Selección sabiendo que me habían ofrecido la oportunidad de mi vida»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.oocities.org/colosseum/park/9231/javieraguirre.htm">confesó</a> Aguirre en su presentación. Era una oportunidad única, es cierto, pero envenenada dadas las circunstancias y el momento que atravesaba el <i>Tricolor</i>. Inmersa en la fase de clasificación para el Mundial del 2002, la situación no podía ser peor: con cuatro puntos de 15 posibles, México ocupaba la quinta posición de un grupo de seis en el que sólo <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Clasificaci%C3%B3n_de_Concacaf_para_la_Copa_Mundial_de_F%C3%BAtbol_de_2002">los tres primeros</a> estarían en Corea y Japón. Estados Unidos tenía 13 puntos (2-0 ante México), Costa Rica 10 (1-2 en el conocido <i>Aztecazo</i>) y Honduras 8 (3-1 en la despedida de Meza). Un completo desastre. Para colmo, Javier asumió el cargo con pocos días de margen para enfrentarse a una Estados Unidos que llegaba al Azteca con ganas de sellar su billete mundialista mientras, de paso, alejaba a su histórico rival del mismo.</p>
<p style="text-align: justify">Sin tiempo para implantar un estilo, un patrón de juego o un modelo táctico, Aguirre se rodeó de jugadores del Pachuca y del Cruz Azul. Unos porque ya les conocía, los otros porque pertenecían al equipo mexicano más en forma en aquel momento. Una decisión simple, pero <a target="_blank" href ="http://www.record.com.mx/article/meza-ve-merecida-la-llegada-de-herrera-al-tri">a la postre exitosa</a>. México ganó 1-0<span class="pullquote_right">J.Aguirre construyó un equipo que tendría su recorrido en el tiempo</span> a la selección estadounidense con gol de Borgetti, para luego hacer lo propio con Jamaica (1-2), Trinidad y Tobago (3-0), empatar con Costa Rica (0-0) y derrotar a Honduras (3-0) en el duelo decisivo, al que ambos llegaron empatados. El <i>«Vasco»</i> Aguirre había recuperado la ilusión del grupo, de la federación y del aficionado. Gerardo Torrado, uno de los hombres clave de aquella selección, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=U7BqAwM6xSY">comentaba</a> la receta de su éxito: <i>«Javier es muy disciplinado, un líder, un motivador nato. Tiene una gran personalidad, un carácter ganador. Es triunfador. Siempre quiere lo mejor, siempre te exige al máximo para que puedas dar lo mejor por tu país»</i>. Con el estado de ánimo como base y los resultados como colchón, Aguirre comenzó a dibujar el esbozo de una México que tendría continuidad en el tiempo. Situó una línea de tres centrales (Vidrio y Carmona escoltando a un joven Rafa Márquez), jugó con dos carrileros, encomendó a Torrado la labor de dar equilibrio en el centro del campo y rodeó a la talentosa doble punta (Cuauhtémoc Blanco y Jared Borgetti) de jugadores con calidad como Ramón Morales. Con esta disposición, la selección mexicana se plantó en el Mundial, y no pudo comenzar mejor. Superó por un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=g-vFQrV-434">1-0 a Croacia</a>, siguió derrotando 2-1 a Ecuador y empató 1-1 frente a Italia, obteniendo así la primera plaza del grupo. La euforia, claro, se disparó.	</p>
<p style="text-align: justify">Se ha podido comprobar recientemente, pero cabe la pena recalcarlo: México es una país que vive con pasión el fútbol, con fervor a la selección y que, como herencia directa de la <i>madre patria</i>, necesita muy poco para emocionarse. El plantel vio que estaba jugando bien, comprobó que su próximo rival era Estados Unidos y<span class="pullquote_left">En el Mundial no pudo frenar el optimismo que vivía entonces México</span>, sin querer queriendo, asumió un papel de favorito que le llevó a una de las <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=JO9JXCaPqFU">derrotas más dolorosas</a> de su historia. Con este clima prepartido, Bruce Arena, seleccionador estadounidense, ya le había marcado el primer gol a Javier Aguirre (<i>«Estaba segurísimo de que podíamos ganar»</i>, <a target="_blank" href ="http://youtu.be/JfSWWW1wvhE?t=6m31s">confesó</a> años después), pero no tardaría mucho más en marcarle el segundo. Nada más comenzar, Brian McBride ponía en ventaja a una Estados Unidos que renunció al balón, se cerró con orden y fue desesperando al <i>Tri</i>. Y llegó el momento. Ese en el que te juegas ser héroe o villano. Ese que siempre recordarás, sobre todo, si fallas. Sin haberse cumplido la primera media hora, Aguirre retiró a Ramón Morales, uno de sus mejores jugadores, para dar entrada a Luis Hernández, otro delantero. Necesitaba gol y lo quiso buscar de la manera más directa, pero no lo lograría. Impotente, México se estrelló una y otra vez ante el muro que defendía a Brad Friedel. El 2-0 de Donovan, sólo fue la puntilla. La suerte ya estaba echada; <a target="_blank" href ="http://mxm.televisadeportes.esmas.com/futbol/partidos/mundial-coreajapon-2002/4565/mexico-vs-estados-unidos/cronica.html#undefined">México hacía las maletas</a>. Aguirre, señalado como principal culpable de que el quinto partido siguiera pareciendo una quimera, dejaba el cargo con una frase que bien puede resumir la valoración que se hizo de su primer paso por la Selección: <i>«Siempre eres tan bueno como tu última actuación»</i>. Le habían ofrecido cuatro años más como reconocimiento a su trabajo, pero Osasuna había llamado a su puerta. El <i>«Vasco»</i> cruzaba el charco.</p>
<blockquote><p>Su paso por España le hizo ganar el crédito que perdió por su derrota ante Estados Unidos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En Pamplona, Aguirre encontró un club hecho a su medida. Ya lo conocía de su breve paso como futbolista, pero fue entonces cuando comprendió que el espíritu combativo de Osasuna no haría otra cosa que potenciar su carácter directo, desenfadado y ganador. Pese al mal comienzo, en cuatro años llevó al club rojillo a una <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=X1VCw5seKUg">final de Copa del Rey</a> y lo dejó a sólo un paso de disputar la máxima competición continental. El técnico mexicano creía que ya no se podía hacer más y, para colmo, el Atlético de Madrid había tocado a su puerta. En el Manzanares, volvería a retomar el sino de su carrera. Arrancó con fuerza, revitalizó a una entidad sumergida en la locura, lideró a la plantilla hasta <a target="_blank" href ="http://www.vavel.com/es/futbol/espanyol/233066-la-segundas-temporadas-de-aguirre-miran-a-europa.html">meterla definitivamente</a> en la Champions League y luego la situó a dos puntos (!) del <i>«Pep-Team»</i>, pero entonces todo se torció. No pudo pasar al metafórico <i>quinto partido</i>; no pudo acabar como un héroe. Sea como fuere, Aguirre no tardaría demasiado en recibir una llamada de auxilio. México, de nuevo, temía no estar presente en la Copa del Mundo.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Ya visteis que en las formas sigo siendo el mismo. El léxico también es el mismo. Me sigue gustando&#8230; bueno, ya no chupo tanto. Pero sigo siendo el mismo güey que conocieron hace tiempo»</i>. De esta forma tan particular se presentó Javier Aguirre en su vuelta al cargo que sólo uno ostenta y sobre el que todo el país opina. Un reto que<span class="pullquote_right">En su vuelta a México, el «Vasco» había madurado en muchos aspectos</span>, esta vez, el <i>Vasco</i> afrontó de una forma diferente. Para empezar, tardó en aceptar la propuesta. Clave en dar el <i>«sí»</i> definitivo fue la misma persona que le consoló tras la eliminación mundialista de 2002: su mujer. Mientras debatían sobre la cuestión, ella <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=f2gQnOqXUgI">le espetó<i> que «le debía algo a su país»</i></a> y Javier supo al instante lo que iba a hacer. La situación no era tan problemática a nivel de resultados como entonces, aún habiendo cosechado dos derrotas en tres partidos, pero el tiempo seguía siendo un bien valioso con el que no contaba. <i>«Lo que necesitamos en este hexagonal final es una enorme actitud. Ojalá con la pelota logremos darle una identidad. Ojalá podamos, pero estamos contrarreloj. [&#8230;] Yo soy de la idea de que los proyectos son ciclos de cuatro años, de Mundial a Mundial. No se dio eso y, de nuevo, me vuelve a suceder lo mismo. Pues bueno, ojalá que nos vaya bien con esto que tenemos los mexicanos que es natural, que no lo tiene que dar ningún técnico ni nadie, que es ese salir a la calle a rompernos la madre»</i>, <a target="_blank" href ="http://deportes.terra.com.mx/mexico/videos/las-mejores-frases-de-javier-aguirre-en-su-presentacion,105557.html">continuaba</a> en su presentación. El primer reto, se consiguió con la misma buena imagen que ocho años atrás: 16/21 puntos posibles, clasificación directa. Como él diría, <i>«un whisky y a dormir»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, el entorno era muy hostil. Él lo enfrentó con ironía y acidez, con la cara por delante, sin miedo a que se la partieran. Ganó la Copa de Oro con un contundente 5-0 a Estados Unidos en la final, pero cada rueda de prensa parecía un combate a doce <i>rounds</i>. Jugadores que militaban<span class="pullquote_left">El entorno en 2010 fue muy hostil, en parte, por sus decisiones tácticas</span> en Europa y no venían; jugadores que militaban en Europa y siempre venían. Un debate eterno sin salida, que se agudizó por las decisiones que fue tomando antes y durante el Mundial de Sudáfrica 2010. Desde el principio, Javier fue dando entrada a jóvenes talentos del fútbol mexicano <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/09/chicharito-hernandez-no-juega-manchester-united-van-persie-fellaini/">como Chicharito</a>, Paul Aguilar, Jonathan dos Santos o Efrain Juarez, pero era palpable -y reconocido- que su conocimiento sobre el producto nacional no eran tan elevado como hacía años. Llevaba mucho tiempo en España y, por tanto, debía buscar consejo en Mario Carrillo. A la postre, asumiendo Aguirre la total responsabilidad, esta unión sembró desconcierto y recogió tempestades. Durante el Mundial, al que volvió a llegar con grandes esperanzas por el empuje de los jóvenes y los buenos resultados en la preparación, nunca repitió once titular e, incluso, cambió por momentos de sistema. Aguirre, en su presentación, ya <a target="_blank" href ="http://deportes.terra.com.mx/mexico/videos/las-mejores-frases-de-javier-aguirre-en-su-presentacion,105557.html">había reconocido</a> que ésta era una seña de identidad suya: <i>«La evolución te la van dando los jugadores y los tiempos de los mismos. De repente tienes posibilidades para hacer algún juego especial por bandas, de repente tienes la necesidad de jugar con cinco atrás, de repente cuatro&#8230; Yo no estoy casado con ningún sistema, ni soy un obsesivo de los mismos. Soy un convencido de que el jugador debe tomar decisiones en el terreno de juego»</i>. Sin embargo, el resultado, en vez de tornarse en positivo por la polivalencia, fue nefasto en lo colectivo y en lo individual.</p>
<p style="text-align: justify">Así se comprobó desde el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0PCygXMRBMg">debut ante Sudáfrica</a>. Para la portería eligió a un viejo conocido, el <i>«Conejo»</i> Pérez. Lejos de su buen nivel en 2002, sorprendió que sentara a Ochoa. Algo similar a lo que ocurrió con Guardado o Héctor Moreno, que venían de completar muy buenas temporadas en Europa. Pero lo más sorprendente fue que Aguirre prefiriera al Guille Franco por delante de Chicharito, la estrella emergente. El revuelo fue mayúsculo. El empate a poco -o nada- frente a la anfitriona (1-1), no ayudó. En el siguiente encuentro, ante la Francia de Domenech, sólo <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bYgbdNDNL1c">cambió el resultado</a> (0-2). No era poco vencer a Francia. Daba prestigio, lustre y le acercaba a los octavos de final, pero la imagen seguía sin ser buena. El centro del campo, con Márquez &#8211; Torrado &#8211; Juárez, no terminaba de funcionar y tanto Carlos Vela como Gio dos Santos no se mostraban tan desequilibrantes como debieran. En el último partido de la liguilla, pese a no estar aún clasificados y haber dado entrada a Guardado, se vieron superados por Uruguay. Chicharito <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=P9taT_qHmOw">había marcado</a> a Francia, pero seguía sin ser de la partida. Esperaba Argentina. En el horizonte, el quinto partido.</p>
<p style="text-align: justify">Si en 2002 la euforia se había disparado, en 2010 ocurrió todo lo contrario. La <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TpJltBMpfKY">rueda de prensa</a> previa al partido mostró a un Aguirre cabizbajo. Agazapado en su gorra. Extraño. <i>«Me da la sensación de que México no es el favorito de nadie, que estamos abajo en las apuestas, que los favoritos son ellos y que no tenemos ninguna posibilidad. Vamos a ver si somos capaces de cambiar el curso de la historia»</i>, decía. Se vistió con piel de cordero, pero debajo no había un lobo. Cambió a un 4-4-2, con Guardado y Gio dos Santos en banda&#8230; ¡y Chicharito con el Bofo Bautista arriba! Una de cal, otra de arena. Fue una decisión muy controvertida. Sin ser una gran Argentina, los de Maradona se pusieron 2-0. El partido no tuvo historia, como no lo había tenido el Mundial para el <i>Tricolor</i>. México había decepcionado. Ni buena imagen, ni quinto partido. Se volvía a caer en el cuarto, como en 1994, 1998, 2002 y 2006. Con el tiempo, el <i>Vasco</i> justificó la suplencia del <i>Chicharo</i> para <i>«tener algo en la banca que incluso fuera  mejor que el que estaba ahí adentro»</i> o la de Guardado, pero jamás rehuyó su <a target="_blank" href ="http://youtu.be/f2gQnOqXUgI?t=5m25s">responsabilidad</a>. Franco como él sólo, sabía que no había sido un buen Mundial. Lo sabía mejor que nadie. Estaba consumido y no podía seguir. Había vuelto a llegar como héroe y había vuelto a terminar como villano. La historia, prácticamente, se había repetido punto por punto.</p>
<blockquote><p>El clima durante el Mundial fue insostenible. Javier Aguirre volvería a España en meses.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>«¿En qué me equivoqué yo? ¿Fui necio e intenté innovar? Por supuesto que en todo este proceso de trece o catorce meses tomé malas decisiones basadas en mi estilo y en mi forma de necedad. No estoy orgulloso de ello porque intento mejorar, intento día a día no cometer los mismos errores, pero luego caigo en la cuenta de que los sigo cometiendo con mi mujer o en la relación con mi chabo»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=f2gQnOqXUgI">explicaba en el documental</a> que pretendía despejar esa incógnita de «héroe o villano» nacional. Unos meses después del Mundial, agarraría al Zaragoza y el círculo comenzó de nuevo. Como en México, como en el Atlético de Madrid. Instituciones complejas, tendentes a la locura y que, en un comienzo, Aguirre logró serenar con su característica forma de ser. Se le resistió el quinto partido, pero para que eso sucediera antes tenía que llegar al cuarto. Y siempre lo consiguió. Aún desconocemos cómo terminará su paso por el Espanyol, pero de momento sí que tenemos la certeza de que el equipo se parece a él y que, de esta manera, ya consiguió <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9uIWQbrmoDA">cumplir con lo que prometió</a> el día de su presentación: <i>«Con la cabeza, con el corazón y con lo que le sigue abajo, éste equipo se tiene que salvar. Y nos salvaremos»</i>. Ni héroe, ni villano. Simplemente, Javier Aguirre.</p>
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<blockquote><p>Agradecer enormemente la colaboración a nuestro amigo Pepe del Bosque, quien nos ayudó a comprender mejor la relación entre Javier Aguirre y la selección mexicana.</p></blockquote>
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<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 65</title>
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		<pubDate>Sat, 08 Jun 2013 01:45:16 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[a tercera edición de la Copa del Mundo tuvo lugar en 1938 en Francia, un año antes de la Segunda Guerra Mundial, con 15 países implicados en la fase final del torneo. Al partido decisivo llegaron las selecciones de Italia, que se deshizo de Brasil en semifinales, y Hungría, que haría lo propio goleando a [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>a tercera edición de la Copa del Mundo tuvo lugar en 1938 en Francia, un año antes de la Segunda Guerra Mundial, con 15 países implicados en la fase final del torneo. Al partido decisivo llegaron las <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/historia-del-catenaccio-sistemista-contra-metodista-genoa-pionero/">selecciones de Italia</a>, que se deshizo<span id="more-71209"></span> de Brasil en semifinales, y Hungría, que haría lo propio goleando a Suecia por 5-1. Italia repetía entorchado mundial al vencer por 4-2 al conjunto húngaro. Colaussi y Silvio Piola fueron las estrellas de la final al anotar dos goles cada uno. Titkos y Sarosi lograrían los tantos para la selección entrenada por Alfred Schaffer.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/7ykDFNM2k_4" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">El 18 de junio de 1986 será siempre el gran día de Emilio Butragueño. Eran los octavos de final de la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">Copa del Mundo de México</a> y España debía enfrentar en Querétaro a la poderosa Dinamarca de Michael Laudrup. El cuadro danés había logrado un pleno de victorias en la primera fase ante selecciones como Alemania o Uruguay y llegaba dando miedo. Sin embargo, la selección española dio lo mejor de sí gracias a un inspiradísimo Butragueño, autor de hasta cuatro goles. Hasta la fecha, ningún futbolista español ha sido capaz de repetir esta gesta en una cita mundialista.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/0msdRuZp6ig" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
&#8211;<br />
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		<title>La Francia de «Le Carré»</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jun 2012 02:29:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Tiganá]]></category>

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		<description><![CDATA[n estos tiempos en los que para la selección francesa, tras superar la oscura época de Raymond Domenech, se abre una nueva etapa de esperanza con Laurent Blanc al mando, consideramos interesante volver la mirada atrás y echar un vistazo al estilo que encumbró al fútbol francés entre los más destacados del planeta fútbol. Después [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span class="dropcap">E</span>n estos tiempos en los que para la selección francesa, tras superar la oscura época de Raymond Domenech, se abre una nueva etapa de esperanza con Laurent Blanc al mando, consideramos interesante volver la mirada atrás y echar un vistazo<span id="more-15400"></span> al estilo que encumbró al fútbol francés entre los más destacados del planeta fútbol.  Después de más de una década de estar en  un lugar preponderante en el plano internacional, habiendo disfrutado de su <i>generación dorada</i> y ganando todo lo ganable, nos preguntamos qué es lo que falla para que el actual y excelente grupo de jugadores no rindiese al nivel que todos esperamos de él. Quizá el problema sea el estilo de juego. La <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/worldcup/archive/edition=1013/overview.html">generación dorada francesa</a> es la de Zidane, Djorkaeff, Henry, Pires, jugadores técnicos en la mejor línea de la escuela francesa. Pero también es la Deschamps, Vieira, Desailly, Makelele, Thuram, Petit, etc, es decir, cemento puro y duro. En ello se sustentó el estilo de juego de toda una década, y en ello intenta basarse la actual selección francesa. Pero los resultados no son tan satisfactorios como debieran, a pesar de la expectación que el conjunto comandado por el ex técnico del Girondins de Burdeos está generando al comienzo de esta Eurocopa.</p>
<p style="text-align: justify;"><a target="_blank" href ="http://www.eurocopa.com/selecciones/francia">El plantel con el que cuenta Blanc</a>, con una buena batería de hábiles centrocampistas (Ribery, Nasri, Cabaye, Ben Arfa, Martin), debería dejar de abusar del músculo que le proporcionan las colonias y volver a los orígenes, al estilo que, desde siempre, ha caracterizado al fútbol francés. El llamado <i>«football champagne»</i>. Este es el estilo que hizo célebres a los franceses, allá por finales de los 70 y comienzos de los 80, y que venían practicando desde hacía más de 30, con mayor o menor resultado, pero siempre fieles a ellos mismos y a la manera de jugar que más les convenía.</p>
<blockquote><p>El estilo lo forja un equipo de leyenda…</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">El primer gran equipo francés a nivel internacional data de  mediados de los 50. Albert Batteux había tomado las riendas del seleccionado galo, a la par que las del mejor conjunto del momento, el Stade de Reims. En torno a los jugadores de su propio club, construyó una selección que jugaba un fútbol de seda y cuya actuación en el mundial del 58, en Suecia, maravilló al mundo. Fueron terceros, solo batidos por el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=upxN8isH0Lc">Brasil de Pelé, Garrincha y Didí</a>, y además Fontaine destrozó todos los récords anotando 13 goles en los 6 partidos del torneo. Tal era el caudal ofensivo de este equipo.</p>
<p style="text-align: justify;">Disfrutaba, en este caso de un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Nrh6t1mZYt8">frente de ataque de lujo</a> con el genio Raymond Kopa, el implacable goleador Just Fontaine, el hábil extremo Jean Vincent y, la clave del conjunto, los interiores Roger Piantoni y Michel Hidalgo. Todos en algún momento de sus carreras formaron parte del Stade de Reims, doble subcampeón de la Copa de Europa, y este último, en su etapa como técnico y 20 años después,<span class="pullquote_right">Tras la época dorada de Kopa y Fontaine, el fútbol francés entró en crisis</span> plasmó el ideal que buscaba Batteux con la selección del mediocampo mágico.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, tras el abandono de Batteux, el fútbol francés entró en crisis. Durante los 60 sus equipos seguían jugando muy bien y estrellas no faltaban, como el veloz delantero Coussou (un prototipo de Henry) o el goleador Combin, pero faltaba un cerebro del mediocampo. Todo ello se solucionó años más tarde, a mediados de los 70. Y, como ya había pasado con el Reims, al amparo de un poderoso club francés que destaca en Europa, en este caso, el Saint Ettiene. Este club, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Y-bGO51_mnI">subcampeón europeo en 1976</a>, formaba un armazón perfecto para la selección gala con Janvion, Larios, Bathenay, los hermanos Revelli, o el veloz <i>«ange vert»</i> Dominique Rocheteau. A ellos se unió en el XI del Gallo el genial líbero Marius Tresor, del Olympique de Marsella, todo un portento físico y técnico. Además, el veterano atacante Henri Michel del Nantes o el goleador del Lyon Bernard Lacombe. Juntos formaban un esqueleto magnífico para un equipo competitivo, pero faltaban el corazón y el cerebro. Y eso es lo que aportó la nueva generación.</p>
<blockquote><p>La generación de Michel Platini.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Para el mundial del 78, en Argentina, el seleccionador Michel Hidalgo comenzó a contar con una serie de jóvenes que cambiarían el rumbo del, por entonces, acomplejado fútbol francés. Un joven defensa del Metz, Patrick Battiston, un escurridizo y polémico atacante del Lens, Didier Six, un potente carrilero del Nantes, Maxime Bossis y, sobre todo, el número 10 del Nancy que había ganado la Copa de Francia, Michel Platini. El hombre más influyente de la historia del fútbol galo. Los franceses deslumbran con su juego en los campos argentinos, pero caen en un grupo muy complicado con los anfitriones, Italia y la poderosa selección húngara de Nyilasi y Torocsik. Francia se va en primera ronda, pero es señalada como uno de los conjuntos a seguir del Mundial.</p>
<p style="text-align: justify;">Se espera mucho de ellos en la Eurocopa del 80, pero caen en la fase de clasificación. Sin embargo, en esta serie de partidos entran en el equipo otros jugadores que marcarán el destino del combinado nacional. El pequeño cerebro del Girondins Alain Giresse, el potente centrocampista del cuadro bordelés Jean Tiganá y el nº10 (aunque siempre usase el 9), del Sochaux, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=n2i4tllXT-I">Bernard Genghini</a>. Llegador excepcional desde segunda línea y un excelso tirador de libres directos, tan bueno como Platini, y que fue opacado, como todos sus compañeros, por el brillo del astro de Joeuf. Pero aquí reside la grandeza de esta selección:<span class="pullquote_left">Había grandísimas estrellas, pero todos estaban a disposición del colectivo</span> la subordinación al equipo de jugadores que podrían haber sido la <i>«vedette»</i> en cualquier otro.</p>
<p style="text-align: justify;">Francia llega al Mundial de España con su mejor equipo. Una defensa de lujo y un medio del campo espectacular. La portería genera dudas (ni Castaneda, ni Dropsy, ni Baratelli, ni Ettori son guardametas de garantías), y la delantera presenta una fantástica movilidad pero poca contundencia. Aún así, en conjunto la selección francesa promete mucho. Comienza mal, perdiendo contra Inglaterra en Bilbao, pero a partir de ahí, los galos desarrollan un juego de toque, preciso y veloz que les lleva en volandas hacia la segunda fase, donde se enfrentan a Austria e Irlanda del Norte en el Vicente Calderón. Aquí despega definitivamente el <i>«fútbol champagne»</i>. Platini da clinic tras clinic, especialmente en el partido en que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=B0S9waOQn1g">Francia destruye a los rocosos norirlandeses</a> y, aún sin él –sancionado-, el medio campo francés, liderado por Genghini, avasalla a una buena selección austríaca. <i>«Les bleus»</i> se aseguran el pase a la semifinal de Sevilla donde se enfrentarán a un equipo completamente antagónico: la Alemania más poderosa físicamente que se recuerda.</p>
<p style="text-align: justify;">Y aquí, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=bka-sSgADwE">en uno de los mejores partidos del siglo</a>, contra un conjunto que ponía en el campo kilos y kilos con jugadores como Dremmler, Förster, Briegel, Hrubesch, etc… Hidalgo arranca sin medio defensivo. Con cuatro jugadores de toque como eran Tigana, Giresse, Genghini y Platini: tres números 10 más un volante mixto. Osadía total.<span class="pullquote_right">Frente a una poderosa y pesada Alemania, Michel Hidalgo jugó sin medio defensivo</span> Y los franceses dominan totalmente, solamente el fondo físico del equipo alemán les permite seguir el ritmo de un conjunto donde el balón se movía a la velocidad de la luz, donde sus tres números 10 rotaban posiciones con total naturalidad, y sus laterales Amorós y Bossis se comían la banda ellos solos, mientras Tresor y Janvion aseguraban la defensa. Littbarski adelanta a los alemanes, gol rápidamente contestado por Platini. En la segunda parte llega el punto clave del partido, la brutal entrada de Schumacher al recién entrado Battiston. Se llegó a creer que el francés había muerto. El golpe anímico es tremendo, también el táctico. Hidalgo debe gastar una sustitución más que le impide dar aire a su medio del campo. El partido termina 1-1 y se va a la prórroga, donde Francia literalmente arrasa a Alemania. 3-1, con tantos de Giresse y Tresor. Es aquí donde la falta de cambios empieza a afectar a Francia. Y quizá también el mal de altura, el miedo a ganar. Alemania, renacida y liderada un fresco Rummenigge y las acrobacias de Klaus Fischer, empata. En los penaltis, ocurre lo inevitable… La derrota más dolorosa de toda una generación.</p>
<blockquote><p>Caer para levantarse más fuerte.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Quedaba la incógnita de cómo superaría el equipo la derrota, pero el propio Hidalgo lo dejó claro: <i>«Francia no cambiará su estilo de juego, así hemos llegado hasta aquí, donde nunca habíamos estado. No nos estamos equivocando»</i>. En 1984, los franceses organizaban por segunda vez la Eurocopa y el torneo se presentaba como la reválida para el fútbol champagne. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3Q7NQzVO7HM&#038;feature=results_video&#038;playnext=1&#038;list=PLD0036EE83D790DAE">Francia arrasó</a>, ganando el torneo con el mejor juego que se había visto en el Viejo Continente. El equipo había encontrado un gran guardameta en la figura de Joel Bats, Battiston se había afianzado en la defensa tras superar la rotura de vértebra y los meses en el hospital que le había producido la entrada de Schumacher en el Mundial, Genghini pasó a ser el jugador nº12 y su lugar en el campo lo ocupó Luis Fernández, un centrocampista mixto que se compenetraba a la perfección con Tiganá y permitía a los genios Giresse y Platini crear a su antojo. Estos cuatro formaron el conocido <i>«carré magique»</i>, expresión que haría fortuna para denominar al centro del campo francés. Y arriba, la gran lacra del fútbol francés era no contar con un implacable goleador, pero Bellone y Six se las arreglaban bien.</p>
<p style="text-align: justify;">El caso es que esa supuesta falta de gol la eliminó Platini de un plumazo. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=qza4Gn05DRQ#!">Hizo un torneo perfecto</a>, dando la mayor exhibición individual que se recuerda -junto a la posterior de Maradona en el 86-, y demostró que en aquel año 84 era indiscutiblemente el mejor ymás completo jugador del mundo. 9 goles, ¡9!,<span class="pullquote_left">Ante la falta de un delantero goleador, apareció Michel Platini con nueve goles</span>  tres con la derecha, tres con la izquierda y tres de cabeza. PERFECTO.</p>
<p style="text-align: justify;">Ese mismo verano del 84, la selección olímpica -en aquel entonces jugaba jugadores que NO habían disputado nunca una Copa del Mundo-, dirigida por Henri Michel ganaba la <a target="_blank" href ="
http://www.youtube.com/watch?v=KfZrxItkES4">medalla de oro de los JJ.OO. de Los Ángeles</a>, jugando el mismo estilo que la absoluta, y derrotando a la Brasil de Bebeto y Dunga. Tras el éxito de la Euro, el ya veterano Hidalgo dejó la selección, pero su lugar lo tomó el más indicado, el propio Henri Michel. Esos años 84, 85 y 86 son los que culminan un estilo de juego. Francia gana, gusta y se afianza como el mejor equipo del mundo. Aunque los años ya pesan (sobre todo a Giresse, y también a Genghini, que como todos sabemos, es un poco <i>«el D’Artagnan»</i> de este cuarteto, el que nadie nombra pero siempre está ahí), el carré magique sigue maravillando. Llegan a México 86 en un gran estado de forma y con dos jugadores, provenientes del equipo olímpico, que parece pueden solucionar el tema de la delantera: el espigado y veloz Yannick Stopyra y el implacable Jean Pierre Papin.</p>
<p style="text-align: justify;">Francia abre juego contra Canadá en lo que se prevé una goleada por parte de los campeones de Europa. Ni mucho menos, los canadienses se hacen fuertes en torno al guardameta Paul Dolan y su líbero, la leyenda de la NASL Bobby Lenarduzzi, y salen a la contra velozmente con el atacante Igor Vrablic, que juega en Bélgica. Francia domina, asedia durante casi 70 minutos la puerta canadiense sin éxito. Finalmente, Papin rompe su defensa y marca el definitivo 1-0. El segundo partido es contra la poderosa URSS, que venía de destruir a la Hungría de Lajos Detari por 6-0 y que no tarda en adelantarse con un trallazo marca de la casa de Vassili Rats. Francia saca su casta de campeón y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=unNDcYwN-ZE">consigue el empate 1-1</a>. El último partido de grupo lo ganan fácilmente contra los húngaros. Pero la delantera sigue sin funcionar y todo el peso sigue recayendo sobre el cuadrado mágico, que parece cada vez más afectado por el infernal calor mexicano. Sólo el joven Luis Fernández mantiene el ritmo, corriendo de un lado para otro sin parar.</p>
<p style="text-align: justify;">Los octavos de final preparan un plato fuerte. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Y_-3H7Nyadc">Francia vs Italia</a>, a quien los galos no han derrotado oficialmente en 50 años. En este partido <i>«Les Bleus»</i> renacen e imparten otra lección de fútbol. Platini y el cuestionado Stopyra dejan el 2-0 definitivo. Y espera Brasil. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Zio9L3rCUtg">El partido es una oda al fútbol</a>, no puede ser menos dada la acumulación de talento de ambos conjuntos. Además, tiene de todo. Se adelanta Brasil por medio de Careca, empata Francia por medio del inevitable Platini, vuelve a dominar Brasil. La segunda parte pertenece a los galos pero la <i>«canarinha»</i> creó mucho peligro en las contras y, casi al final, Zico dispone de un penalti para ganar el partido. ¡Pero Bats lo detiene! Y aquí comienza el partido de su vida. El guardameta del PSG<span class="pullquote_right">En una verdadera oda al fútbol, Bats frenó a la Brasil de Zico para llegar a la final</span> para todo lo que le echan en una actuación espectacular. Incluídos dos penaltis en la tanda, donde Michel Platini falló el único penalti de su carrera, que envían a Francia a las semis por segundo mundial consecutivo.</p>
<p style="text-align: justify;">El cuadro de partidos de Francia en México es aterrador. Por si fuera poco haberse medido con la URSS, Italia y Brasil, las semis les regalan de nuevo a Alemania y, al fondo en una hipotética final, la Argentina de Maradona. Francia juega en el estadio Jalisco agotada física y mentalmente, Bats falla estrepitosamente en un lanzamiento de falta de Andy Brehme -un poco al estilo de Arconada en la final 84… ¿Justicia poética?- y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3GPyYbtcnE0">los galos caen 2-0</a>. Adiós al sueño de ganar un mundial para gran parte de sus componentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Tras el mundial, la selección pierde a Platini, Giresse y Genghini. Battiston y Bossis se retiran poco después. Los galos vagan sin rumbo por los campos de Europa. No se clasifican para defender su título europeo en el 88, tampoco acuden a Italia 90. Sí recuperan un poco de su antiguo brillo en las clasificatorias de la Euro 92. Platini está ahora al mando del equipo como seleccionador y el número 10 lo luce un veterano Luis Fernández, el menos brillante del legendario cuarteto. Esto es un signo de cómo van las cosas. <a target="_blank" href ="http://europelotas.wordpress.com/2011/04/20/jean-pierre-papin/">Papin está en el mejor momento de su carrera</a>. ¡Lo que hubiese dado Platini por ese Papin en esas semifinales contra Alemania! Francia arrasa en la clasificación, fieles a su estilo con Papin, Sauzee, Deschamps, Cantoná… pero queda fuera en la primera fase, en un grupo con Inglaterra, Dinamarca y Suecia.</p>
<p style="text-align: justify;">Con la eliminación de USA94 muere definitivamente el futbol champagne. Aimé Jacquet, el creador de un Girondins de Burdeos que representó mejor que nadie ese estilo en los 80, le da el golpe de muerte. Adiós Cantoná, adiós Sauzee, adiós Ginolá, adiós Papin. Hola Karembeu, hola Vieira, hola Petit, hola Djorkaeff, hola Zizou. La transición hacia la nueva Francia, la <i>Francia multicolor</i> era un hecho.</p>
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<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-aguijon-bleu/">El aguijón bleu</a></p>
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