Nuestros amigos de ‘Marcadorint.com’ titulan su crónica con el acertadísimo ‘Thriller en Manchester’, en lo que fue uno de esos partidos en los que faltan imágenes, secuencias, mensajes que no se pudieron conocer para explicar lo que el Manchester United orquestó en la segunda mitad de un partido inabarcable argumentalmente. Paul Pogba cuajó media hora incontenible, compartiendo un ánimo y un espíritu renovados. La resurrección sucedida en el Etihad Stadium postergó un título que parece tener dueño salvo catástrofe histórica, pero que no pudo consumarse en la tarde de ayer. El arrebato de rabia red devil silenció a todo el mundo, incluido a los propios aficionados del United, tocados por lo que sucedió en los primeros 45 minutos.
El City arrancó mejor, sin ‘9’ en la alineación
No era un derbi emocionalmente impecable, cabe decir. Ninguno de los dos llegaba de la manera más óptima posible. La derrota europea del City en Anfield y las decepciones acumuladas por los hombres de Mourinho hicieron pensar que el fútbol sería el principal juez. Y por lo visto en la primera media hora, hizo justicia con el potencial campeón. El encuentro arrancó pesado, sin excesiva fluidez ni ritmo, tanto ofensivo como defensivo. Y eso que Guardiola sacó el primer as de la manga con la inclusión o más bien, la ausencia de una referencia ofensiva, favoreciendo un hombre más cerca del balón, fuese por dentro o en el apoyo en banda, que descompuso la simetría defensiva y mental con la que el bloque defensivo del United, exento de cierta cintura y flexibilidad para maniobrar nuevas preguntas, imaginó su fase defensiva.
El Manchester United fue una sombra del 0 al 45′
No fue hasta el gol de Vincent Kompany cuando el City descifró el choque. Uno en el que, a pesar de no pausar con un pase de más sino con uno más directo que agilizara las visitas hacia De Gea, su dominio de todo el campo fue abrumador. Se transmitió la sensación de que el United había configurado su once para tener balón, tener velocidad y aplicar un reparto en mediocampo consecuente con lo que puede producir el City moviendo la pelota. Pero se quedó todo tan vacío como que los de Mourinho no pisaron el área de Ederson en toda la primera mitad. Un resumen de lo que durante en no pocos tramos de la temporada ha transmitido este Manchester United, sobre todo por la pérdida de roles para asumir cómo robar, cómo conectar y con qué ritmo jugar los partidos. Al descanso parecía todo visto para sentencia.
El francés Paul Pogba capitaneó la sublevación ‘red devil’
Pero el cambio fue abrumador. Espoleados por su propia actuación previa, el United atacó el encuentro con una viveza desconocida. Todos comenzaron a moverse y a sacar rédito de la agresividad que cada jugador mostraba cuando recibía la pelota. en parte fue todo el contexto anímico y del marcador lo que provocó la nula importancia que el United aplicó a su fútbol, en todo el sentido positivo. Desechó cualquier titubeo, desató todas las posiciones y fue con todo, en cada toque, a por la portería. No hace falta más que ver los dos goles para ejemplificar lo que puede provocar Paul Pogba si no le distrae ninguna consideración. El United se sintió completamente libre para ganar el partido, pues no tuvo que dar más explicaciones que las de recuperar el amor propio y negarle a su gran rival la posibilidad de levantar el título.
Foto: Michael Regan/Getty Images






ferpulpillo 8 abril, 2018
Qué poco se ha visto el Matic-Ander-Pogba y cuantísimo bien le hace al francés compartir mediocampo con los otros dos. No entiendo como Mourinho se ha privado de potenciar a Pogba en este United. Es el único super crack que tiene.