La posición de Leo Messi explicó la temporada 2014-2015 en el fútbol europeo. Después de un lustro jugando en el centro, en el ya célebre “falso 9”, Leo regresó a la banda. El argentino recuperó el desborde y añadió a su fútbol un golpeo en largo nunca visto antes en él. De repente, Messi había pasado a comunicarse con sus diez compañeros sobre el campo, convirtiéndose así en un futbolista casi perfecto.
De aquel manantial nació un conjunto que ganó rotundamente todos los títulos que disputó. El rendimiento de casi todas las piezas del equipo quedó íntimamente ligado a la conexión con Messi, ahora “falso extremo”. Acabada la 2014-2015, la 2015-16 se abrió oficialmente con la Supercopa de Europa ante el Sevilla. Desde aquel primer día, la tendencia con Leo ha sido otra. El crack ha regresado al medio.
El Atlético evaluará mejor que nadie el nuevo rol de Leo Messi
¿Pero por qué ha retornado el genio al centro? Todos seguimos teniendo muy presente cómo de agotado acabó Messi en el sobreexplotado modelo de Pep Guardiola. Leo demandaba espacios y Luis Enrique (y Sabella) seSe busca mayor control total los devolvió. Ahora, sin embargo, el técnico asturiano vuelve a moverlo al medio. El motivo principal es sin duda el control del juego. Leo centrado supone una ventaja asociativa sin parangón en un delantero. Y más si lo juntas con Sergio Busquets y Andrés Iniesta. Un Iniesta que tardó en llegar al proyecto de Lucho pero que, desde marzo, suma los diez meses más regulares quizás de su carrera. A Andrés ahora mismo solo le paran las lesiones. Por consiguiente, es de lógica pretender que el balón (o sea, Messi) esté cerca de su zona.
Así pues, el Barça 2016 es “más Barça”. La tiene más tiempo, la saca jugada mejor y le generan menos peligro. A cambio, su poderoso contragolpe de la pasada campaña está viéndose mermado. Hay menos espacios y situaciones verticales para la MSN. En ataques organizados también están cambiando algunas cosas. El pase de rosca sorpresivo de Leo a Neymar o Jordi Alba se produce mucho menos, mientras que Luis Suárez ahora cae más a la banda de forma fija (sabe hacerlo, ya lo probó en sus tiempos en el Liverpool). Parece este un sistema más complejo, de más difícil ejecución y ajuste. Para medirlo llega el Atlético de Madrid. La mejor defensa de Europa.
Encontrar a Leo dentro ante el Atleti significaría un gran éxito
La temporada pasada no hubo color. El Barça aplastó al Atleti en el global de sus duelos. 4 partidos, 4 victorias, todas basadas en el desequilibrio del trío atacante. ¿Qué había cambiado con respecto a 2014, cuando los culés no ganaron ni uno de los seis choques frente a los colchoneros? Por encima de todo, una cosa: la anarquía ofensiva. Los madrileños habían aprendido a defender todo lo previsible cuando, de sopetón, se vio ante tres monstruos sudamericanos de constante improvisación. Las jugadas del Barça ya no eran las habituales; ahora existían los contraataques, Messi aparecía corriendo por todos lados, inventando cualquier cosa… Era otro escenario.
Y ese escenario es precisamente el que no estamos viendo tanto. En teoría, hoy regresará un Barça que empotre al Atleti contra Oblak pero que también haga grande a Godín cerca de su área. Si Leo se centra, el Barça buscará abierto a Neymar, que históricamente siempre superó a Juanfran, incluso cuando ni siquiera llevaba medio partido en Europa. Por ahí los catalanes tienen una grieta para hacer daño. Y otra a través de Iniesta. Y también con Suárez frente a cualquier central más allá del mencionado y titánico Godín. Pero, en clave culé, lo realmente interesante esta tarde será comprobar cómo convive el Messi centrado con el sistema defensivo de los 8 goles encajados en 21 jornadas. El cerrojo más fiable que ofrece el continente comenzará a decirnos cómo respira Messi y su Barça en este 2016.
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DOCTORSOCRATES 30 enero, 2016
Messi en un partido de fútbol es como el Keanu Reeves de Matrix cuando aprendía a hacer karate o lo que fuera, en un par de minutos lee el encuentro,se lo aprende y lo domina a su voluntad sin esfuerzo ni perder el tiempo con manierismos.
Sabedor de su magnetismo y que es el omnia desde que se pone las espinilleras, parece que no importa las estrategias que sigan los rivales porque Leo se conecta la máquina al cerebro, inserta la solución al problema planteado, resuelve con un cuatro cero y a otra cosa. Que suerte tenemos