Con frecuencia escuchamos que La Liga española, entre tantos problemas, marca la diferencia con la calidad de sus entrenadores. Esto no supone, ni por asomo, un desprecio al resto de profesionales de otros campeonatos, pero los hechos, en muchos casos, hablan por sí solos. Málaga y Atlético de Madrid son los mejores ejemplos. Ambos clubes han pasado un verano difícil, especialmente los andaluces. Perder a Rondón fue un detalle doloroso pero digerible; la marcha de Cazorla, un puñal que instalaba el pesimismo en la Costa del Sol. El Atlético no pasó por tanto, pero vio como su centrocampista más relevante regresaba a Alemania sin que los dirigentes se molestaran en exceso. Las respuestas de los técnicos: más juego, más solidez, más fútbol. Ninguna baja rompía sus esquemas, un clavo saca otro clavo. Hoy se enfrentan segundo y tercer clasificado de nuestra Liga, pero sobre todo, lo hacen dos de los conjuntos con mayor atractivo del Continente.
El Atlético encontró hace meses su modus operandi. Lo hizo desafiando las convicciones del país. El Cholo aparcó los intentos estériles de Manzano de disfrutar de la elaboración, para agarrarse a un plan más realista. Los colchoneros adoran tener la pelota el tiempo justo, y siempre en zonas donde transitar sea una posibilidad. Resulta curioso. El Atleti saca ventaja de la tendencia imperante de posesión y riesgo en los pases. Sin embargo, el día que choca con un oponente con una propuesta similar, aparecen dificultades. A priori, eso no pasará esta noche. El Málaga de Pellegrini confunde en parte, pero es, indudablemente, un colectivo de balón, asociación y goce con el esférico. Aunque ojo, puede haber sorpresas.
Pese a que, como decíamos, el Málaga es un equipo de toque, la realidad es que el libreto del Ingeniero es bastante versátil cuando alcanza su maduración. Los azulinos no cumplen el clásico perfil asociado al tiki-tiki, meter muchos hombres arriba en la presión, sino que de entrada esperan, incluso hasta campo propio. La transición ofensiva es la gran desconocida del fútbol malaguista. El motivo: la falsa lentitud de la misma. Solo los laterales se sueltan y corren al espacio. El punta se aproxima al balón, y los carteros Isco y Joaquín hacen y deshacen. Todo está basado en la calidad. Así es Pellegrini, para lo bueno y lo malo. El Málaga guarda esa carta. Ceder metros y obligar a los locales a mandar en la fase del juego que menos dominan. No veremos 90 minutos así, por descontado, pero si periodos más largos de los previstos.
Contrariamente a lo que dice la lógica, el Málaga podría ceder metros en muchos momentos
Pellegrini tratará de engañar a Simeone, pero claro, por un ratito. El % de posesión será del Málaga, salvo giro imprevisto. Ahí empiezan a desgranarse los primeros emparejamientos que definirán el choque. Los malacitanos son,El Málaga se adueña de la frontal. El Atlético nunca la cede. Batalla táctica y técnica actualmente, uno de los ataques organizados más fluidos y (clave) “altos” de Europa. Profundizan mucho tiempo y muy cerca de la portería contraria. El movimiento fundamental es el triángulo Monreal-Joaquín-Isco. Precisos a nivel élite, enjaulan al rival y preparan a sus líneas, ahora sí, para un pressing intenso y rápido. La batalla es preciosa, porque el Atlético tiene sus armas principales en la réplica a estas virtudes. Los madrileños defienden en su parcela, pero cuidado, no regalan su área. El duelo es mágnifico y se decidirá en 20 metros. Para más inri, Simeone inventó un carril derecho que en este compromiso le valdrá casi como nunca. La concentración salvaje de Juanfran se probará contra el vuelo invisible de Monreal, mientras que Koke apunta a ser esa pieza que sume la agresividad lateral que explica la defensa posicional de este grupo. Partidazo.
El Atlético recuperará muy atrás. Lo que suena a complicación, para los del Manzanares es nada, pues cuentan en sus filas con Radamel Falcao. Hablar de su talento para la descarga del lanzamiento directo es redundante.Pellegrini tratará de protegerse ante Falcao y sus consecuencias Ahí es incomparable. Atentos, porque el Málaga ya sufrió ahí. Ante el Betis, Jorge Molina sirvió de pivot para dejar de cara una y otra vez a Beñat (ese día, por detrás del 9). Más allá de cómo organice Simeone a sus mediapuntas, el Atleti tiene gestores de sobra para esa acción puntual. Koke, Raúl García y muy especialmente Arda han dado exhibiciones ya legendarias desde ahí. Pellegrini es demasiado listo como para no tomar nota de aquello. Como vienen comentando nuestros compañeros de 38 Ecos, el chileno opta por el 4-2-3-1 (doble pivote) si la salida del adversario es meramente central. Con Falcao, Arda y “extremos” como Koke, la decisión es sencilla. Por el camino, mata dos pájaros de un tiro; se gana un futbolista más para defender la prolongación de Falcao, algo que se echó en falta en el derby autonómico.
Iturra y Camacho pintan titulares como remedio contra la descarga de Radamel Falcao
Habrá otros elementos decisivos. Jesús Gámez aparenta importante para exigir al Atlético bascular. El Málaga debe usar (Isco y su cambio de orientación mediante) el ancho del césped para huir de las pequeñas cárceles de Simeone. También se dibuja un escenario para el regreso del mejor Adrián, pues su diagonal dentro-fuera es ideal para castigar a unos carrileros que, por imposición estructural, viven muy arriba. Encaja mejor que Diego Costa y quizá empecemos a recuperarlo. Se viene un partido grande, un manjar lleno de contenido. Un combate entre dos figuras, Simeone y Pellegrini, que agarraron sus proyectos y los pusieron por encima de la crisis. Toca divertirse.


Kundera 7 octubre, 2012
Es que mañana se juegan los, hoy, dos mejores partidos posibles de la liga española, muy lejos de cualquier otra combinación. Y yo creo que no hay otra liga que tenga eso hoy, porque en la Premier tienes 4-5 equipos con grandes plantillas, pero que aún hoy no terminan de despegar. Y claro está. Este partido no es sólo de entrenadores: Falcao, Demichelis, Isco, Arda, Joaquín…