El Estadio Olímpico acogerá esta noche el partido más importante de la Roma en los últimos años. El cuadro giallorosso ha caído eliminado en sus tres últimas apariciones en octavos de final de la Champions (Arsenal, 2009; Shakhtar Donetsk, 2011; Real Madrid, 2016). De hecho, suma cinco derrotas consecutivas en esta misma fase. La última, por la cual está obligado a remontar, el dos a uno que cosechó hace tres semanas en su desplazamiento a Ucrania. Pero al cuadro de Eusebio Di Francesco le harán falta muchas más cosas que buenas intenciones si quiere estar entre los ocho mejores equipos del continente; algo que no consigue desde 2008. La Roma, que cambió de sistema hace unas semanas, aún no ha encontrado acople a ciertas piezas. Y Fonseca, como ya demostró en la ida, se cobra caro cualquier indicio de desorden.
La Roma sufrió mucho a la espalda de sus centrocampistas
El Shakhtar de Fred, Taison, Marlos y Bernard encontró una facilidad inusitada para, a través de muy pocos toques, desbordar el doble pivote de la Roma. Strootman, acostumbrado a jugar como interior durante los últimos años, demostró por qué le está costando tanto asimilar su nuevo rol dentro del 4-2-3-1. Las piernas y la cadera del centrocampista neerlandés sufrieron una barbaridad ante las distintas acometidas del conjunto ucranio sobre zonas interiores. Fred, mucho más creativo en sus funciones que Stepanenko, detectó una cuantía de vías por las que, a medida que fue afinando su pie izquierdo, consiguió conectar con las constantes diagonales que Bernard, Taison y Marlos, de izquierda a derecha en zona de tres cuartos, trazaron por delante, a los lados y a la espalda del mediocampo romano. Ante esto, no sería extraño que Di Francesco recuperase para esta noche el 4-3-3, haciendo retroceder a Nainggolan al interior.
Aleksandar Kolarov es el segundo futbolista de la Roma -solo por detrás de Alisson- que más minutos acumula sobre sus piernas esta temporada. En este sentido, la lógica invita a pensar que esta razón justifica el bache por el que vienen atravesando sus prestaciones durante las últimas semanas. De hecho, el serbio no está siendo igual de dominante que en la primera parte del curso. Y eso, por todo lo que proporciona su fútbol a partir del costado izquierdo, explica, en parte, el receso (resultadista y estilístico) por el que cruza el equipo capitalino. Salvando las distancias, Kolarov para la Roma es algo así como Filipe Luis para el Atlético.
Kolarov, por izquierda, puede ser muy útil con el balón en los pies
Dicho lo cual, en las últimas semanas Kolarov ha ido mostrando ciertos síntomas de mejora. Y esta, a mediados del mes de marzo, es una de las mejores noticias que la Roma podría recibir a estas alturas. Más si cabe en la previa de un duelo de tales circunstancias. Partiendo por el lado izquierdo, recibiendo así directamente de los centrales, la zurda de Aleksandar Kolarov es la principal responsable de que el equipo avance, con mayor frecuencia por esta zona que por el centro; por aquello de esquivar la presión de su contrario. Su carrera con el balón pegado al pie divide en cientos de ocasiones, y, además de garantizarle a la Roma una salida segura a la par que cómoda desde tan abajo, por ese mismo lado, en contacto con Perotti, es capaz de activar diversas partes del campo, como la que le gusta pisar a Dzeko cuando se aleja del área. Por todo ello, recuperar al mejor Kolarov para esta noche le proporcionaría muchos beneficios a Di Francesco. Pues mientras sea él quien conduzca el esférico, el Shakhtar no podrá correr, Strootman jugará hacia delante y la Roma, en definitiva, estará más cerca de la remontada.
Foto: Paolo Bruno/Getty Images






Cmarquez1995 13 marzo, 2018
Muchas ganas de ver el desenlace de esta eliminatoria. Curiosidad por ver cuál de los dos equipos pasa a cuartos y de cómo afrontan su nuevo estatus.