Conocido por ser uno de los entrenadores jóvenes más interesantes y particulares de Sudamérica, el desembarco de Luis Zubeldía en el Deportivo Alavés se ha entendido como una muy buena noticia para todos los involucrados. Pero, ¿quién es exactamente Zubeldía? ¿De dónde viene esta buena fama? ¿Qué ideas le definen como técnico?
Zubeldía se vio obligado a dejar el fútbol muy joven.
Internacional con todas las categorías interiores de Argentina, Luis Zubeldía sufrió una grave lesión que le obligó a dejar el fútbol con apenas 23 años. Desde ese momento, sin demasiada frustración y sí bastante motivado, emprendió la carrera que verdaderamente ilusionaba: la de entrenador. Buscó formarse cara hora del día, se sacó la carrera de periodismo para ver el fútbol desde otra óptica y comenzó a dar forma a un libreto táctico que pronto se definiría por su pragmatismo y su flexibilidad. Porque al contrario que la mayoría de DTs jóvenes, Zubeldía no se ata a ningún estilo. Su descubridor, Ramón Cabrero, definía así a sus equipos: «Normalmente les gusta atacar pero siempre buscando el equilibrio. Siempre está buscando un punto intermedio. Le gusta el ataque pero sin que se regale».
“Me gusta más el fútbol dinámico que el esquemático, aunque me cataloguen como estructurado. Los jugadores que con posesión y lectura pueden resolver situaciones moviéndose en el terreno valen por mil. Nosotros somos flexibles, nos desarmamos con los toques, sin condicionarnos y sin que nos identifiquen el esquema. Siempre hay que estar sustentado por un orden, pero no rígido», explicaba Zubeldía. Su manera de entender el juego y la construcción de un equipo queda muy bien ejemplificada a partir de los trabajos que ha realizado en estos nueve años de carrera, hecho que nos han ayudado a confirmar cuatro periodistas que lo siguieron de cerca en sus experiencias allá en Argentina, Ecuador, México y Colombia.
Matías Baldo sobre su paso por Argentina (08-10 & 12-13):
«En Argentina obtuvo mejores resultados que rendimientos. Con apenas 27 años se convirtió en el técnico más joven de la historia del fútbol argentino y en Lanús no modificó demasiado la fisonomía del equipo campeón. Su primer equipo fue brillante pero el ciclo se fue desgastando. Dos años después y en un Racing de flojo rendimiento previo, Zubeldía promovió a una buena camada de juveniles (Ricardo Centurión, Luis Fariña, Bruno Zuculini, Valentín Viola, José Luis Gómez, Rodrigo de Paul y Luciano Vietto) y logró resultados aplicando un ordenado 4-4-2 con varios integrantes de buen pie. Pese a la cantidad de puntos que sumó, su equipo nunca tuvo una identidad definida y dependió más de sus individualidades que de su rendimiento colectivo».
David Aguirre sobre su paso por Ecuador (11-12 & 14-15):
«En Ecuador tuvo un paso que yo calificaría de regular, quizás bueno. En su primera venida para Barcelona Sporting Club iba liderando el torneo nacional pero tuvo un incidente muy fuerte con los directivos. En su plan de juego se criticaba en parte su falta de vocación ofensiva en pos de privilegiar la tarea defensiva. Contaba con armas letales arriba (Diaz y Mina) y con poco llegar al arco rival lograba mucho. Obsesivo en sus métodos, era muy común verlo en los entrenamientos continuamente elaborando circuitos de marca y repliegue, que luego se los podía ver plasmados en los juegos. Si bien no negaba el uso de la pelota, no era su prioridad darle larga circulación ni tenencia, y sí maximizar la eficacia arriba. En Liga de Quito mantuvo la misma tendencia, llegando a la final del torneo y cayendo ante Emelec. Tiene un fuerte carácter y si algo no le gusta no duda nunca en señalarlo».
Roberto Testas sobre su paso por México (2015-2016):
«En Santos tomó un equipo muy bien compensado. En el Clausura 2016 llegó a Liguilla y fue eliminado por Pachuca, que se terminó coronando. Apenas dirigió un torneo y un poco más porque fue despedido muy pronto en su segunda campaña. Aquí también trataba de sacar el balón desde atrás, y claramente fue de más a menos. Su jugador diferencial fue Diego ‘Pulpo’ González, que es un interior muy completo, con llegada y potencia para pisar las dos áreas. Por muchos momentos, jugaba al contragolpe, y que yo recuerde, su equipo no destacaba especialmente en ataque, sino que eran detalles de Rabello, Djaniny o González los que decidían partidos, además de ser un equipo muy potente a balón parado».
Eduardo J. Ustáriz sobre su paso por Colombia (2017):
«En Colombia no le fue nada bien. Empezó con una idea bastante ambiciosa: salida de balón trabajada, conceptos muy interesantes de circulación de balón potenciados por Quintero y los jugadores moviéndose acorde a la libertad del 10, perdiendo el balón con calidad con cierta regularidad, pero tuvo problemas de plantilla. Sobre todo con el perfil de los delanteros y la falta de desborde general. Poco a poco fue matizando su idea hasta que Quintero se lesionó un mes. Cuando volvió, el equipo había cambiado. El equipo se convirtió en una amalgama de jugadas individuales que, sobre todo con Quintero, ganaban partidos (equipo más goleador) pero el juego colectivo era pobre, perdían el balón mal, lo sacaban mal, atacaban mal y su transición defensiva era muy frágil».
En su experiencia colombiana se le ha detectado una pérdida de frescura que Eduardo achaca a los ritmos del fútbol sudamericano. Allí todo se decide en un par de meses. Los torneos son cortos, las pretemporadas inexistentes y los cambios excesivos. «No creo que fuera el primer caso de entrenador sudamericano que en Europa mejora sus prestaciones por la forma de trabajar y los plazos, ya le pasó a Simeone…», explica. El proyecto que acogerá su primera experiencia europea suena muy interesante, pero en realidad tiene trampa. Aunque el Alavés viene de completar un curso brillante en todos los sentidos, al adiós de Pellegrino hay que sumarle el fin de las cesiones de Theo, Llorente, Camarasa y Deyverson, los cuatro jugadores que elevaban el listón futbolístico del equipo. Es decir, a Luis Zubeldía le tocará trabajar desde cero mientras lidia con la expectativa que ha generado en Vitoria esta última temporada. No será fácil, desde luego, pero más complicado lo tenía Pellegrino.
Foto: RODRIGO BUENDIA/AFP/Getty Images






Pedro Lampert 23 junio, 2017
"Privilegiar la tarea defensiva y con poco llegar al arco rival lograba mucho". Conociendo a Zubeldía solo de Santos, yo lo definiría así. Su torneo bueno en México (el único completo) acaba la fase regular con 22 goles a favor y 20 en contra después de 17 jornadas, con una de las mejores defensas posicionales del país (al final, el cuadrado formado por Izquierdoz, Néstor Araujo, Pulpo González y Jesús Molina resultaba muy difícil de superar). Ofensivamente, recuerdo que su sistema estaba basado en la capacidad de correr en campo abierto de nombres como Djaniny y Andrés Rentería teniendo a lanzadores de contras como Rabello o Avión Calderón.