El Granada CF está a escasas tres semanas de comenzar su sexta temporada consecutiva en Primera División. O, lo que es lo mismo, de confirmar que ésta es la segunda mejor etapa de su historia, pues nunca antes, salvo en aquellos maravillosos inicios de los 70, el club nazarí había estado tanto tiempo entre los más grandes del fútbol español. Sin embargo, pese a esta efeméride, no se puede decir que estos primeros cinco años hayan sido plenos. Ni siquiera que fueran felices. Suena duro porque en El Nuevo los Cármenes se han volcado ilusiones, se han ganado partidos y se han celebrado permanencias, pero casi en todo momento ha dado la sensación de que todo el club esperaba algo que nunca ha terminado de llegar.
Ningún técnico pudo evitar el deja vu nazaríFabri González, Abel Resino, Anquela, Lucas Alcaraz, Joaquín Caparrós, otra vez Resino, José Ramón Sandoval y José González se convirtieron en los protagonistas involuntarios de un deja vu del que el Granada, de momento, no ha podido salir. Ninguno de ellos consiguió dotar al equipo de un estilo que potenciara su calidad, lo que a su vez derivó en una serie de problemas que privo de estabilidad y margen a un club que sólo parecía reservar energía para las primeras cinco jornadas de cada entrenador. Una vez este tiempo pasaba, todo se caía como un castillo de naipes de sólo dos pisos. Y, de nuevo, vuelta a la casilla inicial. Nuevo técnico, nuevo impulso, nueva caída y nueva destitución. Por todo esto, más allá del gran debate que despierta su figura, resulta bastante fácil entender qué ha llevado al Granada CF a contratar a Paco Jémez.
¿Por qué parece encajar con el gran defecto del Granada?
“Si me han contratado es porque quieren a alguien con unas ideas de juego y yo voy a ser fiel a mi forma de jugar. No voy a engañarme a mí mismo”, comentaba recientemente el técnico canario. En este sentido, Paco Jémez representa una certeza como hay muy pocas: el Granada buscará jugar de una manera concreta, la cual suele ser la preferida por los aficionados, e insistirá en esta idea hasta el final de su contrato. Por el camino habrá más matices y cambios de los que el propio Paco suele reconocer, pero las bases fundamentales de su idea permanecieron inalterables durante sus años en Vallecas.
El Rayo creyó en su técnicoEl caso es que para referirnos a esta particular forma de entrenar siempre nos hemos centrado en el propio técnico canario, cuando lo importante en realidad era la luna, que en este caso es lo que hacía su equipo. Porque su Rayo Vallecano, que cambiaba de caras cada verano por obligación del guión, siempre demostró la misma convicción que Paco. Y esto no es normal. La propuesta futbolística de Jémez asume una serie de riesgos que exponen al fallo a casi todos sus futbolistas. Y fallar asusta. Mucho. Incide en los miedos de cada uno. Pero el vestuario vallecano entendió desde el primer momento que éste era un elemento más del juego. Comprendió que jugando así iban a fallar muchas veces y que, como consecuencia, iban a perder también muchos partidos, pero que el zumo iba a terminar compensando exprimir cada fruta. Y mientras confío en esta clara premisa, es decir, hasta el tramo final de la temporada pasada, los equipos de Jémez fueron batiendo los registros históricos del club.
¿Hasta qué punto la estabilidad del proyecto le ayudará?
En definitiva, el gran valor de Paco Jémez en Vallecas no fue su estilo de juego en concreto, sino su capacidad para unir a veinte personas, cada una con sus fantasmas y sus anhelos, bajo una misma idea. El resto, fuera jugar por bajo o por alto, fuera salir en corto o en largo, fuera atacar más o menos, no fue más que la materialización de esto mismo. De ahí que, para Granada, su llegada venga a representar un enfrentamiento directo con lo que ha sido durante el último lustro. Y el reto, por eso, es apasionante. ¿Conseguirá Paco crear en Granada la misma atmósfera que en Vallecas? ¿Qué idea de club moldeará a partir de su estilo? ¿Cómo estructurará el mensaje para unir a los suyos? Y si las respuestas a todas estas preguntas son positivas, ¿cómo manejará el desgaste de un vestuario que no debería cambiar tanto como el del Rayo? Aún queda mucho para resolver todas estas dudas, para poder valorar con conocimiento de causa todos estos retos, pero el Granada ya tiene una cosa clara: ahora su equipo es el de Jémez.
Contenido relacionado:
Foto: Denis Doyle/Getty Images






sobris 31 julio, 2016
Oye, si hay por aquí algún seguidor del Granada, como está siendo el verano?