El Real Madrid afronta su primer título de la temporada sin la BBC en su totalidad. Sin ser con Zidane la delantera que llegó a ser con Ancelotti, el conjunto blanco continúa sustentando gran parte de su productividad goleadora y capacidad de desequilibrio y finalización en sus tres figuras de ataque. Sirva como prueba o como alternativa para tener en cuenta, el técnico francés pondrá sobre el césped a Álvaro Morata como el delantero centro de un equipo que tampoco contará con Kroos en la noche de hoy. De igual manera, más allá de todo lo que suceda en Trondheim y de cómo se adapte el madrileño a las circunstancias de la alineación, Morata arranca una temporada de renovadas reivindicaciones. Necesario su paso por el campeón italiano para alzar la voz, el escenario vuelve a no ser sencillo.
El actual ‘9’ de la selección regresa al Bernabéu con dosis de credibilidad mayores pero no incontestables, pues su estatus se ha actualizado pero a su vez, la jerarquía del tridente blanco le va a cerrar puertas que tendrá que intentar derribar de nuevo, un reto para el que mentalmente ya está más preparado y que deberá desbloquear desde diferentes situaciones futbolísticas que su competidor por el puesto, Karim Benzema, realiza como el más preparado. Siendo Ronaldo el mejor goleador, el francés siempre comprendió las necesidades espaciales del portugués y en ello residió su tremendo éxito como suma. La sensibilidad y comprensión de Karim de los movimientos del luso, sostenidos por la ofensividad de Marcelo, compondrán un punto de gran interés para evaluar a Morata como esa referencia móvil que ceda con naturalidad mientras produce al mismo tiempo.
Morata deberá comprender a los cracks. Su profundidad, un aval
El español, menos hábil en el apoyo y con mayor gusto por encontrarse con el balón a la espalda de la zaga, tiene, por suerte, las dos diagonales: cae a ambas bandas para liberar el centro, pues es un jugador más profundo en su actitud. Con menos tacto en su pieMorata da pie a crear nuevas oportunidades, Morata intentará darle al Real recepciones en profundidad que le permitan jugar de cara una vez controle la pelota. Pedirle a su técnica elaborar y trenzar a gran velocidad y a un toque deberá de hacerse, en cualquier caso, con la consiguiente aceptación de que habrá más errores. Su fútbol, de permanente intento, -léase como virtud-, intentará dotar al área rival de mayores posibilidades de goles de segunda opción. La actividad de Morata es realmente provocativa. Produce muchas acciones y posteriores opciones de remate y eso con Cristiano cerca, es un valor añadido. Su movilidad y trazados constantes deberán ser un punto de partida innegociable llegado el caso de que acumule muchos minutos en el día a día y no consolide una cifra de goles importante, como sucedió en Turín.
Especialmente productivos podrían ser sus movimientos de dentro a fuera en clave Gareth Bale. El galés ha reformulado su fútbol, pisa más el centro y las zonas medias y será labor de algún adelantado -delantero- o escorado -lateral, interior- el complementar todo el fútbol del de Cardiff. Y ahí Morata, tacticamente, encaja de maravilla. Aquí podría surgir el primer movimiento sólido en clave estructural para permitir al Real Madrid que Bale se mueva con mayor libertad. Los movimientos interiores de Dybala ya ofrecieron una pista de cómo el español daba la profundidad a un jugador que recibe por dentro para crear las jugadas. La concentración para entender al poseedor y a un receptor que no es él hacen muy útiles todos sus desmarques.
Morata como revulsivo y jugador con ‘clutch’, suma para Zidane
Por último, quedará ponderar otra de sus grandes virtudes: su puntualidad en grandes momentos y su importancia para salir desde el banquillo como segundo ‘9’ o como hombre de banda izquierda que abre el campo y carga el área. No existe plaza como Chamartín para poner en práctica todos los motivos que le hicieron marchar y que ha logrado dar sentido. Las fases de mayor aprendizaje han quedado atrás y ahora toca darles uso a diferentes escalas. Así ha conformado su carrera Morata, que hoy tiene su primera gran noche en su vuelta a su club de origen. De la temporada quedarán por despejar interrogantes.
Foto: Laurence Griffiths/Getty Images






Andrés 9 agosto, 2016
Si el extremo.derecho en todo caso hoy es Lucas Vasquez seria intereante ver como encaja el rol dw Lucas de regateador centrador, con Morata que no es un especialista del cabezazo