Cuatro Mundiales y una Eurocopa exigen siempre a Italia. La enorme tradición de su camiseta obliga a la azzurra a pelear por todo, más allá de momentos y formas. Ocurre que Italia hoy no tiene un Baggio; quizás tampoco un Pirlo. Nos referimos a ese jugador distinto capaz de concretar la ilusión de una Selección en un torneo corto. Esto penaliza la credibilidad de una Italia que, sin embargo, dispone de más piezas de élite de las que parece. Antonio Conte goza de mimbres potentes, aunque no parezcan del todo coherentes entre sí.
Italia puede llegar a ser un equipo TOP en defensa pero…
Arranquemos por lo evidente. La consolidación europea de la Juventus ha hecho más grande a su columna vertebral. Los Barzagli, Chiellini o Bonucci son figuras superiores a sus versiones de hace cuatro años, cuando, curiosamente, gozaban de un boom mediático menos justificado. Especialmente llamativo es el caso de Marchisio, que aprovechó la retirada de Pirlo para convertirse en un pivote rocoso de máxima fiabilidad, dejando atrás su faceta de irregular llegador. En conclusión, la Juve, Buffon incluido, aporta una muralla fiable a Italia.
Por delante de ellos surgen Motta y Verratti, la medular que marca diferencias en el Paris Saint Germain. Laurent Blanc ha hecho de ellos un modelo futbolístico en sí mismos. No son importantes en su sistema; son su sistema. ¿Encajan Motta y Verrati hoy?Un estilo de fútbol asociativo y lento viable gracias a la posición en el campo del cuadro galo. El PSG presiona arriba y no recorre grandes distancias para atacar. Ahí Motta y Verratti se hacen enormes en el pase corto y la presión inmediata. El problema es que Italia, la Italia juventina, dista mucho de la idea de Blanc. Es también un equipo de cierta paciencia y lentitud pero desde luego no colocaría sus líneas tan avanzadas. Defensivamente esto no tendría que afectar a la dupla francesa, pero en ataque les dejaría muy lejos del peligro, y ninguno tiene características de box to box capaz de abarcar metros a la carrera. Con un agravante: Marchisio dejó de ser ese futbolista para asentarse como elemento estático. Serían tres. Quizás demasiados.
¿Cuál puede ser el plan ofensivo de los de Antonio Conte?
El problema es ese. Italia puede y debe aspirar a ser un equipo notable cerrándose atrás. Tiene numerosas piezas de calidad para lograrlo pero ¿y el ataque? La velocidad arriba no parece ser el fuerte de los arietes italianos. Los que son rápidos, caso de El Shaarawy por ejemplo, no van sobrados de nivel individual. Y luego está el tema del enlace entre líneas, rol que, desde la izquierda, parece que puede recaer en Lorenzo Insigne. Ayer, frente a Alemania, le vimos recibir siempre en posición desventajosa, sufriendo mucho para hacer su fútbol. Encima, a Lorenzo le sucede lo expuesto al principio del artículo: el rol de estrella ofensiva italiana suena gigante para él. Pero Conte no tiene muchas más opciones. Italia acumula bastiones defensivos para someter a cualquiera. Arriba tiene un vacío.






@Boris_pina 30 marzo, 2016
Es una lástima que Giovinco y sobretodo Balotelli no terminarán de ser lo que algún día apuntaron, a Conté sólo le queda eso fiabilidad defensiva máxima.